Islandia, ejemplo de reacción

Los islandeses siguen dando ejemplar muestra de cordura y dignidad. De libertad. Por segunda vez han rechazado pagar las deudas de sus bancos privados caídos en bancarrota por aplicar la estrategia neoliberal. Les suponía pagar 13.300 euros por cabeza. En la primera ocasión los acreedores –bancos británicos y holandeses que habían apostado en el casino bancario islandés los planes de pensiones de sus ciudadanos- les pedían un interés del 5,5%, ahora lo habían rebajado al 3% y les daban muchos más años para reembolsarlo. Pero los islandeses siguen diciendo no. Tienen la inmensa fortuna de no pertenecer a esta UE que aprisiona a la Europa real, -y cuya apuesta es defender a los bancos y “mercados” por encima de los ciudadanos- y aún pueden rebelarse. Algunas voces sensatas alertan en Islandia de que el inmenso poder fáctico que hoy manda en el mundo –con la connivencia de los gobiernos- no se conformará y dictará represalias. Los acreedores además están dispuestos a llegar a juicio. En ese pulso están.

Hemos tratado de antiguo el tema de Islandia en el blog, desde que apuntaba el problema. Resumo de nuevo hitos de esta odisea:

Islandia es un pequeño país nórdico en el que sus 300.000 ciudadanos gozaban del nivel de desarrollo y civilizada convivencia que suele caracterizar a la zona. Ocupaban el undécimo lugar mundial en PIB per capita y, lo que es mucho más importante, el primero en el Índice de Desarrollo Humano, una clasificación muy rigurosa que establece la ONU, valorando otras variables además de las que hablan, exclusivamente, de resultados macroeconómicos. Islandia era el país donde mejor se vivía del mundo. Y sus ciudadanos, los más felices.

En 1998 le sacudió al mundo desarrollado la fiebre privatizadora. Eran los tiempos de Áznar en España que se apuntó con fruición al empeño descapitalizando al Estado con la venta de las empresas que, privadas, son hoy punteras en beneficios. Islandia culminó la labor de desprenderse de sus 3 bancos públicos en 2003. Los islandeses aumentaron su prosperidad ficticia con la gestión de su banca privada que daba unos créditos y pagaba unos intereses estupendos. Tanto que quebró (2008). No eran realistas.

El problema fue que esos inversores y clientes eran en su mayoría británicos y holandeses. Y querían cobrar. Lo siguen queriendo naturalmente. Así que las autoridades del Reino Unido intentaron aplicar a los islandeses, como medida coercitiva, la legislación antiterrorista nada menos. A los ciudadanos islandeses. No al Banco ICESAVE -la nueva entidad financiera privada-, ni siquiera a las autoridades políticas que propiciaron el fiasco, sino a toda la población de Islandia.

La quiebra de Islandia ya había supuesto a sus ciudadanos que se suspendiera el intercambio internacional. ¿Qué implicaba? que el dinero de los islandeses no valía nada fuera y no podían ni emigrar. Para gestionar la crisis cambiaron de Gobierno y eligieron a la socialdemócrata Jóhanna Sigurdardóttir, de 66 años, exsindicalista y gay. Ahora, también apoya -de alguna manera- la resistencia el presidente de la República, Oláfur Ragnar Grímsson, en el cargo desde 1996, es decir que ha vivido todo el desarrollo de la crisis y resurrección islandesa. Ahora el país ha salido de la recesión, y crece: la última cifra conocida al 1,2%.

   El dilema es serio para los gobernantes islandeses sin embargo. Veo en Euronews que la presidenta contempla con preocupación el juicio al que pueden someter al país los acreedores.  El endeudamiento de sus bancos fue de tal calibre que multiplicaba por tres el PIB de Islandia. No pueden devolverlo. ¿Tienen que hacerlo los ciudadanos? Se niegan. ¿Puede entonces vivir aislado un país que no es autosuficiente como casi ninguno lo es ahora? ¿Hay que entrar en la UE para tener ese soporte? ¿A qué precio? El primero es devolver las deudas.

Por el momento, Islandia enjaula a sus banqueros. Como decía el magistral artículo de El País que permaneció varios días como el más visto del periódico… en España. Casi 160.000 visitas directas contabilizadas. Escrito además con gran brillantez, tenía frases como ésta: “Esto es Islandia, el lugar donde los bancos quiebran y sus directivos pueden ir a la cárcel sin que el cielo se desplome sobre nuestras cabezas; la isla donde apenas medio millar de personas armadas con peligrosas cacerolas pueden derrocar un Gobierno”.

