“Tratado sobre las islas” de José María Aznar

El ex presidente español cobra 35.000 dólares por conferencia de una hora, según publicó con detalle “20 minutos“, más viaje en avión y alojamiento en hotel de primera clase para dos personas.

(visto en los comentarios de www.escolar.net)

Florentino, los fantasmas del pasado y la involución

No sé si le ocurre a todo el mundo, pero hay días –muy pocos afortunadamente- que me despierto algo obtusa. Como si hubiera pasado una mala noche y al abrir los ojos no se encendieran todas las neuronas. Hoy es el caso. Entre sueño y realidad, he tenido una pesadilla regresiva plagada de fantasmas del pasado. Florentino Pérez, Mayor Oreja, Aznar, Rato, la Iglesia católica preconciliar… Cómo será que en mi fantasía onírica aparecían ¡piratas! Corsarios y bucaneros asaltando barcos en el Siglo XXI y casi en la impunidad.

Definitivamente no puede ser cierto que Florentino Pérez vuelva a optar a la presidencia del Real Madrid y que acudan doscientos periodistas a la rueda de prensa e incluso una cadena de televisión, la Sexta, retransmita íntegra la hora y media de declaraciones y respuestas del empresario. Y que los titulares de los periódicos, como cuenta -tan brillante como siempre- Javier Pérez de Albéniz, se expandan en elogios —”Quiero hacer el mejor club del siglo XXI”, “Que vuelva Florentino es bueno para el Madrid”, “Florentino tiene un gran proyecto”, “Florentino ha llegado como agua de mayo”- perdida por completo la memoria. ¿Pero este señor no salió por piernas del club?

No sigo demasiado el fútbol, pero recuerdo que Pérez fue el creador de los galácticos, unos señores que vendían camisetas firmadas y todo lo que se pusiera por delante previo cobro, a los que apenas quedaba tiempo para jugar con el balón. De ahí, que en la presidencia de Florentino, el Real Madrid no ganara un sólo título en tres años, lo que no había ocurrido en el medio siglo precedente. Además, dimitió “dada la mala situación económica del club”. Pero, debido probablemente a mi escaso interés por el deporte, la imagen que me viene al pensar en este triunfador, es el ladrillo. Principal propietario y presidente de ACS, una de las más potentes constructoras, a Pérez le correspondieron premios mayores en la loteria amañada de la burbuja inmobiliaria. Sé que el Real Madrid tenía una ciudad deportiva en el norte de Madrid, y que ahora se erigen en el terreno cuatro enormes torres en cuya construcción participó. Las nuevas instalaciones del club se ubicaron en Valdebebas, previas expropiaciones, recalificaciones y todos esos trámites habituales, imagino. “Valdebebas es el mayor escándalo con el que me he encontrado”, llegó a decir la ex ministra socialista Matilde Fernández, recoge Pérez de Albéniz. Pero es que los mortales no entendemos de estas cosas, eso se llama en realidad “alta gestión empresarial”, que, sin embargo, se saldó con pérdidas. Para el club, por supuesto.

Pues bien, salvo el amigo de soitu, nadie más ha esbozado una crítica, o un leve recordatorio de la trayectoria de Florentino. Ha sido recibido en loor de multitudes. Claro que el director de la Sexta -entusiasta cadena con el candidato-, es Antonio García Ferreras, antiguo jefe de informativos de la SER desde donde pasó a dirigir el departamento de comunicación del Real Madrid con Pérez. Incluso un “periodista”, no sé de qué medio, pidió a Florentino que “salvara a España”. Tienen dónde informarse sobre el personaje, si carecen de memoria y objetividad. Juan Carlos Escudier escribió un libro: “Florentino Pérez: el coleccionista de cromos”, que publicó la editorial FOCA. Su director, Ramón Akal,  me contó cómo enviaban a las grandes librerias ejemplares que desaparecían en su integridad 10 minutos después de abrir. Volvían a mandar remesa, e inmediamente era adquirida por el mismo único comprador. Fue uno de sus libros más vendidos, pero no más leídos. Por cierto, en él se apuntan los problemas padecidos hasta por 6 jugadores negros como el tizón, en la época de Pérez.

Pero es que además de Florentino, veo y oigo incesantemente a Aznar redivivo lanzando sin complejos recetas ultraliberales para solucionar la crisis, en contra de la tendencia mundial que sabe quién y qué ha causado la debacle financiera. Hasta se fotografía con sus ministros del 96. También camina pujante Jaime Mayor Oreja, el añorante de la placidez del franquismo, el que aspira a repetir en Europa alabando la política de su bisabuelo que prohibió a toda la familia –vasca- que hablara euskera, el que llama a Aznar y a Rato al liderazgo. Otro, Rato. El director general del FMI -¿tampoco lo recuerdan?- abandonó su cargó en este organismo “por razones personales”,  en Octubre de 2007, sin oler la crisis financiera. ¡El FMI no sospechó nada aún cuando ya se había producido el detonante de la subprimes! Exactamente igual que Zapatero, según le acusan los populares. Claro que el Fondo Monetario Internacional tiene como misión precisamente la de ocuparse de la economía mundial. Es una más de las contradicciones del PP. Aseguran que ETA estaba en las últimas gracias a su gestión de gobierno, pero al mismo tiempo no dejan de pensar que participó en los atentados del 11M, y creen que su mejor apuesta para solucionar la crisis es un Rodrigo Rato que no se enteró de nada al frente del máximo organismo –junto con el Banco Mundial- sobre estos temas.

Aquí no acaba la cosa. Aznar, desde su acreditada altura internacional, recrimina a Obama su política –con Cuba-, y el desprestigiado ex vicepresidente de Bush, Dick Cheney, el cerebro de la errática política estadounidense –con graves repercusiones en el mundo entero- de la pasada legislatura, también resucita para encabezar una oposición ultra al presidente demócrata. ¿Le habrá contagiado Aznar?

Porque es España la nación que se ha caracterizado por revolucionar hacia atrás. Los grandes cambios consustanciales al concepto revolución, siempre han sido aquí involucionistas. En toda su historia. Estamos ante una nueva ofensiva. Ver a la iglesia católica preconciliar resucitando su oposición al aborto tras un cuarto de siglo de la ley en vigor, o diciendo que el preservativo propaga el SIDA, es otro de sus síntomas.

Y no me faltaban más que los piratas. De mar. También los hay de tierra y aire. ¡Al abordaje! Con ira atacan, ira producen en su mirada hacia atrás, cercenada la visión de futuro y de presente.

Escribir me despeja más que un café. No lo he soñado, es cierto. La pesada maquinaria del involucionismo nos aplasta. Con la connivencia desde luego de la sociedad y de sus medios informativos.

Guerra y paz

Aznar y el cambio climático

José María Aznar liderará activamente la cumbre mundial de negacionistas del cambio climático, a celebrar en Nueva York entre el 8 y el 10 de Marzo. La reunión la organiza el Instituto Heartland, un organismo con fuertes vinculaciones a General Motors y, sobre todo, a la petrolera Exxon Mobil. Según Greenpeace -y como cuenta Público-, el Instituto ha recibido en los últimos díez años 540.000 euros de la petrolera.
El entonces presidente del Gobierno español firmó en 1998 el Protocolo de Kyoto contra el cambio climático. Faltaban dos años para la gran revelación: conocer a George W. Bush. Pero recientemente FAES -la Fundación que preside- publicó un libro, “Planeta azul (no verde)”, que niega la gravedad del calentamiento global, del que es autor otro funesto personaje: Václac Klaus, el hoy famoso presidente checo y, por ello, presidente de la Unión Europea, el que nos quiere amargar la golosina a los europeos.
En la presentación del libro, Aznar soltó varias perlas. Dijo que los ecologistas eran los nuevos comunistas. “Se parece más bien a una nueva religión que condena a la hoguera en la plaza pública a aquellos
que osen poner en duda sus tesis, sus pronósticos o sus
admoniciones. Sus fieles devotos quieren ver en la hoguera a todo
aquel que, como Václav Klaus, discrepa de la nueva religión”, fueron sus palabras textuales. En otro momento pidió “plantar cara a todos los enemigos de la libertad” -libertad de contaminar el planeta para forrarse-. Y aventuró que, como mucho, era “un problema que quizá, o quizá no, tendrán nuestros tataranietos”. Presidió un país, sin importarle el futuro de los tataranietos de sus ciudadanos, y los suyos propios.
Pero lo mejor fue cuando rechazó que fuera un negacionista porque lo suyo era otra cosa: “No sé si hay un cambio climático en el que es -o no- determinante la acción del hombre. No lo sé porque no soy un científico experto en estos temas“. Aznar, hombre religioso, cree en algo tan poco científico como la existencia de Dios, y tomará medicinas, supongo, sin haber estudiado medicina, biología o farmacia, fiándose de quien sí sabe. (Esperanza Aguirre “suscribe al cien por cien las opiniones de Aznar” y un ex asesor de Tatcher le felicitó públicamente)
Pero, héteme aquí, que en muy poco tiempo Aznar ha debido estudiar varias carreras y varias informes, y ahora ya puede dar conferencias contra las medidas que eviten el calentamiento global, que de eso se trata. Quizás -no lo sé- la petrolera le ha pagado un master intensivo en el asunto. De cualquier forma, Aznar suele cobrar 30.000 euros por charla.
La ONU y miles de científicos han alertado sobre las consecuencias del cambio climático. El informe Stern, encargado por Blair -que aunque firmante de las Azores no era liberal- estima que de seguir en la tendencia, sólo económicamente, nos llegaría a costar el 20 por ciento del PIB mundial, un daño similar a varias guerras mundiales o la Gran Depresión -prima hermana de la actual-. Blair aseguró que eran necesarios  más medios para combatir el calentamiento global que la lucha contra el terrorismo porque era más peligroso. Algo en lo que coincidió por completo.
Y al mismo tiempo, un estudio de la OCDE cifra en el equivalente a un 1% del PIB mundial el dinero necesario para acometer políticas medioambientales eficaces. Equivaldría a perder 0,03 puntos porcentuales en el crecimiento de la riqueza.
No se pueden tomar a divertidas salidas de pata de banco las palabras de Aznar, por tanto. Lo grave es que este señor tuvo en sus manos los destinos de España. Y… aún quieren que vuelva.

Aznar y el exotismo histórico

Habló Aznar y nuevamente dio la nota. Le sucede como al italiano Berlusconi, proclive también a los excrementos verbales. El ex presidente español ha calificado el triunfo de Obama de “exotismo histórico”, el italiano habría destacado el color de la piel del próximo ocupante de la Casa Blanca para mofarse de él. Probablemente, Aznar también alude a la calificación de exótico porque la raza negra del presidente electo estadounidense no es la de la mayoría blanca del mundo occidental. Por mucho que viaje e imparta clases, Aznar no ha debido entender que no somos el patrón oro: el amarillo domina en la poderosa China, y el negro en África, el mundo es multicolor y poliédrico, incluso polimorfo. Pero el racista, el poco ilustrado, separa y elige lo mejor identificándolo con él mismo.

Ahora bien, Aznar se refiere a un “exotismo histórico”. Es decir, algo extraño, chocante, extravagante, algo excepcional en definitiva. Ése es el problema. “De toda la vida” han mandado unos y no lo han hecho otros. La mayoría se alzan con el poder por pertenecer a un grupo o casta, el caso de George W. Bush, que se situó en el punto de mira de quienes iban a usarle para sus fines por ser rico e hijo de ex presidente y, seguramente, por sus escasas luces intelectuales y sus pocos escrúpulos éticos. Otros llegan a la cúspide luchando, Atila, por ejemplo. En los partidos políticos españoles, suele darse una mezcla de ambas habilidades –aunque no siempre-. La pelea en esta ocasión es contra los propios compañeros que pugnan por la misma silla. Aquí nos encontramos a Aznar.

Obama es un proyecto colectivo. Enamoró a los norteamericanos hartos de élites y de lobbys, y muchos se dejaron el dinero y la piel porque triunfara. Seguramente sentían que triunfaban con él. Se propone hacer una política diferente a Bush –sólo por eso sería bien recibido-. Y Aznar espera que en lugar de facilitar el dinero a los ricos, preferiblemente amigos, como hizo Bush y él mismo, reparta un poco las oportunidades. Por eso, el sagaz analista cree que EEUU “irá al desastre económico”. ¿Se puede hundir más un país de lo que ha hecho éste con Bush?

¿Esta situación va a ser exótica, extraña, y por tanto caduca? No lo creo, o no lo debemos consentir. Una vez conocidos por sus palabras y por sus hechos, se demuestra su incapacidad para el cargo que ocuparon. Pensar que nuestros destinos estuvieron en manos de esta clase de sujetos, produce escalofríos. Estos presidentes envueltos en vanidad y naftalina no han debido leer la Constitución de sus países: el poder emana del pueblo. Ha llegado un nuevo tiempo, un cambio, un giro radical: más ciudadanos y menos poltronas.

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