Los Pujol, garbanzos negros en una saca… de garbanzos negros

Treinta y cuatro años confesos eludiendo responsabilidades fiscales. Del hilo asomado por el ex presidente de la Generalitat catalana, Jordi Pujol, salen pesados fardos de podredumbre. Una familia actuando como en aquellos virreinatos de las Indias en los que lo normal era pagar peaje al poderoso a cambio de protección o prebendas. Algunas informaciones hablan hasta de mansiones de más de un millón de euros simplemente como regalo, contrapartida supuesta de contrato público.

 Es literalmente imposible que los sucesivos gobiernos y oposiciones, los ministros de Hacienda e inspectores de las Agencias tributarias, los vecinos de los susodichos incluso, no advirtieran nada. No cuela. De hecho Hervè Falciani, el “delator” del HSBC, informó y documentó al gobierno de Rajoy en enero de 2013 que Pujol figuraba en su lista de defraudadores españoles. Ha pasado año y medio desde entonces. Nueve años desde que el socialista Pasqual Maragall pronunciara una comprometedora frase -en alusión, se dijo, a contratación de obra pública- extensiva a toda la coalición de CiU: “Su problema se llama 3%”.   Tiempo ha habido de investigar algo.  Alguien lo intentó, los fiscales Mena y Jiménez Villarejo. Impresiona leer, en este diario, a Villarejo declarar:“Los fiscales generales del Estado que nombró el PSOE me prohibieron investigar a Pujol”.

 ¿Por qué nadie ve nada? ¿Por qué callan o mandan callar quienes lo saben? ¿Se puede llegar al punto de conversar con una informante esencial ante micrófonos de una agencia de detectives sin enterarse de ese tema? Los Pujol son una familia, muy numerosa eso sí, pero una, el problema reside en que en el resto del Estado hay muchas más con similar actuación.

Las revelaciones del muy estimat y honorable Pujol coincidían con el fin de la investigación del  Caso Gürtel. Aquella que iniciara el oportunamente defenestrado –oh casualidad- Baltasar Garzón y concluye Ruz. ¿Y que dice el auto tras 5 años de trabajos? Muchas cosas, evidentemente. En resumen, que el PP tiene caja B, continuada en el tiempo y textualmente “nutrida de donativos ajenos a la contabilidad oficial y que habría sido destinada al pago de gastos de campañas electorales, el pago de sobresueldos a personas vinculadas al partido o a gastos en beneficio del PP”. Siempre el mismo funcionamiento. Gravísimo. Inaceptable. Por si no fuera poco indicio la imputación de tres tesoreros del PP, tras haberse librado en su día el cuarto, Rosendo Naseiro, cuando el Supremo declaró nulas las escuchas por no haber sido autorizadas judicialmente. No fue absolución, sino nulidad.

 Y no pasa nada, los garbanzos negros se arropan. Vemos comparecer a Rajoy con su cara de titanio y su verbo ramplón para seguir mintiendo y tergiversando los datos como si no hubiera mañana y no tuviera ya tiempo de mentir cuanto se había propuesto. ¿A alguien le extraña que el presidente o cualquier miembro de un partido así, mienta? Si les escuchamos hasta sobornar en cintas grabadas -aunque no las valore la justicia-, sacando pecho ¿de qué más desfachatez se puede hacer gala?

 España está atravesada de corrupción, a todos los niveles y en todo su trazado prácticamente. Los caciquismo y las redes clientelares campan -con distintas intensidades- de punta a punta del territorio. Algunas actuaciones judiciales serias están atajando los delitos cometidos pero mínimamente para la envergadura del desastre al que nos enfrentamos.  La lacra ha llegado a impregnar hasta a la familia del Rey y Jefe del Estado. ¿Qué decir también de las curiosasactuaciones de la judicatura o la fiscalía? O del periodismo. ¿Qué país se sostendría de esta manera?

 La corrupción no viene sola. Esta gente roba porque tiene en su mano el poder de suscribir contratos e incluso de hacer leyes para silenciar protestas. Los estudios sobre el tema nos hablan de que el corrupto causa un destrozo enorme para el beneficio real que obtiene. Gana mucho, sin duda, pero casi sería preferible –entiéndase como amarga metáfora- oficializar las técnicas mafiosas y pagarles el pizzo o la mordida directamente, que afrontar el daño que hacen para obtenerla. En Latinoamérica, calculan que para pillar 100 hay que destruir 1000, como poco.

 Un ejemplo muy gráfico lo encontramos en Castilla-La Mancha. Estos son los hechos sin entrar en responsabilidades: Bárcenas presentó dos recibos firmados por el gerente del PP en la Comunidad por valor conjunto de 200.000 euros. Eran reales, el gerente dijo que Bárcenas le conminó a estampar su firma, sin que él hubiera recibido el dinero. Ahora bien, la empresa de la presunta donación, Sacyr (vieja amiga de cuanto se construye en España, incluidas autopistas deficitarias), tenía a través de una sus filiales el contrato de basuras de la ciudad de Toledo. Ascendía a 6 millones de euros, que pasaron a ser 17 millones muy poco después de esas entregas que dice el PP no existieron. 11 millones más.  Puede que la basura creciera en Toledo como llovida del cielo. Igual debe suceder en España entera.

 Porque ni siquiera se trata de evaluar un caso concreto, pendiente de investigación, es la mecánica  y lo que todo esto implica.  Reparemos, sin más, en las mejoras de los contratos que se incrementan cuando -presuntamente- entra en Caja B un donativo. Contratos públicos, que quedan para el debe del Estado, y que pueden llegan a engrosar la Deuda Pública. Ese escandaloso 97%, por ejemplo, al que en tiempo récord ha llegado Rajoy, el mismo que presume de recuperación. Luego hay que devolverlo; nosotros, los contribuyentes. Con intereses. Y pasa “lo de Argentina” que le compran la deuda negociada unos fondos buitre y piden por ella un astronómico porcentaje muy superior a su valor de adquisición. Y llegan los voceros del poder a contarnos que “las deudas hay que pagarlas”. ¿Todas las deudas? ¿Las que se suscriben, tras -casualmente, sin relación- recibir unos dineros para sobresueldos en la Caja B?

