El ECOFIN con la tijera

Se reúne uno de los órganos con más poder en la UE: el ECOFIN, el consejo de ministros de finanzas. Tan expertos como son y no les salen las cuentas, la economía europea va de pena. Y así lleva desde que se siguen las políticas de “austeridad”. Pero ellos insisten. A Chipre, después de saquear las cuentas corrientes de los ahorradores, le van a apretar el duro gordiano y le van a pedir lo que a los demás: que eche funcionarios y recorte servicios sociales por todas partes. Ahora resulta que se “equivocaron”, y en realidad el país necesita 23.000 millones. La diferencia de más de 6.000 va también a las costillas de los contribuyentes. Parece que unos cuantos potentados se llevaron el dinero aunque “no se podía”, no podían los ciudadanos de a pie, y ha engordado la factura. Piden también privatizaciones para que se sigan lucrando los mismos y venta de reservas de oro. Que Chipre se vaya al cuerno no importa, lo importante es que los acreedores cobren.

Con Portugal también están muy enfadados. El Constitucional anuló por ilegales parte de los recortes y hay que hacer más. Lo habitual: sanidad, educación, gasto social. Esto de la justicia y la democracia es un asco para los negocios, y merece un castigo ejemplar.

Para España, ese país que va tan bien según cuentan Rajoy y sus secuaces, solicitan más impuestos, tajo a las pensiones y una reforma laboral aún más agresiva.

¿Creceremos así y se solucionará la crisis? No, iremos a peor. Como vamos cada uno de estos países y el conjunto de la UE, pero… no tenemos a nadie quien nos defienda.

Mientras tanto son intocables las grandes corporaciones y millonarios particulares que tienen entre 16 y 24 billones de euros en paraísos fiscales, según ya hemos contado. Un tercio de la riqueza mundial. Traduzco: a nosotros por ejemplo nos suben el IVA o el IRPF cuanto estimen oportuno y no se puede ni rechistar. Estos no pagan apenas impuestos. Para ellos gobiernan los elegidos por una cuadrilla –amplia- de obstinados papanatas. Aunque sufren también los recortes, les consuela mucho decir: “Pues… el otro más”.

¿El futuro? Como las cuentas irán a peor…habrá que seguir recortando. No es un error, es auténtica mala voluntad. Una pura estafa. Pero mientras se consienta, así continuará.

elrich.amanecer.tijera

 

Chipre dice no

El Parlamento de Chipre ha rechazado penalizar las cuentas de sus ahorradores como le pedía la UE a cambio del rescate de 10.000 millones de euros. Ningún diputado ha votado a favor. En contra todos los partidos salvo el gubernamental que se ha abstenido. Llegarán ahora las coacciones y ultimatúms pero Chipre tiene una crédito con Moscú de 2.500 millones de euros (a pesar de que el país euroasiático aloja a sus defraudadores como paraíso fiscal). Putin, ay,está interesado en unos importantes yacimientos de gas que han aparecido al sur de la isla. La ceguera y prepotencia de la UE podrían salirle muy cara.

 Entretanto, Cristóbal Montoro acaba de anunciar en el Senado que el Gobierno va a imponer un tipo “moderado” a los depósitos bancarios para compensar a las comunidades que vieron anulado su impuesto autonómico después de que el Ejecutivo creara un impuesto estatal a tipo 0%. Dice que será poca cosa. ¿Cómo? Nada. Ni un céntimo. Me advierten que este impuesto estaría dedicado a las entidades financieras y no a los ciudadanos. No es eso lo que pone la noticia, pero, en todo caso, los bancos suelen repercutir en sus clientes cada céntimo que pagan.

 En Chipre ha sido decisiva en esta primera negativa a tamaño despropósito la respuesta airada de la sociedad. Veremos aquí si esta vez alguien reacciona a todo cuanto nos está pasando. La masa ameba suele decir: “nos sacrificamos y entre todos esto lo solucionamos”. Por favor, que paguen ellos solos las cuentas de Montoro que el resto nos desapuntamos.

