Las causas de la crisis en “el pálpito de la calle”

Uno o varios recorridos por tiendas del barrio y diversos lugares públicos ofrecen interesantes reflexiones.

La primera: una indignación desbordante. La asunción de la crisis, desde luego. Y un desmedido afán en contarte sus causas, sin preguntarte previamente ni tu información sobre el tema, ni mucho menos tu opinión. Necesitan desahogarse.

Pero veamos qué ha causado los problemas:

  • Las “autonomías”. En Madrid, ganan por goleada, en particular Cataluña. En ésta, Madrid. En el resto –que sepa- depende de su concienciación centralista.
  • Los políticos. Todos.
  • El PSOE.
  • El PP.
  • El PSOE Y EL PP.
  • Que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” y “no éramos ricos” (éstos, mientras se avituallan para irse a la playa).
  • Los funcionarios.
  • Los sindicatos.
  • Los emigrantes.
  • Varios.

Hablo de lo que el tópico define como “el pálpito de la calle”, hay gente con mayor conocimiento de las causas.

Ante la descripción de evidencias ofrecen estas respuestas:

  • Los ricos no pagan impuestos: “siempre ha sido así”. Y no piensan cambiarlo.
  • Nos recortan sanidad, educación, servicios públicos, etc.. para pagar los pufos de los bancos: enmudecimiento. Nada, no dicen nada.
  • Por este camino no se arreglará la crisis: “Al final siempre se arregla”.
  • No todos los políticos son iguales: “¿Que no? Todos roban”.
  • Si destruimos la política llegan fascismo y populismo: nuevo enmudecimiento.

Lo cierto es que estamos ante una sociedad perpleja que busca –desnortada- explicaciones. Y que muchas de las que asume dependen del medio en el que se “informan” (basta con seguir sus respuestas). Con mucho miedo. Sin respuestas propias. Y mucha pasividad, a la espera de un líder enarbolando una varita mágica.

La hoja voladora

Preparo una conferencia que tengo previsto dar en San Sebastián el infausto 18 de Julio, que no es mala fecha para hablar de la actual “Democracia enferma”. Un reto, porque el resto de los participantes en el curso de la Universidad del País Vasco son de gran nivel.

Pues bien, ayer corría un poco de viento en Madrid, y al abrir la ventana salió volando la primera hoja. Comienza así:

“Imagínense a Vds. mismos en 2008. Recuperen ese momento. Con su nivel de vida, las prestaciones que recibían del Estado, los derechos que confería una ya asentada democracia y la pertenencia a la Unión Europea y piensen en las certezas y seguridades que atesoraban. De repente el 15 de Septiembre nos informan que ha caído una empresa norteamericana: Lehman Brothers y, tras ella, vamos asistiendo al derrumbe del sistema financiero internacional”…

Desgrano después cuatro ideas sobre el drama que padecemos y sus claves con cierto suspense, anticipando un posterior desarrollo. El texto queda cortado al final, dejando a mitad una frase en la que comienzo a explicar qué es lo que implica la modificación de la Constitución que firmaron Zapatero y Rajoy a instancias de Bruselas.

Blanca e impoluta mi hoja, planchada por la impresora, con sus letras negras bien claras y destacadas, voló y cayó en alguna parte. Planeando sin duda por la forma rectangular del folio. La ventana da a una zona común de la comunidad, bastante concurrida en verano. Alguien tuvo que recibirla a sus pies y dudo que no cayera en la tentación de leerla, siquiera pensando que era un mensaje celestial –dado que caía de arriba abajo como suele suceder :) -.

He aguardado toda la tarde y toda la noche, la mañana también. Esperaba quizás a un vecino que recalara en mi puerta, tras llamar en las de todos los pisos hasta encontrar al autor de ese texto. Para saber al menos –por curiosidad- como seguía la historia. Al presidente de la Comunidad incluso convocando una reunión urgente para descifrar el mensaje de esa hoja caída de las alturas con ideas tan inquietantes en los que uno se ve implicado por necesidad. Siquiera para recriminar que se arroje basura por las ventanas.

Pues nada ha sucedido. Alguna vecina sacude un trapo de polvo, abren las tiendas, circulan los coches, trinan los pajaritos y mis gatas, Pili y Layla se asoman a saludarlos. El mensaje, involuntariamente lanzando al viento, no ha encontrado destinatario.

¡Es el dedo!

Cuenta uno de esos chistes sabios el caso de un paciente que acude al doctor a consultarle, muy preocupado, un sin fin de dolencias. Si se toca en la pierna derecha le duele, si lo hace en el brazo izquierdo también, le duele la cabeza, el estómago, el hígado, los riñones, y hasta los glúteos cuando hace presión sobre ellos. El médico, tras meditarlo, le brinda un diagnóstico certero: es el dedo el que está roto.

Con mayor o menor razón, crucificamos a Zapatero –el PP a la cabeza con afilados clavos- porque se le decía culpable de la crisis. Hoy el gobierno va dando tumbos sobrepasado por la realidad. Tanto ellos como los grandes medios, como la sociedad abducida, se presionan en Grecia y les duele pero, cuando Grecia “mejora” a su gusto –antológica esta recopilación-, encuentran nuevos responsables: el BCE, el Euro, Merkel, la volatilidad de los mercados, hasta a Rajoy empizan a situarle como autor de la debacle. La desorientación general, la que dicta opinión sobre todo, es la más grave de la noticias.

De alguna manera todas esas causas puntuales son ciertas, pero el origen se encuentra en el dedo, aunque –de tanto tocar con él todo el cuerpo, el social en particular- el mal se ha extendido hasta el esqueleto. El dedo, apéndice de un armazón carcomido ya por un virus fatal: el neoliberalismo. ¿Qué más síntomas han de advertir para certificarlo?

