¿El PP es un partido político o qué es?

Ningún país serio, ninguna sociedad medianamente decente, toleraría lo que está pasando en España. Los hechos concatenados ofrecen mucho más que “sombras de corrupción” -como las califican los medios- en el partido gobernante, se asemejan más a la boca negra de la cueva de los incontables ladrones. Estamos hablando de una contabilidad B para gestionar dinero sucio, procedente de donaciones ilegales a cambio de adjudicaciones públicas –cohechos y prevaricaciones-. Desde la fundación del partido. En todas las provincias y muchos municipios. Que reparte sobresueldos en B – añadidos a los que Rajoy admitió en A porque, según él, los cobra todo el mundo-. Y,  estamos hablando además, de intolerables obstrucciones a la justicia.

 Si Bárcenas , el extesorero, -que así lo ha declarado en sede judicial- miente, no podemos decir que buena parte de sus ex colegas sean muy aficionados a la verdad. En particular, el presidente Rajoy podría contar con los dedos de la mano las veces que no engaña. Y las hemerotecas rebosan de ejemplos. Pero es que se acumulan las pruebas de las investigaciones policiales y judiciales, con datos coincidentes. A estas alturas de la historia ya muy pocos dudan de la corrupción del PP, los fieles de enormes tragaderas se aferran nada más al paliativo “todos lo hacen”. Como si justificara algo.

 Lo mejor sin duda es que la justicia actúe, lo aclare y concluya responsabilidades. Suya es la última palabra. Es lo que hacen los países democráticos. Pero, qué casualidad, aquí desde el propio gobierno se ejercen acciones que se asemejan mucho a la coacción como cuando l os agentes que investigan la trama corrupta son llamados por Asuntos Internos de la Policía que gestiona el Ministro del Interior, incluso varias veces. Si, como el ministerio ha admitido, esto ha ocurrido ¿Qué hacen todos en sus cargos? ¿No confirma, precisamente, las sospechas? ¿Cómo se ha podido dejar pasar esto también? ¿Por qué no clama la justicia, la sociedad y todos los medios informativos? En las preguntas se encuentran las respuestas.

O las maniobras que ejerce el Ministerio de Justicia, con esa “remodelación” tan oportuna de los órganos judiciales. O del propio Código Penal. Repetiré hasta la saciedad que cuando los españoles consentimos que se expulsara de la carrera judicial a Baltasar Garzón al iniciar la investigación de la Gürtel –con todo lo que concurrió- estábamos sentando un precedente irreversible. También empieza a entender mucha gente que algo extraño -o demasiado claro- ocurrió entonces aunque entiende que en un país como éste estos hechos se dan. Gravísima e increíble aceptación. Así seguimos. En caída libre.

  Imaginemos que todo esto ocurriera en Alemania, en Suecia, en Gran Bretaña donde han obligado a dimitir a una ministra por no haber podido justificar un cobro de 7.000 euros. Prácticamente solo Italia y Grecia han conocido actuaciones similares, más Italia incluyendo el terreno judicial también.

Porque tenemos que hablar con propiedad. Una organización que desde el primer día -hace ya varias décadas-  busca réditos económicos a sus acciones políticas, trampeando con las concesiones que otorga, escondiendo la contabilidad en cuenta opaca y repartiendo sobres entre sus principales ¿es un partido político o qué es?

 Y si esa organización utiliza medios de coacción –o algo que se le parece mucho- y maniobra en el ordenamiento del Estado que controla logrando, en la práctica, frenar la acción de la justicia o acallar voces disidentes ¿Es un partido político o qué es?

 Esto va mucho más allá de EREs fraudulentos, cursos tramposos, y todas las rapiñas que nos han deparado los políticos, aunque añadan porquería. Es una corrupción troncal que afecta a los pilares del Estado. Esto ya no es derecha o izquierda, porque igual –básicamente- no estamos hablando ni de política. Tiene que haber gente honrada y coherente dentro de todas las ideologías que deje de colaborar y ataje de una vez esto.

 Sus cómplices son muchos, como señalamos. Los hay en la Justicia. Sin duda en la política con posturas de oposición que prefieren no gritar mucho para no airear sus propios trapos sucios aunque vean hundirse un país en la miseria ética y social. Muchos medios informativos participan de esa condición de complicidad, callando la realidad o manipulándola con absoluto descaro. Algunas veces de forma tan burda que sorprende cuele su mensaje. Y desde luego la sociedad que no debería permitirse excusa alguna ante la infinita gravedad de lo que está ocurriendo, incluso de un calibre sin precedentes en democracia. Afrontar el problema es inaplazable.

 Con absoluta desfachatez los actores de esta catástrofe caminan airosos como si nada fuera con ellos. Con sus mentiras y promesas habituales. No, los problemas de este cariz no se resuelven solos: empeoran. La recuperación que la casta vende es para sus miembros, mientras el resto se empobrece cada día. Sin fin. Un nuevo récord histórico de la deuda pública (96,5% desde el 68,5% que la tomó el PP) demuestra que quienes se “recuperan” de verdad son los bolsillos de los acreedores que Rajoy engrosa. Y es que los resultados dependen de los objetivos de la empresa.

La clave -que exige respuestas y soluciones- se centra en definir esta cuestión origen ya de tantas confusiones: ¿El PP es un partido político o qué es a la vista de sus actuaciones? Y si no fuera un partido político ¿qué estamos haciendo al entregar todo el poder a una organización como la descrita?  No estaría de más tampoco que, de ser un partido político, el PP se comportara como tal erradicando ciertas conductas, para disipar dudas.

*Publicado en eldiario.es

Lo sucedido en España en 2013 hubiera hecho caer a cualquier Gobierno democrático

Un año en el que hemos perdido a Stèphane Hessel, José Luis Sampedro y Nelson Mandela no puede haber sido bueno. No para la humanidad. Lo inhumano de hecho ha avanzado en progresión estratosférica. La aberración de posponer cuanto atañe a las personas, al altruismo, al pensamiento racional, a la empatía con los otros, a la ética, por los más oscuros intereses ha triunfado plenamente. Para muestra el botón más cercano, el que nos duele y –haciéndonos más egoístas, menos humanos- desplaza cualquier otro interés: España, la triste España del PP.

