Más “mileuristas” que nunca

Casi seis millones de personas han engrosado el colectivo “mileurista” español en menos de 3 años. Los activos Técnicos del Ministerio de Economía y Hacienda (Gestha) acaban de presentar un informe en el que elevan a 16,7 millones de personas las que cobran menos de 1.100 euros brutos al mes, es decir que aún perciben menos con los descuentos. Suponen ahora el 63% de la población laboral española. Los técnicos incluyen a 1,6 millones de empresarios y profesionales que tampoco alcanzan un ingreso de 1.100 euros brutos mensuales, y que suponen las tres cuartas partes del colectivo. A quien, por cierto, los propios técnicos del Gestha recomendaban, en un informe anterior, perseguir menos de lo que la política recaudatoria actual impone, para dedicar los esfuerzos en controlar a los grandes defraudadores.

Ambos informes –el de 2006 y el actual- están elaborados con datos de Hacienda, por tanto no parece lógico pensar que ahora se defrauda más que antes y que esas cantidades no son reales. Un portavoz de Gestha declaró ayer que sí sospechan que pueda haber trabajadores que cobran en negro. Recuerdo el dato: la economía sumergida supone en España el 23% del Producto Interior Bruto (PIB), frente al 13% de la media de la UE.

De cualquier forma, la diferencia con nuestros vecinos europeos es flagrante. Seis países, Bélgica, Luxemburgo, Irlanda, Francia, Holanda y Reino Unido, han erradicado el “mileurismo” de sus vidas, nadie cobra menos de 1.000 euros, según el último boletín de Eurostat, la agencia estadística de la UE. Un joven inexperto gana un mínimo de 1.462 euros en Irlanda; 1.642, en Luxemburgo y 1.321, en Francia (en catorce pagas y en términos brutos). Un aprendiz.

Por otro lado, en el mismo tiempo en el que nosotros éramos cada vez más “mileuristas”, los sueldos europeos se han incrementado. Alemania y Reino Unido ya registran sueldos medios de 3.300 euros, el triple que los trabajadores españoles.

Más aún, según las principales organizaciones sindicales, uno de cada siete eurotrabajadores “recibe un salario bajo”, es decir, “menor que las dos terceras partes del salario medio”, una definición que engloba a aquellos que ganan menos de 24.082 euros anuales (1.720 euros al mes). Es decir, que ser mileurista en la eurozona está más próximo al “dosmileurismo”.

Ni los impuestos, ni los precios triplican o duplican en esos países los nuestros, es una pura entelequia interesada dar consuelo con esa falacia. Cada vez que he tratado en este blog el tema –y lo he hecho con frecuencia- se aportan datos reveladores. Que una casa independiente de tres plantas en Suecia, con jardín, en un barrio exquisito, cuesta 400.000 euros, o que se puede vivir de alquiler en Berlín por 400 euros mensuales en un piso estupendo, pagando –también- un euro por un café.

Los defensores de nuestros precarios sueldos, aluden inmediatamente a la productividad española. Las cifras oficiales la cuantificaban hace 3 años en un 15% inferior a la media europea. Tampoco cobramos tan sólo un 15% menos de sueldo. Ahora bien, la productividad española ha aumentado en los últimos años un 5,8%.

La productividad, además, tiene mucho que ver con la –mala- organización empresarial, con los bien pagados ejecutivos españoles, cuyos sueldos rondan los 4 millones de euros anuales de media. Con esas empresas que cotizan tan sólo un 1% de impuestos vía SICAV (Sociedad de Inversión de Capital Variable) y que, para más escarnio, han salido del control de la Agencia tributaria para pasar a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, gracias al voto del Parlamento. Con un empresariado que no invierte en I+D+I, frente al considerable esfuerzo hecho en ese apartado por el Gobierno.

