La “neolengua” te ayuda

Noqueados y eternamente sorprendidos por los males que tanto avisan, muchos ciudadanos no parecen advertir cómo se ha implantado la “neolengua” en nuestras vidas. El término lo creo George Orwell, en su libro 1984, escrito en 1949, en los últimos momentos de su vida. Un tipo estupendo, escritor y periodista, que murió joven, tras haberse implicado incluso en la Guerra Civil española.

  • Algunas características de la Neolengua de Orwell:

La simplificación del lenguaje. Y eso que no se habían inventado ni los SMS, ni el twitter, ni el programa 59 segundos.

Eliminar algunas palabras para eliminar el concepto. Cita en concreto la libertad. “Para evitar que la población desee o piense en la libertad, se eliminan los significados no deseados de la palabra, de forma que el propio concepto de libertad política o intelectual deje de existir en las mentes de los hablantes”. No hay palabra más manoseada y alterada en nuestros días que libertad.

Sólo queda la vieja lengua para actos elementales (comer, beber, andar), el resto se reedita, quitándoles significados potencialmente peligros: malo ya es nobueno.

  • Si Orwell levantara la cabeza no creería hasta qué punto su premonición se cumplió. Por eso se hace necesario traducir al viejo idioma algunos conceptos hoy de uso común:

Rumor = noticia, hecho incontestable.

Mercados = Seres de carne y hueso, con nombres y apellidos, que especulan con la vida de los ciudadanos, en nombre del capitalismo. Los que mandan.

Capitalismo del siglo XXI = Todo para mí y sálvese el que pueda. Gobiernos elegidos democráticamente al servicio del capital (de unos pocos).

FMI = instrumento fundamental del capitalismo para perpetuar el sistema.

UE = burocrática sucursal europea del FMI.

Reforma laboral = congelación o bajada de salarios (aunque como en Grecia, Portugal y España sean los más miserables de la UE anterior a la ampliación al Este), despido sin indemnización o reducida, merma (por el momento) de las pensiones.

Libertad = instrumento del que dispone quien disfruta de dinero y poder y se niega a los demás. Excusa para las mayores arbitrariedades.

Miedo = Arma de los poderosos para someter a la población.

  • ¿Cómo se logra que los grandes conceptos sean engullidos a manera de pollos enteros a tragar de una vez? Adiestrando en cómo tragar los pequeños:

Tolerancia cero = intolerancia que no moleste.

Sensación térmica = El termómetro marca 11 grados, pero Vd siente 4, exactamente. No importa si ha comido fabada o un zumo de vegetales. Exhaustiva explicación con mapas, gráficas y datos, que no se emplean para informar a los ciudadanos de los movimientos de la Bolsa, o de las causas de la situación económica.

Y más:

Tecnico en Hidroconducciones sanitarias = fontanero

Unidad de transporte colectivo= autobús

Alzamiento de bienes = despojar a alguien de sus pertenencias desde un despacho y, normalmente, sin violencia física.

Sacar de contexto = echar la culpa a otro de tu metedura de pata.

Recogida de beneficios = pastón que entra en las arcas de los bancos y grandes empresas.

Falta de Liquidez = Ruina

Suspensión de pagos = No hay más dinero para personal o acreedores, otra son mis cuentas en Suiza.

Otras, en anterior entradas.

  • Y un par muy importantes:

Historia = versión neocon española en la Biblia wikipédica, tertulias neocon, ruedas de prensa de políticos mediocres, desinformados, y manipuladores, que cada día reescribe los hechos. Último ejemplo: el que atribuye al socialismo griego (y por extensión al español, portugués y británico) la ruina económica que ocasionaron las políticas liberales.

Equidistaní” = Persona inculta y desinformada que entre dos “versiones”, la realidad y la mentira manipulada, elige la que más le gusta, creyendo que así es “objetivo”.

Y un ejemplo gráfico de las consecuencias de la neolengua actual y explicación de la reacción ciudadana ante sus problemas, los suyos, no los de quienes se los han organizado:

La Historia se repite

El ascenso de la ultraderecha en Holanda, que se coloca tras los democristianos vencedores y en el gobierno desde 2002 –aunque perdiendo escaños-, y relegando al tercer lugar a la izquierda laborista, cumple los peores pronósticos. Anticipa al mismo tiempo la tendencia de lo que puede suceder en otros países.

Una de las democracias más antiguas y más sólidas, fundador de lo que llegó a ser la UE, con quizás las políticas más abiertas y provocadoras del mundo, consolida al fin lo que se venía gestando: el auge de un partido antieuropeísta, contrario a la ampliación de países a los que considera inferiores –con rechazo absoluto a la entrada de Turquía- y antiislámico.

