Declaración de independencia del Ciberespacio

Eneko

Hoy que el Senado aprueba la Ley Sinde, viene bien recordar el 15º aniversario del Manifiesto de John Perry Barlow. Todavía quedaban entonces románticos e idealistas que no sabrían lo que habría de hacer la apisonadora neoliberal, aunque ya marchaba briosa.

“Estamos creando un mundo en el que todos pueden entrar, sin privilegios o prejuicios debidos a la raza, el poder económico, la fuerza militar, o el lugar de nacimiento.

Estamos creando un mundo donde cualquiera, en cualquier sitio, puede expresar sus creencias, sin importar lo singulares que sean, sin miedo a ser coaccionado mediante el silencio o el conformismo.

Vuestros conceptos legales sobre propiedad, expresión, identidad, movimiento y contexto no se aplican a nosotros. Se basan en la materia. Aquí no hay materia.

Nuestras identidades no tienen cuerpo, así que, a diferencia de vosotros, no podemos conseguir orden por coacción física. Creemos que nuestra autoridad emanará de la moral, de un progresista interés propio, y del bien común. Nuestras identidades pueden distribuirse a través de muchas de vuestras jurisdicciones. La única ley que todas nuestras culturas reconocerían es la Regla Dorada. Esperamos ser capaces de construir nuestras soluciones particulares sobre esa base. Pero no podemos aceptar las soluciones que estáis tratando de imponer.

En Estados Unidos hoy habéis creado una ley, el Acta de Reforma de las Telecomunicaciones, que repudia vuestra propia Constitución e insulta los sueños de Jefferson, Washington, Mill, Madison, De Tocqueville y Brandeis. Estos sueños deben renacer ahora en nosotros.

Os atemorizan vuestros propios hijos, ya que ellos son nativos en un mundo donde vosotros siempre seréis inmigrantes. Como les teméis, encomendáis a vuestras burocracias las responsabilidades paternas a las que sois demasiado cobardes para enfrentaros por vosotros mismos. En nuestro mundo, todos los sentimientos y expresiones de humanidad, desde las más viles a las más angelicales, son parte de un todo único, la conversación global de bits. No podemos separar el aire que asfixia del aire sobre el que se baten las alas.

En China, Alemania, Francia, Rusia, Singapur, Italia y los Estados Unidos estáis intentando rechazar el virus de la libertad erigiendo puestos de guardia en las fronteras del Ciberespacio. Éstos podrán impedir el contagio durante un corto tiempo, pero no funcionarán en un mundo que pronto estará cubierto por los medios de transmisión de bits.

Vuestras cada vez más obsoletas industrias de la información se perpetuarían a sí mismas proponiendo leyes, en América y en cualquier parte, que asegurarín poseer la facultad de la expresión en sí misma por todo el mundo. Estas leyes declararían que las ideas son otro producto industrial, no más noble que el hierro oxidado. En nuestro mundo, sea lo que sea lo que la mente humana pueda crear, puede ser reproducido y distribuido infinitamente sin ningún coste. El trasvase global de pensamiento ya no necesita de vuestras fábricas para ser realizado.

Estas medidas, cada vez más hostiles y colonialistas, nos colocan en la misma situación en la que estuvieron aquellos amantes de la libertad y la autodeterminación que tuvieron que luchar contra la autoridad de un poder lejano e ignorante. Debemos declarar nuestros «yos» virtuales inmunes a vuestra soberanía, aunque continuemos consintiendo vuestro poder sobre nuestros cuerpos. Nos extenderemos a través del planeta para que nadie pueda encarcelar nuestros pensamientos.

Vamos a crear una civilización de la Mente en el Ciberespacio. Que sea más humana y hermosa que el mundo que vuestros gobiernos han creado hasta ahora”.

John Perry Barlow

Davos, Suiza

8 de febrero de 1996

Caos en las aulas

En la clase estamos muy preocupados. Algunos, bien es verdad. A la mayoría de los chicos se les ve muy entretenidos con piruletas, la nintendo, móviles y ordenadores en los que husmean el tuenti. Nos los dieron a todos, pero unos pocos preferiríamos estudiar, ya que estamos aquí, para llegar a ser adultos de provecho. Cada cosa a su hora.

Hoy ha venido una profe adjunta y nos ha dicho que está muy feo descargarse cosas por Internet. Que eso es robar. Y que no lo vamos a poder hacer nunca jamás. Claro que la hemos visto por los cristales hablar muy compungida con unos catedráticos norteamericanos que mandan mucho en el colegio, no sabemos por qué, y que gritaban ni se sabe. La profe ha señalado a unos cuantos de la clase con el dedo y hemos podido deducir que pedía ayuda a sus superiores estadounidenses para que convencieran a los díscolos. Entre los líderes de grupo, naturalmente, los chicos normales que protestan no veas las palizas que se llevan. En eso el profesorado es muy ejemplarizante, hasta al ejército han llamado en algunos casos.

Iban todos de un lado para otro. Algunos más de la clase han prestado atención, no muchos. Nacho, que es un alumno muy responsable, nos ha explicado a todos los que pasaba. Pero, entonces, han llegado unos señores que parecían empresarios, con unos trajes estupendos y relojes de marca en sus muñecas, han agarrado por la solapa a la profe adjunta y le han espetado con autoridad: O se para lo de Internet o ponemos a todos los alumnos, sin faltar uno, de cara a la pared. No sabemos bien qué pasará aunque se ve que quien más grita, es quien gana.

