Europa: en qué manos estamos

Eurogrupo con Wolfgang Schaeuble, ministro alemán de finanzas en el centro

Eurogrupo con Wolfgang Schaeuble, ministro alemán de finanzas en el centro

Cuesta creer que pueda darse un cúmulo de mecanismos capaces de suscribir el escandaloso pacto de la UE con Grecia. Y que Europa, sus instituciones, medios y ciudadanos puedan seguir su marcha como si nada hubiera pasado. Cuando lo ocurrido lo cambia todo y nos sitúa en un escenario en el que sólidos valores se resquebrajan. El suelo de la democracia se hunde bajo nuestros pies. Y queda patente la ineficacia demostrada y la dudosa calidad de unos líderes a los que una persona sensata no dejaría ni al cuidado de una olla en el fuego.

El hecho definitivo es que Alemania propuso endurecer las condiciones del rescate a Grecia solo porque el gobierno de Tsipras había decidido consultar a sus ciudadanos sobre recortes que les afectaban y encima osaron votar No. Y que el resto de los países secundaron la voluntad alemana, pese a que nadie creía que la elegida fuera la solución. Y pasando por alto lo injusto de la medida.

La idea parte de Wolfgang Schäuble, el estricto ministro de finanzas democristiano alemán.  Cada vez se ve más claro que ofreció a Tsipras unas condiciones inasumibles para que se fuera del euro como defiende, pese a que ahora lo niegue. Dado que el club no prevé la expulsión de un socio, se le acribilla para que tome por sí mismo la decisión de irse. Es preciso insistir: los requisitos son mucho más duros que los rechazados por Syriza y no tiene lógica alguna, entra en otro terreno.

Los líderes europeos, de nuestros respectivos países, van y “toman la decisión por consenso” dice Schäuble. Y es cierto que fue así. De Guindos andaba presionando a ver qué había “de lo suyo” para presidir el Eurogrupo, incluso al Ministro de economía griego, recién estrenado y con un duro entuerto que resolver. Los demás llevaban muchas horas de reunión, había que acabar. Así se toman las decisiones sobre la vida de las personas en esta Unión Europea.  Estaban reduciendo las miserables pensiones de los jubilados griegos, elevando los precios al pasar el IVA del 13% al 23% en un país depauperado o agudizando la precariedad de sus servicios que –como en el caso de la sanidad-  tiene víctimas palpables. Mandando vender lo poco que ya queda del patrimonio griego. Pero eran muchas horas de reunión y lo que plantea Alemania es incuestionable. Desde su Olimpo, aprietan el botón y a casa.

Las diferencias evidenciadas entre Schäuble y Merkel pueden indicar la rebelión de un Ministro de Finanzas –en ascenso de popularidad entre los alemanes- que tomaba decisiones políticas cuando se le exigía un trabajo técnico. Y lo sigue haciendo al culpar –en diatriba con el Nobel Paul Krugman al que como todo prepotente neoliberal menosprecia- al actual gobierno griego de los problemas de su país. Se atreve a decir que “hace medio año Grecia se estaba preparando para salir a los mercados de capital, hoy está arruinada”. Olvida mencionar que su candidato, Samarás, se había comprometido a más recortes para la población. Si se destina la mayor parte de los recursos al pago a los bancos –ése es el fin- se sale a los mercados y a la plaza pública y a alta mar si se tercia. Es lo que está haciendo Rajoy, andamos en la primera fase: acumulación de deuda y recortes. Draghi entretanto realiza su papel –político- cortando el grifo a Grecia y apoyando a países como España en el mismo día.

A Tsipras lo acorralaron, no le permitían ni irse y tenía antes que aceptar el menú preparado por el cónclave. No debió hacerlo, bajo ningún concepto. Debió volver a salir a denunciar cómo se las gasta esta UE. En el Parlamento griego después, no fue el pueblo quien votó  aceptar la claudicación, el pueblo griego hacía dicho No a las duras condiciones de Bruselas ¿cómo iba a querer redoblarlas acompañadas de fuertes dosis de humillación y venganza… de irracionalidad como fondo? Es muy probable que Tsipras salga del gobierno más pronto que tarde. Pero nada cambiará para los griegos si no es a peor.

Lo terrible, pues, es cómo llegaron a esas decisiones y quiénes lo hicieron. Con qué soberbia y falta de humanidad. Con qué desconcierto y frivolidad. De nuevo nos situamos ante ese engendro que ha creado la UE. Se diría que a Juncker, como antes a Barroso, los tienen como representación y para gestionar sus cosas, pero la Comisión, el gobierno, no posee suficiente poder. Aún otorgan otra presidencia semestral por países. Luxemburgo la ostenta ahora, heredada de Letonia. No pintan nada pero queda muy decorativo y “plural”. Los que mandan son los jefes de Estado y de Gobierno, es decir el Consejo Europeo. Y no por igual, prima lo que dice Alemania y la jerarquía va en degradación hasta llegar a la irrelevancia de varios países –muy en precario ahora la de España-. En la práctica el trabajo lo elabora el Eurogrupo –los ministros de Economía y Finanzas-, un órgano “informal” de inaudito poder decisorio. Ahí Schäuble ha tomado el mando. Deberían explicitar que votar a Rajoy, por ejemplo, es votar a Schäuble y a Merkel. Votar a Rajoy… y a muchos otros.

Técnicos del FMI afirman que este nuevo rescate no funcionará. Cualquier economista o político sensato e independiente lo sabe y lo dice. Pero ya se ha creado la cortina de humo, lacra de nuestro tiempo, en el que editoriales y tertulias, periodistas llamados a crear opinión, defienden la bondad de este pacto ominoso. Ya se ha olvidado el disparatado endurecimiento de las condiciones, como castigo o listón a elevar para resultar intolerable. Es igual, hacen sus cábalas y pronósticos. Al margen de la realidad. En defensa de sus intereses políticos. No hay más que mirar los resultados: el yugo de la austeridad alemana no ha funcionado, cada día son mayores sus destrozos, hasta el norte europeo está tocado como explica Paul Krugman. Pero todo forma parte de lo mismo, hasta nuestros más diminutos asuntos locales están contaminados de esa inmundicia. Las personas reales no importan. No importa su dolor y frustración que es lo único que se va a sacar de esto, al margen de dar satisfacción a la soberbia alemana.

Creíamos pasados los tiempos de las aristocracias absolutistas, del poder omnímodo y arbitrario que ha dominado la humanidad durante siglos. Todos estos delegados –son eso- responden sin embargo a un principio democrático de  sufragio universal. No puede estar pasando lo que vemos y sufrimos. No podemos consentirlo. Es intolerable sentenciar y redoblar la pena por haber invocado la democracia. ¿Qué nos espera con esta gente, con toda ella en Europa y en nuestros países? ¿Qué más serán capaces de hacer? Millones de ciudadanos nos encontramos en estas manos  cuando menos irresponsables. Alguien de todos ellos debería salir y deshacer el fiasco. Y ya tarda.