 Estamos saturados de tanto detritus pero debemos ser muy conscientes de que sobre esas bases se asienta nuestra vida, nuestro presente, el futuro de todos. Sobre una masa  en descomposición que pudre las raíces de la ética. También de la social por tolerarlo. Las personas que se consuelan con el “todos roban” son cómplices de esta situación que nos hunde como sociedad. Cada vez son más quienes lo saben y tienen la certeza de que es posible afrontar la tarea. Más aún, es ineludible. Nada sano y vigoroso puede crecer ahí, ni hoy ni nunca hasta que no se limpie. La corrupción es la madre de todos nuestros problemas.

 

*Publicado en eldiario.es

En España juzgar por corrupción a Princess Cristina es muy complicado

La foto aparecida en The Guardian

La foto aparecida en The Guardian

Los principales medios internacionales llevan hoy la noticia: el caso de Princess Cristina por corrupción sigue adelante. Les será difícil entender que nuevamente, el fiscal (es decir acusación pública) anticorrupción (es decir que lucha contra la corrupción y aunque parezca obvio hay que señalarlo) recurre de nuevo el auto del juez Castro.

Cuatro años andamos en éstas. Cuatro. Pocos países lo hubieran tolerado. Escribe Pedro Horrach (el fiscal, el que vela porque no haya corrupción) un texto… realmente lamentable para acabar antes. Dice apreciar “una espiral inquisitiva” contra la infanta por parte del juez. Inquisitivo, según la RAE: Perteneciente o relativo a la indagación o averiguación. Es decir, que el fiscal prefiere dar por hecha la inocencia a que se indague. Se supone que, en su delirio, quería decir “inquisitorial” y es raro que se equivoque con lo que de eso sabemos en España.

Sigue emperrado en que Cristina de Borbón, universitaria y con un alto cargo bancario, no sabía lo que hacía su esposo y que el juez “desprecia indicios de notable fuerza exculpatoria”. Que la hija de un rey hasta la semana pasada y hermana de otro ésta, vive en el limbo, como si eso -de ser cierto- eximiera del cumplimiento de la ley. Pero está probado que Cristina, ella, contrataba por ejemplo para el servicio  a emigrantes y les decía que les pagaría “en negro”. A eso el fiscal anticorrupción escribe:  el magistrado debate sobre “comportamientos cotidianos socialmente adecuados, (o) bien sobre una supuesta falta ejemplaridad”. Hiela la sangre leer eso.

Sorprende que personas como Horrach, o como  varios miembros del gobierno (los titulares precisamente de justicia e interior en cabeza) tengan alguna capacidad de decisión en lugar de estar cuidándose en su casa. Pero así estamos. Y tendremos que solucionarlo nosotros mismos a través de la política que regenere la podredumbre en la que vivimos. La mediática también, ved, look at, please, este esperpento que ofrece un periódico de tirada nacional altamente subvencionado por el gobierno del PP.
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La prensa internacional, como digo, se ha hecho eco de algo tan noticioso como que una Princess -la denominan varios de ellos- o miembro de la Casa Real española vaya a ser encausada por corrupción… si dejan obrar al juez. Verán también las dificultades en las que éste se encuentra y recordarán la mala vida que dieron a otros dos que no se atuvieron a lo conveniente (Baltasar Garzón y Elpidio Silvia). Pero nadie con poder moverá un dedo. El otro día contaba aquí cómo nada menos que el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, se plantó en El Cairo a rendir pleitesía al autor del Golpe de Estado en Egipto y ejecutor sanguinario de sus opositores. Nos han preparado un mundo muy repugnante. Solo la democracia lo salvará.

 

¿El PP es un partido político o qué es?

Ningún país serio, ninguna sociedad medianamente decente, toleraría lo que está pasando en España. Los hechos concatenados ofrecen mucho más que “sombras de corrupción” -como las califican los medios- en el partido gobernante, se asemejan más a la boca negra de la cueva de los incontables ladrones. Estamos hablando de una contabilidad B para gestionar dinero sucio, procedente de donaciones ilegales a cambio de adjudicaciones públicas –cohechos y prevaricaciones-. Desde la fundación del partido. En todas las provincias y muchos municipios. Que reparte sobresueldos en B – añadidos a los que Rajoy admitió en A porque, según él, los cobra todo el mundo-. Y,  estamos hablando además, de intolerables obstrucciones a la justicia.

 Si Bárcenas , el extesorero, -que así lo ha declarado en sede judicial- miente, no podemos decir que buena parte de sus ex colegas sean muy aficionados a la verdad. En particular, el presidente Rajoy podría contar con los dedos de la mano las veces que no engaña. Y las hemerotecas rebosan de ejemplos. Pero es que se acumulan las pruebas de las investigaciones policiales y judiciales, con datos coincidentes. A estas alturas de la historia ya muy pocos dudan de la corrupción del PP, los fieles de enormes tragaderas se aferran nada más al paliativo “todos lo hacen”. Como si justificara algo.

 Lo mejor sin duda es que la justicia actúe, lo aclare y concluya responsabilidades. Suya es la última palabra. Es lo que hacen los países democráticos. Pero, qué casualidad, aquí desde el propio gobierno se ejercen acciones que se asemejan mucho a la coacción como cuando l os agentes que investigan la trama corrupta son llamados por Asuntos Internos de la Policía que gestiona el Ministro del Interior, incluso varias veces. Si, como el ministerio ha admitido, esto ha ocurrido ¿Qué hacen todos en sus cargos? ¿No confirma, precisamente, las sospechas? ¿Cómo se ha podido dejar pasar esto también? ¿Por qué no clama la justicia, la sociedad y todos los medios informativos? En las preguntas se encuentran las respuestas.

O las maniobras que ejerce el Ministerio de Justicia, con esa “remodelación” tan oportuna de los órganos judiciales. O del propio Código Penal. Repetiré hasta la saciedad que cuando los españoles consentimos que se expulsara de la carrera judicial a Baltasar Garzón al iniciar la investigación de la Gürtel –con todo lo que concurrió- estábamos sentando un precedente irreversible. También empieza a entender mucha gente que algo extraño -o demasiado claro- ocurrió entonces aunque entiende que en un país como éste estos hechos se dan. Gravísima e increíble aceptación. Así seguimos. En caída libre.

  Imaginemos que todo esto ocurriera en Alemania, en Suecia, en Gran Bretaña donde han obligado a dimitir a una ministra por no haber podido justificar un cobro de 7.000 euros. Prácticamente solo Italia y Grecia han conocido actuaciones similares, más Italia incluyendo el terreno judicial también.

Porque tenemos que hablar con propiedad. Una organización que desde el primer día -hace ya varias décadas-  busca réditos económicos a sus acciones políticas, trampeando con las concesiones que otorga, escondiendo la contabilidad en cuenta opaca y repartiendo sobres entre sus principales ¿es un partido político o qué es?

