Y ahora maquillan el déficit

Cuando algo está podrido, supura por todos sus poros. Y cada día podemos comprobarlo. Los medios traen hoy lo que consideran una importante mejora de la recaudación fiscal en España durante 2012: más de un 10%. Pero hay, al menos, un par de problemillas.

 El ministerio que preside Cristóbal Montoro ha retrasado las devoluciones tributarias para cuadrar el déficit (que por otro lado “no cuadró” propiamente dicho). Y así, como cuenta Antonio Maqueda, cubierto el objetivo del maquillaje, “la Agencia Tributaria tiró la casa por la ventana en el primer mes del año y retornó el dinero de los contribuyentes con una prisa inusitada: las devoluciones en enero de 2013 aumentaron respecto al mismo mes del ejercicio anterior un 176 por ciento en el IRPF, un 111 por ciento en Sociedades y un 50 por ciento por IVA”.

 ¿Qué ha ocurrido? Pues aquí tenemos el segundo problema: el déficit de caja aumentó el 68,79% en enero de 2013, hasta los 15.252 millones de euros frente a los 9.040 registrados en el mismo mes del 2012. Era pan para hoy y hambre para mañana, pero podían salir a hacer declaraciones pomposas de que habían reducido el déficit de 2012, con Rajoy a la cabeza. Simplemente era mentira: lo habían traslado a 2013. 

Ahorraron algo es cierto. Sobre todo suprimiendo la paga a los funcionarios. Pero la pura verdad es que, además, se han gastado más dinero: “en el mes de enero los pagos no financieros realizados por el Estado ascendieron a 21.041 millones, un 15,4% más que en el ejercicio anterior. Este incremento se ha debió principalmente a la evolución de los gastos financieros, que han pasado de 6.250 millones en 2012 a 7.709 millones en 2013”, escribe Rosa María Sánchez analizando los datos del propio ministerio. Los pagos suben ese 15,4% por el pago de intereses, las transferencias a la Seguridad Social y el gasto pendiente en inversión.

Sin el retraso en las devoluciones, el déficit de 2012 alcanzaría el 7,21%, añade a media mañana Cinco Días. Eso, sin contar los 3 puntos en el que lo incrementado el rescate bancario que el gobierno del PP ha hecho evaporarse en lo que cuenta. “Demorar los reembolsos impositivos –explica el periódico económico- permitió elevar los ingresos en 4.985 millones en 2012. Sin esa medida la recaudación tributaria hubiera aumentado un 1,1% en lugar del 4,2%”.  Una maniobra muy burda que irremediablemente habría de ser descubierta.

 Lo peor es que, si dejamos al margen la mala gestión –que es mucho dejar- el hedor que desprende tanta trampa hace incomprensible que haya cantidades ingentes de ciudadanos que no lo adviertan. Pero pocas veces se ha visto un partido y un gobierno tan sumido en la podredumbre. Una carcoma que puede destruir todo un país. Si no lo está ya, claro.

Cospedal ganó más (aún) de lo que dice

  El último día hábil para declarar sus ingresos, un 31 de Diciembre que permite que la noticia pase más desapercibida al no publicarse diarios el 1 de enero, hemos sabido lo que -dice- ganó María Dolores De Cospedal en 2011. La cantidad ha causado alarma en quienes pese a todo han logrado conocerla. Lo curioso es que ni siquiera esa abultada cifra parece cierta. Es mayor. Ignacio Escolar se ha molestado en hacerse preguntas y buscar respuestas, indagando en más datos. Éste es el resultado:

Las trampas en la declaración de la pluriempleada De Cospedal

Ignacio Escolar

Como imagino ya sabrán, María Dolores de Cospedal ha declarado ganar 158.388 euros en 2011. Es falso o, al menos, una media verdad. En realidad cobró bastante más: por encima de los 200.000 euros en solo un año. ¿La razón? Que De Cospedal ha cambiado el modelo de la declaración de ingresos de los diputados de Castilla-La Mancha para tapar sus vergüenzas. Hasta hace un año, se declaraban los ingresos íntegros. Ahora son solo los “ingresos netos”, descontando los impuestos. Por eso a los 158.388 euros hay que sumar las retenciones para hacerse una idea más real de la demagogia de esta política que tanto reivindica la austeridad. La de los demás.

