El gobierno que no amaba a las mujeres

Rajoy comparecerá ante el pleno del Congreso, “a petición propia”, a finales de julio o principios de agosto”. Será para “dar su versión” del caso Bárcenas. Cree que es bueno aclarar dudas a la opinión pública. Bien es verdad que se lo han pedido insistentemente los grandes medios de comunicación internacionales y cuatro poderosos grupos financieros que no dan un euro por él. Pero, por fin, el presidente va a hablar. Y de paso se quita de encima la presunta moción de censura. ¿Dirá algo de sustancia? Conociéndole, es muy poco probable. Además, el PP baraja abordar en ese pleno extraordinario “la corrupción en otros partidos”. Luego, lo previsible es que todo se resuma en esto:  “todo son inshidiash pero tú más”. Por cierto, Rajoy se ha dignado por fin decir palabra ante la pregunta de… un periodista rumano que le ha dejado estupefacto. No lo tenía controlado.

Todo un país pendiente de un gestor que se comporta como un reyezuelo, mientras le desvalijan. Porque entre las terribles realidades diarias hay otras noticias más relevantes. El aumento crítico de la deuda pública a la que nos ha llevado este gobierno es una de ellas. Solo Irlanda y Grecia nos superan mientras Portugal está a la par.  Todos los países en los que se ha practicado una tajante política de austeridad. El peligroso nuevo hachazo a la hucha de las pensiones, como huida desesperada.  Pero hay otra más que nos tiene soliviantadas a muchas personas, dado que implica despojar de derechos. A las mujeres en este caso.

El ministerio de Sanidad, en manos de Ana Mato, prepara un nuevo cómputo para las estadísticas de violencia machista. Solo incluirá en 2014 a las víctimas que “hayan sido hospitalizadas al menos 24 horas”. Deja fuera del registro el número de víctimas heridas, ampliamente superior. Del maltrato psicológico ni hablamos.

Ante la ola de indignación que se creó anoche en las redes sociales -esas vocecillas que gritamos jugándonos el tipo ante la pasividad general- , el ministerio ha sacado una nota en la que no desmiente la noticia ni aclara nada. Se limita a hacer la propaganda habitual.  

La principal razón para este cambio, otra “reforma” del gobierno del PP, es maquillar las cifras del maltrato machista evidentemente, pero las estadísticas tienen consecuencias. En asignación presupuestaria, distribución de medios, prevención, actitud ideológica, etc.. Luego volvemos a lo que apuntó Ana Mato al comienzo de su reinado ministerial: la violencia… “en el ámbito familiar”, como dios manda, como toda la vida. Callar y aguantar. Si no dan a la mujer una paliza descomunal que requiere hospitalización de más de 24 horas –y con los recortes hasta operaciones quirúrgicas están siendo ambulatorias- no es maltrato. Evidentemente esa invisibilidad, esa directriz gubernamental, agravará el problema.

La noticia está pasando desapercibida. Nadie en el gobierno ha dimitido –ni mujer, ni hombre-, nadie allí ha dicho ni mú. Se une a las políticas legislativas contra la mujer de Gallardón. A las sociales del ejecutivo y comunidades autónomas del PP al completo. Este gobierno no ama a las mujeres. En realidad tampoco a los hombres. Este gobierno no tiene la menor empatía hacia sus representados. Y, mientras, nos esquilma y utiliza métodos de monarquía bananera en su trato con los ciudadanos. Probablemente es porque gran parte de la sociedad tampoco se quiere a sí misma. De hacerlo, no lo consentiría.

Cuando el periodismo sale por la ventana

Ha pasado más de una semana desde que agentes de seguridad de la ministra Ana Mato agredieron a la periodista de Antena 3 Soledad Arroyo y le rompieron la muñeca derecha y… no ha ocurrido absolutamente nada. Empieza a ser normal que un servidor público eluda a la prensa incluso con el uso de la violencia de sus escoltas. Antes, a Soledad le habían empujado contra la pared –tal como ella  contó en twitter en tiempo real- utilizando como punto de apoyo su estómago. No es el primer caso ni será el último dada la reacción: ninguna. Es que la ministra en persona se disculpó por teléfono, qué detalle.

Apenas unas horas antes, los corresponsales de los medios españoles en Nueva York habían plantado precisamente a Ana Mato por que lo que se había convocado como una de “rueda de prensa” no admitía preguntas. Mato rectificó y se mostró encantadora diciendo lo mucho que le gusta atender a los periodistas que transmiten las inquietudes de la sociedad. De vuelta a casa, sus guardaespaldas atentaban contra la integridad física de una informadora.

 Una salvedad. Múltiples ciudadanos se las han visto ya con los dulces métodos de quien se escuda en la mayoría absoluta que le han otorgado el 30.2% de los españoles con derecho a voto para cometer toda clase de tropelías contra la sociedad. Si destaco a los periodistas –que también han probado profusamente estas técnicas- es, por que en efecto, son, o deberían ser, esa voz de los ciudadanos ante el poder. Concretamente, por eso se llamó al periodismo el “Cuarto Poder”, algo que muchos de quienes lo ejercen o no saben o no comparten.