Los medios hoy nos ilustrarán con los “rifirrafes” –que tanto divierten- del PP y el PSOE, pero no nos contarán esto. Ni aclararán la confusión de origen: No son los países los que quiebran, sino los bancos quienes tienen problemas (debidos a sus propios errores que arrastran a las cuentas de los Estados) pero “rescatan” a los países para que paguen los platos rotos sus ciudadanos. Y sin prescindir de intereses porque también el rescate es negocio. “Demasiado grandes para caer” en opinión, por ejemplo, de la UE que ya ha hecho pasar por el aro a Portugal, decretando restricciones durísimas para sus ciudadanos, y obligando a ese eufemismo tan bonito: “un ambicioso plan de privatizaciones”. Vamos, que les van a dejar con una mano delante y otra detrás. ¿Todos los bancos son “demasiado grandes para caer”? Pues va a ser que igual no nos podemos permitir tantos bancos a mantener y con que se vayan al cuerno unos pocos,  tenemos menos bocas que alimentar.

Nuestra excelsa vicepresidenta económica, Elena Salgado, es otra obediente seguidora de los mandatos neoliberales, en detrimento de la sociedad. Hasta feliz se muestra cuando “los jefes” la aprueban.

En resumen: en Islandia la ciudadanía –después de estar con el agua por encima de la cabeza y haber comenzado a ahogarse- ha reaccionado y dicho no. Sus políticos les consultan y no obran en contra de su opinión por el momento. Quienes estamos en la égida de la UE bajamos la cerviz prestos a la estocada. Apasionante saber si Islandia ganará el pulso

Medina. Público

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Liz y los payasos

Isn’t it rich?

Are we a pair?

Me here at last on the ground,

You in mid-air.

Send in the clowns.

Isn’t it bliss?

Don’t you approve?

One who keeps tearing around,

One who can’t move.

Where are the clowns?

Send in the clowns.

Just when I’d stopped opening doors,

Finally knowing the one that I wanted was yours,

Making my entrance again with my usual flair,

Sure of my lines,

No one is there.

Don’t you love farce?

My fault I fear.

I thought that you’d want what I want.

Sorry, my dear.

But where are the clowns?

Quick, send in the clowns.

Don’t bother, they’re here.

Isn’t it rich?

Isn’t it queer,

Losing my timing this late

In my career?

And where are the clowns?

There ought to be clowns.

Well, maybe next year.

Gran pérdida. Pero no era “la última”. Quedan Lauren Bacall, Kim Novak, Shirley MacLaine, que yo sepa. Pasión por los titulos, etiquetas y simplificaciones.

Libia, Gadafi, la ONU, oriente en llamas, reactivación de atentados en Israel/Palestina, Portugal, la UE, los intranquilos mercados, SORTU, una mujer encerrada por su marido dos años mientras una comunidad de solo 20 vecinos mira para otro lado, dinero y estudios para ver cómo se manipula la orientación sexual… Mándame a los payasos. Lluvia adorable, realizaciones inmediatas… No será la última vez.

Dudas ante las noticias del día

Ante las noticias del día (que podéis seguir en mi twitter por ejemplo) dudo entre dos actitudes:

    

   Argumentos en post anteriores y en las propias noticias.

   ¿Alguna sugerencia?

Francia y los castizos

Mi paisano Goya lo pintó así. Tristes guerras si no es el amor la empresa.

Hablamos en casa de que los españoles –el grueso de ellos- sólo se movilizarían “a causa” de los franceses. No siguiendo su ejemplar protesta contra el ataque a los derechos ciudadanos que perpetran los gobiernos como brazo ejecutor de los mercados, sino para combatir cualquier cosa que hagan nuestros vecinos del norte: contra ellos.

  Hubo un momento crucial en nuestra historia. La revolución francesa venía derrotada por los Bonaparte, pero la ciudadanía gala aún respiraba progreso y un cierto glamour. Los afrancesados” españoles eran los “antisistema” de la época, los que huían de lo rancio y de la caspa. Y a todos combatimos, sí, señor. Para traer a un deseado Fernando VII, Borbón, que restauró el absolutismo en rechazo constante a la Constitución de Cádiz o a todo lo que oliera a democracia. Hicimos un negocio estupendo. Porque los franceses echaron también a los Bonaparte y, mal que bien, se apañaron una historia en condiciones.

