Un paseo para charlar con la mayoría silenciosa

Me he ido a ver si escuchaba a la mayoría silenciosa. El gobierno sí la oye, lo dijo la minivicepresidenta del máximo poder. Nixon también le dio enorme valor para sacudirse las protestas por la crisis social abierta a causa de la guerra de Vietnam. Casualmente cuando andaba pringado hasta las pestañas de corrupción y de prepotencia. Casualmente nada más.

Lo decía Soraya Sáenz de Santamaría sobre todo para evidenciar que la mayoría de los catalanes está con la unidad de España, porque no todos salieron a hacer una cadena humana, como nos cuenta estupendamente Angels Martínez Castells. No os lo creeréis pero a ella misma la han contado como “mayoría silenciosa”.

El PP no oye a las mayorías abrumadoras que le pidieron el cese de la invasión de Irak en aquellas multitudinarias manifestaciones del “No a la guerra”. Ni las que ahora le exigen deje de bombardear los servicios públicos del Estado del Bienestar. Sin embargo, cuando está en la oposición y con ese poderío económico del que disfrutan fleta hasta autobuses para que vengan a Madrid a protestar, cree que “todo el mundo” está contra todo lo que a ellos les molesta y se aparta de su ideología. Ahora, en su opinión, “la mayoría silenciosa” aprueba esa gestión tan estupenda que están haciendo de nuestras cosas. Elevar ya al 92,2%¡¡ la deuda pública, cuando ya pusimos el grito en el cielo no hace ni un mes porque la tenía en el 90.3 habiéndola cogido en el 69,3. Y eso en la mayor etapa de recortes que se conoce. Y con la inmundicia moral que no asola. Rajoy es plusmarquista en aumento de deuda y en tijera. Pero ¿Qué piensa la mayoría silenciosa?

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A los dueños de esta tienda no les he podido oír porque, cerrados, se han ido con su silencio a otra parte. En el mercado contiguo –vacío a las 11 de la mañana de un viernes- sí se quejaban. De que la gente no tiene no tiene dinero. De que la mayoría que puede se va a los grandes centros comerciales. Sí, esos cuya promoción se propicia.

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Esta anciana tampoco ha dicho ni media palabra cuando ha sorteado uno de los hermosos socavones de las aceras de Madrid con su bastón.

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Ni está joven cuando ha atravesado un paso de peatones con su carrito sin meter el pie el agujero.

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En el parque no pronunciaba ni palabra la gente que no podía sentarse en este banco, dado su privatizado estado.

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Estaban los mendigos habituales apostados a las salidas del metro. Con transeúntes que ni les miran. Ni les hablan por supuesto. Un señor caminaba abrazando el ABC y sus soflamas por la unidad de España y los malvados que la atacan. En las oficinas del paro la gente que acude a sellar o a mirar si hay alguna oferta de trabajo en los carteles de la pared, suele permanecer en silencio. Así veo yo a la mayoría de los 6 millones de parados reales, los de la EPA: callados. Y eso indica, incontestablemente, que todos están muy contentos con el gobierno. Como no dicen nada, debe ser así.

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Esta otra tienda ha dejado enjaulado su silencio con las persianas echadas por cierre.

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Pero sí he visto que alguien se ha manifestado en una pintada en otro lustroso banco. En voz muda, eso sí. Creo que estos han entendido los mensajes del ministro Gallardón, de Wert, de Ana Mato y del resto del gobierno.

Las mayorías silenciosas son muy suyas.  Lo mismo se quedan impertérritas  cuando unos colegas más participativos sacan las guillotinas, que les da por gritar y afilarlas ellos en un pronto. Es tan difícil escuchar el silencio.

Dentro de 4 o 5 años habremos mejorado hasta… estar como con Zapatero

Nuevos datos vienen a corroborar lo que está suponiendo para el común de los españoles el gobierno de Mariano Rajoy y sus comunidades autónomas, según cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística.

El PIB cayó en realidad un 1,6% en 2012, dos décimas más de lo que se creía. Lo mejor es cotejarlo con los datos de 2011. Entonces creció “solo” un 0,1%, cuando se creyó había aumentado el 0,4%. Es decir, en 2011 creció aunque poco y en 2012 con el PP se llevó un batacazo.