Cuatro años de crisis galopante que empeora cada día. Cuantos más recortes se practican, más y mayores se necesitan, dicen los gurús del sistema. Hoy mismo el FMI pide a España que “rebaje aún más el despido”. Y el coro de la cúpula neoliberal al unísono desgrana en exigencias: que nos suban el IVA, y toquen también las pensiones. Creo que fue el BCE quien se felicitó porque nos hubieran mutilado la sanidad y la educación como una medida en el buen camino. ¿De que les han servido los rescates a Grecia, Portugal e Irlanda? ¿Esperarán a que se caiga la UE a trozos para ver dónde está la causa? Hay otros expertos a los que llaman mucho menos los medios: son peligrosos, pueden desmontarles el tinglado (aunque igualmente les aprisiona). Juan Torres por ejemplo.

La voracidad, sin control, es insaciable. La misma que, aparcada momentáneamente Grecia, ha dirigido sus fauces hacia España -con el agravante de un gobierno noqueado- para elevar la prima de riesgo y su pago a límites insostenibles. Un buen análisis de este punto lo brinda de nuevo Ignacio Escolar, hoy prefiero ir a las raíces.

Ciertamente, algunos podemos estar ya hartos de contarlo. De avisar con escaso éxito. En La energía liberada -de la trilogía del último año con Reacciona y Actúa- recobre una joya de texto al haber sido escrito por un especulador de primera aunque con una interesante frialdad analítica: el multimillonario -a nuestra costa- George Soros, que ha visto mucho mundo a sus 82 años.

 “Así pues, el sello distintivo de la forma actual de capitalismo global, el rasgo que lo distingue de versiones anteriores, es su omnipresente éxito: la intensificación del afán de lucro y su penetración en áreas que antes se regían por otras consideraciones. Los valores no monetarios solían desempeñar un papel más importante en la vida de las personas; en particular, se suponía que la cultura y las profesiones se regían por valores personales y profesionales y no estaban construidas como empresas mercantiles”, escribió, tratando de explicar cómo lo que llama “régimen capitalista global actual” se diferencia de regímenes anteriores. La clave está en el crecimiento del dinero como valor. Y así argumenta: “No es una exageración decir que el dinero regula la vida de las personas en mayor grado que nunca, los valores de cambio podrían llegar a sustituir perfectamente a los valores intrínsecos. Esto es cierto especialmente en un régimen capitalista que hace hincapié en la competencia y mide el éxito en términos monetarios. En la medida en que otras personas deseen dinero y estén dispuestas a hacer prácticamente cualquier cosa para conseguirlo, el dinero es poder, y el poder puede ser un fin en si mismo”.

    Estamos ante una emergencia nacional, europea y mundial, habría que cesar de apretar el dedo acusador, evadirse de los vapores narcotizantes que nos sirven a diario, porque la enfermedad es mucho más grave y más profunda. Convocar a la ciudadanía, desterrar  los egoísmos, jubilar a gestores incapaces,  hablar claro, desnudar lo esencial de todo lo supérfluo y tomar medidas radicales (es decir, en la raíz, que hasta esa palabra la ensucian). No llevamos en absoluto el camino del remedio, mientras el dedo roto nos está destrozando la vida.

Mañana será peor

 

He buceado por los archivos de casi tres años y medio de blog. Y os enlazo un artículo por año de los tres primeros. Conviene hacer estos ejercicios de memoria para ver los matices, algunos bien curiosos. Todo se veía venir… y vino. Incluso con una virulencia terrible por no haber puesto los medios para atajar la debacle. Hoy estamos peor que el año pasado, que el anterior y el otro. Lo terrible es la evidencia de que el mañana, por este camino, se avecina catastrófico. Aún más que ya es decir. Sólo que ese futuro no es inexorable, si ¡de una vez! se hace algo eficaz.

No es liberalismo, es neofeudalismo. 28 de Marzo de 2009

Vivimos tiempos tan confusos que ya no sabemos qué sistema político y económico es el hegemónico. Nos cansamos de despotricar contra el liberalismo como causa de nuestros males actuales -también pasados y futuros- y no advertimos el cambio de régimen que se ha producido ante nuestros ojos. “El liberalismo -copio- es un sistema filosófico, económico y de acción política, que promueve las libertades civiles y el máximo límite al poder coactivo de los gobiernos sobre las personas; se opone a cualquier forma de despotismo y es la doctrina en la que se fundamentan el gobierno representativo y la democracia parlamentaria”. Prima el individualismo, la libertad, la igualdad de los ciudadanos ante la ley, y el respeto a la propiedad privada como fuente de desarrollo individual, y como derecho inalterable que debe ser salvaguardado por la ley y protegido por el Estado. Es evidente que no es lo que está sucediendo ahora, los gestores de la crisis no están siendo obligados a asumir responsabilidades y la ley del embudo es norma en el trato a unos ciudadanos y otros, apenas protege el Estado, los Estados, los derechos de los ciudadanos de a pie frente a los desmanes de los poderosos, más aún, les obliga a pagar los errores de los otros.

 Los viejos liberales afrontaban las consecuencias de sus negocios. Si les salían bien, atesoraban múltiples ganancias que, por supuesto, no repartían. Pero, si fracasaban, apechugaban con sus pérdidas, se iban a la bancarrota. Ahora socializamos las pérdidas, pero no los beneficios, luego tampoco es socialismo o socialdemocracia. Sencillamente, hemos vuelto al feudalismo. Es decir, la organización social, política y económica basada en el feudo que predominó en la Europa occidental entre los siglos IX y XV. Se trataba de propiedades de terrenos cultivados principalmente por siervos (ciudadanos libres), parte de cuya producción debía ser entregada en concepto de “censo” (arriendo) al amo de las tierras -”por la gracia de Dios”-, en la mayoría de los casos un pequeño noble (señor) nominalmente leal a un rey. Gran papel de la Iglesia Católica en el invento, durante los concilios de Charroux y de Puy consagra a los prelados y señores como jefes sociales y sanciona con graves penas la desobediencia de estas normas. Los señores, a partir de ese momento, “reciben el poder de Dios” y deben procurar la paz entre ellos, pacto que deben renovar generación tras generación. En los países desarrollados, el peso decisorio de la Iglesia Católica, es, hoy, escaso, pero en España -daño añadido- es una losa de varios quintales.