La trampa de los ingresos netos permite camuflar algunos datos. El más llamativo: que el año pasado, en plena crisis, el PP pagó a De Cospedal un 65% más. Como lo oyen. Según sus propios datos, De Cospedal cobró en 2010 como secretaria general del PP 153.271 euros brutos, 107.289 euros netos. Si dividimos el sueldo en doce pagas, salen 8.940 euros limpios al mes. Al año siguiente, en 2011, De Cospedal se llevó 88.897 euros netos del PP por medio año, “hasta junio de 2011”. Es decir, 14.817 euros limpios al mes.

A bote pronto hay dos opciones para explicar esta enorme diferencia: o bien le subieron el sueldo –y no poco: salen 5.877 euros más por cada mes–, o bien el PP le pagó algún tipo de indemnización extraordinaria cuando dejó de cobrar. Ambas son igualmente cuestionables y merecerían alguna explicación porque el dinero de los partidos, aunque se gestione de forma opaca y arbitraria, sigue siendo dinero público.

Si es misterioso el sueldo del PP, el del Senado no lo es menos aún. De Cospedal declaró cobrar 32.191 euros netos como senadora en 2010. Sin embargo, en esta última declaración asegura que cobró en seis meses del Senado prácticamente la misma cantidad que en todo el año anterior: 31.775 euros netos hasta “julio de 2011”. Los números solo cuadran, y no del todo, sumando la parte proporcional de las dietas de desplazamiento: 25.513 euros en 2010, a pesar de que De Cospedal tiene una vivienda de 265 metros cuadrados en Madrid. No se sabe, eso sí, por qué De Cospedal separó las dietas en otro apartado de su declaración de 2010, como “indemnización del Art 23.1 del Reglamento del Senado” mientras que en esta última declaración no aparecen como tal.

En total, De Cospedal declaró ganar 223.597 euros brutos en 2010. Tras las retenciones, se quedaban en 168.859 euros. Este año, no sabemos el salario bruto, pero el neto es solo de diez mil euros menos. Hablamos de l a misma política que, tras años de cobrar tres sueldos públicos, ha decidido dejar sin salario a la oposición.

*En eldiario.es donde Ignacio publica su artículo, tenéis las fotocopias de las declaraciones de la Secretaria General del PP y Presidenta de Castilla-La Mancha.

¿Tiene arreglo esto?

Hacienda reclama a Jorge Javier Vázquez, presentador de varios bodrios en Telecinco y galardonado con el antaño prestigioso premio Ondas, 800.000 euros por tres ejercicios fiscales. Nos enteramos por la filtración que el afamado comunicador –siquiera sea de basura- ha amasado una inmensa fortuna y vive, por ejemplo, en un chalé valorado en 2.330.600 euros. Belén Esteban también anda en problemas con la Agencia Tributaria. La legislación y la aplicación de la justicia en España suelen lograr que caros abogados, a través de un larguísimo proceso, libren a sus clientes de pagar. Por la cadena de Berlusconi en España pasan habitualmente para ser entrevistados numerosos delincuentes a contar su peripecia -desde Julián Muños a Emilio Rodríguez Menéndez-, sabrosamente remunerados. Y la sociedad cómplice sigue sintonizando su emisión.

Por otro lado, la Audiencia Provincial de Barcelona ha condenado al ex presidente de Banesto y actual consejero delegado de Banco Santander, Alfredo Sáenz, y a otros dos ex directivos del banco a seis meses de prisión por los delitos continuados de acusación y denuncia falsa contra unos deudores del banco tras su intervención en 1993. Y de momento seguirá en el cargo, faltaba más.  Con una multita de 9.000 euros por cierto. Va a recurrir al Constitucional. Lo mismo en su día hicieron los Albertos, y fueron exonerados.

El rosario de robos del dinero público por parte de políticos, o al amparo de ellos como se presume en la Gürtel de enorme envergadura, satura hasta la capacidad de asimilar datos. Y los responsables siguen recibiendo votos. Y la ciudadanía permanece impasible porque, dicen, “todos los hacen”, y nadie, desde ninguna instancia de poder o no, parece dispuesta a arbitrar los instrumentos eficaces para pararlo. Más aún, como en tantas otras ocasiones, lo predecible es que los ladrones queden libres de cargos por prescripciones, defectos de forma, o lo que sea. Y nadie tampoco le pone remedio.

