¿Alguien sabe qué hace el Fiscal General del Estado?

Ahora es Oleguer Pujol, el hijo menor del ex presidente de la Generalitat. Con 42 años, acumula una fortuna incalculable y la justicia indaga sobre posibles delitos en su obtención. Una familia muy organizada los Pujol para lucrarse hasta más allá de lo imaginable. Tras los trasiegos de bolsas y herencias, Oleguer se compró -como quien adquiere una bolsa de pipas-, 1.532 oficinas del Banco de Santander. Qué majos los Botín que se las vendieron. Dispone el benjamín de los Pujol de un botón de pánico en su ordenador para borrar u ocultar sus apuntes. Vamos, lo que cualquiera de nosotros tiene para que no husmeen en nuestros sentimientos, por ejemplo. Se ha negado a declarar en comisaria y queda a la espera de hacerlo ante el Juez Pedraz. La Policía, dice, intenta desentrañar la madeja societaria con la que se sospecha que Oleguer Pujol blanqueó “miles de millones”.

El juez Ruz, por su parte, se ha metido de lleno con la trama Gürtel/Bárcenas/PP.  Según @eldiarioes, no espera ya al apoyo de la Fiscalía a la que solía consultar, igual es que no se ve muy diligente. Ha imputado al ex secretario general Ángel Acebes por ser quien llevo a cabo la compra de acciones de Libertad Digital… a cargo de la Caja B del PP, que es el quid de la cuestión. Y ahora investiga el caso del regalo de 200.000 euros que Sacyr hizo al PP de Cospedal. Ella lo ha negado -hasta tres veces este jueves que queda con más empaque-, pero lo cierto es que su tesorero firmó el recibí, ella lo sabe, y esa empresa aumentó su contrato con el ayuntamiento de Toledo en 11 millones de euros unos pocos días después de los cheques.

Esto de tener un detalle con los políticos que te encargan obra pública (por la que sacas unos buenos beneficios) se lleva mucho. Ferrovial lo hizo, confeso y probado, con Convergencia Democrática de Catalunya, sí, el partido de Pujol.

Los de las tarjetas de Caja Madrid para caprichos declaran que no sabían ni media, y se ocupan en solventar el asunto de las fianzas pedidas en este caso por el Juez Andreu. Rodrigo Rato ya dispone de sus tres millones gracias al Banco de Sabadell, y a Miguel Blesa le van a embargar sus cuantiosas propiedades. Es que hay inspectores de Hacienda que prosperan mucho y es su caso. Cuentan con gente que vela por ellos, como el Fiscal General del Estado que le libró de la cárcel, cuando ese malvado juez (Elpidio Silva) decretó su ingreso sin más, por unos correos en los que se descubría todo esto y más pero eran personales. Menos mal que ya está inhabilitado por 17 años y no cometerá errores de este calibre.

Baltasar Garzón, otro juez expulsado de su cargo en la Audiencia Nacional ( tras iniciar la investigación de la Gürtel), dice que el Fiscal General del Estado debería ser un cargo electo por la sociedad. No designado por el gobierno y vinculado a su mandato. Gaspar Llamazares se preguntaba hoy lo que hace días vengo pensando. ¿Qué hace el Fiscal General del Estado? El silencio de Torres-Dulce cuando todo el edificio se desmorona resulta clamoroso. Una amiga de toda la vida, votante del PP en las últimas elecciones generales, dice que es muy majo, que le gusta el cine. Será eso.

Estamos agobiados, deprimidos, tenemos una sensación de vivir entre la mierda que ya resulta insoportable para quien tenga dignidad. No se entiende que un país siga andando un solo día más con esta podredumbre que lo impregna todo.

Al mando está este sujeto, presidente del PP.S.A, y su caja B que existe para el Juez, la policía y Hacienda y no para ellos. Hablando de respeto a las leyes… ¿las que tantos próceres están infringiendo para llevárselo crudo? No, se refiere a su empecinamiento catalán, a cualquier cosa que distraiga.

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Hay cosas que se llevan peor que otras, a todos nos ocurre. A mí las situaciones esquizofrénicas, me pueden.  Y en ella estamos: mientras la corrupción nos asola, este país está gobernado por… Mariano Rajoy. Igual es una correlación lógica.

Nunca se sabe qué paja romperá la espalda del camello

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Caja Madrid, una entidad bancaria para gestionar dineros ajenos, era un arca sin fondo en la que una banda de indeseables entraba a llevarse dinero a discreción para caprichos. Ésa es la realidad descarnada que arrojan los datos que se van conociendo. En un país serio, con una sociedad sobre la que se desparraman unos niveles de corrupción e impunidad que pocas soportarían, alguien adoptaría una resolución contundente para dar respuesta a la indignación y la desolación que nos invade. Sería de esperar de la Fiscalía General del Estado algo más que “dejar actuar a Anticorrupción”. Poner todos los medios a su disposición, como mínimo.

Apuntada ya esta rapiña sin nombre en los correos de Blesa, como publicó este diario en 2013, fuimos asistiendo, en cambio, a una cadencia de actuaciones por completo alarmantes: la Fiscalía de Madrid pide la apertura de una investigación contra los medios que publican evidencias, recurre el ingreso en prisión de Blesa (dentro de la instrucción abierta por el juez Elpidio Silva en causa más amplia), y también lo hace el Fiscal General de Estado, que aquí no muestra la misma exquisita prudencia de ahora. El magistrado, Silva, finalmente, es llevado a juicio. Y condenado a 17 años de inhabilitación, es decir, han truncado su carrera judicial.

Entre los miembros de la Banda de las tarjetas black nos encontramos a quienes han dimitido o les han obligado a dimitir, los –pocos– que no hicieron uso de esta prebenda intolerable, y también a quienes defienden el abuso con desfachatez inaudita. Pablo Abejas, exconsejero de Caja Madrid, destituido como director de Economía de la Comunidad, defiende que todo era legal, todos lo sabían, y en este país se penaliza a los que ganan dinero. El angelito, como tantos otros, gastó alegremente 246.700 euros en lo que le vino en gana, al margen de sueldo y dietas.

