Nueva dieta: escarabajos, chinches, moscas… y esclavitud

Escarabajos, orugas, abejas, hormigas, grillos, cigarras, saltamontes, libélulas, chinches o moscas. La FAO ha encontrado una solución al hambre en el mundo: comer insectos. Estima esta organización de Naciones Unidas que muchas especies tienen tantas proteínas como la carne y que su producción es barata. Anima a su consumo, tanto por seres humanos como por animales. Muchos países con gran parte de población sin apenas recursos ya los utilizan y el informe imagina un futuro aún más prometedor: “En los países en desarrollo, los miembros más pobres de la sociedad [nótese que este menú "tan saludable y nutritivo" no es para ricos]  pueden participar en la recolección, el cultivo, el procesamiento y la venta de insectos. Estas actividades pueden mejorar directamente sus propias dietas y proporcionar ingresos en efectivo a través de la venta de los excedentes de producción”, dicen.

Seguramente la FAO tiene razón, la dieta humana ha incorporado muchas especies a su alimentación a lo largo del tiempo y los insectos, como la más prolífica y extendida, representan una fuente inagotable. Aún. Porque no hemos de olvidar que también se trafica y especula con la necesidad humana de comer. Incluso cotiza en bolsa. En concreto y más que en ninguna otra en la de Comercio de Chicago, CBT (Chicago Board of Trade) especializada desde 1848 en “negociación de contratos en el comercio de bienes básicos agrícolas”. Tampoco se libran los alimentos de “productos financieros” de esos que compran y venden sin recibir mercancía alguna.

En un mundo en el que sobra y se desperdicia la comida, la primera gran crisis alimentaria –tras décadas de suaves descensos- estalla en 2008, pocos meses antes de la gran crisis financiera. Y se reproduce con dureza en 2010, cuando la FAO refleja un 39% de subida en sólo un año, con mayor incidencia en cereales, aceites y grasas, que superaron el 71%. Como los tsunamis siempre se organizan en un punto y luego se extienden –aunque la conciencia popular lo obvie- este enorme saqueo social fue uno de los detonantes de la revolución en la primavera árabe.

Por tanto, cuantos más productos ofrezcamos “al mercado”, más “oportunidades de negocio”. Habrá que ser más imaginativos. Aunque púdicos y políticamente correctos ojos no puedan seguir leyendo. El problema es acuciante. ¿Que hay que buscarse chinches en el pelo para freírlas con patatas o cazar moscas en todos los lunes al sol? Antes que no comer, cualquier cosa, dirán muchos. También estamos brindando a la usura el empleo porque  igualmente antes que morirse de hambre sin trabajo preferible es… morirse de hambre trabajando. Uno está más entretenido, que es de lo que se trata.

Esto viene de lejos y se reproduce siempre que la ciudadanía hace dejación de su dignidad consintiendo la codicia de unos pocos. En 1729, sí, siglo XVIII, el escritor irlandés Jonathan Swift escribió  su “ Modesta proposición… para acabar con el hambre en Irlanda. Su propuesta –irónicamente trágica- conmocionó a la sociedad de la época muy alarmada porque desgranaba cómo los niños podían ser un alimento de lo más rentable, una solución al problema: “ Me ha asegurado un americano muy entendido que conozco en Londres, que un tierno niño sano y bien criado constituye al año de edad el alimento más delicioso, nutritivo y saludable, ya sea estofado, asado, al horno o hervido; y no dudo que servirá igualmente en un fricasé o un ragout”.

No, niños no, pobrecitos, aunque ya lo sean y hayan dejado de considerarse fetos a proteger. Pero mientras llega hasta bañarnos los pies la ola de la avaricia extrema podemos ir pensando en nuevos productos destinados al consumo. Hay uno del que todos disponemos –en mayor o menor medida- según la ingesta de alimentos: la mierda. Yo creo que convenientemente procesada –por empresas privadas naturalmente- se puede reciclar también. Es asequible, muy eficiente y susceptible de ahorro general. No resulta tan descabellado, IKEA –esa gran pionera- ya se adelantó al incluirla en sus tartas de chocolate.

O podemos comernos unos a otros. Otro escritor, el estadounidense conocido como Harry Harrison, publicó en 1966 la novela que daría origen a la película (de 1973) Soylent Green.Imaginaba en ella un futuro -entonces lejano- que hoy encontramos asombrosamente cerca: 2022. Un Nueva York atestado de mendigos hacinados. Sólo la élite minoritaria –como siempre- tiene acceso a alimentos básicos y nutritivos como la carne y las verduras. A la mayoría les repartenSoylent Green –hecho de ese plancton que comen sin esfuerzo los percebes - y Soylent Red…que un día llegarán a saber, estupefactos, de qué se compone. Sí, todo se recicla. Es más productivo.

