Syriza abre una brecha en la jaula

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Muchos ciudadanos nos sentimos desde hace tiempo como ese gorila que da vueltas interminables en una escueta jaula de un cutre zoológico. Camina entre límites que no logra franquear hasta que cae rendido y duerme para volver a levantarse y seguir andando como un autómata. Pocas imágenes más expresivas de la desolación, de la rutina sin horizontes, de la derrota, que las de ese animal encarcelado.

A estas breves alturas del triunfo electoral en Grecia de Syriza, contamos ya con todas las previsiones posibles acerca del futuro. Honestas e interesadas, clarificadoras y tendentes a enturbiar, cada cual sabrá discernirlo (si lo intenta). No desdeñemos, sin embargo, la simbología de la brecha que se abre en la jaula y los pasos del sujeto liberado construyendo el que será su propio camino. Es una clave llena de estímulos.

Parecía que no podría ser, que la austeridad suicida impuesta por la estafa de la crisis, el propio fraude en sí, las mentiras, los abusos, la rapiña, la propaganda, la disuasión, eran pena de cadena perpetua. Y comprobamos que hay salida si la ciudadanía quiere y no se deja intimidar. Todavía no sabemos cuál será el recorrido, si acertarán, si les dejarán, hasta dónde conseguirán llegar, pero un trazado abierto es una oportunidad. Incluso para alguien herido y obligado a portar una pesada carga. Como es el caso.

Dada la pasión por restringir la libertad real de las personas, por cortar alas y manos que forjen puertas, la historia nos sitúa en numerosas ocasiones en similar encrucijada. La última fue hace cuatro años, cuando una ola de indignación recorrió gran parte del mundo con epicentro en Túnez. La Primavera Árabe ha sido derrotada hasta el sadismo si miramos al Egipto golpista que mata la protesta. En Europa, el inconformismo se fue transformando. El 15M comenzó a mutar aquella misma noche de mayo. Paralelamente, Grecia se organizaba ya en cambio posible, pragmático (como demuestra desde las primeras decisiones Tsipras, en su alianza de Gobierno con los conservadores nacionalistas griegos). Acaba de verse el fruto. Y hay que regarlo, hay que preservarlo de las plagas. No es fácil. Por el contrario, lo van a poner muy difícil.

Las elecciones griegas han vuelto a demostrar que, como en España, hay un porcentaje alto de la población, en torno al 30%, a quien no le importa ver morir a sus conciudadanos sin medicinas, ni pasar hambre, ni carecer de casa y de abrigo, ni su dolor. El llanto ajeno, su desgracia, su angustia, les resbala. Les da lo mismo mientras crean guardar su propio ombligo y hasta el último y más fútil de sus caprichos. Así se han comportado siempre.

A los griegos, a los más vulnerables, el Gobierno de Nueva Democracia (ND) y Pasok les ha sometido a lo que puede definirse como tortura. Contemplen las heridas de su rescate y juzguen. Por mandato de la troika y Merkel, quienes dieron a los bancos solo en el primer trienio de la crisis 1,6 billones de euros, según datos de la UE, sin contrapartidas, sin que se les refriegue a diario, mientras exigían esquilmar a los griegos por 210.000 millones. Aún se felicitan de los logros obtenidos en las cuentas planas a costa de la gente. Y ha habido un 27% que lo ha apoyado. A ND, con los socialistas han sido más duros los electores. Suele ocurrir.

Mientras todo esto sucedía, en España nos proyectaban en el zoo un auténtico esperpento. “Hay personas que quieren acabar con la democracia”, malmetía sin pudor Mariano Rajoy, el autor intelectual de las nuevas leyes y códigos mordaza, ejecutadas con precisión por su Gobierno. Otra vuelta a la llave de la jaula. Como un jarrón chino que aún habita en La Moncloa, el presidente se jalea a sí mismo y se felicita por sus presuntos logros. Aznar, el digitalizador, le regaña aun así. Su esposa –la alcaldesa de Madrid debido a ese parentesco– se sienta con mando en plaza en primera fila, al tiempo que las fuerzas del orden de su partido echan a la calle a una familia con niños pequeños, tan pequeños como menos de dos meses de vida. Residían en una vivienda municipal, pero Botella la vendió –de saldo– a un fondo buitre. No hay piel que lo cubra.

Y la corrupción, todos mirando para otro lado, cuando esa legión de “personas de las que ustedes nos hablan” les caen en chorretones por su rostro de titanio haciéndola doblemente visible. Y el postre: el gran hombre –y a pesar de su excelencia, sencillo y sincero– visitando hogares de ciudadanos, en persona, sin plasma del que huir de los periodistas, de la verdad. Dando las gracias por su voluntario sacrificio que nos ha permitido salir de la crisis gracias a él. A estas alturas, quien más quien menos se siente como si en la jaula nos hubieran soltado un enjambre de avispas hambrientas.

En Grecia, poco más allá dentro de las riberas mediterráneas, Syriza, sus votantes, ha abierto un camino. Con toda la ‘Congregación de Notables’ en contra. Es radicalmente incierto que no exista otra vía que esquilmar a las personas para que funcionen los mercados y sus beneficiarios. No es casual que la primera reacción al triunfo de Tsipras fuera del Bundesbank alemán, para dejar claro en qué terreno se juega y con qué cartas.

La prensa tradicional española también se ha quitado las caretas, si es que aún las mantenían. La guerra va a ser dura también aquí. “Desgrecia”, estampa Marhuenda en La Razón, dilapidando su última neurona.razon.desgrecia

Pero quizás es aún más duro ver la portada de un periódico que se arriesgó a enfrentar el golpe de Estado de 1981, con Tejero aún en el Congreso, titulando ahora “La victoria de Syriza anticipa un periodo de agitación en Europa” y subtitulando con opiniones de alguien tan solvente como Mariano Rajoy.

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De la importancia de los caminos abiertos nos habló hasta Antonio Machado, hace ya un siglo, para convertirse en tópico de resultados pendientes. Se hace camino al andar. Sobre todo cuando el gorila (enjaulado) no puede ya ni cantar, ni casi respirar.