Con ser desagradable el incidente, no es ni con mucho lo peor que nos está pasando. Porque día sí, día no, se presentan en la clase unos tipos con muchas ínfulas. Se llaman “mercados” nos ha contado el profe, todos los profes nos lo cuentan. A veces vienen ellos en persona, otras -las más- nos mandan a sus delegados que disponen de muchos.

En lo que va de curso, nos han quitado los libros y los cuadernos, las mochilas, la pizarra, una pata de cada silla –con lo que es un suplicio mantenerse en equilibrio-, el bocadillo de media mañana y el postre. Las nintendo y todo eso no, el profe asegura que las necesitamos para estar contentos. A algunos nos parece que el profe sufre, pero es que todos vociferan mucho y bastante tiene con ir como una peonza por todo el recinto a atender lo que pide quien presiona más.

Ahora han venido, en medio de semejante guirigay, unos gafapastas que dicen ser de la OCDE ¿qué será eso? Sector mercados, sin duda. Han dado un empujón al profe y se han sentado en su mesa. Nos dicen que vamos a tener que dejar la escuela porque el mundo nos necesita trabajando. Ya. Para cobrar una pensión a los 70 años, precisamos emplearnos desde muy jovencitos. Anuncian que lo de los subsidios ya veremos, de todos modos, que se gasta mucho en eso. En realidad, vamos a tener que pagar por trabajar y muchas otras cosas que nos andamos pasando unos alumnos a otros en notas, muertos miedo, porque muertos de miedo estamos todos:  los mercados lo exigen, para ganar ellos mucho dinero, y comprarse muchos coches, y pisos, y joyas, y manjares, y viajes paradisíacos.

El profe, que parecía tan majo, anda de lado a lado del aula. Nos están quitando los zapatos, los guantes, las bufandas, los anorakcs, mientras, él sonríe para que no se enfaden los mercados.

Muchos alumnos siguen jugando con el ordenador. Algunos aprovechan el desconcierto, para mangar las tizas, los punteros, la pantalla, las mesas, que eran de todos. Nos cobrarán entrada hasta para salir al recreo, y el que quiera jugar a la pelota, o subirse a un columpio, tendrá que cotizar lo que ellos estimen. Los veo muy espabilados, creo que van para mercados. Y se entrenan desvalijando cuanto pillan. A mí, sin ir más lejos, unos chicos me han vaciado el bolso. Ni el móvil me han dejado.

Algunos de mis amigos dicen que esto hay que pararlo. Unos proponen romper los ordenadores en protesta por eso de Internet, otros dicen que hay que centrarse en que no nos sustraigan las simientes del jardín, los más que habría que asomarse a la ventana a pedir ayuda a ver si alguien nos oye.

En la puerta aguarda un profe nuevo. Con venerable barba cana. Da un paso hacia delante, otro hacía atrás, y vuelta a empezar. Dice que nos enseñará el Catón, origen de todos los principios, y que preguntará a todos lo que queremos, para ver si le dejan hacerlo. Los mercados le sonríen y le dan palmaditas en el hombro. Se ve que el profe nuevo es un hombre feliz, nunca soñó que llegaría a ocupar ese puesto, en realidad él iba para registrador de la propiedad ¡qué edificante historia de superación personal! Por eso, está radiante. No como el todavía titular, esta pobre, hoy, marioneta, que sigue deambulando por el aula, tapando agujeros, y destapando todos los boquetes que le piden sus superiores.

Cada día estoy más preocupada. En realidad, de lo que más tengo ganas es de gritar. Y eso que por todas partes me aconsejan que no me inquiete. Apenas nos queda nada. Sólo una enorme pantalla de televisión. Con voces muy sonoras, tranquilizadoras y monocordes.  Y, en efecto, en ella nos aseguran que todo va bien.

Nosotros Somos el Poder

A raíz de un post anterior, se ha suscitado un debate que varios encontramos muy interesante (aquí lo tenéis). En definitiva, responde a una pregunta ¿Qué puede hacer la sociedad para solucionar el problema que le han endosado y que está empobreciendo nuestras vidas y nuestras libertades?

La propuesta de hacer temblar al sistema utilizando sus propios mecanismos, se enfrenta a la dificultad del aplastante poder que ejercen unos pocos. El grande machaca al chico, y más si osa levantarle la voz. Aún funciona así. Solo que… nosotros somos el poder. Es nuestra la decisión de comprar, vender, invertir, sacar, usar, votar. Y la unión en Red brinda posibilidades que ni nosotros mismos creemos.

Parece ser que un desprotegido ciudadano, unos cuantos desprotegidos ciudadanos, se enfrenta si quiere acometer acciones un tanto fuera del canal prefijado, según decía un comentario, a esto: “delito de maquinación para alterar el precio de las cosas”.

Bien, en España se maquinó para alterar el precio de las viviendas y no ocurrió absolutamente nada con los responsables. Una vez más enlazo, como “los mercados”, maquinaron –hasta con declaraciones a los medios, al Wall Street Journal en concreto- para alterar el precio del euro, y maquinan sin cesar para alterar el precio de los países con sus seres humanos dentro. ¿Sufrieron las consecuencias? Ni por asomo, todo lo contrario. Pero a nosotros nos tocaría la parte estrecha del embudo.