*Publicado en eldiario.es

Urnas para los griegos, ansiolíticos para los Mercados

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Los griegos vuelven a las urnas y regresa también la feroz campaña del miedo para que no voten a Syriza, la coalición de izquierda que se quedó en puertas del triunfo en Junio de 2012. Fue un gran éxito del conciliábulo neoliberal: la Troika (BCE,UE, FMI), Merkel, todos los gobiernos afines, sus bancos, todos sus medios y asesores. La coacción fue abrumadora.

 A los griegos, además, les habían destituido a su jefe de gobierno Georgios Papandreus porque pretendió consultar en referéndum a la ciudadanía sobre los durísimos nuevos recortes que les decretaban.  Les colocaron, a dedo, a Lukás Papademos, vicepresidente del Banco Central Europeo, y decidieron quién tenía que ganar en los siguientes comicios: los que estaban, es decir, Nueva Democracia y el PASOK. Aquellos a quienes Goldman Sachs había ayudado a maquillar las cuentas del Estado para entrar en la UE. En estos momentos siguen apostando por los mismos: La Familia.

Desde 2010 estamos viendo sucumbir a los griegos.  Un país de instituciones corruptas y en el que muchos ciudadanos se apuntaban, siquiera con su comprensión, a las migajas de la fiesta. Como en España. Su máximo error fue, sin embargo, votar a quienes les llevaron a la bancarrota. Y se lo están haciendo pagar con sangre. Aquellos primeros 110.000 millones de euros de rescate (cuando a los bancos se le habían dado ya 1,6 billones declarados) les costaron la soberanía, prácticamente la democracia, y la vida en muchos casos. Los insostenibles recortes a la población para pagar la deuda han sumido a Grecia en la pobreza extrema. Sus ciudadanos fueron los primeros en salir a la calle para protestar, el gobierno (el democrático) llegó a gasearlos a niveles casi letales. Por eso se organizaron en política para concurrir a elecciones.

Vemos escenas griegas que parten el alma. Les han quitado todo. Educación, subsidios, pensiones, sus casas, sanidad. Tres millones de personas, más de la cuarta parte de la población,  se han quedado sin cobertura. Lloran, lamentándose de que después de cotizar durante  años, se van a morir en la calle. El cáncer solo se atiende ya en estado terminal. El tratamiento para la hepatitis C que racanea el gobierno español –con su secuela de muertes rotundas, sin eufemismos- es una anécdota frente al dolor de los griegos. Han tenido que organizarse entre ellos. Cooperativas de voluntarios que cuidan unos de otros, mientras su gobierno vela… por los intereses de los mercados. Con la Troika que, por ejemplo, pidió cerrar los ambulatorios de atención primaria. Con todos los asesores y voceros del mundo  que pontifican desde los medios, en España también, amenazando con el grave peligro que, en su opinión declarada, representaría la llegada al gobierno de Syriza.

 “Es que los mercados entran en pánico” escuchamos de continuo. Por eso precisamente se ha despeñado la bolsa griega y tiembla el resto. Son muy sensibles los  mercados, bipolares. Pasan de la euforia al miedo, por lo que interpretan como amenaza a su poder. Cuesta más entender cómo se nos pide mimo hacia “los mercados” sin exigir en absoluto la misma reciprocidad. A los poderes financieros no les importa en lo más mínimo lo que nos ocurre a los ciudadanos. Ni siquiera el daño que ellos mismos producen. Asombra que se admita esa posición dominante como lo más natural y que desde la UE, gobiernos varios u organismos internacionales como el FMI se defienda esa arbitrariedad.

 Llegados a este punto, hay que recomendar a los mercados que se traten con ansiolíticos. Bien es cierto que acuciados por la preocupación, se les despierta el pragmatismo y rebajan cuantías y extienden plazos como sucedió en Islandia, e igual pueden moderar la dosis terapéutica.  Si el nerviosismo es muy agudo y alguno de ellos entra en quiebra, pueden irse a vivir debajo de un puente como han mandado a tantos ciudadanos. Cuando, además, habían costeado sus errores por la generosidad de los gobiernos.  La jugada del 2008 les salió perfecta, aún deben estar riéndose de Sarkozy cuando dijo aquello tan jocoso de que había que refundar el capitalismo. Les refundamos sus balances con colmo y todo.

 Lo sucedido en Grecia nos da lecciones de enorme trascendencia. Son y serán aplicables en España que sigue los pasos calcados del vecino mediterráneo. La estabilidad de los mercados, su sosiego y felicidad, no pueden edificarse a costa del bienestar y de la vida de millones de personas. No puede ser ése el parámetro que rija para condicionar la democracia.  No se nos puede quitar todo para engrosar sus ingentes beneficios. Así funcionan quizás las empresas, no los países, no las sociedades compuestas de personas. Las que, para mayor escarnio, pagan este obsceno tinglado con sus impuestos y, según pretenden, a cambio de nada. No es nada personal, son negocios.

 De otro lado, vemos el derrumbe absoluto de la socialdemocracia. Ya no hace falta darles cancha. Y ahí, siguiendo los pasos de Blair y el Felipe González de hoy, del último Zapatero, de la actual cúpula del PSOE, tenemos al Mesías delsocioliberalismo –dicen que le llaman-, Manuel Valls, pregonando en turné  que la socialdemocracia está obsoleta, y abriendo la puerta de par en par a la ultraderecha. Ellos y toda su corte de economistas, asesores y periodistas. El PASOK paga coaliciones y tibiezas desapareciendo casi del mapa en los sondeos. Seguro que alguien protesta oponiendo que tienen buenas intenciones y precisan una oportunidad.

 Nos están obligando a tragar un único camino: el capitalismo… salvaje. El que arrasa con todo. Y se muestran fuertes en su posición. Haber colocado al Juncker de LuxLeaks al frente de la Comisión Europea es toda una declaración de intenciones. Es el primero, ya saben, que se permite recriminar a los que votan “mal”. O sea, a Syriza en Grecia, a Podemos, llegado el caso, en España.

 ¿Y así existe alguna posibilidad de salirse del carril decretado? ¿Qué conserva todo esto de Democracia? Por si les queda un resquicio de vergüenza, habrá que intentarlo. Hoy Grecia, la sociedad griega, está peor que estaba en todos sus parámetros. La tragedia de la mayoría de la población ha sido inútil, porque a “los mercados” nunca les basta. Como aquí. Aún han tenido, la UE, el FMI,  la desfachatez de admitir que quizás se equivocaron en las condiciones y previsiones del rescate. Pero no por eso rectifican. Total, solo pagaban los errores unos ciudadanos que no eran Mercados de alcurnia. Fueron sus cobayas e insisten en que lo sigan siendo. Así será si se dejan. Por si acaso, lo primero que ha hecho el contrito FMI es quitarles la ayuda hasta que haya nuevo gobierno. Nada inocente jugada.

 La economía financiera -que es básicamente a lo que se dedican- no da de comer más que a ellos. Opíparamente, por cierto. No es fácil, pero el único camino digno es intentar otra salida, un cambio. Por esta vía, ya tenemos la seguridad de que no funciona. Alguna vez ocurrirá que, en la vida real, millones de Davides ganen a Goliat.