   Triunfaron los castizos. Estamos muy orgullosos de la gesta. Incluso el 2 de Mayo se celebra la fiesta de Madrid, como no podía ser de otra manera.

   Pues bien, hoy –y desde hace días- Francia hierve en rechazo a las medidas de Sarkozy. El muy osado, sube la edad de jubilación de los franceses de los 60 a los 62 años. Sobre los pirineos el país se paraliza. Y los jóvenes estudiantes son los primeros en salir a la calle porque “no quieren vivir peor que sus padres“. ¡Viva la difference! Aún volverán los franceses a sacarnos las castañas del fuego a todos.

Corrupción española: bien de interés cultural

En vista de la encendida defensa que hace el PP para declarar los toros bien de interés cultural y patrimonio protegido por la UNESCO, es de suponer que actuará en consecuencia cuando llegue al poder como le vaticinan las encuestas, dado que ya lo ha hecho en las comunidades que gobierna. Pero todavía nos pueden deparar muchas más sorpresas. Por ejemplo, lograr la misma calificación para la corrupción española. Así Cospedal (y el resto de los ecos) no tendría que salir a atacar el Estado de Derecho cada vez que la policía entrulla a miembros de su partido por malversación de fondos públicos, cosa que ocurre con cierta frecuencia. Hay cosas que no deben exponerse a la vista pública. Se lavan o se ocultan en casa, como toda la vida.

Declarar la corrupción española bien de interés cultural, de interés turístico también, y patrimonio protegido de la UNESCO, se asienta en profundas razones que no pueden verse obviadas.

  • La tradición. Desde el gran éxito editorial de Anónimo, con el Lazarillo de Tormes, sabemos que forma parte de nuestras más arraigadas costumbres. Cuatro siglos ya de la obra y no hemos hecho nada por reivindicar nuestra insuperable aportación al mundo. Se apoyaría también en refranes populares como el que dice “Abierto el cajón, convidado está el ladrón”. Grandes y pequeños, nobles y villanos, reyes y presidentes han robado a manos llenas el dinero público. España puede acreditar una gran tradición en esta práctica, y las tradiciones hay que conservarlas. ¿Qué haríamos sin tradiciones? La corrupción es “un componente especial de la cultura española”.
  • Trato dado a los corruptos. Como los toros antes de la corrida, los corruptos españoles gozan de grandes prebendas, superiores a los humanos honestos. Y a diferencia de los astados que palman en sangre, nuestros corruptos a gran escala, suelen salir casi indemnes de la cogida. Buenos y caros abogados, lentitud de una justicia que no siempre es del todo ciega, apoyo solidario de unos con otros, e incluso de desconocidos que quieren medrar sin escrúpulos. Muchos españoles llevan un corrupto dentro.
  • La estética. La corrupción española no es un deporte ni un sacrificio ritual, no, es una mezcla de baile, arte y virilidad. Embutidos en trabillas italianas a costa de los contribuyentes, danzan ante nuestros ojos, con un par de bemoles, amariposados y señoras (por cierto hay menos porque menores son sus cargos públicos probablemente) incluidos. Sus capoteos mediáticos nos embelesan, nos marean.
  • La trascendencia. Contemplar la corrupción sirve para descargar colectivamente sentimientos positivos y negativos, algo enormemente saludable según los expertos. Es una lucha casi religiosa entre el bien y el mal. Irritados algunos, complacientes otros, vemos que triunfa el mal, a diferencia de lo que ocurre en las corridas de toros, y nos preparamos para la realidad de la vida.

Declarar la corrupción de interés turístico e incluso fiesta nacional, nos traería valores añadidos. Podríamos llevar a nuestros turistas a contemplar los ladrillos del litoral que han edificado millonarias fortunas particulares, el cemento del interior, los campos de golf, los vertederos de basuras, o incluso las administraciones de lotería donde compra Fabra sus boletos. Incontables puestos de trabajo en guías turísticos y una incalculable riqueza para el país.

No olvidemos los souvenirs. Talonarios, sobres bajo mano, chapas, camisetas, jarras, llaveros con la efigie de las estrellas de la corrupción. Beneficio seguro. Una auténtica industria al servicio de “la fiesta”.  Y, como apuntan los comentarios, congresos y aulas de corrupción donde aprender la carrera.

La corrupción española protegida como patrimonio de la Humanidad en la UNESCO, homologaría además a los grandes malversadores y especuladores mundiales. Agradecidos, “los mercados” dejarían de atacarnos. No se ven más que ventajas.