La sugerencia que lanzo es empezar por crear algo pequeño, un negocio. El sistema, hoy desbocado, solo se puede cambiar, mejorar desde adentro. Con aportaciones de 100 euros por ejemplo, o lo que se estipule. En régimen de cooperativa. Con alguien, o algunos más bien,  que conozca entresijos legales, gestión y acredite su honradez. Con realismo. Un negocio que dé trabajo o futuro a alguno de esos ninis” españoles que copan en la cumbre la vergüenza europea. A los emprendedores. A algunos a los que ha apeado el sistema por incómodos o caros. A los prejubilados de los mil y un ERE que pueden utilizar su experiencia en algo más que en ver cada tarde “Amar en tiempos revueltos”. En modo alguno alteramos, así, el precio de nada. Y es libre mercado en estado puro.

Un negocio limpio, legal, aportativo, que sirva de base para que nazcan otros. Extender la Red. La Red permite reproducciones fractales. Crecer hasta donde podamos. Influir cuanto podamos.

Siempre hay alguien dispuesto a invalidar una idea. Con ahínco. La fuerza de la unión puede, sin embargo, mantenerla. En el mundo líquido en el que vivimos los proyectos no cuajan igual y mutan de la idea original, lo sabemos. Además, la espita con un poco de oxígeno llegará cuando la abran todos los neoliberales ya aposentados en todos los poderes. Para dejarnos respirar un poco, y seguir ahogando un poco más en cuanto nos descuidemos.

Ésas son las dificultades, según las vemos algunos, pero no se puede desestimar de entrada la gran oportunidad de emprender algo nuevo. Que puede salir bien. Aportad ideas, sugerencias, pros y contras. Objetivos concretos. Con una base cierta: Nosotros somos el poder. Es absurdo entregarlo y resignarse.

¿Existe la libertad de información?

Hoy es el día internacional de la libertad de prensa, tan vinculada a la libertad de información y de expresión. Las principales referencias a la efeméride, a la exigencia, las encuentro en periódicos latinoamericanos. México se queja de sus 61 periodistas asesinados en la última década, de los límites que sufren.También se preocupan en Colombia, Honduras, Venezuela. En Cuba, ni pueden abrir la boca.

El primer mundo, al que pertenecemos, apenas ve amenazas a la libertad de prensa, o no de ese calibre. El informe anual de Reporteros sin Fronteras nos presenta el mapa de sus 40 “predadores” mundiales. España está en al lista por ETA que, es junto a la mafia italiana, la única organización europea reseñada en tan amargo capítulo.

Ahora bien ¿gozamos de libertad de información? La búsqueda del beneficio máximo a cualquier precio, ha abaratado los costes del periodismo. Cada vez menos inversión, cada más copia y pega en lugar de elaboración propia. Y cada vez sueldos más precarios y más despidos. ¿Sirven, con esos condicionantes, la mejor información?

El periodismo, como todo, sufre de la sobreabundancia de oferta. Son tantos los medios que quien ha de responder, no parece disponer de tiempo –o de ganas- para todos. En algunos acontecimientos importantes, la organización exige el establecimiento de un “pull”, un pequeño grupo que entra y sirve lo que ve a los demás. Lógicamente, no elige a la Gaceta de Bollullos del Condado, y mucho menos a casi nadie de Internet. La masificación resta poder al periodismo. Lo diluye. Y también la asunción de responsabilidades por las disfunciones que es de lo que se trata.

Noticias repetidas, seleccionadas con el criterio de la venta, en los grandes medios, para una sociedad cuya infantilización se busca premeditadamente para hacerla más manejable.

Y al otro lado la gran esperanza blanca: Internet. La veo cada vez más sumida en un gueto. Tan obsesionada por el medio y las formas que casi parece ignorar los contenidos. Inventa palabras: nube, tractor, para viejos conceptos, en la idea de expedir carné a los socios, excluyendo al resto. Incluso algunos altos representantes de la cosa, elevan su tiernos puñitos para despreciar a quien no conoce la jerga.

Salvo gloriosas excepciones -algunas de las cuales reseño a menudo en el blog-, se diría que a las nuevas generaciones de periodistas la objetividad y el compromiso en la información les parecen conceptos trasnochados y tópicos. Prefieren la “objetividad” y… el funcionariado. Pero ni unos ni otros tienen voz, audiencia, no la suficiente. Todo se cuece más arriba, como en cada parcela del mundo en el que vivimos. Y la libertad se coarta por el miedo, en forma de autocensura, incluso mental. El miedo a perder el puesto de trabajo, influencia, y, de alguna manera, el favor de los poderosos -que lo son y mucho-.

Leo con pasión estos días a José Vidal-Beneyto, a cuyo homenaje asistí hace unos días. Demócrata practicante, permanente crítico, siempre esperanzado, confiado en el criterio de la sociedad, la única que ya tiene la llave del cambio (en la que habrá de madurar con información y educación, añado, siguiendo también el contexto de Vidal-Beneyto). Aterrado por el triunfo de la desmemoria. La última palabra que escribió fue –nos dijo otro intelectual de gran talla, Federico Mayor Zaragoza- Camus. Por esto: “los desprecio porque pudiendo hacer tanto han hecho tan poco”. No sé por qué, me parece que todo guarda relación. Yo me voy a abrir la mañana del lunes, como Passolini.

 ABRO LA MAÑANA

Abro a la mañana de un blanco lunes

la ventana, y la calle indiferente

roba entre su luz y sus rumores

mi presencia infrecuente entre las hojas.

Este moverme… en días totalmente

fuera del tiempo que parecía consagrado

a mí, sin regresos ni paradas,

espacio lleno todo de mi estado,

casi prolongación de la existencia

mía, de mi calor, del cuerpo mío…

y se ha truncado… Estoy en otro tiempo,

un tiempo que dispone sus mañanas

en esta calle que yo miro, ignoto,

en esta gente fruto de otra historia.

