Rompiendo tópicos sobre la inmigración

Con datos. De la OCDE:

El 24% de los inmigrantes llegados a España tienen titulación universitaria, frente al 18% de la población española en general.

Interesante reportaje en El País.

 

 

Los olvidos de la información amable

Nos cuentan cómo viven los ciudadanos “como nosotros”. Si van a la playa o a la montaña, si pasan calor, si usan una caravana o se meten 18 en un apartamento –para pasar vacaciones en familia, por supuesto-. Cuando se instalan en el extranjero, también nos dan detalles de lo maravillosos que son los países de acogida en general, de su exotismo, aunque haya penurias. Hurga la televisión en las cloacas de la droga y el sexo, en los excesos de los ciudadanos corrientes. Y también nos muestran la parte ridícula de los ricos, para que nos sintamos más a gusto con nosotros mismos. Desde que se entregó la cámara “a la sociedad”, y se la puso a bailar “para darle realismo” y “naturalidad”, la televisión es más que nunca una ventana… al patio del vecino. Sin investigar, sin datos, la calle que entra por los ojos.

Pues bien, en ese idílico panorama falta una parte sustancial de la realidad. Maruja Torres lo está denunciando. Con riesgo y silencio, lo graban algunos periodistas: Edu León, Olmo Cayo y David Fernández. En el Madrid que tiene a los toros como “bien de interés cultural” no gustan las pieles oscuras, las diferentes de cualquier tono. Los mejores de sus países o los más desesperados. Los que afrontaron terribles riesgos y el dolor del desarraigo para dotarse de un futuro mejor. Éste es el presente de algunos.

Entre la cadena perpetua y las montañas azules

Las Montañas azules (Katoomba, Australia) Foto: JA Rodríguez

Son las montañas azules. Están en Australia. Me han llegado en un correo de mi querido amigo José Antonio Rodríguez. Lleva ya más de dos años dando su vuelta al mundo. Ahora está en las antípodas. Prometedora sugerencia para el tiempo que nos ha tocado vivir. Cadena perpetua -¿para cuando pena de muerte?-, vapuleo al inmigrante, machismo vigoroso y orgulloso de sí mismo, el involucionismo vuelve a abrirse paso en nuestra sociedad, pese a las amargas huellas que ha dejado en la historia.

 Os voy a contar una historia que la que conozco algunos detalles por encima del común de la audiencia. Año 2003. Acababa de conseguir regresar a mi adorado Informe Semanal. Me encargan hacer un reportaje sobre el asesinato de Sandra Palo, concretamente al hilo de la vista del juicio.

 Sandra tenía 22 años, y un accidente en el coche familiar le habia ocasionado pérdida de masa encefálica y una disminución de su capacidad intelectual del 53%. La mayor de 3 hermanos en una familia que habita en el barrio de Getafe (Madrid), en un quinto piso sin ascensor. Rubia, 178 de estatura. Sale a una discoteca “light” con su novio y un amigo del centro ocupacional donde trabajan. Al regresar, a las 11 de la noche, pierde el metro en la Plaza Elíptica. Preocupada de llegar tarde a casa, emprende la marcha por la carretera.

Un coche con 4 chicos, 3 de ellos menores, se cruzan en su camino. Se va a cometer uno de los crímenes más terribles de los que tengo conocimiento. Varios: violación múltiple, atropello reiterado con el coche (hasta 10 veces pasaron por encima de ella), y quemarla viva con gasolina. No cabe mayor sadismo. Ningún animal actuaría así.  El amigo discapacitado, al que han echado los agresores, llama a la madre de Sandra y le dice que “si acaso ven que no llega, hagan algo”.

 En esa casa de Getafe la vida quedará truncada para siempre. Todos podemos entender la lucha de los padres, esa amargura e impotencia que va a acompañarles el resto de sus días. De todo mi desgarro por lo inevitable, me lamento sobre todo por el único que allí aún puede salvarse: el hermano pequeño obligado a vivir en el más dramático ambiente. Se corta con tijeras la amargura que flota en el aire. Con toda razón. Más no cabe.

Detenidos los ya autorers convictos, vemos que uno tiene 18 años, pero los otros no alcanzan la mayoría de edad: 17, 16 y 14 (El Rafita),en el momento de los hechos. La condena para estos últimos es la que pide el fiscal; 8 años de internamiento y otros 5 de vigilancia en los primeros. Para el más joven 4 años de internamiento y 3 de libertad vigilada. Es el máximo que permite la ley de responsabilidad jurídica del menor.