Estas malas cifras  se deben a la caída drástica del consumo consecuente al empobrecimiento de la sociedad por el aumento del paro, la reforma laboral, los repagos y el encarecimiento de los precios que ha practicado el PP. En 2012 el consumo retrocedió un 3,3%. Este año, por cierto, las cifras adelantadas van aún peor.

El empleo también se contrajo. El INE concreta que el -4,78%, siempre más de lo que nos dijeron. Pero esto se traduce en que en 2011 la tasa de desempleo era de un insostenible  22,85% y en el segundo trimestre de 2013 tenemos ya un esperanzador 24,69%, tras haber estado aún más alto.  Todo según la EPA y tras haber registrado la mayor emigración en mucho tiempo.

Recordemos que la deuda pública se ha elevado también al 90,3% -récord en un siglo- desde el 69,30% que había a finales de 2011.

Menos mal que la prima de riesgo ha bajado, ésto ya está a los niveles que mantenía el gobierno socialista en su último año de mandato -antes estuvieron mucho mejor-. Aquí explicaba los porqués.

Con todo esto, es de esperar por tanto que más tarde que pronto llegue la recuperación que tanto nos anuncia el gobierno del PP y sus medios afines. Si la prima de riesgo ya está como la dejó Zapatero -que no fue un dechado de virtudes como gobernante- se puede prever fácilmente que igual en 4 o 5 años, en una década, en dos… ya volverá el empleo, el PIB, la deuda, o el consumo a como estaba al menos antes de llegar Rajoy. Han merecido la pena sus reformas. Destrozar la sanidad pública, la educación, justicia, ciencia, investigación, cultura, libertades… en fin, para qué repetir la larga lista que todos padecemos. Todo sea por volver a como estábamos en 2011 con Zapatero. Quién nos lo hubiera dicho con lo hartos que estábamos de él.

La cultura ¿un bien superfluo?

Fue entender por qué cuando lo miraba “se me llenaban los huesos de espuma”.  Gabriel García Márquez me llevó en volandas al universo mágico de Macondo y nada volvió a ser exactamente igual. Fue, también, comprobar que en el  “Mundo Feliz” pergeñado y controlado por otros, la división de clases llega a fabricar incluso “epsilones” apenas sin cerebro para los trabajos duros. Aldous Huxley abría las páginas de mi mente en la brillante metáfora. Solo unos pocos cuestionaban el orden establecido, el resto “Sin esfuerzo excesivo ni de espíritu ni muscular, siete horas y media de un trabajo ligero, nada agotador, y enseguida la ración de soma, deportes, copulación sin restricción, y el Cine Sentido”. Y fue leer para saber, para querer emular y buscar ideas y palabras que enriquecen y hacen sentir y pensar. Y fue escuchar a Luciano Pavarotti en el espacio abierto para todos del Hyde Park londinense en una noche de lluvia intensa e integrarse en un Nesum Dorma colectivo. O querer parar un avión en Casablanca para que Ilsa Laszlo hiciera lo que realmente deseaba en una película perfecta. Mil manifestaciones más que hemos paladeado para ser más felices y mejores ¿Cómo es posible que la cultura no se aprecie ni se proteja, que se apueste incluso contra ella en estos días amargos?

Con el mismo empeño que el PP va contra la sanidad pública, la educación o la ciencia y la investigación arremete contra la cultura. Y, en este caso, sin rechazo popular masivo. España soporta ahora el IVA cultural más caro de Europa, un 21%. Incluso el Portugal -que nos antecede en el calvario y que aplica un 23% a casi todo- reserva el 6% para los libros. Los recortes han supuesto un ataque frontal a cuanto suponga cultura. La ley Wert desprecia en el bachillerato las artes escénicas y restringe la música y la plástica. Ni un solo euro se destina a la compra de libros para bibliotecas públicas. Se resienten los museos con importantes mermas, hasta El Prado (“turístico”, “Marca España”) ha visto reducido su presupuesto en un 30%. El Teatro Real de Madrid el 23%. Teatro e igualmente cine, música y festivales asisten a momentos críticos por la tijera depredadora. Ni la Convención de la UNESCO DE 2005 que manda proteger y promover las expresiones de la diversidad cultural se tiene en cuenta a pesar de que España la suscribió.