Un salto al vacío

Los ciudadanos están desbaratando el tinglado. Pocos lo han definido mejor que el ministro García Margallo al comentar lo ocurrido en las elecciones italianas: “Es un salto al vacío”. Más prudente, incluso, que su colega alemán Schäuble que lo ve “grave, contagioso, infeccioso para Europa”. Bruselas envía mensajes apremiantes, y los mercados apenas controlan su desasosiego. Los votantes están locos. Es intolerable, eligen a quién quieren o pueden, y no se corresponde con el plan trazado.

Esto ya lo han arreglado un par de veces. Propuso Papandreu  hacer un referéndum para consultar a los griegos sobre los recortes y las políticas de la Troika y lo quitaron de un plumazo. En Italia, precisamente, llegó un día en el que el corrupto Berlusconi ya no era útil, y lo sustituyeron por Mario Monti. Y van los ingratos ciudadanos ¡Y lo mandan a las catacumbas en el escrutinio! Y osan más: recuperan a Il Cavaliere mascherato (a nivel de muñeco de cera) y encumbran a un cómico “antisistema” cargado de sombras. Doble salto mortal. En un circo, desde luego.

Estábamos divinamente. Pagando una crisis que la mayoría de nosotros no ha provocado. Viendo reducidos servicios esenciales y derechos. Contemplando un gobierno -en el caso de España- al que le sale hasta por las orejas la (presunta) corrupción y la desfachatez para intentar disfrazarla. Las continuas ofensas a la ética y a la inteligencia de los ciudadanos. Hartos andamos del “y tú más”, de las pocas expectativas que ofrece buena parte de la oposición. Con el PSOE en caída libre en su interior y en sus resultados. Pero nadie se aparta del guión que se han trazado. Creen que todo sigue igual y que los ciudadanos retornarán a la “cordura” de mantener todo como dispongan.

No hay que espantarse, pues, de lo que han hecho los italianos, aunque parezca incongruente. Aquí también contamos con numerosos berlusconis. En la política nacional y en la autonómica. Algunos con trazas que se asemejan a la Camorra. No nos faltaba más que otro cómico. Prosistema –en su caso- aunque de varias décadas o centurias atrás, alardeando de añejo machismo. Y también han sido elegidos, y es posible que vuelvan a ser votados. Una sociedad educada como la nuestra o la italiana, tiene estas cosas.  O como  la griega que, en su desesperación, ha terminado optando –en parte-  por el fascismo. Se afianza de tal manera, que los conservadores de Nueva Democracia han puesto a votación tomar medidas para lograr la “pureza de raza” griega en el ejército y la policía y así arañar votos a los nazis de Amanecer Dorado. Y el PASOK aún no ha retirado su apoyo de gobierno al presidente Samaras, líder del partido que ha tenido semejante iniciativa. Los diputados socialistas se han exasperado, eso sí. ¿Hay quien dé más? Ése es el momento actual. La cumbre de ese paraíso perfecto desde el que salirse en un brinco implica “un salto al vacío”. ¿Queda muy lejos el vacío de la ciénaga donde vivimos?

Lo tenían bien planeado. Creían que pueden empobrecer a los ciudadanos hasta la extenuación con el fin de enriquecer sin freno a la minoría para la que gobiernan sin que nadie, salvo cuatro locos controlables, protestara. Ellos son la ley y el orden. Son ellos o el caos. Pero ya ni sus medios afines logran endosar la patraña. Al menos a una parte sustancial que les abofetea con los votos. Y siguen sin enterarse. La socialdemocracia europea dice por boca de Bersani en su pírrico triunfo: “la campana que ha sonado en Italia, también suena en Europa”. Sí, acompañada de una orquesta circense y de la banda sonora de El Padrino.  Son estos políticos los que han degradado la democracia, no los votantes, con la gravísima responsabilidad democrática que acarrea. Y siguen viéndose como la solución. Tal como están, no lo son. Cada vez menos. No todos, ya sabemos, pero sí un porcentaje decisivo.

¿Cómo reaccionará esta vez Merkel tras perder las elecciones italianas? Ni siquiera ha comparecido para aceptar su derrota y, por el contrario, manda hablar de “infecciones” ciudadanas sin la menor autocrítica. O la Comisión Europea que vive al pairo de lo que ella diga porque comparte su ideología y sus métodos. ¿Y los mercados? ¿Moverán enérgicamente su batuta? ¿Quitarán todos ellos otra vez al presidente italiano si no les gusta? ¿Mandarán finalmente a los tanques?