Pier Paolo Passolini Italia, 1922 – 1975

 

La brecha mental

La mesa en la que participé. Con Bárbara Juste, Vanessa Jiménez, Silvia Cobo y Álvaro Ortiz

“Los medios tradicionales sólo hablan su idioma. Nosotros, además del suyo, el nuestro, y el de los programadores”. Más o menos, es lo que dijo Ícaro Moyano (tuenti) –una máquina de fabricar frases lapidarias- en las Séptimas jornadas de Blogs y Medios de Granada. Creo que añadió alguna lengua más incluso en su bagaje y la queja de que los poderosos exigen la interlocución en su propio idioma, como es lógico (diles a los estadounidenses que dialoguen en galego, por poner un caso). En este punto, no podía estar más acertado.

Tengo la impresión de que la peor brecha digital, es la mental, la social. Hay dos mundos separados por un profundo abismo. Lo peor es que yo me siento agarrada a las matas de cada borde –la izquierda en un lado, la derecha en el otro-, en precario equilibrio, en aire de nadie. A ambos lados me ven –si me ven- exótica, como poco. Por eso quisiera hacer un esfuerzo de traducción, a ver si sumo a más personas al tránsito y logramos establecer un puente de libre y cómoda circulación.

Durante dos días, brillantes profesionales del periodismo digital (en algún caso, responsables de webs de medios tradicionales) han hablado en Granada de la situación actual de la comunicación (digital y no), de sus problemas, hallazgos y perspectivas. Están preocupados. Y, más aún, los periodistas jóvenes que ven muy incierto su futuro. Allí acuden, además, los que no aspiran a ser “reporteros” del corazón o programas de humor, o “de guerra”. Los que tienen los pies en el suelo y conciencia de lo que es el periodismo real.

En ambos mundos paralelos existe vértigo cuando de reojo miran al otro. Pero el futuro está en el digital. Y es imparable. Colegas coetáneos hacen gala de ignorar lo que se cuece en Internet y consideran que las redes sociales “son para veinteañeros”. Están equivocados. El lobo no deja de acechar debajo de la cama porque cerremos los ojos. Y una buena parte de la sociedad se está aislando en un reducto anacoreta que no tiene grandes posibilidades de pervivir. Los digitales puros, por otro lado, corren peligro de encapsularse y hacerse impermeables y endogámicos.

Hoy por hoy, sin embargo, la mayoría de la población aún se informa por los medios tradicionales, sobre todo, la televisión. Y nos encontramos con una frivolización absoluta de los contenidos, sujetos a la dictadura de la audiencia (del dinero, del beneficio) que incluso dicta las escaletas de telediarios en las privadas, y con la conversión de las públicas en oficinas de prensa de los partidos. Una chica contó en un coloquio sus fallidos intentos de elaborar un reportaje, porque “la agenda” política llena su informativo a diario.

A Pepe Cervera (periodista multi-medios, hoy en RTVE) le gusta decir que hay que saber decir no a los redactores jefes, excesiva y peligrosa heroicidad en un país de empleo precario. Y también que todos los medios han de saber “que quieren ser de mayores” para establecer el programa que les lleve a su objetivo. Todos ellos se debaten entre si habrá que pagar por la calidad, o si los medios tradicionales “sabrán producir nuevos productos rentables”, como dice el propio Cervera. Un mundo que los “establecidos” (en un presente que se convierte en pasado por segundos) ignoran vive ya vigoroso y fuera de su alcance. Juanpi Seijo, editor de 1001 medios, llamó la atención sobre los anuncios que empiezan a ofrecer televisores con wifi. Es decir, los vídeos de youtube –todo, ciencia, cultura, actualidad, historia- en gran pantalla, a un clic del mando a distancia. El futuro va a ser muy competitivo, muy parcelado también, lo que probablemente restará influencia social a la información en concreto.

¿Serán necesarios los periodistas? Ya se trabaja con robots que vuelcan contenidon en las webs. Pero anuncian que en ese futuro serán los programadores, los buscadores –tipo google-, quienes contratarán a periodistas sustituyendo el criterio informativo por la rentabilidad económica, sin eufemismo alguno como ahora.

Soy de quienes piensan que, aún en ese mundo que a muchos les parecerá de ciencia ficción pero no lo es, lo que importa es la comunicación, y dentro de ella el periodismo. Que quitamos matas podridas del estanque o nos entretenemos en desperdigar hermosos nenúfares (tecnológicos por supuesto), sin olisquear siquiera la marea que se cuece en el fondo y que tanto nos influye vitalmente. No conozco ningún foro de periodistas –y estoy en muchos- donde se discuta de las noticias, de lo que mueve el mundo. Mentarlo produce hasta rechazo.

Y, sin embargo, las jornadas de Granada me han descubierto un paisaje esperanzador. Además de los teóricos, ofrecen la novedad –en España, se hace en otros países- de las flash talks y las flash movies. Traduzco: trabajos de jóvenes creadores o periodistas que lo exponen a la audiencia. De entre ellos, me llamó poderosamente la atención Braulio García Jaén, un periodista que tras pasar (en prácticas) por el grupo PRISA, se dedicó a un profundo reportaje de investigación (eso que ya no se hace) que ha logrado el premio crónicas Seix Barral de la fundación nuevo periodismo iberoamericano, presidida por Gabriel García Márquez. Ellos fueron quienes costearon el proyecto, ése era el galardón. A lo largo de 3 años colgó en su blog las pesquisas sobre un caso de error judicial producido para acallar  una ola de violaciones. El libro se titula “Justicia poética”. Y en este país donde no se educa –a diferencia de otros- en la exposición en público de las ideas, tanto Braulio como los demás, lo hicieron con gran brillantez. No todos tienen trabajo ahora. Son quienes deberían tenerlo. Sólo la imaginación salvará al periodismo encorsetado, pero hace falta un mínimo de financiación para darle salida (mínimo, los costes son más baratos). En el mundo digital muchos lo hacen contra viento y marea.