Solo en ese plano extraviado de la lógica más elemental se entiende la permanencia al frente del gobierno español de Mariano Rajoy o de los miembros de su partido que han secundado de hecho cuanto ha sucedido. El gobierno salido de las urnas tiene toda la legitimidad por muy defectuosa que sea nuestra ley electoral pero los gravísimos escándalos que rodean al de España lo hubieran tumbado en cualquiera país democrático. Algo muy preocupante ocurre con nuestra sociedad al completo y, sobre todo, con las fuerzas que la dirigen.

Iniciamos 2013 leyendo en toda su plenitud los llamados “Papeles de Bárcenas”. Publicados por varios medios, pudimos ver el rosario de sueldos, sobresueldos, virtuales prevaricaciones y comisión de favores, contabilidad B para nuevas prebendas a ocultar, que venía anotando el ex tesorero del Partido Popular en todos sus detalles durante dos décadas. Lo negaron todo… salvo alguna cosa. Los voceros en nómina –de dinero o poder- hicieron cuanto pudieron por sembrar la confusión. No eran reales, decían; lo son. Asistimos a los más patéticos espectáculos, desde losfiniquitos en diferido a las pavorosas huidas del presidente. Cualquier gobierno hubiera caído solo con esto, no sucedió y aún hubo mucho más.

En julio leímos también los SMS enviados por Mariano Rajoy a Luis Bárcenas: “Luis, sé fuerte”, “Luis, nada es fácil, pero hacemos lo que podemos”. Hasta en el más corrupto de los países de cualquier época le hubiera costado la presidencia a su autor, pero nuestro Rajoy con todo su PP sigue ahí. Y continúan después de haber borrado los ordenadores de su ex tesorero –que la justiciano quiere investigar- o de haber sufrido un registro de 14 horas a su sede que ni se han dignado comentar. Continúa, lo que es si cabe peor, como si nada sucediese, sentando cátedra, con inusitada prepotencia. Inconcebible en democracia, impensable en una sociedad medianamente sana.

Hemos visto al presidente huir de los periodistas por los pasillos del Senado, comparecer en plasma, o hablar cuando le viene en gana para seguir engañando a los ciudadanos. Una persona sin una gota de credibilidad sigue soltando sus mentiras haciendo omisión hasta del pudor que es actitud humana bien primaria. Trivialidad o burla, Rajoy ha tenido la inmensa osadía de responder a asuntos muy graves con una letanía increíble en alguien que ocupa su cargo: Todo es falso, salvo alguna cosa (febrero). Les dejo, que hace un frío espantoso (marzo). La segunda ya tal  (junio). Fin de la cita (agosto). Está lloviendo mucho (octubre sobre la anulación de la Doctrina Parot). [Las acusaciones] no se pueden demostrar (octubre sobre Bárcenas a Bloomberg). Éste es el estadio en el que España ganó el Mundial (diciembre en el funeral de Mandela). “Ese asunto” (diciembre, el aborto que no se atrevió a pronunciar).

Después conocimos las andanzas de Miguel Blesa y su Caja de Ahorros pública hundida desde la que actuaba como un virrey de las Indias medievales. Y es que 2013 es el año en el que nos hemos sentido definitivamente huérfanos de justicia, a pesar de los loables y valientes intentos de algunos magistrados. Fiscales al servicio del Estado que crean la acción de desimputar o sacan de prisión a encarcelados (Miguel Blesa) o tribunales de justicia que entienden sus comprometedores emails como privados y no delictivos y, en cambio, estiman punible difundirlos. Con un nivel de estupefacción que nunca creímos conocer, hemos visto campar la impunidad sumiéndonos en la impotencia.

Es el año de la subida de las tasas judiciales para que no se pueda litigar. El año de la sectaria Ley Wert para la deseducación. El de imponer la Ley mordaza de Fernández Díaz para que el poder frene duramente las protestas de los ciudadanos, o la que privatiza la Seguridad del Estado dando poderes extraordinarios a los vigilantes jurados sin preparación. El de duplicar la venta de armas a países no democráticos. El de la amnistía fiscal o las destituciones de quienes meten las narices donde no conviene. El de las grandes contrareformas de Gallardón: Código Penal con -en la práctica- cadena perpetua, o la Ley del aborto más restrictiva de Europa que nos devuelve directamente al nacionalcatolicismo franquista. El del control gubernamental y político de los órganos judiciales. Todo por decreto ley y apisonadora parlamentaria, sin el menor consenso. El año en el que se rechaza de un plumazo la ILP avalada por millón y medio de firmas que pretendía paliar el drama de los desahucios.

2013 es el año en el que sube el déficit y la deuda pública a niveles inauditos mientras se sigue mintiendo a los débiles de mente con una soñada recuperación que solo beneficia a los que nunca sufrieron la crisis. En el que, por ejemplo, se regala por 1.000 millones de euros Novagalicia a un banco privado venezolano perdiendo 8.052 millones de dinero público allí enterrados. El que otros estamentos del poder en el partido conservador español venden a Goldman Sachs pisos de propiedad pública, en el mayor de los contrasentidos dado que la Constitución pide a los poderes públicos que velen por evitar la especulación en la vivienda. O el de la lucha encarnizada por entregar a manos privadas también la sanidad. El año en el que se está enajenando de saldo España entera. A potentados chinos, rusos y venezolanos a los que no se pide su historial.

2013 es el año en el que gracias al PP han aumentado las desigualdades, ha empeorado nuestra salud, ha caído por primera en años la esperanza de vida, ha mermado nuestro poder adquisitivo, cierran cada día más empresas, no se crea empleo o se registra un nivel de emigración superior a los duros años del franquismo.

Y es el año en el que el PP ha conseguido que sus propias tenebrosas sombras manchen a toda la Política, eje de la democracia. Y en el que el PSOE de Rubalcaba no está -como oposición mayoritaria-, a la altura del drama que vivimos, contribuyendo a crear indefensión en muchos ciudadanos. El año en el que los medios y los tertulianos habituales secundan con su silencio o directamente la manipulación la tragedia que nos asola.