Es imprescindible saber quiénes son estos chicos. Nos dirigimos a uno de los barrios de origen y en el que operaba la llamada “banda del chupete”, a la que pertenecían los encausados. Jamás hubiera creído que existiera semejante lugar en el centro de Madrid, se encuentra cerca del estadio Vicente Calderón. Son viviendas de realojo y de protección oficial. Nos alertan de que no entremos por sus calles. Taxistas para urgencias y repartidores de tele-pizza sólo llegan hasta la entrada. Lo hacemos, a pesar de no estar en guerra alguna que nos pueda dar réditos. Más aún, mandando el PP en España, en Madrid y en TVE, no encuentro demasiadas facilidades del director del programa más que para dar más una pincelada del barrio. Estas son algunas respuestas de los vecinos. “Hay de todo lo que pasa es que no voy a hablar claro”… “Uno está metido en la tienda y no ve lo que hay”, ”yo tengo bastante con mi vida, tengo dos hijos presos en Navalcarnero por la droga, y bueno, pues gracias a dios están bien allí, los veo muy bien esperamos que quiera dios que salgan curados”, “¿los menores?, la mitad de ellos no van al colegio… No van… andan sueltos por la calle…”

La “banda del chupete” acumula 700 denuncias en el momento de asesinar a Sandra Palo. Entre los encausados por este hecho uno tiene 26 asuntos pendientes de tramitación, otro 17 y el menor de 14 años (El Rafita) ya lleva 8. Por este juicio dos han sido defendidos por abogados de oficio y a uno de ellos no le han ido a ver los padres en todo el proceso. El progenitor del tercero, apoya a su hijo, quiere que pague por lo hecho y ha contratado para él una abogada. Confesó y facilitó la detención de sus compinches. Ha sufrido amenazas.

 Emilia Zaballos, su abogada, nos dice: “el apoyo del padre lo ha tenido, pero el desarraigo es muy grande, la familia se ha desestructurado varias veces, el padre ha contraído varios matrimonios con los que ha tenido diferentes hijos… En cuanto a la educación, es un niño que carece de ella en todos los aspectos. Es deficitaria tanto en su formación a nivel educacional, a nivel de principios éticos, morales. Es un niño que bueno…su nivel de autoestima es bajísimo, es prácticamente analfabeto, es un niño que le cuesta muchísimo poder leer y escribir, es un niño que incluso los hábitos de higiene los tiene poco arraigados”.

Analizando con los expertos la Ley del Menor vemos que es similar a la que rige en Europa. El problema es que se hacen leyes pero no se les dota  del suficiente apoyo presupuestario. Lo mismo que a los centros de reinserción. El famoso Rafita estaba encausado por 8 delitos a los 14 años y, como a todos los demás, no le había ocurrido nada. No se habían tramitado. A los 14 años había experimentado que sus acciones quedaban impunes. No hay tiempo. No hay –o había- dinero. En lo tocante a la justicia poco parece haberse avanzado. El defensor del menor de la Comunidad de Madrid decía estos días que los centros funcionan mejor y logran buenos resultados en general. No lo he comprobado.

Tampoco hay medios, evidentemente, para hacer efectiva la disposición de libertad condicional vigilada. Cuesta dinero poner a alguien detrás de él, con sus turnos, para ver qué hace (no hablemos ya de recuperarle, aunque tiene ya 21 años). Es mucho más barato y efectivo, hablar y pedir la cadena perpetua. Ese vaquero del oeste que llevamos dentro se siente mucho más satisfecho descerrajando tiros en la calle solitaria.

¿Necesito preguntar todo lo que estos datos suscitan? ¿A qué nos aboca la sociedad que hemos creado o hemos dejado que nos creen?

Australia. Las antípodas. Las maravillosas montañas azules.

Hacia la “berlusconización” de España

Sigue la embestida –electoral e ideológica- contra los extranjeros pobres (es decir, lo que llaman emigrantes). Los ayuntamientos de Vic (Barcelona) o Torrejón de Ardoz (Madrid) poniendo trabas para incluir en el censo a quienes residen en sus municipios –sin papeles-, pagando un alquiler e incluso trabajando en la comunidad. Ello les impediría acceder a la sanidad y a la educación, y buscarían otros pueblos más tolerantes. El suyo quedaría “limpio”. Igual que en la desgraciada Italia de Berlusconi.

El PP quiere endurecer la ley de extranjería y que los inmigrantes firmen un “contrato de integración”, dice al calor de la polémica. CiU –otros demócratas de pro- saca a la palestra el “carné por puntos” para los emigrantes. A ver si merecen ser catalanes –incluiría el conocimiento de ese idioma- y quedarse. ¿Se lo exigen también a Ibrahimovic, Touré Yaya, Thierry Henry o Seydou Keita? Ah, no, que estos son ricos.

Bulos y bulos sobre este colectivo de unos cinco millones de personas. Son delincuentes, nos aseguran entre otras cosas. Yo no conozco ladrones más miserables que quienes nos roban nuestros impuestos para lucrarse –eso sí que nos afecta-. Y muchos de ellos ocupan portadas en los periódicos y algunos son recibidos por el Rey en los saraos. Y no creo que sean inmigrantes sin papeles los que sustraen cada año 60.000 toallas de los hoteles españoles.