El problema es que, por si faltara poco, en el zoo ha habido muchos recortes. Escasea la comida, las restricciones en limpieza dejan un olor nauseabundo; hace demasiado frío o demasiado calor, han suprimido los ahuyentadores de insectos, y encima nos bombardean con tanto ruido sucio que produce náuseas. No lo entienden. Creen que se puede oprimir eternamente, y no a todos nos funciona. Así que abramos puertas y echemos a andar, que siempre hay tiempo de ajustar el rumbo. La libertad, la real, la que cercenan, es lo que tiene: la posibilidad de, respetando las normas de convivencia –lo que ellos no hacen–, construirse el propio camino.

*Publicado en eldiario.es 

PD. Tsipras ha formado un gobierno más reducido, con nombres prometedores como el ministro de finanzas Yanis Varufakis, pero sin una sola mujer.  Lástima que se cometa tal error de entrada. Ya digo, en los caminos nuevos se hace preciso revisar el rumbo.

Grecia vota… a Syriza

Syriza ha ganado las elecciones en Grecia.

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Un 23,1% de los griegos vive en riesgo de pobreza

El PIB ha caído un 25% desde 2008.

La deuda está en el 174% del PIB

El paro juvenil es del 52,8%.

El salario mínimo ha bajado un 20% desde 2010

Los empleos públicos se han reducido casi un 40% desde 2009.

Las pensiones quedaron reducidas a apenas 400 euros y se han suprimido las dos extraordinarias, tras seis “reformas”.

Han cerrado prácticamente todos los ambulatorios como pidió la Troika.

Tres millones de personas, más de la cuarta parte de la población,  se han quedado sin cobertura sanitaria..

El cáncer solo se atiende ya en estado terminal.

Todo esto ha sido a cambio de rescates financieros por valor de 200.000 millones de euros. A los bancos se les entregó 1,6 billones de entrada, al inicio de la crisis, sin contrapartidas. Y luego barra libre.

El Consejo de Europa expresó su alarma.  Este organismo no tiene nada que ver con el Consejo europeo que es UE puro. La UE de hecho se felicita por las “reformas” griegas. Merkel las aplaude y dice que hay que incrementarlas. Mariano Rajoy también. Se encamina a dejarnos como a los griegos si vuelve a ser elegido.  Ya nos queda poco. Todos los índices internacionales muestran a Grecia a la cabeza del descalabro social, seguida de España.

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Forges publicaba  una viñeta que era todo un editorial. Me alegra la vista. Finalmente ha sido así. Queda mucho por hacer, ahora es cuando empieza el reto, pero algo está cambiando y es el primer paso para que cambie Europa. Al Mariánico, se añadan el Especuladórico y el Complicidiábulus (éste es básico porque la gente lo engulle sin darse cuenta del contenido).

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Urnas para los griegos, ansiolíticos para los Mercados

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Los griegos vuelven a las urnas y regresa también la feroz campaña del miedo para que no voten a Syriza, la coalición de izquierda que se quedó en puertas del triunfo en Junio de 2012. Fue un gran éxito del conciliábulo neoliberal: la Troika (BCE,UE, FMI), Merkel, todos los gobiernos afines, sus bancos, todos sus medios y asesores. La coacción fue abrumadora.

 A los griegos, además, les habían destituido a su jefe de gobierno Georgios Papandreus porque pretendió consultar en referéndum a la ciudadanía sobre los durísimos nuevos recortes que les decretaban.  Les colocaron, a dedo, a Lukás Papademos, vicepresidente del Banco Central Europeo, y decidieron quién tenía que ganar en los siguientes comicios: los que estaban, es decir, Nueva Democracia y el PASOK. Aquellos a quienes Goldman Sachs había ayudado a maquillar las cuentas del Estado para entrar en la UE. En estos momentos siguen apostando por los mismos: La Familia.

Desde 2010 estamos viendo sucumbir a los griegos.  Un país de instituciones corruptas y en el que muchos ciudadanos se apuntaban, siquiera con su comprensión, a las migajas de la fiesta. Como en España. Su máximo error fue, sin embargo, votar a quienes les llevaron a la bancarrota. Y se lo están haciendo pagar con sangre. Aquellos primeros 110.000 millones de euros de rescate (cuando a los bancos se le habían dado ya 1,6 billones declarados) les costaron la soberanía, prácticamente la democracia, y la vida en muchos casos. Los insostenibles recortes a la población para pagar la deuda han sumido a Grecia en la pobreza extrema. Sus ciudadanos fueron los primeros en salir a la calle para protestar, el gobierno (el democrático) llegó a gasearlos a niveles casi letales. Por eso se organizaron en política para concurrir a elecciones.

Vemos escenas griegas que parten el alma. Les han quitado todo. Educación, subsidios, pensiones, sus casas, sanidad. Tres millones de personas, más de la cuarta parte de la población,  se han quedado sin cobertura. Lloran, lamentándose de que después de cotizar durante  años, se van a morir en la calle. El cáncer solo se atiende ya en estado terminal. El tratamiento para la hepatitis C que racanea el gobierno español –con su secuela de muertes rotundas, sin eufemismos- es una anécdota frente al dolor de los griegos. Han tenido que organizarse entre ellos. Cooperativas de voluntarios que cuidan unos de otros, mientras su gobierno vela… por los intereses de los mercados. Con la Troika que, por ejemplo, pidió cerrar los ambulatorios de atención primaria. Con todos los asesores y voceros del mundo  que pontifican desde los medios, en España también, amenazando con el grave peligro que, en su opinión declarada, representaría la llegada al gobierno de Syriza.

 “Es que los mercados entran en pánico” escuchamos de continuo. Por eso precisamente se ha despeñado la bolsa griega y tiembla el resto. Son muy sensibles los  mercados, bipolares. Pasan de la euforia al miedo, por lo que interpretan como amenaza a su poder. Cuesta más entender cómo se nos pide mimo hacia “los mercados” sin exigir en absoluto la misma reciprocidad. A los poderes financieros no les importa en lo más mínimo lo que nos ocurre a los ciudadanos. Ni siquiera el daño que ellos mismos producen. Asombra que se admita esa posición dominante como lo más natural y que desde la UE, gobiernos varios u organismos internacionales como el FMI se defienda esa arbitrariedad.