 Los corresponsales de Nueva York se arriesgaron a actuar como cualquiera de sus colegas allí hubiera hecho. En España asistimos al bochornoso espectáculo de ver a periodistas tomando notas ante un televisor de plasma de respuestas mudas. Lo utilizó Rajoy y siguió la tónica María Dolores de Cospedal, la ejemplar. Y nos contentamos con el #sinpreguntasnohaycobertura de nula efectividad, mientras se continúa acudiendo a las convocatorias como convidados de piedra de los gobernantes que así lo decidan.

 Las causas de esta realidad ignominiosa exceden por su extensión a lo que se puede tratar en un artículo. Un escueto resumen hablaría de los compromisos de los dueños y gerentes de los medios y de la precariedad de la profesión que registra una brutal cascada de despidos y EREs, viendo caer incluso las más altas torres. Pero no es solo eso, los propios periodistas tienen una responsabilidad en lo que ocurre. ¿Cómo es posible que no crujan los profesionales y las asociaciones de la prensa contra todo lo que está sucediendo y atenta contra el derecho a la información? Hablamos de periodistas agredidos, de los que tienen que ir con chaleco distintivo (como en las zonas en guerra) a las manifestaciones, a veces para servir mejor de blanco a los palos, de rizar el rizo del menosprecio hasta cubrir comparecencias unilaterales de un monitor de plasma. O de plasmados varios, como Montoro el martes, que también habló el solo para no responder a cómo había maquillado el déficit.

 La sociedad también tiene su cuota en lo que sucede. Ocurre, sí,  que, como en una maniobra hábilmente dispuesta, nos sirven no menos de media docena de “watergates” semanales y se anulan unos otros. Hace ya mucho tiempo que la información se convirtió en espectáculo. De distracción, como es inherente a él. El escándalo es plato fuerte en los estrenos y precisa nuevos impactos para no decaer. Lo más jugoso pasa desapercibido mientras nos llenan los ojos de Papas vaticanos y de declaraciones que llevan a la confusión, cuando no de folclóricos que saltan en traje de baño con faralaes. Esa inercia persiste aunque el periodismo nos esté brindando últimamente informaciones de trascendencia. Hace falta una cabeza sólida -y ganas- para no perder la perspectiva y separar los gatos de las liebres.  Cuando el espectáculo informativo entra por la puerta, el periodismo sale por la ventana.

 El poder que no piensa en los ciudadanos -sino en su oscuro plan- pesca en el río revuelto cuantas piezas se quiera cobrar. Y la degradación aumenta. Los ciudadanos deben saber, deben buscar saber lo que les afecta, adónde nos llevan las políticas que se están siguiendo. Jordi Évole ha logrado en Salvados que sea la crueldad de los datos la que produzca un revulsivo utilizando formas amables – incluso un aparente humor- que no espanten siquiera a los que  “necesitan distraerse”.  En el último programa mostró con precisión que también peligran las pensiones públicas, y las costosas privadas están sujetas a riesgos. Y eso se añade a repagos varios y subidas de precios, a todas nuestras posibilidades mermadas. Aunque “mejoren” las cifras macroeconómicas, no será para nosotros. Y para adquirir esa certeza basta … estar informado.

 Por mucho que nos distraigan los escándalos bien tramados y ambientados, las puñaladas (y eso es lo que nos están infiriendo) no suceden en una pantalla, ocurren en la realidad. Y duelen. Y lastran nuestras vidas. Está muy estudiado. El Joker, antes de matar a sus víctimas, les decía para despistarles: ¿Alguna vez has bailado con el diablo bajo la pálida luz de la luna? Ahí estamos. Músicos y directores de orquesta nos marcan el ritmo de una debacle segura, mientras la mayoría danza.  Cuando el periodismo huye –o lo arrojan- por una ventana, los enemigos invaden la estancia.

PD. Si hubiera titulado este artículo -como pensé inicialmente- “ ¿Alguna vez has bailado con el diablo bajo la pálida luz de la luna?”… ¿lo hubiérais leído más o menos? Pues eso.

Las fiestas versallescas de los hijos de Ana Mato

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Publicaba hace unos días El Mundo que Ana Mato consideraba su mejor momento del día “por la mañana, cuando veo cómo visten a mis niños”. La policía ha encontrado una serie de documentos relacionados con la trama Gürtel entre los que se encuentran facturas de los viajes, regalos y coste de las fiestas de cumpleaños y comuniones que regaló –presuntamente- a la hoy ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad -que tiene su ironía- y a su entonces marido Jesús Sepúlveda, ex alcalde de Pozuelo de Alarcón imputado –hasta las pestañas- en esa red corrupta. No faltaba un detalle, como veréis. Una fiesta digna de príncipes versallescos.

 Esta mujer es la que ha quitado la sanidad a los emigrantes condenándoles en muchos casos a una muerte segura. La que hace pagar por ambulancias, sillas de ruedas, medicamentos. Este presupuesto es para un solo día de agasajo a alguna de las criaturitas de Mato a la que visten otras personas. Para que os hagáis una idea, había seis puntos para lanzar confetti. Como éste. En ello se pulveriza nuestra salud… y nuestra dignidad. Por aguantarlo.

¿Tenemos que seguir pagando impuestos y votando o ya no?

El ministro Luis De Guindos dijo ayer en el Congreso que si la tendencia no cambia en unos pocos trimestres, “será imposible” pagar las prestaciones sociales. En respuesta al diputado de Izquierda Unida, Alberto Garzón, negó que tengan que ver en la recesión las políticas que practica el gobierno.

La gravísima afirmación ha pasado bastante desapercibida como es habitual. Y no se entiende. Porque si hasta el gobierno sabe y declara que este período que ellos llaman “transitorio” va a durar bastante más que “unos trimestres”, a lo que se nos está sentenciando es ya a la nada en el Estado del Bienestar: educación, salud, servicios públicos…

Con el respeto que caracteriza a Rajoy hacia los españoles y hacia el periodismo español en particular, dijo a dos medios finlandeses : “parece que tendré que pedir el rescate”. Lo demora a ver si esta vez le sale bien quedarse con Galicia de nuevo en las elecciones del 21 de octubre. Es lo que cuenta para él. Tendrá contrapartidas, el dinero no es un regalo sino un préstamo a devolver con intereses. Y ya estamos viendo a los griegos a quienes la Troika pide trabajar 13 horas diarias, durante 6 días y cobrando menos. Y quitando con su abultada jornada laboral empleo a otros. Los recortes no han solucionado la crisis de ningún país con problemas. Por el contrario, acentúan la crisis. Véase también Portugal. Así que podemos dar por hecho drásticos nuevos recortes.

La eternamente bronceada ministra de sanidad, servicios sociales e igualdad, Ana Mato, ya anda en su púlpito afilando la tijera. En su punto de mira las mujeres, las pobres, las de clase media, las que no disponen en fin, de un automóvil Jaguar en su garaje, como le ocurrió a ella que se lo encontró de sorpresa aparcado en su casa porque se lo había regalado a su marido Francisco Correa, principal implicado en la trama Gürtel.

Ana Mato anda revisando si saca del sistema de salud las mamografías –que tantas muertes han evitado por cáncer de mamá- o las pruebas de prevención del cáncer de útero. También ha pensado que algunas operaciones se pueden sustituir por la desprestigiada ozonoterapia. Esto se decía hace ya 8 años. Remedios naturales, tilas, rezos a la Virgen, probablemente. Técnicas de brujería ideadas, igual, en las largas sesiones de Rayos UVA. Algún infierno –mejor terrenal- acogerá a los autores de tanta víctima como se está produciendo.

Ya se notan las medidas aplicadas hasta ahora. Cada día nos sorprenden con al menos un atropello. Los padres con niños en acogida se han encontrado ya con la sorpresa de que acabó para ellos el trato especial en las farmacias y habrán de pagar el 40% de los medicamentos. Esos niños obligados a ser paridos por el PP porque lo manda la santa madre iglesia,  son, como vemos, abandonados a su suerte una vez que salen del útero materno.

Como venimos comentando, las pensiones también corren serio peligro con este gobierno. Y, en realidad, todo, tal como declaró ayer en sede parlamentaria el ministro competente.

Una pregunta tonta ¿Entonces tenemos que seguir pagando impuestos o no? Si no dan nada a cambio ¿Para qué vamos a seguir cotizando? ¿Para sostener a los bancos, a las empresas de armamento, a las fuerzas que llaman del orden y los privilegios de los gobernantes? Si nos quitan las prestaciones, no se vuelve a pagar un euro a Hacienda y punto ¿Funciona así?

 ¿Y votando? Si no hay otro camino que éste, el de empobrecernos, aumento de las desigualdades,  merma de derechos esenciales… si es que no entendemos la sabia economía que se llevan entre manos los que saben, lo de acudir a las urnas es un trámite innecesario. Joaquín Estefanía, en un profundo análisis de la cuestión, se hace la misma inquietante pregunta: “Si no hay libertad de elección empieza a ser un misterio por qué alguien querrá votar“.

 Hay mucha gente que compartimos otras formas de salir de esto y de lograr una verdadera democracia. Con mayor participación ciudadana y sabiendo que el primer objetivo es mantener y acrecentar derechos y libertades, las prestaciones que pagamos y que permiten llevar una vida digna, el bienestar común. Lo que está claro es que los gobernantes actuales no lo van a hacer. No saben y no quieren.

 En la República Democrática del Congo los científicos han hallado una nueva especie de mono. Los lugareños sí lo conocían, le llaman “Lesula”, pero la “comunidad internacional” no se había enterado. Con la tecnología  y avances que tenemos, ya véis.  Pasó igual con el clítoris de la mujer, se descubrió antes América que la existencia de este apéndice sexual femenino.

   Como tantos otros primates, Lesula mira de una forma que hace pensar. Por ejemplo, en qué tienen en la cabeza -por comparación- los ciudadanos que consienten y amparan todo lo que nos está ocurriendo. Que tienen en la cabeza nuestros gobernantes. El cerebro rige desde la inteligencia hasta la ética.

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