Unas jornadas de profundo interés, innovadoras, cálidas y entrañables a la vez, por la labor de Javier Barrera (@juan larzabal), Cristina (mujer viva y encantadora), JJMerelo o Paco Torres, y Victoria Cabrera que logra, con entusiasmo, su financiación.

Javier Barrera, Rosa Jiménez Cano, yo, y otros, tomando un café

Acabo este largo post (es fin de semana, imagino que tendréis más tiempo) con un vídeo que me enviaron ayer precisamente y que no tiene nada que ver con las jornadas. Es ingenioso, pero muestra el desprecio que un importante sector de la sociedad siente por las tecnologías digitales. ¿El mismo que suscitó en su día lo que hoy, por consolidado, alaban? Lo que importa es el CONTENIDO, y todos deberíamos reflexionar sobre ello. Con una sonrisa, por supuesto.

TDT: la televisión que quería parecerse a Internet

La televisión analógica ha muerto y hemos dado un gran salto tecnológico: la TDT, televisión digital terrestre, o Televisión De Todos, como gustan de llamarla. Los congregados en el Ministerio de Industria para ser testigos del hecho escuchamos a diversos conferenciantes –en su mayoría de empresas privadas que habían participado en el proyecto- comparar el hito con el propio nacimiento de la televisión. Es verdad que la señal llega con mayor calidad, que España ha sido pionera en cumplir el mandato de la UE y que, al terminar dos años antes que los demás, puede exportar su experiencia y conocimientos a otros países, dando negocio a esas empresas y desarrollando tecnología que nunca viene mal. Un juego de millones se ha barajado que excede a mis neuronas poco dadas a los números. Pero, si había que hacerlo, mejor que haya sido pronto y con buenos resultados. Ahora bien, de ahí a considerar una modificación del medio en el que se percibe el mensaje como equiparable al día en el que, de la “nada”, surgió una imagen viva y en movimiento, con sonido, que cruzaba el aire para ser percibida allí donde se encontrara un receptor, va un abismo.

Una a veces se siente como en tierra de nadie. Dediqué mi vida profesional a la televisión fundamentalmente y ahora la siento como un cuerpo extraño. Ni la siento en realidad, es algo ajeno a mí. Vi a los actores de la transformación tecnológica muy contentos -con razón sin duda-, y alguien habló de que en realidad se había cambiado el modelo audiovisual. Eso es cierto y lo que más me preocupa. De hecho, el presidente de Telecinco y de las cadenas privadas, rompió de alguna forma la tónica de autoparabienes para decirle al ministro que quedaban por ahí algunas cosillas pendientes. Aún me alarmé más.

Fueron muchos quienes se dirigieron al auditorio, con protocolarios “excelentísimas autoridades” o “querido ministro”, mientras revoloteaban cámaras, fotógrafos y la nueva generación de informadores. No vi a ninguno twitear la sesión, o usar ordenador de nin´gún tipo. Aquello era televisión en estado puro, es decir: pasado. Un mundo que vive ajeno a la realidad. Tan sólo la intuye. Por eso la televisión quiere parecerse a Internet. Todo lo que ofrece la TDT está ya en la Red. Ese gran avance de la interactividad que llegará, vaya por dios, “en el futuro”, consiste en poder comprar billetes de avión por ejemplo, o participar en encuestas. Incluso en adaptar la programación al gusto del consumidor: Internet, en una palabra. Con grandes limitaciones.

Andaba por allí Rodolfo Martín Villa, el histórico político de UCD, a la sazón Presidente de Sogecable. Y no en loor de multitudes. La conversación que mantuvimos a mi iniciativa me resultó enormemente divertida. Comenzó él con las congratulaciones por el cambio “histórico”, pero le hice ver la gran diferencia entre la llegada de la televisión en 1956, el cambio sociológico que supuso y la TDT, que no va implicar ninguno.

-Lo importante son los contenidos y ahí no veo avance alguno, sino todo lo contrario. El “nuevo modelo audiovisual” se limita a que tres cuatro grupos mediáticos difundan el mismo mensaje y cada vez con menor entidad- aventuré.

-Ya, es lo que pide la audiencia.- dijo él.

-El dinero- contesté de forma aplastante, aunque con perenne sonrisa.

-Bueno, sí, la publicidad.

-El dinero- seguí yo.

Bueno, sí el dinero- concedió él. De todos modos –continúo conciliador- tendemos a pensar que todo tiempo pasado fue mejor.

-Yo no. Solo tenemos presente y la promesa de un futuro incierto. Del pasado valoro lo que efectivamente fue mejor. Aquellos tiempos de UCD, cuando yo comencé, en el que se buscaba dar información a la sociedad y no publicitar las opiniones de los partidos, donde un ministro tenía que ganarse su aparición en la tele por producir una noticia.