Recapitulemos. Ingresos –a través de tarjeta en negro– que no pasan por Hacienda para tributar, como nos ocurre al resto de los mortales. Procedentes de una entidad que gestiona dinero de otros, que llegó a estafar incluso a ancianos con las preferentes y que se salda con una catastrófica gestión que el Gobierno nos hace pagar a todos en su voluminoso rescate. Obligada en sus estatutos a hacer una obra social, en la práctica se ve que eran los altos cargos, consejeros, políticos, sindicalistas y dirigentes de la patronal a quienes les tocaba en suerte. Cualquiera diría que el objetivo de agraciados y aspirantes es ascender en su carrera “al servicio de los demás” hasta pillar la VISA que todo lo compra.

Ignacio Escolar detalla pormenores indispensables del caso. Por ejemplo, que no es legal lo que hicieron, como pretenden hacer colar. Podrían haber incurrido en tres delitos: apropiación indebida, delito societario y administración desleal, penados hasta con cárcel. Varios políticos les apoyan o siembran la duda, mostrando un relevante indicio de lo que se cuece por sus feudos.

Lo peor es la abrumadora sensación de que este escándalo es la espuma pestilente de ese vertedero en el que vivimos, cuajado de cómplices. Caja Madrid y Bankia parecen haber regalado el dinero a espuertas a partidos, sindicatos, empresas, familiares varios, y no a cambio de nada. Eso sí, con una especial querencia por el PP, al que destinaba dos de cada tres euros de los “donativos”.

Y, sí, sin duda otras entidades lo hacen, lo que no es eximente alguno, sino todo lo contrario. Llueve tan sobre mojado que ya estamos empapados hasta la médula. Un partido que, según el juez, la policía y Hacienda, se maneja con caja B y se lucra de actividades delictivas gobierna España y numerosas comunidades autónomas y ayuntamientos como si esto no fuera con ellos. Y la Fiscalía también calla. Parece hablar tan sólo para “desimputar” privilegiados.

¿Toda esta banda de indeseables sabe que mientras ellos sacaban la VISA en los restaurantes o abrían cajas B, la gente es expulsada de su casa, tienen que ir ya por millones a comedores sociales, ha aumentado insosteniblemente la pobreza infantil o, entre otras muchas injusticias, no toma sus medicinas porque no les alcanza el dinero para repagos? Hace falta ser muy indeseable para justificarlo.

Muchos de ellos han hecho la carrera, en efecto, utilizando la política y, por tanto, el presunto servicio a los demás como método. Lo de “casta” se les queda corto. Actúan como grupo organizado y las técnicas son de mucha mayor altura y especialización. Insistiré hasta la saciedad en que el día en el que los españoles –sí, nosotros, ni siquiera los órganos competentes– toleramos que a Baltasar Garzón lo echaran tras iniciar la investigación de la Gürtel, iniciábamos un camino sin retorno. Pueden ser todo lo peculiares los jueces expulsados, pero no los han quitado de en medio por eso.

Buena parte de esta élite de desarrapados morales vive en un mundo tan irreal, tan lleno de regalías (a nuestra costa) que no son conscientes de su realidad. Incluso de que no nos pueden seguir insultándonos con excusas y bravuconadas. Los SMS de todo un presidente de Gobierno a su encarcelado tesorero dándole ánimos parecían el punto decisivo para no aguantar más. Veremos si lo son las tarjetas ‘black’, los créditos ultrafavorables que saldrán, o lo que venga.

A la hora de concluir este artículo, conocemos un contagio de ébola de una sanitaria que atendió a uno de los enfermos trasladados a España. Algo falló en las medidas de seguridad “de toda confianza”. Con la sanidad pública semidesmantelada y semiprivatizada y en manos de estos gestores, cualquier cosa es esperable. Más difícilmente en el privilegiado mundo que se han fabricado. Son demasiados atropellos, demasiado tentar a la suerte. Deberían estar dando gracias de la mañana a la noche a que “el de la coleta”, como despectivamente le llaman, libere tensiones en las esperanzas que ha suscitado. Dice un proverbio árabe: “Nunca se sabe qué paja romperá la espalda del camello”.

*Publicado en eldiario.es 

Gallardón, verdugo y víctima

Amagó muchas veces con irse y no lo hizo. Alberto Ruíz Gallardón aspiró desde su juventud a llegar a la presidencia del gobierno y, probablemente, aguantó para conseguir su objetivo. Ahora, ha dimitido. Con amargura. Rajoy le ha desautorizado públicamente al retirar la infame ley del aborto. Tiene razón el defenestrado al decir que ese proyecto era del gobierno completo, de Rajoy, del Partido Popular incluso. Es evidente que Mariano Rajoy ha preferido los votos a los nasciturus.

Con sus delirios ultraconservadores sobre lo que él llama derechos del concebido, su empecinamiento en legislar sobre el útero y la voluntad de las mujeres, o ese rosario de despropósitos sobre lo que es una mujer -y bien que las conoce al parecer-, era un ministro fuera de la realidad. Pero no menos que el de interior que habla con dios y condecora vírgenes. La de empleo que encarga a la virgen del Rocío tareas de su departamento. La que no ve ni el Jaguar de la Gürtel en el garaje, ni tampoco el dolor de quienes ha privado de la sanidad. El que ha destrozado la educación. El que aumentó la desigualdad fiscal, riéndose literalmente, imaginamos que de sus victimas. El de las prospecciones petrolíferas y eléctricas.  En fin, el circo completo.

La nómina de Ruíz Gallardón al frente del ministerio ha supuesto una regresión absoluta, menos mal que algunas de sus “reformas” se han quedado en el camino. De momento. Apuntó sin remilgos a una justicia desigual que solo pudieran pagar los ricos y sus ideas para el Código Penal fueron consideradas incluso como próximas al franquismo. Esta al menos, no está aprobada. Aún. La del Poder Judicial pretendía supeditar –todavía más- la justicia al gobierno. Logró casi la unanimidad perfecta en el rechazo de cuanto hacía. Merece la pena leerlo en detalle, en la información de Pedro Águeda.

Y, sin embargo, la cúpula del PP se la ha jugado bien a Gallardón. Dado que es cierto que sus proyectos eran los del gobierno, y su ideología  la de ellos. El número que han montado para sacarle del ministerio una vez que comprendió el mensaje de que ya no le querían allí, exigiría hasta una investigación.

Veamos la información de Gonzalo Cortizo:

Moncloa moviliza al rey en Nueva York para garantizarse el cese inmediato de Gallardón. Felipe VI se ha visto obligado a firmar el cese de Gallardón y el real decreto que regula su relevo desde la embajada de España en la ONU. El Gobierno ha despreciado el ofrecimiento de Gallardón de quedarse en su cargo unos días. La dimisión del histórico dirigente del PP ha obligado a Rajoy a buscar un ministro de Justicia en cuestión de horas.

A Rajoy, o su todopoderosa mano derecha, esa mujer que se multiplica por 80 para cumplir los deseos del jefe y los suyos propios. Según vozpopuli, ha sido Soraya Sáenz de Santamaría la que ha encontrado al sustituto apropiado. Rafael Catalá es otra persona de confianza en el clan, hasta la exageración, según esta denuncia.

Hoy se recuerda (además)  que el PP habría ofrecido a Bárcenas la cabeza de Gallardón y el abandono del caso de corrupción por su silencio, ya en 2013. Lo publicó El Mundo, y bien caro le costó a su director entonces Pedro J. Ramírez.

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Esto está pasando en España. Y todo sigue como si nada. Viajan, se quedan, hablan de expectativas de voto, las tienen…

Alberto Ruíz Gallardón no entendió, según se ve, la familia en la que estaba. No alcanzó a ver de lo que serían capaces. Ha dimitido, ha respondido preguntas. El grave problema es que el germen de todos estos gravísimos hechos permanece ahí: Rajoy es el presidente del PP y del gobierno.  Y va, tan tranquilo, camino de China. Él ya ha pasado página.

Los Pujol, garbanzos negros en una saca… de garbanzos negros

Treinta y cuatro años confesos eludiendo responsabilidades fiscales. Del hilo asomado por el ex presidente de la Generalitat catalana, Jordi Pujol, salen pesados fardos de podredumbre. Una familia actuando como en aquellos virreinatos de las Indias en los que lo normal era pagar peaje al poderoso a cambio de protección o prebendas. Algunas informaciones hablan hasta de mansiones de más de un millón de euros simplemente como regalo, contrapartida supuesta de contrato público.

 Es literalmente imposible que los sucesivos gobiernos y oposiciones, los ministros de Hacienda e inspectores de las Agencias tributarias, los vecinos de los susodichos incluso, no advirtieran nada. No cuela. De hecho Hervè Falciani, el “delator” del HSBC, informó y documentó al gobierno de Rajoy en enero de 2013 que Pujol figuraba en su lista de defraudadores españoles. Ha pasado año y medio desde entonces. Nueve años desde que el socialista Pasqual Maragall pronunciara una comprometedora frase -en alusión, se dijo, a contratación de obra pública- extensiva a toda la coalición de CiU: “Su problema se llama 3%”.   Tiempo ha habido de investigar algo.  Alguien lo intentó, los fiscales Mena y Jiménez Villarejo. Impresiona leer, en este diario, a Villarejo declarar:“Los fiscales generales del Estado que nombró el PSOE me prohibieron investigar a Pujol”.

 ¿Por qué nadie ve nada? ¿Por qué callan o mandan callar quienes lo saben? ¿Se puede llegar al punto de conversar con una informante esencial ante micrófonos de una agencia de detectives sin enterarse de ese tema? Los Pujol son una familia, muy numerosa eso sí, pero una, el problema reside en que en el resto del Estado hay muchas más con similar actuación.

Las revelaciones del muy estimat y honorable Pujol coincidían con el fin de la investigación del  Caso Gürtel. Aquella que iniciara el oportunamente defenestrado –oh casualidad- Baltasar Garzón y concluye Ruz. ¿Y que dice el auto tras 5 años de trabajos? Muchas cosas, evidentemente. En resumen, que el PP tiene caja B, continuada en el tiempo y textualmente “nutrida de donativos ajenos a la contabilidad oficial y que habría sido destinada al pago de gastos de campañas electorales, el pago de sobresueldos a personas vinculadas al partido o a gastos en beneficio del PP”. Siempre el mismo funcionamiento. Gravísimo. Inaceptable. Por si no fuera poco indicio la imputación de tres tesoreros del PP, tras haberse librado en su día el cuarto, Rosendo Naseiro, cuando el Supremo declaró nulas las escuchas por no haber sido autorizadas judicialmente. No fue absolución, sino nulidad.

 Y no pasa nada, los garbanzos negros se arropan. Vemos comparecer a Rajoy con su cara de titanio y su verbo ramplón para seguir mintiendo y tergiversando los datos como si no hubiera mañana y no tuviera ya tiempo de mentir cuanto se había propuesto. ¿A alguien le extraña que el presidente o cualquier miembro de un partido así, mienta? Si les escuchamos hasta sobornar en cintas grabadas -aunque no las valore la justicia-, sacando pecho ¿de qué más desfachatez se puede hacer gala?

 España está atravesada de corrupción, a todos los niveles y en todo su trazado prácticamente. Los caciquismo y las redes clientelares campan -con distintas intensidades- de punta a punta del territorio. Algunas actuaciones judiciales serias están atajando los delitos cometidos pero mínimamente para la envergadura del desastre al que nos enfrentamos.  La lacra ha llegado a impregnar hasta a la familia del Rey y Jefe del Estado. ¿Qué decir también de las curiosasactuaciones de la judicatura o la fiscalía? O del periodismo. ¿Qué país se sostendría de esta manera?

 La corrupción no viene sola. Esta gente roba porque tiene en su mano el poder de suscribir contratos e incluso de hacer leyes para silenciar protestas. Los estudios sobre el tema nos hablan de que el corrupto causa un destrozo enorme para el beneficio real que obtiene. Gana mucho, sin duda, pero casi sería preferible –entiéndase como amarga metáfora- oficializar las técnicas mafiosas y pagarles el pizzo o la mordida directamente, que afrontar el daño que hacen para obtenerla. En Latinoamérica, calculan que para pillar 100 hay que destruir 1000, como poco.