2013 es el año en el que la sociedad parece haber sido definitivamente derrotada. Cuando hemos perdido no ya la esperanza sino el ánimo de volver a recuperarla. Cuando el rencor aflora sacando lo peor de nosotros para hacernos casi tan ruines como quienes nos gobiernan.

Si todo sigue así, 2014 será el año en el que volverán a prometernos la recuperación para el 2015 y tampoco pasará nada. Basta, al parecer, con tirar hacia delante con total desfachatez. Con tragar y callar, las víctimas. Que nadie lo endulce con subterfugios: lo sucedido en España sería impensable en un país realmente democrático, para empezar porque no lo toleraría la sociedad, ni sus jueces y políticos con mayor capacidad de actuación.

Feliz 2014… si podemos.  Podríamos.

*Publicado en eldiario.es

 

Ruz confirma la existencia de una contabilidad B en el PP

El juez del caso Bárcenas, Pablo Ruz,  ha encontrado indicios que confirmarían la existencia de una caja B en el Partido Popular, como señalaban los llamados Papeles de Bárcenas, el ex tesorero del partido. Ruz ha llegado a esta conclusión tras estudiar un informe de la UDEF (la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía) en el que se analizan los documentos intervenidos durante el registro de Unifica, empresa a la que el PP encargó las obras de su sede nacional -realizadas entre 2005 y 2011- y cuyo responsable es Gonzalo Urquijo. Esa caja B, dice el auto del Juez, “habría sido utilizada en el presente caso para atender a determinados pagos al arquitecto y responsable de la empresa Unifica”.

Pablo Ruz determina que hay “una cierta corriente financiera de cobros y pagos continua en el tiempo, al margen de la contabilidad remitida por el Partido Popular al Tribunal de Cuentas”.

No es la primera vez que Ruz y también la Fiscalía Anticorrupción “ven acreditada” la existencia de esa contabilidad B, ya lo advirtieron en Agosto. Ahora se da un paso más al fijar casos concretos y ratificar que presuntamente el PP manejaba o maneja  dinero negro –el auto de hoy , recalco, habla de 2011-. Un edificante ejemplo en los altos destinos que está ejerciendo. Los Papeles de Bárcenas también incluían sobresueldos en B –además de los sobresueldos que el propio Rajoy reconoció cobraban del dinero del PP en un 90% público “porque es lo justo”-.

Ruz ha caminado despacio, ha dado tiempo material a que borraran pruebas, pero avanza con acciones arriesgadas en estos atribulados tiempos. Otros dos jueces rechazaron investigar siquiera la destrucción de los ordenadores de Bárcenas donde podría haber datos comprometedores. También la Fiscalía de Madrid.

Otros  han sufrido problemas de entidad en el ejercicio de sus investigaciones. Casualmente. Baltasar Garzón -el que inició el proceso Gürtel y siguió los pasos a un entonces desconocido para nosotros Luis Bárcenas-, fue expulsado de la carrera judicial. Elpidio Silva, que llevaría a la cárcel unos días a Blesa –hasta que le libró la Fiscalía-, también anda con sanciones y procesos. Denunciado por la Fiscalía sigue implicando a Blesa y Aznar en la comisión de “graves delitos”.

Cada día atropellos que merman dramáticamente la calidad de vida de los ciudadanos y también sus derechos. Y cada día indicios atronadores de las turbias finanzas del PP y sus objetivos como organización. La enorme desgracia nuestra es que un sector poco escrupuloso de la sociedad seguirá mirando para otro lado. Que los voceros del PP, investidos de periodistas y tertulianos, marearán la perdiz tratando de hacer dudar al menos a los tibios. Y que políticos dirigentes del partido volverán a inundarnos de declaraciones diciendo que todo es mentira. Lo normal es que la gente que trapichea y defrauda, incluso la que roba y mata, diga la verdad cuando rechaza las acusaciones y asegure que son limpios y transparentes. Han negado hasta la saciedad, como Cospedal, la existencia de Contabilidad B. Son capaces de cantar La Traviata y sin mover una pestaña. La gran masa ameba les hará el coro.

De las destituciones de Rajoy al tropezón de Cospedal

A pesar de sus incesantes mentiras, de las que pueblan el archivo audiovisual, María Dolores de Cospedal podría pasar por ser la más diáfana entre los dirigentes del PP. Denunció a Bárcenas y hoy ha sido la vista oral. Bárcenas, en plasma, desde la cárcel de Soto del Real, ha dicho: “Es mi mano la que entrega el sobre a Cospedal”. Acusándola, por tanto, de haber cobrado en B. Ella, por supuesto, lo ha negado.

bárcenas.plasma

Lo curioso es que al salir ha ocurrido un incidente. Cospedal ha abandonado el edificio, sonriendo como mandan los cánones del PP, pero evidentemente nerviosa. Tanto, que ni veía por dónde iba, se ha equivocado de camino y casi se lleva un árbol por delante. Hablando de árboles, la gente decente no hace leña del caído, salvo cuando el árbol está podrido.

Si cobró en B da igual, no le pasará factura. A Rajoy tampoco. Cobran en A y medio complementos del sueldo y Rajoy declara que es “lo justo”. En uso de cómo entiende el poder que le fue conferido, el presidente se ha pulido al tercer comisario que investigaba la corrupción “vinculada” al PP. Nada más llegar a Moncloa mandó a tomar viento a toda la cúpula policial que había sacado el casó Gürtel, también a la de la Agencia Tributaria, y, casualmente, el Juez Baltasar Garzón resultó inhabilitado. Por una demanda de Correa, el presunto cabecilla de la trama. Un pleno.