De hecho, la estrategia del ministro liquidador de la Educación y la Cultura ha sido que cine, teatro y conciertos dejen de ser arte para meterlos en el saco del espectáculo, el entretenimiento. De este modo justifica la elevación de su precio. España ha pasado a ser  uno de los pocos países que considera la cultura una mercancía más.

Mariano Rajoy que acudió recientemente a la Biblioteca Nacional por primera en su mandato –puede que por primera vez en su vida- se refirió a ese concepto. Habló de que “el nuevo ecosistema de consumo cultural se encuentra ya en el cibersepacio”. Ése al que, por cierto, quieren controlar también con subterfugios por su “peligrosidad”, creo que para la Seguridad Nacional que es cosa seria. El presidente del gobierno lo que valora es la lengua española como “producto más internacional y prestigiado de España”. Y quiere que ley de educación -que ha perpetrado a medias con su ministro- impulse la cultura como “sector clave para adaptar lacompetitividad y transmitir una marca de vanguardia”. Así ve el PP la cultura.

Lo peor es cómo la ven los ciudadanos que engullen este enorme retroceso sin problemas. Los mismos que no leen o, si compran un libro, lo hacen preferentemente de los autores que  “salen por la tele” y que -como decía, el premonitorio Huxley-  con los deportes, la copulación sin restricción y todo el soma que arrojan sobre todo las pantallas de plasma tienen bastante. Y, encima, cuando la ración de soma de comer, de estar sano, de tener una vida digna empieza a escasear tan alarmantemente.

El domingo el predecesor de Wert, Ángel Gabilondo, se refirió en un homenaje a José Luis Sampedro a cómo “se empieza por leer libros y, claro, se acaba queriendo arreglar el mundo”. De eso se trata, sí. Dóciles epsilones de carga, percebes sumisos, y casi ni eso, una masa krill para usar y deglutir.

Es entrar en la Cuevas de Altamira. En la Catedral Gótica de León. En el románico Castillo de Loarre oscense. En el diseño de vanguardia. En la desarmada derrota del “Ne me quitte pas” de Jacques Brel.  En la alegría de vivir de Singing in the rain. Es tanto… Sentarse ante El jardín de las delicias de El Bosco o ante cualquier cuadro de Goya que tan bien reflejó España. Es leer a Saramago y a Sampedro, y a Calderón y  a Gioconda Belli y a Richard Dawkins. Cada cuál tiene su imaginario, sus preferencias, pero un país de ciudadanos libres no puede reducirlo a la bota de Messi o el cerebro de Cristiano.  La cultura no es un bien superfluo. Y no es tolerable que un gobierno de epsilones venidos a más con mando en tijera se empeñe en embrutecer a la mayoría de un país.

*Publicado en eldiario.es

Consumo: graves signos de alerta

Tenía que llegar. El “libre mercado” -reducido a la libertad de que unos cuantos logren desmesurados beneficios sin mayores miramientos- ha llegado al consumo. El escándalo de la carne de caballo camuflada como de vacuno crece. Son ya varios los países afectados. La investigación francesa sitúa el origen en Rumania tras pasar por comerciantes en Chipre y Holanda antes de ser adquirida por una empresa del sur de Francia y elaborada por otra en Luxemburgo. Caballos viajeros. Pero no debe ser único el origen dado que también se han encontrado trazas en hamburguesas o lasañas españolas. Si la crianza de los caballos es mucho más costosa que la de las vacas o bueyes ¿qué ejemplares han embutido en nuestros alimentos?