 Y si esa organización utiliza medios de coacción –o algo que se le parece mucho- y maniobra en el ordenamiento del Estado que controla logrando, en la práctica, frenar la acción de la justicia o acallar voces disidentes ¿Es un partido político o qué es?

 Esto va mucho más allá de EREs fraudulentos, cursos tramposos, y todas las rapiñas que nos han deparado los políticos, aunque añadan porquería. Es una corrupción troncal que afecta a los pilares del Estado. Esto ya no es derecha o izquierda, porque igual –básicamente- no estamos hablando ni de política. Tiene que haber gente honrada y coherente dentro de todas las ideologías que deje de colaborar y ataje de una vez esto.

 Sus cómplices son muchos, como señalamos. Los hay en la Justicia. Sin duda en la política con posturas de oposición que prefieren no gritar mucho para no airear sus propios trapos sucios aunque vean hundirse un país en la miseria ética y social. Muchos medios informativos participan de esa condición de complicidad, callando la realidad o manipulándola con absoluto descaro. Algunas veces de forma tan burda que sorprende cuele su mensaje. Y desde luego la sociedad que no debería permitirse excusa alguna ante la infinita gravedad de lo que está ocurriendo, incluso de un calibre sin precedentes en democracia. Afrontar el problema es inaplazable.

 Con absoluta desfachatez los actores de esta catástrofe caminan airosos como si nada fuera con ellos. Con sus mentiras y promesas habituales. No, los problemas de este cariz no se resuelven solos: empeoran. La recuperación que la casta vende es para sus miembros, mientras el resto se empobrece cada día. Sin fin. Un nuevo récord histórico de la deuda pública (96,5% desde el 68,5% que la tomó el PP) demuestra que quienes se “recuperan” de verdad son los bolsillos de los acreedores que Rajoy engrosa. Y es que los resultados dependen de los objetivos de la empresa.

La clave -que exige respuestas y soluciones- se centra en definir esta cuestión origen ya de tantas confusiones: ¿El PP es un partido político o qué es a la vista de sus actuaciones? Y si no fuera un partido político ¿qué estamos haciendo al entregar todo el poder a una organización como la descrita?  No estaría de más tampoco que, de ser un partido político, el PP se comportara como tal erradicando ciertas conductas, para disipar dudas.

*Publicado en eldiario.es

La única verdad de Rajoy: “Hemos invertido la dirección de nuestra marcha”

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Rajoy: “Ha variado nada menos que el rumbo, señorías: hemos invertido la dirección de nuestra marcha; hemos pasado del retroceso al avance, de la caída a la recuperación, de la amenaza a la esperanza. Por resumirlo todo en una imagen, si me lo permiten, hemos atravesado con éxito el cabo de Hornos”.

Fue prácticamente su única verdad: “Ha variado nada menos que el rumbo, señorías: hemos invertido la dirección de nuestra marcha”. Cuesta encontrar entre tanta mentira de Mariano Rajoy una verdad en su discurso del Estado de la Nación, pero ahí esta: nos hemos dado la vuelta y vamos hacia atrás. Y costaba, vaya que si costaba. Atravesar con un barco un cabo de tierra exige un descomunal esfuerzo. Otra cosa es el cisco que mente tan privilegiada como la del presidente del gobierno español se ha armado con la historia naval de España.

Ya no es solo el descomunal aumento de la deuda pública (para mayor gozo de los queridos acreedores) o del paro. Recordad siempre que lo cogió en el 22,85% y lo tiene en el 26%. Es la apabullante marcha atrás que hemos registrado como sociedad. Mutilando la justicia, coartando derechos.

Los sueldos han bajado el doble de lo que dice el gobierno, ¡según el Banco de España!, su Banco, su España. Ese mentir como deporte  que se contagia a ya la mayoría de los medios grandes muertos al palo de la subvenciones en muchos casos con enorme placer. En cada exposición del líder –y vaya líder- despliegan los halagos inverosímiles para los lectores que no saben realizar lo que leen con la realidad. Los más “ecuánimes” acuden al socorrido: uno pinta un panorama estupendo, otro u otros apocalíptico. ¡Tablas de nuevo! ¡Premio!

Hemos entronizado a una suerte de bufón con mala ralea y pasión por mentir. Del mismo modo que su ministro de interior condecora a una Virgen con la más alta distinción policial: La medalla de oro al mérito ídem. Hace bien pocos días menté que terminarían haciendo alto cargo a un caballo como Calígula, pues ahí estamos.

Vuelta atrás. Puede que pocas cosas sean más gráficas para mostrar esa involución que el programa que durante varias horas de lunes a viernes dedica la televisión pública, RTVE, a la caridad. Las víctimas del sistema que propicia el gobierno con sus políticas salen a mendigar para entretener a la audiencia y que se sienta “más buena” y “más afortunada”.

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El trabajo se le ha encomendado a Toñi Moreno, y a una productora -cómo no-. Según una información publicada por El Confidencial, ‘Entre todos’ -que así se llama el programa- tiene presupuestado un gasto de 3,68 millones de euros por temporada. Su conductora tiene un salario de alrededor de 175.000 euros, lo que supone que por cada programa cobra unos 1.400.

Muy gesticulante, se emociona y llora con las desgracias ajenas. O no se sabe bien, no se sabría por sus expresiones si se entristece, se burla o simplemente está defecando algo más que ideas.Pero conflictos no, nada que altere la España profunda a la que representa, a la que hemos vuelto de la mano de Rajoy. Esto dijo a una víctima de malos tratos: “O denuncias o te callas para el resto de tu vida”.

Mayoría absoluta, nepotismo y corrupción

 En España ganar unas elecciones equivale a haber sido agraciado con el premio Gordo de la lotería. Y de tal cuantía que se benefician familiares, amigos e incluso alguno que pasaba por allí poniendo buena cara al líder. Nada que ver con el servicio público que se presuponía a la profesión de político. El voto mayoritario implica contar a plena disposición con el cuerno de la abundancia. En dinero y en especie.

La práctica se da en diferentes grados y no es exclusiva de España. El peligro reside cuando se hace con el mando un mediocre, con vocación de Tiranorzuelo Rex que no ha querido evolucionar desde las aprendidas viejas costumbres de casta en las que se crió. En ese caso, su gestión puede ser letal para la sociedad.