La sabiduría práctica, la inteligencia emocional, no está para luchar contra los elementos, sabe navegar con el viento a favor y sacar provecho de su patrimonio. Hay que subvencionar –más aún- a los artistas de la corrupción española, no dejar que la fiesta muera. Con rigor y sin apoyos, estos bravos ejemplares desaparecerían. España sería otra. Honesta, responsable, culta.

Por cierto, Camps ha retirado temporalmente la educación sexual de los institutos porque tiene que “rediseñar” sus contenidos (la abejita y el polen, me han apuntado como posibilidad). Y un informe internacional sitúa a los jóvenes españoles a la cola de Europa en innovación y competitividad. Lo atribuye a que aquí no se cultiva la inteligencia. Según los expertos, eso lastra el desarrollo económico y social de los países. ¡Qué sabrán ellos! Aquí les va divinamente a unos cuantos. Y más que les irá. Estamos en el buen camino. ¡Corrupción, fiesta nacional, bien de interés turístico, cultural y patrimonio protegido por la UNESCO!

Cacerolada

Al PP le ha crecido una –presunta, siempre presunta- fuente de financiación irregular: las basuras. Los datos figuran en un sumario judicial ahíto de evidencias pero es que la policía y la magistratura tienen manía al PP y España “no es ya un país democrático” por esa malsana ojeriza a los conservadores, como no deja de repetir todos los veranos Dolores de Cospedal y otros ecos programados.

 Me asombra el asombro por este hallazgo: la mierda y los desperdicios pueden dar florecientes beneficios particulares. Pablo Ordaz escribió hace cuatro años ya un magistral artículo, digno de un Pulitzer, en el que hasta el menos avisado podía ver entre en el detritus, tan surrealista que un zoológico auténtico, con sus gorilas y todo, saltaba entre la podredumbre.

“Lo hacen todos”, “abierto el cajón, convidado está el ladrón”, “yo de mayor querría ser… Fabra”. Entre todas las perversiones que han desvirtuado el lenguaje para desactivar las ideas, una de las peores es la que ha hecho pensar a los ciudadanos que la corrupción es “normal” y no tiene mayores consecuencias, que el lucro particular es lícito también robando las arcas públicas. Pues no. Todos los organismos internacionales y las voces más autorizadas afirman y demuestran con datos que “La corrupción es incompatible con la democracia y hiere gravemente a los propios fundamentos del sistema”. Así lo dice por ejemplo Carlos Jiménez Villarejo, el primer fiscal anticorrupción.

Las cuitas españolas -con recortes, precariedad y miedo-, conviven con esa estupenda Europa llamada UE que, al parecer, también “nos hemos dado”. De Europa pasamos ¿no? Yo no lo haría, también hay ahí un par de cosas alarmantes:

Nuestra querida Elena Salgado anda aprobando con sus colegas que los presupuestos nacionales sean sometidos a examen por Bruselas. La UE azul por los cuatro costados nos va a decir qué podemos y qué no podemos gastar. Así que es irrelevante a quién votemos en España. O no Que tenemos a Mayor Oreja (a quien le salen los sufragios españoles por las orejas y parte de la barba para sentar sus reales en el parlamento de Estrasburgo) y sus correligionarios, por ejemplo intentado vetar una condena a Sarkozy por su racista y demagoga expulsión de gitanos europeos. Menos mal que entre los conservadores de allende los pirineos también hay demócratas -como no podía ser de otra forma- y la reprobación a Sarkozy salió adelante. Más aún, le han dicho que cese esta peligrosa práctica.

Me ha impresionado por otro lado el dramático llamamiento hecho en su discurso de la Unión por Durao Barroso, cuya importancia, creo, no ha sido resaltada. ¿Qué ha dicho? Que Europa no pinta nada, en resumen. “O actuamos juntos o se moverán sin nosotros“. Hemos sido desplazados por otras potencias, perdiendo aquella voz de solera que poseía el viejo continente. El que decidió estrechar lazos precisamente en defensa de la democracia. Y, ya sabemos, el chico de los recados no decide.

Una España manchada en una nave europea a la deriva. Y los problemas ahí sin resolver, enmierdándose cada día más (Que fino es mi corrector de Word, no me acepta la palabra). Y unos salvadores de la patria que prueban su eficacia hundiendo cada día más el barco y las barcas.