 Llegados a este punto, hay que recomendar a los mercados que se traten con ansiolíticos. Bien es cierto que acuciados por la preocupación, se les despierta el pragmatismo y rebajan cuantías y extienden plazos como sucedió en Islandia, e igual pueden moderar la dosis terapéutica.  Si el nerviosismo es muy agudo y alguno de ellos entra en quiebra, pueden irse a vivir debajo de un puente como han mandado a tantos ciudadanos. Cuando, además, habían costeado sus errores por la generosidad de los gobiernos.  La jugada del 2008 les salió perfecta, aún deben estar riéndose de Sarkozy cuando dijo aquello tan jocoso de que había que refundar el capitalismo. Les refundamos sus balances con colmo y todo.

 Lo sucedido en Grecia nos da lecciones de enorme trascendencia. Son y serán aplicables en España que sigue los pasos calcados del vecino mediterráneo. La estabilidad de los mercados, su sosiego y felicidad, no pueden edificarse a costa del bienestar y de la vida de millones de personas. No puede ser ése el parámetro que rija para condicionar la democracia.  No se nos puede quitar todo para engrosar sus ingentes beneficios. Así funcionan quizás las empresas, no los países, no las sociedades compuestas de personas. Las que, para mayor escarnio, pagan este obsceno tinglado con sus impuestos y, según pretenden, a cambio de nada. No es nada personal, son negocios.

 De otro lado, vemos el derrumbe absoluto de la socialdemocracia. Ya no hace falta darles cancha. Y ahí, siguiendo los pasos de Blair y el Felipe González de hoy, del último Zapatero, de la actual cúpula del PSOE, tenemos al Mesías delsocioliberalismo –dicen que le llaman-, Manuel Valls, pregonando en turné  que la socialdemocracia está obsoleta, y abriendo la puerta de par en par a la ultraderecha. Ellos y toda su corte de economistas, asesores y periodistas. El PASOK paga coaliciones y tibiezas desapareciendo casi del mapa en los sondeos. Seguro que alguien protesta oponiendo que tienen buenas intenciones y precisan una oportunidad.

 Nos están obligando a tragar un único camino: el capitalismo… salvaje. El que arrasa con todo. Y se muestran fuertes en su posición. Haber colocado al Juncker de LuxLeaks al frente de la Comisión Europea es toda una declaración de intenciones. Es el primero, ya saben, que se permite recriminar a los que votan “mal”. O sea, a Syriza en Grecia, a Podemos, llegado el caso, en España.

 ¿Y así existe alguna posibilidad de salirse del carril decretado? ¿Qué conserva todo esto de Democracia? Por si les queda un resquicio de vergüenza, habrá que intentarlo. Hoy Grecia, la sociedad griega, está peor que estaba en todos sus parámetros. La tragedia de la mayoría de la población ha sido inútil, porque a “los mercados” nunca les basta. Como aquí. Aún han tenido, la UE, el FMI,  la desfachatez de admitir que quizás se equivocaron en las condiciones y previsiones del rescate. Pero no por eso rectifican. Total, solo pagaban los errores unos ciudadanos que no eran Mercados de alcurnia. Fueron sus cobayas e insisten en que lo sigan siendo. Así será si se dejan. Por si acaso, lo primero que ha hecho el contrito FMI es quitarles la ayuda hasta que haya nuevo gobierno. Nada inocente jugada.

 La economía financiera -que es básicamente a lo que se dedican- no da de comer más que a ellos. Opíparamente, por cierto. No es fácil, pero el único camino digno es intentar otra salida, un cambio. Por esta vía, ya tenemos la seguridad de que no funciona. Alguna vez ocurrirá que, en la vida real, millones de Davides ganen a Goliat.

La enfermedad griega… que se extiende

“Svetla espera su turno para tomar declaración en un juzgado griego. La policía la encontró ejerciendo la prostitución en la calle, aunque la razón por la que se encuentra ante un tribunal es por un delito contra la higiene pública. Svetla presenta un cuadro médico con diversas enfermedades venéreas y dermatológicas. Aún no ha cumplido los 40 años y es ingeniera nuclear. Trabajaba en una central de energía atómica en Bulgaria pero cuando cerró, pensó que quizás tendría más posibilidades, acordes con su preparación, en el país vecino.

Al cruzar la frontera, pronto tuvo que comenzar a trabajar realizando servicios domésticos para salir adelante, pero en el camino se encontró con el que sería su proxeneta, un hombre que bajo presiones y amenazas supo tocar el botón personal que la empujó hacia la prostitución”.

Así comienza Sofía de Roa -una de las coautoras de Actúa- un reportaje realizado sobre el terreno en la depauperada Grecia. El fascismo crece en la pobreza y… en la incultura. El error inducido -cuando se siembra en mentes obtusas y antidemócraticas- de que el igual es el culpable y no quiénes se lucran a costa de todos. Se paga caro.

La enfermedad griega, publicada en eldiario.es, aquí.

Más paro, menos futuro

Amanece la semana con un nuevo descalabro en las cifras del paro: 5.040.222 personas en el INEM, casi 60.000  más que en el mes anterior. Las registradas, la EPA, trimestral ya nos dejó en enero al borde de los 6 millones. Es el dato real, dado que ya ni merece la pena ir a anotarse a las oficinas de empleo. Hecho alarmante es que ha caído la afiliación a la Seguridad Social en casi 30.000 personas, dejando la masa laboral en 16.150.747 de ocupados. No veíamos algo igual desde 2002.

 El programa Salvados, que dirige en La Sexta el periodista Jordi Évole, nos mostró anoche una reveladora entrevista con el jefe de la patronal, Juan Rosell. Dijo, por ejemplo, que Alemania hizo cuatro “Reformas laborales” hasta que funcionó. Funcionó… para mermar las condiciones de los asalariados y crear por ejemplo los “minijobs” de 400 euros. Vemos que en España han subido los contratos a tiempo parcial también, con menos sueldo y garantías, ya son casi la mitad de los que suscriben. Los autónomos también han descendido.

 Muy tibio con la corrupción, muy entusiasta del hecho de evadir impuestos “si lo permite la ley es lógico aprovecharse”, Rosell llegó a decir: “Al director financiero que no aproveche las leyes que permiten tributar en paraísos fiscales habría que despedirlo”. Y admitió a preguntas de Èvole que hay gente que lo está pasando muy mal mientras otros redoblan sus beneficios. “Es así”, dijo. La vida “es así”… fundamentalmente porque las víctimas lo consienten.