En España, según parece, es suficiente para acceder a un cargo de notable responsabilidad y remuneración, haberse mantenido al lado del politico, ahora ganador, en sus días bajos. Haberle sustentado cuando los contrincantes querían abatirle. Lo hemos visto con Arsenio Fernández de Mesa, cuya fidelidad a Mariano Rajoy le depara pasar de un puesto a otro haga lo que haga. Vio adoquines de fuel en el Prestige que se hundirían mansamente en el agua, desde su cargo de delegado del gobierno en Galicia. Director de la Guardia Civil, en la actualidad, se quita de encima con soltura los cadáveres de 15 emigrantes fallecidos mientras eran acorralados en el agua por efectivos bajo su mando. Todo el gobierno en realidad exhibe la misma actitud, la de siempre: no va con ellos. Les ha tocado la lotería. La que distribuye el poseedor del boleto. Y cuela.

Desde el poder uno puede, en España, repartir prebendas en ausencia hasta de un sentimiento tan primario como es el pudor.  Véase el caso de regalar a los Registradores de la Propiedad el Registro Civil. Se trata de la profesión de Mariano Rajoy y varios de sus familiares. De parientes del ministro de Justicia, autor directo de la norma. Pero además ese cuerpo es una anomalía en Europa donde su trabajo lo realizan funcionarios, sin costo para el usuario. Es decir, en lugar de ser europeos y registrar propiedades gratis, el gobierno ordena –aumentando sus privilegios- que acudamos también a ellos para gestiones como anotar nacimientos, bodas o defunciones.

Aquí cuela todo. Y eso es lo más preocupante. En un país con casi 6 millones de parados, vemos la facilidad con la que encuentran trabajo –y excelentemente remunerado-, hijos, maridos, mujeres, amantes, hermanos, amigos fieles, el tipo que te hace la declaración de la Renta y que puede acabar presidiendo una Caja de Ahorros, chóferes, entrenadores personales. De ahí a nombrar alto cargo al caballo –emulando a Calígula- hay solo un paso.

No puede aducirse que sean gentes en general de especial preparación o aguda inteligencia. El mediocre no quiere al lado nadie que le supere. Personas como Fátima Báñez, Ana Mato, José Ignacio Wert, Cristóbal Montoro, José Manuel Soria  y prácticamente todo el resto – pasen y vean- , forman parte de el gobierno de los mejores que se prometió –y también se incumplió-. Hablan con Dios y se encomiendan a Santa Teresa, mientras, insensibles, siguen sin dimitir ante la tragedia –absolutamente evitable- de Ceuta. Lo que está pasando en España es un auténtico delirio.

Lo peor es cómo infiltran sus piezas en todos los órganos de decisión e influencia. Ganar las elecciones en España es inocular en el Estado la ideología y las formas del triunfador. Están en todas partes. Hasta con tibios disfraces.

Asemejados a espectadores de una película –de terror- advertimos subir y bajar en el escalafón a los validos y validas, como en las cortes medievales. Ya ni estar al quite siempre, mentir más allá del ridículo y adular al infinito es garantía de permanencia.

Y tiene consecuencias. Graves.  Un país basado en el nepotismo en lugar de en el mérito, en caciques y círculos de amiguismo, es caldo de cultivo para todo tipo de corrupciones e ineficacia. Es el sumidero por donde se van nuestro nivel de vida y nuestros derechos. Cuando se llega a tal degradación, la respuesta desde el poder es el palo y la multa, la violencia para reprimir la protesta, y las reformas de leyes y órganos judiciales que den contexto legal a actuaciones injustas. Aguardando, quizás, que un estallido social ampare mayores desafueros… y mayor impunidad.

Esta sociedad desconcertada y desesperada anda pidiendo ante este panorama algo o alguien que ponga freno a esta locura. Y es cosa de cada uno.

No es imposible erradicar el nepotismo. Se trata de que un cambio de partido en el gobierno no conlleve, por ley, un cambio de arriba abajo en la Administración. Prohibir el reparto del botín de los cargos y empleos. El sustrato fundamental ha de estar formado por profesionales cualificados.

La mayoría absoluta no puede amparar un cambio de régimen. No es un cheque en blanco. Y engañar para llegar al poder e incumplir el 90% del programa electoral ha de implicar necesariamente la destitución y convocatoria de nuevas elecciones.

Todo ello sería factible con una separación real de poderes y con una Justicia regenerada. Los órganos judiciales y, en particular, el Fiscal General del Estado, no pueden seguir siendo elegidos por los partidos.

Lo imposible es seguir manteniendo esta continua degeneración. Claro que los cambios no los traen hechos a casa. La tarea es de los afectados, los beneficiarios de las prebendas jamás harán nada por perderlas. La gente ha de convencerse de que, unida y con presión constante, tiene poder para enderezar los cimientos. Y ponerse a ello, también ha de actuar. Frenar el inaudito ritmo de destrucción que estamos sufriendo, a un paso de lo irremediable.

*Publicado en eldiario.es

¿Y si no tuvieras trabajo nunca más?

Lo dicen ya sin pudor: “ Llevará 10 años arreglar la crisis española” (Olli Reh desde la UE).  “El alto desempleo en algunos países europeos, España entre ellos, persistirá durante años” (FMI). 20 años  da la auditora PWC para volver a crear el empleo destruido. Y eso intensificando las reformas, el eufemismo neoliberal que se traduce por recortes y mermas a los ciudadanos para que unos cuantos se enriquezcan obscenamente.

El gobierno y ya prácticamente todos los medios grandes nos están vendiendo una recuperación engañosa, en la que advierten algún problemilla para curarse en salud. Una bicicleta de ruedas cuadradas que por más que no deje de ocasionar batacazos a sus usuarios –los ciudadanos- sigue en los primeros puestos de ventas. Nunca ha funcionado mejor la propaganda. Por algo es masiva y uniforme. Y porque, mientras se cae, los ilusos creen que vuelan y ya remontan.

Por el empleo en España, pues, ya nadie da un euro seriamente. Todo el que venga a cuentagotas y buena parte del preexistente será -como suelo insistir- con sus premisas, con las premisas del PP y sus colegas ideológicos: parcial, temporal, precario y abaratando el trabajo, el despido y las condiciones laborales de todos los ciudadanos. Cuando Rajoy no está ocupado en dictar propaganda para su audiencia española, presume de ello; de lo asequibles que ya somos para cualquier empresario,  como hizo meses atrás en Japón.  Avisamos, aceptar humillantes rebajas no es el final sino el principio: equivale a abrir la puerta a mayores desafueros. ¿Para qué van a pagar a nadie ya salarios ni de mil euros cuando lo pueden solventar con la mitad o menos? El plato de garbanzos y el catre como modelo de “competitividad”.