  Y el nuevo director de lainformacion.com, Carlos Salas (en expedita sustitución de Vanessa Jiménez) diciendo ayer en un acto ante un par de centenares de periodistias digitales en su mayoría jóvenes, que cuando él empezó “los columnistas llevaban gafas y barba, despertaban un gran respeto  y no trabajaban nada“, pero ahora una pléyade de blogueros reciben múltiples visitas y poseen gran influencia… “aún sin tener ni el graduado escolar“. El director de un medio de información los admira mucho. Los chicos aplaudieron a rabiar.

¿Qué hacemos? “activ@s contra la crisis” es una plataforma cívica que agrupa… a los de siempre, vamos. Lo apoya ATTAC y eso para mí es ya una garantía. Este jueves, día 9, a las 9,30 de la mañana han convocado una cacerolada en la puerta del Congreso. Saldrán un grupito de señorías muy suyas a hacerse la foto recogiendo una carta muy bonita en contra de la reforma laboral. La utilizarán para forrar algún libro… en el mejor de los casos. Pero os puedo asegurar que, si mis jugos matinales lo permiten, voy a estar allí con la cacerola un mazo o cuchara que suene bien, y alguna corneta. Porque a veces es útil tan solo desfogarse, expulsar la rabia. Avisados estáis los que queráis venir :)

  Las banderas rotas sobre la mesa, para tejer nuevas, claro está. Ojalá que pudiera estar el imprescindible Labordeta en la brecha, aunque nos acompañe su fuerza. Un besico amigo. :)

Robar en euros

Salían por la frontera (todavía las había) con una maleta llena de pesetas, aquella rudimentaria moneda que valía tan poco. Hace 3 décadas España pasó una epidemia de fuga de capitales, saldada con la impunidad habitual. Era, en general, dinero negro procedente de untos a políticos para lograr contratos empresariales y de sus beneficios menos confesables por los dadores. Las maletas y los sobres transitaban de hecho con gran soltura también por territorio patrio.   

Por lo que leo el negocio ha prosperado. La agencia tributaria denuncia que Ferrovial pagó comisiones ilegales a Convergencia a cambio de obra pública. Y que la potente y afamada constructora abonó 5,9 millones de euros a través del Palau de la Música. Argumentan los empresarios que el dinero era simplemente una donación para patrocinar actividades de la fundación. El Palau, como otras tantas entidades de este tipo (incluidas asociaciones “sin ánimo de lucro”), recibió por lo que voy viendo auténticas fortunas, en cantidades obscenas, de todo tipo de organismos públicos, no necesariamente fraudulentas pero puede que mal invertidas.   

Si mis cálculos no fallan, 5,9 millones de euros serían casi 1.000 millones de pesetas. Estaría por asegurar que nunca antes… se “donó para patrocinios”, ni nada que se le parezca, semejante cifra ¿A quien iban a traer a cantar? ¿A un coro celestial ultragaláctico?   

Y estamos hablando de una “pequeña” partida en ese mar sinuoso sobre el que cada día caminamos. lainformacion.com nos recuerda otros casos recientes como el de Esther Koplovitz “dotando” -como a una hija en trance nupcial- a Fundescam (a  la sazón Fundación para el Desarrollo Económico y Social de la Comunidad de Madrid), de tan turbias entretetelas que ya forma parte del Caso Gürtell.   

O de otro constructor, levantino, llamado Enrique Ortiz, a quién –lo que son las cosas- he encontrado en mi vida profesional trabajando sin parar para las comunidades del PP (léase la polémica autopista de Ibiza). Ahora ha entrado en la actualidad porque también es accionista mayoritario de un equipo de fútbol: el Hércules y se investiga si pagó comisiones a los contrarios por dejarse ganar. Hay grabaciones incluso del caballero, muerto de risa, cuando un portero se tira al otro lado mientras el balón entra la portería, pero creo que los jueces son bastante escrupulosos en garantizar la intimidad de este señor.   

¿Y luego que haces con la pasta para que rente? Pues llevarla a lugares complacientes en donde la Agencia Tributaria española no te esquilma. No es que se emplee a fondo con las gentes “de bien” adineradas, ni que esa legislación que permite las SICAV, pagando un 1% de impuestos, sea muy dura, pero mejor es nada, y no dar explicaciones. ¡Dónde va a parar!   

Los pardillos aún sacan los billetes de España embutidos en cigarrillos -los de 500 euros que abultan menos, imaginad el esfuerzo físico de cargar sacas con pesetas-, según contaba hace poco la Guardia Civil, pero los expertos conocen otros entramados más seguros y productivos. ¿Las autoridades no? Pero, seriamente, tomando medidas eficaces.   

Robar en euros es un salto cualitativo respecto a las pesetas, lástima que la sociedad –en todos sus estamentos- no haya registrado ese sustancial progreso. Al menos para exigir que no le desvalijen, porque resulta que todo ese dinero que fluye con soltura y que a los ladrones aprovecha, es nuestro. Me da que, por el contrario, la sociedad se ha empobrecido, en cuerpo y carácter. ¿Te apuntas a constituir una SICAV de ciudadanía?   

Diseño: Davalon Art

Brindis

Por la gloria efímera, pero felicidad al fin. Por la esperanza. Por los paraísos soñados… si se les echa una mano tomando billete. Por compartir. Por los paréntesis que se convierten en eternos… mientras duran (aunque ayudan a tomar fuerzas). Por el placer. Por la belleza. Por el amor. Por detenerse a mirar. Por la fantasía. Por la realidad. Por los proyectos comunes. Por la buena gente. Por la España que hoy es feliz y tiene que luchar para seguirlo siendo en lo que realmente le afecta.

Y en la mañana, tomo prestado un párrafo del magnífico artículo -que suscribo plenamente- de Javier Pérez de Albéniz, El Descodificador:

“Me trajo a la cabeza una frase del legendario periodista Jacob Riis…

“Mira cómo golpea la roca el picapedrero, tal vez un centenar de veces, sin lograr hacerle mella. Pero al centésimo primer golpe la parte en dos, y yo sé que no lo logró el último martillazo, sino todos los anteriores”

La efímera unión nacional del fútbol

 

Si alguien nos hubiera dicho a algunos de nosotros que saldríamos a tirar cohetes por las ventanas porque un equipo de fútbol se alzase con la victoria, tal vez no le hubiéramos creído. España sonríe de punta a punta, parece dolerle menos la hipoteca y lanza vítores patrios. Nuestro país vive un momento nacionalista exacerbado y, en cierto modo surrealista, por algo tan cuantificable como que un balón entra en la portería un número de veces adecuado. El fútbol crece como nexo de unión cuando faltan otros símbolos que nos muevan la pasión y a actuar en positivo. Lo escribí el 27 de Junio de 2008 en Soitu. Y sigo teniendo memoria ¡qué dure! por favor ¿Nadie más lo recuerda?

Tres días después, seguí. Nadie puede minimizar la alegría colectiva de todo un país porque su selección de fútbol se proclame campeona de Europa. Suenan gritos de “España, España“, en la calle; la explosión de júbilo arranca del corazón. La gente parece precisar salir a la ventana para comunicar y compartir su alborozo, tirarse a la calle –previa escalera y puerta- para que ninguna pared obstruya su exaltación expansiva. Un fenómeno nuevo ha prendido. Unión e ilusión han formado un cóctel mágico.

Enormemente apoyado con publicidad y difusión, desde el comienzo de los tiempos televisivos: el fútbol mueve más negocio que cualquier otro deporte. Punto decisivo pero no total para saber porqué un país diverso, que apenas tolera al diferente aunque sea su vecino, al que le duele la crisis económica, llora, ríe, se lanza a las fuentes en piscina, abraza a quien tiene al lado sin preguntarle a quién vota, beba hasta precisar atención médica, o se envuelve en la bandera española que aún sigue siendo rojigualda.

Europeo de fútbol 2008

La bandera se libra de lastres, quizás también de contenidos. Como, quizás, debería ser. Se ha disparado un proyecto colectivo por un tema sobre el que todo el mundo tiene opinión, porque no exige mayor esfuerzo intelectual.

Unión e ilusión tiñen las calles, aún, a pleno sol del día, suenan cláxones y trompetas. Unión e ilusión en la selección española y en la ciudadanía. ¿Y si sustituimos la palabra fútbol en todo el fenómeno? ¿Si, mejor, con ella añadida, impregnamos de su espíritu todas las empresas que queramos acometer? Proyectos que unan en lugar de dividir, que conozcamos hasta poder formular opiniones sobre ellos, aceptar la diferencia, acometer las dificultades con sentido positivo, no rendirse, luchar, disfrutar del empeño. Si fuéramos capaces de eso, España alcanzaría otros trofeos que, aún, nos son precisos. La vida cotidiana no es mejor porque anoche un equipo de fútbol marcara el gol suficiente para ganar. Sólo es más agradable. Recuperemos ese aliento para mejores metas, para todas las metas. También podemos.