 ¿Y qué planes tienen para España? ¿Vale todo, corrupción, mentir hasta el ridículo, acallar a palos las protestas, con tal de rendir culto a la sagrada “austeridad”, eufemismo de lucro para unos pocos y dolor para la mayoría?

 Al borde del abismo están ellos sobre todo. Y la sociedad también porque todavía hay quien gira y gira en su desconcierto y arroja el voto como una bofetada… en su propia cara. Protestan por la corrupción y votan a Berlusconi. Protestan por la incongruencia y votan a Beppe Grillo. Lo que más claro tienen es que votan contra la política tradicional. Todavía muchos temen a lo desconocido: ese otro salto a una política limpia y participativa hecha para los ciudadanos. En éste creemos unos cuantos.

 *Publicado en eldiario.es

The Great Spanish Crash (BBC)

Visto con calma -solo lo había visionado a trozos- me parece fundamentalmente un reportaje flojo. Los abrumadores datos de España brindan buenos momentos informativos, desde luego, pero en conjunto el periodista “ha comprado” -o es la suya- la argumentación neoliberal sin faltar un detalle. Baste decir que utiliza de hilo conductor prioritario a Pedro Schwartz, mientras coloca un par de frases a José Luis Sampedro.

En general ha olido algunas causas de la crisis española, pero -al no situarlas en el contexto completo y real- parece que o no se ha enterado de la mitad o lo ha trabajado poco. Nada de la culpa inicial de los bancos, de la usura de los “mercados”, de la deuda especulativa, de la UE…. He echado de menos a Jordi Évole en Salvados o La Sexta Columna, ya veis, ¡qué diferencia! Y desde luego al antigo Informe Semanal o En portada.

La ley del Suelo de Aznar/Rato (causa de la burbuja) tan bien pensada.. que salió mal por casualidad, vaya por dios.  Y ese peso que da a las Cajas en la crisis que es fuerte pero no el principal.

Ya no le ha faltado al británico más que el flamenco continuo como banda sonora.

Federico Trillo, nuestro insigne embajador en el Reino Unido, ha protestado por lo que considera sensacionalismo del reportaje. Una hora de BBC es de mucho impacto. En las verdades del barquero el periodista se ha quedado corto, salvando además a Mariano Rajoy  a quien no carga otra culpa que la austeridad, necesaria -dice Almunia-,  prácticamente “heredada”. Yo protestaría por su menor calidad respecto a lo que se espera de la BBC.

¿Qué pensáis vosotros?

España en bancarrota política según Der Spiegel

Foto con la que ilustra su reportaje Der Spiegel, destacando el cartel de los bomberos: “Con tantos recortes, nos estamos quedando desnudos”

El prestigioso semanario alemán Der Spiegel dedica un amplio y muy concienzudo reportaje a España en el que hace una durísima crítica a Mariano Rajoy y a lo que califica de bancarrota política de nuestro país que se añade a nuestros muchos problemas. De hecho atribuye a “los errores de los conservadores en el poder” la eventual necesidad de pedir un nuevo rescate.

El reportaje llega a narrar las relaciones históricas de España con Europa o la eterna lucha patria entre conservadores y reformistas que suele saldarse a favor de los primeros. Cuenta, en tono de censura, qué hicimos con los fondos estructurales: “En vez de usarlos para desarrollar las industrias del futuro, los españoles promovieron proyectos de infraestructura, incluyendo carreteras, ferrocarriles, viviendas y hoteles”.