Los policías sustitutos fueron también destituidos de su labor de indagar en delitos de corrupción. Se supone que el tercero fue elegido con mimo, pues no, también lo ha mandado Rajoy a casa.  José García Losada investigaba, como sus predecesores, la Gürtel y Bárcenas. El SUP vincula los cambios en la cúpula policial a las investigaciones que afectan al PP. “Debe ser que no encuentran a nadie que siga sus dictados”, señala el portavoz del sindicato policial, en referencia a los tres cambios realizados en este puesto hasta ahora. Hombre, así no hay quien “pueda probar nada”, en efecto.

Esta última entrevista salió íntegra en Bloomberg a pesar de que el PP intento censurarla. Así comprobarían la veracidad de sus palabras. Pero, en España, los dictados de Rajoy sí se siguen en muchos estamentos de poder. Máxime cuando hace nombramientos tan certeros como el presidente del Constitucional. Y acabo de oírle por la radio. Anda en Panamá, en la Cumbre Iberoamericana, y ha dicho en tono sobreactuado que los medios de comunicación tienen derechos muy sensibles en sus manos y deben ser responsables de ello. Anda preocupado sobre todo por “la aparición de “nuevos actores” en el sector de la comunicación “que no se rigen por las mismas obligaciones que los medios tradicionales”. A esos los tenía ya bien asimilados. ¿Prepara también una ley de censura de prensa? Alguna noticia llegó de que Gallardón andaba en la tarea. Temas acotados, consulta previa. Atado y bien atado.

El PSOE ha registrado una batería de preguntas en el Congreso sobre el caso de los tres comisarios destituidos (esto es como una novela). Anda indignada la gente en la Red, pero ahí queda todo. En Italia, Berlusconi hizo lo que pudo, pero jueces, diputados, hasta el presidente de la República (allí tienen) reaccionaban. Hoy lo tenemos felizmente fuera de órbita. A Berlusconi. Forrado hasta las pestañas pero fuera de órbita.

Un amigo francés me ha dicho esta mañana: los españoles sois muy mansos. A mí me salvaba, claro. Pero va a tener razón. Y son cosas que se pagan.  Así que.. qué menos que echar unas risas por el patético tropezón de Cospedal.

Lo siento pero voy a decir unas cosillas

Los que fueron condenados a muerte durante el franquismo sería porque se lo merecieron” gritó el alcalde de Baralla (Lugo), Manuel González Capón -del PP, naturalmente- en un debate municipal acalorado. Ante el revuelo causado (siempre escaso) ha esgrimido las excusas al uso –lo siento, no quería ofender a nadie- y pretende eludir las consecuencias. “Es quererle sacar punta a una ‘cosita’ (sic) sin importancia”, ha concluido en alguna entrevista.

La oposición ha protestado en diferentes tonos, A algunos les basta con que “pida perdón”, como si fuera en efecto una minucia en una disputa familiar o amistosa, y no declaraciones golpistas de un servidor público. Feijóo no ha dicho aún ni palabra. Como a él en el caso del narcotraficante, debe bastar con pedir disculpas.  Ni Rajoy, a quien precisamente “engrandece”, en palabras de sus locuaces portavoces, decir que comete errores. Tampoco ha hablado Soraya Sáenz de Santamaría –llorando, riendo o con voz grave-, nadie en una palabra.

En un país serio, Manuel González Capón estaría ya fuera de la alcaldía y de la política. La sociedad  se pronunciaría con contundencia, lo exigiría. En la Alemania que sufrió su nazismo tendría ya un pleito en marcha. Incluso en Agosto harían una pausa los órganos del poder judicial. Algún ministro competente. Alguien. No querrían que su silencio se interpretara como asentimiento o complicidad con esas actitudes… fascistas. Vaya por delante, mi “lo siento” para eludir cualquier responsabilidad. Lo emplea desde el Rey al presidente del gobierno. En este país basta escudarse en una equivocación para lavarse las manos de culpa. Y la sociedad lo engulle. Como todo.

Nada sabemos tampoco de la individua que afirma en un cuaderno de FAES –esa fundación de ultraderecha nacida al calor del PP a la que subvencionamos con dinero público- que la emancipación femenina, la extensión de la educación y la longevidad ponen en riesgo el Estado del Bienestar. Entiéndase de su bienestar. Elisa Chuliá -que así se llama esta sujeta- es licenciada en integrismo y neoliberalismo, aunque dice tener alguna carrera universitaria. Como no sé si puede molestarle mi tono, vaya por delante, mi “lo siento”. Que hago extensivo a lo que considero una similar actitud –machista, retrógrada, mercantil e inhumana- de todos los miembros del PP por callar también ante las afirmaciones vertidas en su órgano de expresión en FAES.

Ni si ya ha pedido disculpas el… “repugnante” portavoz adjunto del PP, Rafael Hernando por culpar a los padres de la malnutrición infantil y acusar de “repugnante” a quien según él usa su hambre como arma política.

Me parece de un país basura todo cuanto rodea el asunto del pederasta indultado. Una desvergüenza resucitar a estas alturas Gibraltar para distraer la atención de sus incondicionales borregos ( o cabras). Estimo pues, puro ganado lanar dócil y descerebrado a quienes se dejan aún engañar por el PP. Por si acaso, vaya, un “lo siento”.

A estas alturas me ofrece más credibilidad Bárcenas que Rajoy. Por pura lógica. Porque nadie con dos dedos de frente se traga que un señor entre en el PP a registrar anotaciones durante dos décadas por si acaso un día el pusilánime registrador –“lo siento”- llega para nuestro mal a la presidencia del Gobierno y le puede fastidiar. Y porque muchos de esos datos están ya confirmados y coinciden con hechos de la realidad. Por tanto, pienso que el PP es un partido corrupto hasta sus entrañas. “Lo siento”,  es solo una opinión.

Un partido, además, de dirigentes desalmados sin el menor escrúpulo que solo gobiernan para sus amigos y grandes fortunas, a costa de empobrecer al resto. Que han aumentado los desequilibrios sociales a niveles no conocidos en tan breve tiempo en un país desarrollado. Que nos sustraen la sanidad, la educación, el progreso… y todo lo que pillan. Que mienten, trapichean y manipulan. Que han dejado –a través de sus “reformas” y leyes- un país arrasado que tardará décadas en regenerarse. “Lo siento” por los que se puedan sentir ofendidos, pero digo yo que si a los altos poderes del Estado les sirve la frase no tiene porqué causarme problemas a mí.

