Los Pujol, garbanzos negros en una saca… de garbanzos negros

Treinta y cuatro años confesos eludiendo responsabilidades fiscales. Del hilo asomado por el ex presidente de la Generalitat catalana, Jordi Pujol, salen pesados fardos de podredumbre. Una familia actuando como en aquellos virreinatos de las Indias en los que lo normal era pagar peaje al poderoso a cambio de protección o prebendas. Algunas informaciones hablan hasta de mansiones de más de un millón de euros simplemente como regalo, contrapartida supuesta de contrato público.

 Es literalmente imposible que los sucesivos gobiernos y oposiciones, los ministros de Hacienda e inspectores de las Agencias tributarias, los vecinos de los susodichos incluso, no advirtieran nada. No cuela. De hecho Hervè Falciani, el “delator” del HSBC, informó y documentó al gobierno de Rajoy en enero de 2013 que Pujol figuraba en su lista de defraudadores españoles. Ha pasado año y medio desde entonces. Nueve años desde que el socialista Pasqual Maragall pronunciara una comprometedora frase -en alusión, se dijo, a contratación de obra pública- extensiva a toda la coalición de CiU: “Su problema se llama 3%”.   Tiempo ha habido de investigar algo.  Alguien lo intentó, los fiscales Mena y Jiménez Villarejo. Impresiona leer, en este diario, a Villarejo declarar:“Los fiscales generales del Estado que nombró el PSOE me prohibieron investigar a Pujol”.

 ¿Por qué nadie ve nada? ¿Por qué callan o mandan callar quienes lo saben? ¿Se puede llegar al punto de conversar con una informante esencial ante micrófonos de una agencia de detectives sin enterarse de ese tema? Los Pujol son una familia, muy numerosa eso sí, pero una, el problema reside en que en el resto del Estado hay muchas más con similar actuación.

Las revelaciones del muy estimat y honorable Pujol coincidían con el fin de la investigación del  Caso Gürtel. Aquella que iniciara el oportunamente defenestrado –oh casualidad- Baltasar Garzón y concluye Ruz. ¿Y que dice el auto tras 5 años de trabajos? Muchas cosas, evidentemente. En resumen, que el PP tiene caja B, continuada en el tiempo y textualmente “nutrida de donativos ajenos a la contabilidad oficial y que habría sido destinada al pago de gastos de campañas electorales, el pago de sobresueldos a personas vinculadas al partido o a gastos en beneficio del PP”. Siempre el mismo funcionamiento. Gravísimo. Inaceptable. Por si no fuera poco indicio la imputación de tres tesoreros del PP, tras haberse librado en su día el cuarto, Rosendo Naseiro, cuando el Supremo declaró nulas las escuchas por no haber sido autorizadas judicialmente. No fue absolución, sino nulidad.

 Y no pasa nada, los garbanzos negros se arropan. Vemos comparecer a Rajoy con su cara de titanio y su verbo ramplón para seguir mintiendo y tergiversando los datos como si no hubiera mañana y no tuviera ya tiempo de mentir cuanto se había propuesto. ¿A alguien le extraña que el presidente o cualquier miembro de un partido así, mienta? Si les escuchamos hasta sobornar en cintas grabadas -aunque no las valore la justicia-, sacando pecho ¿de qué más desfachatez se puede hacer gala?

 España está atravesada de corrupción, a todos los niveles y en todo su trazado prácticamente. Los caciquismo y las redes clientelares campan -con distintas intensidades- de punta a punta del territorio. Algunas actuaciones judiciales serias están atajando los delitos cometidos pero mínimamente para la envergadura del desastre al que nos enfrentamos.  La lacra ha llegado a impregnar hasta a la familia del Rey y Jefe del Estado. ¿Qué decir también de las curiosasactuaciones de la judicatura o la fiscalía? O del periodismo. ¿Qué país se sostendría de esta manera?

 La corrupción no viene sola. Esta gente roba porque tiene en su mano el poder de suscribir contratos e incluso de hacer leyes para silenciar protestas. Los estudios sobre el tema nos hablan de que el corrupto causa un destrozo enorme para el beneficio real que obtiene. Gana mucho, sin duda, pero casi sería preferible –entiéndase como amarga metáfora- oficializar las técnicas mafiosas y pagarles el pizzo o la mordida directamente, que afrontar el daño que hacen para obtenerla. En Latinoamérica, calculan que para pillar 100 hay que destruir 1000, como poco.

 Un ejemplo muy gráfico lo encontramos en Castilla-La Mancha. Estos son los hechos sin entrar en responsabilidades: Bárcenas presentó dos recibos firmados por el gerente del PP en la Comunidad por valor conjunto de 200.000 euros. Eran reales, el gerente dijo que Bárcenas le conminó a estampar su firma, sin que él hubiera recibido el dinero. Ahora bien, la empresa de la presunta donación, Sacyr (vieja amiga de cuanto se construye en España, incluidas autopistas deficitarias), tenía a través de una sus filiales el contrato de basuras de la ciudad de Toledo. Ascendía a 6 millones de euros, que pasaron a ser 17 millones muy poco después de esas entregas que dice el PP no existieron. 11 millones más.  Puede que la basura creciera en Toledo como llovida del cielo. Igual debe suceder en España entera.

 Porque ni siquiera se trata de evaluar un caso concreto, pendiente de investigación, es la mecánica  y lo que todo esto implica.  Reparemos, sin más, en las mejoras de los contratos que se incrementan cuando -presuntamente- entra en Caja B un donativo. Contratos públicos, que quedan para el debe del Estado, y que pueden llegan a engrosar la Deuda Pública. Ese escandaloso 97%, por ejemplo, al que en tiempo récord ha llegado Rajoy, el mismo que presume de recuperación. Luego hay que devolverlo; nosotros, los contribuyentes. Con intereses. Y pasa “lo de Argentina” que le compran la deuda negociada unos fondos buitre y piden por ella un astronómico porcentaje muy superior a su valor de adquisición. Y llegan los voceros del poder a contarnos que “las deudas hay que pagarlas”. ¿Todas las deudas? ¿Las que se suscriben, tras -casualmente, sin relación- recibir unos dineros para sobresueldos en la Caja B?

 Estamos saturados de tanto detritus pero debemos ser muy conscientes de que sobre esas bases se asienta nuestra vida, nuestro presente, el futuro de todos. Sobre una masa  en descomposición que pudre las raíces de la ética. También de la social por tolerarlo. Las personas que se consuelan con el “todos roban” son cómplices de esta situación que nos hunde como sociedad. Cada vez son más quienes lo saben y tienen la certeza de que es posible afrontar la tarea. Más aún, es ineludible. Nada sano y vigoroso puede crecer ahí, ni hoy ni nunca hasta que no se limpie. La corrupción es la madre de todos nuestros problemas.

 

*Publicado en eldiario.es

En España juzgar por corrupción a Princess Cristina es muy complicado

La foto aparecida en The Guardian

La foto aparecida en The Guardian

Los principales medios internacionales llevan hoy la noticia: el caso de Princess Cristina por corrupción sigue adelante. Les será difícil entender que nuevamente, el fiscal (es decir acusación pública) anticorrupción (es decir que lucha contra la corrupción y aunque parezca obvio hay que señalarlo) recurre de nuevo el auto del juez Castro.

Cuatro años andamos en éstas. Cuatro. Pocos países lo hubieran tolerado. Escribe Pedro Horrach (el fiscal, el que vela porque no haya corrupción) un texto… realmente lamentable para acabar antes. Dice apreciar “una espiral inquisitiva” contra la infanta por parte del juez. Inquisitivo, según la RAE: Perteneciente o relativo a la indagación o averiguación. Es decir, que el fiscal prefiere dar por hecha la inocencia a que se indague. Se supone que, en su delirio, quería decir “inquisitorial” y es raro que se equivoque con lo que de eso sabemos en España.

Sigue emperrado en que Cristina de Borbón, universitaria y con un alto cargo bancario, no sabía lo que hacía su esposo y que el juez “desprecia indicios de notable fuerza exculpatoria”. Que la hija de un rey hasta la semana pasada y hermana de otro ésta, vive en el limbo, como si eso -de ser cierto- eximiera del cumplimiento de la ley. Pero está probado que Cristina, ella, contrataba por ejemplo para el servicio  a emigrantes y les decía que les pagaría “en negro”. A eso el fiscal anticorrupción escribe:  el magistrado debate sobre “comportamientos cotidianos socialmente adecuados, (o) bien sobre una supuesta falta ejemplaridad”. Hiela la sangre leer eso.

Sorprende que personas como Horrach, o como  varios miembros del gobierno (los titulares precisamente de justicia e interior en cabeza) tengan alguna capacidad de decisión en lugar de estar cuidándose en su casa. Pero así estamos. Y tendremos que solucionarlo nosotros mismos a través de la política que regenere la podredumbre en la que vivimos. La mediática también, ved, look at, please, este esperpento que ofrece un periódico de tirada nacional altamente subvencionado por el gobierno del PP.
larazon.Castro

La prensa internacional, como digo, se ha hecho eco de algo tan noticioso como que una Princess -la denominan varios de ellos- o miembro de la Casa Real española vaya a ser encausada por corrupción… si dejan obrar al juez. Verán también las dificultades en las que éste se encuentra y recordarán la mala vida que dieron a otros dos que no se atuvieron a lo conveniente (Baltasar Garzón y Elpidio Silvia). Pero nadie con poder moverá un dedo. El otro día contaba aquí cómo nada menos que el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, se plantó en El Cairo a rendir pleitesía al autor del Golpe de Estado en Egipto y ejecutor sanguinario de sus opositores. Nos han preparado un mundo muy repugnante. Solo la democracia lo salvará.

 

La responsabilidad de esta debacle va contigo

La primera en la frente. El diario.es abre con esta noticia: Interior releva al comisario jefe de los policías que investigan al PP. El elegido para dirigir ahora la Brigada Anticorrupción es un comisario de la total confianza de la cúpula policial. José Manuel García Catalán ocupará el puesto del veterano José Luis Gudiña solo un año después de haber ascendido. Es el tercer cambio en los puestos de mando sobre los policías del caso Bárcenas en lo que va de legislatura.

¿Qué sociedad tolera esto? ¿Qué oposición política se calla o agita levemente los tiernos puñitos sin eficacia alguna? Día tras día, el ministerio del beato Fernández Díez, busca sin el menor disimulo cauces de impunidad. Porque ¿qué otro objetivo puede tener este baile de cargos continuo? Se diría que ninguno “les gusta” dado que no paran de encontrar indicios de corrupción en el partido que gobierna España.

Recordemos que la justicia da por hecho que existe una contabilidad B, de dinero negro, en el PP con distintas “sucursales” regionales. Y la sociedad no solo traga sino que parece dispuesta a seguir votando este estado de cosas.

La encuesta del CIS tiene “cocina”, es mucho presuponer a estas alturas una intención de voto sobre lo que dice el voto directo, pero lo que sí está claro es que el PSOE de Rubalcaba y Valenciano se precipita al abismo electoral, más aún que la empresa de Rajoy y Cañete que ya es decir.  Y eso no se puede consentir. Las “gentes de bien”, los poderes fácticos (mediáticos en cabeza) quieren bipartidismo sin fisuras. Y cada vez cobra más fuerza una coalición PP-PSOE que propician distintas “personalidades” y medios. Un futuro desolador… que aún podemos remediar.

pais.bipartidismo

¿Entramos en detalles menudos? Se preparan para subirnos la luz de nuevo. 

El caos de la administración española llega al punto de subcontratar de tercera mano y encima no pagar a los empleados.

Los datos del paro registrado reflejan un aumento del empleo y de la afiliación, contradiciendo a la EPA que sigue mostrando destrucción de empleo. Ni un organismo internacional prevé una reducción del paro en España a corto plazo. El 91% de los contratos suscritos son temporales y a tiempo parcial, en el exiguo 9% de indefinidos también hay fuerte predominio de los parciales. Rajoy ha creado un millón de parados, pero, eso sí, ha precarizado todo el trabajo. De forma que algunos sujetos del régimen no tienen ni pudor en proclamar que, encima, tenemos que dar las gracias.