Y, aún así, repetidas voces piden una reforma del mercado laboral español que nos haga aún más pobres y más vulnerables. España alcanza el 98% del PIB per cápita de la Unión Europea, no somos ni Rumanía, ni Bulgaria. Con  7 puntos menos de inversión en gasto social de la media europea, dos de cada tres españoles cobran menos de 1.100 euros, y hay más de cuatro millones en el paro. El radical sistema de capitalismo económico español, la falta de información real de los ciudadanos, su docilidad –en buena parte consecuencia de su desinformación-, propician esta desvergüenza. Un técnico en calderas me acaba de decir “mientras tengamos trabajo…”, porque, sí, más de cuatro millones de parados -consecuencia de viejas y reiteradas imprevisiones y abusos-  aterran, callan bocas y protestas. Además, lo básico en España es “mirar por uno”, los demás que se apañen.

Verdulería de Berlín este verano. Está situada al lado de los carísimos almacenes KaDeWe, donde el lujo sí se paga

Verdulería de Berlín este verano. Está situada al lado de los carísimos almacenes KaDeWe, donde el lujo sí se paga

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Precisiones sobre impuestos y clases “medias”

 La pretensión del Gobierno de subir los impuestos a las rentas más altas, ha provocado una gran convulsión social, a pesar de que la falta de apoyos parlamentarios, pone altamente en cuestión que pueda ser aprobada. PP y adláteres aseguran que afectará a las clases medias ¿60.000 euros anuales es un sueldo de clase “media”? Pues de los innumerables e indignados comentarios de particulares, cabe deducir que en España hay muchas personas que sí ingresan cada año 60.000 euros –que sería el baremo sobre el que se aplicaría la reforma-. Médicos, titulados universitarios de toda condición, no ganan 60.000 euros al año, al menos en nómina. La segunda gran objeción es que los ricos no pagan y, de ello, algunos deducen que es mejor dejar las cosas como están.

Primera cuestión: se estima que la economía sumergida en España supone un 23% del PIB (Producto Interior Bruto), unos 208.000 millones de euros. Esta cifra duplica prácticamente la media de la UE, engrosada con nosotros. Nuestra fama de corruptos se extiende por el mundo entero.

Hay más. Recuerdo uno de tantos taxistas que despotrican del Gobierno socialista pero no reparan en contar su vida y sus trapicheos sin ningún pudor. Éste nos dijo a mi hijo y a mí, que tenía dos taxis y que el otro lo llevaba su hijo que “afortunadamente también cobraba el paro”. Conozco muchos más casos. Añadió el taxista que tenía piso propio, desde luego, y que la pécora de su mujer se había empeñado en pedir una hipoteca para una segunda vivienda.

El país de los invisibles billetes de 500 euros. Aquí circulan más de la cuarta parte de los billetes de 500 euros de toda la zona europea que los utiliza, casi el 70% del dinero en papel en España (actualmente) es en ese formato. Hay para pagar a negros, con dinero negro, negras ruinas inmobiliarias que han endeudado hasta el cuello a los españoles. El país donde se contrata minusválidos psíquicos y no se les paga –mi sobrino con síndrome de Down, por ejemplo, y varios de sus amigos-.

“¿Lo quiere Vd. con factura?… No habrá un español que no haya escuchado esa pregunta. La reparación del coche, el electrodoméstico, la pintura del piso, el cambio de las cañerías, hasta el abogado. Sin factura no te cobran el IVA y te ahorras un dinerillo que luego puede salir muy caro: no puedes demostrar el trabajo que te han hecho si no es satisfactorio. Y él no lo declara.

¿Qué pensar de un colegio concertado que infla el número y horas lectivas de los profesores y el de los alumnos para cobrar más subvenciones? Lo hizo el San Isidoro de Granada, y se le multó por ello. Pero, en un país serio, los padres hubieran retirado a sus hijos de un centro sin ética ¿Qué les van a enseñar a sus criaturas? Cómo prosperar en España, sin duda.