Estoy convencida de que en lugar de periodismo, muchos grandes medios y opinadores varios ejercen la propaganda y la manipulación política. Que tratan de distraer de lo esencial a la ciudadanía por ideología de partido y a través de todos los cauces a su alcance. Y me parece que los bufones mediáticos son absolutamente responsables de los males que nos aquejan. “Lo siento” aunque lo diga con la boca tan pequeña como lo hacen todos ellos.

Pero sobre todo me parece que una sociedad que permite todo lo que nos está sucediendo, no merece ningún respeto y nos abochorna como país. La que está tragando más allá, mucho más allá, de lo tolerable por alguien con dignidad. La que consiente que le mientan y le atraquen mirando para otro lado. La responsable de que los males que ellos propician los suframos todos.Y lo hago extensivo a los que siempre cogen las hojas del rábano en lugar del fruto. A quienes de dos docenas de noticias que afectan sus vidas, solo comentan que Froilan, el angelito, quería insertar un pincho moruno a su primo Pablo Urdangarín. Y muy en particular a quienes siguen dóciles la marioneta que les marcan sin estima ninguna por su condición de seres racionales.

Pero ya digo, igual es el calor. O que acabo de dejar de fumar y sufro un intenso mono a ratos.  “Lo siento” si he ofendido a alguien. Lo volveré a hacer, eso sí. Siquiera en privado.

Rajoy no se entera de quiénes son sus amigos

Aquí tenemos a Rajoy en una visita, abrazando al alcalde de Baralla (Lugo), Manuel González Capón, quien acaba de decir: “Los que fueron condenados a muerte durante el franquismo sería porque se lo merecieron” . Vía: eldiario.es

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Y aquí en el barco Maropa, propiedad de Os Caneos, uno de los clanes más afamados del narcotráfico gallego. Fue en Cambados (Pontevedra) en la campaña de 2009. Vía Público.

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De Bárcenas tampoco sabía nada. Lo defendía con ahínco hasta que ¡de repente! se topa con que es un delincuente.

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Si es que este hombre es un ingenuo, un santo varón. Y, desde luego, un eficaz y lúcido gobernante.

Rajoy, el peligro de un mediocre con poder absoluto

En un momento de la noche electoral, Mariano Rajoy quiso corroborar que su triunfo era por mayoría absoluta en un aparte. Su expresión lo decía todo. Tras 8 años de opositar y dos sonoros suspensos, tras toda una vida de hacer lo conveniente, de aguantar hasta ataques de depredadores de su misma piña, había ganado su silla en La Moncloa y todo el poder para hacer y deshacer a su criterio. Fue un gesto, casi imperceptible, que helaba la sangre. Ese día ya estaba claro cuanto iba a suceder. “Los electores nos han dado un mandato claro”, dijo varias veces desde entonces.

Ya no hacía falta responder a los periodistas, ni dirigirse a los ciudadanos –ni para prometerles lo que no iba a cumplir aunque por inercia lo siguiera haciendo-. Ni negociar, ni siquiera hacer como que se dialoga. El Congreso de los diputados en la realidad de nuestra estructura política es innecesario cuando la suma de los escaños da un resultado aplastante. Abrevia utilizar la vía de los Decretos Ley. Los ritos democráticos son accesorios, pérdidas de tiempo que distraen de “lo importante”.

Rajoy entró en el gobierno ya con “el síndrome de la Moncloa” y hoy ha conseguido el récord de ser “un jarrón chino” mientras continúa en el puesto. Es de escarnio mundial verle esconderse de las graves acusaciones que pesan sobre él, secundado por ese gobierno y esa camarilla que eligió a su imagen y semejanza. Algunos más locuaces –incluso en exceso-, portavoces todos de la misma iniquidad. Con insultante perseverancia en la mentira. La parodia de rueda de plasma que Rajoy se marcó el lunes, leyendo la respuesta a una pregunta pactada y amañada, da idea de quién es en realidad este individuo. Por si alguien tenía alguna duda. Parece que todavía queda alguno, bastantes incluso.

Mariano Rajoy, como el resto del equipo, pretenden obviar un entramado de corrupción que se extiende por toda la historia del partido y en el que los datos y hechos oficiales y las denuncias de Bárcenas se entrelazan formando un retrato esclarecedor. No se puede despachar con un “todo es mentira”. ¿Labrada durante ¡20 años!? ¿Con qué objetivo? El eficiente tesorero, tantas veces defendido por todos ellos -incluso cuando ya se le investigaba judicialmente-, hoy es un delincuente que les engañó. ¿Podría gestionar un país una gente tan absolutamente torpe de ser cierta esa explicación? Porque no lo olvidemos, su propósito sí lo están cumpliendo. Mariano Rajoy -y los que eligió para acompañarle-, tenía una meta muy definida y la está culminando con enorme eficacia.

Ante la mirada estupefacta e indignada de buena parte de los españoles y la cómplice o bobalicona -dispuesta a tragarse un elefante con pintas en un solo bocado- de quienes aún le apoyan, Rajoy y los suyos siguen su estrategia sin fisuras. Dicen no poder perder el tiempo para atender a “tareas de gobierno”, y seguir con “el programa de reformas” imprescindible para sacarnos de la crisis. La ambiciosa vicepresidenta de todo es especialmente amante de la frase.

¿Y en qué consiste el programa de reformas? ¿Se lo han preguntado los que confían en el PP y se distraen con el loro que repite “pues el otro más”? En una loca carrera por desmantelar la sanidad pública, destruir la educación para criar trabajadores sumisos sin brizna de pensamiento crítico, abortar el futuro del país al cercenar la investigación y la ciencia sin dar a cambio sino la competitividad de los sueldos miserables, y, desde luego, acabar con el Estado del Bienestar. Rajoy -y sus etcéteras- se lo está merendando con la misma fruición que se oculta para no dar explicaciones.

Cada “reforma” es una merma social y una apuesta por la España del pasado que nos hundió en el hoyo. Ya hemos visto los resultados de la laboral. Pasa lo mismo con la eléctrica, los transportes, la función pública, la justicia. Con la Ley de Costas o la LOMCE. Ahora le toca a las pensiones. Todo. Cada vez que nos cae una “reforma” del PP implica tijera y consolidad privilegios de aquellos para quienes se gobierna a costa de la mayoría. Saben lo que hacen. El modelo de país que añoran, predesarrollado, ultracapitalista, sin futuro como tal, con la masa empobrecida, dependiente y vulnerable, con enormes desigualdades sociales que siempre pasan factura. Grave. Para los ciudadanos. Para el propio país.

Hay ya personas desnutridas, pero para muchos que no lo están cada pago es un una preocupación. Todos reduciendo gastos, vacaciones, aire acondicionado en este tórrido julio, comida incluso, para lograr… ¿qué? ¿Costear los intereses de la deuda que crece sin cuento? ¿Los sobresueldos y todo tipo de lujos, mangoneos y corrupciones?

El gobierno de Rajoy –recordémoslo una vez más- inició su mandato con la deuda pública en el 68,5% y la tiene –a día de hoy- en el 89,5%. Un ritmo de aumento descomunal y sin precedentes. Ya debe más de 20.000 euros por ciudadano. Solo en un trimestre, el primero de este año, se pulió 40.000 millones de euros, 23.000 en Mayo en aceleración ya inaudita. Nadie más que ellos “ven” brotes verdes y flores de invernadero ¿Es posible que aún haya algún incauto que crea que él va a salir de la crisis si no es de los que nunca la padecieron?

Todos entraremos en la precariedad de no variar el rumbo. Cada dolor que nos cuentan, cada ansiedad por lo que viene, cada desesperación, tiene una única respuesta: ya no es un problema aislado, ya no es tu problema, nos va a llegar a todos, sino se erradica… el cáncer. Las revelaciones de estos días nos hablan de uno enormemente dañino y virulento, con extendida metástasis. Arroja sus fluidos purulentos, su cadena de carcoma, sobre el tejido social, sobre los fundamentos democráticos del Estado. Y se va extendiendo ¿hasta dónde? Lo dicen incluso los medios internacionales. El Financial Times habla de un “ venenoso fondo de reptiles” en la España del Partido Popular.

En su delirio, Rajoy llegó a identificarse él mismo con el Estado de Derecho en su comparecencia del lunes. Mediocre pero no solo, también prepotente, enorme embaucador, dios en su pedestal. Mezcla letal cuando se acompaña además de escasos fundamentos éticos, por no decir nulos a tenor de su actitud. Igual que cuantos le secundan. Ni uno nos sirve por eso. Todo lo que no sean elecciones generales, libres e informadas, con compromiso de cambios estructurales que impidan repetir esta situación, es inadmisible ya. España es un país enfermo, casi terminal si no se actúa. Un mal inmenso nos corroe. Y ante eso solo cabe cirugía radical y urgente.

*Publicado en eldiario.es

La sociedad corrupta que apoya al PP

“En ningún país decente se pide que alguien dimita, es su formación y votantes principalmente quienes le dan la opción de salida medio digna y si no despido fulminante”. Diógenes ha dado en el clavo. Seguí con interés el conocido como “Escándalo de los gastos parlamentarios británicos” en 2009. Buscando hoy documentación -nunca hay que fiarse de la memoria para ser riguroso-, leo que implicó “hasta a 10 políticos”, tanto laboristas como conservadoras. “El laborista Elliot Morley fue uno de ellos, fue secretario de estado de agricultura. Fue suspendido por su partido tras admitir que pidió 16.000 libras (unos 17.800 euros) del erario público para pagar su hipoteca en el año 2007”.  El conservador Andrew Mackay también “pagó la hipoteca de una de sus casas con dinero público”. Fijaos en los montos de lo usurpado. En el número de políticos afectados.

La sensible diferencia es que todos ellos fueron obligados a dimitir. Que sus partidos fueron férreos con eso. Y aún recuerdo las encuestas en las calles de Londres donde la ciudadanía mostraba su enorme rechazo, su irritación, su determinación irrevocable de no tolerancia, a estas prácticas. Eso nos diferencia, sí. ¿Que “todos lo hacen”? Bueno, ya veis que en el Reino Unido también. Pero lo lógico, lo que allí pasó y pasa, es que los corruptos van “todos a la calle”.

No salimos de nuestra estupefacción. Mucha mierda esperábamos del Partido Popular pero esto desborda cualquier previsión. Se acumulan las pruebas que lo convierten en lo que parece ser una organización creada para el lucro sucio. Y con métodos mafiosos de defensa. Y ahí siguen imperturbables los desmentidos que se conoce hay que creer ahora cuando los vídeos de pasadas y flagrantes mentiras pueblan los archivos de Internet.

Ahí siguen también los medios mamporreros, sus periodistas, intentando desesperadamente sembrar la confusión entre mentes de escasas luces. A crear la duda para desactivar una carga que hundiría a cualquier gobierno.

La prensa internacional se llena también de estupor. Hasta el ABC lo cuenta, ¿dando a entender que sería mejor taparlo? porque habla de que “daña” la Marca-España.

Pero me quedo con lo publicado por The Economist: Mariano en un lío.

Recuerda que “La única persona que ha sido juzgada y declarada culpable hasta el momento es el primer juez instructor, Baltasar Garzón, que fue golpeado por sus extralimitados poderes”.  Habla también de la golpeada sociedad española, “los españoles de a pie frente a la caída de los salarios y los recortes del gobierno, que merecen una idea más clara de lo que pasó con el dinero donado por empresas que son, en parte, responsable del desastre económico actual (en gran parte creado por una burbuja de la construcción)”.

Pero lo que más le llama la atención es “la inexplicable tolerancia a la corrupción entre los votantes españoles”.

Y con The New York Times:

“Por el momento, el resultado no es tanto una crisis para el señor Rajoy – aunque ciertamente está dañado – como para España, su moral nacional y la credibilidad de sus instituciones”.