Estamos ante la falsa creencia de que tomamos decisiones al votar, pero el orden social se decide en consejos de administración privados con la connivencia de los gobiernos y de otros poderes  -hoy, también los potentes medios de comunicación-. Como en la Edad Media, si el señor, los señores, emprenden una campaña, y fracasan, se paga con los impuestos de los nuevos siervos, o se les recorta la paga en nuestro caso. El señor nunca pierde. Al igual que en las Cruzadas, los señores van con sus estandartes -ahora sus logos- a conquistar nuevos mercados y nuevas fuentes de financiación -catequizar infieles era la excusa-, sufragados por la plebe y, de nuevo, sin repartir beneficios. Lo que es peor, ahora les bordamos sus logos entusiasmados, consumiendo cuanto nos mandan.

“Washington concederá más ayudas a General Motors y Chrysler” -leo-. Ni el meritorio Obama cambia completamente el rumbo, ahora esto, tras prometer insuflar también un nuevo billón de dólares al sistema. Que los causantes de la crisis no estén en la cárcel, que incluso cobren sus primas pactadas como si nada pasara, casi es una anécdota. Muy ilustrativa, eso sí. Angela Merkel, la envidiable :)  conservadora alemana, “anticipa que la próxima reunión del G20 no resolverá la crisis” -dice que harán falta muchas más-.

Los nuevos siervos seguiremos pagando, ajustando un agujero más cada vez los cinturones. Traigo de nuevo la frase premonitoria de Josep Stiglitz, Premio Nobel de Economía, sobre las medidas que se estaban -y están- adoptando “es como poner transfusiones a alguien con hemorragia interna”. Lo único es que, como en el feudalismo, quien lucha y se desangra es el ciudadano. Nos van a hacer vivir una espantosa agonía, hasta que se convenzan de que, por este camino, no vamos a ninguna parte. Y, digo yo, algo tendremos que decir ¿no?

¿Nos comerá el lobo feroz? 2 de Agosto de 2010

Érase una vez un señor llamado Milton Friedman, pariente cercano de Adam Smith, cuyas políticas económicas  irían abriéndose paso tras el crack del 29 y la Gran Depresión, que, con tan mala fortuna, había propiciado -entre otros factores- la misma doctrina que iba a imbuirle: monetarismo, neoliberalismo. Y otro señor que respondía al nombre de John Maynard Keynes, partidario de un capitalismo humano con control del Estado (un mayor intervencionismo) que después del gran fiasco económico, el consiguiente auge de los fascismos, y la guerra mundial, inspiró el “new deal” norteamericano y el “plan marshall” para la Europa destruida. Gasto público para reactivar la economía. Desde entonces hay dos formas de ver el capitalismo. Pero los Chicago Boys de Friedman (primos aventajados de sus predecesores) entraron definitivamente en acción en los setenta hasta llegar a su absoluto triunfo -por el momento- en el mundo actual.

Este cuento tan apasionante lo conocéis muchos, claro está, pero la derecha dispone de otra versión que parece enganchar más al personal. Y lo que es más asombroso, de una práctica derrochadora, nula acción sobre la creación de empleo, privatizaciones de servicios públicos esenciales que dañan las prestaciones, sin contrapartidas sociales, que contradicen absolutamente sus teorías. Y nadie se inmuta.

“Una de las ideas más dañinas que las derechas en la Unión Europea (Merkel, Sarkozy, Rajoy) están proponiendo es incluir una enmienda en la Constitución de sus países que prohíba al estado tener déficits públicos. Se argumenta que los estados tienen que comportarse como las familias y que, por lo tanto, no deben gastarse más de los que ingresan. Esta postura, ampliamente extendida en medios conservadores y neoliberales, se basa en varios errores. Uno de ellos es que desconoce el comportamiento económico de las familias. En realidad, las familias se endeudan constantemente. Muy pocas son las familias que cuando compran una vivienda o un coche, por ejemplo, pagan su coste total en efectivo. La mayoría se endeuda. Sin endeudarse, las familias no podrían mantener sus niveles de vida. Pues lo mismo ocurre con el Estado. De ahí el déficit y la deuda pública”. Así comienza un extenso artículo -”La última “boutade” económica de las derechas“- de Vicenç Navarro, Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy en The Johns Hopkins University y, sobre todo, otro empecinado activista en eso de clamar en el desierto.

 “Pues lo mismo ocurre en el caso de los Estados”, dice Navarro. “Los estados pueden endeudarse para pagar los recortes fiscales que benefician a los ricos como ha ido ocurriendo en gran parte de los países de la UE, incluyendo España, donde las reformas fiscales regresivas han beneficiado a las rentas altas y al mundo financiero y empresarial, siendo ello una de las causas del crecimiento de la deuda pública. Esta es una deuda no productiva, pues se ha generado para proteger las rentas de los ricos. Pero los estados pueden endeudarse para invertir en infraestructuras físicas y sociales necesarias para incrementar la productividad, el crecimiento económico, la creación de empleo y el estándar de vida presente y futuro”.

Después distingue entre dos conceptos fundamentales: deuda bruta y deuda neta. El tamaño de la deuda pública no es el indicador más importante del endeudamiento público de un país, pues la única deuda de la que el estado tiene que pagar intereses es la que se llama deuda neta, es decir, la deuda pública (los bonos del Estado) que generan intereses que el Estado debe pagar a los inversores privados que la poseen. De ahí se deriva que la información más importante no es la deuda bruta (que es la que constantemente se cita), sino la deuda neta. Japón tiene una deuda bruta que representa el 225% del PIB, y en cambio tiene que pagar unos intereses de sólo un 2% (España tiene que pagar unos intereses del 3,6%), y ello como consecuencia de que la deuda neta es muy inferior a la bruta.