Llevamos los 5 años de la crisis advirtiendo, desgañitándonos, de un futuro que se cumple inexorable. La UE acaba de decretarnos “austeridad” hasta final de la década en sus nuevos presupuestos. A todos, pero más a los países “malos”, como el nuestro. No nos faltaba más que alimentarnos de insectos  como solución. Su captura y elaboración en las nuevas granjas de la miseria. En España los dirigentes actuales se están comiendo también… el Estado (con auténtica saña sus Servicios Públicos), la gallina de todos los huevos. ¿Todavía seguirán soñando algunos que la crisis se resuelve así? ¿Aún espera alguien que los depredadores devuelvan y repartan su botín?

La crudeza del momento exige reflejar esta amarga realidad tal cual es. Pero también sus soluciones. Nada fáciles, insisto. No tan “fáciles” como abrir la boca y que entren las moscas por todo alimento. Ni siquiera tan “difíciles” como seguir aguantando, resistiendo, los atropellos de esta inconmensurable estafa. Hay que echar a la Europa azul de sus mayorías en la UE. Con los votos. Eso no representa un enorme esfuerzo físico. Y a los dirigentes de cada país que desean, amparan y ejecutan estas políticas. Y, posiblemente, juzgarlos, para que sean ellos los que atrapen moscas “a la sombra”. No hay más. Es cuestión de supervivencia. ¿Y no habla de eso la FAO? Ingerir justicia, cordura y valor, en lugar de cucarachas.

*Publicado en eldiario.es

 

La basura de los peregrinos

La foto, de ABC, muestra una zona ya en proceso de ser desbrozada

Eran muchos, es cierto. Se habla de millón y medio de personas. En esas condiciones es cuando se hace más necesario arrimar el hombro y limpiar, al menos, lo de uno mismo y no dejarlo para que lo recojan otros. La gente cívica es lo que hace.  Los jóvenes católicos, participantes en la Jornada Mundial de la Juventud, han dejado 127.100 kgs de basura en Cuatro Vientos, en un solo el día, el de la vigilia que celebraron junto al Papa. Llevará entre 5 y 7 limpiarlo, con un operativo de más de 100 personas, y todo con cargo al erario público.

Más terrible aún es que entre los desperdicios se han encontrado bolsas completas de alimentos, sin abrir. El catering que cobrará el presidente de los empresarios madrileños, Arturo Fernández. En un mundo que se desangra de hambre (mil millones de pobres de solemnidad y tres mil con dificultades) resulta intolerable rezar y tirar la comida. Esta es la juventud del Papa.

Imagen del TD de TVE

¿Es éste “el sistema” que queremos conservar?

Se trataba y se trata, nos dicen,  de mantener “el sistema”, son “demasiado grandes para caer” y podrían desequilibrarlo. Los gobiernos europeos han destinado 3,7 billones de euros (37 millones de millones) de dinero público para sostener a sus bancos. Una cifra superior, por ejemplo, al Producto Interior Bruto de la poderosa Alemania, según un documento elaborado por la Unión Europea. Las ayudas a los bancos norteamericanos no son en modo alguno menores.

Las medidas puestas en marcha por los distintos gobiernos para reanimar el sector bancario no sólo superan el PIB de la primera economía europea, sino que han incrementado el déficit presupuestario de la unión desde 2008 hasta su nivel máximo en tres años. Ello, en su opinión, obliga a reducir el gasto a costa de los ciudadanos. A destrozar la sanidad pública catalana, por ejemplo. Con riesgo para la vida. Y a vivir pendientes de “la deuda”, de las agencias de calificación y “los mercados”.

    Entretanto, el Cuerno de África se muere de hambre. Abandonado absolutamente a su suerte, en la zona, Somalia es lo que llaman un “estado fallido”. Los alimentos como arma de guerra tribal, la sequía como problema y excusa, la especulación alimentaria. El caso es que el goteo de víctimas es incesante por no poder comer. 

La FAO ha “comprometido”, dicen,  350 millones de euros para ayudas “de urgencia” a los afectados.  A los muertos de hambre, se une la malnutrición aguda, un 30% de los niño, por ejemplo, la padecen. 13 millones de personas de todas las edades  que necesitan meter algo en el estómago ya, hoy. Y no es cuestión de caridad sino de justicia solucionarlo.

Echad cuentas. Vergara las ha echado ya, como algunos de nosotros. ¿Es éste “el sistema” que queremos conservar? ¿Quiénes lo quieren conservar? ¿A beneficio de quién?

Vergara. Público.

Alimentando voraces parásitos

Conviven en la actualidad una serie de noticias, de hechos, que espeluznan. Nunca la realidad se ha mostrado con tanta crudeza, con tanto descaro, ante nuestros ojos y, sin embargo, no ocurre nada, la sociedad dócil no se inmuta, se acobarda, simplemente.