 Un ejemplo muy gráfico lo encontramos en Castilla-La Mancha. Estos son los hechos sin entrar en responsabilidades: Bárcenas presentó dos recibos firmados por el gerente del PP en la Comunidad por valor conjunto de 200.000 euros. Eran reales, el gerente dijo que Bárcenas le conminó a estampar su firma, sin que él hubiera recibido el dinero. Ahora bien, la empresa de la presunta donación, Sacyr (vieja amiga de cuanto se construye en España, incluidas autopistas deficitarias), tenía a través de una sus filiales el contrato de basuras de la ciudad de Toledo. Ascendía a 6 millones de euros, que pasaron a ser 17 millones muy poco después de esas entregas que dice el PP no existieron. 11 millones más.  Puede que la basura creciera en Toledo como llovida del cielo. Igual debe suceder en España entera.

 Porque ni siquiera se trata de evaluar un caso concreto, pendiente de investigación, es la mecánica  y lo que todo esto implica.  Reparemos, sin más, en las mejoras de los contratos que se incrementan cuando -presuntamente- entra en Caja B un donativo. Contratos públicos, que quedan para el debe del Estado, y que pueden llegan a engrosar la Deuda Pública. Ese escandaloso 97%, por ejemplo, al que en tiempo récord ha llegado Rajoy, el mismo que presume de recuperación. Luego hay que devolverlo; nosotros, los contribuyentes. Con intereses. Y pasa “lo de Argentina” que le compran la deuda negociada unos fondos buitre y piden por ella un astronómico porcentaje muy superior a su valor de adquisición. Y llegan los voceros del poder a contarnos que “las deudas hay que pagarlas”. ¿Todas las deudas? ¿Las que se suscriben, tras -casualmente, sin relación- recibir unos dineros para sobresueldos en la Caja B?

 Estamos saturados de tanto detritus pero debemos ser muy conscientes de que sobre esas bases se asienta nuestra vida, nuestro presente, el futuro de todos. Sobre una masa  en descomposición que pudre las raíces de la ética. También de la social por tolerarlo. Las personas que se consuelan con el “todos roban” son cómplices de esta situación que nos hunde como sociedad. Cada vez son más quienes lo saben y tienen la certeza de que es posible afrontar la tarea. Más aún, es ineludible. Nada sano y vigoroso puede crecer ahí, ni hoy ni nunca hasta que no se limpie. La corrupción es la madre de todos nuestros problemas.

 

*Publicado en eldiario.es

En España juzgar por corrupción a Princess Cristina es muy complicado

La foto aparecida en The Guardian

La foto aparecida en The Guardian

Los principales medios internacionales llevan hoy la noticia: el caso de Princess Cristina por corrupción sigue adelante. Les será difícil entender que nuevamente, el fiscal (es decir acusación pública) anticorrupción (es decir que lucha contra la corrupción y aunque parezca obvio hay que señalarlo) recurre de nuevo el auto del juez Castro.

Cuatro años andamos en éstas. Cuatro. Pocos países lo hubieran tolerado. Escribe Pedro Horrach (el fiscal, el que vela porque no haya corrupción) un texto… realmente lamentable para acabar antes. Dice apreciar “una espiral inquisitiva” contra la infanta por parte del juez. Inquisitivo, según la RAE: Perteneciente o relativo a la indagación o averiguación. Es decir, que el fiscal prefiere dar por hecha la inocencia a que se indague. Se supone que, en su delirio, quería decir “inquisitorial” y es raro que se equivoque con lo que de eso sabemos en España.

Sigue emperrado en que Cristina de Borbón, universitaria y con un alto cargo bancario, no sabía lo que hacía su esposo y que el juez “desprecia indicios de notable fuerza exculpatoria”. Que la hija de un rey hasta la semana pasada y hermana de otro ésta, vive en el limbo, como si eso -de ser cierto- eximiera del cumplimiento de la ley. Pero está probado que Cristina, ella, contrataba por ejemplo para el servicio  a emigrantes y les decía que les pagaría “en negro”. A eso el fiscal anticorrupción escribe:  el magistrado debate sobre “comportamientos cotidianos socialmente adecuados, (o) bien sobre una supuesta falta ejemplaridad”. Hiela la sangre leer eso.

Sorprende que personas como Horrach, o como  varios miembros del gobierno (los titulares precisamente de justicia e interior en cabeza) tengan alguna capacidad de decisión en lugar de estar cuidándose en su casa. Pero así estamos. Y tendremos que solucionarlo nosotros mismos a través de la política que regenere la podredumbre en la que vivimos. La mediática también, ved, look at, please, este esperpento que ofrece un periódico de tirada nacional altamente subvencionado por el gobierno del PP.
larazon.Castro

La prensa internacional, como digo, se ha hecho eco de algo tan noticioso como que una Princess -la denominan varios de ellos- o miembro de la Casa Real española vaya a ser encausada por corrupción… si dejan obrar al juez. Verán también las dificultades en las que éste se encuentra y recordarán la mala vida que dieron a otros dos que no se atuvieron a lo conveniente (Baltasar Garzón y Elpidio Silvia). Pero nadie con poder moverá un dedo. El otro día contaba aquí cómo nada menos que el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, se plantó en El Cairo a rendir pleitesía al autor del Golpe de Estado en Egipto y ejecutor sanguinario de sus opositores. Nos han preparado un mundo muy repugnante. Solo la democracia lo salvará.

 

¿El PP es un partido político o qué es?

Ningún país serio, ninguna sociedad medianamente decente, toleraría lo que está pasando en España. Los hechos concatenados ofrecen mucho más que “sombras de corrupción” -como las califican los medios- en el partido gobernante, se asemejan más a la boca negra de la cueva de los incontables ladrones. Estamos hablando de una contabilidad B para gestionar dinero sucio, procedente de donaciones ilegales a cambio de adjudicaciones públicas –cohechos y prevaricaciones-. Desde la fundación del partido. En todas las provincias y muchos municipios. Que reparte sobresueldos en B – añadidos a los que Rajoy admitió en A porque, según él, los cobra todo el mundo-. Y,  estamos hablando además, de intolerables obstrucciones a la justicia.

