El Ecce Homo canario: cajeros que regalan dinero

La escena promete dar la vuelta al mundo. Como el Ecce Homo. Para nuestro escarnio. Cientos de canarios en la isla de Tenerife acudieron ayer a la llamada de un rumor para sacar dinero de los cajeros, dado que, “según decían”, lo regalaban. Metían la tarjeta, pedían una cantidad, salía y no quedaba registrada en su cuenta. Se avisaron unos a otros por todos los medios. Hasta en las redes sociales. Largas colas. Cajeros que se quedan secos, aunque hay quien alerta: “Llegaste tarde para sacar, pero vete al de Taco o al del hospital que también están regalando ahí, están fallando todos los cajeros”.

Era un festín. Alguno, tras obtener el máximo disponible, volvía a la cola a ver si le daban otra vez. “Hasta yo saqué 600 euros que no tengo”, comentaba uno. “Hay que aprovechar que el banco regala para llevarnos todo lo que se pueda”, en resumen histórico. Hay que aprovecharse.  Hay que llevarse cuanto se pueda.

Había una explicación: Caja Canarias y La Caixa se han fusionado y avisaron que durante viernes y sábado no quedarían registrados al momento en sus saldos hasta que no se actualizaran los sistemas. Lógicamente, todas las extracciones quedaron anotadas. Pero la confusión evidenció varios problemas.

El primero el que ocasiona la falta de información, y su sustitución por el rumor y la creencia. “Dicen que…”.

El segundo que hace falta vivir fuera de este mundo para pensar que una entidad bancaria “regala” el dinero y además a discreción. No 5 ó 10 euros por cabeza, sino hasta que se acabe, hasta que al cajero no le quede gota.

El más grave sin embargo es querer aprovecharse de un supuesto error para tomar dinero que no es tuyo. Porque en todos los casos es así aun cuando se tengan fondos, si se piensa que no va a quedar registrado. La mal llamada picaresca española que tanto daño nos ha hecho y que a tantas disfunciones conduce, tiene otro nombre más real: robar.

Muchos españoles se enorgullecen de lo avispados que somos gracias a ese presunto valor. Tan “listos” como para permitir que nos cobren las tarifas más caras de Europa en casi todo como contaba el otro día. Tan agudos como para que nos den gato por liebre en asuntos fundamentales y no saber ni por qué. Deme Vd un negociador así de lumbreras que lo esquilmo en dos minutos, dirían y dicen más de cuatro. Tan “listos” como para creer que un banco regala el dinero y sin contrapartidas, como para pensar que se les puede engañar y no exigirán lo sustraído. Quizás no saben o no recuerdan que Lázaro de Tormes –el origen del asunto- pagaba caros sus trapicheos y siempre salía trasquilado. Y que fue un libro anónimo porque lo que en realidad pretendía era la denuncia de los privilegios del clero y la casta dominante y no estaban las cosas para contarlo con nombre y apellido.

Pero de ahí llegamos al “hay que aprovecharse” porque se han equivocado, porque no nos ven… Y arramplar con “todo lo que se pueda”. Y ese mal en origen nos lleva a la corrupción endémica que hoy padecemos y que pagamos todos. El “pícaro” siempre olvida, o no le importa, que lo que se roba es a costa de otros.

Estaremos de nuevo en boca de todos. Por canelos y por sinvergüenzas. Hasta por cutres. Y que conste que esto podía haber pasado en cualquier lugar de España. O en algunos otros países ya. El colmo ha sido ver surgir “la picaresca sueca” que, desde IKEA, sirve carne de caballo embutida o en bolitas, y mierda con todas las letras en las tartas. Pero al menos es una sola empresa que sepamos y aquí esto se cuenta por cientos en los cajeros canarios y por miles en los que atracan las cuentas del Estado.

Hay degradaciones intelectuales y/o éticas que se pagan muy caras. De asco. Como poco.

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