O que “no caben en nuestro territorio”, como ha dicho la airada presidenta del PP catalán. Después de Francia, somos el país más extenso de la UE, pero tenemos una densidad demográfica de las más bajas, nuestra población representa el 9% de la comunidad. Parece que algo de espacio hay.

Primero vinieron a por los extranjeros pobres, y luego llegaron el fascismo, el nazismo y una guerra mundial. Pero el caso es mirar corto. Exacerbar los sentimientos egoístas y la poca formación de los ciudadanos.

A todos quienes comparten las ideas de Vic, Torrejón, el PP, CiU, algunos miembros del PSC y ERC, a todos los ciudadanos a quienes reconfortan sus iniciativas xenófobas, les quiero dedicar una canción.

Nace en la España en negro y blanco, donde los más emprendedores –por cierto, y como suele suceder- cogieron mugrientos trenes aunque sin riesgo de vida (no pateras), para emigrar en busca de un porvenir. Esta canción siempre me hizo mucha gracia. El señor de la casa quería desdentar a su señora para llevarse los dientes convertidos en rosario por no sé qué perversión sexual y, eso sí, rezar a alguna virgen. El caso es que los pobres se querían morir por abandonar España. A veces pienso qué sentirán las jóvenes extranjeras que pasean y limpian el culo a nuestros ancianos tambaleantes, o cuidan de los hijos de españoles, mientras los suyos se encuentran a miles de kilómetros. La mayoría lo primero que hacen es aprender español -de no tenerlo como lengua materna-, y muchos llegan con carrera universitaria terminada.

Porque, por cierto, pocos de aquellos españoles emigrantes aprendieron algo de su estancia en Europa. Ni sus idiomas, ni su cultura, ni su educación. Quizás no hubiera estado de más un “carné por puntos”, un “contrato de integración”, que algo hubiera ayudado a disolver la caspa patria. Pero es que el mundo acababa de padecer una atroz guerra. ¿Qué la desató? El fascismo y el nazismo.

Allá va: el emigrante, Juanito Valderrama. A escuchar en forma de cuentas de rosario, una vez tras otra.

Actualización 21/10/2010:

Ignacio Escolar saca “las cuentas del no cabemos todos“, argumento firmado por Alicia Sánchez Camacho, líder del PP en Cataluña. Y le da -pura aritmética- que los inmigrantes ilegales son “el 0,4% de toda la población. Por llevarlo a la maravillosa casa de Alicia: sería un edificio donde viven 4.000 vecinos y llega uno más”.

Lo peor, la inquietante conclusión -que comparto-:

“Es cierto que en España hay un efecto llamada para los inmigrantes sin papeles. No sale de aquellas regulaciones que hizo el PSOE o el PP, sino de los empresarios que les contratan porque el trabajador que no existe en los papeles es aún más barato de explotar. Puestos a pisotearlos aún más, ¿por qué no restaurar la esclavitud? Al menos serían una propiedad privada, y hay quien trata mejor a su propiedad que a algunos seres humanos”.

La golondrina

Ayer, en el cumpleaños de una amiga, otra le regaló un álbum con disco y DVD de Ainhoa Arteta y, sonando de fondo entre la conversación, saltó un sonido que me retrotrajo a mi niñez y adolescencia. ¿Cómo había desaparecido de mis recuerdos de uso corriente una canción (mexicana) que han interpretado los más grandes? Hasta Nat King Cole.

La música revive sensaciones. Y así he comprobado de qué forma me sentía extraña en aquella tierra de patriotismo franquista, quizás en mi propio ambiente social… “¡Oh, cielo santo, y sin poder volar!”. Se abría paso la esperanza de acoger o ser acogida en un cálido nido que de abrigo, también recuerdo eso. Y reconozco asimismo ese amor atávico, ya desde entonces, por la tierra que le ve a uno nacer. Al que asiste el derecho de irritarse cuando le observa errores flagrantes, que quisiera ayudar a corregir.

Sigue sin gustarme –pese a sus grandes avances- la España que me brinda hoy -sin que se le caiga la cara de vergüenza- el rechazo al extranjero pobre. Al que, ligero de equipaje, emigró de cunas inhóspitas para tejer los mimbres de una vida más feliz. Pero la aldea global apenas ofrece ya alternativas. Y este injusto sistema que, como tanto les gusta decir, “nos hemos dado” –porque lo votamos y consentimos-, a veces quiebra las alas de los más débiles como en Haití.