 Si Bárcenas , el extesorero, -que así lo ha declarado en sede judicial- miente, no podemos decir que buena parte de sus ex colegas sean muy aficionados a la verdad. En particular, el presidente Rajoy podría contar con los dedos de la mano las veces que no engaña. Y las hemerotecas rebosan de ejemplos. Pero es que se acumulan las pruebas de las investigaciones policiales y judiciales, con datos coincidentes. A estas alturas de la historia ya muy pocos dudan de la corrupción del PP, los fieles de enormes tragaderas se aferran nada más al paliativo “todos lo hacen”. Como si justificara algo.

 Lo mejor sin duda es que la justicia actúe, lo aclare y concluya responsabilidades. Suya es la última palabra. Es lo que hacen los países democráticos. Pero, qué casualidad, aquí desde el propio gobierno se ejercen acciones que se asemejan mucho a la coacción como cuando l os agentes que investigan la trama corrupta son llamados por Asuntos Internos de la Policía que gestiona el Ministro del Interior, incluso varias veces. Si, como el ministerio ha admitido, esto ha ocurrido ¿Qué hacen todos en sus cargos? ¿No confirma, precisamente, las sospechas? ¿Cómo se ha podido dejar pasar esto también? ¿Por qué no clama la justicia, la sociedad y todos los medios informativos? En las preguntas se encuentran las respuestas.

O las maniobras que ejerce el Ministerio de Justicia, con esa “remodelación” tan oportuna de los órganos judiciales. O del propio Código Penal. Repetiré hasta la saciedad que cuando los españoles consentimos que se expulsara de la carrera judicial a Baltasar Garzón al iniciar la investigación de la Gürtel –con todo lo que concurrió- estábamos sentando un precedente irreversible. También empieza a entender mucha gente que algo extraño -o demasiado claro- ocurrió entonces aunque entiende que en un país como éste estos hechos se dan. Gravísima e increíble aceptación. Así seguimos. En caída libre.

  Imaginemos que todo esto ocurriera en Alemania, en Suecia, en Gran Bretaña donde han obligado a dimitir a una ministra por no haber podido justificar un cobro de 7.000 euros. Prácticamente solo Italia y Grecia han conocido actuaciones similares, más Italia incluyendo el terreno judicial también.

Porque tenemos que hablar con propiedad. Una organización que desde el primer día -hace ya varias décadas-  busca réditos económicos a sus acciones políticas, trampeando con las concesiones que otorga, escondiendo la contabilidad en cuenta opaca y repartiendo sobres entre sus principales ¿es un partido político o qué es?

 Y si esa organización utiliza medios de coacción –o algo que se le parece mucho- y maniobra en el ordenamiento del Estado que controla logrando, en la práctica, frenar la acción de la justicia o acallar voces disidentes ¿Es un partido político o qué es?

 Esto va mucho más allá de EREs fraudulentos, cursos tramposos, y todas las rapiñas que nos han deparado los políticos, aunque añadan porquería. Es una corrupción troncal que afecta a los pilares del Estado. Esto ya no es derecha o izquierda, porque igual –básicamente- no estamos hablando ni de política. Tiene que haber gente honrada y coherente dentro de todas las ideologías que deje de colaborar y ataje de una vez esto.

 Sus cómplices son muchos, como señalamos. Los hay en la Justicia. Sin duda en la política con posturas de oposición que prefieren no gritar mucho para no airear sus propios trapos sucios aunque vean hundirse un país en la miseria ética y social. Muchos medios informativos participan de esa condición de complicidad, callando la realidad o manipulándola con absoluto descaro. Algunas veces de forma tan burda que sorprende cuele su mensaje. Y desde luego la sociedad que no debería permitirse excusa alguna ante la infinita gravedad de lo que está ocurriendo, incluso de un calibre sin precedentes en democracia. Afrontar el problema es inaplazable.

 Con absoluta desfachatez los actores de esta catástrofe caminan airosos como si nada fuera con ellos. Con sus mentiras y promesas habituales. No, los problemas de este cariz no se resuelven solos: empeoran. La recuperación que la casta vende es para sus miembros, mientras el resto se empobrece cada día. Sin fin. Un nuevo récord histórico de la deuda pública (96,5% desde el 68,5% que la tomó el PP) demuestra que quienes se “recuperan” de verdad son los bolsillos de los acreedores que Rajoy engrosa. Y es que los resultados dependen de los objetivos de la empresa.

La clave -que exige respuestas y soluciones- se centra en definir esta cuestión origen ya de tantas confusiones: ¿El PP es un partido político o qué es a la vista de sus actuaciones? Y si no fuera un partido político ¿qué estamos haciendo al entregar todo el poder a una organización como la descrita?  No estaría de más tampoco que, de ser un partido político, el PP se comportara como tal erradicando ciertas conductas, para disipar dudas.

*Publicado en eldiario.es

La única verdad de Rajoy: “Hemos invertido la dirección de nuestra marcha”

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Rajoy: “Ha variado nada menos que el rumbo, señorías: hemos invertido la dirección de nuestra marcha; hemos pasado del retroceso al avance, de la caída a la recuperación, de la amenaza a la esperanza. Por resumirlo todo en una imagen, si me lo permiten, hemos atravesado con éxito el cabo de Hornos”.

Fue prácticamente su única verdad: “Ha variado nada menos que el rumbo, señorías: hemos invertido la dirección de nuestra marcha”. Cuesta encontrar entre tanta mentira de Mariano Rajoy una verdad en su discurso del Estado de la Nación, pero ahí esta: nos hemos dado la vuelta y vamos hacia atrás. Y costaba, vaya que si costaba. Atravesar con un barco un cabo de tierra exige un descomunal esfuerzo. Otra cosa es el cisco que mente tan privilegiada como la del presidente del gobierno español se ha armado con la historia naval de España.

Ya no es solo el descomunal aumento de la deuda pública (para mayor gozo de los queridos acreedores) o del paro. Recordad siempre que lo cogió en el 22,85% y lo tiene en el 26%. Es la apabullante marcha atrás que hemos registrado como sociedad. Mutilando la justicia, coartando derechos.