Pues bien, los dos años que siguieron han protagonizado –sino acrecentado- la desunión y el caos tradicionales. Más aún, España se enfrenta hoy a una crisis económica mundial y particular, rendida a los vencedores. Hasta la ley de costas se va a reformar para consagrar el desastre urbanístico que tan caro nos va a costar en una de nuestras principales fuentes de ingresos: el turismo. En lugar de dotar a España de una banca pública en competición con la privada que tantos apuros hace pasar, se privatizan alegremente las Cajas de Ahorros, saludadas con alegría por tanto indocumentado, incluso delante de un micrófono. El dominio político en plan cortijo se podía y debía haber solventado -con rigor y disciplina, cualidades que existen en el acervo humano-, en lugar de entregar las Cajas a la voraz sanguijuela del capital privado. Sigue y crece la cinta sin fin de los “chorizos” del PP -presuntos hasta la condena, pero con apabullantes indicios- robando a manos llenas dinero de los ciudadanos allí donde tienen gestión. Y sus descaradas protestas a las formas de detención. ¿Cómo si fueran los peores delincuentes? Sí, han traicionado la confianza de los ciudadanos a los que representan y han saquedado sus impuestos ¿Hay algo peor que eso para  personas “de bien“? Y Educación para la Ciudadanía, cede a los chantajes del PP y a la debilidad del PSOE, y se convierte en una “maría” .

Fui una conversa al fútbol de la selección –casi sólo a ése, si descontamos al Barça en competiciones europeas, por lo mismo, por la calidad- hace ya dos años. Y vibraré el domingo con La Roja. Pero de ahí a sumarme a esta infantil histeria colectiva, -con pulpos y supercherías alentadas y jaleadas incluidos-, de pensar que algo va a cambiar en España si la selección gana, va un abismo. Como veis la experiencia demuestra que no. El fútbol no es argamasa, es diversión. Aprendamos, como digo, a conocer a fondo asuntos cruciales para poder opinar sobre ellos sin sonrojo, igual que lo hacemos sobre el maravilloso Villa . Proyectos comunes que unan en lugar de dividir. Sin duda es posible, solo falta querer.

   No pretendo aguar la fiesta, todo lo contario. Apoyaré a La Roja el domingo conteniendo la respiración y exhalándola con toda el alma en un grito si ganan. Resulta tan difícil amar sin dolor a este país, que para una vez que nos brindan la oportunidad, hay que aprovecharla a fondo. Yo lo haré. Soñando que no es del todo imposible trabajar en una empresa colectiva.

G20: “Compóntelas como puedas”

Fantástica foto de EFE portada de Público: Antidisturbios en Toronto.

El G20 primero, el G8 antes, reunidos en Toronto (Canadá), han acordado que las soluciones a la crisis que atravesamos sean “ajustadas a las circunstancias nacionales”. Es decir, que cada uno se las apañe como pueda. Y, al mismo tiempo, los países emergentes –que sí tienen dinero y ya sabemos a costa de qué la mayoría- logran que no salga adelante una regulación financiera. Pésimas noticias en su conjunto: la política ha abdicado. Las reuniones de Toronto así lo certifican. Estamos en el peor de los escenarios posibles entre los que podían darse.

Creado arbitrariamente en 1973, a petición de EEUU, el G8 consiste en la reunión de un grupo de países industrializados del mundo que poseen peso político, económico y militar. Pero no son ni los ocho países más industrializados, ni los de mayor renta per cápita ni los que tienen un mayor Producto Interior Bruto. Nació como G7, con Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido. Un día llamaron a Rusia, tras caer el telón de acero. Durante unos años fueron G7 más, Rusia. Ahora ya son G8. Nadie los ha elegido más que en sus respectivos países, pero ellos deciden por todo el mundo de alguna manera.

¿Alguien podría citar qué ha conseguido el G8 en sus cumbres? Por ejemplo, reducir cada vez más la aportación a los países pobres para cumplir “los objetivos del milenio” que dictó la ONU en el año 2000. ¿Algo más? A mí me llamó poderosamente la atención cómo exoneraron de condena al dictador de Zimbabue, Robert Mugabe, en una histórica reunión, la de Hokkaido (Japón) en 2008. Histórica, porque fue la primera en la que, además de ver las grandes limusinas y paradisíacos hoteles, supimos que comían los líderes mundiales: un menú de hasta 19 platos, regados con sake y champán francés. Allí tenían que resolver qué hacían con la crisis alimentaria: dijeron que no sabían como ponerle coto. Y marcharon hacia sus casas tan tranquilos.

