La Democracia según Bruselas

La noticia lleva desde el viernes en la web de la Cadena SER sin que haya causado mayor repercusión: las autoridades de Bruselas andan preocupadas por la Justicia en España. Nosotros también lo estamos en muchas ocasiones ¿verdad? Pero los mandos de la UE van por otros derroteros. Son cuatro puntos los que les inquietan:

1)    Que las sentencias judiciales frenen las “reformas” de Rajoy como ha sucedido en Portugal.

2)    El decreto antidesahucios de Andalucía.

3)    Las investigaciones abiertas a Cajas y Bancos.

4)    Las pesquisas por la venta de Preferentes.

¿Para quién trabaja “Bruselas”? ¿Qué concepto tiene de la Democracia, la Justicia, la ética o los derechos ciudadanos?

En un año habrá elecciones europeas. El primer paso para erradicar esta plaga que nos está asolando. Porque de hecho, los ciudadanos estamos también muy preocupados por tener estos dirigentes en la UE.

Bailar pegados

 

“Bruselas” abrió de nuevo la boca y -como siempre- nos echamos a temblar. Los recortes que sufrimos aún no son suficientes. Ahora la UE pide que España aumente el IVA y los impuestos sobre la luz, el gas y las gasolinas “para poder bajar las cotizaciones a la seguridad social de las empresas, que así podrían ser más competitivas”. Es decir, pagamos entre todos que los empresarios ganen más. También apremia con esa “reforma” laboral que quiere que la revalorización salarial en los convenios no sea automática, sino que se ajuste a lo que los jefes entiendan por productividad. En ropa interior nos van a dejar.

Recomienda también establecer “techos de gasto en todas las administraciones públicas” (siguiendo ya se sabe la doctrina neocon y no la del tambien liberal, aunque decente,  Keynes) y finalmente se entrevé que le gustaría mayor entendimiento entre ganadores y perdedores por la gracia de los votos, a la vista de las barbaridades que estamos escuchando.

El mejor editorial lo ha he hecho Forges:

Esenciales los delfines y los calzones quitados.

La Europa viciada

En el más puro estilo Rajoy/Aznar/Cospedal y comparsa, compareció el nuevo presidente húngaro y dijo que su país estaba en la miseria y que sus predecesores habían mentido en las cuentas. ¿Resultado? Batacazo en las bolsas, la temible “intranquilidad” de los mercados. De poco servirán las excusas y matizaciones posteriores de que no era para tanto, el missil ya ha salido.

El mayor varapalo (paradójicamente por el anuncio de la bancarrota húngara) se lo ha llevado España. El viernes el diferencial de la deuda española con la alemana subió hasta los 192 puntos básicos. Se pagó a 4,58%. Estamos al borde del “bono basura”. Pero Rajoy y Aznar –ni siquiera enlazo sus envenenadas e irresponsables declaraciones- siguen azuzando la llama para contribuir al hundimiento de nuestro país. ¿Esperan llegar a la Moncloa, decir que los socialistas lo hicieron muy mal y que todo se solucione? Hungría es el ejemplo. La niñería de su nuevo gobierno les va a costar muy cara. También a nosotros, en un mercado “globalizado”.

Una encuesta de El País dice este domingo que el 77% de los españoles no quiere que repitan de candidatos ni Zapatero ni Rajoy. Es la frase de moda, un latiguillo que uno escucha allá donde vaya: “Zapatero está acabado pero… es que votar a Rajoy…”.

Poco importa ya quien ostente el cargo de presidente de un país. Quizás algo, en los fuertes como Alemania o Francia, Gran Bretaña incluso. Gallardón ganaría las elecciones con algo más de ilusión ciudadana, aunque duplicara el déficit con obras megalómanas y despilfarro. Entre los socialistas apenas veo coherencia y brillantez en gente como Elena Valenciano, Jaúregui o Madina, no se si alguno más. Pero las decisiones las tomarán los “mercados” y “Bruselas”.

En 1992 se firmó el Tratado de Maastricht que dio origen a la Unión Europea tal como la conocemos. Expurgando viejas cintas de Beta he encontrado auténticos tesoros –de los que espero daros cuenta-. No es el mayor, pero me ha parecido interesante este reportaje sobre Maastricht, porque refleja algunos defectos de partida. Por cierto, la tenue critica contenida en el reportaje me costó salir durante unos años de Informe Semanal.

Gran Bretaña, como tantas veces, lastró el proyecto. La Europa económica se impuso a la Europa social, no se solventaron errores estructurales que han acabado –veinte años después- con una UE anquilosada y burocrática.  Además de exponente de ineficaz despilfarro: contar con un presidente permanente, por ejemplo, nos cuesta seis millones de euros anuales.  Los ínfimos sueldos españoles subían el 8%, Europa y el PP los congelaron prácticamente y nos hicieron perder un 4% de poder adquisitivo en la década 1997/2007, según la OCDE). Y Europa no ha llegado a ser lo que se propuso, seguramente ayudada por esas lacras. Interlocutor con EEUU… y con Japón, se decía. Surgió la China agazapada, tras liberalizarse el comercio en 2005. Anecdóticamente, la moneda finalmente pasó a llamarse euro. Y ahora el euro sufre los embates de la especulación calculada.

  Europa es “azul”, y azul es el mundo -hasta el rojo- sucumbido a los intereses de especulación económica. El Príncipe de Asturias Alain Touraine, como ya apunté, culpa a esta Europa -no a la idea que tanto amamos-  de los problemas que padecemos. Y cada vez somos más los que creemos que esta crisis no se resolverá. ¿Algo más que apuntar?

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