Martín Villa siguió pensando que estaba ante una nostálgica del pasado. Entonces le conté mi papel activo en Internet. La diferencia entre el acto que acabábamos de presenciar y el Congreso de internautas en Huesca., totalmente conectado entre sí y con la realidad. Le vi muy sorprendido. Pero entonces llamaron para una foto. Apenas conocía a nadie. Al ministro, por supuesto. A Manuel Campo Vidal que sí contribuyó a generar el avance de la televisión. A un señor que desde un oscuro papel en TVE y con una pésima profesionalidad, supo arrimarse a la sardina del PP para prosperar -ni más ni menos que tantos otros hicieron con los partidos-. A dos conductores de “debates” de Veo (la cadena de El Mundo). Me quedé fuera.

El “Nuevo Modelo Audiovisual” deja en manos de los grupos iniciales, Antena 3 y Telecinco, todo el peso de la televisión en España tras las fusiones con las apuestas ¿fallidas? de Cuatro y La Sexta. Con una TVE adelgazada, incluso por su voluntaria dieta. Con las concesiones autonómicas en las que ha primado la voluntad de Esperanza Aguirre dando un gran peso de la ultraderecha. Apenas media docena de programas, siendo benévola –Informe Semanal a razón de cuatro temas por semana o el “Hoy” de Iñaki Gabilondo y alguno más- nos contarán las noticias con profundidad y elementos de juicio. No sé si algún programa apuesta por el entretenimiento de calidad. Muy pocos.

Analógica o digital, la televisión muere y está poblada de esos “Otros” de Amenábar que no saben que han muerto, como recordaba en Huesca Montserrat Domínguez. Quieren echar a los vivos. En inútil tarea. Eduardo Punset, un hombre inteligente -y libre sobre todo-, está advirtiendo estos días seriamente sobre los intentos de control de Internet, argumentando lo irracional de la tarea: “Hay una tendencia a considerar Internet propiedad del Estado que tenemos que evitar”. A ello se aplican casi todos los gobiernos occidentales… defensores a ultranza de la Industria. Privada por supuesto. Donde manda patrón, no manda marinero. Pero ¿por qué se muestran tan felices?

Y un día el ordenador fenece

Cuando hace 15 meses me decidí a seguir los consejos que me animaban a escribir un blog, pensé que no sería capaz de afrontar la técnica necesaria para llevarlo a cabo. Luego resultó que era mucho más fácil de lo que parecía. Un paso lleva al otro y se puede incluso hacer incursiones en el vacío (lo desconocido) para mejorar el resultado.

Me confieso una enamorada apasionada de Internet. Un inmenso océano se abre, con toda su riqueza –a desbrozar desde luego- de conocimiento, estética, innovación, y –especialmente- una población marina de todos los colores. Parece posible hasta llegar a la última sima de los Montes submarinos de los Músicos, en el Pacífico –que según miré una vez- pasa por ser el lugar más profundo de la tierra. Por eso saqué El Periscopio, para mirar sobre las aguas y zambullirme una y otra vez. Por eso comparto la opinión de Eduardo Punset.

Ahora bien, el “medio” para navegar, el ordenador, sigue siendo un objeto que miro con ciertas reservas. No conozco todos sus resortes y, a veces, me sobrepasa. Grito entonces en extraña vena religiosa “Ay, dios mío”, que es la versión hispana del “Oh, my god” de una vieja pariente: la novia de Indiana Jones cuando andaba el susodicho por El Templo maldito.

Hace unos días, mi ordenador se vio afectado por un grave percance. Lo tenía yo tranquilo y relajado en la mesa, sin mirarlo siquiera, cuando sufrió una succión de más de la mitad de los iconos del escritorio. Intenté abrir Internet y me salió un aviso que decía poco más o menos: ¿Desea activar el programa de suplantación de personalidad? (Opción recomendada). Creo que esta vez dije incluso “My god” ¿Cómo me proponía semejante barbaridad? Suplantación de personalidad, y encima como opción recomendada. Una tiene sus principios. Lo apagué de inmediato y lo llevé al servicio técnico habitual. Uno de los chicos, Manuel, me ha adoptado y cada vez que me ve aparecer con mi bolsa de ruedas muda de color.

Cuando lo traje supuestamente reparado, observé todas las desgracias que le habían ocurrido en su enfermedad. Adiós a los favoritos en donde cada vez guardaba más cosas esenciales por aquello de no dañar a los árboles con la impresión en papel. No había hecho una lista con ellos, no creo que vuelva a recordar qué tenía allí. Había desaparecido casi todo en realidad. Ni siquiera aparecía spotify que surge por generación espontánea allí donde me conecto con el portátil.

Pero faltaba descubrir lo peor: mi preciado archivo, todo lo que he escrito –los originales de 6 libros incluso, el avance del séptimo-. Sé que debía haber hecho un backup, guardarlo en alguna parte, pero siempre me ha dado pereza. Abrí mis documentos y los primeros archivos figuraban con un prefijo: una culebrilla y el signo del dólar. Palabra. Sé que esto los expertos lo entenderán muy bien, pero yo no.

Le doy a la tecla para abrirlo y me pregunta en qué idioma lo quiero. Varias modalidades de finlandés y japonés, o en turco. No perdí la calma. Lo intenté con otro y esta vez la oferta era más amplia, amplísima incluso, se añadía hasta el cirílico y el nórdico -que es una lengua arcaíca-, pero allí no figuraba el español por parte alguna. Le di a “europeo”. Y mi texto se abrió en cuadraditos. Únicamente cuadraditos ilegibles.

Fin de semana de inicio de Semana Santa. Apagué el ordenador. Lo volví a encender al cabo de un rato y, en esta ocasión, se puso a regurgitar palabras y signos blancos, sobre fondo azul claro. Al terminar, transcurrida hora y media, se quedó muerto y ya no hubo forma de volver a abrirlo.