Quizás guarde alguna relación con este otro fraude que investiga el SEPRONA: la utilización de perros enfermos e incluso ya muertos para la elaboración de pienso. En concreto, el Servicio de Protección de la Naturaleza sospecha del posible uso de restos de perros y ovejas en varias plantas clandestinas de Galicia y una empresa de transformación de productos cárnicos de Salamanca. Dicen que seguirán indagando conforme lleguen más peticiones. Expertos alertan desde luego del “riesgo que supondría “para toda la cadena alimentaria”, equiparable, de confirmarse, a la crisis de las ‘vacas locas’, según declara a El Mundo la responsable de la unidad especializada de biología molecular de Anfaco,

Y no acaba ahí. La Comisión Europea ha autorizado, a partir de Junio, el uso de pienso que contengan proteínas de pollo y cerdo para alimentar en este caso a los peces. Cuando lo comenté en las Redes Sociales me dijeron que es una medida muy positiva y largamente esperada porque abarata costes. Los peces engordan el doble en la mitad de tiempo y los empresarios dicen que no tiene riesgo alguno para la salud. La UE ha pensado lo mismo. Pero ¿qué queréis que os diga? yo prefiero elaborarme mi propio menú a que me venga completo en un lenguado por ejemplo. Pescado, pollo y cerdo, todo en un bocado.

Caballos de muy dudosa procedencia para que resulten más baratos que la cría de ganado vacuno. Cadáveres de perros para piensos que no sabemos a quiénes van dirigidos. Y hasta, de nuevo, para “productos cárnicos”. Esto en “sospecha”. Y finalmente mezcla artificial de pescado, pollo y cerdo. ¿Seguro que esto es sano? ¿Seguro que todo vale para ganar dinero? ¿Seguro que estas autoridades tan entusiastas del libre mercado velan por nuestros intereses? Ofrece esta gente tanta confianza que igual no podemos ni comer tranquilos. Y lo que no sabremos.

Españoles, cada día más europeos

  Mi viejo sueño de que los españoles seamos tan europeos como solían serlo los ciudadanos del lado norte pirenaico –antes de que llegara la UE con la guadaña azul-, está más próximo a cumplirse. La crisis de los no ricos ha cambiado nuestros hábitos de consumo. Ahora invertimos más en todo lo que implica estar en casa –gastos corrientes de luz y electricidad-, alcohol y tabaco… y eso sí, telefonía. Nos quedamos en el dulce hogar pero llamando a otros ¿para paliar la soledad? ¿el hastío que produce la convivencia quizás? Al mismo tiempo ahorramos en comida –que en los españoles es algo contra natura- y en salud y educación que ya se sabe son cosas superfluas.

   Veo grandes paralelismos con los más arraigados europeos. Ellos también prefieren permanecer al cobijo de sus paredes, sobre todo por no gastar. Tampoco derrochan en comida. Los holandeses por ejemplo emplean en esa partida el 15% de sus ingresos, mientras nosotros hemos llegado a dilapidar la mitad de lo ganado en viandas. Le dan a la bebida más que nosotros por lo general, en contra de la fama extendida. Para ellos educación y salud sí son prioritarios. Y se comen sus soledades y frustraciones, con unos buenos lingotazos o con pastillas, en lugar de llamar por teléfono que es caro.

 

    Claro que esta casa en Lund, Suecia, de tres plantas, con este jardín…

Cuesta 400.000 euros. Y ganan el triple que nosotros. Ese prototipo europeo nos interesa ¿a que sí? Mirad la frutería. Hace 2 años, pero los tomates costaban el equivalente 2 euros. El kilo naturalmente.

   En su empeño de homologarnos a los europeos, el futuro inquilino de la Moncloa casi por mayoría absoluta ha elegido el modelo británico de Cameron. No tiene muy claro cuál es ese modelo pero le suena bien, declara que “da confianza”. De acuerdo, aceptamos los recortes de los ingleses, pero por favor queremos todo el paquete completo. también ellos ganan el triple que nosotros, ni un subaltero cobra menos de 1.000 euros, y así se aceptan de mejor grado los ajustes.

   Puestos, hasta no nos importaría ser como los franceses, que ganan el doble, con una inversión cercana al 30% en gasto social (frente al 21% español), y que se jubilan –para su irritación- a los 62 años, tras el duro ajuste decretado por Sarkozy.

   Rajoy medita nuestro futuro, entre lo que sabe y no sabe, dice y no dice, pensando por encima de todo en la moral de nuestros ancestros. En eso España es y debe ser diferente, reserva espiritual del mundo entero. ¡Matrimonio homosexual!, ¡no, no, eso no puede ser!, esas cosas se hacen a escondidas. Y aquí le vemos sonriendo dulcemente en su despacho, atesorando esa foto tan tierna a su izquierda que preside la estancia.