Los sueldos han bajado el doble de lo que dice el gobierno, ¡según el Banco de España!, su Banco, su España. Ese mentir como deporte  que se contagia a ya la mayoría de los medios grandes muertos al palo de la subvenciones en muchos casos con enorme placer. En cada exposición del líder –y vaya líder- despliegan los halagos inverosímiles para los lectores que no saben realizar lo que leen con la realidad. Los más “ecuánimes” acuden al socorrido: uno pinta un panorama estupendo, otro u otros apocalíptico. ¡Tablas de nuevo! ¡Premio!

Hemos entronizado a una suerte de bufón con mala ralea y pasión por mentir. Del mismo modo que su ministro de interior condecora a una Virgen con la más alta distinción policial: La medalla de oro al mérito ídem. Hace bien pocos días menté que terminarían haciendo alto cargo a un caballo como Calígula, pues ahí estamos.

Vuelta atrás. Puede que pocas cosas sean más gráficas para mostrar esa involución que el programa que durante varias horas de lunes a viernes dedica la televisión pública, RTVE, a la caridad. Las víctimas del sistema que propicia el gobierno con sus políticas salen a mendigar para entretener a la audiencia y que se sienta “más buena” y “más afortunada”.

2014-02-05 16.11.59

El trabajo se le ha encomendado a Toñi Moreno, y a una productora -cómo no-. Según una información publicada por El Confidencial, ‘Entre todos’ -que así se llama el programa- tiene presupuestado un gasto de 3,68 millones de euros por temporada. Su conductora tiene un salario de alrededor de 175.000 euros, lo que supone que por cada programa cobra unos 1.400.

Muy gesticulante, se emociona y llora con las desgracias ajenas. O no se sabe bien, no se sabría por sus expresiones si se entristece, se burla o simplemente está defecando algo más que ideas.Pero conflictos no, nada que altere la España profunda a la que representa, a la que hemos vuelto de la mano de Rajoy. Esto dijo a una víctima de malos tratos: “O denuncias o te callas para el resto de tu vida”.

Mayoría absoluta, nepotismo y corrupción

 En España ganar unas elecciones equivale a haber sido agraciado con el premio Gordo de la lotería. Y de tal cuantía que se benefician familiares, amigos e incluso alguno que pasaba por allí poniendo buena cara al líder. Nada que ver con el servicio público que se presuponía a la profesión de político. El voto mayoritario implica contar a plena disposición con el cuerno de la abundancia. En dinero y en especie.

La práctica se da en diferentes grados y no es exclusiva de España. El peligro reside cuando se hace con el mando un mediocre, con vocación de Tiranorzuelo Rex que no ha querido evolucionar desde las aprendidas viejas costumbres de casta en las que se crió. En ese caso, su gestión puede ser letal para la sociedad.

En España, según parece, es suficiente para acceder a un cargo de notable responsabilidad y remuneración, haberse mantenido al lado del politico, ahora ganador, en sus días bajos. Haberle sustentado cuando los contrincantes querían abatirle. Lo hemos visto con Arsenio Fernández de Mesa, cuya fidelidad a Mariano Rajoy le depara pasar de un puesto a otro haga lo que haga. Vio adoquines de fuel en el Prestige que se hundirían mansamente en el agua, desde su cargo de delegado del gobierno en Galicia. Director de la Guardia Civil, en la actualidad, se quita de encima con soltura los cadáveres de 15 emigrantes fallecidos mientras eran acorralados en el agua por efectivos bajo su mando. Todo el gobierno en realidad exhibe la misma actitud, la de siempre: no va con ellos. Les ha tocado la lotería. La que distribuye el poseedor del boleto. Y cuela.

Desde el poder uno puede, en España, repartir prebendas en ausencia hasta de un sentimiento tan primario como es el pudor.  Véase el caso de regalar a los Registradores de la Propiedad el Registro Civil. Se trata de la profesión de Mariano Rajoy y varios de sus familiares. De parientes del ministro de Justicia, autor directo de la norma. Pero además ese cuerpo es una anomalía en Europa donde su trabajo lo realizan funcionarios, sin costo para el usuario. Es decir, en lugar de ser europeos y registrar propiedades gratis, el gobierno ordena –aumentando sus privilegios- que acudamos también a ellos para gestiones como anotar nacimientos, bodas o defunciones.

Aquí cuela todo. Y eso es lo más preocupante. En un país con casi 6 millones de parados, vemos la facilidad con la que encuentran trabajo –y excelentemente remunerado-, hijos, maridos, mujeres, amantes, hermanos, amigos fieles, el tipo que te hace la declaración de la Renta y que puede acabar presidiendo una Caja de Ahorros, chóferes, entrenadores personales. De ahí a nombrar alto cargo al caballo –emulando a Calígula- hay solo un paso.

No puede aducirse que sean gentes en general de especial preparación o aguda inteligencia. El mediocre no quiere al lado nadie que le supere. Personas como Fátima Báñez, Ana Mato, José Ignacio Wert, Cristóbal Montoro, José Manuel Soria  y prácticamente todo el resto – pasen y vean- , forman parte de el gobierno de los mejores que se prometió –y también se incumplió-. Hablan con Dios y se encomiendan a Santa Teresa, mientras, insensibles, siguen sin dimitir ante la tragedia –absolutamente evitable- de Ceuta. Lo que está pasando en España es un auténtico delirio.

Lo peor es cómo infiltran sus piezas en todos los órganos de decisión e influencia. Ganar las elecciones en España es inocular en el Estado la ideología y las formas del triunfador. Están en todas partes. Hasta con tibios disfraces.

Asemejados a espectadores de una película –de terror- advertimos subir y bajar en el escalafón a los validos y validas, como en las cortes medievales. Ya ni estar al quite siempre, mentir más allá del ridículo y adular al infinito es garantía de permanencia.

Y tiene consecuencias. Graves.  Un país basado en el nepotismo en lugar de en el mérito, en caciques y círculos de amiguismo, es caldo de cultivo para todo tipo de corrupciones e ineficacia. Es el sumidero por donde se van nuestro nivel de vida y nuestros derechos. Cuando se llega a tal degradación, la respuesta desde el poder es el palo y la multa, la violencia para reprimir la protesta, y las reformas de leyes y órganos judiciales que den contexto legal a actuaciones injustas. Aguardando, quizás, que un estallido social ampare mayores desafueros… y mayor impunidad.