Un parado sin ayudas no puede ponerse exquisito“, dice el presidente de la patronal valenciana. O este otro:

gracias,trabajo

Cada uno de nosotros somos responsables de las mermas en la sanidad que ocasionan ya víctimas. De que se haya cercenado la educación y el futuro de niños y jóvenes. De la precariedad consentida de los trabajadores. Del… espectacular aumento de la riqueza de unos pocos desde que gobierna Rajoy.  De una corrupción de tal magnitud y tan soez que ni un país de medio pelo la toleraría.

¿Y quién más lo es? ¿Quién fundamentalmente? Acudo hoy a lo que argumenta un colega. Guillermo López García.  En concreto a la parte de su análisis que se refiere a la responsabilidad de los medios informativos (decisiva en mi opinión):

“El segundo punto fuerte es mediático. Por resumir mucho el asunto, en los últimos dos años el PP ha logrado controlar, directa o indirectamente, casi todos los grandes grupos de comunicación (los que aún no controlaba, quiero decir). Y, sobre todo, ha desactivado a los grupos tradicionalmente afines al PSOE. El primero, Público-La Sexta, desapareció como tal hace dos años, y hoy La Sexta es propiedad de Planeta. Como Antena 3 y como La Razón. El segundo, el grupo Prisa, sobrevive gracias al apoyo de Telefónica y de la banca española y vive desde entonces una notoria luna de miel con Mariano Rajoy.

Un control mediático de esta envergadura, que abarca casi todas las televisiones, radios y periódicos impresos, es crucial para vender, nunca mejor dicho, la historia de la recuperación, que es por el momento una recuperación etérea, que los ciudadanos no ven. O ven, más bien, lo contrario. Que no está ahí aún, pero estará. No es que sea un soporte discursivo muy sólido contra las evidencias en sentido contrario que, día tras día, podemos percibir los ciudadanos, pero con menos se han montado exitosas religiones.

Además, si las religiones pueden aportar milagros, el Gobierno, medios de comunicación mediante, puede aportar encuestas, que acreditan que los españoles se están convenciendo a marchas forzadas del milagro de la recuperación, aunque aún no lo noten; y que, en definitiva, irán en masa a votar al PP, como siempre. ¡O aún más, que con un par de semanas más de encuestas exitosas el PP se planta en un 50%! Claro está que luego uno mira los datos de intención directa de voto (o los sorprendentes saltos, siempre favorables al PP, en apenas unas semanas) y las cuentas no salen, pero eso es porque los votantes son tímidos, o aún no saben que acabarán votando al PP, que también puede ser”.

Por eso asistimos a la manipulación y propagan de los medios grandes, más sutil -y más dañina por tanto dado que se agazapa en una presunta progresía- o totalmente a trasero descubierto.

razon.111.

abc.111.

A ver,  someterse al poder, la “compra” de la prensa,  sucede en otros países. En Francia la respuesta ha sido diferente a la española que apenas se oye un ruido (aunque sean las lentejas para hoy y la calle para mañana). En Le Monde sus redactores jefes han reaccionado: han dimitido. En su texto reivindican el papel crítico de la prensa que, según ellos, se ha perdido en su periódico. Crítico. Aquí ya vemos qué hay.

¿Y cada uno de nosotros qué podemos hacer ante esta catástrofe continua? ¿Seguir enchufados a los medios que nos venden las “verdades” del gobierno y alimentando sus estrategias y cuentas corrientes? ¿No hay nada más que podamos hacer? Se trata de ser cómplices de todo esto… o apagar ciertos programas de televisión, periódicos impresos e incluso páginas web. Una significativa merma de audiencias, operaría algún cambio. Hay precedentes. A esta gente le interesa más el dinero que nada.

La diferencia es esencial. Siempre se puede hacer algo. Cada gesto cuenta. Lo último -si se aspira a tener una mínima decencia- es permanecer ajenos a problemas tan graves, colaborando en realidad a su gestación y mantenimiento.

¿El PP es un partido político o qué es?

Ningún país serio, ninguna sociedad medianamente decente, toleraría lo que está pasando en España. Los hechos concatenados ofrecen mucho más que “sombras de corrupción” -como las califican los medios- en el partido gobernante, se asemejan más a la boca negra de la cueva de los incontables ladrones. Estamos hablando de una contabilidad B para gestionar dinero sucio, procedente de donaciones ilegales a cambio de adjudicaciones públicas –cohechos y prevaricaciones-. Desde la fundación del partido. En todas las provincias y muchos municipios. Que reparte sobresueldos en B – añadidos a los que Rajoy admitió en A porque, según él, los cobra todo el mundo-. Y,  estamos hablando además, de intolerables obstrucciones a la justicia.

 Si Bárcenas , el extesorero, -que así lo ha declarado en sede judicial- miente, no podemos decir que buena parte de sus ex colegas sean muy aficionados a la verdad. En particular, el presidente Rajoy podría contar con los dedos de la mano las veces que no engaña. Y las hemerotecas rebosan de ejemplos. Pero es que se acumulan las pruebas de las investigaciones policiales y judiciales, con datos coincidentes. A estas alturas de la historia ya muy pocos dudan de la corrupción del PP, los fieles de enormes tragaderas se aferran nada más al paliativo “todos lo hacen”. Como si justificara algo.

 Lo mejor sin duda es que la justicia actúe, lo aclare y concluya responsabilidades. Suya es la última palabra. Es lo que hacen los países democráticos. Pero, qué casualidad, aquí desde el propio gobierno se ejercen acciones que se asemejan mucho a la coacción como cuando l os agentes que investigan la trama corrupta son llamados por Asuntos Internos de la Policía que gestiona el Ministro del Interior, incluso varias veces. Si, como el ministerio ha admitido, esto ha ocurrido ¿Qué hacen todos en sus cargos? ¿No confirma, precisamente, las sospechas? ¿Cómo se ha podido dejar pasar esto también? ¿Por qué no clama la justicia, la sociedad y todos los medios informativos? En las preguntas se encuentran las respuestas.