Muro de Berlín: la Historia avisa

Centenares de personas en el Muro el 9 de Noviembre de 1989

Centenares de personas en el Muro el 9 de Noviembre de 1989

Un cuarto de siglo después de aquel 9 de noviembre –cuando cayó el Muro- llama la atención con cuánta intensidad avisa la historia y qué necesario es escucharla. Un breve resumen de los hechos nos sitúa ante una ciudad dividida en cuatro partes (dos en realidad), consecuencia de la derrota en la Segunda Guerra Mundial de la Alemania nazi. El bloque soviético controla el lado Este. Estados Unidos, Reino Unido y Francia, el occidental. El 13 de agosto de 1961, de noche, las autoridades germanorientales comienzan a levantar un Muro que caerá, también de noche, el 9 de noviembre de 1989. Separó dos mundos tan distintos que, en realidad, vivían de espaldas uno del otro, aunque contrarrestando y conteniendo su poder. A costa, sin duda, de numerosas víctimas de todo tipo.

En el verano de 1989 muchas cosas están cambiando. Checoslovaquia, Polonia y Hungría han abierto fronteras; en la RDA (República Democrática Alemana), cada vez más cerrada, hay un trasiego constante. Se cuentan por centenares los huidos a diario. La Iglesia de San Nicolás de Leipzig ha iniciado unas marchas reivindicativas que, del medio centenar del comienzo, han pasado a llevar hasta Berlín a medio millón de personas aquella primera semana de noviembre. Es una protesta de ejemplar ciudadanía e inapelable.

La presencia de Gorbachov en Moscú influye decisivamente en poner freno a las ansias de aplastar la disidencia. En realidad, ya no pueden, la firmeza de la gente les ha desbordado. Intentarán la vía de “las reformas”: apartan del poder a Erich Honecker y lo sustituyen por el más moderado Egon Krenz. El Muro se le vino encima y lo abrió. Y no por eso pudo eludir sus responsabilidades con la justicia. La Historia avisa.

Mi visado de entrada en Berlín Este en la víspera de la apertura del Muro

Mi visado de entrada en Berlín Este en la víspera de la apertura del Muro

Crónica del 9N de 1989 en primera persona

Faltaban pocos minutos para iniciar el jueves 9 de noviembre cuando los cuatro miembros del equipo de Informe Semanal de TVE llegamos al Checkpoint Charlie, el principal punto de acceso desde Berlín Oeste a Berlín Este. Noche, frío, niebla, imperturbables guardias uniformados en gris, los temibles vopos, una película de la guerra fría en vivo y en directo. Con la luz del día, la calle ofrece una ajustada imagen de la situación. El hartazgo popular era notable. Quejas contra la corrupción, la arbitrariedad del poder, “los de arriba”, pocas a una precariedad que resultaba evidente, y, por encima de todas, a la falta de libertad. Para viajar o expresarse. La eterna disyuntiva de si irse o quedarse a construir un nuevo país. Eventualidad que se veía muy remota con aquel régimen.

Las fruterías solo vendían coles. Las grandes avenidas, sin apenas tráfico, orillaban junto a las aceras el Traban –el coche oficial de cartón plastificado– por falta de repuestos. En las sobrias tiendas, la cultura, discos por ejemplo, se ofrecía a precios casi regalados. Día trepidante de corrillos en la calle y mítines improvisados. Entrevistas con opositores que apuestan por un futuro distinto al que no se ven cauces. Una rueda de prensa oficial surge de repente. Será decisiva.

Numerosos medios internacionales aguardamos las palabras del portavoz, Günter Schabowski. Tiene otra reforma que ofrecer: una nueva ley de viajes, no la apertura del Muro de Berlín de forma inminente como termina por decir. Sus compañeros del Politburó vuelven ya pacíficamente a sus hogares sin saber lo que se avecina.

Puente de Bornholmer. 1989. Aquí se abrió el Muro de Berlín

Puente de Bornholmer. 1989. Aquí se abrió el Muro de Berlín

Nadie lo sabe. No hay presidentes ni bandas de música (como en Hungría) en aquel Puente de Bornholmer en el que nos encontramos una hora después. Hemos bajado con el embajador de España en la RDA, Alonso Álvarez de Toledo. Nos ha invitado a su residencia para comentar el día. No está claro qué va a suceder pero apunta que, justo abajo, hay un paso fronterizo. Puede ser buena idea acercarse a ver qué pasa. Y, sí, hay como medio centenar de personas, y ningún periodista. Salvo nosotros.

Son las 9 de la noche. Mi compañero Laureano González enciende el foco de  la cámara e inicio entrevistas. Uno de los vopos nos pide que la apaguemos y nos vayamos. De forma ostensible. Él fue quien, en realidad, abrió el Muro. Harald Jagger, el oficial al mando, le contaría tiempo después a Álvarez Toledo que, ante la falta de instrucciones –salvo la de no disparar si no era en lo que entendieran como defensa propia- decidió dar la orden: Pueden pasar. Y pasamos. Todos. Berlineses del Este y del Oeste.

Acaban de abrir el Muro. Las expresiones de los germanorientales lo dicen todo.

Acaban de abrir el Muro. Las expresiones de los germanorientales lo dicen todo.

 No de inmediato la mayoría. Lo cierto es que la frontera volvió a cerrarse durante una hora. Pero en aquel mundo sin teléfonos móviles, ni redes sociales, ni WhatsApp por supuesto, miles y miles de personas acudieron al unísono al Muro de Berlín y comenzaron a trepar y a picar. A tomar el Muro. Aquello era ya irreversible.

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Un derrumbe que engrosó el capitalismo

No se ha resaltado lo suficiente la reacción occidental a la caída del Muro de Berlín que ansiaban con fervor, pero que ni en sus mejores sueños esperaban y menos con tal facilidad. Tenemos a Margaret Thatcher en Gran Bretaña, Helmut Kohl en Alemania, Felipe González en España, François Mitterrand en Francia, que a la vez ostenta la presidencia rotatoria de la UE con Jacques Delors en la del Consejo y George Bush senior que acaba de acceder a la presidencia de Estados Unidos. Esa época a la que denominan dorada, la de los grandes líderes.

Y actúan con sin igual presteza. No ha acabado noviembre, ese mismo mes de noviembre de 1989, cuando se firma el Consenso de Washington que será clave para el devenir de la historia. Pensado inicialmente para América Latina, se adapta por la vía de urgencia a la política global. Al cónclave para aprobarlo acuden políticos y altos funcionarios, la Reserva Federal, el Banco Mundial y el FMI. Sin perder el tiempo se firma también su homólogo: el Consenso de Bruselas para Europa que comienza a aplicarse a partir de 1990. Sus líneas básicas van a constituir el manual de actuación del neoliberalismo: recorte del gasto público, reforma fiscal para favorecer a los más ricos, liberalización del comercio internacional, liberalización de la entrada de inversiones extranjeras directas, privatizaciones o desregulación bancaria. Y en esa progresión llevamos 25 años de despojo.

El Telón de Acero era demasiado opaco para mirar. Las idealizaciones acerca de aquella potencia que tenía en Alemania del Este la joya de la Corona no se correspondían con la realidad. Durante los días posteriores a la caída del Muro y en nuevos viajes,  la evidencia de una economía inviable se hacía palpable, lo obsoleto de su afamada industria. Era cierto que todos los ciudadanos tenían trabajo, casa, alimento, sanidad, servicios, educación, cultura, deporte, siquiera en niveles básicos. Pero el país se hallaba en bancarrota.