Ésta es nuestra realidad. Y a ella se aferran quienes se consideran clase media, por encima de los “mileuristas” (11 millones de personas según Técnicos del Ministerio de Economía y Hacienda (Gestha), el 58% de la población) y siempre que éstos no defrauden también y trabajen bajo mano.

Porque parece que el español se siente rico, o clase “media”, por atesorar un piso hipotecado, un coche pagado a plazos, o disfrutando de vacaciones gracias también a créditos. El sistema les ha amarrado y defienden a su verdugo. Su rapiña (o/y su ignorancia) les engaña: apenas tienen nada en las manos sino deudas.

Pero la clave está en los ricos de verdad. Insisto en lo de ayer: el 86% de las rentas superiores a diez millones de euros (bastante más de 60.000)  no cumplen sus obligaciones fiscales, ni declaraban tampoco el Patrimonio. Datos también de GESTHA.

El periodista Ignacio Escolar lo resumía a la perfección:

“En España los impuestos son progresivos. Un empleado paga hasta el 43% de sus ingresos. Un empresario paga el 30% de sus beneficios (que no ingresos). Y los ricos muy ricos pagan el 1% a través de una SICAV (Sociedad de Inversión de Capital Variable). En 2005, después de que algunos inspectores de Hacienda fisgasen en las SICAV, donde guardan sus dineros las grandes fortunas, el Congreso votó de emergencia y casi por unanimidad que fuese la CNMV, y no la molesta Hacienda, quien las vigilase (es un decir). En España los impuestos son progresivos: cuanto más tienes, menos pagas. Y así progresivamente”. Hoy insiste al preguntarse:” ¿Acaso lo del 1% de las Sicav bajó del monte Sinaí escrito en las tablas de la ley y por eso no se puede tocar?”

Admito que causa profundo desasosiego el gubernamental ahora doy 400 arbitrarios euros, ahora los quito, ahora los doy a unos sí y a otros no. Y lo mismo con los 2.500 de los cheques bebé. España precisa una profunda reforma fiscal que un gobierno socialista debería afrontar al modo europeo, escandinavo sobre todo –gestionado ahora sin complejos por la derecha liberal-. Y las primeras medidas son que paguen más quienes más tienen, pero de verdad. Empezando por la reforma de la tributación de las SICAV. Este punto es esencial, y el único que puede dar credibilidad al Gobierno en esta materia. El PP -a la vista de sus declaraciones- jamás lo hará.

Y, si todas las clases “medias” que roban y defraudan, quieren trasladar sus vidas, sueldos y negocios a otros países, estaremos encantados. No creo que les acojan más que en repúblicas bananeras, pero nosotros podremos comenzar a construir una España ética. La tarea aguarda desde hace siglos.

Sí, más impuestos para los ricos

El Gobierno avanza de nuevo su intención de elevar los impuestos a las rentas más altas. En Junio retiró el proyecto por desacuerdos de otra índole con IU. Representaría, previsiblemente, subir los impuestos 8 puntos, hasta el 50%,  a las rentas superiores a 60.000 euros anuales.

El PP y su prensa afín, incluso la supuesta prensa progresista (no olvidemos que todos los medios de comunicación tradicionales están en manos de ricos), braman contra esa subida que para Arenas Bocanegra, generará más paro. Acusan reiteradamente al Gobierno de despilfarro en el gasto público.

Este es un tema muy querido por mí, un auténtico caballo de batalla en el que está la clave de nuestro progreso y nuestra equiparación real con Europa. Por tanto voy a recordar algunos datos, recopilados en mi libro.