Esta mañana he vuelto a coger la bolsa de ruedas para llevarlo a la tienda de reparaciones. Manuel dice que el disco duro se salvará. Espera. Y le va a practicar una cirugía drástica que lo dejará de nuevo operativo. No sé como saldrá de la operación. Confío en unos buenos resultados.

Ahora bien, el ordenador juega muy malas pasadas, tiene vida propia y hace cuanto se le antoja, máxime si alguien ajeno le incordia desde los confines de la Red. Hay que ser previsor y diligente y copiar y guardar lo indispensable, fuera de sus tripas. Pero no es un instrumento perfecto. Sólo un incendio o una inundación se lleva el denostado papel –que por cierto a mí no me huele a nada, salvo en los libros antiguos, los recortes de periódico amarillean con el tiempo y apena se leen-. Y, sin embargo, el ordenador sólo es un medio, Internet sigue allí, para el portátil, para otros accesos. Luego sólo es el almacenamiento en un único cesto lo que entraña peligro. El Periscopio puede salir desde otros puertos. A encontrar todo, hasta peces de colores.

Actualización 1 de Abril:

  Ordenador reparado y con prácticamente todo dentro. Gracias a vuestros consejos, creo que no volverá a darme un susto.

La primavera y la ensalada afrodisíaca

Frauke Rotwein – Early Spring Birds

La primavera es una estación cuya llegada impele a ahondar en nuestros más recónditos baúles para buscar la cursilería. Aún ocurre así, a pesar de actualmente el acontecimiento no se produzca hasta que no sea primavera en El Corte Inglés. Trinan los pajaritos –en reclamo sexual, que no es otra cosa- y florecen las flores –sí, así, con redundancia-. Florecen también las alergias, los males del ánimo y las dolencias estomacales.

 Pero nada se parece a aquel “La primavera ha venido y yo sé por qué ha sido”, que adoraba mi madre en la voz de Luís Mariano. Lo busco en youtube, y en ese pozo de la memoria, el presente y ¿el futuro? que es Internet, resulta que está. La lozana muchacha que lo colgó nos dice: LUIS MARIANO NACIÓ EN ESPAÑA. POR MOTIVOS QUE NO VIENEN A CUENTO, TUVO QUE SALIR DEL PAIS Y SE UBICÓ EN FRANCIA. Los motivos que no vienen a cuento eran su orientación homosexual. Un tenor magnífico, un español como pocos que tenía siempre a España, Granada y la Alhambra, las flores, la primavera, los ruiseñores -que no es lo mismo que gorriones-, el amor, las princesas y las gitanas, y tuvo que salir del suelo patrio porque le gustaban los señores. En su tumba francesa siempre hay flores, eso decía mi madre. Igual las llevan aún las biznietas de sus muchos admiradores, como la chica que ha colgado el vídeo.

 Os lo pongo para que veáis un cachito y sepáis de qué hablo. Una primavera como no hay otra igual:

Siguen pertinaces todos los desmanes locales y mundiales de los que hablamos a diario. Pero eso no le importa a casi nadie. Hoy, primer día de la primavera 10, he reparado por casualidad en el top mundial y local –también- de las búsquedas de Internet, los más populares, que me ha saltado solo en la lectura cotidiana de periódicos. Obama, Bush, y Susan Boyle por este orden. Y después futbolistas, como Cristiano Ronaldo –en el mundial- y desde luego Britney Spears. En España figuraba en lugar destacado Chiquito de la Calzada, el cuarto, creo. Y Hermman Tertsch. Es un servicio de la web de El País, pero, ni llamándoles por teléfono, me han sabido dar razón de dónde la tienen para enlazarla o ser más precisa. Y eso que quien me ha atendido parecía muy responsable y se ha quedado un tanto preocupado por desconocer los recónditos misterios de su web.

¿Qué es eso para un día en el que comienza la primavera? Nada. No me apeo de los sentimientos florales y exuberantes de la estación. Nada de pesimismos. Quiero contribuir a la celebración con mi receta de la “Ensalada afrodisiaca”, de probado resultado (sobre todo cuando se advierte a los comensales de su nombre).

Ingredientes:

6 champiñones frescos (y crudos) pelados y cortados muy finamente en láminas.

1 endibia (yo la pongo roja)

1 aguacate

el corazón de un apio blanco

1 puñado de rucola

1 sobre de surtido de ahumados

Salsa:

2 cucharadas de pasta de rábano picante

2 cucharadas de: aceite de oliva

Y 2 de nata

Sal, limón, tabasco y pimienta negra molida

Y unas huevas de sucedáneo de caviar o mujol coronando.

Con un emplatado mejorable, éste es el resultado:

 Y como hecho en falta que, en primavera, no me hablen de nenúfares y su irresistible encanto. Aquí van unos de Monet, del que hay, por así decirlo, dos exposiciones estupendas en Madrid. Una monográfica y otra dentro de los impresionista del Museo D´Orsay:

Claude Monet. Nenùfares.

Programación de ocio para hoy

GÜRTEL EN EL PARAÍSO (fiscal).