Ya tenemos en España aprobada la llamada reforma laboral. La agencia de noticias estatal EFE ha sido la primera en acogerse a sus bondades y va a poner en la calle a una serie de trabajadores.

Los británicos asisten a sus propias “medidas”: Subida del IVA hasta el 20%, congelación por dos años de los salarios de los trabajadores públicos (que como todos en ese país cobran el triple que los españoles), congeladas también por tres años las ayudas a las familias con hijos, endurecimiento de las condiciones para mantener o conseguir la baja laboral por incapacidad permanente o restricción de las ayudas a la vivienda (todas ellas, igualmente, mucho más cuantiosas que las nuestras). Eso sí, las medidas se acompañan de un aumento del 18% al 28% de los impuestos a los rendimientos del capital. Recortan, de todos modos, el estado del bienestar, ése que nosotros jamás he conocido en el mismo nivel.

Los franceses, entre otras cosas, van a sufrir el agravio de jubilarse a los 62 años en lugar de a los 60 como ahora. Aquí, y en otros países europeos, pasaremos de 65 a 67. Pero los franceses se aprestan a una huelga general de protesta, sin dilaciones.

¿Y todo eso por qué? Lo mandan “los mercados”, el FMI, Bruselas, y hasta el Banco de España. Mandan más, de hecho estamos sólo empezando la larga senda del vía crucis. Hay que defender “el sistema”. Pero este tiempo de ajustes, de parados, y de miedo, ha servido para que los dueños de “el sistema” se enriquezcan aún más. Cada vez hay más ricos atesorando más riqueza:

“El porcentaje de población con más de un millón de dólares en activos (unos 800.000 euros al cambio actual) creció un 17,1% en 2009, hasta los 10 millones de individuos, que juntos acumulan una riqueza de 39 billones de dólares (31,7 billones de euros), un 18,9% más del volumen que acaparaban en 2008, según un informe de Merrill Lynch con Capgemini”. Merrill Lynch, otro de los portavoces de “el sistema”, que precisó ser “rescatado“, adquirido más bien por el Banco de América.

En esta España en crisis y acosada, 143.000 personas se forraron el año pasado y se dedicaron a “gastos pasionales”: yates, joyas, obras de arte y, por ejemplo, alguien ocupa estos lujosísimos hoteles. Nuestras penurias son para regalar valores superfluos a 143.000 personas, no más. En el club, ingresaron 16.000 personas que han traspasado la frontera de los mil millonarios sacando provecho de los apuros económicos de los demás ¿o qué otra cosa es esta crisis?

El futuro de España vene marcado con ejemplos. Esperanza Aguirre, la popular y “popular” presidenta de Madrid, promete todos los medios a un sarao familio-católico de los habituales, mientras merma el parque de ambulancias. Y más:

 El Gobierno de la Comunidad de Madrid pagaba, presuntamente, a Marketing Quality Management (MQM) -empresa que se coordinaba con la trama Gürtel-, con facturas hinchadas (hasta un 400%) los actos en los que participaba Esperanza Aguirre Por ejemplo,  el homenaje de 2008 a las víctimas del 11-M. Por la escenografía de este acto, que apenas duró cinco minutos, MQM cobró 118.595 euros. Todo esto obra en las investigaciones judiciales.  Pecata minuta ciertamente frente a otros dispendios probados como el fiasco de la Ciudad de la Justicia: millon y medio de euros.

  Y, mientras, auspiciando mierda mediática, como nos cuenta Javier Pérez de Albéniz.  

¿Y los otros? Acatando dictados de “los mercados”. Prometiendo que el Estado -que es lo nuestro- adelgazará al máximo en 2011, Parece que a Antonio Gutiérrez le van a poner una multa por no seguir “la disciplina de voto”. Como dice mi hijo, quienes la infringieron (con los españoles) fueron el resto de los diputados. Mi voto, insisto, es para Antonio Gutiérrez.

    Utilizan la demagogia para engañarnos y apelar a nuestros miedos. Todos. Aquí y en el resto del mundo. Tradicionalmete, se considera demagogia lo que yo me dispongo a hacer. Buena parte de los 143.000 ricos riquísimos españoles -los conozco bien- son como esta garrapata social:

 

Si los sensibles espíritus de muchos ciudadanos no se ofenden, pediría abrir todos los informativos con los dispendios de los parásitos milmilonarios (ahora que recuerdo Cospedal está casada con uno, mucho mayor que ella)  frente a esta otra realidad, consecuencia de “el sistema” que alimentamos. Pero, vaya por dios, esto sería… demagogia.

Programación de ocio para hoy

GÜRTEL EN EL PARAÍSO (fiscal).