Con ese regusto amargo, anoche vimos en casa, por casualidad, una película que me revolvió: “Mrs. Henderson presenta” de Stephen Freans. Una arístócrata quien al enviudar decide convertirse en “vieja dama indigna” comprando un teatro de variedades. Lo curioso era que había vivido la Primera Guerra Mundial perdiendo un hijo de 21 años y que iba a tocarle sufrir la Segunda. La penuria económica de la población –no de ella- desde la crisis financiera del 29, va gestando el nazismo (apoyado y votado por la población) que desencadena la búsqueda de un nuevo imperio a través de las armas. Y uno asiste ante la pantalla al proceso que culmina con las bombas y la destrucción.

Fracasó otra vez el fascismo y la Unión Europea surgió precisamente para que nunca más se repitiera. Ya tenemos en Italia a un “mussolini” de la nueva Era, millonario, populista, forzando leyes a su medida –tan graves como la de la impunidad-, con una doble moral vergonzosa –Eluana y las Bacanales no parecen muy compatibles- y… votado masivamente por los ciudadanos. Holanda (Países Bajos en su denominación oficial) resucita la ultraderecha, xenófoba y racista. Nuestro Rajoy cierra campaña, eufórico, diciendo: “Hemos ganando en Holanda”. Europa es azul desde los noventa pero ahora se tiñe también de morado putrefacto y amenazador.

Las estimulantes conversaciones con mi hijo, nos han llevado esta mañana a recordar que, hasta griegos y romanos, el gobierno de los pueblos era un ejercicio de fuerza. Surgió la política buscando –por distintas vías- la organización en el servicio de los ciudadanos, frente al poder que sólo persigue el beneficio propio en un ejercicio de dominación. Ése dilema no se ha resuelto nunca. Entregamos el mando para que se ocupen de nosotros y nuestro voto se convierte en poder descarnado.

Una crisis casi tan grave como la del 29, provocada por el capitalismo salvaje, por la derecha, revierte en su beneficio. El enemigo hoy no es el judío –aupado al sistema con gran influencia- sino la piel diferente que viene a quitarnos trabajo, con otro desarrollo que nosotros –el primer mundo- detuvimos, y otras creencias tan desquiciadas como las nuestras si se basan en religiones. El poder se reconcentra en sí mismo y se aprovecha, se sigue aprovechando. Los países cierran filas en sus fronteras.

La siguiente ficha en moverse, en ser movida, ¿adónde nos lleva? Los peores augurios se ciernen sobre el mundo si no reaccionamos.

Yo veo dos focos de esperanza:

1) En EEUU, sí han reaccionado. Y es la primera potencia mundial. Allí no pueden decir Rajoy, Aznar, Mayor, Aguirre y tantos otros: han ganado “los nuestros”. Por el contrario, a su Bush lo han desmantelado. Sin embargo, se “transfusiona” sangre al sistema enfermo en lugar de cambiarlo, buscar otro modelo, que no es, desde luego, el fracasado comunismo. (Me dice el corrector ortográfico que no existe esa palabra, transfusiona, yo creo que sí, los fondos pasan de nuestros bolsillos a los de quien ha provocado la crisis, la inyección no viene del aire).

2) La sociedad de la información. Internet nos ha comunicado y tenemos muchos más datos que nunca. Gran parte de la población ha sido desactivada deliberadamente, amarrada en deudas que son entendidas como posesiones a conservar, pero otra bulle como no lo hizo jamás. Hay que emprender la tarea de impregnarles: con información, con datos.

El dilema “política para los ciudadanos/poder para unos pocos”, no va a cambiar con nuestro voto. No hoy, no mañana. Pero es urgente hacer algo:  parar la amenaza que viene, la que ha llegado a Holanda y veremos en otros países al terminar el recuento.

La entrevista de los ciudadanos despiertos

Angustiados, concienciados, cabreados incluso, los ciudadanos han preguntado al líder de la oposición, Mariano Rajoy, en TVE mejor de lo que lo harían muchos periodistas. Insistiendo todo lo que les permitieron, buscando sus respuestas. El precio del café quedó atrás, porque vivimos momentos muy complicados.