He buscado vídeo en la Red para ilustrar la canción. Ninguna encaja absolutamente en la idealización de mi memoria. Era una voz, femenina, con alma, tristeza y esperanza a un tiempo. Y he terminado por elegir la voz coral de un pueblo. Una película de atracadores de bancos –de los que corren riesgos por su acción-, recompensas a sus cazadores, y despedidas. Pero no es solo ése el mensaje que quiero dejar. La historia se puede cambiar. Otros lo hicieron, aunque fuera parcial y transitoriamente. Y, de cualquier forma, si enlazamos las ramas y hojas de nuestros propios refugios – y la calefacción, y la tortilla de patata, y el ordenador por supuesto-, podemos labrar un inmenso nidal. Y, de aquí, que no se vaya ni uno más.

España, fortaleza inexpugnable

Víctor, un lector habitual, nos alertó en un comentario. España es una fortaleza inexpugnable para los extranjeros… que no naden en la abundancia. Ahora bien los requisitos exigidos, simplemente para invitar a alguien que no pertenezca al grupo de países acogidos al tratado de Schengen o incluidos en convenios bilaterales, y que quiera venir en visita turística, se asemejan a los que imagino se precisan para trabajar en el Pentágono.

Recojo y amplio lo aportado por Víctor, con los documentos que acaban de entregarme en una comisaría de policía.

“El invitante:

En caso de tener casa en propiedad: Escrituras públicas

En caso de tener casa en alquiler: Contrato de arrendamiento, último recibo y fotocopia del DNI del propietario.

Certificado municipal acreditativo del número de personas que conviven en la vivienda (actualizado 5 días antes de la entrega de documentos)

Certificado del presidente de la comunidad de propietarios, especificando el número de personas que conviven en la vivienda

DNI del invitante

Declaración jurada de que los datos aportados son verídicos y que se responsabiliza de la estancia y salida en fecha del invitado.

Justificante de ingresos, contrato de trabajo y 2 nóminas (original y copia)

El invitado:

Fotocopia del pasaporte legalizada

Documento que acredite el parentesco (por supuesto legalizada y traducida)

Certificado oficial del domicilio del invitado (por supuesto legalizada y traducida)

Fotografías y correspondencia privada que demuestre la relación entre el invitante y el invitado.

Certificado que acredite la situación laboral del invitado y justificante de ingresos y disponibilidad de período de estancia en España.

Certificado de penales (no especifica pero seguro que será legalizado y traducido).

La solicitud con todos los documentos que se piden ha de entregarse con al menos 30 días de anticipación, y, de detectarse cualquier falsedad en ellos el infractor será castigado de acuerdo con la Ley Orgánica 4/2000, con multas de hasta 60.000 euros o expulsión del territorio nacional con prohibición de entrada entre 3 y 10 años.

La policía nombrará un instructor del procedimiento. El instructor podrá llamar al solicitante para tener una entrevista. La incomparecencia determinará el archivo de la petición. La Comisaría de Policía notificará al interesado la resolución adoptada. Si es estimatoria le avisarán para que recoja la Carta. Para recogerla tendrá que abonar unas tasas.Si la resolución es desestimatoria se le dará la posibilidad de recurrir.

Además de ello, se contemplan otras medidas:

Exigencias sanitarias:

Cuando así lo determine el Ministerio del Interior, de acuerdo con los Ministerios de Sanidad y de Trabajo e Inmigración, todas aquellas personas que pretendan entrar en territorio español deberán presentar, en los puestos fronterizos, certificado sanitario expedido en el país de procedencia por los servicios médicos que designe la Misión Diplomática u Oficina Consular española, o someterse a reconocimiento médico por parte de los servicios sanitarios españoles competentes a su llegada, en la frontera, con el fin de acreditar que no padecen alguna de las enfermedades “cuarentenables” contempladas en el Reglamento Sanitario Internacional , así como en cuantos compromisos internacionales sobre la materia suscritos por España , sin perjuicio de lo que se disponga, al efecto, por la normativa de la Unión Europea.

Y además:

El turista debe ingresar con un mínimo de 57 euros por cada día que va a permanecer en España, y el monto total debe superar los 513 euros, desde que el 12 de mayo (2007) entró en vigor la Orden de Presidencia que fija las cuantías mínimas de dinero que una persona extranjera extracomunitaria que viene como turista o en tránsito debe disponer al momento de su ingreso al territorio español. La disposición de ese dinero le puede ser requerida en la frontera. Se puede traer en efectivo, cheque certificado, cheque de viaje, carta de pago o tarjeta de crédito, acompañados del extracto de la cuenta bancaria o una libreta bancaria.

Cualquier tipo de estancia turística de extracomunitarios no puede superar los 90 días”.

Sólo queremos turistas ricos, aunque nuestro turismo se haya degradado por los errores cometidos. Y, como se ve, todos los delincuentes en potencia. La opción para eludir los trámites de acudir a casa de un invitante es acreditar reserva en un hotel. El dinero requerido es el mismo. En las webs latinoamericanas –de esos países en los que muchos ciudadanos se acuestan con el estómago vacío- advierten de la gran influencia del funcionario que “te toque” en la entrada. Serán figuraciones mías, pero el gallego cerrado que me ha dado los impresos, ha puesto cierta cara de asco.