Huelga de consumo

Tal como anuncié, no he vuelto a comprar nada desde el 1 de Julio. Aunque me autoricé a adquirir pan, frutas y verduras frescas, éstas últimas han llegado hasta hoy. Quedan aún bastantes cosas para ensalada. (Y el pan lo congelo que sale delicioso tras una pasada por la tostadora y todavía hay).

He preparado un pisto congelado en el microondas, el de Mercadona es bastante bueno si le añado tomate frito (no sintético, de Gvtarra) y comino. Croquetas de ibérico del mismo supermercado (increíbles), como capricho, y costillas de cordero de Macro. Una pequeña ensalada de pepino, palitos de cangrejo y yogur para completar. De fruta, cerezas que ya empiezan a estar para pocos trotes.

Si os da envidia no salgáis corriendo a comprar hasta agosto.

Tampoco he ido “de rebajas”. Puedo vestirme perfectamente sin necesidad de llenar más el armario.

No he visto, hoy al menos, noticias del sector intoxicación.

No sólo ahorro, me parece divertido y constructivo. Y de ascético y mortificante nada.

Somos valores económicos ¡Que paguen!

 

La situación mundial exige soluciones imaginativas. El sistema en el que vivíamos ha sido atacado. Una serie de personas, ocultas bajo el eufemismo de “los mercados” y sus distintos portavoces, han dado un golpe de mano, obligando a los gobiernos a acatar sus órdenes: mermar los derechos sociales y económicos de los ciudadanos para lograr en su beneficio mayor lucro. Los políticos han entregado la soberanía popular a “los mercados”. Da igual a quién se vote, no son ellos quienes deciden. Éste no es el sistema que conocimos. Con todos sus defectos, pasaba por ser democrático. Por tanto, habría que restituir su equilibrio, lograr incluso que subsane los graves errores que ya padecía.

No es fácil conocer el número de quienes manejan el mundo. Las listas que los ensalzan hablan de 100, 500, 1000. Aunque fuesen 100.000, no podemos permitir que dominen a más de 6 mil millones de personas. Los gobiernos ceden al chantaje de “los mercados” por temor, por presión. ¿Qué pasaría si usásemos los mismos métodos desde dentro del nuevo régimen? Si somos valores económicos ¡Que paguen!

Campo temporal de actuación: mes de Julio.

Primeras acciones a realizar:

1) PROPAGANDA

a) Cambiar, apagar, cerrar, no mirar, las soflamas “neocon”. Si quieren que lo hagamos para no perder audiencia, que paguen por nuestra atención. ¿Os dais cuenta de que les escuchamos gratis cuando ellos sí obtienen ganancias?

b) No atender a publicidad alguna, por los mismos métodos, y las mismas razones.

c) Contra propaganda activa: no admitir “argumentos” neocon, con una razón sencilla: “Defiendes un negocio ¿cuánto pagas por escucharte?”

2) CONSUMO

El 1 de Julio sube el IVA.

a) Se trataría de hacer acopio de víveres y cuanto podamos necesitar hasta que esa fecha llegue, y no comprar después –dentro de lo posible- más que productos perecederos que, además, conservan un IVA reducido. Sólo pan, frutas y verduras. El resto se hallará en el congelador. En todo caso, reducir el consumo.

b) Llenar el depósito de gasolina en los días precedentes y utilizar en cuanto sea posible transporte público.

c) No comprar ninguna prenda de vestir –sirve todo lo del año anterior-, ni comer o cenar en restaurantes que no sean de menú.

d) Aconsejar a pequeños y medianos empresarios que tomen vacaciones en julio para no verse perjudicados. A la larga se beneficiarán de un sistema más justo.

e) Prever el dinero en metálico a necesitar para no hacer uso ni una sola vez de las tarjetas de crédito.

Deberían pagar porque retornásemos a seguir sus requerimientos. La propuesta contra el IVA hace campaña al populismo neocon, pero serán ellos quienes consuman y atiendan la propaganda. Cuando vieran que lo hacían gratis y nosotros no, presupuesto su altruismo, puede que se apuntaran a cobrar por mantener el “nuevo sistema”. Y, en todo caso, sería difícil discernir por qué motivaciones se haría la huelga de consumo.