Nos cuenta que los Estados disponen de la posibilidad de imprimir dinero a través de sus Bancos Centrales para pagar sus deudas. Pero, oh, maravilla, el Banco Central Europeo ha cambiado recientemente su misión: “es el que imprime el dinero y lo presta a los bancos pero no a los Estados, siendo el único Banco Central entre los Bancos Centrales de las grandes economías que no tiene tal responsabilidad. Tanto el Banco Central Estadounidense (The Federal Reserve Board) como el Banco Central del Japón, o el Banco Central de Gran Bretaña, imprimen dinero que los estados utilizan para pagar sus deudas”, afirma Vicenç Navarro.

De alguna manera es la política keynesiana la que está intentando aplicar el EEUU de Obama con buenos resultados hasta el momento. Pero hoy leemos que no, que EEUU “no remonta el vuelo“. Los últimos datos cuestionan el vigor de la recuperación y azuzan el debate sobre la efectividad de los multimillonarios estímulos, nos dicen. De cualquier forma están hablando de cifras de crecimiento del 3%, que para nosotros quisiéramos en la Europa cercenada por “Bruselas” y “los mercados”. Pero buscamos la letra pequeña, las causas del problema norteamericano: la falta de recuperación en el mercado inmobiliario y la escasa concesión de créditos. Acabáramos.

Casualmente, los bancos andan reunidos por encargo del G20, muy discretamente, para ver cómo encauzan su futuro, el suyo. Juez y parte, apuestan porque su regulación sea más suave de lo pretendido: “imponer nuevas e inmediatas exigencias podría frenar la recuperación económica por la urgencia del sector para adaptarse a esas nuevas normas”, dicen algunos. Ya, si añadimos quién tiene los pisos, y quién los vende más caros, pues igual no dormimos, con este calor además. No vendría mal para oír roncar o aullar al lobo. Porque probablemente es él quien ocupa la cama.

El Acoso a Europa. 12 de Julio de 2011

Vivimos en una civilización que trata de apagar las llamas con mantas y sopletes ignorando la causa del fuego. Embobados con la luminiscencia parecemos no recordar las evidencias: una crisis provocada por algunos poderosos agentes de… “los mercados” que se salda a su favor y recrudece su estrategia. Leo hoy que los colapsos solo se daban antes en Latinoamérica y el Sudeste Asiático. Pero ha llegado la hora de Europa. ¿Cómo iba a pararse el neoliberalismo si en lugar de controlarlo se alimenta su poder? La UE, dominada por el PPE y asimilada a la causa conservadora la socialdemocracia, es –además de un ente de flagrante ineficacia- el mejor instrumento para que los especuladores campen a sus anchas. Por vocación neoliberal. Es lo que votaron los ciudadanos ¿O no sabían lo que hacían? Decreta “ajustes” (a los ciudadanos, por supuesto) que no funcionan. No funcionan tampoco los rescates. Los hechos son tozudos ¿dónde está la creación de empleo prometida tras apretar la soga? ¿Dónde el crédito?

Premios Nóbel como Stiglitz y Krugman se desgañitan avisando de que ése no es el camino. Solo para los “mercados” resulta rentable. El nerviosismo de los “mercados” se calma con tilas varias. Pero estamos en manos de políticos sumisos que les ruegan piedad, secundados por muchos ciudadanos educados en el temor. Claro que hay otro sistema posible: tomar las riendas. Control al poder financiero como prometió hacer y no hizo el G20. Impuestos para todos –que no se pagan igual-. Supresión de los paraísos fiscales. Revisión de las deudas que la sociedad no suscribió. Una agencia de calificación europea independiente y no como las tres glorias norteamericanas que sufragan los clientes y a ellos sirven. Culpables de la crisis como comprobó la comisión FCIC estadounidense. Ese dato y un análisis de la deuda aquí. ¿Cómo se puede tolerar, en definitiva, que por cumplir con los bancos alemanes, franceses, etc se exprima a toda la población de países enteros?

Lo he escrito en el debate de El País. El enlace es del blog de mi querida amiga Angels, a la sazón catedrática de economía.

Por cierto, la sesión ha abierto con acoso sin cuartel a la deuda española, que sobrepasa a las 10.00 los 370 puntos, como 100 puntos más de su récord anterior. Casi un tercio.

España: De tapas mientras se hunde el país

La prensa internacional trata con preocupación, y en portada, lo que nos está sucediendo en España. Al diario estadounidense Los Ángeles Times le llama la atención, en particular,  la despreocupación con la que aquí se está tomando el problema: “La crisis no ha disminuido las multitudes que llenan los bares de tapas y las tiendas. El mayor rescate a un banco en la historia española no parece haberles afectado: No hay colas de gente tratando de sacar su dinero”. Es uno de sus artículos diarios en los que enjuicia con crudeza el caótico panorama en el que nos encontramos.

El Financial Times británico duda del plan del Gobierno de inyectar deuda soberana en Bankia a cambio de acciones de la entidad, que considera “poco ortodoxo”. En otro artículo de opinión estiman que la operación es “muy descarada” y va a “enfurecer a los ejecutivos del BCE”. Destaca también en portada que los niveles de la prima y los porcentajes a pagar por ella, están ya pegados a los que llevaron al rescate a Irlanda, Grecia y Portugal. Sin embargo, titula, “España (es decir, Rajoy) dice que no necesita ayuda para salvar a sus bancos

El Wall Street Journal norteamericano –diario que “asesora” José María Aznar- alerta de que la amplitud inesperada del rescate podría dar alas a la especulación sobre problemas no reconocidos en otros bancos, así como la capacidad de España de afrontar el problema bancario sin una intervención internacional.