O las maniobras que ejerce el Ministerio de Justicia, con esa “remodelación” tan oportuna de los órganos judiciales. O del propio Código Penal. Repetiré hasta la saciedad que cuando los españoles consentimos que se expulsara de la carrera judicial a Baltasar Garzón al iniciar la investigación de la Gürtel –con todo lo que concurrió- estábamos sentando un precedente irreversible. También empieza a entender mucha gente que algo extraño -o demasiado claro- ocurrió entonces aunque entiende que en un país como éste estos hechos se dan. Gravísima e increíble aceptación. Así seguimos. En caída libre.

  Imaginemos que todo esto ocurriera en Alemania, en Suecia, en Gran Bretaña donde han obligado a dimitir a una ministra por no haber podido justificar un cobro de 7.000 euros. Prácticamente solo Italia y Grecia han conocido actuaciones similares, más Italia incluyendo el terreno judicial también.

Porque tenemos que hablar con propiedad. Una organización que desde el primer día -hace ya varias décadas-  busca réditos económicos a sus acciones políticas, trampeando con las concesiones que otorga, escondiendo la contabilidad en cuenta opaca y repartiendo sobres entre sus principales ¿es un partido político o qué es?

 Y si esa organización utiliza medios de coacción –o algo que se le parece mucho- y maniobra en el ordenamiento del Estado que controla logrando, en la práctica, frenar la acción de la justicia o acallar voces disidentes ¿Es un partido político o qué es?

 Esto va mucho más allá de EREs fraudulentos, cursos tramposos, y todas las rapiñas que nos han deparado los políticos, aunque añadan porquería. Es una corrupción troncal que afecta a los pilares del Estado. Esto ya no es derecha o izquierda, porque igual –básicamente- no estamos hablando ni de política. Tiene que haber gente honrada y coherente dentro de todas las ideologías que deje de colaborar y ataje de una vez esto.

 Sus cómplices son muchos, como señalamos. Los hay en la Justicia. Sin duda en la política con posturas de oposición que prefieren no gritar mucho para no airear sus propios trapos sucios aunque vean hundirse un país en la miseria ética y social. Muchos medios informativos participan de esa condición de complicidad, callando la realidad o manipulándola con absoluto descaro. Algunas veces de forma tan burda que sorprende cuele su mensaje. Y desde luego la sociedad que no debería permitirse excusa alguna ante la infinita gravedad de lo que está ocurriendo, incluso de un calibre sin precedentes en democracia. Afrontar el problema es inaplazable.

 Con absoluta desfachatez los actores de esta catástrofe caminan airosos como si nada fuera con ellos. Con sus mentiras y promesas habituales. No, los problemas de este cariz no se resuelven solos: empeoran. La recuperación que la casta vende es para sus miembros, mientras el resto se empobrece cada día. Sin fin. Un nuevo récord histórico de la deuda pública (96,5% desde el 68,5% que la tomó el PP) demuestra que quienes se “recuperan” de verdad son los bolsillos de los acreedores que Rajoy engrosa. Y es que los resultados dependen de los objetivos de la empresa.

La clave -que exige respuestas y soluciones- se centra en definir esta cuestión origen ya de tantas confusiones: ¿El PP es un partido político o qué es a la vista de sus actuaciones? Y si no fuera un partido político ¿qué estamos haciendo al entregar todo el poder a una organización como la descrita?  No estaría de más tampoco que, de ser un partido político, el PP se comportara como tal erradicando ciertas conductas, para disipar dudas.

*Publicado en eldiario.es

El FMI pide más recortes pero no para el registrador amigo de Rajoy

España -por lo que oigo y leo en la prensa oficial- va de maravilla. Rajoy dice incluso que somos el ejemplo del mundo. Solo hay algún problemilla. Según el FMI, España cerrará 2014 con el mayor déficit de la zona euro: el 5,9%. De la deuda no hablamos, no hablan tampoco los expertos del Fondo porque es dinero que se debe a los amigos y están que se frotan las manos con la descomunal subida que ha propiciado Rajoy.

En fin, que también es casualidad que con lo bien que lo hace el PP y los palos que ha dado al bienestar de los ciudadanos para “arreglar la crisis”, incumpla el déficit de esa manera. El FMI pide por tanto que se recorte -más- el gasto social (léase inversión social). Que menos sanidad pública, menos educación pública,  alargar la edad de jubilación para pagar menos a los pensionistas y desde luego reducir el sueldo de los funcionarios. Se dedican al sector público y ya no se van ni a necesitar. El que quiera educarse, o tratar sus dolencias que se lo pague o que se muera.

Eso sí, hay que ser generoso con los bancos. Aún no están bien “saneados” a pesar de las ingentes cantidades de dinero público que les hemos entregado. Pero necesitamos seguir regándoles con nuestros derechos, con lo poco que está quedando de ellos,  porque así igual dentro de dos años se reactiva el crédito. El paro no se va a arreglar -ya lo han advertido- pero las cifras macroeconómicas mejorarán. Comeremos balances contables, y nos curaremos con la balanza de exportaciones o algo así. Ah, y Rosell de la CEOE ha declarado que, vale, que ya pronto se crearán puestos de trabajo -es mentira- pero que necesitan salarios variables. Trabajar a destajo. Hoy te pago 5, mañana 3, y tú nada, créate una vida así. La CEOE, también la tenemos bien atendida, ved.

Lo hermoso de este panorama es que, por ejemplo, Rajoy le ha apañado a un colega un puesto en la SAREB, en el banco malo. Vamos al que ocupó su plaza de registrador -esa que no cuenta si le da o no beneficios porque no les sale de los cataplines-, como interino. Repito, al que le sustituyó de forma interina mientras él se dedica a la sagrada misión de velar por los intereses de los ciudadanos desde la política -si es eso lo que hace-. Esto sí lo ha confirmado. Se lo preguntó Gaspar Llamazares de Izquierda Unida que algo debía saber, y el gobierno ha dicho que sí. Que el interino que le guarda la plaza es consejero de la SAREB. Y ya sé que el FMI no se mete en estas cosas pero tiene triste gracia que no diga mi mú por lo menos. Que le recorten algo el sueldazo, o las dietas.  Aunque en estricta justicia a quien tenían que recortarle los emolumentos, dejar a cero por abandono del cargo, es al Rajoy que se ha atrevido a tamaña desvergüenza.