Todo serían ventajas. Ahorraríamos. Aprenderíamos una vida más sobria. Y prepararíamos nuevas acciones –exigir pago por usar todos los servicios privatizados de sanidad, educación; lo mismo por justicia, industria cultural, por acudir al trabajo en condiciones precarias, por tener hijos y perpetuar la especie, etc.- que culminarían con pedir ser remunerados por nuestro voto o entregarlo nulo. Si no podemos elegir al FMI, “los mercados”, “Bruselas”, sino a los ejecutores de sus órdenes, que paguen por ello. Todos ellos obtienen beneficios de esta situación, nosotros no, sólo perjuicios.

Invertir en costear a más de 2 mil millones de personas para que sean clientes de sus propuestas –dado que el resto apenas puede ni comer-, es repartir el negocio con sus métodos. Si éste es el “sistema” actual, juguemos todos.

No seríamos nosotros quienes atacaríamos al sistema, ya lo han hecho unos pocos –con éxito- previamente. Tenemos que restablecer la soberanía popular por el bien de la mayoría.

Entendiendo cuánto hay de utopía en esta sugerencia, recuerdo que nada que no se intente sale adelante. Y… que el momento es crítico.

(Antes de –en su caso- amplificar la campaña, serán bien recibidas matizaciones y sugerencias).

Víctimas de la “consumopatía”

¿La civilización actual?

¿La civilización actual?

Una noticia de 20 minutos ha confirmado –entre líneas- lo que sospechaba: Madrid es la comunidad con más centros comerciales por habitante: 97. Habla, por supuesto, de grandes megacentros que acogen a grandes estructuras que, a su vez, diseminan sucursales por toda la ciudad. Son como el hiper de los centros comerciales. Yo voy cuando necesito anestesiarme. Es mano de santo. Música alta para que no se oíga, que compite en ordinariez. E infinitas ofertas que uno termina por no ver. Pero ya no hay cabida para ningún pensamiento elaborado. Es un descanso. Degradante, como el sistema que nos envuelve.

Lo escribí cuando las calles se fueron quedando sin cines, para llevarlos, por supuesto a estos templos del consumo. Hasta los años 80 no conocimos su existencia. Los primeros fueron hipermercados de alimentación. La cosecha desde entonces ha sido fecunda, desbordante. Cada carretera de salida dispone de su conglomerado de centros. Siempre los mismos, aunque ostenten nombres diferentes: Las Rozas Village, Madrid Xanadú, Plenilunio, Espacio Torrelodones, La Gavia, Rivas Futura… y dentro, siempre, Carrefour, Alcampo, Mercadona, Caprabo, Eroski, Media Mark, todos juntos o en cuotas. Una vez dentro, uno no distingue si se encuentra en Vallecas o en San Sebastián de los Reyes, en Valencia, o en Cádiz. En los cascos urbanos sucede lo mismo. Cada cuatro pasos un Zara, un H&M, un C&A. Cada cuatro pasos. Se derrumba un cine, y aparece una tienda. Se tumba un teatro y emerge otra tienda más. O un banco, por supuesto.

En las ciudades europeas, encontramos el mismo paisaje: todas se han uniformizado. Y no sólo las capitales de país. En Malmo (Suecia) en Colonia (Alemania), Zara, H&M, C&A. Preguntas en cualquier parte adonde viajes, en España y fuera de ella, por el centro histórico. Y la nube de cadenas comerciales, ropa, bisutería, zapatos, bolsos, te envuelve. Todas son iguales. El comercio local, que aportaba alguna diferencia (estética y hasta de oferta), ha desaparecido prácticamente. Apenas he visto algo en Santander, Salamanca o Girona. Por el momento, pronto llegarán los carteles de “liquidación total por cierre del negocio”. ¿Se cierran los grandes centros comerciales? Apenas, desgraciadamente.

 La necesidad creada del consumo, del hiperconsumo, es el eje en el que se asienta el sistema. Nadie me ha explicado aún –y creo que es pregunta fundamental- ¿cómo seguiremos comprando con sueldos y pensiones mermadas, en paro? Probablemente endeudándonos más. Vendiendo hasta un riñón, una córnea, para seguir con la “consumopatía”.