Campan los eufemísticamente llamados “mercados” a sus anchas, se endeudan con ellos por años los países, felices de lograr no pagar demasiado por “el rescate”. La terminología ya huele a secuestro y pago, y nadie se inmuta. Les dimos dinero público y ahora nos ponemos muy contentos si no nos exprimen con elevadísimos intereses. La carísima e inoperante Bruselas aprieta, porque solo parece tener eficacia para apretar. Ya no pinta un pito en el concierto mundial. Europa es irrelevante ya, salvo como yugo azul que estruja a los ciudadanos. Pero no pasa nada porque ellos no se enteran.

El petróleo ya está a más de 100 dólares el barril, y se ha incrementado a niveles intolerables el precio de alimentos básicos para gran parte de la población mundial. Se especula con ellos. Impunemente. Así exactamente empezó la crisis financiera que nos asola. Los errores financieros que la provocaron, lejos de solucionarse se han acrecentado. Crecen el cuádruple que nosotros los países “emergentes” a costa del sudor de sus mal pagados trabajadores. Y ya ni hablo de tanta gente como vive en condiciones de esclavitud. Y muy pocos parecen tener memoria y capacidad de relacionar.

El Rajoy al que espera la Moncloa, se amuerma cada día más en su eterna indefición, mientras se frotan las manos, malmeten y manipulan, los carcas y trepas de su partido. Tan demagogos, carcas y trepas como él. Zapatero y todo el PSOE cómplice nos venden a los “mercados“, intentando justificarse con el piano de cola de que con otros “sería peor”. Anda en su eterna greña la izquierda minoritaria.

El periodismo contribuye solícito a toda esta mierda, como digo casi a diario. Y a una legión de periodistas jóvenes solo parecen motivarles los juguetitos, como el nuevo Quora. Y, por ejemplo, una ministra de Cultura, demuestra que no sabe ni de qué está hablando al enfrentar “gente de la cultura versus gente de la tecnología. “Mire Vd”, que dirían los del PP y quienes copian sus muletillas, “la verdad es que” aclararían quienes llenan sus cerebros huecos con las frases de Rubalcaba, que esto viene a ser así: “me gusta la gastronomía pero rechazo los utensilios de cocina”. Disociar la cultura y sus instrumentos es no tener ni repajolera idea de lo que se habla. Y es reponsable de su gestión, precisamente.

En fin, que no puedo más, que no sé ya por dónde empezar, ni por dónde seguir. Que vivo en España y su sociedad solo se moviliza para recibir a la selección de fútbol triunfante y a los Reyes Magos –a los que acuden con paraguas del revés a ver si rapiñan más caramelos que el vecino- , o para protestar contra los controladores –no contra AENA- o si alguien fuma donde no debe. Y que llegarán a arrancarle la piel a tiras abordando su casa y su salón y seguirá mirando embobada Telecinco. U otras, que poco se llevan. Ah, y si protesto, me salen violentos a ajusticiar desde el anonimato. O machistas que reivindican la libertad de expresión para decir que las mujeres somos una mierda. Y que, sí, son insignificantes gotas, pero en un generalizado mar de inmundicia. No es exactamente que eso me importe, es que ya no sé por dónde tirar.

Por favor, que Jaume Matas nos lo explique

En un entreacto de la tragicomedia de Valencia, anunciado con sabrosos anticipos el estreno de la trama de Madrid, irrumpe en escena Mallorca, fuera del programa Gürtel. El ex presidente balear, Jaume Matas, ha sido imputado por el juez en el caso “Palma arena”, un velódromo que costó más del doble de lo previsto -pasó de un presupuesto inicial de 41 millones a 110 millones, de euros claro está- y que ya ha producido 4 sentencias de cárcel a miembros del entonces gobierno del PP en la isla. La Fiscalía y Hacienda consideran que Matas ha podido incurrir en un enriquecimiento patrimonial irregular, por la compra y decoración de su casa palacio de Palma, de 625 metros cuadrados. El valor de su vivienda se ha tasado en 2,47 millones de euros y él pagó menos de un millón. El PP (sección insular, en este caso) se ha apresurado a decir, lo de siempre, que celebra que Matas “al fin” podrá ofrecer explicaciones y defender “su gestión y su honor”.

Los socialistas de Baleares acudieron en su día al Registro de la Propiedad para comprobar qué contenía la ganga adquirida por Matas en 2004, a la que todos llaman “el palacete”. Situada en una de las zonas más caras  de Palma, sus orígenes se remontan al siglo XVI. La vivienda ocupa la primera planta noble de una mansión señorial, catalogada y protegida. Es una casa de 475 metros cuadrados en 11 piezas, que con balconadas, terrazas, escalera histórica propia, galerías, garaje y un jardín de su uso exclusivo alcanza los 727 metros. En un entorno monumental renacentista, los cuerpos desnudos de Adán y Eva, dos cariátides de piedra, una corte de ángeles con guirnaldas y escudos, y muchas testas en capiteles y columnas adornan puertas y ventanas. Tiene “una de las más bellas fachadas de Palma, un raro ejemplo de arte manierista”, según su vendedor, el arquitecto Giuseppe Violante. El asunto ha tenido hasta ahora un largo recorrido judicial.

Pues bien, Hacienda devolvió en 2006 al entonces president del Govern de Balears por el Partido Popular (PP), 866 euros y anotó de patrimonio, tras la compra de la casa, 481 euros a abonar. Las rentas de trabajo brutas de 2006 fueron: 72.962 del Govern; 19.914 del Parlament; y otros 930 euros de la Comunidad Autónoma. 

De mi cosecha particular, puedo aportar mi sorpresa por cómo Bruselas, llamó la atención a España por su “modelo de contratación de obra pública”. Dijo que España tenía que acabar con una estrategia legal que consideran fraudulenta. Somos el único país en el que, mediante una cláusula, la constructora puede incrementar el precio por encima del de adjudicación. La UE dice que se acabó el llamado “denominador modificado”, y que hay que hacer como los demás: cobrar lo presupuestado. Y entonces, para mi libro, encontré que las autopistas de Mallorca, por ejemplo, costaron un 66% de la valoración inicial. Según, otra vez, el Diario de Mallorca, el convenio establecido con el Ministerio de Fomento fijó un gasto de 205 millones de euros, el Gobierno del PP las adjudicó por 274 y, finalmente, terminaron en 340 millones de euros. Gobierno de Matas igualmente. Que se sepa, no hay investigación alguna sobre el tema. Es legal. ¿O no?

No sé vosotros, pero yo necesito que Jaume Matas me lo explique. Dejó el gobierno balear y ahora vive en Nueva York, una ciudad que adoro. Seguro que no en un apartamentillo del Bronx. Tendrá que venir a declarar por su imputación a España. Estos señores tienen acceso a abogados que cobran como poco 300 euros a la hora. Con cronómetro. Es decir, que los típicos “Buenas tardes, qué calor hace, he dado tres vueltas para aparcar” salen por unos 30 euros. Pero son eficaces, claro que sí.

Renuncio a contar mi injusto drama con Hacienda que podría llevarme en su día a una residencia de ancianos ¡de la comunidad de Madrid, dios mío!, pero ¿estas cifras de Matas os cuadran? Yo necesito que nos lo explique. Aunque… el tramposo siempre perjudica al resto de la sociedad, lo que uno enmascara o roba han de pagarlo los demás. Desde la economía sumergida a estos obscenos desatinos que nos vemos obligados a contemplar.  No es cosa de chistes, y el “pues yo también quiero”. Es imprescindible que todos juguemos limpio, que lo exijamos. Un palacete en lo mejor de Palma, con cariátides y todo, ángeles con guirnaldas y escudos ¡qué tierno! y ¿Hacienda le devuelve dinero? Menos mal que finalmente les extrañó. Pero ya digo, hay abogados excelentes en este país, y la adormecida comunidad social no se inmuta. Claro que, igual es legal todo, sus compañeros del PP balear dicen que está deseando explicarse. Que lo haga. Igual si quiero tener, honestamente y sin artimañas,  una casa en Mallorca, otra en Nueva York y que me devuelva dinero Hacienda.  ¿Y vosotros?

Las víctimas y sus culpables

Un inspector de la Consejería de Sanidad de Sanidad ha ratificado una declaración previa ante el Juzgado de Instrucción número 43 de Madrid y ha afirmado que “en 2003 ya se descartó que hubiera ‘mala praxis’ en las sedaciones practicadas a los enfermos terminales en el servicio de Urgencias del Hospital Severo Ochoa de Leganés (Madrid)”. Se había hecho, entonces, un informe que concluyó que “el procedimiento era correcto y que las Urgencias reunían las condiciones adecuadas para guardar la intimidad de los enfermos”.

Si ahora se trata este caso es porque el doctor Luís Montes, el entonces coordinador de este servicio, presentó una querella por denuncia falsa en el “caso Leganés” contra el ex consejero de Sanidad Manuel Lamela y seis médicos que participaron en un informe en el que se acusó a Montes y a sus compañeros de sedaciones fuera de la “lex artis“. Pese a este informe, Lamela decidió en 2005 seguir adelante con las denuncias anónimas contra Montes para llevar el caso a los tribunales. Los responsables de sanidad de Madrid se basaron, por tanto y supuestamente sólo por eso, en unas denuncias anónimas para apartar a Montes de su puesto, desprestigiarle, amargarle la vida, y obligarle a invertir tiempo y dinero en tratar de reivindicar su nombre y su buen hacer médico. El Dr. Montes y el resto de sus compañeros acusados ya fueron exonerados por la Justicia sin que sus acusadores en falso pagaran coste alguno. Pero él sigue insistiendo en que los culpables sean castigados. El caso tuvo consecuencias dramáticas: los enfermos terminales en Madrid volvieron a morir con dolor como manda la santa madre iglesia. Así lo corroboraron muchos médicos que preferían no arriesgarse a la caza de brujas.

De vez en cuando y con más frecuencia de la soportable, a alguien le cae el estigma de una falsa acusación de la que tiene que defenderse. O  una práctica arbitraria de quienes detentan cuotas de poder. Pongamos un modesto inspector de Hacienda que se ensaña con alguien haciendo la vista gorda a los fraudes millonarios, o llegando apenas a punto de prescribir como en el caso de Luís Bárcenas, el ex tesorero del PP imputado en el caso “gürtel”.

En todos los casos en el que alguien es acusado, difamado, vejado, anulado, la víctima es quien ha de defenderse y siempre con un coste. La justicia dice, sí, que la acusación ha de ser probada y otorga al inculpado la presunción de inocencia. Pero ésta no viene mientras uno duerme, tiene que moverse para demostrar su razón. Y en ocasiones ni lo consigue. Y siempre sufre pérdidas en el proceso.

Traigo a colación de nuevo aquel caso de la transición que tanto me impresionó. Carmen Salanueva, directora del Boletín Oficial del Estado a finales de los 80 –en plena época del circo de la corrupción socialista y su tratamiento en los medios-, fue acusada de fraude en la adquisición de papel para el organismo. Acribillada, linchada, entonces por ciertos sectores de la prensa –las preguntas y acusaciones que captaron las imágenes ofendían la dignidad humana-, enfermó de cáncer y murió antes de que se conociera la sentencia absolutoria en 2001 a la que no se dio especial relevancia informativa.

El mundo está lleno de víctimas. De la codicia, del engaño, de la manipulación. Desde los muertos de hambre que propicia el capitalismo, a casos como el del Dr. Montes, o los que urden complots y usurpan puestos que no les corresponden en las más ínfimas escalas de poder. En estos procesos se puede perder desde la vida a dinero, autoestima, tranquilidad. Las menos lo que se pierde es un pozo de basura en el que se estaba inmerso resistiendo por responsabilidad. Sus autores gozan de total impunidad en una sociedad enferma.

Un día me dijeron que para que exista el síndrome de Peter Pan, ha de existir también, forzosamente, el síndrome de Wendy. Para que se den atropellos son imprescindibles quienes los consienten. Los que votan, los que no votan, los que secundan, los que callan, los que se inhiben. “Siempre tenemos que tomar partido. La neutralidad ayuda al opresor, nunca a la víctima. El silencio alienta al verdugo, nunca al atormentado”, escribió el Nobel de la Paz rumano Eliezer Wiesel, superviviente de Auschwitz y Buchenwald.

Actualización 4 de Octubre de 2009

Los casos se dan a diario. Una juez -para más inri- va a devolver un perfume a una tienda porque no le gusta. Tras presiones por su parte, y ciertas tensiones, le es reintegrado el dinero. Aún así, se venga del establecimiento y lo cierra por orden judicial, y además otro de la misma propietaria. Ésta pasa el calvario habitual que le caído sin comerlo ni beberlo. Afortunadamente esta vez ha habido justicia: la juez ha sido inhabilitada por un año.

El día en el que me convertí en una paria

Fue el 30 de Septiembre de 2008. Ese día un “cruce informático” decidió que yo estaba trabajando como autónoma y que no me correspondía el subsidio de desempleo, derivado del ERE de RTVE. Mi mala cabeza con los números y los papeles, hizo que me enterara hace nada, el 13 de Enero, cuando ya la cuenta bancaria gritaba.
Pero la historia no iba a acabar ahí. Lo que parece un pequeño desajuste puede provocar un cataclismo. La mala nueva de ayer fue que, por esa razón -no cotizar al sistema- y haber transcurrido 90 días, estaba excluida de la Seguridad Social. Me lo contaron, tras dos horas de cola -nadie, ni el impreso de la ventanilla exigía fotocopias de los documentos, el Centro de Salud carecía de fotocopiadora, y tuve que dejar la fila, volver, y hacerla otra vez-. Había compartido charla con un jubilado que atribuía todos los males posibles a Zapatero, incluso la espera en una dependencia gestionada por la Comunidad de Madrid que preside Esperanza Aguirre.

Absolutamente presente en mi charla con la funcionaria, gritó para ayudarme: ¡Pero cómo no va tener derecho a médico esta señora si Vds atienden a todos esos que vienen a España! Hay excepciones, pocas, pero una de ellas es la “mía”: no ser asalariada ni estar en el paro. También había hablado con una chica que me antecedía, a quien contaron que su número de DNI lo tenía también otra persona. La mandaban a aclararlo a la policía. Ella razonó que hablaran con esa otra persona, no fuera a haber un error.

Experimenté qué es un ataque de nervios. Y, como decía aquel verso, “entonces comprendí porqué se llora, entonces comprendí porque se mata”. El poeta aseguraba que era por amor, también puede suceder por IMPOTENCIA.

El martes os contaba que disponemos de 2.500.000 funcionarios en España, frente al millón que había antes de la descentralización del Estado. Loable empeño que, como tantas cosas en España, se ha hecho mal. Un artículo de El País cuenta con detalle como “Las 17 Españas no se entienden”, especialmente en la Sanidad con feroces agravios comparativos. Pero esa historia es para otro día.
Un certificado de Hacienda asegurando que no trabajo ni para mí ni para nadie, y que por tanto me corresponde el subsidio de desempleo, viaja estos días porque su conducto reglamentario de entrega es el correo certificado. Con él habré de ir a la Tesorería de la Seguridad Social a recuperar mi derecho a asistencia sanitaria, al Centro de Salud a por la Tarjeta, y al INEM. El martes fueron 3 horas de espera, con otros desgraciados como yo que no tienen trabajo -y que seguramente tampoco disfrutan de la beca que al menos a nosotros en RTVE nos ha correpondido-. De pie. El número de parados ha aumentado, sin duda, pero el sistema adolece de graves fallos.
No se puede hundir la moral de un parado diciéndole que su tiempo no vale nada, cuando en activo sí lo valía. No se pueden tolerar errores que privan del subsidio -y en mi caso sin avisar como es reglamentario-, cuando todo el mundo tiene compromisos que cumplir con el dinero con el que cuenta cada mes. No es de recibo que el pesado engranaje no funcione y que no se subsane el error de un día para otro. No es entendible la celeridad para comunicar a todos los organismos que una no tiene derechos, cuando cumple sus obligaciones, y ha sido el error de quien ha hecho dejación de ellas, el culpable de su situación.

La chica del DNI duplicado me dijo un tanto inquieta: ¿Y si un día todo el sistema informático se cae, se colapsa y desaparecemos? Podría suceder. Nos quitarían todo y las oficinas seguirían expidiendo números -donde los hay- para comunicar las decisiones, no para solventar los problemas.

Quizás me convertí en una variente de los parias el día que nací en España. Hubiera sido peor hacerlo en Zimbabue, en el Congo, en Myanmar, en muchos otros lugares, sin duda. Pero mucho mejor, hacerlo en Suecia, por poner un caso.
España ha dado pasos de gigante desde que vivimos en democracia, pero es incapaz de conseguir hacer las cosas bien. Organizarse, planificar, ejecutar con precisión y orden. Tener respeto por los demás. Con un enorme potencial, mi queja -y la de muchos otros que se resignan diciendo que no tiene remedio- es que no nos encontramos ante un mal IRREMEDIABLE. Un sector corporativista pone estos días en jaque al Gobierno por espurias razones. Lo cuenta muy bien Juan José Millás, también en El País. Seguramente habrá que echar la casa abajo y construir de nuevo, mucho desperdicio a la basura, buena mano de pintura, abrir bien las ventanas, mesas nuevas, trabajadores motivados, ordenadores bien conectados. El siglo XX nos trajo el milagro informático. Sólo hay que querer, y priorizar las inversiones hacia lo que hace más fácil la vida a los ciudadanos. Es nuestro derecho.

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