Un año después, en aquel doloroso desmantelamiento que se ejecutó a través de la Agencia Estatal de Privatización de la RDA, se nos cuenta que las plantillas están sobredimensionadas y que la productividad del Este es la mitad que la occidental. A modo de ejemplo, Olivetti oferta un marco por una fábrica a condición de que reduzca su personal de 12.000 a 900 trabajadores. Y ya hay un millón de parados.

Los germanorientales abrazaron con fruición la sociedad de consumo, como suele ocurrir. Desde la primera semana les hacían ofertas irresistibles en Berlín Oeste con saldos rescatados de sus desvanes. Cuando apenas un año después las dos Alemanias se reunifican –o para ser más precisos la RFA se anexiona la RDA–, la frutería ofrece un vergel, coches japoneses transitan por las calles y proliferan las oficinas bancarias en el paisaje urbano. Máquinas expendedoras de caramelos adoctrinan a los niños en la sociedad de consumo. Precios del Oeste, sueldos del Este, un tercio inferiores. Ha nacido una nueva ambición: el dinero.

Hoy, en la próspera Alemania de Merkel, 13 millones de personas están al borde de la pobreza, la sexta parte del total. Los sufridos alemanes del Este, en general, lo que más añoran –dicen– es la solidaridad que había entre ellos. La relación que mantenían antes de que primara el egoísmo y los intereses particulares.

Ya no queda ni rastro de aquella lúgubre puerta de hace 25 años en Bornholmer. Hay un puente, como todos, por el que pasan transeúntes y vehículos. El Muro de Berlín existe como recuerdo pero no como separación. Se levantan en otros muchos lugares del mundo para diferenciar la riqueza y la pobreza. La capital alemana aprendió a recomponerse y abrazó con pasión el saber vivir. Es un ejemplo de modernidad y concordia.

Potentes signos de degradación se evidencian en la parte del Muro que quedó en pie, en el capitalismo que se desbocó feroz desde entonces. La corrupción del sistema pudre los cimientos y se estira al límite la desigualdad, cercenando la libertad de comer o desarrollarse. La Historia avisa, sí. Tras aquel Muro que simbolizó el telón de acero, el aparato se resistió y se revolvió hasta que no pudo más: fue desbordado. Grandes gritos de alarma suenan en este lado en el que vivimos con el agua al cuello. En el final, habrá –es de esperar– periodistas para contarlo.

Puente de Bornholmer, primer punto donde se abrió el Muro de Berlín. El paso estaba a la izquierda.

Puente de Bornholmer, primer punto donde se abrió el Muro de Berlín. El paso estaba a la izquierda.

Añorando el 1.900

Me descubro desde hace un tiempo mirando con envidia las series “de época”. Les veo moverse en amplitud de espacios, sin la masificación que padecemos ahora capaz de amargar el más apetecible de los disfrutes. Viajar en tren, con calma, haciendo amistades entre los pasajeros. Despedirse previamente de familiares y amigos diciendo: “ya te escribiré”. Oh, eso es una maravilla, nada de agobios con el teléfono, los emails, la disponibilidad absoluta y los requerimientos acuciantes. Sin televisión, sin radio… con libros, con música. Con charlas ante una taza de café, muchas veces en un precioso jardín. Sin ruido.

Cierto que la ficción sobre aquellos tiempos nos presenta esa vida placentera para las clases adineradas, había grandes desequilibrios sociales. Pero al fin y al cabo estamos regresando exactamente a eso, sin ninguna de sus ventajas aparentemente.

Leo que en 1912, hace exactamente un siglo, salió una marcha de sufragistas en Nueva York. El 6 de Mayo fue. Los juegos olímpicos se celebraron en Suecia. Escribían Kafka, Antonio Machado o George Bernad Shaw. Lenz hacía estudios sobre genética y Rutherford andaba descubriendo el núcleo del átomo. En noviembre un anarquista se cargó a otro presidente progresista español: José Canalejas. Un intelectual sólido en sus ratos libres.

La Belle Epoque fue una época de progreso. Tras un período tranquilo sin liarse a tiros, Europa vivió un período muy fructífero que favoreció los avances científicos, técnicos, sociales y económicos. El capitalismo de entonces mermó los privilegios de la aristocracia. La producción en serie que propiciaría el bueno de Henry Ford lanzando el Ford T, extendió el disfrute de algunos bienes, de hecho él pensaba que hacía un coche para que lo compraran sus empleados. Buena la armó.

Ambiciosos y optimistas, alumbraron el positivismo (defendiendo la ciencia) y el cientifismo (que proclama que la ciencia lo explica todo). En España se animaban a ahuecar la caspa a ver si se deshacían de ella los regeneracionistas. Y no me negaréis que un tiempo marcado en el arte por el Expresionismo y el Art Decó no merece la pena.

Seguro que no fue un tiempo ideal, pero imagino a nuestros ancestros plagados de ilusiones. Menos en España donde los involucionistas de siempre andarían viendo cómo cortaban las alas de todo lo que se moviera. Lo cierto es que no pintaban mal aquellos tiempos como punto de partida hacia algo mejor. Recuerdo haber visto un documental norteamericano estupendo donde hablaban de que poco después la mujer empezó a representar en el cine una heroína que unía a la belleza, la inteligencia y la rebeldía. La Gran Depresión (debida también a los excesos del capitalismo) cortó en seco ese camino. Es decir, que aquellas primeras puntadas del Siglo XX realmente torcieron la dirección emprendida. Y sin embargo fue ese siglo el de los grandes descubrimientos. No sé hasta qué punto de… el progreso. Creo que sí, que también, pero derivando la senda hasta el caos actual.

Porque… ¿Qué está pasando entonces con el Siglo XXI? El gran fiasco, acabo de leer. Regresamos en los derechos sociales al despido libre, la arbitrariedad de sueldos y horarios. Los enormes desequilibrios sociales. La sanidad y la educación vuelven a ser, a grandes zancadas, solo para los ricos. Para aquellos que se despedían diciendo “ya te escribiré” en los andenes de un tren que caminaba con parsimonia permitiendo contemplar el paisaje y los propios pensamientos. 

Me sorprendo a mí misma añorando aquel tiempo que no viví. ¿Decadente? ¿Hay algo más decadente que la civilización actual? Siempre he amado el progreso, no miro atrás para lamerme las heridas, quizás para afianzar algún pie inestable, pero creo que esto no era lo lógico en un camino hacia delante. La masificación, la prisa, el control, el consumismo insaciable, los grandes espectáculos de multitudes muy multitudinarias. El abandono de la razón por creencias y supersticiones de una gran parte de la sociedad desorientada. El ruido, el inmenso ruido que tapa todos los sonidos, incluso -de no estar atentos- los interiores. La desinformación por saturación. Pincho una web y aparece cargado de chirriantes mensajes que encima no me cuentan la verdad, o no toda la verdad. Y así los hay a millones. La ilusión de hace un siglo, las apuestas por la ciencia y el conocimiento ¿dónde están?

Haber llegado a la edad madura viendo el apogeo del Jazz, en un club neoyorquino, con un maligno cigarrillo que no sé si hace tanto daño como la sinrazón. Por cierto, lo haré pronto, pero permitidme que me conceda el pequeño lujo de decir: “ya os escribiré”.

Mujer y Homo Economicus

¿Ingenua? ¿utópica?…
¿Real? ¿eficaz?
Así ve ATTAC TV a las mujeres invisibles, hoy situadas ante el Homo Economicus.

Gracias @offthere

El lobo acecha debajo de la cama

Gran actividad en la calle al punto de la mañana, la cotidiana, pero hoy con una losa de preocupación. Así les sucedió a los griegos, avisados hace meses, y que hoy están pidiendo auxilio en manifestaciones airadas porque su país está prácticamente en venta. Les dijeron que “venía el lobo” y ya ha comenzado a devorarlos. Entre los muchos factores que les influyeron a ellos, a nosotros, y a todos los demás, nos encontramos con que hemos sido víctimas de políticas neoliberales deshumanizadas y que en el caso griego y español –tampoco en Portugal- no había base para sustentar grandes reacciones, ni se arbitró medida alguna compensatoria.

Ahora, el mercado nos ha elegido como paganos. Standar&Poor´s –que tiene guasa el nombre- ha decidido rebajar la calificación de la deuda española, lo que nos obliga a pagar más por ella. La griega ya va de “bono basura”. Junto a Moody´s y Fitch, decide premiar, castigar, calificar en definitiva, a países enteros (con personas dentro), como si de un colegio se tratase. ¿Alguien los eligió, los contrató, para tan decisiva misión? No. O sí: el mercado.

Un excepcional artículo de un periodista estupendo, Andrés Villena, a quien conocí buscando trabajo y que terminó recalando en Telecinco, avisaba, en Marzo, del peligro que nos acechaba y daba todas las claves. Señalo solo algunas: “Las agencias de ‘rating’ o de regulación son empresas privadas cuya función es analizar, en base a modelos matemáticos complejos, la rentabilidad y el riesgo de los instrumentos financieros que empresas, instituciones o Gobiernos pretenden llevar a los mercados para financiar sus actividades”. Entre estos instrumentos o productos nos encontramos con deuda pública soberana, pero también con lo que fuera la ‘última moda’ antes de la crisis: complejos paquetes financieros normalmente vinculados a hipotecas de dudoso cobro, también denominadas hipotecas ‘subprime’. Por estas agencias pasaron, de este modo, los letales virus de la crisis financiera y económica que vivimos en la actualidad con toda crudeza. Y no fueron eliminados, ni mucho menos.

¿Cómo pudieron dejarlas pasar? Muchos expertos han reflexionado sobre este fenómeno: “como decía Financial Times en mayo de 2007 -justo antes de la explosión de las hipotecas basura- “en muchas ocasiones, ejecutivos de S&P, Moody´s o Fitch acaban siendo fichados por Wall Street”. O “ la caída de Lehman marcó un hito en la historia del capitalismo financiero globalizado. No obstante, la crisis no parece haber afectado a las agencias de ‘rating’, cuyas estimaciones siguen siendo muy tenidas en cuenta por inversores y mercados: “Hacen que aumente el riesgo en épocas de bonanza y que las crisis sean más acentuadas. El sector público tiene algo que decir”.

Europa naufraga. Hace mucho tiempo. Llevan más de 30 años buscando “acercarse a los ciudadanos” porque tiene “un problema de comunicación”. Durante más de 3 décadas. El presupuesto para 2011, es de 142 600 millones de euros (copio y pego del email que me enviaron para no alterar las cifras) Y nos dicen que, con ellos, van a “impulsar la recuperación económica e invertir en la juventud europea y en las infraestructuras del mañana”. Nada nos especifican de cuánto se lleva su pesada e ineficaz burocracia. Y cuánto dinero dan ellos, y el resto de poderes públicos, por ejemplo, a asociaciones “sin ánimo de lucro” para que, ante 10 ó 15 personas, divaguen un rato sobre la UE, incluso sobre “cómo acercarla a los ciudadanos”, en el mejor de los casos. Lo cierto es que cada país se mira a sí mismo, vota en local, y procura sus intereses. Que ya ni siquiera somos interlocutores privilegiados, porque lo son EEUU y China –por eso no va a venir de momento Obama a Europa, suprimiendo una tradición-.

Y en medio nosotros, con nuestros políticos secuestrados –más o menos voluntariamente- por poderes que nadie ha elegido. Pero abocados a ser quienes más paguemos la crisis que ellos han fabricado o tolerado. Si cualquier ciudadano que quiera informarse, puede hacerlo ¿Ellos no? ¿Por qué no salen los políticos y explican lo que está sucediendo en realidad? ¿Por qué no lo afrontan? Al menos los portugueses han visto a gobierno y oposición unidos para parar el golpe de los grandes especuladores. Aquí, el PP babea aguardando su oportunidad, mientras ayuda a “los inversores” a que nos den un guantazo mayor. Todo sea por el poder. ¿Y hay alguien que, seriamente, crea que una persona como Rajoy lo hará mejor? ¿Más neoliberalismo solucionará el problema o lo agravará? El PP defiende a ultranza, precisamente, “el mercado“. Pero ¿qué están haciendo los socialistas, además de política neoliberal y dar palos de ciego?

Manden a paseo a el mercado,  y a sus agencias de calificación. A ése, insolidario, codicioso y tirano. Nacionalicen bancos –no todos, para que compitan en mejores productos para el ciudadano-, y creen empresas para ocupar a los ya casi 5 millones de parados en algo productivo para todos. Menos carreteras y estatuas, y más educación y elaboración de productos esenciales. Incluso algo imprescindible, especializado, que sirva de moneda de cambio para nuestras necesidades dependientes. Igual otros países acosados tomaban ejemplo. Porque, no, esto no se va a arreglar por este camino. Las voraces fauces de “el mercado” –todos ellos con nombres y apellidos, pero diluida su responsabilidad en sociedades “anónimas”, eludiendo muchos de ellos el pago de impuestos en paraísos fiscales- no paran aquí. Tienen la sartén por el mango. E igual hay que quemarse para arrebatársela. Es que, sí, ¡viene el lobo! está debajo de la cama.

La crisis no se produjo sola

Poco imaginaban los editores de la revista norteamericana Fortune que el prestigioso diseñador Chris Ware, les iba a jugar tan mala pasada. Ingenuo o definitivamente harto –“porque él lo puede”- les hizo esta portada para presentar la lista de las 500 empresas más poderosas de EEUU, y por ende, del mundo. Como en “El jardín de las delicias” de El Bosco, tan importante es el conjunto como los detalles. Aquí uno, con esa bolsa de explotación, en las cloacas de un mundo aplastado por los rascacielos:

La empresa más poderosa del mundo se dedica a vender cosas necesarias o superfluas. Son los grandes almacenes Wal-Mart Stores. La segunda, la petrolera Exxon Mobil, ésa a la que le gusta tan poco que hablen del cambio climático que hasta paga jornadas de conferencias para rechazarlo a las que va pero no va ¿quién? nuestro antiguo presidente José María Aznar –el mismo que asesora los periódicos de Murdoch, sin ir más lejos-. Otra petrolera Chevron es la tercera, y ya vienen los grandes emporios de servicios, fabricantes (automóviles, informática) y bancos, muchos bancos. Aquí, la lista completa, y sus beneficios. Con lo que suman podrían alimentarse muchos –quizás todos- los desnutridos del mundos (están acostumbrados a comer poco y barato). Y recuperar sus trabajos y su vida los millones de personas que lo han perdido, y a quienes aún se les piden sacrificios.

Hasta el puesto 39 no encontramos a Goldman Sachs, el llamado gran superviviente de la crisis. Como sabéis, la empresa –que no fabrica nada sino “aire”- está siendo investigada por el SEC, el regulador financiero estadounidense, acusada de fraude. Y así han sabido que su consejero delegado, Lloyd Blankfein, se jactó de las ganancias que hacían con el derrumbe del sector, en dos correos electrónicos cuyo contenido exacto no se ha revelado. El senador demócrata Carl Levin asegura que estos mensajes demuestan que “los bancos de inversión como Goldman Sachs eran los primeros interesados en promocionar el riesgo y complicar estructuras financieras que alimentaron la crisis”. Jugaban al monopoly pero con seres humanos. El broker Tetsuya Ishikama, 31 años, incluso ha escrito un libro con sus hazañas y un título explícito: Cómo causé el colapso del crédito. Responsables de bancos de inversión admiten que las prácticas de Goldman son habituales en el sector. La economía mundial no se cayó sola por el barranco. Unos cuantos la empujaron para enriquecerse.

La crisis es, evidentemente, para quien se la trabaja. La de los demás. El patrimonio de las 1000 personas más ricas del Reino Unido se ha incrementado un 30%. Ha sido el mayor ascenso desde que se comenzó a hacer la lista hace 21 años.

Os recuerdo que en España -la de los 5 millones de parados- pasó lo mismo. Las grandes fortunas ganaron el año pasado el 27% más que el anterior.

   Escucho de fondo el telediario. Los correligionarios de los “goldmansachs” del mundo critican la política económica de Zapatero, que, neoliberal también, tiene una pizca más de rostro humano. Lo que no puedo entender es la ceguera de una sociedad que confía aún en las soluciones de quienes les han sumido en la crisis -en España la causa principal fue la largamente inflada burbuja inmobiliaria- y se aferran a las sayas (o a los pantalones de trabilla italiana o a los modelos de alta costura femenina) de quienes se están riendo de ellos y de todos. También son responsables de nuestras penurias. Cuánta educación y ética hacen falta en este país… y en muchos otros.

Los hogares naufragando

  Ah, por supuesto, Fortune no ha publicado el diseño de Chris Ware, dice que ha elegido a otro diseñador. Sospecho que no ha sido una sorpresa para Chris.

La vieja y la nueva portada de Fortune

Han perdido el pudor

La UE –esa “cosa” que nos manda y que ignoramos- acaba de decidir “aplazar” los objetivos sobre educación y pobreza. Prefieren dedicar los esfuerzos a empleo, investigación y clima, tareas esenciales también, sin duda. Ahora bien, parece que la auténtica base para un cambio de tendencia sería dar de comer y de vivir a quien carece de medios y desasnar –con perdón por la expresión- a la ciudadanía infantil y sobre todo a la infantil/adulta. Es cuestión de prioridades. Claro que si prescindieran de dietas, telefonos móviles -muchas veces para uso privado-, coches oficiales, fastos sin fin en sus cumbres, una burocracia que sume su efectividad en el caos y cuantiosas subvenciones a “estudios” muchas veces inútiles (pero que dotan a sus autores de oficina, secretarias y algo más), igual podían dedicar ese presupuesto a hacer algo sobre educación y pobreza. Ocurre igual en nuestro propio país y sus autonomías, textualmente en todos sus extremos. Mirad por ejemplo las subvenciones de la Secretaría de Estado para la UE, que dirige Diego López Garrido. En el apartado 26 encontramos incluso a Europa en Suma que consolida, como tanto os he contado, su vocación de receptor de dinero público, causa de su “reestructuración.

Lo que ocurre es que, además del norte, han perdido el pudor. Un día más insisto en la desfachatez de reunirse en una cena el selecto club de los poderosos –que nadie eligió para obrar sobre nosotros-, decidir que van a hundir el euro, y encima hacer declaraciones a los periódicos. Antes eran más discretos, pero vista la reacción a sus desmanes ¿para qué se van a ocultar? Viator en los comentarios nos reseñaba el otro día el artículo de Jacques Juliard en Le Nouvel Observateur.”Imagine por un instante lo que podrían ser las consecuencias de un naufragio del euro: la cascada de quiebras comerciales e industriales, el desbordamiento del paro, el ascenso de regímenes populistas o dictatoriales. La factura de la crisis de 1929 fue la Segunda Guerra Mundial. Aprisionada entre Al-Qaeda y Goldman Sachs, dos amenazas diferentes pero complementarias, la democracia tiene el deber de poner los medios para defenderse”.

Añadía Juliard esta otra reflexión que me lleva a la comparación con la derecha española: “El reciente discurso de Nicolás Sarkozy en Davos, el templo del capitalismo financiero, es de una claridad meridiana. Es Nicolás Sarkozy quien afirma: “Al colocar la libertad de comercio por encima de todo, se ha debilitado a la democracia, porque los ciudadanos esperan de la democracia que les proteja”. Es el mismo Sarkozy quien insiste: “En las estadísticas se veían aumentar las ganancias, pero, en la realidad, las gentes veían que las desigualdades aumentaban”.

Puede que sea la derecha española quien más haya perdido el pudor de todo el orbe, si nos atenemos a la política. Ayer, por circunstancias que no vienen al caso, recalé intencionadamente en “La Noria”. Quizás intentaba lobotomizarme para ser una feliz y despreocupada espectadora de Telecinco. En ese obsceno programa se ocupaban de la cadena perpetua como si fuera el calzoncillo de un concursante de Gran Hermano. Sólo que esto es real. El brillante padre de Mari Luz ha decidido sumar su apoyo al PP para impulsar la inscripción de la pena perpetua en el país con el Código Penal más duro de la UE y con menor delincuencia –aseguran las estadísticas-. Le entiendo. Sólo que la democracia estableció que no se puede –porque no es sano- convertirse en juez y parte. La Ley del Talión solo genera violencia.

Allí había un saco de agresivas bilis manipuladoras a la que llamaban periodista y Maria Antonia Iglesias, quien –con todos sus defectos- es una buena profesional de la información, y  me apena ver en esas lides. Porque allí únicamente se trata de exaltar los bajos instintos del auditorio -la demagogia en definición de manual- que estalla en aplausos o abucheos, no de buscar un debate serio, Nunca lo hay cuando nos limitamos al “éste dice, el otro dice” y punto.

Decía el padre de Mari Luz que el ochenta por ciento de la sociedad apoya la cadena perpetua. No es cierto aún, pero quizás llegue a serlo. Ayudada por él mismo, y por los progenitores de Marta del Castillo, la única entre el más de medio centenar de víctimas de la violencia de género anuales que merece atención mediática, por razones distintas a la información y la búsqueda de la justicia y la verdad.

El PP está encantado con el apoyo del brillante Juan José Cortés, y no le hace ascos a instaurar la cadena perpetua. Cuando en “La noria” comenzaron a abordar el aborto y la pederastia, ya no pude más y desconecté. Los populares también han arriado la bandera del aborto, no, casualmente, la de la pedofilia eclesial. Y dicen que retirarán la ley –la del aborto, claro está, que mantuvieron en vigor durante sus 8 años de gobierno-, y que suprimirán Educación para la ciudadanía. Y veremos qué pasa con los matrimonios homosexuales. Y, sobre todo, con las políticas económicas inscritas en el más rancio capitalismo que nos ha llevado al desastre. La mil millonaria consorte Cospedal ya adelantó el otro día que la ley de dependencia es una sangría. Y con su vergonzosa tolerancia a la corrupción -que no es igual en todos los partidos, por mucho que se empeñen- Han perdido el pudor, ya digo. Mientras, el PSOE anda en Babia.

Discutía anoche también con una amiga conservadora -empeñada en hablar de política a toda hora aunque a mí me repatee- que me anunció su intención de votar al PP –de volver a hacerlo, más bien-, algo a lo que tiene todo el derecho, por supuesto, pero quizás no a intentar convencerme de sus argumentos. Cree que Rajoy es “buena persona” y “merece una oportunidad”. La tuvo -incluso como vicepresidente- en los 8 años de gobierno del PP. Y a mí personalmente esta larga oposición me ha permitido conocerle más como ser humano, dado que sale todos los días y a toda hora opinando, salvo cuando no le conviene y se calla, como en el caso de Matas. Y los periodistas tan contentos.

“Una constante del PP –especialmente de su núcleo duro– es ver conspiraciones por todas partes. Hasta conspiran entre ellos como ha sucedido entre Esperanza Aguirre y la mano derecha de su rival Alberto Ruiz Gallardón. Ver una conspiración “entre Rodríguez Zapatero y ETA para debilitar España” es de traca valenciana pero Rajoy no se atreve a contradecir al que sabe es un rival protegido por Aznar al que no quiere enfrentarse cara a cara y del que se libró después del Congreso de Valencia mandándolo al Parlamento Europeo para alejarlo de otras conspiraciones”, dice mi querido Enrique Meneses en “La conspiración de los necios”.

Le dije a mi amiga que -perdida la esperanza de ver una regeneración de la derecha española- empiezo a aceptar la idea de tener en la Moncloa, en las televisiones, en la economía, en la justicia, en la educación, en la sanidad, al actual PP -no han querido ser otro-, porque será lo único que haga reaccionar a la sociedad y reviente de una vez cambiando el sistema. Y es que por algo la UE pospone arbitrar objetivos para mejorar la educación.

Pero no perdamos la sonrisa y la fuerza. Quien no tiene a Messi dispone de un día primaveral para airearse, porque no, con Telecinco no repito.

Actualización 29 marzo

Tan de actualidad el post que, pensando en el atentado del metro de Moscú, repito una de las frases del texto, de Juliard:  “Aprisionada entre Al-Qaeda y Goldman Sachs, dos amenazas diferentes pero complementarias, la democracia tiene el deber de poner los medios para defenderse”.

“No hay que esperar, hay que insistir”

Era el lema de mi padre, como sabéis los habituales. Su legado. Una particular actitud ante la vida que practica la tenacidad contra viento y marea. Obama ha logrado sacar adelante su reforma de la sanidad que habían intentado sin éxito otros 7 presidentes. El capitalismo que asola EEUU también insistía… y lo seguirá haciendo poniendo ahora trabas legales. La ley rebaja las expectativas iniciales y sigue dando de comer en gran banquete a las poderosas aseguradoras médicas estadounidenses, pero es un paso de gigante que empieza a convertir en civilizado al –aún- país más poderoso de la tierra. Hasta 2014 no empezará a entrar en vigor, debido a la inmensa maquinaria a mover, pero se ha producido un cambio en la dirección correcta.

Obama ha recuperado su iniciativa, la que enamoró a los ciudadanos, y ha sido pragmático para saber que –quizás- más vale algo que nada, cuando el “algo” es mucho.

Sin dar un ruido mediático, en la misma sesión del Congreso también se aprobó –y a propuesta de Obama- la mayor revisión de ayuda federal a los préstamos para estudiantes, arbitrando becas para los más necesitados. Otra medida “socialista” que también levantará ampollas en cuanto se den cuenta de su existencia. Y es que, en la inercia que llegó a Europa con “el plan bolonia”, los universitarios se endeudan seriamente para sacar adelante sus estudios. De forma que, según el último documental de Michel Moore, brillantes investigadores acaban trabajando en Wall Street para pagar sus créditos. El capitalismo no deja de insistir. Obama también. Todo viene a ser una desproporcionada lucha de insistencias. Y acomodaticias esperas que, en sí mismas, suponen otra insistencia.

En Francia, los votantes le han dado un palo épico a Sarkozy –una derecha civilizada que para nosotros querríamos- porque, aunque bienvenida sea una izquierda con poder, los electores también insisten en su torpeza de no ver las auténticas razones de la crisis que les afecta. Y, en realidad, esperan que alguien, no ellos mismos, arregle el desaguisado. Confíemos en que la izquierda francesa tampoco insista en mantener un programa casi ultraliberal, como hace en España.

Piano piano, Esperanza Aguirre y su séquito también persisten en su trayectoria. Lo último: adjudicar un contrato de un millón de euros al perito que usó para desmentir el espionaje a miembros de facciones rivales de su propio partido. La Comunidad de Madrid ha otorgado un concurso para traductores en los juzgados a la asociación que preside ese perito, Castor Iglesias, que se presentaba por primera vez y que reconoce su escasa experiencia en la labor. Manda “güevos” que diría su colega Trillo, otro incombustible empecinado impune. Ellos insisten. Y sus votantes también: en la estupidez. Ésa que alimentan las televisiones ad hoc previsoramente adjudicadas por Madrid, y que –con igual constancia- se mantienen día y noche con el mismo mensaje manipulador. Claro que el PSOE también insiste en no hacer nada efectivo para combatir su aceptada derrota en –de momento- las municipales y autonómicas. Ser socialistas igual no les venía mal. Y nos venía a los demás.

Y el Papa. Y los obispos. “El que esté libre de culpa, que tire la primera piedra”. Pues mire Vd, miren Vds. No, la mayoría de la población no somos pederastas. Y nos resulta indiferente que esa aberración sexual, con un gran componente de dominación al débil, sea pecado o no: es un delito. Pero ellos perseveran. La ciudadanía también: en su limbo.

En realidad, hoy hubiera sido más importante hablar del agua. Ese líquido que corre hasta por nuestro cuerpo y que, dentro y fuera de él, es razón de vida. También se especula con él. La injusticia, la avaricia, el egoísmo, insisten. Y los muertos por su carencia o contaminación, son daños colaterales del resistente sistema. Ha estallado una estrella en el espacio y los ciudadanos orientales paran su trabajo para celebrar la primavera. Pero, sí es cierto que, mientras no se aborde la regeneración total, hay que vivir cada día con lo que tenemos. Insistir. Con pragmatismo. Gota a gota. Quizás así la tarea canse menos. Porque hay días en los que la falta de respuestas que se aguardan pone las cosas muy cuesta arriba. Y es más fácil dejarse llevar por la corriente.

Una voz menos: José Vidal-Beneyto

Creo que se ha nublado el sol, al menos durante unos instantes: ha muerto José Vidal-Beneyto. 80 años de vida plena –y espero que feliz-. Sociólogo, con una profunda preparación, tengo la sensación de que dedicó sus días a España, Europa, la democracia y la justicia. Fue un activo opositor al franquismo, participando en la Junta Democrática y en el llamado “Contubernio” -tiene delito llamarlo así- de Múnich, nos dice la Wikipedia… que ha tardado en actualizar su fallecimiento. La noticia apenas sale  más que en El País, periódico del que fue socio fundador con todo lo que este diario supuso en su día de hito en la información y la democracia para nosotros. Los datos para su necrológica figuran en los enlaces del propio periódico, o aquí, lo que yo quiero traer aquí es su pensamiento. Porque cada irrupción en los caros de obtener espacios de opinión masiva, era un acicate y un soplo de esperanza. Reseñé varios articulos suyos en el blog. Se ha ido uno de los nuestros, una voz imprescindible. Ved si no. Entresaco párrafos, pero cada palabra suya era para enmarcarla.

LAS DESVERGÜENZAS DEL CAPITALISMO

“Era difícil de imaginar desde tan razonables y esperanzadores inicios, que la generalización de la trampa y de la rapiña en los ámbitos económico y financiero llevase a un triunfo tan absoluto de la economía criminal. De manera decisiva ha contribuido a ese resultado la mitificación unánime del enriquecimiento como referencia única del éxito, la celebración de lo que Oskar Lafontaine ha llamado la Dictadura del Monetariado, y, sobre todo, la hegemonía sin alternativas del capitalismo de casino. Todo lo cual ha dotado de respetabilidad a las felonías capitalistas más innobles, a las prácticas empresariales más abyectas. No exagero, vean los nombres y las cifras….” (y aquí viene una amplia reseña)

“Los estragos y la desmoralización causados por estos pillajes desde las alturas, han venido acompañados por la incitación al fraude, resultante de la extraordinaria expansión del crédito, que al coincidir con el fuerte abaratamiento del costo del dinero, tenía que producir la deriva monetaria y los efectos perversos que ha conllevado. Pero, además, esa orgía financiera dispuso para su celebración de un abultado arsenal de instrumentos, producto de una brillante ingeniería financiera que los había elaborado y puesto en acción durante la última década. Motejados de tóxicos, por su capacidad disruptiva y malignizante, su circulación y uso aumentaron de día en día”.

“Y así se ha originado este descalabro mayúsculo que algunos veníamos anunciando/denunciando desde hace tiempo (Vid mis seis columnas en este diario El capitalismo contra el planeta, de febrero a marzo de 2007, las dos de Fondos-Buitre, del 7 y 13 de julio del mismo año, o últimamente Capitalismo sin limites y Noticias del caos). Descalabro que difícilmente podremos superar porque los planteamientos, las soluciones y los actores sigue siendo los mismos. Y para quienes lo duden, ahí está para probarlo la Declaración de la Cumbre de Washington, procedente del G-20, cuyo análisis ha hecho de manera tan brillante como esclarecedora el Comunicado de ATTAC España del miércoles pasado. Por cierto ¿cómo es posible que ningún medio de comunicación español se haga nunca eco de los análisis de una de las organizaciones más consistentemente críticas y progresistas de nuestro país?

La mencionada Declaración es un estricto “más de lo mismo”. Convocada por y celebrada en los EE UU; reservada a los grandes países excluyendo a más de un tercio de la población mundial; insistiendo en los salvíficos principios liberales de la fuerza salvadora de la libertad de comercio y de los mercados competitivos; reclamando un reforzamiento de las instituciones internacionales -OMC, FMI, Banco Mundial- responsables de la debacle, que son los que hay que sustituir cuanto antes; predicando una política monetaria de objetivo único, controlar la inflación, olvidando las necesidades de las clases modestas y de las PYMES; sin una sola propuesta efectiva para acabar con los paraísos fiscales; en definitiva, sepultando aún más los Objetivos del Milenio. Sólo una movilización popular e intelectual, insistida y de gran calado, podrá ayudarnos a acabar con tanta patraña y tantas desvergüenzas“.

LA ABOMINACIÓN QUE NO CESA

El patrimonio de los 10 más ricos del mundo es superior a la suma de las rentas nacionales de los 55 países más pobres. La sociedad debe cuestionar al capitalismo que glorifica la riqueza de unos pocos”.

Todo comenzó con el triunfo absoluto del yo en el universo de los valores y la emergencia de su soberanía en la sociedad con la exaltación absoluta del sujeto” (…) “Ahora, además, ideología y política se han sumado a esta estrategia, que ha hecho suya el liberalismo económico radical, una de cuyas formulaciones programáticas más populares son los Diez mandamientos para el éxito que nos propone Dany Robert-Dufour en su obra La Revolución cultural liberal, de los que pueden servir de muestra estos tres que traduzco del francés: “Tu única guía será el egoísmo“, “Violarás las leyes sin que consigan cogerte”, “Los otros serán sólo instrumentos para el logro de tus objetivos”.

Y luego no digamos que ese desafuero y todas las otras fechorías globales son inevitables como consecuencia de la situación mundial. El último informe anual de la ONU sobre Desarrollo de los Recursos Humanos desmonta una vez más el mito de que la pobreza global deriva necesariamente de un conjunto de circunstancias inmodificables por los escasos recursos disponibles frente a tanta población desasistida. Y de ahí la malnutrición, las cuantiosas enfermedades, la explotación y el crimen, el analfabetismo, la mortalidad infantil. Lacras que podrían eliminarse si se pusiera fin a un orden social, cuyo objetivo principal es aumentar la riqueza de los ricos. Conductas que aplaudimos con las dos manos. Porque ¿qué puede justificar que el patrimonio de las 10 primeras fortunas del mundo sea superior a la suma de las rentas nacionales de los 55 países más pobres? ¿Cuándo dejaremos de tolerar tanta ignominia, cuando pondremos fin a tanta abominación?”

   Escribía esto, llamaba a gritos a la reacción, desde una edad a la que otros se  sientan, no sé si enfermo, probablemente no: ha muerto de un fallo cardiaco. Un ejemplo de coherencia. Me ha entristecido la noticia, lo confieso. Sólo consuela pensar que su voz permanece y, si la amplificamos, tendrá eco, logrando muchas voces más. Para que otros lo vean, ya que él no ha podido hacerlo, recalco sus conclusiones:

Sólo una movilización popular e intelectual, insistida y de gran calado, podrá ayudarnos a acabar con tanta patraña y tantas desvergüenzas… ¿Cuándo dejaremos de tolerar tanta ignominia, cuando pondremos fin a tanta abominación?

Sus últimas tribunas en El País.

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