El consumismo nació como vocablo en el siglo XX –una de sus grandes aportaciones- como consecuencia del capitalismo y el nacimiento de la publicidad. Se liga a la acumulación de bienes o servicios considerados innecesarios. Etimológicamente, la palabra consumismo proviene del latín “consumĕre” que significa gastar o destruir. Los griegos al parecer no supieron de ella.

Una gran paradoja que me viene sorprendiendo: los grandes autores de ciencia ficción anticipatoria no osaron imaginar una sociedad de individuos entregado al consumismo voraz, encandilados con su botín, pero arriesgando su propio dinero y su estabilidad. Más dependientes y vulnerables, por ello, que los epsilones de Huxley con todas sus necesidades materiales cubiertas. ¿Quién induce tal ceguera? Otra neolengua, como la que ideó Orwell, logra ya anular el pensamiento crítico, el gozo de pensar y decidir. Y, paradójicamente, en aras de una libertad quimérica.

De la mañana a la noche, día tras día, el gran motor y colaborador del sistema, la publicidad, nos bombardea. Todos enormemente contentos -y en tono más elevado que el resto de la programación- nos crean necesidades que no tenemos. Esa sucesión chirriante es nociva para la salud.  Especialmente -pero no sólo- la mental.  Calculada, premeditada. Es el instrumento para vender, y -para que penetre mejor- se diluyen los mensajes que nos harían pensar. La telebasura, la información trivial (a mí me produce náuseas y más cuando presumen de ella), como soporte para el mensaje publicitario literal (o encubierto), para la expansión infinita del sistema. La publicidad es spam y sus mensajes no son fiables, no están contrastados, no aportan pruebas de la eficacia del producto. En muchos casos, mienten.

Entre el ascetismo y esta locura ¿no hay un punto medio?

Me regalan un repelente eléctrico de roedores

Reviso el correo postal atrasado, esas montañas que crecen en pocos días que no tengas tiempo o ánimo de afrontarlas. Para mi es uno de los más duros e innecesarios trabajos a los que me somete esta organización social “que nos hemos dado”. Y lloro por los árboles que mueren como tributo.

Entre los papeles, una invitación –a mi nombre y apellidos ¿de dónde los han sacado?- para hoy, a un “lujoso” hotel de la zona de Ventas, donde, sólo por asistir, me van a regalar…

¡Un juego de dos bolígrafos y llavero!

Ahora bien, si me acompaña mi cónyuge –un jueves laborable-, entonces recibiré totalmente gratis –subrayan-…

Un elegante juego de pendientes de plata con auténticas perlas cultivadas (en sus talleres, no en el mar a cargo de una sufrida ostra).

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                                   (es un más, no una cruz funeraria)

¡¡¡ Un repelente eléctrico de roedores e insectos!!! ¡¡¡Anunciado en televisión!!!

Debemos ir el con el DNI y no sé si con un certificado de matrimonio.

Recuerdo los tiempos en los que proponía a mi amigo Juanjo que me hiciera de marido prestado para repartirnos un viaje de 3 días a un hotel en la playa, un televisor o una cámara de fotos con teleobjetivo, un juego de maletas incluso. Nunca fuimos en realidad, pero nos reíamos mucho. ¿Pedirían el libro de familia que entonces sí existía? creo que ahora lo han quitado.

Me llaman la atención varias cosas. Esa opción por la “familia” como ente de solvencia. La fascinación social por el “gratis“. Y, sin duda, la rebaja de los incentivos para acudir a escuchar un rollo de descomunales dimensiones, con el exclusivo objeto de venderte algo (innecesario) que cueste más que lo que te dan, si te lo dan.

Al parecer presentan “una de las colecciones más emblemáticas de Alta Joyería –con mayúsculas”. Y me pregunto si habrá alguien que elija esa opción para pasar la mañana o la tarde. Y qué marido se animará a asistir al evento, con tan jugosa recompensa.