En Gran Bretaña la ministra de cultura ha tenido que dimitir debido a fuertes presiones. Resulta que no ha podido justificar un gasto parlamentario de 7.000 euros.  Allí hay democracia y sobre todo ciudadanos, con sentido cívico, honestos como sociedad.

Aquí ¿qué hay? ¿Qué tipo de gente se calla ante lo que nos está pasando, ante lo que nos están haciendo?

 

Apuntes para un diario de la corrupción en España

Ocupados en hechos noticiables o en los que los medios deciden marcar como tales, olvidamos el incesante goteo de corrupciones varias que surgen casi a diario. Para que algo sea noticia debe ser novedoso o atípico e interesar a una comunidad. Y al parecer hemos dejado de prestar atención, por repetitivo, al latrocinio continuo del erario. Como es atípico e ilegal, como tiene graves consecuencias, convendrá hacer un repasito de vez en cuando sobre el estado del expolio de lo nuestro. O de actuaciones que pueden llevar marchamo de legal pero apestan. De lo más reciente, sin más.

Hay más. Esto no es sino una recopilación casi a vuela pluma y de lo último publicado. Y no he entrado en las graves corrupciones mediáticas diarias intoxicando al personal. Si alguien cree que crecer en este caldo no tiene consecuencias, debería revisar sus criterios.

Los sumideros por los que se pierde la Justicia en España

Justicia-torcida

Corren días de escuchar hasta el hartazgo la impresionante recuperación económica que no ven, ni verán, los bolsillos de los españoles o el tedioso “y Vds., señoría, más”. De improductivos debates y del más atronador aburrimiento. De unos muchos más gramos más de desesperanza. Aliviada, quizás, por el impresionante hallazgo de un Mediterráneo mediático que, al parecer, nadie había visto hasta ahora y que desata pasiones dispersadoras. Es el lamentable estado de los problemas de la nación que, con toda probabilidad, no se abordan. Sobre todos hay uno que afecta a la base sobre la que se construye el resto, al Estado de Derecho: la justicia. ¿Qué está pasando con la Justicia española?

Ya apenas tiene repercusión que el Partido Popular, apoyado en su mayoría absoluta en el Parlamento, reforme las leyes para adaptarlas a sus deseos de gobierno. ¿Que es ilegal y contrario a los Derechos Humanos acotar a pelotazos de goma a inmigrantes que nadan en el agua y devolver en el acto a los que sobreviven apenas alcanzada tierra? Se cambia la ley. Se “modifica”. Y se convierte en ajustada a derecho la extradición sumaria que el tópico dulcificador –nada inocente- ha convertido en “devolución en caliente”.

El Código Penal de Gallardón –el paradójico ministro de Justicia- se está llenando de actuaciones que, con las que impulsa el Ministro del Interior, forman un mismo pack represor. ¿Que tiene Vd la ciudadanía menos conflictiva de la que quepa gozar y más sumisa a los tijeretazos que se le aplican pero teme que un día la paciencia colme el vaso y se desborde? Reforme leyes y estipule como delito hasta toser al lado de las fuerzas de seguridad de su gobierno. Fríalos a multas incluso por pasear frente a edificios emblemáticos de su poder. Recordemos, por ejemplo, que se pena hasta con 600.000 euros convocar una protesta ante el Congreso desde Twitter. Cómo serán que hasta el Consejo General del Poder Judicial considera inconstitucional la Ley de Seguridad Ciudadana.

¿Y los ahora “delincuentes solares? 60 millones de euros de multa por no declarar una placa para autoabastecerse de energía. El doble que por provocar una fuga radiactiva grave. Los intereses de las eléctricas, puede que de algunos de sus altos ejecutivos y consejeros de presente o futuro, aconsejaban diferentes “reformas” de apoyo.

Si legislar ad hoc ya es suficientemente llamativo, los trazos inusuales con los que escribe el derecho en España en la actualidad gritan sus alarmas. Hemos visto a fiscales que desimputan o sacan de la cárcel contraviniendo la decisión del juez. La persecución de jueces. Estamos llegando a tal inquietante punto el Consejo de Europa (no el Consejo Europeo de la UE que en estas menudencias democráticas no se mete) se ha visto obligado a intervenir y a cuestionar la independencia de la Fiscalía española y del órgano de los jueces CGPJ.

Y es que estamos asistiendo a secuencias que se saldan apenas con alguna crítica ciudadana e incluso chistes, cuando clama que debería ser la Fiscalía General del Estado quien actuara. Veamos lo sucedido desde que se descubre un enésimo caso de presunta corrupción de un miembro del PP: Francisco Granados, antiguo número 3 de Esperanza Aguirre en Madrid. Tiene, dice el diario El Mundo, una cuenta de millón y medio de euros en Suiza:

1)  Aguirre exige explicaciones a Granados, algunos medios hablan de amenaza de expediente. 2) Granados responde, en 13TV,  que si el PP le busca “le va a encontrar”, que se ha tragado el marrón del Tamayazo, Gürtel, Caja Madrid, espías, etc… 3)    El PP descarta abrir expediente a Granados.

¿Cómo es posible que la Fiscalía mire para otro lado en un Estado de Derecho? Quizás porque ya lo ha hecho demasiadas veces sin que tuviera consecuencias.

Desde siempre he mantenido que el día en el que la sociedad española permitió la expulsión de la carrera judicial de Baltasar Garzón se abrió la puerta a consagrar la impunidad. El tiempo ha demostrado cuánta mugre había tras la trama Gürtel cuya investigación inició. Y las grandes casualidades que acompañaron su caso. Hasta la pérdida de su indulto por los despachos. No podía ser inocuo.

A ojos profanos pero ciudadanos – no olvidemos que la justicia emana del pueblo- tampoco cuadra colocar al frente de los tribunales que dirimen si las leyes reformas se ajustan a Derecho y a la Constitución a personas con fuertes vinculaciones a un partido. Concretamente al que promueve los cambios. No parece la mejor forma de salvaguardar el espíritu de las leyes.

El fin de la jurisdicción universal en España, llevado a cabo por el PP en procedimiento de urgencia, es otro definitorio síntoma de por dónde se pierde la justicia en nuestro país. Casos graves como el asesinato del cámara José Couso se mandan al archivo. Y todos nosotros quedamos desamparados ante delitos sufridos fuera de nuestras fronteras.