La acción se inicia en ayuntamientos y gobiernos autónomos de Valencia y Madrid fundamentalmente, pero ya tiene extensiones internacionales: Suiza informa al juez del desvío de 21 millones de euros de la red Gürtel.Correa, dice el magistrado instructor, colocaba el dinero en inversiones sin riesgo. El nombre del ex tesorero del PP Luis Bárcenas aparece vinculado a una empresa para defraudar. Apasionante trama donde ese dinero -21 millones de euros- y mucho más, se volatizan en responsabilidades por posibles y opinables defectos de forma jurídica. El protagonista, Correa, denuncia al Juez que le encausa, y el Tribunal Supremo de un país democrático admite a trámite la querella. El partido político de Bárcenas, el vinculado a Correa, se dispone a gobernar por el voto ciudadano. Argumentan que fueron engañados por los corruptos. La escena donde Correa coloca la pistola en la sien de algunos cargos del PP para que roben y prevariquen está rodada con especial dramatismo. La obra tiene un final previsible –la impunidad- pero, para compensar, cuatro millones de parados (del gobierno, de la oposición, de “el sistema“) sirven palomitas a los espectadores.

EL COLOSO EN LLAMAS

Todo el peso de la historia lo lleva un empresario al que se le hunden los negocios como castillos de naipes por mala gestión. Por cobrar y no pagar. Por diversificar sus empeños y entregarse a grandes tareas en detrimento de sus negocios y sus trabajadores. Aupado a la presidencia del sector por el resto de sus compañeros, el enemigo en el poder disuelve su aseguradora por falta de liquidez. Amigo de sus amigos, regaló el dinero que no tenía a loables apoyos políticos, por eso, su círculo le adora y le mantiene en cargo y consideración. Los más grandes bancos le facilitan créditos que no dan a otros . El héroe ha de resarcirse de su mala racha. Ha de mantener su exclusivo Ferrari que le coloca en el selecto club de las 60 personas que poseen uno igual en el mundo. La máxima tensión se alcanza cuando el empresario de los empresarios dicta lecciones de economía en todos los medios informativos, a los que es llamado como presidente de la patronal. ¿Cómo demostrará la efectividad de sus recetas? El final abre numerosos interrogantes ¿logrará el paladín vencer a las fuerzas oscuras y con su triunfo dar el poder a sus “cojonudos” amigos?

LA INVASIÓN DE LAS PEQUEÑAS BESTIAS

Los niños son el problema. El mal se ataja de raíz. Un colegio inglés mantiene cámaras de vigilancia y graba las conversaciones de los escolares en un remake de “Gran Hermano” de Orwell. En España han descubierto que las peligrosas alimañas vienen pertrechadas de un diabólico invento: Internet. Los padres escudriñan todos los movimientos en la Red de los monstruos que, supuestamente -uno ya no está seguro de nada- han engendrado. El Gobierno se dispone a hacer lo mismo con los alienígenas que lograron infiltrarse en pasadas generaciones en nuestro planeta y que utilizan páginas webs, blogs y redes sociales para comunicarse. Un desarrollo trepidante y lleno de incógnitas para gran parte de la población anclada en el siglo XX, en el XIX incluso. Y un final completamente en el aire.

JUEZ Y PARTE

El padre de Mari Luz “ficha” por el PP para la reforma penal. Juan José Cortés destaca la oportunidad que le ofrecen los “populares” en su lucha por el endurecimiento de las penas y la prisión indefinida revisable. Las viejas máximas de la Justicia están en entredicho en el mundo de hoy, declara el director de la serie –es una serie-, hay que regresar al “ojo por ojo”. Como en “El Príncipe” de Maquiavelo, el fin justifica los medios. La demagogia es la más útil de las armas. Estreno, tras las próximas elecciones, pero ya se pueden encontrar el trailer.

En sesión continua:

  • Más de 25.000 personas mueren de hambre diariamente en el mundo. Se siente, les tocó nacer pobres.
  • Cada hora, un empresario europeo o norteamericano contrata obreros chinos para pagarles 2 euros diarios de salario y vender lo que fabrican en sus respectivos países y a precio acorde con sus respectivos países. Las ventajas de la globalización.

El resto de la programación, en cualquier periódico, radio o televisión.

Recordad: Ya no es tiempo de “watergates”

Vía @buenafuente, canción para animarse:

Actualización 21.00

Si la realidad deprime ¿huimos?

Me gustaría regresar a Canouan, una diminuta isla de apenas 5 kms de largo por 2 de ancho en Las Granadinas. Un sólo hotel cuando estuve. La arena blanca, el agua transparente y cálida.  Multitud de peces, corales, ostras de abrir recién sacadas del agua. Un grupo tocaba música con latas por las noches.  Leo que desde 2004 le han “plantado” un “resort” que ocupa un tercio del territorio. Nos quedan los otros dos tercios. Incluso el “resort” a determinadas horas. Vaya, ¡827 euros diarios! La empresa Canadá/EEUU. ¡Ay!