Se preguntan ahora cómo han podido gastar 800 millones de dólares en una reunión de fin de semana. Evidentemente no han cambiado su dieta, ni sus hábitos, y ahora ya son G20, muchos más. Añadamos el costo de la seguridad para un nutrido grupo de líderes y sus séquitos. El caso es que se han gastado 800 millones de dólares para no encontrar soluciones. Ese dinero es nuestro, nunca debemos olvidarlo. La grandilocuente declaración del año pasado ha quedado en nada. No se ha llevado a término apenas ninguna de las medidas acordadas para resolver la crisis. En lugar de “refundar” el capitalismo, el capitalismo se ha “enfundado” en su más cruda versión.  Por tanto, en esta ocasión ni se han molestado en hacer el paripé.

G20. Territorio Vergara. Público

 Obama es partidario de aumentar el gasto público (para estimular el consumo y el crecimiento) y quienes mandan en la UE de reducirlo, a costa de graves mermas en el estado del bienestar. El EEUU de Obama, y los gobiernos conservadores de Alemania, Francia y Reino Unido apuestan por regular por su cuenta el mercado financiero. Poco harán. No mandan. Quizás algo, ya veremos.

En España entretanto vemos a Zapatero entusiasmado con la nueva religión del “mercado”, no más incremento del gasto público, del gasto social. Y a Rajoy que, en lo poco que dice de su “programa” económico, se muestra no partidario de la tasa bancaria. ¿Un visionario? ¿Un rebelde emergente? No, el mayor y más desvariado colaborador del “sistema” neoliberal… más aún que el renovado Zapatero, que ya es decir. Al menos, al presidente le gustaría, dice, ir a un impuesto bancario.

Se nos están llevando el dinero a manos llenas. Sin controles, ni impuestos, con el llamado “secreto bancario”, atesoran en los paraísos fiscales una cantidad de dinero obscena e impronunciable. Pero que en estimaciones de Merryl Linch, equivale a 3 veces el PIB de EEUU, o de la UE, o a 13 el de la India. En España hay 143.000 personas, según el mismo informe, que guardan libres de cargas en opacas cuentas 175.000 millones de euros, según los técnicos de Hacienda, Gestha, en este caso. Echad un vistazo a estos gráficos de Expansión. Y a mí, sin ir más lejos, la Agencia Tributaria se me ha llevado casi todo el plan de pensiones, por no tener dinero para reclamar los errores judicialmente. Tú y yo, además, pagamos las carreteras, calles y servicios que estas grandes fortunas usan pero eluden contribuir a su creación y mantenimiento.

Con todo, lo más inquietante es el escenario en el que todo esto se desarrolla. La crisis partió de la quiebra de los bancos por prácticas fraudulentas. Los gobiernos les “inyectaron” dinero, tanto que, en ejemplo gráfico de Susan George, “si cada dólar fuese un segundo, en el reloj pasarían 400.000 años”. Y ahora son los que deciden y ordenan medidas a nuestros representantes políticos, caídos en una profunda sima.

He escuchado esta mañana a desmemoriados periodistas decir que con Obama acaba la hegemonía de EEUU, a manos de los países emergentes. En mi último libro, 2008, escribí esto, basada naturalmente, en lo que leía aquellos días:

“Con Bush hijo, acaba la época de mayor prosperidad económica e incluso –aun persistiendo grandes desigualdades- social de EEUU. Su gestión ha tenido importancia decisiva en el hundimiento económico de su país, en la quiebra del sistema. El mundo tardará muchos años en reponerse del mandato de George W. Bush”.

Las recetas de China, India o Brasil se imponen y aún en estos dos últimos países tienen un rostro humano, no así en China. Pero sobre todo se impone el desconcierto mundial. De todos, el más preocupante futuro es para la UE a la deriva, y, en ella, uno de los países peor parados es España. Sigamos preocupados por el Estatut, el burka, por la trascendental disyuntiva de una parte del periodismo joven entre “web y papel”, y por lo que llaman “rifirrafes” políticos. O por ver lo bien qué marcha mi ONG u organización progresista por sí sola. A mí comprobar que el inexorable cumplimiento del plan que se atisbaba y en sus peores salidas previstas, me asusta realmente. Por lo que ha de venir, lógicamente.

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