Lo repito por enésima vez: esta tierra es nuestra. O eso piensan desde el Gobierno a numerosos ciudadanos. Ahora ya no me extraña que se arriesguen a venir en patera y a la prácticamente segura medida de ser deportados.

(Para votar esta entrada y darle más difusión: http://meneame.net/story/espana-fortaleza-inexpugnable )

Actualización:

   Un niño de 7 años  ha pasado varias horas retenido en Barajas por la Policía. Hijo de una pareja de bolivianos con residencia legal en España, le fue denegada la entrada, por carecer de carta de invitación. El menor, que venía de Bolivía tras la muerte de su abuelo, sufrió una crisis de ansiedad generada por la situación. Ante la posibilidad de que fuera devuelto a Bolivia, los abogados y el Defensor del Pueblo lograron que la Policía permitiera su entrada.

Que tres años no es nada

vanguardia

Lo apuntó Celebes en un comentario. Hart@ de la actualidad que vivimos, iba a leer un periódico viejo para buscar análisis más sosegados. La inmediatez bombardea y resta proyección y percepción. Una buena idea que le agradezco. Elijo el 22 de Septiembre de 2006 y busco las facilidades que ofrece la excelente hemeroteca de La Vanguardia permitiendo leer en el diario hasta los anuncios.

Abre en portada con este titular destacado: “Europa censura la política de inmigración de España”. Alemania, Austria y Holanda habían recriminado a nuestro país por la regulación de los “sin papeles”. El Ministro de Justicia pedía a los socios europeos “dinero, medios y recursos”. Hoy España aprueba una ley de inmigración restrictiva, mientras sabemos que los muertos de hambre han llegado a 1.020 millones en el mundo y 3.000 más pasan serios apuros. Entre ellos, los hijos de la madre patria, los latinoamericanos, muchos de los cuales se acuestan por la noche con el estómago vacío.

Hungría vivía revueltas debido a la difícil transición desde el comunismo. El populismo se abría paso. Hoy tiene diputados de extrema derecha en el Parlamento Europeo y la crisis ha acrecentado sus problemas económicos previos.

El entonces ministro del interior francés, Nicolas Sarkozy había desatado una crisis institucional por su represión de la revuelta de los barrios periféricos. La mano dura le llevó al poder.

Italia había descubierto una vasta red de escuchas ilegales para espiar a políticos y empresarios. Hoy Berlusconi reina impune en su país, mientras otros bien cercanos siguen sus pasos. También el populismo acecha a pueblos que no sufrieron el comunismo.

Un comisario europeo por Italia, Frattini, afirmaba que “las amenazas contra el Papa afectan a toda la Humanidad”. Ratzinger acababa de hacer un polémico discurso contra el mundo musulmán que había suscitado críticas. Y ahí seguimos. Pura solidez inalterable.

En plena campaña electoral para el Parlamento catalán, Rajoy había declarado que ”secundaba la labor de oposición de Zaplana sobre el 11M”, en apoyo de la teoría de la conspiración. La Vanguardia dedicaba una página-dentro de una serie-  a desmontar tal patraña apoyada en la investigación que luego revalidaría la sentencia del juicio. Hoy Rajoy y la cúpula de su partido acaban de salir de secundar la teoría de las escuchas a su partido, de la que acusaban al gobierno. Ni entonces ni ahora han pagado precio alguno.

Se ocupaba el gran periódico de un civilizado pueblo de las “alternativas cívicas para un mejor desarrollo ambiental”. De dejar el coche y viajar en autobús, aunque fuera en un anuncio. Y en su editorial principal de la Ley de Investigación en biomedicina que acaba de aprobar el Consejo de Ministros.

El socialista Juan Carlos Rodriguez Ibarra abandonaba la presidencia de la Junta de Extremadura diciendo que no quería sueldo de ex. Hoy se prodiga en la actualidad política pidiendo, por ejemplo, que la sanidad sea solo para españoles.

“La mala educación escolar” era el título de un artículo de opinión de Monserrat Domínguez. Junto a los males tradicionales no resueltos y aún acrecentados en la actualidad, un niño le preguntaba a su padre mientras le llevaba al colegio “si era legal” lo que estaban escuchando por la radio. La hoy periodista de la SER destacaba, de un informe llamado Cisneros, que “el acaso mediático al adversario político ha comenzado a adoptar tintes de “mobbing” y “bullying”, es decir, de matonismo”. Hoy,  los medios españoles  se dedican a la similar tarea, y el fuego amigo se entrecruza con bombas enemigas de bajo y superior calibre, en un panorama que induce al desconcierto a los menos avisados.