De atunes y sardinas

Un intenso olor a atún putrefacto me rodea hasta producirme náuseas. Llega de millonarios despachos de abogados londinenses, de navieras que no pagan impuestos en el suelo al que reclaman asistencia, de humanas pero impresentables exigencias autoritarias para los riesgos del negocio privado, de sentar precedentes para los secuestros. Ha costado mucho dinero, muchos efectivos, solucionar el secuestro. A un montañero catalán le hicieron pagar los gastos de su rescate al haberse arriesgado imprudentemente. Y no buscaba un lucro personal. En el mismo mar del atún, nadan las sardinas con su ascua adjunta, sirviendo carnaza a la ciudadanía que ya tenemos reallity show nuevo. El señor de los hilillos habla de imprevisión en las catástrofes, sin el menor pudor, sin vergüenza propia o ajena. Una lectora escribe (para un tema cerrado) que ella no entiende nada de lo que lee y escucha y que es obligación de los informados sacarla de su ignorancia o dejar de quejarnos para que todo siga como está.

El colegio de médicos de Andalucía pide que se pueda objetar la ley de muerte digna, porque, cuando ellos no saben curarnos, lo que manda la tradición es que uno palme con dolor e indignidad humana. La Hacienda española despluma a quienes una funcionaria coge ojeriza, mientras uno ve todos los días a numerosos personajes públicos robar a manos llenas. John Paulson, el gestor neoyorquino de hedge funds, se ha embolsado 20.000 millones de dólares con la crisis (que contribuyó a provocar) en el periodo comprendido entre su estallido en el verano de 2007 y el suelo bursátil en la primavera de 2009 (vía “jmares”). La FAO se ha reunido en Roma. Llaman la atención sobre las alarmantes cifras del hambre. En tres años la población en peligro extremo ha pasado de 854 a 1.020 millones. 17.000 niños mueren diariamente porque no tienen qué comer durante días, clamaron en un grito. El G8 ni se molestó en asistir a la cumbre, ni ha pagado la ayuda a la que se comprometió. Y los 60 mandatarios que sí lo hicieron coparon los hoteles de lujo de la capital italiana.

Pues bien, muchos de esos hambrientos, la mayoría, están en África. Somalia lleva más de dos décadas sin gobierno efectivo. Los señores de la guerra campan a sus anchas, incluso ahuyentaron  y ridiculizaron al poderoso ejército de los EEUU y a los cascos azules de la ONU. Para quien quisiera verlo, que para todos se servía, en TVE mostrábamos –en el oscuro reducto del telediario internacional- cómo la ayuda humanitaria para la mayoría hambrienta caía de los aviones pero no podían cogerla. A veces pagaban con su vida el intento. Los señores de la guerra les disparaban, robaban los alimentos y especulaban con ellos. Les servía para afianzar su poder.

La esperanza de vida en Somalia es de 48 años. Las mujeres tienen una media de 7 hijos (que harían las delicias de la derecha española). El 97,8% de ellas son analfabetas, frente al 2,7% de los hombres. Y el islamismo radical –religión mayoritaria en el país- crece por momentos. Y para colmo de males llegaron los occidentales, les quitaron la pesca, sus recursos naturales. El libre mercado, la globalización, lo justifica.

Pero héteme aquí que un día también llegó la televisión. Me cuentan los más viajados, que no hay aldea por mísera que sea en toda África en la que al menos alguien no disponga de un aparato con su parabólica. Y ven cómo vivimos nosotros, o como contamos que vivimos. Los más honrados, los más valientes, se plantan en una patera, para –si  alcanzan puerto y consiguen quedarse- ser tratados como ciudadanos de segunda. O de tercera. ¿A alguien le extraña que los jóvenes somalíes opten por la piratería consentida? Hombre, que es cambiar la choza por coches de lujo ¿cuántos occidentales no lo harían en sus circunstancias?

Vuelvo a insistir en que África se está hartando. Con toda razón. Y numerosas pruebas lo atestiguan. Pero, nada, sigamos con los atunes, las sardinitas y los fuegos artificiales.

  Por cierto, en Somalia hay una rica tradición literaria. La poesía y los cuentos populares, los juegos de palabras, se constituyen en valiosa fuente de comunicación y socialización.  Uno de sus más afamados autores, Al-Hasan’s, con libros traducidos al inglés, concluye así un poema:

“Si no se hubieran convertido en ingratos, no me habría convertido en furioso con ellos.

Yo no he perdido la generosidad y el respeto por ellos.

Yo no les ocultó nada, si ellos desean la paz.

 Pero cuando actuaron con desprecio, la muerte se dirigió directamente a ellos”.

Y aquí una mujer, disertando en la calle:

¡Necesitan un globo!

 Medio mundo ha estado pendiente de un niño de 6 años de Colorado, EEUU, que -nos dijeron- se había subido a un globo seguido por las cámaras y retransmitido en directo durante horas. Cadenas españolas cortaron el telediario para conectar con el espectáculo. La criatura ha aparecida sana y salva en casa, ni siquiera llegó a estar en el globo.

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 6 millones de niños mueren de hambre cada año.  Podíamos subirlos en 6 millones de globos, en muchos más millones de globos a los desnutridos, como nubes sobre nuestras conciencias… y las de los medios informativos.

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La gran mascarada, la gran paradoja, llega cuando sabemos que fue el padre quien soltó el globo, sin niño norteamericano dentro. La familia había participado ya un reallity show de intercambio de madres: quieren ser famosos. Lo han conseguido. ¿Quién pagará el gasto ocasionado en el rescate del falso accidente? helicópteros, múltiples efectivos de seguridad. ¿Quién el timo que nos sirvieron los medios informativos occidentales que engulleron el anzuelo? No importa, la rueda del sistema gira y gira sin fin. ¿Quién salvará al niño no perdido y a los otros dos que ha engendrado esta pareja? ¿Quién los librará de sus padres?… Pero sigue estando claro, 6.000.000 de globos con niños a punto de expirar porque no tienen qué comer, que alguno escupa sangre antes de expirar, un vómito, una diarrea de esas que matan a millón y medio de niños anualmente, dado que no disponen de medios para una elemental medicina que la corte. Que los patrocine -los globos- alguna firma comercial.

   En el vídeo de msnbc.com, las pruebas, el padre suelta el globo y no el niño. El niño se esconde en la casa, por orden de su progenitor. Es un juego. Caro. Grave.  Delante, claro está, un anuncio:

http://www.msnbc.msn.com/id/21134540/vp/33342538#33342538

Récord: más de mil millones de pobres

La ONU anuncia que este año, por primera vez en la Historia, se ha sobrepasado la cifra de 1.000 millones (son 1.020 millones) de personas que se encuentran en pobreza extrema, ésa que acarrea vivir con hambre y, literalmente, morir por no comer. 2008 se saldó con 963 millones, 40 millones más que el año anterior encuadradas en este segmento. Algo así como la población autóctona de España. Despertémonos un día sin disponer ni de “una taza de alimento” -así lo concreta una de las responsables del programa de Naciones Unidas-  que meter en el estómago ¿Pediríamos la solidaridad de los vecinos o nos tomaríamos la justicia por nuestra mano? Existen, además, 3.000 millones de desnutridos.

La –llamada- ayuda alimentaria se ha reducido a la tercera parte este año “por la crisis”, llegando a “mínimos históricos”. Sólo se han obtenido 2.600 millones de dólares de los 6.700 millones presupuestados para 2009. (Recordemos que a bancos y grandes empresas en apuros se les han regalado 2 billones, en los cálculos más recatados). La directora del Programa Mundial Alimentario, Josette Sheeran, ha remarcado que, con “menos del uno por ciento” de las inyecciones económicas de los gobiernos para salvar al sistema financiero global, se podría resolver la calamidad de millones de personas que son víctimas de la hambruna. Otro de los problemas nuevos, es que, al mismo tiempo, se les han encarecido los alimentos porque también se han convertido en fuente de especulación. Cuando, a diferencia de otras épocas, hay suficiente comida para todos, pero terriblemente mal distribuida. Naciones Unidas lo califica como “una receta para el desastre”.

Lo escribí en los primeros días de este blog: África –una de las zonas más afectadas- es un continente muy rico: petróleo, oro, diamantes, madera, coltan -para los indispensables móviles-, pescado, que está quedando como almacén de materias primas para las grandes multinacionales, que los esquilman. Los africanos, además, tienen que competir para su comercio con las subvenciones agrícolas que EEUU y la UE destinan a sus terratenientes, mil millones de euros diarios. Es decir, dan a sus ricos ciudadanos mil millones de euros para cultivar maíz y otros productos, y se los niegan a los seres humanos. Son las reglas del comercio internacional.

Cuando escuchamos que, generosamente, a veces se les condona la deuda contraída ignoramos tal vez que es a costa de entregar sus servicios públicos al monopolio de multinacionales extranjeras. Rafael Díaz- Salazar, profesor de Sociología de las Desigualdades Internacionales, de la Universidad Complutense de Madrid, concretaba un caso entre muchos, en un reportaje en el que le pregunté:

“El FMI obligó a Uganda a privatizar todas sus empresas públicas. Los expertos británicos calcularon el valor esas empresas en 500 millones de dólares. La venta se materializó en 2 millones. Y exigieron a los ciudadanos de un país, tan pobre, que pagaran tasas por los servicios, incluidos los de salud”.