  • España está siete puntos por debajo de la media europea en gasto social. Dedicamos el 20,9% del PIB a ese fin, frente a más del 30% de Suecia o nuestra vecina –y conservadora en su gobierno- Francia. Por debajo de nosotros sólo encontramos a Malta, Eslovaquia, Irlanda, Lituania, Estonia, Letonia y Chipre. Nuestros tradicionales compañeros, Portugal y Grecia, ya nos han sobrepasado.
  • La inversión en gasto social implica que algunos países paguen a sus ciudadanos algo tan poco superfluo como las gafas, o el dentista en todas sus prestaciones –los caros implantes incluidos-. En España, la mayor partida del gasto social se la llevan las prestaciones por desempleo, en efecto, aún queda menos para las necesidades de la población.
  • En Dinamarca, Holanda o Suecia las rentas altas llegan a pagar el 60% de sus ingresos. En España, las rentas altas el 42%. Los ingresos de ambos pueden ser muy similares, no así los de los asalariados, en franca desventaja en España.
  • El 34% de tipo impositivo medio es similar al de Francia o Reino Unido.
  • En Grecia, el tramo más alto está a la par que el nuestro, pero los menos favorecidos no llegan a pagar el 10% de sus ingresos.
  • Nuestros sueldos son los más bajos de la Europa anterior a la ampliación al Este, excepto Grecia y Portugal. Los ejecutivos españoles, en cambio, son los quintos mejor remunerados de Europa.
  • Los empresarios y profesionales inscriben una renta anual de 9.400 euros como media, la mitad de la renta media declarada por los asalariados. Es decir, ganan menos que los empleados. Datos de la memoria de la Agencia Tributaria.
  • El 86% de las fortunas que superan los diez millones de euros elude sus obligaciones fiscales, según los propios técnicos del Ministerio de Economía y Hacienda. Disponen de empresas interpuestas, y de excelentes y bien pagados abogados.

        Entonces qué ¿seguimos como estamos?

Actualización requerida por los comentarios:

Con datos de 2007, tengo que Europa ha ido suprimiendo el impuesto sobre el patrimonio y sólo lo mantendrían:

Luxemburgo 0,5%

Finlandia 0,9%

Suecia 1,5%

Francia 1,8%

Algunas precisiones al Banco de España

El Banco de España se suma a las tesis de la patronal y del PP, para insistir en que la reforma laboral es “clave”. Ahora lo argumenta: el coste del despido en España se situó en 2008 en “más del doble que la establecida de promedio en los países de la OCDE”. Sólo que no dice que España está muy por debajo de “la media de la OCDE” en prestaciones sociales.

El Banco de España, es decir, su Gobernador Miguel Ángel Fernández Ordoñez, considera que estas “serias ineficiencias” se ven amplificadas por la “escasa sensibilidad” de los salarios reales a las condiciones cíclicas de la economía.

Creo que ha llegado el momento de recordarle la tabla que incluí en mi libro según datos de Eurostat, la oficina estadística de la UE:

grafico

  Fuente: Eurostat 2008

   En 2009, el salario mínimo subió a 624 en España, sigue en el mismo lugar de la tabla.

Según la OCDE, precisamente, el salario real medio español ha bajado un 4% en los últimos diez años –a pesar de que se vivían tiempos de crecimiento económico- y somos el único país -de cuantos estudia este acreditado organismo- en el que se ha producido un descenso del poder adquisitivo. He aportado datos, reiteradamente, sobre la carestía de nuestros precios y sobre nuestro nivel desequilibrado de impuestos.

Ahora bien, el Gobernador del Banco de España, no debe cobrar menos que el Presidente del BBVA: 9,8 millones de euros anuales más un fondo de pensiones acumuladas y un bonus trienal que le pone en mano cada año 20 millones de euros. O, como mínimo, lo que se llevan a casa los presidentes de las principales empresas españolas: en torno a 4 millones de euros anuales de salario. Con revalorizaciones del 15% anual. Son los quintos mejor remunerados de Europa.

España votó socialista. Puede que haya llegado la hora de agarrar el toro por los cuernos. Tener el control de los bancos y empresas a quienes se inyecta dinero, competir en “el libre mercado” con otros métodos no especulativos, y contar con un banco emisor que vele por los intereses de todos los españoles, no sólo por sus colegas adinerados. Facilitar el trabajo de los pequeños y medianos empresarios. Hay que hacer reformas en nuestro mercado laboral, sin duda. El modelo productivo heredado y mantenido se ha demostrado fracasado. Pero es algo bien distinto a que paguen la crisis los asalariados, los miserablemente asalariados, y que se amanece con despidos a quienes cobran una ínfima parte de quienes gestionan nuestros intereses. Siempre olvidan que están en el cargo debido a nuestro mandato.

Ah, que es demagogia, amarillismo… cuéntamelo en la cola del paro.

Permuto Valencia por Dinamarca y Madrid por Suecia

Fiel a mi idea de que la mejor forma de aprendizaje es el contacto directo y ponerse en el lugar del otro, hace tiempo que vengo pensando en una solución revolucionaria para arreglar algunos de nuestros problemas y, colateralmente, solucionar otros ajenos. Se trata de un experimento por el que se permutaría Valencia por Dinamarca y Madrid por Suecia. Atiendo a las cuestiones más urgentes. De resultar positiva la prueba podríamos estudiar nuevos intercambios.

La Comunidad Valenciana cuentan casi con el mismo número de habitantes que Dinamarca: unos 5 millones de personas. El primer aspecto positivo sería que en Dinamarca los valencianos se encontrarían mucho más holgados, dispondrían de casi el doble de territorio, 43.000 Kms. cuadrados, frente a 23.000. Un pasado histórico de solera les es común, y a ambos les baña el mar. Claro que allí son el Mar del Norte y el Báltico de temperaturas gélidas, pero dicen –no sé si está probado- que el frío curte. Más de 400 islas, la mayor parte despobladas, inmensos terrenos para construir y especular, ahora que el litoral valenciano está saturado de ladrillo. Tendrían que acostumbrarse, eso sí, a residir en un paisaje armónico, con un urbanismo elegante y bien diseñado.

copenhague

Los valencianos cobrarían allí 3.250 euros (ése es su salario medio, el más alto de la UE y con pocas diferencias sociales). Pagarían también precios algo más elevados, aunque no más de un 10% de los que tenemos en España. E impuestos superiores al 50%, el 60% para los millonarios, (En España la media es 34% y 42% para los más ricos). A cambio dispondrían de grandes medidas sociales, porque allí el Estado gasta en los ciudadanos el 30% del PIB, mientras nuestro país sigue estando a la cola de Europa con un 21%. Yo creo que en el aspecto económico rentaría el trueque a los valencianos.

Deberían aprender todos inglés, en Europa no puede uno moverse sin este idioma.  “Educación para la ciudadanía”, sin objeciones y en el idioma propio. Y otros horarios. Entrar a trabajar a las 9 y terminar a las 4 por ejemplo, con un bocadillito en medio, sin dos platos, postre, café y pacharán.

Pero también compensa todo esto:

Dinamarca es el segundo país más pacífico del mundo según Global Peace Index en 2008. Su capital, Copenhague, está considerada por la revista Monocle como la mejor ciudad para vivir en su Top 20 Most Livable Cities Chart. Asimismo, está clasificada como una GaWC Ciudad cultural mundial, siendo tercera en Europa occidental, sólo sobrepasada por Londres y París.

En cuanto al clima, en verano se quitarían de agobios, y en invierno, desde luego, se pelarían de frío. Y el sol, nada de la maravillosa luz Mediterránea, en invierno apenas lo ven y en verano no se esconde, el muy ladino, casi en todo el día. Pero eso con unas buenas persianas, puede paliarse.

Son algo menos tacaños que los suecos, aunque tampoco dilapidan el dinero. Ambas partes -españoles y nórdicos- pueden aprender para obtener una media aceptable. Porque podíamos dejar algún danés allí para hacer más fácil el tránsito.

Con todo, lo más positivo, lo que me inclina a proponer esta permuta es que Dinamarca fue el país menos corrupto del mundo en el año 2008 según Corruption Perceptions Index. Y, además, que la sociedad tiene arraigados una serie de valores democráticos que defienden a ultranza: la igualdad, la libertad de expresión y los derechos humanos, el respeto al ser humano, la solidaridad y la responsabilidad hacia la comunidad, tanto en la vida social como en la familiar. Ya sé que en Valencia, en España, también, pero allí es norma de vida profundamente interiorizada por la sociedad. Insisto que estoy hablando de un primer estadio de las permutas.

Prácticamente los mismos valores y circunstancias –algo más de gasto social incluso- comparte la vecina Suecia. Con 9 millones de habitantes –que no sé cómo meteríamos en Madrid-, nos brindarían un inmenso territorio de 449.964 Km², en el que tanto Esperanza Aguirre como Alberto Ruiz Gallardón serían realmente felices por las posibilidades de inversión que ofrece. Ahora bien, ambos, Camps y Rita Barberá también, se verían obligados a vivir con mucha mayor austeridad y, especialmente, con mayor control incluso ciudadano. Cualquiera tendría acceso a su declaración de impuestos.

    Los nuevos madrileños nórdicos dispondríamos de los mismos gélidos mares que nuestros nuevos vecinos valencianos, pero playa al fin y al cabo, lo único que le falta a Madrid para ser maravillosa. Habría que hacer, desde luego, un esfuerzo por manter las calles limpias, asfaltadas y con las señales de tráfico bien pintadas. Cuando vinieran las visitas no podríamos tener las ciudades como está nuestra capital.

blog 033

Altísima inversión en innovación y tecnología, tanto en el sector privado como público, y auténtica pasión por el cuidado del medio ambiente. A acoger con cariño y respeto a los emigrantes –salvo excepciones- ya estamos acostumbrados en Madrid, pero la experiencia sueca nos serviría porque ellos llevan haciéndolo desde los años 70. Allí fueron buena parte de los arrojados por las dictaduras latinoamericanas. De hecho, es uno de los países que más interés tiene por el idioma español que se estudia incluso en las Universidades. Un problema que veo es que en Suecia prima la educación pública, pero ese aspecto es subsanable. En seis meses, pienso que algo cambiaría la mentalidad. Porque digo yo que será el aire o el agua lo que forma los criterios. No puede ser otra cosa.

Y lo mejor: un puente entre Dinamarca y Suecia, que en 15 minutos te sitúa en el otro país. Valencianos y madrileños podríamos compartir las nuevas experiencias. Por ejemplo, la de respetar el tráfico y desplazarse en bicicleta que es tan sano. Y tan barato. O que, en lugar de “ayudar”  a su mujer en casa el día que les viene bien, tienen que afrontar a partes casi iguales el cuidado de los hijos y las tareas del hogar.

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Esto es un primer esbozo del proyecto de permuta. Y ya es demasiado extenso, podemos profundizar en la idea. Al mismo tiempo, prestaríamos a los nórdicos en España espontaneidad, el gran arte de la improvisación y un saber vivir –aunque sea endeudándose en nuestro caso-. Aprenden rápido. Un año a prueba. Eso es todo. Me quedo pensando y mirando el mar Báltico.

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Impuestos: que todo siga igual

Si no leo, oigo y veo mal desde Berlín, el PSOE ha retirado un acuerdo por el que se proponía elevar los impuestos a los más ricos. Argumenta que IU no le garantiza su apoyo en los presupuestos. ¿Y qué? ¿Entendemos que, por tanto. pagamos una trifulca política todos… menos los ricos?

Lo hemos comentado varias veces. Con los sueldos más bajos de la Europa anterior a la ampliación, a excepción de Grecia y Portugal, con una alegre subida de la inflación desde la entrada del euro que nos equipara casi en precios a los más ricos, el 34% de media de impuestos no es poca cosa. Lo peor es que el tramo entre el más y el menos es más corto que en otros países y deja con el 42% a las rentas más elevadas, cuando en Dinamarca u Holanda, en Suecia también –dentro de Europa- pagan el 60%, los demás no. Y en Grecia, por ejemplo, cuyo pico alto está a la par que el nuestro, las rentas bajas no llegan a pagar el 10% de sus ingresos.

Primero quitaron el impuesto de patrimonio, ahora renuncian a subir los impuestos a los ricos. CIU se oponía. Atentos, CIU se oponía, no lo olviden sus votantes con temor a perder el empleo. De igual modo que ya han confesado todos los partidos conservadores que son partidarios de “la reforma laboral”: despido barato y bajada de sueldos. Recuérdenlo también con la papeleta en la mano. La precariedad de acuerdos parlamentarios del PSOE nos está saliendo muy cara.

Ayer, con toda emoción, regresé al puente de Bolrnholmer, donde hace 2 décadas asistí a la apertura del Muro de Berlín. Bien abierto para insuflar libertad. Pero allí empezó a morir también la izquierda. El capitalismo dueño y señor de nuestros destinos. Pero a la ciudadanía de otros países les pilló mejor preparados y con las espaldas más cubiertas.

El tabaco y los impuestos (directos e indirectos)

Acabo de comprar mi primer cartón de Ducados después de la subida de impuestos. 30 euros. Cada paquete 3 euros, las antiguas 500 pesetas. Con una fortísima adicción, intenté dejarlo en serio en Octubre del año pasado. Un excepcional equipo médico en un hospital de Madrid logró lo que ninguno de mis conocidos podía creer: no fumé en tres meses. Pero una noche encendí un cigarrillo, y, en los días de impotencia administrativa, cuando por un error burocrático dejaron de pagarme el paro preceptivo al ERE y me suprimieron los médicos de la Seguridad Social, emprendí, de nuevo, la loca carrera.

Lo cierto es que respiraba mejor sin fumar, desapareció de mi vida el humo y el apestoso olor del tabaco, y dejé de dañar a quienes me rodean y más quiero –que fue uno de los motivos que más me ayudaron a contenerme-. Eso fue todo. El dinero del tabaco tuve que invertirlo en parches y chicles –a precio de oro ¿por qué?-,  debido a que la Comunidad de Madrid suspendió, al menos en ese Hospital, el tratamiento gratuito para los pacientes. Ninguno de los achaques que invariablemente fueron atribuidos al tabaco desaparecieron sin embargo. Y no dejé en ningún momento de sufrir -grandes o algo más llevaderos- deseos de fumar. Transitoriamente tuve falta de concentración y gran dificultad para escribir. Me invadió el sueño de día y de noche. Y engordé nueve kilos, al punto de no reconocerme a mí misma. Entonces surgieron nuevos problemas de salud, atribuidos esta vez… a los kilos. No comía mucho más. Me sabía a gloria, eso sí. Pero el metabolismo había cambiado y cada día la báscula arrojaba unos 300 gramos más. Diarios. Sí entendí que el tabaquismo es una enfermedad. Y dejarlo otra. Más, seguramente, en unos casos que en otros. Sé que puede lograrse. Ahora sí. Y, tomando medidas que me dicta la experiencia, puede que lo vuelva a intentar, pero, ambas, son labores perjudiciales de alguna manera.

Personas que, probablemente, no despliegan demasiados matices al enjuiciar problemas que no padecen, aseguran que el tabaco no es un bien (o un mal) de primera necesidad. Se quejan de que sube la gasolina –con razón-, pero encuentran que es voluntad mía quemar un dineral, mientras daño mi salud… algo más que con la abstinencia del tabaco. Yo me lo merezco, en una palabra. Y aquí sitúo en primer lugar a la antigua ministra de Sanidad y hoy vicepresidenta de Economía. Es política del mundo desarrollado erradicar el consumo del tabaco –aunque entre tanto se estimule su producción y no se evite la incorporación de sustancias que crea más adicción-, pero los precios deben ser proporcionales a los sueldos.

“En España el tabaco es más barato que en otros países”, argumentan. Y la gasolina también es –muy ligeramente- menos costosa. Pero, fuera, cobran el doble que nosotros. “Es que allí les fríen a impuestos”. Bien, el 34% de media no es poco, en un tramo corto que deja con el 42% a las rentas más elevadas, cuando en Dinamarca u Holanda –dentro de Europa-  pagan el 60%, los demás no. Y en Grecia, por ejemplo, cuyo pico alto está a la par que el nuestro, las rentas bajas no llegan a pagar el 10% de sus ingresos.

Ahora bien el 34 % de media en España son los impuestos directos ¿Y los indirectos?

Reino de los intermediarios, donde según datos de los consumidores, los productos que ellos fabrican quintuplican su precio al llegar al consumidor… País con políticos –de izquierda y derecha- que cobran varios sueldos, porque conservan la remuneración de sus cargos anteriores… Exijo que con mis impuestos directos e indirectos trabajen y lo hagan con efectividad. Que mi país funcione. Que lo terminen. Que se acaben las desigualdes y los privilegios.

Quince razones para acudir a votar

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 1) Nuestros sueldos son un 25% inferiores a la media después de la ampliación al Este. De la Europa de los Quince sólo superamos a Grecia y Portugal. Excepto los ejecutivos, que son los quintos mejor remunerados de la UE.

2) Trabajamos 2 horas mensuales más. Y disfrutamos 3 días menos de vacaciones anuales. A la cabeza, Francia con 38 días por año. Y sin puentes zanahoria.

3) Nuestra productividad, eso sí, es un 15% inferior. Los descabellados horarios –abrir por la tarde cuando otros cierran- pueden influir, además de la falta de planificación, en un país con sobreabundancia de puestos directivos.

4) Los impuestos se sitúan en la media de la tabla, pero –a pesar del considerable aumento de los gobiernos Zapatero- invertimos siete puntos menos en gasto social que la media.

5) Ocupamos uno de los primeros lugares… en fracaso escolar.

6) El 60% de los españoles no recicla la basura. Media UE 41%.

7) Sólo el 36% de los españoles conoce otra lengua distinta de la materna. Por debajo, únicamente  los británicos que justo hablan inglés, el segundo idioma del resto. La media europea está en el 56%.

8 ) Pagamos las tarifas más caras de ADSL y telefonía móvil.

9) La rentabilidad de los fondos de pensiones en España es un tercio de  la de Suecia.

10) El 31% de los jubilados españoles roza el umbral de la pobreza, debido a sus bajas pensiones. Ahí sólo nos “supera” Chipre.

11) La vivienda se ha abaratado en el Reino Unido el triple que en España, después de los pinchazos de sus burbujas inmobiliarias.

12) En toda Europa se estudia sin problemas “Educación para la ciudadanía” y son legales la píldora postcoital y el aborto en diferentes plazos. Salvo en Malta que lo prohíbe y en Irlanda que sólo se admite cuando existe riesgo de muerte para la madre.

13) Europa no tolera la corrupción de sus políticos. El último ejemplo: Gran Bretaña.

14) A pesar del actual ascenso de la extrema derecha en la UE, Alemania pena con cárcel la apología de su dictadura nazi y se esfuerza en borrar todos sus vestigios. Y Francia condena a su Le Pen por minimizar el nazismo.

15) En Europa, el terrorismo es asunto de Estado, ningún partido lo utiliza políticamente.

¿No sería deseable, por tanto, ser REALMENTE europeos?

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