Las cifras son tozudas: el PP ha destruido en solo dos años más de 1 millón de empleos.  Rajoy cogió el paro en el 22,85% y lo tiene en el 26%. Es su obra, su propia herencia para la posteridad. Cada registro, cada EPA, arroja una nueva bofetada: cada vez hay menos gente trabajando y buscando empleo. El drama mayor es el de los jóvenes. Las cifras han pasado del 48,9% al 58%. Cargarse 9 puntos de empleo juvenil en tan corto espacio de tiempo debería llenar portadas a diario, aunque las cifras sean repetitivas y “aburran”. Y lo que viene es pura basura: tenemos el nivel más alto de contratos temporales de la OCDE, un 62,4%.

Parémonos a reflexionar. Muchos de quienes hoy están en paro, tú, usted, ya no encontrarán trabajo. Sus hijos no tendrán con qué ganarse la vida si no se van de España y fuera tampoco todo es jauja. Lo primero que perderán será el derecho a la sanidad pública. Sin haber cotizado, tampoco les pagarán pensión. Las de los abuelos –mermadas- acabarán cuando fallezcan los titulares si no son drásticamente esquilmadas mucho antes. El trabajo ya no garantiza tampoco salir de la pobreza, ni siquiera “ tener necesariamente un estándar de vida decente“. ¿Qué van a hacer? ¿Qué vamos a hacer?

Los conclaves neoliberales se muestran satisfechos: han conseguido imponer su ideario, no importa que implique un abrumador aumento de la desigualdad social. Se hace preciso visualizar que 85 personas poseen el mismo dinero que la mitad de la población mundial. En España son 20 individuos quienes atesoran la cantidad con la que sobrevive el 20% más pobre. Pero ellos no cesan, mandan a todos hacer deberes neoliberales para tener un futuro neoliberal: el de España hoy.

Hagamos deberes. Empecemos de nuevo por el abecedario. La crisis financiera actual –dejando al margen el cenagal español que añade problemas- es el resultado de haber desregulado la economía. De haber roto la separación que existía entre la banca comercial de la de inversión, la hucha del casino. Si queremos cambiar el negro futuro que nos han preparado hay que, como mínimo, volver a establecer normas. Acabar con los trucos financieros especulativos (del tipo delos CDS)  que rozan la ilegalidad y sobrepasan con creces la indecencia. Impedir el lucro a toda costa por encima de las personas, arrasando a las personas.

Hemos olvidado los pasos clave que llevan a un imprescindible cambio de tendencia. La política fiscal es básica. Los ciudadanos debemos pagar impuestos según nuestros ingresos, los ricos también. Hay que poner fin a las excepciones y la pirámide invertida. Es decir, a los paraísos fiscales, las evasiones, las elusiones, y todos los tratos de favor que propician los gobiernos del tipo del PP y en su día el PSOE.

Siguiendo con el manual: Banca Pública. En nuestro caso no tenerla -en competencia con la privada- es de auténticos idiotas. Hemos metido en algunas entidades cantidades astronómicas de dinero: 280.000 millones de euros entre créditos a fondo perdido y avales. Son nuestras. Y ahora el PP las vende para que otros hagan negocio. ¿Insisto en algunos datos? Regalamos el Banco de Valencia a La Caixa, por un euro, perdiendo 5.449 millones; Novagalicia a Banesco, un banco privado venezolano, tirando a la basura otros 8.000 millones; el Banco Gallego al Sabadell, por otro euro, tras inyectarle 245 millones. Y ahora nos vamos a dejar vender Bankia que se ha llevado el grueso del pastel, mientras muchos ciudadanos están pasando hambre. Además de empresas públicas, espacios, y todo cuanto el PP está enajenando. No es preciso por tanto ninguna medida drástica: esas empresas son nuestras total o parcialmente.

Con los nuevos ingresos, se ha de invertir en los ciudadanos, en su Estado del Bienestar que -además de crear puestos de trabajo- contiene elementos esenciales para la vida.

En España es ineludible, forzoso, vital, imperativo, sanear el manto de mierda sobre el que se asienta nuestra vida pública. Hay que poner freno a la corrupción. Un primer paso inexcusable, apremiante, es acometer una reforma en profundidad de la justicia para que acabe el escándalo de impunidad que nos devasta a diario. Vamos por el camino contrario.

Igual de necesario y urgente es ayudar también a desbrozar en la educación e información de los ciudadanos la pestilencia de manipulación mediática que padecemos.

¿Tiene todo esto -y algunas cosas más- relación con el empleo? Lo tiene, con un futuro humano también. Hay que variar el rumbo. ¿Cómo se hace? No es fácil. Exige riesgos, tenacidad e ingenio. Algunos los afrontan. En Gamonal o en la sanidad pública de Madrid con éxito. Lo único cierto es que estamos ante una disyuntiva muy clara: es o seguir aguantando esta situación, no tener o no volver a tener trabajo nunca, ni pensión, ni horizonte… o tomar las medidas que llevan al cambio. Es lo uno o lo otro. No hay más.

*Publicado en eldiario.es

Qué hace el PP en el Consejo de Ministros

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Solo así, con este tipo de deliberaciones del Consejo de Ministros, se explica la borrachera de mentiras y salidas de tono que está pariendo el gobierno. Se ha intensificado en los últimos días. Como si hubieran entrado en un delirum tremens.

El inefable Carlos Floriano, número 3 del PP, decía hace unos días primero que estamos saliendo de la crisis. Segundo que lo hacemos “gracias al esfuerzo de los que más tienen”. Tercero, “sin tocar la educación y la sanidad públicas”. Se comenta por sí solo: los datos atestiguan que es justo al revés. Pero alguien debe creerles aún cuando se atreven a seguir diciendo estas paridas. Que, por otro lado, no son nada inocentes. 

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El ministro del Interior, Jorge Fernández Díez, -tras hablar con Dios directamente en Las Vegas- ahora dialoga con sus subalternos y así declaró hace poco que “Santa Teresa está intercediendo para mejorar la situación del país”.  Se va ampliando el equipo, el paro lo lleva la Virgen del Rocío.