Le Monde en Francia también resalta el rechazo de España a la necesidad de un plan de ayuda internacional. Pero asimismo que “a los mercados les cuesta imaginar cómo el país, en un torbellino desde hace casi dos meses, va a financiar 19.000 millones de euros para el cuarto mayor de sus bancos”. Critica también la “seca” respuesta de Rajoy a Hollande cuando comentó el problema del sector financiero en España.

En fin, Le Figaro dice que las dificultades de Bankia son “abismales” y que la entidad se encuentra “casi en bancarrota”. En Italia, La Repubblica considera que “la crisis española parece no tener fin”, mientras que Il Sole 24 ore critica que el caso es un gran escándalo “perpetrado en la contabilidad de la banca”, como nos detalla finanzas.com

Mi amiga votante del PP diría ante este panorama que “los extranjeros nos tienen manía”, lo mismo que la prensa conservadora. En general, sí, los grandes medios andan “De tapas”, ocupados en asuntos de lo más peregrino. Con sonoras excepciones. Destaco, entre otros, el tajante “Sostiene Rajoy” de Iñaki Gabilondo. El “Para esto, es mejor callar” de Ignacio Escolar. Y lógicamente mi propio texto sobre el tema ¿Por qué sigue la presión de los mercados tras haber hablado Rajoy?

 Ni dentro, ni fuera, se habla sin embargo de la España que no está “De tapas”, sumida en la indignación a la que se persigue para acallarla. El gran problema es, sin embargo, que quien está fundamentalmente está “De tapas” es el Gobierno. Suculentas para sus estómagos y los de sus amigos (ved este directivo de Bankia, ex del Banco de Valencia, naturalmente, que se ha llevado 14 millones de euros en su cese), en tanto dañan muy seriamente la vida de la población en general. Hasta de los que aún andan “De tapas”. Por su estúpida complicidad, todos estamos a dieta. Y lo que vendrá…

Inshidiash

En 2011 Bankia anunció 309 millones de € de beneficio, ahora cambia su cálculo por pérdidas de 2.979 millones de €. Es un Delito societario tipificado en el Art 290 del Código Penal. Bankia advierte también que “ya avisó” a los inversores que podían perder todo su dinero: en la letra pequeña de un folleto. Pero ni siquiera el asunto llega a una comisión parlamentaria porque lo impide el PP. El mismo que entrega 23.400 millones de euros a Bankia. Noticia en los medios internacionales, muchos nacionales hablan del partido de Copa, del agravio al himno por la pitada, o de Gibraltar.  Todos tranquilos que lo de Bankia no ha sido un atraco a manipulación armada, “se debe exclusivamente al entorno de cambio regulatorios que ha habido y al deterioro de los activos por el entorno económico”, según ha dicho el nuevo Presidente de la entidad Jose Ignacio Goirigolzarri. Del consejo renovado este viernes sale por ejemplo el insigne empresario Arturo Fernández, para que entre otro Fernández -Fernando- el tertuliano carca y neoliberal que ha paseado sus saberes por todas las teles ultra. También tranquiliza mucho.

Es que no lo sabemos ver. Fortalecer el sistema financiero (podrido hasta el tuétano) nos beneficia a todos. No sabemos si necesitará Bankia más dinero porque cada día dice una cosa. Tampoco si lo necesitarán el resto de los bancos situados ya algunos al nivel del bono basura. Algunas estimaciones cifran lo que precisan (no sabemos bien para qué) en 100.000 millones de euros. ¿Tendremos bastante y facilitarán crédito? Ah, no se sabe. Hasta ahora no.

Esperanza Aguirre no se equivocó tampoco en su abultado déficit, es que lo había hecho con “proyección de futuro”, y el futuro tiene estas cosas. El déficit causado por las más añejas comunidades del PP, es consecuencia de la “herencia”. Y de los gastos en sanidad. Que antes podían costearse sin problemas pero ahora no, ahora crecen que es un gusto. Mejor privatizamos la sanidad. Y damos buenos tajos a la pública que el enfermo es un delincuente. Casi un terrorista. Como los docentes y cualquiera que defienda la educación pública. Suprimamos también los bonos de comedor y para libros, puros dispendios. ¿Las carreras universitarias? Quitátelo de otras cosas, como dice Wert. Lo bueno, bonito y barato es lo privado, que cada cual apechugue con lo que le quede de pagar impuestos para que el Gobierno haga con ellos lo que mejor convenga. Porque Bankia, a pesar del dinero público “inyectado” no es banco público, Soraya Sáez de Santamaría, dice que elegirán la mejor opción para que regrese “a la normal actividad privada”.

Las rentas altas no se tocan, que se van de España… a especular y no producir. Y les aplicamos “un gravamen” que solo las “inshidias” pueden decir que esto es una amnistía fiscal flagrante.

Nosotros tenemos que pagar y pagar, hay muchos gastos. Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Se acabó la fiesta. Y la herencia es un horror. Y, sobre todo, este Gobierno sabe lo que hace.

El máximo responsable del Poder Judicial en España se va a gastarse dinero público a hoteles de lujo de Marbella. Con cenas a dos. Sus colegas del CGPJ saben con quién estaba. Como lo sabemos bastantes periodistas. Si se hiciera público temblaría el monario. Y la revelación sería anecdótica porque lo que cuenta, además de la hipocresía del personaje, es que se ha gastado “una miseria” de dinero público en 20 viajes estupendos en fines de semana de cuatro días, como dios manda. Pero el CGPJ está dividido: unos piden el cese de quien reveló el pufo. Y otros callan porque el propio Dívar amenazó con tirar de la manta y dejar al aire otras vergüenzas. Pero tampoco lo sabemos ver. El Ministro de Justicia sí.

Tenemos la prima de riesgo por los cielos (los del dios que manda). Las previsiones –lógicas por la política aplicada- hablan de una recesión del 1,8% y de un aumento del paro hasta el 25% este año. Lo necesitábamos, puede que también el látigo y el cilicio. Habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades. Ese derecho solo asiste a los prebostes del PP, colocados varios de ellos en numerosas empresas como asesores. Como el marido de la Sra. Cospedal que ha conseguido un nuevo trabajito, y así entre los varios sueldos de los dos se compran un chalé bonito con estanque de nenúfares y todo, en una finca de 12.000 metros cuadrados para estar bien holgados y recibir visitas. Una tradicional casa toledana por supuesto, toledana y tradicional.

El líder de la oposición Alfredo Pérez Rubalcaba es un hombre de Estado. Por eso apoya al gobierno de Rajoy en asuntos de Estado. No quiere conservar su poltrona en el Olimpo a ver si el desgaste –de producirse porque si hasta ahora no ha estallado esto y ha reventado en pedazos con lo que ha hecho el PP yo ya no sé- le devuelve a mejores cometidos.

Entre el fútbol, las comuniones, algún divertimento del la tele, las polémicas por los pitidos al himno nacional, Gibraltar, y el ay que yo no me quiero agobiar, aguardamos que venga un hada con su varita mágica y el PP (o el PSOE de Rubalcaba) pongan fin a la crisis, lluevan los empleos, la riqueza y las margaritas de colores.

Barco agujereado y a la deriva

Rajoy se ha ido a Chicago a ver a Merkel, a quien le va a decir, según nos cuenta ABC, “estoy haciendo lo que España que necesita”. La canciller alemana anda por los EEUU porque ha estado en una nueva inoperante cumbre del G-8. Es decir, en ese grupo de selectos autoproclamados como tales que, como toda la vida, no da cabida a España. Lo peor es que Alemania, Francia e Italia también han dejado fuera a España de una cumbre que van a hacer en Roma y que la llaman “del crecimiento”. Menos mal que España iba a “recuperar” su papel en el mundo con la llegada del PP. Pero, fuera ironías, es grave porque parecería que nos dan ya por perdidos.

Mientras tanto, nuestro flamante presidente responde a Hollande que no tiene ni idea de cómo están los bancos españoles, y sigue huyendo hacia delante minimizando los terribles datos que nos sacuden, en el que no es menor la inconcreción del déficit, y su aumento. Tal como repetíamos quienes leemos los datos, se debía a las Comunidades Autónomas, la mayoría en manos del PP.  Madrid a la cabeza, por haber duplicado la cifra de la que habló. Pero esto también lo disfrazan los miembros del partido en el poder, de cara a los que aún les creen.

“Lo que España necesita”, según Rajoy, es cercenar el Estado, es decir, el del Bienestar, convirtiendo en un lujo estar sano y educarse, o acceder a la Justicia cuya reforma -la que prepara Gallardón- ha motivado hasta una queja del Poder Judicial por su desmesura; y vender el patrimonio público que pagamos con nuestros impuestos, con un fin: pagar la insostenible deuda creciente, y que a los ricos no les falte de nada, más aún que estén mejor que nunca. La alcaldesa de Madrid,  Ana Botella, se propone subvencionar al sector del lujo porque dice que “tienen mucho potencial a desarrollar”. Ella lo sabe. Además ya ha pedido ayuda a San Isidro para que la ilumine e ilumine a todos los políticos. Un aliado definitivo.

La situación en España es crítica, por errores pasados y por los flagrantes que se están dando en el presente. Este frío análisis de Amanda Mars en El País repasa todos los extremos, desde la bomba de relojería que montó el ladrillazo -y que sigue ahí- a los palos de ciego que está dando el Gobierno convenientemente cuantificados. Tras las políticas de recortes aplicadas además, se demuestra que habrá más paro y más recesión. Merece la pena leerlo como diagnóstico para sacar conclusiones propias.

Una buena noticia quizás: a pesar del desmesurado ataque al 15M crece su apoyo social, ya llega al 68% de la población.   A pesar de las trabas mediáticas y políticas, mucha gente se está enterando de su trabajo y sus propuestas.

Pero la vida oficial camina por otro lado. El PP aprovechando su mayoría absoluta para una involución ideológica a todos los niveles que debería al menos pensar en el 70% del censo electoral que no le ha votado. Y empecinado en mentir con un desparpajo que asombra. Un usuario de twitter, @lospajarospican, ha recopilado viejas perlas que al confrontarlas con la verdad de hoy abochornan (a quien tenga vengüenza, naturalmente, incluso ajena).

Los ciudadanos se informan por otras vías, menos mal. Porque de hacerlo por algunos medios tradicionales se encontrarían con el par de panfletos ultra en diaria cruzada patriótica. ABC atribuye a la inquina anglosajona (tenemos de por medio el Gibraltar redivivo) el desprestigio de nuestra economía y política.

Lástima que, calentando el triunfo del PP antes de las elecciones, hicieran esta otra portada, cuando era terrible que la prima de riesgo estuviera a 458 (ha llegado la semana pasada a 507).

Si con todo esto, no es inaplazable Actuar desde la sociedad, ya me diréis. El barco está agujereado y encima va a la deriva. Lo último es seguir apoyando con música la resignación porque el hundimiento no es inevitable.

 

Actualización 21 de Mayo: Tras verlo en Chicago, Italia invita a Rajoy a esa cumbre del crecimiento. Conocerlo es amarlo.

No es una pesadilla: está pasando

 Se levanta uno con una losa encima a poco que se tenga consciencia y conciencia. No se puede hacer tanto daño social en 4 meses de Gobierno. Se les cae el país a pedazos –se nos cae- y persisten con inusitado empeño en la pertinaz destrucción del sistema de todos. Este jueves se consuma el atropello a la sanidad y la educación públicas con la aprobación de los decretos de reducción de 10.000 millones (adicionales sobre los recortes ya perpetrados en los presupuestos) a estos servicios. Y la vuelta a una televisión pública partidista (del PP) que también se aprueba por decretazo.

   Cada día los destrozos vienen en aluvión. Un día nos enteramos que se han de pagar sillas de ruedas y ambulancias “no urgentes”. Otro, que se suprime el diagnóstico de enfermedades a los recién nacidos porque también es caro. O que –en nuevos proyectos- se estudia el pago de la nutrición en dietas especiales a enfermos. Por ejemplo, por sonda, lo que les supondrá entre 119 y 920 euros mensuales.

    Que los recortes a la investigación suponen en realidad dejar los presupuestos a la mitad. Que habrá menos profesores y más alumnos por clase en los colegios. Que las tasas universitarias serán prohibitivas. Mientras, se subvencionan y promocionan los toros.

La corte de ilusos (y/o zoquetes) creen –a pesar de tanta mentira pasada, presente y futura- que así se arreglarán los problemas, pero si utilizarán la cabeza sabrían que se equivocan. Ningún país ha salido adelante recortando la educación y la ciencia (han salido solo y muy enriquecidos quienes utilizan a una sociedad ignorante). Lo que se amputa en lo esencial se dilapida en lo superfluo. Pero ni siquiera es eso: los resultados económicos que ofrece el gobierno del PP son catastróficos. Más paro, como no podía ser de otra forma con una ley que facilita el despido y los sueldos precarios, y una recesión galopante, consecuente con la política de “austeridad”.

Tenemos la prima de riesgo en niveles de peligro día sí, día no. El sistema bancario en bragas fruto de largos errores que competen a todos los gobiernos. Desde Felipe González (cuando los bancos españoles eran los que más dinero ganaban del mundo para nuestra perplejidad), a la burbuja inmobiliaria que infló el PP con su ley de liberalización del suelo de 1998 que ha podrido sus tripas fatalmente, a la alegría de Zapatero que no afrontó el problema. Y luego el desastre de las Cajas que, con sabrosas regalías a sus dirigentes, se desfondaron financiando circuitos de F1, megaobras, y hasta los pufos de los corruptos. El caso es que estamos supervisados ya. Y, como hace el neoliberalismo, por dos firmas norteamericanas que ya analizaron a los países a punto de rescate. Entrarán en los bancos, en sus contabilidades. Un fiasco completo. Por cierto ¿Alguien espera que en estas condiciones se reactiven los créditos?

 España no inspira confianza. Difícilmente puede hacerlo con un gobierno y un presidente, seleccionado entre el culmen de la incompetencia. Ana Mato, por ejemplo, se mercó el decreto de nuestros dolores con tantos errores que ha precisado su corrección en 5 páginas del BOE. Su escasa pasión por la cultura, les ha llevado a enviar un telegrama de pésame por la muerte del gran escritor mexicano Carlos Fuentes (premio Príncipe de Asturias, por más señas) atribuyéndole la paternidad de Artur Mas, porque hicieron un copia y pega del último pésame mandado. Hombre, que hubieran cogido el de Manuel Fraga que era mucho más sentido.

Escuchar a toda la corte, desde Montoro a Rajoy produce escalofríos y vergüenza ajena. Ana Botella pide a dios que ilumine a los gobernantes, y de otros campechanos y mentirosos compulsivos ya ni hablo. Parecen haber salido de la cámara de criogenización con la ideología con la que entraron hace 40 ó 50 años, ellos mismos o sus ancestros. Pues no resucitan ¡Gibraltar! Y prohíben ir a la Reina a Londres. Y ponen a la Guardia Civil a vigilar el peñón, en el que por cierto los gibraltareños son soberanos en sus decisiones, como dice el mandatario británico. ¿A qué juegan? A distraer de los problemas reales. Con ideología. Los ultras neoliberales sienten pasión por los conflictos internacionales que reavivan su patriotismo de hojalata. Desde Thatcher a Cameron en la propia Inglaterra, a este Rajoy indescriptible.

Mano dura con las protestas. Ninguneo, intento de minimizar su impacto (hábilmente secundado por los medios cómplices). ¿No es representativo de la sociedad el 15M por su número? Pues que alguien me explique cómo es posible volver al Medioevo a un país con el 23% del voto de los españoles y el 30.2% de los electores.

Preocupación, pesimismo, por uno mismo y por los demás. Una losa, ya digo. Que solo se aligera en las plazas reales de la protesta, o en las virtuales de Internet donde compartimos el pasmo y la rabia. Y es que no parece posible que todo esto esté ocurriendo, pero así es. No es una pesadilla, es una realidad aterradora. Sustentada, además, como digo, en unos resultados de gobierno que no pueden ser peores. O sí, a este paso llegamos al derrumbe. Ahora que, de las pesadillas se despierta, pero de la realidad también.

 

Primera inmolación pública en Europa por la crisis

Dimitris Christoulas. 77 años. Farmacéutico jubilado. Casado y padre de una hija. Este miércoles -cuya santidad celebran con tanto fervor muchos neoliberales- se ha pegado un tiro frente al Parlamento griego en la mítica plaza Sintagma de Atenas.

Grecia ha pasado a ser el país europeo con menor tasa de suicidios hace 3 años al extremo opuesto, elevando en un 40%  los que se producían entonces. El primer suicido público en Europa -evidente, señalando culpables, más ha habido- por las terribles consecuencias de la crisis que originaron los poderes financieros y los gobiernos no merece un espacio preferente en los medios. Se supone que temen el efecto contagio. Quienes sí lo han publicado dulcifican la nota que ha dejado el anciano desesperado. Habrán pensado que puede constituir una “apología antisistema” y -por acción u omisión- prefieren hacer “apología de [este] sistema”, tal cual está. Al fin y al cabo es la carta de un suicida, qué va a decir.