Estamos viendo cómo aplauden en medios oficiales españoles –sin escarbar mucho más- que se deponga a un presidente, elegido por mayoría absoluta pero a quien se acusa de reformar leyes mucho más de lo tolerable para amparar la corrupción y la mano autoritaria. No deja de ser una paradoja (por semejanza) y el dramático estado de nuestra nación.

*Publicado en eldiario.es

De qué nos quejamos

Le sorprenden a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, las protestas de estos días en España porque “no casan” con la recuperación. El conciliábulo neoliberal de alto rango se ha puesto de acuerdo para corroborarlo, desde el acomodaticio Obama a Lagarde. Se hace ineludible, por tanto, explicarles de qué nos quejamos.

Hemos entendido que, si hubieran existido más Gamonales, se habría evitado el pozo sin fondo de las inversiones públicas ruinosas que nos han hipotecado más allá de lo tolerable. No hace falta buscar mucho: la Comunidad Valenciana, por ejemplo, está llena. Desde la Ciudad de las Arts al circuito de Fórmula 1, pasando por el puerto deportivo, parques temáticos o donaciones deportivas. ¿Hablamos de la Ciudad de la Cultura gallega? ¿De las exposiciones universales? ¿De los aeropuertos inútiles que ni siquiera han visto pasar aviones? ¿De las radiales que ahora también hemos de rescatar? Si la sociedad hubiera protestado como en Burgos, nos habríamos ahorrado un buen pico.

Nos quejamos porque nos hemos encontrado con que nuestros derechos constitucionales están supeditados al pago de una deuda que, lejos de disminuir, ha crecido a niveles récords en la historia. Si hace un año ya hablábamos de que era la mayor que se había registrado jamás, comprobamos que sigue aumentando con el mismo vigor. Añade unos 10.000 millones de euros cada mes. Aún con los insufribles recortes estamos así, ¿cómo esperan, y con qué, paguemos semejante agujero?

El déficit lleva parejo camino. Porque mientras se merman sanidad y servicios esenciales, crecen los asesores como esporas. Porque el pozo bancario y una pésima gestión mantienen las arcas vacías. Añadamos la imprevisión continua de este Gobierno que le lleva lo mismo a vaciar la hucha de las pensiones como a gravar hasta los vales de comida con los que algunas empresas retribuyen a sus empleados. Recaudar, aunque se cause un perjuicio mayor.

Estamos hartos también –y mucho– de los cuentos sobre el empleo. El Gobierno de Rajoy ha elevado el paro desde el 22,85% que se encontró en 2011 al 26%. Ha destruido casi un millón de puestos de trabajo. Ésa es la verdad de los datos, y muchos lo sabemos. Que está lejos siquiera volver al número de parados con los que el PP inició su mandato. Eso sí, el objetivo se ha cumplido. Se trataba de abaratar todo el empleo en España para ser más “competitivos”. Aunque fuera a costa de una gran precarización y del descomunal aumento de las desigualdades sociales. Mucha gente es consciente, sin embargo, de que hasta llegar a trabajar por un cuenco de arroz y un catre hay mucho camino donde mejorar la “productividad”. Y ése es su único “modelo” de país. ¿Tienen otro? ¿Cuál? No lo vemos.

Es sencillamente flagrante que se atrevan a hablar de recuperación con unos seis millones de parados reales, según la EPA. Sobre todo habiendo destruido a una generación de jóvenes. A finales de 2011 nos angustiábamos porque el 48,95% de ellos no tuvieran trabajo. Ahora el paro juvenil alcanza casi el 58% y tienen el cuajo de decir que esto es el país de las maravillas.

Los ERE y despidos ya de mayores de tan sólo 45 años. El contrato temporal y por horas como gran hallazgo, lo mejor para labrarse un porvenir estable. Por eso los ciudadanos se van como nunca. La emigración ha causado una caída de la población española sin precedentes. Otro récord. Ni en la gran oleada del franquismo se registró tan elevado número. Y encima, a quienes tienen el coraje de iniciar la aventura de buscar trabajo fuera de su país les van a quitar la tarjeta sanitaria a los 90 días. Aunque no lo encuentren. Empieza a ser más que evidente lo que han hecho con una sanidad universal que sí podía pagarse.

Nos quejamos de la corrupción. Muchos ciudadanos han entendido ¡por fin! esa obviedad: es imposible edificar nada sano en semejante sustrato de podredumbre. A todos los niveles. Perplejos de ver pasar sobres, comisiones, sueldos y sobresueldos, estamos asistiendo a espectáculos que “casan mal” –en este caso sí–, pero con la democracia. No percibimos la separación de poderes, sino todo lo contrario. Y organismos solventes internacionales nos dan la razón, impelidos a intervenir por lo que están viendo.

El Grupo Anticorrupción del Consejo de Europa, el prestigioso GRECO, urge a las autoridades españolas a restablecer la confianza en las instituciones políticas y judiciales, como si hablara con una república bananera. Dedica un especial apartado a la Fiscalía General del Estado, a los fiscales. Si nosotros estamos estupefactos de los manejos que estamos viendo con la infanta Cristina, o con Miguel Blesa, este organismo internacional, también. Por eso, por primera vez en la historia, llama a “reforzar la imparcialidad” de la Fiscalía. Y a nadie se le ha caído la cara ni de vergüenza.

Nos quejamos de ver cómo dan millones de dinero público a los bancos, en una factura que no deja de crecer mientras osan hablar de recuperación. Luego los venden de saldo. El Banco de Valencia, por un euro, perdiendo 5.449 millones; Novagalicia tirando a la basura otros 8.000 millones; el Banco Gallego, por otro euro. Éste nos salió más barato: sólo habíamos metido en él 245 millones. Ahora preparan dar negocio privado con el apenas apañado –gracias a nuestro dinero, nuestra sanidad o nuestra investigación– gran pufo de Bankia. Para seguir rebuscando por las esquinas algo con lo que paliar el fiasco que nos han montado.