Y para dar idea de la calaña del sujeto que nos gobierna, del que una parte de la sociedad española aupó y sigue sosteniendo -partidos de la oposición incluidos-, la parodia de rueda de prensa que se marcó junto al presidente polaco. Primero solo acepta dos preguntas, luego se salta la elección de los medios sobre quienes debían hacerla, y se la entrega a ABC. Y, ya sin pudor alguno, ¡¡lee la respuesta!!

Ese dedo con el que llama a hablar al “periodista” para que haga su pregunta pactada y amañada, es vista por los medios ultraconservadores como signo de firmeza. En realidad nos está señalando a todos. Todos, de alguna manera, somos culpables de que Mariano Rajoy o cualquiera de sus secuaces esté ahí. Algo hemos debido de hacer mal para tener la sociedad que tenemos. Yo no sé si habría que embutir la letra y la ética en ciertas cabezas, pero su desviación no deberíamos tolerarla.

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“Al final la vida es resistir y que alguien te ayude”

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Al final la vida es resistir y que alguien te ayude, tampoco hacen falta muchos”. Éste es uno de los SMS que, según El Mundo, envió Mariano Rajoy a la mujer de Bárcenas. La comunicación con ambos miembros del matrimonio se ha mantenido, por las capturas de pantalla que ofrece el diario, al menos hasta Marzo de 2013. Moncloa ha validado estos mensajes, demostrando que Rajoy mintió una vez más al negar que se comunicaba con Bárcenas. Ellos lo “explican” de otra manera, claro.

Lo peor es que nadie a esta hora piensa que Rajoy vaya a dimitir como presidente del Gobierno. Su táctica es aguantar. Como el percebe. Apoyarse en la piña a la que usa. Al percebe solo le interesa su propia estabilidad y la consecución de los fines que persigue. “No hacen falta muchos {apoyos]”. No. Voluntades cómplices cerca y votantes con la misma cooperación y escaso espíritu crítico y ético.

Toman posiciones los sospechosos tertulianos. Evaden la atención las portadas de los medios hablando hasta de Sarkozy, a estas alturas. En el mismo periódico que denuncia los SMS, El Mundo, la redactora jefe Lucía Méndez se marca un artículo de opinión titulado “Rajoy es un ingenuo”.  Y, asombrosamente, lo dice en serio.  La eterna “creencia”: los mediocres no pueden ser mezquinos cuando Rajoy es ejemplo paradigmático de esta coincidencia.El País, por su parte, nos ofrece a toda portada los delirios de Luis De Guindos diciendo que “La recesión ha quedado atrás” o que “No hay la más mínima connivencia de este gobierno con la banca”. Léase por ejemplo la actitud del gobierno ante los desahucios o las preferentes. La entrevista a De Guindos, por cierto, sería hasta relajante por chistosa.  “La recuperación es una flor de invernadero que hay que cuidar”. “Una metáfora que recuerda a los luego marchitados brotes verdes que tanto persiguieron a su antecesora, Elena Salgado”, explica el periodista. O las plantas alucinógenas que se fuma, igual.

“Claman las redes sociales indignadas” que dice el tópico. Estamos perplejos. Y ahí queda la cosa. Vaya por dónde vaya la investigación judicial, políticamente esta situación es insostenible. Pero ¿qué mandangas son éstas?  que sí se explica o no se explica, la única salida posible es la convocatoria de nuevas elecciones. No dejarnos en herencia a ningún miembro de este partido que apesta y que está subvirtiendo todos los estamentos del Estado, dado que en todos tiene poder omnímodo. Un partido que llegó al poder engañando, que no ha cumplido su programa, que se está merendando el Estado del Bienestar, el Estado. O que trata de imponer, hasta por ley, una involución sociológica que nos retrotrae medio siglo atrás como poco. Porque el pobre “ingenuo” no puede ser más eficaz en esas tareas.

Y mientras…

El Congreso de los diputados cumple un año vallado y blindado.

La Unión Progresista de Fiscales pedirá a Torres-Dulce que explique si pidió disculpas a Cospedal (por haber sido llamada a declarar por un Juez, de esos del poder judicial independiente).

El CSIC a punto de hundirse por falta de financiación, cuando… Salvar el CSIC cuesta menos que dos kilómetros de AVE.

El ministro José Manuel Soria salva de los recortes a una central solar por la que está interesado EEUU y que figuraba en los cables de Wikileaks

O vemos las preferencias de los espectadores de televisión: Lucha sin cuartel en Antena 3 y Telecinco: crimen y sexo con pelos y señales

Y en el mundo, Grecia ficha a los seropositivos. Y alcaldes franceses atizan el fugo del racismo contra gitanos y nómadas.

Se cuecen en Europa nuevos fascismos similares a los desencadenados en los años treinta. Y España es un caos sin precedentes. Sí, en el país del eterno caos, éste es sin precedentes.

¿Al final la vida es resistir? ¿A que vuelva a salir Soraya Sáenz de Santamaría a decir que Rajoy ya se ha explicado ante el mutismo de los periodistas presentes en la sala? ¿A que vuelva a hacerlo  González-Pons utilizando abyectamente a una víctima del terrorismo? ¿A que vuelvan a insultar nuestra inteligencia con desmentidos Cospedal o Floriano? ¿A que Alonso acuse a la “oposición” de ejercer de abogados del delincuente Bárcenas? ¿A que Rajoy decida seguir escondiéndose, huir de los periodistas o comparecer en plasma a decir que él no ha cobrado nada con la credibilidad que tienen sus palabras? ¿Sus mentiras, su cobardía egoísta, su profunda deshonestidad al fin?

¿Estamos locos? la vida es luchar contra las dificultades y disfrutar de los logros. Y cuando uno se encuentra en este fangal o hace algo determinante para salir de él o se hunde sin remisión. Esta gente tiene las espaldas cubiertas, no así la mayoría de los cómplices o tibios que no exigen responsabilidades drásticas.

Pueden hacer cosas miserables pero ¿mentir? Mentir ¡Nunca!