Sus gobiernos corruptos –que se esgrimen como excusa- están sustentados por Occidente, por empresas privadas. De vez en cuando, se produce un conato de rebeldía. Un pueblo que asalta una fábrica, noticia que no aparece en los periódicos del primer mundo. Va el Papa y les desaconseja el condón para que las mujeres, sin rechistar -porque están consideradas poco más que animales, de carga y para uso y disfrute del hombre-, sigan pariendo un número desproporcionado de hijos. Ponemos freno a sus pateras, limitamos los derechos que asisten a todo ser humano por el hecho de serlo. ¿Hasta cuándo aguantarán?

Vidal-Beneyto lo concretaba el otro día en un artículo que cito por tercera vez: El patrimonio de las 10 personas más ricas del mundo es superior a la suma de las rentas nacionales de los 55 países más pobres. Y hacía un llamamiento a la sociedad para que no lo consienta.

¿Cómo el sistema en el que vivimos puede mantenerse con mil veinte millones de personas –y en cifras en ascenso- que se mueren de hambre y tres mil millones más que apenas tienen qué llevarse a la boca? ¿Qué libertad invocan nuestros próceres? ¿La de unos pocos que se enriquecen a costa de los demás? ¿Con qué derecho?

¿Qué desastre nos anuncia la ONU? ¿Los aluviones de muertos de hambre o la toma por la fuerza de las “Bastillas” de hoy, las bolsas de valores y los centros de poder? No es caridad, es justicia. No es limosna, es derecho. No es ni tiranía del Estado ni liberalismo, debe ser equilibrio.

Nuevo contrato social del siglo XXI

No estamos solos.

(Aconsejo suprimir el sonido o leer más abajo)

Este Contrato Social es un acuerdo tácito que firmamos cada mañana, simplemente, no haciendo nada. Destaca los efectos de nuestra innegable predilección por la comodidad, la indiferencia, la ceguera, la sumisión y la idiotez de todos nosotros.

Nuestro Contrato Social dice:

1.- Acepto la búsqueda desesperada del beneficio propio como fin supremo de la Humanidad y la acumulación de riqueza como la máxima realización de toda la vida humana, aunque soy consciente a veces de que este funcionamiento engendra dolor, frustración y cólera a la inmensa mayoría de los perdedores.

2.- Acepto la exclusión social de los marginados, de los inadaptados y de los débiles, porque considero que la carga que puede asumir la sociedad tiene sus límites y ellos deben quedar excluidos.

3.- Acepto que tiremos diariamente toneladas de comida para que los precios e índices bursátiles no se derrumben, en vez de repartir esa comida a los necesitados e impedir que millones de personas mueran de hambre.

4.- Acepto el dominio del petróleo en nuestras economías, aunque sea una energía costosa, sucia y contaminante; y estoy totalmente de acuerdo en impedir todo intento de sustituirlo por otras mejores fuentes de energía. Si se descubriera un medio gratuito de producir energía, es evidente que sería nuestra perdición.

5.- Acepto que se divida a la opinión pública creando partidos de derecha y de izquierda, que tendrán como pasatiempo la pelea entre ellos, haciéndome creer de esta manera, que el sistema está mejorando y avanzando.

6.- Acepto que la idea de “la felicidad” se reduzca a la comodidad; acepto que “el amor” se reduzca al sexo; y acepto que “la libertad” se reduzca a la satisfacción de todos los deseos, como me repite la publicidad cada día. Consumiendo sin desmayo contribuyo al sano funcionamiento de nuestra economía.

7.- Acepto que el valor de una persona sea siempre proporcional a su cuenta bancaria y que se aprecie su utilidad en función de su productividad y no de sus cualidades.

8.- Acepto que se premie exageradamente a los deportistas famosos y a los actores taquilleros y se recompense con suma prudencia a los profesores y médicos encargados de la educación y la salud de nuestras futuras generaciones.

9.- Acepto que se destierre de la sociedad a las personas mayores, cuya experiencia y sabiduría en absoluto necesitamos puesto que somos la civilización más evolucionada del planeta (y sin duda del universo).

10.- Acepto que se me muestren las noticias más negativas y aterradoras del mundo todos los días, para que así yo pueda apreciar cuánta suerte tengo de vivir en Occidente. Sé que mantener el miedo en nuestros espíritus es realmente beneficioso para todos nosotros.

11.- Acepto que los industriales, militares y jefes de Estado celebren reuniones regularmente para que, sin consultarnos, tomen decisiones que comprometen el porvenir de la vida, la salud y el bienestar del planeta y de todos nosotros.

12.- Acepto que se haga la guerra para así hacer reinar la paz. Acepto gustoso la muerte de todos aquellos seres humanos que los gobiernos decreten que son mis enemigos.

13.- Acepto también que el primer gasto de los Estados sea el de defensa y que los conflictos se creen artificialmente para deshacernos del enorme stock de armas y así poder renovarlo y hacer que la economía mundial siga avanzando.

14.- Acepto que los bancos internacionales presten dinero a los países que quieren más armas para combatir. Soy consciente de que es mejor financiar a los dos bandos en conflicto para así estar seguros de ganar dinero y prolongar los conflictos el mayor tiempo posible, con el fin de poder arrebatarles finalmente sus recursos si no pueden devolver los préstamos recibidos.

15.- Acepto que las multinacionales se abstengan de aplicar los progresos sociales de Occidente en los países desfavorecidos, pues que ya es una suerte para ellos que los hagamos trabajar. Prefiero que se utilicen las leyes vigentes en esos países pobres para hacer trabajar a los niños en condiciones inhumanas, miserables y precarias. No nos está permitida ninguna injerencia en los asuntos privados de esos países en nombre de los derechos humanos.

16.- Acepto que los grandes laboratorios farmacéuticos y los industriales agroalimentarios vendan, en los países más empobrecidos, los productos experimentales, los caducados o los que contengan substancias prohibidas en Occidente.

17.- Acepto que el resto del planeta, es decir más de siete mil millones de individuos, puedan pensar de otro modo a condición de que no vengan a expresar ni a compartir sus creencias y nociones filosóficas primitivas en nuestra casa.

18.- Acepto la lenta pero segura destrucción de los bosques, la extinción de especies animales y la casi desaparición de la vida en nuestros ríos y océanos. Acepto el aumento de la polución industrial y de la dispersión de venenos químicos y de elementos radiactivos en la naturaleza, como algo necesario y natural.

19.- Acepto toda esta situación porque creo y supongo que no puedo hacer nada para cambiarla o mejorarla. Acepto ser tratado, a diario, como ganado, porque también lo aceptan todos los demás y porque definitivamente pienso que las mayorías deciden y lo hacen con enorme sabiduría y razón.

20.- Acepto este nuevo Contrato Social con los ojos cerrados, sin plantear ninguna objeción, porque siempre he preferido ver la realidad de las cosas tal como el sistema me las presenta y además porque estoy demasiado ocupado con mi subsistencia y con el resto de mis preocupaciones.

Líderes políticos del mundo:

Sé que todos ustedes sólo actúan por mi bien, por el de todos,

y por el del sistema. Por eso les doy las gracias.

Nuestro silencio es nuestro suicidio.

Jueves, santo para los católicos

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Contaba Javier Pérez de Albéniz, en soitu, que en Uruguay -donde se encuentra- un informativo comentó: “hoy empieza para los católicos la semana santa”. Para los católicos. En Uruguay, uno de esos países a quienes consideramos más atrasados que el nuestro. España asiste a un recrudecimiento de esas sendas de iconografía del dolor, autoflagelaciones, sangre, potajes de bacalao y torrijas, velas, inciensos y naftalina mental. Lazos blancos como añadido para mandar a la cárcel a las mujeres que abortan, porque no dejarán de hacerlo y sólo se pide vuelva para ellas el castigo penal. Con inmigrantes por costaleros, que el paso tiene demasiados kilos y para eso sí los queremos. Con famosos de postín impregnados de contradicciones. Con millones de personas atrapadas en su coche parado en las carreteras porque huyen ni saben de qué, a tumbarse cerca del mar, a pesar de la lluvia y el destemple que siempre acude a las celebraciones de estos días. Con el 44% de la población que ya se quedaba en casa antes de la crisis. Y las teles martilleando con procesiones. ¿No emiten también más películas religiosas -y “de romanos” ¿¡¡¡?- que nunca? ¿Por qué?

 Jueves… Santo. 25 mil personas -o más según diversas fuentes- morirán hoy por hambre y desnutrición, la mayoría niños. Millones de personas lo pasarán con un exiguo plato de maíz, o de arroz, o de caldo sin sustancia. Muchos caerán en guerras olvidadas. No hay lazos de color alguno para ellos. En el centro de Italia temblarán de miedo porque tiembla la tierra y su jefe de gobierno vive en otro planeta. El mismo donde habitan los adictos a la Semana de Pasión (dolorosa e hipocritamente masoquista), que no es otra cosa.

Obama va a legalizar a 12 millones de inmigrantes ilegales. Rajoy le acusará de “efecto llamada”. Nada es perfecto (salvo la santidad). Pero el presidente de EEUU me ha dado una luz en este día. Santo: Perfecto y libre de toda culpa; en el mundo cristiano, se dice de la persona a quien la Iglesia declara tal, y manda que se le dé culto universalmente, persona de especial virtud y ejemplo. Dicho de una cosa, que trae al hombre especial provecho… Eso dice el diccionario oficial de la RAE.

 ¿Qué más tiene de “santo” este día?

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