 Este es un fragmento de la carta, según Athens News:

“El Gobierno de ocupación de Tsolakoglou [gobierno colaboracionista nazi durante la segunda guerra mundial] ha reducido a la nada, literalmente, mi capacidad de supervivencia que dependía de una respetable pensión que, durante más de 35 años, yo solo (sin contribución del estado) he pagado. Dado que tengo una edad con la que ya no tengo el poder de resistir activamente (aunque, por supuesto, no descarto que, si cualquier griego hubiese empuñado un kalashnikov, yo habría sido el segundo en hacerlo) no encuentro otra solución para un final digno antes de que esté reducido a buscar en la basura para alimentarme. Creo que los jóvenes sin futuro tomarán las armas algún día y colgarán a los traidores nacionales en la Plaza de la Constitución [Plaza Syntagma], igual que los italianos colgaron a Mussolini (en la Piazza Poreto de Milán)”.

Portavoces de alguna oficialidad explican que “mire Vd igual es que tenía deudas”, que en un suicidio siempre se juntan varias causas. Mientras psiquiatras griegos avisan de que son numerosas las personas que llaman avisando de estas mismas intenciones.

Acribillada Grecia por el pago de los intereses de la deuda especulativa, ningún durísimo recorte impide que siga creciendo su deuda. Incluso su déficit que se ha elevado un 15% en los últimos 9 meses. Cada vez ha de pagar más, y cada vez ganan más los “mercados” con los altos intereses. Es el mecanismo perverso de la “crisis de la deuda” que ideó el neoliberalismo para lucrarse más.

En Sintagma se empiezan a registrar concentraciones y a dejar flores donde Dimitris se ha quitado la vida. Aunque han sido muchos más los desesperados al punto de llegar a esta terrible e irreversible decisión, la reacción a la muerte de Dimitris guarda similitudes con la de Mohamed Bouzazi en Túnez, que desencadenaría toda la “primavera árabe” y sus repercusiones internacionales. No es imposible evitarlo. Ni por parte de los gobiernos, ni tampoco de la sociedad. En La energía liberada concluyo con algunas ideas como ésta:  Somos… “Los que quisiéramos haber estado atentos para que no se suicidara el joven tunecino Mohamed Bouzazi. Los que nunca más moriremos en las hogueras de la intolerancia, porque habrá muchos para apagar el fuego”.

En España estamos de Semana Santa y de operación salida. De fútbol, de que si hace mal tiempo para las vacaciones… y de adelgazamiento absoluto del Estado del Bienestar. Una regla elemental del raciocinio es relacionar conceptos. Sacad conclusiones pues. Es más cómodo no hacerlo. Da miedo. ¿Más o menos que el futuro al que nos abocan?

En verdad es justo y necesario…

Foto: El País

Han sido prácticamente las palabras de Rajoy al clausurar su congreso de unanimidades: “La reforma es justa, buena y necesaria”. En su mente, la letanía de la misa matutina que sigue con algunas consideraciones más:

 “es nuestro deber y fuente de salvación darte gracias y alabarte siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. Cuya muerte celebramos unidos en caridad, cuya resurrección proclamamos con viva fe, y cuyo advenimiento glorioso aguardamos con firmísima esperanza. Por eso, con todos los ángeles y santos, te alabamos, proclamando sin cesar: Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo”.

Eso es exactamente lo que pide Rajoy: un acto de fe. Es decir, creer lo que no se ve. Y no se ve, porque no es. El presidente del gobierno ha hablado también de “sacrificio” ¿a qué estamos jugando? Es demasiado grave nuestro problema para confiarlo a la fe o al “como dios manda”.

Se estudia si su decreto ley incumple 8 preceptos constitucionales… cuya resolución se extendería no menos de 5 años. Ya hay ejemplos de su aplicación: un taller de coches de Gijón propone aumentar 5 horas la jornada y reducir salarios en un 15%.  O estos otros, víctimas de la barra libre del despido. Así, dice Rajoy, nos ponemos “a nivel europeo”. No es cierto, pero sería en el despido en todo caso, no en los sueldos que duplican y triplican los nuestros y permiten afrontar cualquier eventualidad. Tampoco en las prestaciones sociales que se sitúan para los españoles entre las más bajas de la tabla. Y toda la plana mayor del PP sigue a Cospedal, cuando se quita la mantilla española y el rosario, para decir: ha sido la “herencia“.

Es mentira. Un editorial del New York Times se lleva las manos a la cabeza por el Curso erróneo de Europa que pagamos en particular, griegos, portugueses y españoles. Es la austeridad, las políticas neoliberales -que también aplicó Zapatero- lo que aumentará la recesión y el paro. De Guindos –que me parece un curioso personaje- lo dice también bien claro: La economía española va a empeorar y las cifras del desempleo también. Pero no las finanzas de los aliados del neoliberalismo. De los ricos que se lucran de él, no de los incautos (por no decir algo que podrían considerar más ofensivo) que lo sustentan aceptando el “sacrificio” y los autos de fe. Incluso los recortes que ponen en peligro hasta nuestra vida. En tanto otros ganan a nuestra costa cantidades obscenas.

No somos todos, centenares de miles de personas hemos salido a la calle  en toda España, en 57 ciudades, para decir no a esta reforma laboral. A tanta mentira. A tanta injusticia. Rajoy dice que respeta las manifestaciones, pero le traspasan de una oreja hasta la otra en un segundo. La cuarta parte de los españoles le ha votado lo que curiosamente le da una mayoría aplastante de gobierno, no hay más que hablar. Ya veremos. Ostentar la representación de la soberanía popular, obliga a escuchar a la sociedad, y a gobernar para ella, no solo para empresarios varios.

Foto: Público

Foto: Público

 

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