“Es rotundamente falso, rotundamente falso, rotundamente falso y un disparate monumental”. De esta forma pretendía zanjar María Dolores de Cospedal la publicación de parte de los papeles originales de Bárcenas, el extesorero del PP. Con la misma convicción que dice siempre una cosa y su contraria. Con idéntica firmeza con la que hacen lo propio Rajoy o Soraya Sáenz de Santamaría, sus portavoces o voceros ocasionales. Las hemerotecas están saturadas de ejemplos con flagrantes mentiras que los más destacados miembros del partido en el gobierno se echan a la espalda, mientras se calzan la cara de cemento para una nueva intervención ante los medios. Pero quizás es que no lo sabemos ver.

Por dios, cómo van a ellos a mentir. Estamos hablando de un partido que, por ejemplo, ha retirado tarjeta sanitaria a cientos de miles de seres humanos (873.000, según Amnistía Internacional) lo que ya ha producido víctimas mortales y extensión de enfermedades en la población. Del que ha quitado la ayuda a la dependencia a personas que no se pueden valer por sí mismas. Del que ha aumentado el costo de la farmacia y los tratamientos de salud. Del que se ha negado a legislar a favor de los desahuciados de sus hogares porque perjudicaría a los bancos. Del que ha encarecido las tasas universitarias y suprimido becas o el costo de todos los servicios que, a su vez, ha mermado. Del que ha aumentado los impuestos. Del que se los ha quitado a los yates de lujo. Del que ha facilitado el despido y la indefensión laboral de los trabajadores. Del que ha disminuido los subsidios. Del que anima a marcharse a los jóvenes al extranjero a buscarse la vida con una mano delante y otra atrás. Del que insulta a los padres diciendo que si no pagan estudios a sus hijos es porque tienen otras prioridades. Del que se ha cargado la ciencia y la investigación y ofrece por modelo de país el juego, el turismo y el ladrillo origen de nuestros males. Del que se propone dar un tajo a las pensiones para completar las “reformas” que nos sitúen en el camino del crecimiento de sus cifras macroeconómicas y en la ruina de las domésticas ¿Cómo alguien puede creer que mienten en algo personas de esta categoría moral?

Aquel Bárcenas del que nadie  prodá... podrá probar que no es inocente  –como dijo Rajoy con categórica resolución-, se ha convertido en un indeseable que les acusa sin motivo de llevar 20 años financiándose ilegalmente, y enriqueciendo sus bolsillos privados con el cobro de comisiones a cambio de contratos que concedían sus administraciones. ¿Mentir ellos? Por favor, qué disparate. Pero se da la circunstancia de que la justicia ha encontrado indicios de delito en la contabilidad oficial del PP por los cuales se habría financiado ilegalmente. En esa misma contabilidad oficial figuran sobresueldos a la cúpula del partido. Mariano Rajoy en concreto cobró casi 7 millones de pesetas adicionales solo entre 1990 y 1993 que ya es un síntoma. Hemos sabido también por sus propias cuentas, la vida de marajá que el PP ha costeado a Javier Arenas,con residencia madrileña en el exclusivo Hotel Palace, quien llegó a gastarse 2.000 euros en un solo día en restaurantes de lujo. Que Miguel Blesa, expresidente de la Caja Madrid de nuestros dolores, también se llevó lo suyo quizás simplemente porque pasaba por allí, por esa calle Génova en donde fluía el maná. Flagrantes agravios comparativos porque ellos lo valen.

Esto es lo oficial, pero una contabilidad B, con cajas de puros repletas de dinero para Rajoy y buena parte de la cúpula (Rato, Arenas, Cascos, y otros), las comisiones a cambio de favores, bolsas, maleta y maletines preñados de billetes sucios, vaya por dios, esto es rotundamente falso aunque lo muestre el ex tesorero del Partido Popular, harto de cargar con todas las culpas en exclusiva. Qué injusticia. Pero ¿cómo puede pensar alguien en su sano juicio que el PP miente?

Llegó al poder engañando de la A a la Zeta en su programa y lo siguió haciendo al diseñar un futuro basado en que la miseria de la mayoría sea el auténtico motor económico. Aumentan las desigualdades, la desnutrición en la infancia. Ha conseguido el control de todos los poderes del Estado legislando y nombrando personas ad hoc, ha modificado y promulgado leyes para tratar de asegurarse un buen tratamiento judicial y la penalización de la protesta popular. Se ha hecho con los medios de comunicación públicos y con periodistas afines en los privados para difundir sus presuntas bondades y acallar sus desatinos. Nos ha mandado medio siglo atrás como poco. Vale, pero ¿mentir? No, ellos no mienten, es un disparate monumental  siquiera imaginarlo. Pequeñas minucias como las citadas puede, pero ¿mentir? Eso son palabras mayores.

Y siguen sacando pecho. Nada va con ellos. El engrasado de su apisonadora para proseguir su tarea destructora, pero tan rentable para algunos. Una sorda batalla por el poder se libra, por tanto, en el seno del PP y medios afines. Un Rajoy cementado a su roca –que resistirá hasta el final- se enfrenta a quienes postulan a Esperanza Aguirre como sustituta. Ella misma zahiriendo. Ya a diario por ser la mejor situada.  Gallardón maniobra por su cuenta, apoyado por Aznar. Sáenz de Santamaría y Cospedal -enfrentadas en la carrera- moviendo sus equipos. Ahora las voces “oportunas” hablan de un gobierno de concentración como salida, con PP, PSOE y algún partido más (nacionalista de derechas, naturalmente). Con un pacto sobre las corrupciones de cada uno. Para tapar sus vergüenzas. No faltaba ya nada más.

Subestiman hasta la escasa capacidad analítica y el poco escrupuloso espíritu ético de sus votantes que bien avisados estaban. Y desde luego hasta donde puede llegar el supremo hartazgo de una ciudadanía saturada de la suprema desfachatez. Porque si todo esto también se tolera será signo de que la sociedad española habita la misma cloaca que sus dirigentes.

*Publicado en eldiario.es

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