Pero lo del repelente eléctrico de roedores me ha llegado al alma. A través de un post en el que puse una foto de una preciosa rata –pensando en cierta asociación que fundé-, he descubierto (realmente asombrada, lo confieso) el irresistible atractivo que ejerce este animal –no hay día que no entren 40 ó 50 personas en el periscopio buscando fotos de ratas-. Era una monada, mirad:

Así que igual no es ninguna tontería regalar un repelente para estos bichos. O mejor unas jaulas para conservarlos. ¿Hay ratas en Madrid? ¿Al punto de necesitar repelentes eléctricos para el hogar? Familiar por supuesto.

Pero no, la incitación al consumo se vende ya de saldo, de mercadillo. Por cierto, estuve el martes en el de Majadahonda -que pase por ser el más “chic”-. La “Alta Joyería” se ofertaba a dos o tres euros la pieza. Diez sí era “De marca. “¡Gargantilla de Bulgari!”, susurraban en voz baja -y agarrándote del brazo- vendedores que eludían a la policía.

Hay oferta porque hay demanda. Y hay “mercados” y “mercadillos”, hijos de un mismo tronco.

Pues que no voy a ir a por mi repelente de roedores –dado que carezco de marido-, ni siquiera a por los dos bolígrafos y llavero, reservados a las parias sin pareja. Pero sí voy a salir a respirar la deliciosa contaminación de Madrid. Miraré bien a dónde pongo el pie, a ver si tengo que sortear ratas.

Temario para el examen de economía a los ciudadanos

Llevamos ya dos años –algunos más por gajes del oficio y vocación quizás- haciendo un intenso master en economía: ha llegado la hora de acudir a examen para graduarnos. Cierto que los catedráticos que han de evaluar nuestros conocimientos no parecen muy capacitados. No han dado una en el clavo en todo este tiempo, aunque los vemos a diario pontificando sus teorías. Alguno sí, pero vivimos una época en la que hasta los datos son opinables, relativos por tantos, supuestamente inciertos en consecuencia -según dé el aire político-. Así que vamos a organizarnos un poco entre nosotros.

Temario:

1) Las ventas de coches han subido un 41% en la primera de febrero. Nos lo contaron muy contentos ayer los medios informativos. Pero sin relacionarlo, como es habitual, con otra noticia que se produjo de forma simultánea: El humo de los coches causa más muertes que los accidentes de tráfico. El 84% de los españoles respiran aire que excede los niveles de contaminantes recomendados por la OMS. Diagnóstico de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ).

  • Desarrollar esta aparente incongruencia. Análisis de qué debe primar, la industria y “el mercado” o la salud y un equilibrado ordenamiento social.

2) Los sueldos de los diputados se sitúan entre entre los más bajos de sus colegas europeos. También nos informaron ayer, igualmente encantados, con motivo de que el Congreso ha hecho públicos su vida y milagros.

  • Pregunta: ¿Por qué nadie ha relacionado que también los sueldos españoles “se sitúan entre los más bajos de sus colegas europeos”?
  • Análisis comparativo de sueldos.
  • Análisis del papel del periodismo en la información económica.

3) La principal causa de nuestra particular crisis económica se encuentra en el estallido de la burbuja inmobiliaria, que ha hipotecado a media España, y dejado sin trabajo a un alto porcentaje de la población.

4) El Financial Times y España. Lectura recomendada: “la crisis es federal”. En él, se referencia el nuevo artículo de FT diciendo que “los mercados se preparan para castigar a España“.

5) ¿Quién ha retraído el consumo de los españoles? ¿Necesitamos campañas de optimismo para consumir? Relación entre el consumo y el paro (que sigue aumentando).

6) Los periódicos reciben con pitos y aplausos la tímida proposición de arbitrar una suerte de banca pública para facilitar créditos a los PYMES.

  •  Análisis del “¿en qué quedamos?” ¿es saludable la competencia o no?

7) Para aspirantes a matrícula cum laude y doctorado:

“¿Qué es “el mercado”? Componentes. Estructura. Competencias. Responsabilidades.”

Pues nada, a hincar los codos, quien quiera, claro está. Los alumnos optarán por responder a todo el temario, o elegir un tema de desarrollo.

Actualización 19,00 horas:

La CEOE propone un nuevo contrato precario para jóvenes

La idea de la patronal es que tenga “una duración de entre seis meses y un año, sin protección por desempleo y con cuotas empresariales cero”. De la cuantía del sueldo que proponen -si es que la proponen- no hay información.

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