Narra la senda de nuestros tropiezos y, completa, la de Rodrigo Rato desde este: “Él era también el que liberalizó las leyes de construcción y se jactó de dar a todos los españoles el acceso al mercado de valores” a su investigación por la gestión de Bankia. Y describe, en fin, los últimos avatares sufridos y la situación económica y social que vivimos hoy, sus contrastes:

“Uno de cada cuatro españoles está sin trabajo (una tasa de paro casi cinco veces más alta que en Alemania), mientras que el 53 por ciento de los jóvenes están desempleados (casi siete veces la tasa alemana).España es un país profundamente herido y desgarrado. Los miembros ricos e influyentes de la alta sociedad, los que hacen sus peregrinaciones diarias al mediodía a los restaurantes caros, donde aún es difícil conseguir una mesa, mantienen sus privilegios. Al mismo tiempo, sin embargo, cientos de pequeños bares de todo el país han tenido que cerrar sus puertas, porque los españoles más comunes ya no pueden pagar los precios normales. Muchos de ellos son demasiado orgullosos para hacer cola en comedores de iglesias”.

“¿Y qué hace el primer ministro Mariano Rajoy? Él no ha dado un discurso por televisión, ni ha dicho una palabra explicativa o tranquilizadora a Europa ni a su pueblo. En su lugar, Rajoy, de 57 años, ha desaparecido en su oficina del Palacio de la Moncloa en las afueras de la capital madrileña. Algunos dicen que él pasa su tiempo allí mirando desamparado e impotente las cifras. Se reúne con los líderes de negocios como el consejero delegado de Siemens, Peter Löscher, en habitaciones decoradas con arte moderno, e incluso se ha reunido con los líderes sindicales españoles, por primera vez, aunque fue después de que ellos ya hubieran hablado extraoficialmente con la canciller alemana, Angela Merkel. Otros dicen que Rajoy está irritando a sus socios europeos con llamadas telefónicas frenéticas.

Este comportamiento no inspira confianza. Parece más una declaración de bancarrota política.

Tampoco es muy útil que el ministro de Economía Luis de Guindos haya restado importancia a los problemas de España en Berlín, diciendo, con firmeza, que Madrid no necesita más de las arcas europeas que los € 100 mil millones ($ 123 mil millones) ya comprometidos para rescatar a los bancos españoles. (…) Entonces, su compañero de partido Esteban González Pons,  alto funcionario de los conservadores gobernantes, culpó a “los europeos del norte” en su conjunto de dejar “al Sur” en la estacada por egoísmo puro”.

Der Spiegel llama la atención sobre la histórica pérdida de popularidad del “registrador taciturno” desde su triunfo solo hace 8 meses, no conocida desde la muerte de Franco en 1975. Y explica:

“Tal vez lo que enfurece a cientos de miles de personas y los lleva a las calles no es que se les pide que hagan sacrificios, sino más bien las mentiras de la clase política. Rajoy, que coinciden en subrayar durante su campaña que es un hombre honesto, ha agotado la paciencia de los españoles con mentiras descaradas y edulcoradas, sobre todo en el tema de los bancos”.

El semanario alemán, el de mayor difusión de Europa, pasa a relatar las protestas de los españoles de las que en todo momento resalta su ausencia de violencia. Habla de los mineros, bomberos, profesores, médicos, enfermeras, incluso de los abuelos (los yayoflautas) hartos de ser “el colchón familiar”:

“Durante meses, los españoles, en una muestra admirable de paciencia, soportaron las noticias peores y peores, con la esperanza de que serían recompensados después de todos los sacrificios que habían hecho, desde los recortes salariales a las vacaciones canceladas. Pero ahora, aparentemente, han perdido su optimismo. Los mineros de Asturias en el norte de España, que salieron a las calles de la capital con sus cascos de mineros, han sido acompañados por oficiales de policía, bomberos y enfermeras. Los jóvenes también han dejado su letargo y ahora están protestando frente a los palacios de vidrio de los bancos”.

El durísimo -y muy documentado y elaborado- reportaje lanza esta idea con preocupación a la vista de los acontecimientos:

“¿Es esto una democracia estable, este socio fiable Unión Europea a menudo elogiado como la alianza del “ancla sur”, la cuarta economía más grande de la zona euro, después de Alemania, Francia e Italia, se encuentra en una encrucijada? ¿Y no podría incluso ver un retorno a los tiempos autoritarios, nacionalistas, 37 años después de la muerte del dictador Francisco Franco? ¿Habrá un camino real para España, o es la oración a lo largo de la famosa ruta de peregrinación, el Camino de Santiago, la única esperanza del país?

Los españoles sí somos griegos

Casi el 40% de los griegos con derecho a voto (algo más de 6 millones) no ha acudido a las urnas. Redondeando los porcentajes, el 30% de los que sí lo han hecho, se ha inclinado por los conservadores de Nueva Democracia. A pesar de un varapalo serio, el 12% ha seguido votando al PASOK. Y la izquierda de Syriza se ha quedado con el 27%. Las presiones de la UE, Merkel, y los medios informativos del mundo ”importante” que no quieren nadie les desmonte el chiringuito –aunque se esté hundiendo- han sido de tal calibre que solo les ha faltado enviar tanques y aviones de combate. Los ciudadanos se han decantado pues o por la abstención o por lo que quería el poder dominante.

Nueva Democracia fue el partido que, con la ayuda de Goldman Sach, maquilló las cifras griegas para entrar en el euro. Corrupción, nepotismo y despilfarro jalonaron sus años de gobierno al igual que los de los socialdemócratas del PASOK. “El índice de desempleo rebasa el 22%, y el 50% entre los menores de 30 años, pese a la reducción de los salarios en un tercio; los únicos comercios todavía con clientes son los de alimentación; las multinacionales empiezan a marcharse; la Seguridad Social ha sido destruida; aumentan en paralelo la delincuencia y la xenofobia; el turismo, una de las grandes fuentes de riqueza, está huyendo”, escribía ayer Enric González. Bruselas, Merkel y las Biblias neoliberales varias, piden más ajustes a la población para entregar una nueva cuota de su “rescate” a cuentagotas que hasta ahora no ha dado más de 170.000 millones de euros, cuando los bancos de la UE recibieron 1,6 billones, más 1 billón en líneas de crédito al 1%. El pago de su rescate, de las mermas, del hambre, de los suicidios, de las vidas en su conjunto, es para los bancos deudores –en su mayoría alemanes-, ellos, los ciudadanos, no ven un céntimo. Por el contrario su deuda crece por los intereses de la especulación consentida y amparada por la UE, Merkel, FMI, BCE y toda la casta.

¿Cómo es posible que les dé más miedo que todo esto contradecir las órdenes? ¿Creen que sería peor? ¿Aún peor? ¿Qué esperan de los partidos que les mintieron, les robaron, les estafaron, les coaccionaron, les vendieron? ¿Una varita mágica?

Ah, que “todos lo hacen”, hasta el nuevo Syriza con un programa que no es el que esgrimían los dueños del cortijo mundial. Al menos cabía una duda, en Nueva Democracia y el PASOK es una certeza. ¿Qué pasa por la mente de un votante que elije a quien causa su desgracia para que se siga ensañando? Si aún come y es un “privilegiado” ¿no ha visto cómo sus conciudadanos han ido cayendo víctimas de la codicia que no provocaron? ¿No ha visto extenderse la mancha de la pobreza? Si mañana se intensifican los suicidios en Grecia ¿quiénes serán los culpables? Porque este resultado nada cambia la situación de los griegos sino a peor. Pero es “la grandeza de la democracia”… que se saltan con pértiga más de cuatro con poder.

Probablemente, la frustración de quienes han de pagar por el miedo o la sinrazón de los otros, el malestar que ya causó caídas de gobierno y que no hará otra cosa que aumentar, provocará el derrumbe de éste -que se presume de coalición entre los dos partidos tradicionales- a no mucho tardar. Y vuelta a empezar. Más pobres y más desesperados. La sociedad desinformada, distraída y amedrentada es un peligro público.

¿A qué viene el título de este artículo? España no es Grecia en tamaño y desarrollo, pero su sociedad se asemeja. Toda, con sus gobernantes a la cabeza. Pon en una coctelera la burbuja inmobiliaria, unas cuantas Cajas de Ahorros manejadas por poderes locales, los ERES y las Gürteles varias con destituciones fulminantes de las cúpulas fiscal, policial e inhabilitación de la judicial que las investigó –que poco he oído de eso en Grecia-, unos gramos de nepotismos en la colocación de parientes y amigos, un paro similar al de los griegos y mayor tasa de economía sumergida, un buen sazonado de involución ideológica, otros cuantos terrones de “oposición responsable” para no perder el cargo, “Amaneceres dorados” que brillan y mandan ya desde las costas catalanas al corazón y las extremidades del viejo Imperio, medios informativos manipuladores o también “responsables” (con los dueños del dinero y el poder)… por tener hasta corren por las venas de ambos países ciudadanos que luchan por su dignidad… y luego agita. Y a continuación trágatelo de un sorbo. Y al que no lo quiera le tapas la nariz y se lo haces beber a la fuerza. Ah, la grandeza de la democracia, del sistema que labra ciudadanos libres y responsables, informados, sujetos a derechos y obligaciones… la que piensa en el bien común.

Como si fuera ayer

Portadas de Hermano Lobo en 1974

Hay tantas Españas…

Hay una España que vive en los grandes centros de consumo. Una voz metálica de fondo les habla de la vuelta al cole, de la nueva temporada, de los pantalones ajustados, de los tonos rojo y gris, o rosa, o blanco y negro, de las ofertas del supermercado. En las pausas, música. Más o menos estridente o placentera según el nivel adquisitivo de los clientes. Parecen pensar que quienes acuden a centros baratos prefieren la chabacanería. Esta España se pasea entre inalcanzables relojes y trajes de marca o entre más asequibles pintalabios que satisfagan el gozo de comprar. Algunos, si no los ven, los roban. Y sus ciudadanos salen del recinto, pero siguen viviendo en el centro comercial que ahora les da cuenta de la gripe A, B o C, de que tienen que lavarse las manos, de que hay crisis, de unos cuantos accidentes y otros tantos sucesos. De los avatares de unos ídolos que podrían figurar en las estanterías de los comercios chinos de todo a un euro, que los harán sentirse superiores y en el fondo los invitarán a emularlos para ganar el dinero fácil. No suelen explicarles los porqués de todo ello, ya están políticos y expertos para dar su versión a gotas medidas. Siguen caminando entre luces frías, pocas salidas accesibles, y la voz impersonal que anuncia en reclamo adonde deberían dirigirse.

Hay otra España que desarrolla su existencia en un hormiguero. Trabaja. Sale de expedición y busca alimentos y cuanto precisa. Suele marchar en fila reglada, pero a veces se escapa y explora. Cuando encuentra un impedimento, reacciona buscando nuevas rutas. Cuida su refugio, clasifica. Cree que sus tareas son en bien de la colectividad aunque algún zángano desbarate los propósitos de la mayoría. El hormiguero es su hábitat, pero también sale a aspirar los olores de la vida y corta flores para su morada. Canta, si puede, como la cigarra. Y ama —desde la obrera a la reina, del macho fértil al soldado— instigada por sus poderosas feromonas.

Una más que zozobra abducida por la prisa. No sabe cómo, está embarcada en una lancha rápida sin timonel. Achica agua de las fugas si navega, trepa al palo de la vela supletoria, friega los suelos de la cubierta, cocina en un fogón lo que haya. Sin pausa, ni tiempo para reflexionar. Salta a trompicones cuando la barca camina en tierra. Se ahoga, respira. Y no siempre cobra.

Hay otra España que grita. Reside en un cuadrilátero de boxeo. Con toros que cruzan el ring y piezas de caza que hay que abatir. Buena parte de los contendientes fuman y beben sin control y aporrean a quienes intentan impedirlo. Desacreditan y rechazan a quienes no son como ellos. Se asoman a las cuerdas para vociferar que han de ser penalizados y apartados de la colectividad quienes usen su libertad y su criterio. Todos son hombres, hasta las mujeres. La virilidad extrema los caracteriza.

La quinta reside en España y en muchos otros lugares del mundo. Participa de buena parte de las que anteceden cuando le place porque le asisten todos los derechos. Deposita sus pertenencias en una o varias casas o urbanizaciones de lujo. Ellos las utilizan para dormir buena parte de las noches del año, no todas, y en los fines de semana si no viajan. Ellas entre tanto se entregan a cuidar de su cuerpo, de su cara, de su pelo, de su atuendo… Su mayor guía y en ocasiones tirano: la báscula, eje primordial de sus conversaciones. Las más comprometidas con la sociedad prestan apoyo a alguna asociación humanitaria, de habitual, católica. Ellos traen mucho dinero a las cuentas corrientes y más de una vez eligen la belleza verdadera como distracción. Absolutamente prescindibles, reliquias de un pasado que se resiste a morir.