La acción se inicia en ayuntamientos y gobiernos autónomos de Valencia y Madrid fundamentalmente, pero ya tiene extensiones internacionales: Suiza informa al juez del desvío de 21 millones de euros de la red Gürtel.Correa, dice el magistrado instructor, colocaba el dinero en inversiones sin riesgo. El nombre del ex tesorero del PP Luis Bárcenas aparece vinculado a una empresa para defraudar. Apasionante trama donde ese dinero -21 millones de euros- y mucho más, se volatizan en responsabilidades por posibles y opinables defectos de forma jurídica. El protagonista, Correa, denuncia al Juez que le encausa, y el Tribunal Supremo de un país democrático admite a trámite la querella. El partido político de Bárcenas, el vinculado a Correa, se dispone a gobernar por el voto ciudadano. Argumentan que fueron engañados por los corruptos. La escena donde Correa coloca la pistola en la sien de algunos cargos del PP para que roben y prevariquen está rodada con especial dramatismo. La obra tiene un final previsible –la impunidad- pero, para compensar, cuatro millones de parados (del gobierno, de la oposición, de “el sistema“) sirven palomitas a los espectadores.

EL COLOSO EN LLAMAS

Todo el peso de la historia lo lleva un empresario al que se le hunden los negocios como castillos de naipes por mala gestión. Por cobrar y no pagar. Por diversificar sus empeños y entregarse a grandes tareas en detrimento de sus negocios y sus trabajadores. Aupado a la presidencia del sector por el resto de sus compañeros, el enemigo en el poder disuelve su aseguradora por falta de liquidez. Amigo de sus amigos, regaló el dinero que no tenía a loables apoyos políticos, por eso, su círculo le adora y le mantiene en cargo y consideración. Los más grandes bancos le facilitan créditos que no dan a otros . El héroe ha de resarcirse de su mala racha. Ha de mantener su exclusivo Ferrari que le coloca en el selecto club de las 60 personas que poseen uno igual en el mundo. La máxima tensión se alcanza cuando el empresario de los empresarios dicta lecciones de economía en todos los medios informativos, a los que es llamado como presidente de la patronal. ¿Cómo demostrará la efectividad de sus recetas? El final abre numerosos interrogantes ¿logrará el paladín vencer a las fuerzas oscuras y con su triunfo dar el poder a sus “cojonudos” amigos?

LA INVASIÓN DE LAS PEQUEÑAS BESTIAS

Los niños son el problema. El mal se ataja de raíz. Un colegio inglés mantiene cámaras de vigilancia y graba las conversaciones de los escolares en un remake de “Gran Hermano” de Orwell. En España han descubierto que las peligrosas alimañas vienen pertrechadas de un diabólico invento: Internet. Los padres escudriñan todos los movimientos en la Red de los monstruos que, supuestamente -uno ya no está seguro de nada- han engendrado. El Gobierno se dispone a hacer lo mismo con los alienígenas que lograron infiltrarse en pasadas generaciones en nuestro planeta y que utilizan páginas webs, blogs y redes sociales para comunicarse. Un desarrollo trepidante y lleno de incógnitas para gran parte de la población anclada en el siglo XX, en el XIX incluso. Y un final completamente en el aire.

JUEZ Y PARTE

El padre de Mari Luz “ficha” por el PP para la reforma penal. Juan José Cortés destaca la oportunidad que le ofrecen los “populares” en su lucha por el endurecimiento de las penas y la prisión indefinida revisable. Las viejas máximas de la Justicia están en entredicho en el mundo de hoy, declara el director de la serie –es una serie-, hay que regresar al “ojo por ojo”. Como en “El Príncipe” de Maquiavelo, el fin justifica los medios. La demagogia es la más útil de las armas. Estreno, tras las próximas elecciones, pero ya se pueden encontrar el trailer.

En sesión continua:

  • Más de 25.000 personas mueren de hambre diariamente en el mundo. Se siente, les tocó nacer pobres.
  • Cada hora, un empresario europeo o norteamericano contrata obreros chinos para pagarles 2 euros diarios de salario y vender lo que fabrican en sus respectivos países y a precio acorde con sus respectivos países. Las ventajas de la globalización.

El resto de la programación, en cualquier periódico, radio o televisión.

Recordad: Ya no es tiempo de “watergates”

Vía @buenafuente, canción para animarse:

Actualización 21.00

Si la realidad deprime ¿huimos?

Me gustaría regresar a Canouan, una diminuta isla de apenas 5 kms de largo por 2 de ancho en Las Granadinas. Un sólo hotel cuando estuve. La arena blanca, el agua transparente y cálida.  Multitud de peces, corales, ostras de abrir recién sacadas del agua. Un grupo tocaba música con latas por las noches.  Leo que desde 2004 le han “plantado” un “resort” que ocupa un tercio del territorio. Nos quedan los otros dos tercios. Incluso el “resort” a determinadas horas. Vaya, ¡827 euros diarios! La empresa Canadá/EEUU. ¡Ay!

Tertulia de Enrique Meneses y 1001 medios

Me invitaron a charlar. En casa de Enrique Meneses, historia del mejor periodismo y uno de los pocos que -tras esa dilatada carrera- sabe ver el presente y el futuro, tanto de los medios como de la vida, con total clarividencia. Con él, los esforzados componentes de 1001 medios, periodistas jóvenes con el inconfundible espíritu que debe imbuir a quienes ejercen esta profesión, con entusiasmo además, buscando innovar. Una delicia de tertulia. Carmen Ibañez, Rosa Jiménez Cano, Paco Torres y Javier F. Barrera. Estamos en buenas manos.

En el primer enlace está el avance. Eso que ellos llaman “teaser” y nosotros “trailer”. Después una foto, y finalmente la tertulia completa en audio. De cualquier forma en su página podéis ver y oír todo, y con más fotos.

1001medios: Tertulia con Rosa María Artal from Rosa Jiménez Cano on Vimeo.

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