El defensor del pueblo Enrique Múgica –histórico miembro del PSOE- acababa de presentar recurso de inconstitucionalidad contra el Estatut. Márius Carol lo comparaba a Carrie la protagonista de “Sexo en Nueva York” cuando dijo: “Supongo que hacemos una buena pareja. Yo soy adicta a la moda y él a la política. Y la verdad ¿cuál es la diferencia? Ambas adicciones vienen de ideas recicladas y las hacen parecer más frescas e inspiradoras”. el defensor de los españoles sin voz -a quienes el Estatut les preocupa en la cuantiosa cifra de un 1% según las encuestas del CIS- había coincidido en tiempo y espacio en Madrid con Milla Jojovich que venía a presentar su campaña para la firma Mango y compartían lugar en los periódicos. Carol les veía similar pasión por sus cosas, y pensaba si también él añoraba perderse en una isla desierta como la actriz. Hoy Múgica sigue en activo, tanto que preconiza para solucionar el problema de la insurrección de la infancia, el uso del Vd. en las escuelas, igual que el PP.

No sabíamos nada aún de las “subprimes” y no queríamos saberlo de Lehman Brothers y sus colegas. La bolsa española subía y sobrepasaba los 12.000 puntos.

Sufrían los catalanes las obras del AVE que hoy transporta al Rey de Suecia para aprender lo que es un tren en condiciones. Una terrible tormenta sacudía Galicia, Bill Clinton se afanaba en recoger dinero para luchar contra el cambio climático y para ayudar –mediante la caridad, por supuesto- a los desheredados de la fortuna liberal, que hoy engrosan y engrosan su número.

Y Yosu, un senegalés que entonces tenía 28 años, abordaba su séptimo intento de llegar a Europa, las penalidades no le habían disuadido, y seguía empeñado en lograr su objetivo. Llevaba 12 meses en Nuadibú, en Mauritania -donde por cierto existe un escondido y olvidado Guantánamo de los emigrantes-. De esa actualidad pasada, instructiva pero desalentadora para presente y futuro, sólo me gustaría saber que fue de Yosu. ¿Alguien tiene noticias de él? ¿O lo tenemos en el fondo del mar? De todo corazón espero que no, y que su tenacidad y la de tantos como él nos ayude y regenere.

Para todos los detalles, pasen y lean.

La pérdida del sistema de valores

La editorial italiana Einaudi, propiedad de Silvio Berlusconi, no publicará ‘El cuaderno’ de José Saramago por las críticas que vierte sobre el primer ministro italiano y magnate de la comunicación. El casi nuestro Premio Nobel reflexiona en una entrevista para la Agencia EFE, sobre que “la corrupción no le importa a nadie”. “La corrupción no es sólo material, es también moral. La pérdida de valores es un fenómeno de masas. Quizá el fenómeno de masas que defina estos tiempos”.

Comparto su idea. Al punto que, en mi último libro, me pregunté mucho sobre el asunto:

“La palabra valor es polisémica, tiene diversos sentidos. Como primera definición, constituye el grado de utilidad o aptitud de las cosas para satisfacer las necesidades o proporcionar bienestar o deleite. Equivale, por tanto, a provecho, beneficio, utilidad. De otro lado, nos habla de coraje y valentía. Y, dicho en plural, valores, remite a réditos, bonos, acciones, títulos. Muchos entienden hoy que la sociedad progresa con ese valor, y esos valores, unidos a la economía. Pero quizás el mundo avanzaría más, de una forma más justa, y los seres humanos serían más felices, si diéramos a los valores otros significados que cuesta encontrar en los diccionarios y que se dirigirían a la búsqueda de la equidad, la justicia, la libertad, la honestidad, la ética, la educación integral, el idealismo puesto en práctica, los derechos humanos, los derechos civiles, los que ayudan a disfrutar de la vida en salud, la generosidad, -y de nuevo- la justicia en lugar de la caridad, el compromiso, y todos los que cada uno quiera añadir. Elegir entre una y otra vertiente de los valores se aprende en casa… y en el colegio”.

Estoy convencida de que vivimos –mayoritariamente- en un “neohedonismo” que busca el placer inmediato individual y egoísta. Y que esa circunstancia no permite avanzar a la sociedad. Por el contrario, la está llevando a su degeneración.

Pero miremos al mundo real. Precisamente hoy y precisamente de Italia nos llega la noticia de que las medidas de Berlusconi considerando delito la inmigración ilegal, han reducido ésta en un 92%. En el portal http://www.meneame.net, lo que yo considero hordas fascistas, racistas y xenófobas -usuarios anónimos sin embargo- se han congratulado de los resultados de la medida. Con comentarios como éste: ”Si un magrebí puesto hasta las cejas de pegamento imedio me está dando por el culo no podré hablarle de integración porque tendré la polla de un gitano rumano en la boca”. Con la complicidad de los tibios y también –bien es cierto- una fuerte contestación de los demócratas. Lo curioso es que los primeros reivindican la democracia para hacerse oír.