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Hay muestras de que en parte se creen sus falacias. Que ajustan la realidad a sus deseos con gran desparpajo. La Cadena SER ha tenido acceso a la memoria de impacto de la aprobada Ley del Aborto de Gallardón. Sin despeinarse, dicen y escriben que “la reforma del aborto hará más libres a las mujeres” y que “tendrá un efecto positivo en la economía”. El gobierno confía en un “impacto neto positivo por los beneficios esperados por el incremento de la natalidad”.  Ya andamos muchos diciendo que será por los viajes al extranjero para hacer lo que no se va a permitir en España, pero estas barbaridades no deberían tomarse a broma.

Como mentir debe ser el medio para conseguir el fin buscado que les perdonan en confesión, el Ministerio de Gallardón dice que la reforma se justifica porque no han disminuido los abortos con la ley que aún está en vigor. Es falso, rotundamente falso.

Debería dar qué pensar a los fieles a este partido, a los que aún le sustentan –porque alguien debe sostenerles para que todavía sigan ahí con todo lo que están haciendo- si todos sus cálculos económicos se basan en los mismos parámetros fiables y racionales.

El desmantelamiento de la Justicia y por tanto del Estado de Derecho, es decir, de la Democracia formal, sigue también su curso. Gallardón de nuevo -aunque por supuesto con la aquiescencia de Rajoy, Sáenz de Santamaría y todo el gobierno- preparan otra reformita para evitar enjuiciar genocidios y torturas. El fin de la Jurisdicción Universal la inició el PSOE de Zapatero a petición (sospechosamente) de Israel -y fue uno de los primeros temas sobre los que escribí en el blog-, el PP la remata. La justicia es algo molesto para ciertas gentes: acaba con la impunidad.

Entretanto, también se acrecienta la subasta de nuestra salud –en especial en Madrid, ciudad en la que empieza a ser un riesgo vivir-. A la denuncia de la Cámara de Cuentas que hablaba de subcontratas sin control en los hospitales privatizados de segmentos claves como anestesiología o hematología, se añade otro matiz: El hospital Infanta Elena, de gestión privatizada, encarga la anestesiología a un grupo de médicos del centro que han formado una empresa. De seguir esto así, para “ahorrar” igual contratan para anestesiar a los Vigilantes Jurados –ascendidos ahora con la Ley de Seguridad Ciudadana del Gobierno- para que la practiquen a base de mamporros.

Y, a la vez, nos esquilman (porque nos dejamos) por todos los flancos. Los precios de la electricidad duplican en España los que pagan los ciudadanos del Norte de Europa. Será porque en la Europa culta hay, eso, ciudadanos, que ejercen como tales. Recordemos que allí los salarios medios duplican o triplican los españoles. Resumo: ganan el doble y pagan la mitad de luz.

La viñeta de Vergara, basada en declaraciones de estos individuos que forman ahora el gobierno español, no está completa. Lo dice uno de los comentarios en eldiario.es: Falta el mazo: A dios rogando y con el mazo dando. Lo que realmente falta es una letanía de gracias por el coro de amebas sumisas que les permiten seguir perpetrando tantos insultos a la inteligencia y tantos atropellos. No es cuestión ya ni de ideología, solo hay que tener neuronas y dignidad y usarlas.

Por amor

La patética historia española de la infanta imputada ha alcanzado esta semana cotas inimaginables. Citada a declarar por el juez –obligado a luchar contra todos los elementos: prensa, fiscalías y audiencia–, hemos de leer que lo hace “voluntariamente” o que “ha querido” no recurrir la imputación.

Nada sorprendente, es el habitual tratamiento como a pueriles súbditos que nos dedican. Pero donde la infinita capacidad de estupefacción ha llegado al límite ha sido al escuchar los argumentos exculpatorios de uno de los principales letrados de Cristina de Borbón: Jesús María Silva, socio del afamado bufete Roca i Junyent, encargado de su defensa.

En el siglo XXI, en Europa, este señor ha declarado: “Cuando una persona está enamorada de otra, confía, ha confiado y seguirá confiando contra viento y marea en esa persona: Amor, matrimonio y desconfianza son absolutamente incompatibles”. Y en eso basa, al parecer, el intento de hacer colar que la inocencia “pasa obviamente por su fe en el matrimonio y el amor por su marido”, según declara. ¿Obviamente?

Si todo con lo que cuenta este despacho legal –presumiblemente de primer nivel– es apelar a la “simpatía” que ofrece la mujer delincuente enamorada de su marido, es que las cosas están realmente feas  en pruebas de inocencia para Cristina de Borbón. “Confianza y matrimonio son absolutamente inescindibles, y el que no lo vea así es que no sabe lo que es el matrimonio”, dice Silva. Tampoco parece que sepan ni en las más altas instancias, qué es la justicia.

Lo peor es que sigan confiando en la laxitud moral y el machismo recalcitrante de esa España que creció años y años oyendo a la mujer sumisa, callada, comprensiva que, por mucho que viera, lo más que le preguntaba era que si (él) la quería. La que pedía se le saltaran los pulsos si (ella) le faltaba alguna vez al tipo que la humillaba a diario.

La primera mujer de la familia real española que estudió una carrera. Ocupando un puesto de importancia, internacional ahora, en una de las primeras entidades bancarias del país. Y no sabe ni de leyes ni de impuestos, sino sólo –y nada menos– de amores en plan mujer-mujer. Ha mutado –hasta volverse del revés– de aquella antigua infanta deportista e independiente como antaño la presentaban. Por amor… ha sufrido la desintegración del cerebro.

Como la otra tontita enamorada, Ana Mato, la mujer que ha dejado sin sanidad pública a miles de seres humanos  y ha obligado a restringir o suprimir tratamientos con sus repagos. La responsable de víctimas ciertas con su políticas, tampoco se enteraba de nada. Cegada por la ensoñación amorosa o quizás tan sólo por acatar la supremacía natural de su señor esposo. Es preocupante que se atrevan a tratarnos como idiotas, como niños al menos; que lo consintamos.

A ver si nos entendemos, por amor se priva uno hasta de comer –si faltan recursos– para que se alimenten los seres queridos. Por amor se rompen barreras y se cruzan continentes, aunque pagándose el billete. Lo que no se hace es blanquear capitales, ni delinquir con los impuestos –si es el caso–. Ni, en definitiva, cargar cuentas astronómicas de sushi al erario público. Y, desde luego, no se obliga a trabajar en negro, sin contrato –y cuanto implica–, a los empleados del servicio doméstico. Ni mucho menos se enriquece uno a costa de discapacitados para ensanchar con colmo una vida de lujos que nunca conoció la menor estrechez. El amor tiene mucho más de entrega que de rapiña. Especialmente de lo ajeno.

Dice el abogado Silva: “Lo que no se puede pretender es que el legislador diga: “Mujeres, cuando vuestros maridos os den algo a firmar, primero llamad a un notario y tres abogados”.  ¿Qué ocurre? ¿El amor impide leer contratos por una misma y entender su significado? ¿Revisar la desproporción entre ingresos y gastos tal vez?

La familia real española ha entrado en descomposición, como resaltan los medios internacionales –aquí seguimos con el “ha querido” declarar “voluntariamente”–. El rey balbuceante al que “le falta luz en el atril”, pero a quien el ministro de Defensa ve “vivo de mente”, después, en el vino de honor, ya recuperado… de la baja luz de las bombillas. La reina y el heredero con gesto impasible. O la princesa con su desorbitada e incomprensible pasión por la cirugía estética, que la ha desfigurado, plastificado y frivolizado. Las siguientes generaciones también van apuntando maneras.

Y, como remate, la Bonnie Parker de la cutrez patria, siguiendo ciega de amor a su Clyde Barrow. Cerebro y guía, él –como no podía ser de otra forma aquí–, anduvieron, según la acusación, por las sendas del blanqueo de dinero negro y el delito fiscal, el baile, el sushi, los contratos simultáneos de arrendadora y arrendataria, la explotación laboral de emigrantes o la utilización para el engaño de niños dependientes. “El aquel del cariño” que “desvanece la verdad”.

En todo caso, si por amor se roba, evade, trampea o desfalca, si por amor se llegara a matar –las obnubilaciones de este cariz son muy malas–, por amor se va uno tan campante a resarcir lo enajenado y a la cárcel si es ésa la condena. ¿Cabe alguna duda?

 *Publicado en eldiario.es

A Jaume Matas y el resto de los corruptos ¿les saldrá a devolver la condena?

El ex presidente del gobierno Balear y miembro del PP, Jaume Matas no ingresará en prisión en tanto el gobierno no se pronuncie sobre su petición de indulto.  La Audiencia de Palma ha aceptado la petición de la defensa y ha ordenado la suspensión de la pena de nueve meses de prisión impuesta por un delito de tráfico de influencias. La fiscalía Anticorrupción también se había mostrado favorable a esta medida.

Jaume Matas fue condenado en marzo de 2012 a más de 6 años de prisión en el primero de los juicios sobre el caso “Palma Arena”, que tiene 26 piezas separadas (entre ellas la que implica a Iñaki Urdangarín). Tres magistrados de la Audiencia de Palma le consideraron culpable de los delitos de malversación, fraude, prevaricación y falsedad documental. La acusación pedía ocho años y medio. El periodista Antonio Alemany –del diario El Mundo-, que le escribía los discursos para glorificar su imagen, fue condenado también a tres años y nueve meses por prevaricación, delito de falsedad en documento oficial, delito continuado de falsedad en documento mercantil en concurso medial con un delito continuado de malversación de caudales públicos.

Matas fue presidente de Baleares en dos etapas (1996-1999) y (2003-2007) y ministro de Medio Ambiente con José María Aznar (2000-2003). El caso “Palma arena” se refiere a un velódromo que costó más del doble de lo previsto -pasó de un presupuesto inicial de 41 millones a 110 millones de euros- y que ya había producido 4 sentencias de cárcel a miembros del entonces gobierno del PP en la isla.

En Julio de 2013 su pena fue reducida sin embargo. El Tribunal Supremo le absolvió de los delitos de fraude a la Administración, continuado de falsedad en documento oficial, continuado de falsedad en documento mercantil, y de prevaricación en concurso medial con un delito continuado de malversación, por los que fue condenado en la sentencia de primera instancia.

Solo mantuvo la condena por un delito de tráfico de influencias y la pena de nueve meses y un día de prisión y multa en cuantía de 6.000 euros.

El  magistrado Alberto Jorge Barreiro emitió sin embargo un voto particular. En un prolijo texto legal al uso, desgranaba a lo largo de 27 páginas los fundamentos de por qué sus compañeros del Tribunal Supremo habían emitido esta sentencia, pero también los que a él le llevaban a oponerse en algunas cuestiones. De hecho no objetaba la decisión de la mayoría de que no hubo MALVERSARCIÓN DE FONDOS PÚBLICOS, ni FRAUDE A LA ADMISTRACIÓN, pero sí prevaricación y una clara autoría que corresponde al entonces presidente de Baleares.

Llamaba poderosamente la atención cómo en lo que llamó el magistrado una estructura jerárquica piramidal se cargó el muerto a sus subalternos y él se libro.Éste fue el resumen que publiqué de ese voto particular. Es una joya muy ilustrativa del funcionamiento de la Justicia española en algunas cuestiones.

Ahora deciden que no ingrese en prisión porque ha solicitado indulto. Vamos, el mismo trato que tiene todo el mundo. El que ha recibido la Infanta Cristina, a la que ha costado tanto imputar que pensar que en España se la pueda condenar es ciencia ficción. Hoy mismo la corrupción española es noticia internacional, pero aquí quienes podían poner freno a esta locura ni se inmutan.

La corrupción se ha situado ya como segundo problema de los españoles. En el telediario de TVE he escuchado que “a mucha distancia” del paro. Qué bien, es un gran consuelo.

Y el inefable panfleto llamado La Razón iba hoy de esta guisa -lo de “el auto del castrismo” es de nota-:

larazon.castrismo

Lo sucedido en España en 2013 hubiera hecho caer a cualquier Gobierno democrático

Un año en el que hemos perdido a Stèphane Hessel, José Luis Sampedro y Nelson Mandela no puede haber sido bueno. No para la humanidad. Lo inhumano de hecho ha avanzado en progresión estratosférica. La aberración de posponer cuanto atañe a las personas, al altruismo, al pensamiento racional, a la empatía con los otros, a la ética, por los más oscuros intereses ha triunfado plenamente. Para muestra el botón más cercano, el que nos duele y –haciéndonos más egoístas, menos humanos- desplaza cualquier otro interés: España, la triste España del PP.

Solo en ese plano extraviado de la lógica más elemental se entiende la permanencia al frente del gobierno español de Mariano Rajoy o de los miembros de su partido que han secundado de hecho cuanto ha sucedido. El gobierno salido de las urnas tiene toda la legitimidad por muy defectuosa que sea nuestra ley electoral pero los gravísimos escándalos que rodean al de España lo hubieran tumbado en cualquiera país democrático. Algo muy preocupante ocurre con nuestra sociedad al completo y, sobre todo, con las fuerzas que la dirigen.

Iniciamos 2013 leyendo en toda su plenitud los llamados “Papeles de Bárcenas”. Publicados por varios medios, pudimos ver el rosario de sueldos, sobresueldos, virtuales prevaricaciones y comisión de favores, contabilidad B para nuevas prebendas a ocultar, que venía anotando el ex tesorero del Partido Popular en todos sus detalles durante dos décadas. Lo negaron todo… salvo alguna cosa. Los voceros en nómina –de dinero o poder- hicieron cuanto pudieron por sembrar la confusión. No eran reales, decían; lo son. Asistimos a los más patéticos espectáculos, desde losfiniquitos en diferido a las pavorosas huidas del presidente. Cualquier gobierno hubiera caído solo con esto, no sucedió y aún hubo mucho más.

En julio leímos también los SMS enviados por Mariano Rajoy a Luis Bárcenas: “Luis, sé fuerte”, “Luis, nada es fácil, pero hacemos lo que podemos”. Hasta en el más corrupto de los países de cualquier época le hubiera costado la presidencia a su autor, pero nuestro Rajoy con todo su PP sigue ahí. Y continúan después de haber borrado los ordenadores de su ex tesorero –que la justiciano quiere investigar- o de haber sufrido un registro de 14 horas a su sede que ni se han dignado comentar. Continúa, lo que es si cabe peor, como si nada sucediese, sentando cátedra, con inusitada prepotencia. Inconcebible en democracia, impensable en una sociedad medianamente sana.

Hemos visto al presidente huir de los periodistas por los pasillos del Senado, comparecer en plasma, o hablar cuando le viene en gana para seguir engañando a los ciudadanos. Una persona sin una gota de credibilidad sigue soltando sus mentiras haciendo omisión hasta del pudor que es actitud humana bien primaria. Trivialidad o burla, Rajoy ha tenido la inmensa osadía de responder a asuntos muy graves con una letanía increíble en alguien que ocupa su cargo: Todo es falso, salvo alguna cosa (febrero). Les dejo, que hace un frío espantoso (marzo). La segunda ya tal  (junio). Fin de la cita (agosto). Está lloviendo mucho (octubre sobre la anulación de la Doctrina Parot). [Las acusaciones] no se pueden demostrar (octubre sobre Bárcenas a Bloomberg). Éste es el estadio en el que España ganó el Mundial (diciembre en el funeral de Mandela). “Ese asunto” (diciembre, el aborto que no se atrevió a pronunciar).

Después conocimos las andanzas de Miguel Blesa y su Caja de Ahorros pública hundida desde la que actuaba como un virrey de las Indias medievales. Y es que 2013 es el año en el que nos hemos sentido definitivamente huérfanos de justicia, a pesar de los loables y valientes intentos de algunos magistrados. Fiscales al servicio del Estado que crean la acción de desimputar o sacan de prisión a encarcelados (Miguel Blesa) o tribunales de justicia que entienden sus comprometedores emails como privados y no delictivos y, en cambio, estiman punible difundirlos. Con un nivel de estupefacción que nunca creímos conocer, hemos visto campar la impunidad sumiéndonos en la impotencia.

Es el año de la subida de las tasas judiciales para que no se pueda litigar. El año de la sectaria Ley Wert para la deseducación. El de imponer la Ley mordaza de Fernández Díaz para que el poder frene duramente las protestas de los ciudadanos, o la que privatiza la Seguridad del Estado dando poderes extraordinarios a los vigilantes jurados sin preparación. El de duplicar la venta de armas a países no democráticos. El de la amnistía fiscal o las destituciones de quienes meten las narices donde no conviene. El de las grandes contrareformas de Gallardón: Código Penal con -en la práctica- cadena perpetua, o la Ley del aborto más restrictiva de Europa que nos devuelve directamente al nacionalcatolicismo franquista. El del control gubernamental y político de los órganos judiciales. Todo por decreto ley y apisonadora parlamentaria, sin el menor consenso. El año en el que se rechaza de un plumazo la ILP avalada por millón y medio de firmas que pretendía paliar el drama de los desahucios.

2013 es el año en el que sube el déficit y la deuda pública a niveles inauditos mientras se sigue mintiendo a los débiles de mente con una soñada recuperación que solo beneficia a los que nunca sufrieron la crisis. En el que, por ejemplo, se regala por 1.000 millones de euros Novagalicia a un banco privado venezolano perdiendo 8.052 millones de dinero público allí enterrados. El que otros estamentos del poder en el partido conservador español venden a Goldman Sachs pisos de propiedad pública, en el mayor de los contrasentidos dado que la Constitución pide a los poderes públicos que velen por evitar la especulación en la vivienda. O el de la lucha encarnizada por entregar a manos privadas también la sanidad. El año en el que se está enajenando de saldo España entera. A potentados chinos, rusos y venezolanos a los que no se pide su historial.

2013 es el año en el que gracias al PP han aumentado las desigualdades, ha empeorado nuestra salud, ha caído por primera en años la esperanza de vida, ha mermado nuestro poder adquisitivo, cierran cada día más empresas, no se crea empleo o se registra un nivel de emigración superior a los duros años del franquismo.

Y es el año en el que el PP ha conseguido que sus propias tenebrosas sombras manchen a toda la Política, eje de la democracia. Y en el que el PSOE de Rubalcaba no está -como oposición mayoritaria-, a la altura del drama que vivimos, contribuyendo a crear indefensión en muchos ciudadanos. El año en el que los medios y los tertulianos habituales secundan con su silencio o directamente la manipulación la tragedia que nos asola.

2013 es el año en el que la sociedad parece haber sido definitivamente derrotada. Cuando hemos perdido no ya la esperanza sino el ánimo de volver a recuperarla. Cuando el rencor aflora sacando lo peor de nosotros para hacernos casi tan ruines como quienes nos gobiernan.

Si todo sigue así, 2014 será el año en el que volverán a prometernos la recuperación para el 2015 y tampoco pasará nada. Basta, al parecer, con tirar hacia delante con total desfachatez. Con tragar y callar, las víctimas. Que nadie lo endulce con subterfugios: lo sucedido en España sería impensable en un país realmente democrático, para empezar porque no lo toleraría la sociedad, ni sus jueces y políticos con mayor capacidad de actuación.

Feliz 2014… si podemos.  Podríamos.

*Publicado en eldiario.es

 

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