La sexta España —y puede haber muchas más— solía llorar para alumbrar una vida nueva. Se albergaba en un paritorio. Llevaba siglos allí. Siempre en el crudo momento de las contracciones, las entrañas desgarradas, que, en circunstancias normales, se olvidan por completo con la venturosa llegada del hijo ansiado. Ésta apenas ha llegado a verle asomar la cabeza, pero el bebé que se sueña fuerte y sano se hace esperar. Muchos españoles lo aguardan desde el fondo de la historia. Antonio Machado, por ejemplo, aún debe hacerlo desde su exilio mortuorio francés, en el que —al menos— nunca faltan flores. En 1913, harto de la “España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía”, creyó ver nacer ¡ya! otra: la “del cincel y de la maza”, la “España de la rabia y de la idea”. Quizá sí estaba, quizás ya es un ser real y con futuro.

(De “La energía liberada” de Rosa María Artal)

¿O no?

Las revoluciones perdidas

Vivimos duros tiempos en los que el golpe neoliberal avanza sin freno y se atisba el revivir de los fascismos, todo ello ante el desinterés de una gran mayoría o al menos una mayoría decisiva.

Nuestros vecinos portugueses están pagando con sangre el “rescate” de 78.000 millones de euros que les facilitó la UE y el FMI, mientras los mismos entes entregan billones de euros sin medida y sin contrapartidas a los bancos. Todo lo contrario, al recibirlos como muy caro al 1,5% y prestarlo al 5%, al estrangular el crédito porque es más rentable especular con la deuda, han salido enormemente beneficiados de la crisis.

Pero de algún lado tiene que salir el dinero. Recortes en sanidad y educación, más privatizaciones, reducir las pensiones más altas, las prestaciones por desempleo y la indemnización por despido. Una “reforma” laboral para trabajar más por menos dinero: el manual. Tasa “de solidaridad” con la que redujeron a la mitad la paga de navidad, elevación de los precios del transporte público, el que usan las clases menos adineradas.

El nuevo gobierno conservador ha ido cumpliendo los mandatos de la UE, como cuando el 1 de agosto de 2011 vendió el Banco Portugués de Negocios (BPN) al angoleño BIC por 40 millones de euros, un precio de saldo ya que su intervención costó a Lisboa 2.400 millones de euros. La entidad africana no conserva ni la mitad de los puestos de trabajo.

Ha crecido su deuda, los intereses que paga y sus bonos ya son calificados por las poderosas agencias privadas norteamericanas de “basura”. Es el camino en el que mirarse.

Protestan los afectados en la calle, pero ya salen también fuerzas de extrema derecha a que los telediarios (españoles) hablen de “enfrentamientos”, situándolos en el mismo plano para desactivar la realidad.

Todo esto marca nuestro propio futuro, el de los españoles. No hay sino unir los datos.

Conservo un pequeño tesoro. El final del reportaje de Informe Semanal dedicado, en 1987, a la muerte de José Afonso, quien impulsara con su Grándola Vila Morena la Revolución de los Claveles. Lo firmó Eduardo Barrenechea, un enorme periodista que fue el cronista de los míticos días de Abril y muchas cosas más. Lo lee, con rabia y sin “objetividad”, mi querido amigo José Antonio Rodríguez. La revolución de justicia y solidaridad, la que disparó claveles y ni un solo tiro ni violencia, entonces ya se perdía y ha acabado ahogada.

Lágrimas de Pessoa en el mar, el mismo que baña las costas españolas, tan dulces e insípidas que permiten la asfixia, cómplice, e incluso sin llanto.

 

 

El amor a España

El amor se matiza según sea su objeto pero, seguramente, tanto se destine a un hijo, una pareja romántica, un amigo o una tierra por ejemplo, posee características comunes. Y hasta en eso los humanos lo interpretamos de distinta forma revelando el propio carácter.