La consigna -muy bien aprendida- era mostrarse cercano, hablar de sus hijos -no de su mujer con lo encantadora que me pareció en su derrota electoral, vaya por dios-, de sus padres, de todos sus ancestros gallegos, del presidente de Murcia que casi se mata en un accidente de tráfico, y de todos los pueblos que conoce al dedillo. En la entrevista, Rajoy ha sacado la piel de cordero centrista que no usa en otras intervenciones, pero, aún así, los ciudadanos han logrado obtener algunos titulares, pocos. Es lo que tiene preguntar sin condicionantes. Sólo habrá convencido a sus convencidos, sin embargo. Y algún votante “extremo-centrista” se le habrá ido por la banda.

33 ciudadanos haciendo más de 50 preguntas. 14 de ellas de economía. Como la más avezada reportera, una mujer de Valladolid le ha preguntado, a raíz de la intervención de Caja Castilla La Mancha por parte del Banco de España, si es sólido el sistema financiero español y si nuestros ahorros -quien los tenga- están seguros. Rajoy ha dicho que sí, en contradicción con su portavoz de economía Cristobal Montoro que había planteado esta misma tarde un paisaje de tierra quemada.

Las soluciones a la crisis económica pasan por ayudas a las PYMES, bajar el impuesto de sociedades, revisar el módulo de los autónomos, solucionar la morosidad de la Administración y de las grandes empresas, y dar ayudas a los Ayuntamientos a través del ICO. Nadie le ha preguntado acerca del abaratamiento del despido o la flexibilidad del empleo que el PP se cuida mucho en defender públicamente. Tampoco de dónde saldrían los presupuestos para sus medidas parciales. Ni Zapatero ni él, tienen idea de cómo solucionar la crisis. Aunque tampoco ninguno de los líderes del G20.

Varios ciudadanos le han planteado la gravedad de la crisis mundial como razón de la crisis española. Rajoy ha dicho que la nuestra es mucho peor, aunque, en otro momento, ha admitido que “la mayoría de las politicas económicas se toman fuera”. Nadie -a pesar del enorme interés que han puesto los ciudadanos- ha preguntado por las causas de nuestra crisis particular. Rajoy las ha atribuido a la actual ineficacia del gobierno sin hacer mención alguna de dónde arranca y de su cuota de responsabilidad. En el complejo emplasto del ladrillo, casi nadie está libre de culpa, pero la ley liberalizadora del PP agravó el problema al extremo.

Ha dicho que con los gobiernos del PP se llegó al mayor crecimiento y a la mayor creación de empleo de la Historia. No es cierto. España alcanzó el record de un 4,1% de crecimiento en el primer trimestre de 2007 y, en la primera legislatura socialista, se crearon 3 millones de empleos. Falsos, se apoyan en el ladrillo podrido, pero ésos son los datos. No hablamos de los contratos precarios que inició Felipe Gonzáles que el PP llevó al paroxismo y no se han solucionado.

“Vd. puede llegar al gobierno en 2.012 con cuatro millones de parados, que ya o cobren subsidio ¿qué hará?”, le dice un ciudadano. El lapsus volitivo le juega una mala pasada a Rajoy: “me encantaría que fuera así”. Y cuando el ciudadano se lo echa en cara, lo niega. El ciudadano se disculpa.

Entre los amigos con los que he conversado en este breve intervalo de tiempo, ha causado especial irritación afirmar que la Comunidad de Madrid había investigado la trama de espionaje. Rajoy acepta la parodia del Parlamento regional sin cuestionarla. Y, asimismo, la exculpación de Trillo en el asunto del Yak 42, porque “ya no es ministro y no se va a condenar a alguien por eso a dejar la política de por vida“, cuando acongoja escuchar los testimonios de los familiares de las víctimas o del forense que hoy ha dicho que llegaron a encontrarse partes de tres cuerpos en el mismo féretro.

Como en la política económica, en la que se combate el terrorismo de ETA, Rajoy entiende por consenso que el gobierno acepte sus postulados. Son los que a él “le gustan”, argumento altamente elaborado. Y “no puede apoyar las políticas en las que no cree”.  Comprensible, el PSOE tampoco. El Gobierno lo ha hecho en el terrorismo y el lìder de la oposición lo alaba. Ha dicho que no se podía consentir que De Juana haya estado en la cárcel sólo 10 ó 12 años. Estuvo 18, en aplicación de la legislación vigente, y tres más por un nuevo encausamiento por amenazas. Un ciudadano vasco le ha argumentado, muy enfadado, que las politicas llevadas a cabo durante 30 años por todos los gobiernos no habían dado resultado, que si no había llegado la hora de cambiarlas y abordar en serio la negociación. Rajoy no puede oír esa palabra. Son unos irresponsables quienes negocian con ETA  ¿incluido José María Aznar?