Esta sociedad desconcertada y desesperada anda pidiendo ante este panorama algo o alguien que ponga freno a esta locura. Y es cosa de cada uno.

No es imposible erradicar el nepotismo. Se trata de que un cambio de partido en el gobierno no conlleve, por ley, un cambio de arriba abajo en la Administración. Prohibir el reparto del botín de los cargos y empleos. El sustrato fundamental ha de estar formado por profesionales cualificados.

La mayoría absoluta no puede amparar un cambio de régimen. No es un cheque en blanco. Y engañar para llegar al poder e incumplir el 90% del programa electoral ha de implicar necesariamente la destitución y convocatoria de nuevas elecciones.

Todo ello sería factible con una separación real de poderes y con una Justicia regenerada. Los órganos judiciales y, en particular, el Fiscal General del Estado, no pueden seguir siendo elegidos por los partidos.

Lo imposible es seguir manteniendo esta continua degeneración. Claro que los cambios no los traen hechos a casa. La tarea es de los afectados, los beneficiarios de las prebendas jamás harán nada por perderlas. La gente ha de convencerse de que, unida y con presión constante, tiene poder para enderezar los cimientos. Y ponerse a ello, también ha de actuar. Frenar el inaudito ritmo de destrucción que estamos sufriendo, a un paso de lo irremediable.

*Publicado en eldiario.es

¿Y si no tuvieras trabajo nunca más?

Lo dicen ya sin pudor: “ Llevará 10 años arreglar la crisis española” (Olli Reh desde la UE).  “El alto desempleo en algunos países europeos, España entre ellos, persistirá durante años” (FMI). 20 años  da la auditora PWC para volver a crear el empleo destruido. Y eso intensificando las reformas, el eufemismo neoliberal que se traduce por recortes y mermas a los ciudadanos para que unos cuantos se enriquezcan obscenamente.

El gobierno y ya prácticamente todos los medios grandes nos están vendiendo una recuperación engañosa, en la que advierten algún problemilla para curarse en salud. Una bicicleta de ruedas cuadradas que por más que no deje de ocasionar batacazos a sus usuarios –los ciudadanos- sigue en los primeros puestos de ventas. Nunca ha funcionado mejor la propaganda. Por algo es masiva y uniforme. Y porque, mientras se cae, los ilusos creen que vuelan y ya remontan.

Por el empleo en España, pues, ya nadie da un euro seriamente. Todo el que venga a cuentagotas y buena parte del preexistente será -como suelo insistir- con sus premisas, con las premisas del PP y sus colegas ideológicos: parcial, temporal, precario y abaratando el trabajo, el despido y las condiciones laborales de todos los ciudadanos. Cuando Rajoy no está ocupado en dictar propaganda para su audiencia española, presume de ello; de lo asequibles que ya somos para cualquier empresario,  como hizo meses atrás en Japón.  Avisamos, aceptar humillantes rebajas no es el final sino el principio: equivale a abrir la puerta a mayores desafueros. ¿Para qué van a pagar a nadie ya salarios ni de mil euros cuando lo pueden solventar con la mitad o menos? El plato de garbanzos y el catre como modelo de “competitividad”.

Las cifras son tozudas: el PP ha destruido en solo dos años más de 1 millón de empleos.  Rajoy cogió el paro en el 22,85% y lo tiene en el 26%. Es su obra, su propia herencia para la posteridad. Cada registro, cada EPA, arroja una nueva bofetada: cada vez hay menos gente trabajando y buscando empleo. El drama mayor es el de los jóvenes. Las cifras han pasado del 48,9% al 58%. Cargarse 9 puntos de empleo juvenil en tan corto espacio de tiempo debería llenar portadas a diario, aunque las cifras sean repetitivas y “aburran”. Y lo que viene es pura basura: tenemos el nivel más alto de contratos temporales de la OCDE, un 62,4%.

Parémonos a reflexionar. Muchos de quienes hoy están en paro, tú, usted, ya no encontrarán trabajo. Sus hijos no tendrán con qué ganarse la vida si no se van de España y fuera tampoco todo es jauja. Lo primero que perderán será el derecho a la sanidad pública. Sin haber cotizado, tampoco les pagarán pensión. Las de los abuelos –mermadas- acabarán cuando fallezcan los titulares si no son drásticamente esquilmadas mucho antes. El trabajo ya no garantiza tampoco salir de la pobreza, ni siquiera “ tener necesariamente un estándar de vida decente“. ¿Qué van a hacer? ¿Qué vamos a hacer?

Los conclaves neoliberales se muestran satisfechos: han conseguido imponer su ideario, no importa que implique un abrumador aumento de la desigualdad social. Se hace preciso visualizar que 85 personas poseen el mismo dinero que la mitad de la población mundial. En España son 20 individuos quienes atesoran la cantidad con la que sobrevive el 20% más pobre. Pero ellos no cesan, mandan a todos hacer deberes neoliberales para tener un futuro neoliberal: el de España hoy.

Hagamos deberes. Empecemos de nuevo por el abecedario. La crisis financiera actual –dejando al margen el cenagal español que añade problemas- es el resultado de haber desregulado la economía. De haber roto la separación que existía entre la banca comercial de la de inversión, la hucha del casino. Si queremos cambiar el negro futuro que nos han preparado hay que, como mínimo, volver a establecer normas. Acabar con los trucos financieros especulativos (del tipo delos CDS)  que rozan la ilegalidad y sobrepasan con creces la indecencia. Impedir el lucro a toda costa por encima de las personas, arrasando a las personas.

Hemos olvidado los pasos clave que llevan a un imprescindible cambio de tendencia. La política fiscal es básica. Los ciudadanos debemos pagar impuestos según nuestros ingresos, los ricos también. Hay que poner fin a las excepciones y la pirámide invertida. Es decir, a los paraísos fiscales, las evasiones, las elusiones, y todos los tratos de favor que propician los gobiernos del tipo del PP y en su día el PSOE.

Siguiendo con el manual: Banca Pública. En nuestro caso no tenerla -en competencia con la privada- es de auténticos idiotas. Hemos metido en algunas entidades cantidades astronómicas de dinero: 280.000 millones de euros entre créditos a fondo perdido y avales. Son nuestras. Y ahora el PP las vende para que otros hagan negocio. ¿Insisto en algunos datos? Regalamos el Banco de Valencia a La Caixa, por un euro, perdiendo 5.449 millones; Novagalicia a Banesco, un banco privado venezolano, tirando a la basura otros 8.000 millones; el Banco Gallego al Sabadell, por otro euro, tras inyectarle 245 millones. Y ahora nos vamos a dejar vender Bankia que se ha llevado el grueso del pastel, mientras muchos ciudadanos están pasando hambre. Además de empresas públicas, espacios, y todo cuanto el PP está enajenando. No es preciso por tanto ninguna medida drástica: esas empresas son nuestras total o parcialmente.

Con los nuevos ingresos, se ha de invertir en los ciudadanos, en su Estado del Bienestar que -además de crear puestos de trabajo- contiene elementos esenciales para la vida.

En España es ineludible, forzoso, vital, imperativo, sanear el manto de mierda sobre el que se asienta nuestra vida pública. Hay que poner freno a la corrupción. Un primer paso inexcusable, apremiante, es acometer una reforma en profundidad de la justicia para que acabe el escándalo de impunidad que nos devasta a diario. Vamos por el camino contrario.

Igual de necesario y urgente es ayudar también a desbrozar en la educación e información de los ciudadanos la pestilencia de manipulación mediática que padecemos.

¿Tiene todo esto -y algunas cosas más- relación con el empleo? Lo tiene, con un futuro humano también. Hay que variar el rumbo. ¿Cómo se hace? No es fácil. Exige riesgos, tenacidad e ingenio. Algunos los afrontan. En Gamonal o en la sanidad pública de Madrid con éxito. Lo único cierto es que estamos ante una disyuntiva muy clara: es o seguir aguantando esta situación, no tener o no volver a tener trabajo nunca, ni pensión, ni horizonte… o tomar las medidas que llevan al cambio. Es lo uno o lo otro. No hay más.

*Publicado en eldiario.es

Qué hace el PP en el Consejo de Ministros

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Solo así, con este tipo de deliberaciones del Consejo de Ministros, se explica la borrachera de mentiras y salidas de tono que está pariendo el gobierno. Se ha intensificado en los últimos días. Como si hubieran entrado en un delirum tremens.

El inefable Carlos Floriano, número 3 del PP, decía hace unos días primero que estamos saliendo de la crisis. Segundo que lo hacemos “gracias al esfuerzo de los que más tienen”. Tercero, “sin tocar la educación y la sanidad públicas”. Se comenta por sí solo: los datos atestiguan que es justo al revés. Pero alguien debe creerles aún cuando se atreven a seguir diciendo estas paridas. Que, por otro lado, no son nada inocentes. 

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El ministro del Interior, Jorge Fernández Díez, -tras hablar con Dios directamente en Las Vegas- ahora dialoga con sus subalternos y así declaró hace poco que “Santa Teresa está intercediendo para mejorar la situación del país”.  Se va ampliando el equipo, el paro lo lleva la Virgen del Rocío.

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Hay muestras de que en parte se creen sus falacias. Que ajustan la realidad a sus deseos con gran desparpajo. La Cadena SER ha tenido acceso a la memoria de impacto de la aprobada Ley del Aborto de Gallardón. Sin despeinarse, dicen y escriben que “la reforma del aborto hará más libres a las mujeres” y que “tendrá un efecto positivo en la economía”. El gobierno confía en un “impacto neto positivo por los beneficios esperados por el incremento de la natalidad”.  Ya andamos muchos diciendo que será por los viajes al extranjero para hacer lo que no se va a permitir en España, pero estas barbaridades no deberían tomarse a broma.

Como mentir debe ser el medio para conseguir el fin buscado que les perdonan en confesión, el Ministerio de Gallardón dice que la reforma se justifica porque no han disminuido los abortos con la ley que aún está en vigor. Es falso, rotundamente falso.

Debería dar qué pensar a los fieles a este partido, a los que aún le sustentan –porque alguien debe sostenerles para que todavía sigan ahí con todo lo que están haciendo- si todos sus cálculos económicos se basan en los mismos parámetros fiables y racionales.

El desmantelamiento de la Justicia y por tanto del Estado de Derecho, es decir, de la Democracia formal, sigue también su curso. Gallardón de nuevo -aunque por supuesto con la aquiescencia de Rajoy, Sáenz de Santamaría y todo el gobierno- preparan otra reformita para evitar enjuiciar genocidios y torturas. El fin de la Jurisdicción Universal la inició el PSOE de Zapatero a petición (sospechosamente) de Israel -y fue uno de los primeros temas sobre los que escribí en el blog-, el PP la remata. La justicia es algo molesto para ciertas gentes: acaba con la impunidad.

Entretanto, también se acrecienta la subasta de nuestra salud –en especial en Madrid, ciudad en la que empieza a ser un riesgo vivir-. A la denuncia de la Cámara de Cuentas que hablaba de subcontratas sin control en los hospitales privatizados de segmentos claves como anestesiología o hematología, se añade otro matiz: El hospital Infanta Elena, de gestión privatizada, encarga la anestesiología a un grupo de médicos del centro que han formado una empresa. De seguir esto así, para “ahorrar” igual contratan para anestesiar a los Vigilantes Jurados –ascendidos ahora con la Ley de Seguridad Ciudadana del Gobierno- para que la practiquen a base de mamporros.

Y, a la vez, nos esquilman (porque nos dejamos) por todos los flancos. Los precios de la electricidad duplican en España los que pagan los ciudadanos del Norte de Europa. Será porque en la Europa culta hay, eso, ciudadanos, que ejercen como tales. Recordemos que allí los salarios medios duplican o triplican los españoles. Resumo: ganan el doble y pagan la mitad de luz.

La viñeta de Vergara, basada en declaraciones de estos individuos que forman ahora el gobierno español, no está completa. Lo dice uno de los comentarios en eldiario.es: Falta el mazo: A dios rogando y con el mazo dando. Lo que realmente falta es una letanía de gracias por el coro de amebas sumisas que les permiten seguir perpetrando tantos insultos a la inteligencia y tantos atropellos. No es cuestión ya ni de ideología, solo hay que tener neuronas y dignidad y usarlas.

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