 El PP, al igual que veíamos a los conservadores portugueses en el gobierno, dicen que esto marcha porque “hemos recuperado la confianza de los mercados”. Gente inestable los “mercados”, la podemos “perder” en cualquier momento. Máxime cuando los datos de España son aterradores: la deuda pública sube estratósfericamente por la bajada del consumo y de la economía. Y también aumenta el déficit. Dice el equipo de Rajoy que ya no habrá más ajustes. Es mentira. Una mentira más. “España negocia nuevas medidas de ajuste con Bruselas”, ante la previsible desviación del déficit este año también. Lo dice María Fernández Curras, secretaria de Estado de Presupuestos, pero esto no saldrá en los telediarios. 

 Por dos vías me ha llegado a temprana hora del lunes un artículo demoledor sobre “El saqueo de Grecia”, nuestro futuro. Àngels Martínez Castells es una de ellas.

 “Grecia se encuentra actualmente en medio de una crisis humanitaria… Una gran parte de los hogares griegos viven actualmente en condiciones de pobreza. Más del 11% viven realmente en “condiciones de pobreza extrema”, lo que significa sin calefacción, electricidad y sin poder usar el coche o teléfono… Se ha producido un crecimiento explosivo de comedores de caridad y de distribución general de alimentos…la Iglesia de Grecia distribuye aproximadamente 250.000 raciones diarias. Por orden del gobierno, el número de raciones municipales será aumentado por causa de los crecientes incidentes de niños que se desmayan en las escuelas por la baja tasa de calorías que ingieren”, podemos leer para abrir boca.

 Enfangado hasta más arriba de la coronilla de sospechas de corrupción, ineficacia, nepotismo y prepotencia, el PP español camina en esa dirección. Hoy casi 60.000 personas más han comprobado en sus carnes que Mariano Rajoy les mintió y, lejos de ver la recuperación prometida de España, ellos mismos han perdido su trabajo. “Las reformas están dando frutos ya”, dicen. “Se verá a largo plazo”.  Es mentira, también. Ya sabemos -espero- que en el caso de que algún día lleguen a cuadrar las cifras macroecómicas, lejos de revertir en mejoras para los ciudadanos son y serán a su costa. A corto plazo, incluso a largo, muy largo, se ve la gran imbecilidad, cobardía, desidia o lo que sea, de este pueblo que aguanta esta insostenible situación.

 

Un salto al vacío

Los ciudadanos están desbaratando el tinglado. Pocos lo han definido mejor que el ministro García Margallo al comentar lo ocurrido en las elecciones italianas: “Es un salto al vacío”. Más prudente, incluso, que su colega alemán Schäuble que lo ve “grave, contagioso, infeccioso para Europa”. Bruselas envía mensajes apremiantes, y los mercados apenas controlan su desasosiego. Los votantes están locos. Es intolerable, eligen a quién quieren o pueden, y no se corresponde con el plan trazado.

Esto ya lo han arreglado un par de veces. Propuso Papandreu  hacer un referéndum para consultar a los griegos sobre los recortes y las políticas de la Troika y lo quitaron de un plumazo. En Italia, precisamente, llegó un día en el que el corrupto Berlusconi ya no era útil, y lo sustituyeron por Mario Monti. Y van los ingratos ciudadanos ¡Y lo mandan a las catacumbas en el escrutinio! Y osan más: recuperan a Il Cavaliere mascherato (a nivel de muñeco de cera) y encumbran a un cómico “antisistema” cargado de sombras. Doble salto mortal. En un circo, desde luego.

Estábamos divinamente. Pagando una crisis que la mayoría de nosotros no ha provocado. Viendo reducidos servicios esenciales y derechos. Contemplando un gobierno -en el caso de España- al que le sale hasta por las orejas la (presunta) corrupción y la desfachatez para intentar disfrazarla. Las continuas ofensas a la ética y a la inteligencia de los ciudadanos. Hartos andamos del “y tú más”, de las pocas expectativas que ofrece buena parte de la oposición. Con el PSOE en caída libre en su interior y en sus resultados. Pero nadie se aparta del guión que se han trazado. Creen que todo sigue igual y que los ciudadanos retornarán a la “cordura” de mantener todo como dispongan.

No hay que espantarse, pues, de lo que han hecho los italianos, aunque parezca incongruente. Aquí también contamos con numerosos berlusconis. En la política nacional y en la autonómica. Algunos con trazas que se asemejan a la Camorra. No nos faltaba más que otro cómico. Prosistema –en su caso- aunque de varias décadas o centurias atrás, alardeando de añejo machismo. Y también han sido elegidos, y es posible que vuelvan a ser votados. Una sociedad educada como la nuestra o la italiana, tiene estas cosas.  O como  la griega que, en su desesperación, ha terminado optando –en parte-  por el fascismo. Se afianza de tal manera, que los conservadores de Nueva Democracia han puesto a votación tomar medidas para lograr la “pureza de raza” griega en el ejército y la policía y así arañar votos a los nazis de Amanecer Dorado. Y el PASOK aún no ha retirado su apoyo de gobierno al presidente Samaras, líder del partido que ha tenido semejante iniciativa. Los diputados socialistas se han exasperado, eso sí. ¿Hay quien dé más? Ése es el momento actual. La cumbre de ese paraíso perfecto desde el que salirse en un brinco implica “un salto al vacío”. ¿Queda muy lejos el vacío de la ciénaga donde vivimos?

Lo tenían bien planeado. Creían que pueden empobrecer a los ciudadanos hasta la extenuación con el fin de enriquecer sin freno a la minoría para la que gobiernan sin que nadie, salvo cuatro locos controlables, protestara. Ellos son la ley y el orden. Son ellos o el caos. Pero ya ni sus medios afines logran endosar la patraña. Al menos a una parte sustancial que les abofetea con los votos. Y siguen sin enterarse. La socialdemocracia europea dice por boca de Bersani en su pírrico triunfo: “la campana que ha sonado en Italia, también suena en Europa”. Sí, acompañada de una orquesta circense y de la banda sonora de El Padrino.  Son estos políticos los que han degradado la democracia, no los votantes, con la gravísima responsabilidad democrática que acarrea. Y siguen viéndose como la solución. Tal como están, no lo son. Cada vez menos. No todos, ya sabemos, pero sí un porcentaje decisivo.