Poco más allá, en el mismo portal, un blog habla de “La tomatina y el hambre”: “Hoy se ha celebrado la Tomatina en su 64 aniversario, y el Wall Street Journal ha aprovechado para recordar de manera simbólica, con estas dos fotos, las grandes diferencias económicas que siguen existiendo en el mundo, mencionando por ejemplo que en 19 países asiáticos, más del 10% de sus habitantes viven con menos de 1,25$ al día”. 33 usuarios le han dado votos negativos por considerarla “amarillista” y han mentado en este caso “la demagogia”. Son los mismos. Muy organizados y militantes, alguno de ellos ha llegado también por este blog.

En un debate casero de los de encender neuronas, mi hijo me hace ver que, actualmente, no es que haya una pérdida del sistema de valores, sino una guerra de valores. Conviven muchas ideologías y muchas tendencias. Los que defienden el racismo, los que viven el catolicismo o las ideas medievales como sistema de obligado cumplimiento social, los liberales de todas las tendencias, los monetaristas, los pragmáticos, la nueva religión de los equidistantes, los neopunkies, los “neotodoloviejo”.  A diario, en efecto, nos encontramos con personas poseedoras de opinión que defiende a ultranza, en el convencimiento de que sólo la suya es la acertada. La democracia es el sistema mayoritario del mundo actual. Para mí es una democracia enferma, en degeneración, pero uno de sus lemas fundamentales es el respeto por las ideas de todos. ¿También las que atacan el sistema? “No estoy de acuerdo con lo que dices pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo”, dijo Voltaire. ¿Lo haría yo? No, algunas ideas no. ¿Tendré que mirármelo?

Las mías se afianzan en los valores que citaba más arriba y trataron de institucionalizarse tras la segunda guerra mundial, por ejemplo. El respeto por los derechos humanos –que 60 años después de su declaración no se han cumplido-, la creación de una Europa “unida en la diversidad”, la reunión de todas las naciones en un foro –la hoy ineficaz ONU-, la democracia sólida. Hasta los ideales del Mayo francés que olimos desde lejos me sustentan. También creo estar en lo cierto. Pero ¿estarán trasnochados? La sociedad no va por ahí. Sí lo hace una parte, muchas otras no, y otra –inmensa- vegeta. Y no sé dónde desembocaremos.

Permuto Valencia por Dinamarca y Madrid por Suecia

Fiel a mi idea de que la mejor forma de aprendizaje es el contacto directo y ponerse en el lugar del otro, hace tiempo que vengo pensando en una solución revolucionaria para arreglar algunos de nuestros problemas y, colateralmente, solucionar otros ajenos. Se trata de un experimento por el que se permutaría Valencia por Dinamarca y Madrid por Suecia. Atiendo a las cuestiones más urgentes. De resultar positiva la prueba podríamos estudiar nuevos intercambios.

La Comunidad Valenciana cuentan casi con el mismo número de habitantes que Dinamarca: unos 5 millones de personas. El primer aspecto positivo sería que en Dinamarca los valencianos se encontrarían mucho más holgados, dispondrían de casi el doble de territorio, 43.000 Kms. cuadrados, frente a 23.000. Un pasado histórico de solera les es común, y a ambos les baña el mar. Claro que allí son el Mar del Norte y el Báltico de temperaturas gélidas, pero dicen –no sé si está probado- que el frío curte. Más de 400 islas, la mayor parte despobladas, inmensos terrenos para construir y especular, ahora que el litoral valenciano está saturado de ladrillo. Tendrían que acostumbrarse, eso sí, a residir en un paisaje armónico, con un urbanismo elegante y bien diseñado.

copenhague

Los valencianos cobrarían allí 3.250 euros (ése es su salario medio, el más alto de la UE y con pocas diferencias sociales). Pagarían también precios algo más elevados, aunque no más de un 10% de los que tenemos en España. E impuestos superiores al 50%, el 60% para los millonarios, (En España la media es 34% y 42% para los más ricos). A cambio dispondrían de grandes medidas sociales, porque allí el Estado gasta en los ciudadanos el 30% del PIB, mientras nuestro país sigue estando a la cola de Europa con un 21%. Yo creo que en el aspecto económico rentaría el trueque a los valencianos.

Deberían aprender todos inglés, en Europa no puede uno moverse sin este idioma.  “Educación para la ciudadanía”, sin objeciones y en el idioma propio. Y otros horarios. Entrar a trabajar a las 9 y terminar a las 4 por ejemplo, con un bocadillito en medio, sin dos platos, postre, café y pacharán.

Pero también compensa todo esto:

Dinamarca es el segundo país más pacífico del mundo según Global Peace Index en 2008. Su capital, Copenhague, está considerada por la revista Monocle como la mejor ciudad para vivir en su Top 20 Most Livable Cities Chart. Asimismo, está clasificada como una GaWC Ciudad cultural mundial, siendo tercera en Europa occidental, sólo sobrepasada por Londres y París.