Por lo que leo, oigo y veo de insignes exponentes del “amor a España” veo que no coincido en absoluto en sus apreciaciones. Mi idea es que aquello que amo sea libre, dotarle si puedo de instrumentos para que crezca y cuente con un criterio propio sin imponerlos. Que sea adulto, responsable, coherente, ético. Lo quiero valiente, que sepa levantarse cuando cae y reflexione sobre sus fracasos. Le abrazaré si llora o se cansa aunque también intentaré mostrarle el camino de la superación. Para que decida de forma autónoma. Positivo, generoso pero firme. Lo quiero feliz, compartiendo con otros sus sentimientos y sus logros. Que también me quiera, libremente, solo porque le doy amor, bienestar y luz.

El amor a España en España ha confundido sus trazas durante gran parte de la historia con algunas de las peores muestras de las relaciones humanas: paternalismo, posesión e imposición. Como maltratadores de manual, muchos han buscado una sociedad inculta y sumisa a la que manipular y marcar el camino, en una senda a su mezquina manera: los ciudadanos están a su servicio y a su utilidad y se le impone hasta qué pensar. Si se desvía, garrote y represión. Inculcarle por supuesto la culpa. Y dicen… que nos aman, que aman a España.

Desde los confines del tiempo, otros españoles se han empecinado en cambiar el rumbo, sugiriendo cañas de pescar, en lugar de cebos y cestas cerradas en donde aguardar la sartén. Es casi patético contemplar esos intentos que acabaron en nada. El aragonés Joaquín Costa, desde el regeneracionismo iniciado en el Siglo XIX, pedía «Escuela, despensa y doble llave al sepulcro del Cid». La “generación del 98” le secundaba desde la literatura. Con otros mimbres, José Ortega y Gasset se dolió del hombre-masa español, del elogio a la mediocridad. Antonio Machado descubrió que el problema residía en que en este suelo cohabitan dos Españas distintas e irreconciliables.

Lloraba Salvador Espriú al saber que más al norte había una tierra próspera, culta, espabilada y feliz, pero que no podría marcharse muy a su pesar porque él también se sentía tan pobre, ignorante, sometido y desgraciado como se empecinan aquí en educarnos a todos, los que vez tras vez mandan.

Y el caso es que los proscritos, los que terminan huyendo o pagando duros castigos, también amamos a España. Desde el exilio Rafael Alberti escribía un poema al que suelo terminar por acudir. Se inicia así:

“Estampo esta palabra para empezar: España”

España, dulce caña,

Dulce y terrible: España.

Alta y verde espadaña,

Braña,

Entraña,

Cabaña,

Mar, llanura, montaña,

España

Soterraña,

Fina titiritaña,

Ciega aventura extraña.

Dura España terrible,

Temible,

Aborrecible,

Rostro desapacible,

Obstinada infalible,

Irascible,

Insufrible,

España inamovible,

Imposible,

Impasible,

Locura inextinguible”.

En este día en la que la España oficial, la mayoritaria, la acomodaticia, inmadura, necrófilica, acrítica, rebosa su cara, quiero incluir en el post el último párrafo del capítulo “La piel de España” de mi libro “La energía liberada”. Como tantos otros, que desde cualquier rincón y actividad, sentimos un cierto amor atávico por España, aunque no por ésta.

“La sexta España —y puede haber muchas más— solía llorar para alumbrar una vida nueva. Se albergaba en un paritorio. Llevaba siglos allí. Siempre en el crudo momento de las contracciones, las entrañas desgarradas, que, en circunstancias normales, se olvidan por completo con la venturosa llegada del hijo ansiado. Ésta apenas ha llegado a verle asomar la cabeza, pero el bebé que se sueña fuerte y sano se hace esperar. Muchos españoles lo aguardan desde el fondo de la historia. Antonio Machado, por ejemplo, aún debe hacerlo desde su exilio mortuorio francés, en el que —al menos— nunca faltan flores. En 1913, harto de la “España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía”, creyó ver nacer ¡ya! otra: la “del cincel y de la maza”, la “España de la rabia y de la idea”. Quizá sí estaba, quizás ya es un ser real y con futuro”.

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