¿Cómo reaccionará esta vez Merkel tras perder las elecciones italianas? Ni siquiera ha comparecido para aceptar su derrota y, por el contrario, manda hablar de “infecciones” ciudadanas sin la menor autocrítica. O la Comisión Europea que vive al pairo de lo que ella diga porque comparte su ideología y sus métodos. ¿Y los mercados? ¿Moverán enérgicamente su batuta? ¿Quitarán todos ellos otra vez al presidente italiano si no les gusta? ¿Mandarán finalmente a los tanques?

 ¿Y qué planes tienen para España? ¿Vale todo, corrupción, mentir hasta el ridículo, acallar a palos las protestas, con tal de rendir culto a la sagrada “austeridad”, eufemismo de lucro para unos pocos y dolor para la mayoría?

 Al borde del abismo están ellos sobre todo. Y la sociedad también porque todavía hay quien gira y gira en su desconcierto y arroja el voto como una bofetada… en su propia cara. Protestan por la corrupción y votan a Berlusconi. Protestan por la incongruencia y votan a Beppe Grillo. Lo que más claro tienen es que votan contra la política tradicional. Todavía muchos temen a lo desconocido: ese otro salto a una política limpia y participativa hecha para los ciudadanos. En éste creemos unos cuantos.

 *Publicado en eldiario.es

¿Tiene remedio este país?

Hay un debate imprescindible y urgente a hacer cuando se pertenece a un país comandado por alguien que vive en la más absoluta irrealidad –como hemos visto en el Congreso– y que, por añadidura, se siente completa y exultantemente orgulloso de su nefasta gestión. ¿Existe una solución a esta debacle? Son serios nuestros condicionantes.

Toda persona madura y equilibrada prioriza la consecución de sus intereses a lo que le dictan sus pasiones. Por muy fuertes que éstas sean, sabe lidiar con ellas, convertirlas incluso en sus aliadas. A las sociedades les ocurre lo mismo: buscan lo que conviene a la mayoría. Comencemos con una anécdota… muy significativa: lo sucedido con Beatriz Talegón. Una joven socialista que obró con impericia al ignorar que España siente una profunda afición a cortar las cabezas de quienes destacan… entre sus iguales. Los franceses sacaron las guillotinas para acabar con la tiranía y en busca de otro sistema social más justo, aquí se gritó: “Vivan las caenas, muera la libertad”, mientras se bajaba la cerviz de nuevo ante el eterno enemigo.

Esta España que se cae a pedazos, con el mayor incremento de la deuda pública en la historia –completamente imputable a las políticas del PP–, que cercena derechos, que nos vende desde la sanidad pública a los montes, se distrae con encendidos ataques hacia alguien que no tiene la menor relevancia política. Es muy revelador el hecho, sin embargo. Todo sigue igual. El viejo camino inalterable. Aquí se piden líderes solo para tener a quién darle un tajo y derribarle, siempre que sean de tamaño accesible para el golpe. De poderosos, ni hablamos. Lo supo el 15M. Huyó de cabezas visibles como de la peste. Solo que el espíritu disgregador, cicatero, envidioso y cainita de buena parte de los españoles logró desanimar a muchas personas valiosas que terminaron por decir: Ahí os quedáis.

 Esa misma mezquindad también se apunta a acribillar a aquellos de sus iguales –repito que se permiten “ser de izquierdas” contando con medios para vivir. La derecha ha inducido que sea necesario estar prácticamente inmerso en la indigencia para mostrar un pensamiento crítico y de lucha por un mundo más justo. Los actores que osaron abrir la boca en la gala de los Goya –pese a la censura preventiva de su presidente– lo saben bien. Se les está linchando. Comprado sin pestañear por gran parte de la sociedad, el discurso tiene un objetivo claro: si no te mueres de hambre, has de ser “de derechas”. Y votar derechas, claro. Quienes especulan y se lucran del dolor ajeno, quedan fuera de la apreciación. Igualdad, igualdad, gritaba el jorobado de Notre Dame desde lo alto de una torre y le respondieron desde abajo ¿qué quieres? ¿Jorobarnos a todos?Evidentemente, no iba por ahí su justa petición. Lo paradójico es que esos mismos luego se asustan si piensan que alguien quiere quitarles “lo suyo”. Aunque lo estén haciendo ahora impunemente desde arriba.

Nos detallan los informes que los niños actuales no entienden lo que leen. Viene de atrás. Y no es cosa ni del sur, ni del sol.  Son cinco siglos de hegemonía conservadora, mojigata y fullera en los que jamás han pagado sus culpas. Dedicados a disuadir el pensamiento crítico, a educar en la sumisión, a destruir la dignidad. Una y otra vez tan solo les basta sentarse a esperar que sus víctimas se peleen entre sí y se destruyan. Mareadas, dan tumbos cobrando piezas del propio bando.

La derecha de la trampa y la caspa, la que impunemente sigue pagando sueldos a los corruptos,  comparte discurso con ciertos sectores de la izquierda. Obcecados, como un toro con el trapo, no ven cuando les llega el descabello. Protestando, eso sí. Se diría que el objetivo último es protestar. Es cierto que los partidos tienen muchos cadáveres en sus armarios. Todos. Al menos, los que llevan largo tiempo funcionando. IU no está recogiendo el descontento con el PP y el PSOE, lo hace mucho más el populismo de UPyD. Todo el centro izquierda debería hacérselo mirar. Igual el problema está dentro.  El PSOE sigue en su limbo e IU, a pesar de muchos intentos regeneradores que se advierten, no es la Syriza moderna y abierta que logró ilusionar a muchos votantes griegos. No los suficientes.

Ahí está el problema. Grecia terminó votando a los causantes de sus males. Y les nació el peligroso cáncer del fascismo que tan a gusto germina en las sociedades inmaduras y desequilibradas. Máxime cuando la crisis económica aprieta y, reiteradamente, no se tiene la claridad de distinguir las amenazas reales. Nosotros vamos por el mismo camino. Los errores no pueden acarrear pena de cadena perpetua, si hay voluntad de cambio. Esto es una emergencia y cada uno parece ir a lo suyo. Con violencia incluso, signo de un malestar real y preocupante que no sabe o quiere discernir quiénes le atenazan.