En cuanto al clima, en verano se quitarían de agobios, y en invierno, desde luego, se pelarían de frío. Y el sol, nada de la maravillosa luz Mediterránea, en invierno apenas lo ven y en verano no se esconde, el muy ladino, casi en todo el día. Pero eso con unas buenas persianas, puede paliarse.

Son algo menos tacaños que los suecos, aunque tampoco dilapidan el dinero. Ambas partes -españoles y nórdicos- pueden aprender para obtener una media aceptable. Porque podíamos dejar algún danés allí para hacer más fácil el tránsito.

Con todo, lo más positivo, lo que me inclina a proponer esta permuta es que Dinamarca fue el país menos corrupto del mundo en el año 2008 según Corruption Perceptions Index. Y, además, que la sociedad tiene arraigados una serie de valores democráticos que defienden a ultranza: la igualdad, la libertad de expresión y los derechos humanos, el respeto al ser humano, la solidaridad y la responsabilidad hacia la comunidad, tanto en la vida social como en la familiar. Ya sé que en Valencia, en España, también, pero allí es norma de vida profundamente interiorizada por la sociedad. Insisto que estoy hablando de un primer estadio de las permutas.

Prácticamente los mismos valores y circunstancias –algo más de gasto social incluso- comparte la vecina Suecia. Con 9 millones de habitantes –que no sé cómo meteríamos en Madrid-, nos brindarían un inmenso territorio de 449.964 Km², en el que tanto Esperanza Aguirre como Alberto Ruiz Gallardón serían realmente felices por las posibilidades de inversión que ofrece. Ahora bien, ambos, Camps y Rita Barberá también, se verían obligados a vivir con mucha mayor austeridad y, especialmente, con mayor control incluso ciudadano. Cualquiera tendría acceso a su declaración de impuestos.

    Los nuevos madrileños nórdicos dispondríamos de los mismos gélidos mares que nuestros nuevos vecinos valencianos, pero playa al fin y al cabo, lo único que le falta a Madrid para ser maravillosa. Habría que hacer, desde luego, un esfuerzo por manter las calles limpias, asfaltadas y con las señales de tráfico bien pintadas. Cuando vinieran las visitas no podríamos tener las ciudades como está nuestra capital.

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Altísima inversión en innovación y tecnología, tanto en el sector privado como público, y auténtica pasión por el cuidado del medio ambiente. A acoger con cariño y respeto a los emigrantes –salvo excepciones- ya estamos acostumbrados en Madrid, pero la experiencia sueca nos serviría porque ellos llevan haciéndolo desde los años 70. Allí fueron buena parte de los arrojados por las dictaduras latinoamericanas. De hecho, es uno de los países que más interés tiene por el idioma español que se estudia incluso en las Universidades. Un problema que veo es que en Suecia prima la educación pública, pero ese aspecto es subsanable. En seis meses, pienso que algo cambiaría la mentalidad. Porque digo yo que será el aire o el agua lo que forma los criterios. No puede ser otra cosa.

Y lo mejor: un puente entre Dinamarca y Suecia, que en 15 minutos te sitúa en el otro país. Valencianos y madrileños podríamos compartir las nuevas experiencias. Por ejemplo, la de respetar el tráfico y desplazarse en bicicleta que es tan sano. Y tan barato. O que, en lugar de “ayudar”  a su mujer en casa el día que les viene bien, tienen que afrontar a partes casi iguales el cuidado de los hijos y las tareas del hogar.

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Esto es un primer esbozo del proyecto de permuta. Y ya es demasiado extenso, podemos profundizar en la idea. Al mismo tiempo, prestaríamos a los nórdicos en España espontaneidad, el gran arte de la improvisación y un saber vivir –aunque sea endeudándose en nuestro caso-. Aprenden rápido. Un año a prueba. Eso es todo. Me quedo pensando y mirando el mar Báltico.

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Sin palabras

Empresario de Gandia (Valencia). Una panificadora industrial. Franns Rilles Melgar, boliviano de 33 años lleva trabajando dos años, durante 12 horas diarias, por un sueldo de 23 euros al día, sin contrato laboral. La máquina de amasar le siega el brazo izquierdo. El empresario lo tira a la basura. Limpia la sangre. Sigue la producción. Lleva en su coche al accidentado a 200 metros de un hospital y se va. Un peatón le socorre y le acompaña hasta el centro.

Los médicos que le atienden van a la fábrica intentando recuperan el brazo y reimplantarlo, pero está tan destrozado que no es posible. El enfermo ingresa en la UVI.

 La denuncia es de CCOO que ha interpuesto demanda en el Juzgado acusando al empresario de varios delitos. El empresario niega parcialmente los hechos y dice que fue la culpa de su trabajador que “iba borracho”. Y sólo se lamenta de que tendrá que indemnizarle.

brazo

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