Nos quejamos –todavía no suficiente– de la venta de España por parcelas a fondos buitre, cuya misión no es precisamente la inversión productiva. ¿Cómo no va a ser atractivo acudir a las suculentas rebajas con las que se están desprendiendo de todo cuanto era nuestro? ¿Y quién compondrá después el destrozo que no dejan de causar? En algunos casos es ya irreparable.

Nos quejamos del enorme retroceso que en sólo dos años de gobierno han perpetrado contra los derechos y libertades civiles. De su ley del aborto alabada tan sólo por la ultraderecha francesa. De cuanto pergeña Wert en educación. De las leyes represoras de Fernández Díaz y Gallardón. De la destrucción de nuestra sanidad pública, que era una de las mejores del mundo. De sus mentiras, de que nos tomen el pelo. De sus momios y prebendas, de su autoritarismo. De su política de comunicación sectaria y manipuladora, de sus mamporreros, que están privando de la información imprescindible a los ciudadanos.

¿Empiezan a ver que algo “sí casan” las protestas? Muchos intuyen que sólo los “Gamonales” podrán detener el podrido pastel de bodas que aún nos reservan.

*Publicado en eldiario.es

A Jaume Matas y el resto de los corruptos ¿les saldrá a devolver la condena?

El ex presidente del gobierno Balear y miembro del PP, Jaume Matas no ingresará en prisión en tanto el gobierno no se pronuncie sobre su petición de indulto.  La Audiencia de Palma ha aceptado la petición de la defensa y ha ordenado la suspensión de la pena de nueve meses de prisión impuesta por un delito de tráfico de influencias. La fiscalía Anticorrupción también se había mostrado favorable a esta medida.

Jaume Matas fue condenado en marzo de 2012 a más de 6 años de prisión en el primero de los juicios sobre el caso “Palma Arena”, que tiene 26 piezas separadas (entre ellas la que implica a Iñaki Urdangarín). Tres magistrados de la Audiencia de Palma le consideraron culpable de los delitos de malversación, fraude, prevaricación y falsedad documental. La acusación pedía ocho años y medio. El periodista Antonio Alemany –del diario El Mundo-, que le escribía los discursos para glorificar su imagen, fue condenado también a tres años y nueve meses por prevaricación, delito de falsedad en documento oficial, delito continuado de falsedad en documento mercantil en concurso medial con un delito continuado de malversación de caudales públicos.

Matas fue presidente de Baleares en dos etapas (1996-1999) y (2003-2007) y ministro de Medio Ambiente con José María Aznar (2000-2003). El caso “Palma arena” se refiere a un velódromo que costó más del doble de lo previsto -pasó de un presupuesto inicial de 41 millones a 110 millones de euros- y que ya había producido 4 sentencias de cárcel a miembros del entonces gobierno del PP en la isla.

En Julio de 2013 su pena fue reducida sin embargo. El Tribunal Supremo le absolvió de los delitos de fraude a la Administración, continuado de falsedad en documento oficial, continuado de falsedad en documento mercantil, y de prevaricación en concurso medial con un delito continuado de malversación, por los que fue condenado en la sentencia de primera instancia.

Solo mantuvo la condena por un delito de tráfico de influencias y la pena de nueve meses y un día de prisión y multa en cuantía de 6.000 euros.

El  magistrado Alberto Jorge Barreiro emitió sin embargo un voto particular. En un prolijo texto legal al uso, desgranaba a lo largo de 27 páginas los fundamentos de por qué sus compañeros del Tribunal Supremo habían emitido esta sentencia, pero también los que a él le llevaban a oponerse en algunas cuestiones. De hecho no objetaba la decisión de la mayoría de que no hubo MALVERSARCIÓN DE FONDOS PÚBLICOS, ni FRAUDE A LA ADMISTRACIÓN, pero sí prevaricación y una clara autoría que corresponde al entonces presidente de Baleares.

Llamaba poderosamente la atención cómo en lo que llamó el magistrado una estructura jerárquica piramidal se cargó el muerto a sus subalternos y él se libro.Éste fue el resumen que publiqué de ese voto particular. Es una joya muy ilustrativa del funcionamiento de la Justicia española en algunas cuestiones.

Ahora deciden que no ingrese en prisión porque ha solicitado indulto. Vamos, el mismo trato que tiene todo el mundo. El que ha recibido la Infanta Cristina, a la que ha costado tanto imputar que pensar que en España se la pueda condenar es ciencia ficción. Hoy mismo la corrupción española es noticia internacional, pero aquí quienes podían poner freno a esta locura ni se inmutan.

La corrupción se ha situado ya como segundo problema de los españoles. En el telediario de TVE he escuchado que “a mucha distancia” del paro. Qué bien, es un gran consuelo.

Y el inefable panfleto llamado La Razón iba hoy de esta guisa -lo de “el auto del castrismo” es de nota-:

larazon.castrismo

Lo sucedido en España en 2013 hubiera hecho caer a cualquier Gobierno democrático

Un año en el que hemos perdido a Stèphane Hessel, José Luis Sampedro y Nelson Mandela no puede haber sido bueno. No para la humanidad. Lo inhumano de hecho ha avanzado en progresión estratosférica. La aberración de posponer cuanto atañe a las personas, al altruismo, al pensamiento racional, a la empatía con los otros, a la ética, por los más oscuros intereses ha triunfado plenamente. Para muestra el botón más cercano, el que nos duele y –haciéndonos más egoístas, menos humanos- desplaza cualquier otro interés: España, la triste España del PP.

Solo en ese plano extraviado de la lógica más elemental se entiende la permanencia al frente del gobierno español de Mariano Rajoy o de los miembros de su partido que han secundado de hecho cuanto ha sucedido. El gobierno salido de las urnas tiene toda la legitimidad por muy defectuosa que sea nuestra ley electoral pero los gravísimos escándalos que rodean al de España lo hubieran tumbado en cualquiera país democrático. Algo muy preocupante ocurre con nuestra sociedad al completo y, sobre todo, con las fuerzas que la dirigen.

Iniciamos 2013 leyendo en toda su plenitud los llamados “Papeles de Bárcenas”. Publicados por varios medios, pudimos ver el rosario de sueldos, sobresueldos, virtuales prevaricaciones y comisión de favores, contabilidad B para nuevas prebendas a ocultar, que venía anotando el ex tesorero del Partido Popular en todos sus detalles durante dos décadas. Lo negaron todo… salvo alguna cosa. Los voceros en nómina –de dinero o poder- hicieron cuanto pudieron por sembrar la confusión. No eran reales, decían; lo son. Asistimos a los más patéticos espectáculos, desde losfiniquitos en diferido a las pavorosas huidas del presidente. Cualquier gobierno hubiera caído solo con esto, no sucedió y aún hubo mucho más.

En julio leímos también los SMS enviados por Mariano Rajoy a Luis Bárcenas: “Luis, sé fuerte”, “Luis, nada es fácil, pero hacemos lo que podemos”. Hasta en el más corrupto de los países de cualquier época le hubiera costado la presidencia a su autor, pero nuestro Rajoy con todo su PP sigue ahí. Y continúan después de haber borrado los ordenadores de su ex tesorero –que la justiciano quiere investigar- o de haber sufrido un registro de 14 horas a su sede que ni se han dignado comentar. Continúa, lo que es si cabe peor, como si nada sucediese, sentando cátedra, con inusitada prepotencia. Inconcebible en democracia, impensable en una sociedad medianamente sana.

Hemos visto al presidente huir de los periodistas por los pasillos del Senado, comparecer en plasma, o hablar cuando le viene en gana para seguir engañando a los ciudadanos. Una persona sin una gota de credibilidad sigue soltando sus mentiras haciendo omisión hasta del pudor que es actitud humana bien primaria. Trivialidad o burla, Rajoy ha tenido la inmensa osadía de responder a asuntos muy graves con una letanía increíble en alguien que ocupa su cargo: Todo es falso, salvo alguna cosa (febrero). Les dejo, que hace un frío espantoso (marzo). La segunda ya tal  (junio). Fin de la cita (agosto). Está lloviendo mucho (octubre sobre la anulación de la Doctrina Parot). [Las acusaciones] no se pueden demostrar (octubre sobre Bárcenas a Bloomberg). Éste es el estadio en el que España ganó el Mundial (diciembre en el funeral de Mandela). “Ese asunto” (diciembre, el aborto que no se atrevió a pronunciar).

Después conocimos las andanzas de Miguel Blesa y su Caja de Ahorros pública hundida desde la que actuaba como un virrey de las Indias medievales. Y es que 2013 es el año en el que nos hemos sentido definitivamente huérfanos de justicia, a pesar de los loables y valientes intentos de algunos magistrados. Fiscales al servicio del Estado que crean la acción de desimputar o sacan de prisión a encarcelados (Miguel Blesa) o tribunales de justicia que entienden sus comprometedores emails como privados y no delictivos y, en cambio, estiman punible difundirlos. Con un nivel de estupefacción que nunca creímos conocer, hemos visto campar la impunidad sumiéndonos en la impotencia.

Es el año de la subida de las tasas judiciales para que no se pueda litigar. El año de la sectaria Ley Wert para la deseducación. El de imponer la Ley mordaza de Fernández Díaz para que el poder frene duramente las protestas de los ciudadanos, o la que privatiza la Seguridad del Estado dando poderes extraordinarios a los vigilantes jurados sin preparación. El de duplicar la venta de armas a países no democráticos. El de la amnistía fiscal o las destituciones de quienes meten las narices donde no conviene. El de las grandes contrareformas de Gallardón: Código Penal con -en la práctica- cadena perpetua, o la Ley del aborto más restrictiva de Europa que nos devuelve directamente al nacionalcatolicismo franquista. El del control gubernamental y político de los órganos judiciales. Todo por decreto ley y apisonadora parlamentaria, sin el menor consenso. El año en el que se rechaza de un plumazo la ILP avalada por millón y medio de firmas que pretendía paliar el drama de los desahucios.

2013 es el año en el que sube el déficit y la deuda pública a niveles inauditos mientras se sigue mintiendo a los débiles de mente con una soñada recuperación que solo beneficia a los que nunca sufrieron la crisis. En el que, por ejemplo, se regala por 1.000 millones de euros Novagalicia a un banco privado venezolano perdiendo 8.052 millones de dinero público allí enterrados. El que otros estamentos del poder en el partido conservador español venden a Goldman Sachs pisos de propiedad pública, en el mayor de los contrasentidos dado que la Constitución pide a los poderes públicos que velen por evitar la especulación en la vivienda. O el de la lucha encarnizada por entregar a manos privadas también la sanidad. El año en el que se está enajenando de saldo España entera. A potentados chinos, rusos y venezolanos a los que no se pide su historial.

2013 es el año en el que gracias al PP han aumentado las desigualdades, ha empeorado nuestra salud, ha caído por primera en años la esperanza de vida, ha mermado nuestro poder adquisitivo, cierran cada día más empresas, no se crea empleo o se registra un nivel de emigración superior a los duros años del franquismo.

Y es el año en el que el PP ha conseguido que sus propias tenebrosas sombras manchen a toda la Política, eje de la democracia. Y en el que el PSOE de Rubalcaba no está -como oposición mayoritaria-, a la altura del drama que vivimos, contribuyendo a crear indefensión en muchos ciudadanos. El año en el que los medios y los tertulianos habituales secundan con su silencio o directamente la manipulación la tragedia que nos asola.

2013 es el año en el que la sociedad parece haber sido definitivamente derrotada. Cuando hemos perdido no ya la esperanza sino el ánimo de volver a recuperarla. Cuando el rencor aflora sacando lo peor de nosotros para hacernos casi tan ruines como quienes nos gobiernan.

Si todo sigue así, 2014 será el año en el que volverán a prometernos la recuperación para el 2015 y tampoco pasará nada. Basta, al parecer, con tirar hacia delante con total desfachatez. Con tragar y callar, las víctimas. Que nadie lo endulce con subterfugios: lo sucedido en España sería impensable en un país realmente democrático, para empezar porque no lo toleraría la sociedad, ni sus jueces y políticos con mayor capacidad de actuación.

Feliz 2014… si podemos.  Podríamos.

*Publicado en eldiario.es

 

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 818 seguidores

%d personas les gusta esto: