
Imaginemos que uno asiste, muy empingorotado, a la boda del la hija del Presidente del gobierno. Es casi un enlace de Estado: se celebra en el Escorial, y participan un millar de privilegiados invitados. Allí están los Reyes de España, el en mala hora reincidente presidente de Italia, Silvio Berlusconi, Tony Blair y señora, el presidente portugués, Durao Barroso -hoy presidente de la UE-, la flor y nata de los políticos del PP, magnates de la comunicación, financieros, deportistas, modelos, y hasta Julio Iglesias recién llegado de Miami con su esposa, e Isabel Preysler y señor -un antiguo político del PSOE-. Uno forma parte de la élite española. Y atesora las fotos de la ceremonia de la revista Hola.
Uno va repeinado, engominada su melena que repunta en el cogote en rizos, pulida su perilla, de traje negro, con chaleco blanco y corbata azul-pp. A su lado, camina su esposa de pelo oxigenado, con un traje, de corpiño brocado, no adquirido precisamente en las liquidaciones de Zara. Les acompañan -maldita sea- el “bigotes” y su mujer, una antigua mamachicho y presentadora de la televisión valenciana. Pero ¡qué se le va a hacer! uno hace negocios con ellos y también van muy acicalados. El padre de la novia, les ha invitado.
Uno ha atesorado un patrimonio considerable, unos 19 millones de euros -a nombre de sus empresas, a las que ha bautizado en inglés que es más chic-. Le basta coger un teléfono para que se pongan de inmediato presidentes, alcaldes, concejales. Logra contratos sustanciosos. La vida le sonríe.
Y llega un maldito “juez socialista” -dice Rajoy- y husmea en tu vida privada y pública. Un coleguilla del PP, descontento, te ha grabado unas cintas de nada, en donde sale reflejado tu lenguaje suelto y sin complejos. Y esa información llega a los periódicos. Tus amigos se enfadan mucho con el Juez y con algunos de los periódicos. Esperanza Aguirre -tan graciosa ella- bromea. Y no ven cómo tapar el asunto, utilizando mil argucias.
Uno está en la cárcel. Y nadie le llama, ni le escribe. No recibes ni una visita, ni mucho menos una petición de vis a vis. La señora de pelo oxigenado -la tuya- que administra aún dos de tus empresas, dice que se está separando de ti cuando el Juez la llama a declarar. Un inciso: si Baltar, un candidato del PP de Orense, se entera, te calificará de maltratador, como ha hecho con Antxo Quintana del BNG por haber roto sus sagrados vínculos matrimoniales. Te arriesgas a todo. Pero no puedes pensar en nada, es que tampoco te mandan paquetes, ni siquiera ropa para cambiarte.
Instituciones Penitenciarias ha activado para Francisco Correa, presunto cabecilla de la presunta red de corrupción presuntamente vinculada al PP, el Protocolo de Prevención de Suicidios. Está muy deprimido. No come. No participa en actividad alguna. Taciturno reflexiona sobre su antigua gran familia, no entiende nada. No sabe que vivió entre las hienas.
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