El cambio –si llega– vendrá fundamentalmente por la sociedad civil, menos contaminada. Lo peor es que vivimos en un bucle. Siglos de deseducación, infantilismo, sumisión, peleas callejeras a la sombra de los palacios de los poderosos. ¿Quién lo cambia? Se necesitarán generaciones y no vamos precisamente por ese camino.

 Yo vi esa sociedad capaz, sin embargo, muchos la vimos. La que salió a las plazas el 15M y construyó. En un proyecto mucho más amplio del que se agrupaba en las siglas. La que trazó fines y medios. La que pensaba en el bien común, no en parcelas únicamente. La que aún se ve en la encomiable tarea de la PAH. Nos va la vida y el futuro en ello, pero aún la siguen espantando ¿Cuántos más dirán “ahí te quedas”? La peculiar derecha española seguirá frotándose, entretanto, las manos mientras conduce implacable la apisonadora. No son tantos. De alguien debe ser la culpa. ¿Tiene remedio España? Por este camino, no. ¿Volvemos al comienzo?… Toda persona madura y equilibrada prioriza la consecución de sus intereses a lo que le dictan sus pasiones. A las sociedades les ocurre lo mismo: buscan lo que conviene a la mayoría. No es imposible, sí difícil, pero hay que hacerlo.

*Publicado en eldiario.es en donde hay magníficos comentarios.

Tras el 25N

Pues sí, a Artur Mas le ha salido el envite al revés. Vio las calles de Barcelona llenas de gente el 11S y pensó que aquello iba por él, que Cataluña era él. Y, sin embargo, los ciudadanos –con un criterio inusual por estos lares- han rechazado su política de recortes, que eso en realidad se dilucidaba. No todos, claro, las inercias son difíciles de revertir pero Artur Mas ha perdido 12 escaños.

La subida espectacular de ERC o la irrupción de CUP con tres diputados indican que sí hay espíritu independentista en Cataluña (más o menos el mismo que hace dos años), pero sin recortes. Con políticas sociales, como también muestra otro ascenso importante, el de ICV-EUiA.

El PP suma apoyos y gana un escaño. Tiene que haber de todo al parecer. Y Ciutadans también, se queda con 9. Es decir que este triunfo apoteósico “de España” que festeja la carcundia, tiene una representación de 28 diputados. Solemne éxito. La sensatez catalana ha llevado a no tener siquiera en consideración a UPyD, la otra pata del nacionalismo español.

Lo del PSC ya es de traca. Se queda como tercera fuerza política, pierde 8 diputados, y sus mandos se felicitan de lo bien que lo han hecho. Preocupante en realidad, porque a este paso en el conjunto del Estado tenemos PP para rato.

Artur Mas tiene ahora una muy difícil papeleta. Para seguir con sus políticas de recortes y privatizaciones, para seguir favoreciendo a los colegas del empresariado privado, solo cuenta con el PP que es quien hace lo mismo. Su sonrisa campechana, de cemento, tras conocer los resultados, no hace descartable incluso esa opción. Pero no creo que los catalanes lo consientan y menos con el espíritu que reflejan los resultados del 25N. Habrá que ver.

Os confieso que me produce tedio hasta escribir de esto. Sé que es muy serio, pero no puedo evitar un cierto desapasionamiento. Porque hoy “la vida sigue igual” y continúan pasando cosas tanto o más trascendentales.

El marido de Cospedal anda metido en una inmobiliaria y la amiga Ana Botella, a la sazón alcaldesa de Madrid, les ha hecho el favor de echar a 100 familias de sus casas para que puedan vender los pisos. Ni desahucios, ni suidicios, ni mandangas, la pela para la casta es lo primero.

El Gobierno ha decidido por fin a la cifra que pide a Bruselas para “salvar” a los bancos. 42.500 milloncejos de nada. La conveniencia no se discute. Mientras,  la UE tienen mártir a Grecia porque no se deciden a desbloquear PRÉSTAMOS por valor de 31.500. Habrán de exprimir mucho más a la población, solo que apenas queda ya sangre de donde sacar. ¿A qué es raro este paralelismo?

Una noticia esperanzadora, sin embargo. La sanidad madrileña está de huelga por la salud de todos. Ante la decisión de privatizar hospitales y ambulatorios. Ante la decisión de que nuestra salud sea un negocio. Perdiendo sus sueldos de estos días no trabajados.  Por nuestro bien, no deberíamos dejarlos solos.

España no es Portugal

En nuestras retinas todavía la brutal carga policial que reprimió la protesta popular en Madrid el 25S en su intento de rodear el Congreso de los diputados pidiendo más democracia. Y, en el ánimo, el estupor por la violencia con la que se quiere castigarla. Pero también la vigilia portuguesa ante el Palacio presidencial de Belém en Portugal que, solo 4 días antes, culminó cantando, en paz absoluta, el Grándola vila morena, himno de la Revolución. La huelga general en Grecia.

“España, junto a Grecia y Portugal… a la cola de Europa”. La frase mil veces repetida nos persigue como un estigma. Y es que nuestras trayectorias se cruzan una y otra vez en la Historia. Los que menor salario cobramos de la UE15 (anterior a la ampliación al Este). Donde menos invierte el Estado en lo que llaman “gasto” social, bien patente en sus resultados. Tres países rescatados, acosados, por la crisis de la deuda especulativa. Tres sociedades recortadas hasta la extenuación que, lejos de ver el final del túnel, cada vez ahondan más su recesión.

Un destino paradójico hace que España y Portugal siempre muevan ficha al mismo tiempo. Los dos se aventuraron al mar en busca de Imperios que terminarían por perder casi simultáneamente, dejando su idioma en millones de ciudadanos. El siglo XX los unió en sendas dictaduras que se prolongaron cuatro décadas. Nuestros vecinos reventaron la suya, sin un solo tiro, con los claveles del 25 de Abril en 1974. Un año después España se abre a la democracia, tras la muerte de Franco, con una “Transición” negociada en precario bajo la bota de los vencedores. De la mano entramos en Europa, en la hoy UE, en 1986. Y, ahora, camino parejo de “reformas” neoliberales para alimentar los bolsillos de unos cuantos a costa de la población.

Grecia tuvo también su Golpe de Estado. Los Coroneles sujetaron al pueblo más tarde y menos tiempo (1967/74) pero dejaron su impronta. A los griegos nos une en particular la corrupción y la tolerancia social a la corrupción que siempre termina por ver emerger su caspa putrefacta, evidenciando cómo ésta pudre las raíces de cualquier Estado.

Los caminos entre España y Portugal son más parejos pero divergentes al mismo tiempo.  No mantienen monarquía para empezar (Grecia expulsó la suya por otro lado). Portugal rompió con el pasado en 1974, nosotros nos apañamos una democracia “ad hoc”, sin dirimir responsabilidad alguna por la dictadura. A Portugal, eso sí, la vendieron por parcelas los sucesivos gobiernos. Y hace muchos años que supieron de las “bondades” del FMI. En España todavía no se ha consumado absolutamente el expolio público, pero ya queda poco.

El premio Nobel de Literatura José Saramago aventuró en “La balsa de piedra” (1986) la posibilidad de una Iberia unida, más fuerte como interlocutor ante Europa y el mundo. En su metáfora, desgajaba del continente la península ibérica que, a manera de isla flotante y símbolo de valores, viajaba unida en dirección a América. Hace cinco años intentó revivir la idea de la unificación que nunca le abandonó. Ganaríamos mucho los españoles inyectándonos algo del carácter y educación portugueses.

Grecia es ya un despojo a manos del neoliberalismo. Empecinado en votar lo establecido, sucumbiendo al miedo, sin dejar de salir a la calle –ahogados- sus ciudadanos. Pero es de nuevo Portugal el espejo donde mirarnos. Su economía se hunde al 3,3% tras soportar, disciplinados, todos los recortes que la Troika ha tenido a bien ordenar. Y el gobierno conservador –también persistieron en el error- de Passos Coelho siguió apretando el cuello de sus ciudadanos muy obediente.

Los portugueses, sin embargo, pacientes y sosegados donde los haya, saben decir ¡basta! Y sus protestas han conseguido que el gobierno se replantee la nueva ocurrencia de rebajar los salarios un 7%. El primer ministro ha dado marcha atrás y empieza a buscar dinero donde sí lo hay pero ningún neoliberal hasta ahora quería tocar: en los impuestos que no pagan las grandes fortunas.

La diferencia fundamental entre las dos caras de Iberia es la actitud de sus “Fuerzas del orden”. La policía portuguesa avisó que no reprimiría la manifestación de Belém. Aunque al final lo hizo mínimamente. Más allá aún fue el ejército portugués, con una carta a la que se ha dado escasa difusión en España:

 “Las Fuerzas Armadas, desde aquí, reiteran su firme convicción de que los militares nunca pueden ser un instrumento de represión para sus conciudadanos, de acuerdo a la Constitución que juraron defender”, escriben. Tras expresar su solidaridad con todas las iniciativas abordadas por la ciudadanía afirman que lo que  “en realidad se está haciendo” es: “Engañar,  utilizando el miedo y haciendo promesas que no se cumplirán, sabiendo que la gente está indefensa ante ellas” o “insistir una y otra vez que debemos aceptar la imposición de sacrificios para alcanzar una supuesta solución que está a la vuelta de la esquina, un poco más allá. Volver a doblar la dosis de estos sacrificios sin llegar a esas soluciones, por lo que siempre pagan las consecuencias los mismos. Mientras que a la vez, tanto en Portugal como en otros lugares, se acumulan riquezas sin límite, evitando que otros puedan obtener los salarios justos que se merecen por su trabajo”.

En nuestra retina sí, la represión en España, la carcundia jaleando, la prensa internacional destacando la brutalidad de las fuerzas de la autoridad. Las felicitaciones cruzadas de la Delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, el Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz y la propia policía. O Mariano Rajoy en su estreno en la ONU ante un hemiciclo prácticamente vacío… hablando de Gibraltar y la antaño vituperada Alianza de Civilizaciones de Zapatero, mientras se le cae España a pedazos. Conflictos mal enfocados, más recesión y todas las cifras económicas en despeñe.

En el dolor de la caspa patria, aún se puede unir la voz a la de nuestros vecinos y corear lo que ellos cantan con sentido: “ el pueblo es quien más ordena”. ¿O no reside en él constitucionalmente la soberanía?

 *Publicado en eldiario.es

Permitídme que hoy lo dedique. A Zé Moreira y a Pilar del Río.

¿Qué futuro nos espera?

El 1 de Septiembre va a marcar un punto de inflexión en nuestro camino a la pobreza. Según el diseño del PP para, presuntamente “salir de la crisis”, pagaremos más por menos y mermará de nuevo nuestra calidad de vida. Sube el IVA con incrementos sin precedentes. En múltiples productos. Puede que entre lo más notable esté la elevación del precio de las proteínas: carne, pescado… Como en tiempos de la posguerra habrá que dosificarlas, tomarlas mucho más de tarde en tarde. Entretanto –y la verdad no es demagogia- os invito a daros una vuelta por el Club del Gourmet de El Corte Inglés por ejemplo. Un obsceno espectáculo de ostentación en donde vemos elevadísimos precios de alimentos por ser a veces tan solo más sofisticados y llamados a distinguirse de clases con menos recursos.

A partir de ese 1 de Septiembre también pagaremos íntegramente medicinas de uso muy habitual como el Almax o el Fortasec, expectorantes o –con más consecuencia para quienes lo necesitan- vasodilatadores periféricos. En torno a 150.000 emigrantes se verán privados de la sanidad pública, salvo en urgencias, contraviniendo los derechos humanos.

Todo es para pagar un pufo de los poderes financieros que los ciudadanos de a pie no causamos. Espero que todo el mundo recuerde el inicio de la crisis mundial. Ésa que agravó en España la burbuja inmobiliaria –inflada por el PP y no desactivada por el PSOE de Zapatero- y nuestro endémico tejido productivo basado en el turismo y los servicios.

Toda Europa se encamina a la pobreza. Le Monde recoge las declaraciones de un responsable de Unilever, una potente industria de alimentos cosméticos anglo-holandesa, que así lo afirma textualmente. Y en ese conjunto hay sociedades destinadas a pasarlo peor. Muy prácticos los de Unilever, declaran que van a tratar al mercado español como a los países asiáticos en vías de desarrollo: venden productos en envases más pequeños para que sean más baratos. El gasto se nota menos, aunque sea el mismo.

Porque ¿Qué nos espera? Se puede firmar y rubricar que con estas medidas no “se sale de la crisis”, se ahonda. La subida del IVA en Portugal ha conseguido recaudar menos por ese impuesto: los ciudadanos reducen sus compras y no les salen las cuentas al gobierno conservador. Suele pasar con esta injusta tasa. Se fastidia al contribuyente y encima se obtienen menos ingresos. Ni a mala fe, sale peor.

Pero es a Grecia adonde debemos mirar con más atención aún. Tenemos en común con ese país la corrupción política y la tolerancia social a esa corrupción. Algo que siempre pasa una durísima factura. Y aunque en una economía aún más débil, los mismos fundamentos productivos: turismo y construcción inmobiliaria.

El escritor griego Petros Márkaris ha escrito un libro, Las luces se apagan, donde reseña el camino seguido tras 18 meses de “reformas” noeoliberales. Y es desolador. Entresaco algunos párrafos del artículo que Márkaris ha escrito en El País y que merece la pena leer completo:

“Mientras tanto, el conjunto de los ciudadanos sin recursos no deja de crecer. Muchos de ellos no pueden ni siquiera costearse sus medicamentos. ¿Qué hacen entonces? Recurren a la organización Médicos sin Fronteras, que proporciona de forma gratuita algunas medicinas. Las dos clínicas de Médicos sin Fronteras que existen en Atenas están pensadas para asistir a inmigrantes sin recursos, que llegan a Grecia desde África en barcas de remos. Pero cada vez son más los griegos que piden ayuda. Algunos días hay casi mil personas haciendo cola en Médicos sin Fronteras.

Entre ellos, por ejemplo, diabéticos que ya no pueden permitirse comprar insulina. La miseria de los inmigrantes se extiende a los griegos. Hasta hace apenas medio año, cuando me asomaba a la calle desde el balcón de mi casa, veía a inmigrantes que revolvían entre los cubos de basura, en busca de algo para comer. En las últimas semanas, se han unido a ellos cada vez más griegos. No quieren revelar su miseria, por eso hacen su ronda a primera hora de la mañana, cuando las calles están casi desiertas.

(…)

Lo peor para los miembros del partido de los mártires es el desánimo. Han perdido la esperanza. Para ellos, tras la crisis no se esconde perspectiva alguna de alcanzar un futuro mejor. Cuando uno habla con ellos, no es posible dejar de pensar que solo están esperando a que llegue el final. Cuando una gran parte de la sociedad no logra reunir el optimismo necesario, significa que la vida es en verdad agobiante. En muchos de los bloques de viviendas en los que viven ciudadanos con ingresos escasos o moderados ya no se enciende la calefacción. Las familias carecen de dinero para gasóleo, o prefieren utilizarlo para otras cosas.

(…)

La recesión no es la única preocupación de los mártires. A pesar de que sus negocios ya no rinden, están obligados a pagar sus tributos por partida triple: primero, el Impuesto sobre la Renta, después diferentes impuestos adicionales y, por último, un complemento de solidaridad. Un impuesto este, el de solidaridad, que el año próximo deberán abonar en dos ocasiones, mientras que otro impuesto indirecto, el IVA, se incrementó dos veces durante el año pasado. Mientras que los defraudadores no pagan nada o casi nada de estos impuestos adicionales o del complemento de solidaridad, porque muchos no presentan la declaración de Hacienda o disfrazan una gran parte de sus ingresos, los ciudadanos honrados no pueden casi ni respirar.

(…)

La contención del consumo y la falta de créditos ha frenado el crecimiento económico del país y, por este motivo, son muchas las pequeñas empresas que se hunden estos días. Desaparecen, pero no se llevan consigo las numerosas deudas contraídas. Mi cuñado, representante de moda infantil, me contaba entristecido que solo la pasada semana había vivido tres casos semejantes. Es desesperante. Ahora, delante de las oficinas de empleo, se ven largas colas de parados que cada mes aguardan pacientemente la orden de pago con la que el banco debe transferirles su subsidio. Sin embargo, nunca pueden tener la certeza de que el pago llegue a principios de mes. A veces, tienen que esperar algo más para cobrar sus 416,50 euros, pues el número de parados no deja de crecer y a las oficinas de empleo se les termina el dinero.

(…)

El cuarto y último partido de la sociedad griega es el que más me preocupa. Es el partido de los desesperanzados: los jóvenes griegos, sentados todo el día frente al ordenador, buscando en Internet, desesperados, un trabajo, sea donde sea. No son emigrantes como sus abuelos, que en los años sesenta llegaron a Alemania desde Macedonia y Tracia para buscar trabajo. Estos jóvenes han ido a la universidad, algunos incluso tienen un doctorado. Sin embargo, cuando terminan la carrera se van directos al paro. (…)

Ya sea a causa de la recesión, de las medidas de contención del gasto, del recorte de la deuda o de las reformas, el caso es que vamos a sacrificar a tres generaciones en nombre de la crisis. Hoy son los jóvenes los que más pierden; mañana lo seremos nosotros, porque en algunos años nos faltarán las fuerzas para seguir luchando. (…)”.

Pero no todos pierden en Grecia, tampoco en España, ni en el resto de Europa…

“Está claro que los beneficiarios y los defraudadores no tienen tales preocupaciones. Apenas sienten que el país está en crisis. Antes de que Grecia entrase en esta situación, ya habían trasladado su dinero al extranjero. Mientras que los bancos griegos han perdido en los últimos 18 meses alrededor de 6.000 millones de euros, los bancos extranjeros —especialmente los suizos— se frotan las manos”.

Añadamos que los griegos han cometido el error histórico de volver a entregar el poder a los causantes de sus males. Como en otros países, como en España, el miedo y la manipulación, el desinterés por la realidad, conduce a votar contra los propios intereses. Nada conseguiremos mirando para otro lado. Discutiendo si son galgos o podencos mientras nos engulle el lobo. Enchufándonos en vena fútbol, cualquier otra distracción, o diciéndonos que no queremos sufrir pensando estas cosas o que no sirve para nada lo que hagamos. Un negro futuro camina sin pausa, y es inexorable si no se cambia su trazado.

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