La Constitución no permite la cadena perpetua, pero Rajoy no se opone a que haya un debate. Antes, hay que dotar de medios a la Administración de Justicia ¿Por qué no lo hizo en sus ocho años de Gobierno?

Votará en contra de la reforma de la ley del aborto -¿sin conocerla? es un proyecto-, y el PP no tocó la que está en vigor desde hace 24 años porque de alguna manera “consagra el derecho a la vida” y gobernando hay que llegar a “equilibrios”. ¿Qué dirán los obispos y las 80 organizaciones pro-”vida” que salieron el domingo a la calle y las que él veía “con profunda simpatía”?

Rajoy no parecía tener muy clara la responsabilidad de las Comunidades autónomas en la creación de empleo, ante la magistral pregunta y repreguntas de un ciudadano. Pero cree que “el INEM no es útil para crear empleo, y hay que acudir a la iniciativa privada”. Grave afirmación. Nadie le ha preguntado por el fracaso del neoliberalismo que consagra esas políticas. Tampoco en la cuestión de la sanidad o la enseñanza que son gratuitas -o semi gratuitas a fuerza de ser sinceros- en España, aunque no gracias al PP, sino a Felipe Gonzalez. Cree el presidente consevador que “se debe educar en valores y principios” -no ha dicho cuáles, se imagina que aquellos que no incluye Educación para la ciudadanía que el PP no ve con buenos ojos-. Pero le ha ofrecido un puesto de responsabilidad en el área de educación a una mujer “por lo bien que se ha expresado”. Por algo se empieza a solucionar la educación en España. Clases de oratoria y dialéctica en los colegios vengo pidiendo desde hace años, como tienen en los paises desarrollados. Dentro de un tiempo, todos ministros.

En la Sanidad Pública un médico -lo decía una de ellos-se ve obligado a atender a un paciente en cinco minutos. Mariano Rajoy ha divagado, hasta concluir con que hay que aunar el ejercicio médico con los criterios de rentabilidad que marque el gerente. Que -el gerente- es técnico y para eso sabe. Rajoy respeta mucho a los que saben, lo ha dicho en varios momentos.

El agua, dios mio, es de todos. Y a todos resolvía sus problemas el Plan hidrologico, pero no nos ha contado porque protestábamos los ciudadanos aragoneses y castellano-manchegos. Incluidos los del PP en ambas comunidades.

Un ferroviario socialista le ha preguntado por el 11M. Ahora Rajoy ya sabe que no fue ETA, tardó día y medio en enterarse. Pero el sábado 13 de Marzo le dijo a Victoria Prego en El mundo: tengo el convencimiento moral de que ha sido ETA. Era la víspera de las elecciones. Durante los 4 años de la crispación, el PP presentó 215 preguntas al Gobierno basadas en las mentiras mediáticas y el propio Rajoy llegó a pedir que se suspendiera el proceso tras leer en El Mundo alguna insidia sobre la mochila de Vallecas.

No hay residencias para mayores a precio asequible y son bajas las pensiones. Lo son, el PP no se ocupó de ellas. Zapatero sí, las subió un 30% pero sigue siendo insuficiente. Pero Rajoy piensa que “hay que recoger lo que de bueno tiene la sociedad” y arreglar el problema ¡con voluntarios!  Esta respuesta me ha parecido dramática ¿cómo un aspirante a estadista puede confiar la solución de los problemas de la sociedad al voluntariado o la caridad? En Suecia se ahorrarían un buen dinero con el sistema Rajoy, pero allí son serios.

Los intermediarios se llevan las 360 pesetas de diferencia entre lo que le pagan a un agricultor de tomate en Almeria y las 400 que se cobra por él en Madrid. Los tribunales de competencia, no funcionan, dice Rajoy, tampoco en la etapa en la que él era vicepresidente del Gobierno.

La investigación con células madre que posibilitan curación de enfermedades, la hizo el PP ¡qué gran sorpresa! -y ¡qué pérdida de votos para Rajoy entre su electorado al decir, entre mil titubeos, que acepta esa investigación-, el testamento vital y no prolongar el sufrimiento de una muerte cierta también, que se lo pregunten al Dr. Montes en Madrid.

Un padre angustiado pregunta qué hace con un sueldo de 855 euros más la obligación de pagar hipoteca, que si Rajoy con su sueldo siente igual la crisis. Le contesta que primero debe alimentar a sus hijos, y que, ciertamente, él no siente igual la crisis. El ciudadano queda frustrado con la respuesta -se ve en su cara-, debería haber repreguntado más.

Hay personas honradas entregadas a la política -y él prefiere (ha pasado de puntillas por la corrupción) la presunción de inocencia ¿incluso en el caso de Fabra de juicios eternamente postergados no se sabe porqué?-. Se sorprende de que los ciudadanos tengan mala opinión de los políticos españoles que son tan buenos como los de cualquier parte. En Europa hablan idiomas, tienen dedicación exclusiva a su labor, no nombran cientos de cargos para crear clientelismo político, algunos -como los nórdicos- viven con gran austeridad y con escasas prebendas, la corrupción española “sale en todos los papeles”, pero los ciudadanos están mayoritariamente hartos, despiertos, y lo han demostrado esta noche. Tanto Rajoy como Zapatero y todos sus séquitos deberían aprender la lección.

La ciudadanía despierta

Saludé, con alborozo, los primeros “Tengo una pregunta para Vd.” porque parecían la ocasión de que los políticos se bajaran de su torre de marfil y hablaran con aquellos a quienes representan y deben su poder. Pero eché en falta siempre a un periodista -en activo- que repreguntará y precisara con datos. Ahora, la ciudadanía ha aprendido por sí misma, bien es cierto que acuciada por la crisis. Ya no pregunta por el precio del café, sino por lo que les duele de verdad.

 Andan revueltos esta mañana los analistas políticos. Casi sólo les falta por decir “nos están quitando el pan”. Se asombran de que la política ha cambiado y -como ya sucediera en la campaña electoral americana- desciende a “historias personales” -en la SER, un señor muy culto lo ha dicho en inglés-. Ojala fuera cierto que la política hubiera cambiado, porque lo que no funciona precisa modificaciones. En el programa de TVE los ciudadanos demostraron que saben dónde les aprieta y que no se conforman con frases hechas. La primera reflexión la dirijo, por tanto, a los políticos, y la segunda a los periodistas -a algunos, a muchos- que TAMBIÉN se están alejando de la sociedad. Es lo que tienen las élites.

Más de seis millones de audiencia, notable en aceptación popular y aprobado -como mucho- entre los comentaristas. Se destaca, eso sí, la valentía de Zapatero para enfrentarse a preguntas sin guión con la que está cayendo.

Los ciudadanos se enfadan mucho cuando se les miente, y así lo demostraron anoche en varias ocasiones. El presidente arguyó error en lugar de falsedad, pero no convenció a todos de que eso fuera cierto. En mi opinión, hay un pequeño fondo de verdad en la justificación de Zapatero. Sólo unos pocos avisados predijeron en su día la magnitud de la catástrofe, incluso se quedaron cortos. Pero las causas añadidas de la crisis en España apenas se tocaron. Una referencia de pasada a la quiebra de la construcción. Y nada sobre el turismo, la industria. Ahí sí hubiera hecho falta un periodista.

Una buena aclaración acerca de que no se entrega dinero a los bancos, sino avales. Pero nadie afronta el tema de fondo: ¿no es el sistema lo que ha quebrado? Predecir cuando terminará la travesía del desierto es una pura especulación, sino se aborda el cáncer del sujeto. El liberalismo no funciona, y mal arreglo tiene transfundirle sangre, como ya hemos hablado estos días.

La política se muestra atada de pies y manos ante los poderes fácticos. Pregunta reveladora la de un granadino sobre la venta de armas de España a Israel. “Sólo es un millòn de euros”, “pero todas las armas matan” -insistía el hombre implacable-, “las nuestras no”…  ¡por dios!…  Un presidente pacifista sin duda ha de sucumbir a la incroguencia, a la hipocresía, como la calificó el granadino. De nuevo vemos que es el sistema el enfermo, lo que hay que cambiar.

¿Quién lo hará? La ciudadanía despierta y yo me congratulo. La democracia es como el amor humano: hay que cuidarla cada día para mantenerla por lo menos, para que crezca.

Zapatero no tuvo más que palabras de comprensión y condolencia ante los ciudadanos parados o en crisis que, con gesto serio y preocupado, le preguntaban qué les pondrían a sus hijos en los platos. Y para eso hay pocas respuestas cuando son los cimientos los carcomidos. Zapatero estuvo más cercano y humano que nunca. Pero siempre echaré de menos que un político sepa acercarse, aún más, a aquellos que, insisto, le han dado el poder. En efecto, cuando el dinero no llega para las necesidades básicas huelgan las explicaciones y hasta las dudosas promesas. Quiébrate con ellos, abrázales siquiera simbólicamente y lucha porque, de verdad, cambien las estructuras. Si persistimos en el empeño, los políticos se verán obligados a hacerlo.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 769 seguidores

%d personas les gusta esto: