No podemos esperar

Lema con el que se convocó el 15M en 2011. Arranque de la manifestación en Madrid

Las altas magistraturas del pensamiento oficial ya lo tienen decidido: no prevén grandes cambios en las elecciones españolas y respiran tranquilos porque sus intereses siguen estando a salvo. Aún son posibles sorpresas pero harán lo posible por evitarlas. Los elegidos –lo estamos viendo estos días- se organizan entre ellos para asuntos de trascendencia: Pedro llama a Mariano, Mariano llama a Albert. ¿A Albert también? Si alguien pregunta, se argumenta que su partido –no él- es oposición en Catalunya. Sí, con Albert también pueden contar. Y luego ya a Pablo Iglesias, marcando jerarquías y estrategias. Al deteriorado armazón político español, le vino dios a ver con la declaración de los independentistas catalanes. Y no hace sino reforzar el mapa de siempre.

Rajoy, Sánchez, Rivera… Todos ellos son considerados por el sistema  gente seria y de fiar y con un programa económico realista, sin experimentos: el capitalismo total. El que, libre de ataduras y prejuicios, ha logrado una hazaña sobresaliente: que el 1% de la población mundial tenga tanto dinero como el 99% restante. Es decir que todo cuanto poseemos cada uno de nosotros, sumado a lo que tienen todos los europeos, africanos, asiáticos, americanos del norte y del sur, oceánicos varios incluyendo neozelandeses y australianos,  equivale a lo que desborda las arcas de una insignificante minoría. Como debe ser. Ya lo decía Adam Smith y su carnicero y sus incontables intérpretes. La forma de lograrlo es asunto baladí en estos tiempos.

El programa económico realista del neoliberalismo ha conseguido récords de desigualdad en tiempo de plusmarca. En España, en estos cuatro años de gloria del PP, se ha duplicado la pobreza infantil de forma que es hoy “l a mayor desde que existen los registros”. Esos cuerpos que crecen con carencias limitando su desarrollo son daños colaterales. El mercado se regulará solo. Algo que, según demuestra la ya larga experiencia, ocurrirá cuando a las truchas les crezca pelo.

Cuanto se les diga a estos ilusionados ejércitos del ultraliberalismo es inútil. Saldrán a la selva desnudos a batirse por el porvenir, por la sanidad, la educación, la acera que se construirán para andar, el futuro, sin ninguna cobertura. A salvo de la que cajas, bancos y grandes empresas prestan a los pastores de este disciplinado rebaño.

Enaltecidos, todavía se han tapiado más los oídos y forman un muro de grueso hormigón. Allí sigue peleando por  el liderazgo el PP que aún lidera las encuestas por muy increíble que parezca. Ciudadanos como nuevos contratistas de la obra, sus diversos primos periféricos, y el PSOE que no quiere, de entrada, que el neoliberalismo siga haciendo estragos sobre la población pero que a veces no tiene más remedio. Menos mal que en un alarde coherencia se halla inmerso en  proceso de regeneratrización que puede dar grandes frutos.

Queríamos dejar de ser mercancía a manos de políticos y banqueros, pobres de nosotros, y nos han servido tres tazas que a varios miles se les han subido a la cabeza. A sus herraduras vamos a acabar atados, si nos descuidamos. Es que no podía ser porque alguno tiene “mucho ego”; el resto no, el resto ha hecho voto de humildad y de obediencia a los deseos de la ciudadanía.

Hay quienes valoran la tentación de conformarse –una vez más- y se dicen que, si ahora no se produce un cambio sustancial, ya se hará dentro de cuatro años. Tras reforzar al sistema transfundiéndole sangre joven –que no nueva-. Tierna ingenuidad.

Lo peor es que muchos no podemos esperar.

Un tercio de los niños españoles que viven en la pobreza no pueden esperar. Tampoco el resto, toda la infancia y adolescencia, a recibir una educación en valores que le forme para enfrentarse a la vida. A ésa sí que le han puesto afilados cuernos y no se aprende a lidiarla en aberrantes escuelas de tauromaquia.

No pueden esperar los jubilados a que, ordeñada hasta la extenuación la hucha de las pensiones, un milagro les devuelva el trabajo que entregaron a la comunidad. A los tiburones ultraliberales, las pensiones les parecen un dispendio. A los escualos dulces también.

Ni los trabajadores a que la subasta de su empleo les permita pagar sus gastos y su futuro. Ni los emigrantes a un mundo laboral que los acoja de nuevo en su país: no hay, ni habrá trabajo decente para todos por este camino. No pueden esperar los enfermos a que su dolencia cure con tisanas porque las medicinas son “caras”. Ni los dependientes y crónicos a que un gobierno vuelva a considerarles personas y no “gastos” o “estorbos” –en la Inglaterra de Cameron, ya pasa-. Ni a que todo deje de tener un precio. No se puede esperar a vivir más adelante mientras el presente ahoga.

No podemos diferir el momento de que nos devuelvan las libertades recortadas, el estado de democracia y de decencia que se ha perdido.

No podemos dar más tiempo a que sea derrotada en las urnas la mugre ciudadana que no tiene empacho en votar a corruptos.

Cuatro años más así. Creciendo en abusos. En desfachatez. Sigue sin haber pan para tanto chorizo, ni temple que resista tanta desvergüenza. No podemos aguardar más, precisamente, a que nuestra esperanza se agote.

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*Publicado en eldiario.es

Rajoy admite que no se ha explicado bien

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Es lo que nos cuentan buena parte de los medios, tras las declaraciones del presidente del gobierno y del PP, sobre todo del PP, en TVE. Incluso van más allá, dicen “acepta” que no se explicó bien, se supone que “acorralado” a preguntas. Y es mayoritario que utilicen la expresión “la entrevista que concedió a TVE”. Ahí él, como un jabato, arrostrando el riesgo de preguntas enlatadas de ciudadanos seleccionados y las de la cadena pública nacional que ha quedado para lo que ha quedado.

Pero en cierto modo los colegas tienen razón: Rajoy no se ha explicado bien.

Debió decir en algún momento que su acción de gobierno estaba encaminada a favorecer a las grandes fortunas -las gentes “de bien”- a costa de la mayoría. Y que en eso se ha lucido, ha logrado un éxito rotundo.

No contó el festín de recortes que nos ha practicado en asuntos fundamentales (un 35% en gasto sanitario a modo de ejemplo). El rescate bancario que no recuperaremos. O el aumento récord histórico de la Deuda Pública que nos ata para el futuro. No lo explicó. Ayer, ni bien, ni mal.

Ni que ante ingentes pruebas de corrupción “a saco” y Cajas B de su partido, miraría al tendido negándolo todo. Son pequeños garbanzos negros en un lago transparente. Ya. Incluso niega que haya presiones en la justicia o decisiones tan escandalosas como la que hemos conocido hoy: la misma jueza que archivó el borrado de los ordenadores de Bárcenas en el PP, archiva ahora una acusación contra Blesa usando un dato contable ficticio. Resortes debe tener el Estado de Derecho para echarle un ojo a estas cosas.

No explicó que la Reforma laboral -su primera decisión- tenía como objetivo abaratar el trabajo de los españoles y privarles de derechos laborales. De ahí que, primero, las cifras del paro siguieran aumentando a ritmo vertiginoso y ahora haya logrado ya lo propuesto: crear empleo pero considerando empleo al trabajo a tiempo parcial y temporal por el dinero que el empresario guste mandar. La precariedad ha logrado ya que se acepte lo inaceptable. Otro sobresaliente para Rajoy y su PP. Pero no, no lo explicó bien. No lo ha explicado todavía.

Tampoco ha contado en ningún momento que se trataba de regresar en derechos y libertades a momentos muy negros de nuestro pasado. No se ha explicado, pero lo notamos: leyes y códigos mordaza o de enjuiciamento criminal que favorecen a los corruptos, según dicen los expertos en justicia: jueces y fiscales hasta conservadores.

Ni ha explicado en absoluto, aunque por el tufo a naftalina se veía, que se trataba de recrear el franquismo como en un parte temático, potenciar los toros, con una FP y todo. O las labores domésticas (con otra FP al canto). De traer a la televisión a la caspa del antiguo régimen, a lo que queda de ella, o a sus vocacionales herederos.

Y, desde luego, tampoco explicó bien  que agarraría por las partes pudendas o por la cartera  o por la vocación a comunicadores que dan los mensajes convenientes.

No creáis a vuestros ojos y oídos, no al estómago de los dos millones de ciudadanos que se alimentan en comedores sociales sin apenas oler las proteínas animales. Ni a esa tercera parte de los niños españoles en el  umbral de la pobreza, no, eso no es verdad, insisten, no creáis a esas criaturas. Ni a los desahuciados de sus casas, o de su salud gracias a los repagos.

¿Ha cambiado alguna de esas circunstancias con ese crecimiento que anuncia sin pudor ni cuestionamiento  Mariano Rajoy Brey, presidente del PP y del gobierno?

Realmente no se ha explicado bien Rajoy. Para qué. Ya tiene quienes le interpreten para crear las condiciones destinadas a que, tras el 20D, todo siga igual. Con Rajoy u otros rajoyes que un día, cercanos otros comicios, terminar por “aceptar” que no se explicaron bien. A los que queden. Demostrará el éxito que se obtiene no explicándose bien o admitiendo que no se ha explicado bien en el momento oportuno.

Ese que nos permite tener a este presidente y con perspectivas de ser reelegido. Con ayuda de la savia nueva derecha-ultraliberal, naturalmente. O del socialismo neoliberal reformado.

Rajoy repitió expresión en la declaración promocional ante periodistas que llamaron rueda de prensa. Se puso por unos momentos la de responder a Carlos Alsina de Onda Cero. Se repuso enseguida y ya luciría el resto del día la que llevó a TVE.

Rajoy repitió expresión en la declaración promocional ante periodistas que llamaron rueda de prensa. Se puso por unos momentos la de responder a Carlos Alsina de Onda Cero. Se repuso enseguida y ya luciría el resto del día la que llevó a TVE.

#CIS: El amor va por barrios, descontrolado

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Buceando por el Barómetro y encuestas del CIS de Septiembre -que vienen bien nutridos de datos notables-, he reparado en algunos sorprendentes de cómo es actualmente la sociedad española que es lo que el CIS trataba entre otras cosas de averiguar.

Pero, sí, el Centro de Investigaciones Sociológicas, nos ha contado que los ciudadanos quieren más y dan mejor nota a las alcaldesas de Barcelona y Madrid que a los líderes nacionales. En torno a un 6 tienen Ada Colau y Manuela Carmena, que es un lujazo de calificación para los políticos actuales. El trabajo de acoso y derribo no había hecho mella todavía en Junio cuando se elaboró la encuesta, pero no sabemos cómo andará ahora con la tralla diaria. También ha confirmado el CIS nuestras sospechas basadas en la más pura lógica:  a Esperanza Aguirre, salvo los fieles, la aprecian muy poquito. Ni ella, ni Rita Barberá llegan al 3.

Los pactos “de perdedores” que dice Rajoy han gustado. Salvo el de Murcia y el del PP y Ciudadanos en Madrid que ha dado la presidencia de la Comunidad a Cristina Cifuentes. Solo el 20% de los encuestados la ve bien. Y aún así quienes apoyan a ambos partidos tienen una presencia abrumadora en los medios que crean opinión.

En sus aquelarres nocturnos, de madrugada, matutinos, vespertinos, semanales, en fin de semana, etc… los tertulianos de derechas pedirán la hoguera para los sociólogos del CIS o le encontrarán alguna “explicación” a su tragedia que -de no subsanarse- ocasionaría otra mayor en emolumentos y poder.

El amor es tan complejo que se descontrola y se va por donde quiere. De la manipulación parece que por el momento la gente se está dando cuenta.

Pero vayamos a otras cuitas menos municipales, autonómicas y nacionales (que menudos dramas están registrando estas).

Según el barómetro del CIS de Septiembre, algo más de la mitad de la población está casada. En un porcentaje que va creciendo hasta el tramo de 55 a 64 años que registra más de un 70% de personas que han pasado por el registro civil. O por la vicaría si quieren, pero también por el registro.

Lo que me ha llamado la atención es que del resto (solteros, viudos y separados), casi el 60% no tiene pareja. Algo más las mujeres que los hombres.. Y que, a partir de los 55 años, y no digamos ya de los 65, tener pareja es casi una excepción.

Entre quienes sí la tienen, la convivencia tampoco es muy frecuente. De 25 a 45 años la realizan en torno al 35% de las personas; luego, mucho menos. Hasta llegar a un 2% en los mayores de 65. Que es cuando se anotan más matrimonios en ese tramo.

Explicación, consuelo, la ausencia de una relación estable -buscada o no- es más frecuente de lo que parecía.

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Ya lo decía Carlos Cano: ¿Por qué la gente está triste y anda sola por las calles? ¿Por qué no se quiere nadie?  ¿Las Redes sociales como sucedáneo?

El inolvidable Carlos decía en la misma canción: Por toda la eternidad ni un instante cambiaría por el tiempo en el que tu boca era un clavel en la mía. Lo que pasa es que luego las cosas se complican. A veces. Y es volver a empezar y empezar hasta desistir.

Juventud sin futuro, líderes en trabajo precario entre los países desarrollados

Mientras agitan banderas y demagogias, están sucediendo hechos de enorme trascendencia en España. Nuestro país encabeza la lista de aquellos cuyos jóvenes aceptan involuntariamente trabajos a tiempo parcial. Los conocidos como “minijobs”, un invento alemán de trabajo marginal que se caracteriza por su baja remuneración y cotización para adquirir derechos de seguridad social. España cuadriplica la media de los países industrializados.  Pero esto no encabeza las noticias diarias. Para qué queremos más que banderas y unidades sagradas en lo universal.

minijobs,estadística

El informe de la OCDE destaca que cerca del 71% de los empleados de 15 a 24 años en España tienen contratos temporales. Dado el paro en este tramo -y en el siguiente-, que se ha incrementado durante el gobierno del PP del 40% al 53% -e incluso más en algunos momentos-, los jóvenes españoles aceptan cualquier ocupación. Resolviendo, por cierto, la tarea a los empresarios que deberían pagar a ellos o a otros un salario digno. La llamada Reforma Laboral del PP ha contribuido a este tipo de empleo precario al que no se ve visos de mejora, dado que no hay otro modelo productivo que el abaratamiento de la mano, pie o cabeza de obra.

España está alimentando pues una burbuja de precariedad que se proyectará hacia el futuro con honda gravedad  y consecuencias devastadoras. Jóvenes sin hogar propio, sin trabajo que permita vivir, pueden ir olvidándose de pensiones o de poder afrontar los cada vez más frecuentes copagos en sanidad y servicios.

Otro estudio, de Save the Children, muestra que el 56% de las familias monoparentales, encabezadas por una mujer, disponen de tan solo 600 euros mensuales para vivir. Lógicamente encuentran, además, grandes dificultades para compatibilizar su vida laboral y la personal. No es fácil pagar ayudas con esos ingresos.

El 80% de los abuelos, nos contaban hace poco, ayuda a la subsistencia de sus hijos y nietos. No vivirán eternamente.

¿Hasta cuándo se puede mantener esta situación?

Tenemos un presidente que abochorna cuando abre la boca -véase la entrevista de Carlos Alsina en Onda Cero-. Unos políticos como Esperanza Aguirre que no calla ni un día, mientras se gastó 3,3 millones de euros en primeras piedras y folletos para promocionarse con nuestro dinero. O la trama Púnica, nacida en la Comunidad Valenciana, que entre sus muchos presuntos latrocinios, nos dicen, no tuvo empacho en pagar 4.000 euros por hacerse una cuenta de Twitter o Facebook que es gratis. Pequeños apuntes del día de una lista interminable…

11 millones de personas apoyaron todo esto, y muchas de ellas lo siguen haciendo. ¿Podrían explicarnos qué vida han previsto para sus hijos o para los hijos de otras personas con el panorama que la España del PP les brinda?

Aguirre inaugurando nadas

Aguirre inaugurando nadas

De libertades, si eso, hablamos otro día porque el panorama es desolador aunque no parece incomodar a demasiada gente.

Grandes hitos de lo que llaman “política real”

  • El triunfo en las elecciones griegas de Tsipras (en silla de ruedas) se enmarca en esa “política real”.roto.ajedrez

Nos lo dicen todos los días incontables veces: no hay alternativa. La política real se impone a ensoñaciones y “populismos”. De Grecia a Alemania, de Siria a Hungría, de Catalunya a España, el camino está trazado sin escape posible. Alguno va más allá y admite ligeras disfunciones en la propuesta. Como una tribuna en El País de su serie “Aniquilar a Podemos” que hablando de los retos de la Transición afirmó: “No siempre decentes pero inexorables”, resumiendo en 5 palabras el tratado de lo que entienden por Política Real.

Acaba de cumplirse el octavo aniversario del inicio oficial de la crisis: la caída del gigante Lehman Brothers a la que siguió el desmoronamiento de las torres del capitalismo como en un castillo de naipes. Histórica fecha a partir de la cual nos “refundaron” a los ciudadanos para que pagásemos los platos rotos de sus errores y abusos. Es la política real. Ésa que se permite, sin que nadie clame, rebajar la nota de Madrid porque osa auditar la deuda que dejó la anterior corporación del PP. A bono basura dice que la mandará S&P el diario La Razón. Y sin molestarse en que “parezca un accidente”.

Su “política real” ha disparado el aumento de las desigualdades. Con el PP, el riesgo de pobreza infantil en España pasa del 24% al 36%, en cifras cautas de UNICEF (las hay más alarmantes todavía). Ya tenemos 3 millones de pobres y se ha duplicado el número de multimillonarios, insiste Intermón Oxfam. Más de la mitad de los españoles no llega a fin de mes con sus ingresos. El 80% de los abuelos ha de ayudar a la manutención de sus hijos y nietos. Política real; la real, no la que maquillan.

Y es que gran parte de los medios de comunicación versionan la verdad o la ocultan de acuerdo a intereses muy precisos. Las deudas, además de las simpatías, cambian periodismo por propaganda o distracción de objetivos, privando a los ciudadanos de su derecho a la información. Ha estallado incluso la censura anoticias inconvenientes al poder, al PP, y no escuchamos ni a las asociaciones de periodistas tan sensibles cuando se siente atacado su corporativismo.

Lo que llaman política real está permitiendo que el PP utilice su mayoría absoluta para cambiar sustancialmente las leyes. Tras las reformas que han convertido a España en una de los países más autoritarios de Europa, culminan con el cambio drástico del Tribunal Constitucional. Desprestigiado por su composición marcadamente política, ahora el PP va a colocar en sus manos prerrogativas extraordinarias. La potestad de suspender a un presidente, incluso las elecciones, sin control, ni consulta, de ningún otro organismo. De este modo, el magistrado Francisco Pérez de los Cobos, activo militante del PP en su día, asume, como presidente, un poder casi omnímodo. Es lo que llaman política real.

No muy decentes son sus caminos, no. La corrupción anega este país. Nuevas revelaciones de los sumarios implican a altos cargos del PP, pasados y presentes. Ni en la “política real” de otros países pasarían como algo sin mayor trascendencia las revelaciones sobre nada menos que un presidente del Senado. Gravísima la indefensión que dicen padecer quienes denuncian corrupción. En el caso de Ana Garrido Ramos –que reveló la Gürtel- le ha supuesto perder casa, trabajo y salud. Y no es la única. Piden firmas para que una ley les proteja. Si esto no parecen técnicas mafiosas bien poco le faltan. Y asombra la tibieza de una sociedad que les deja solos.

En aras de la política real, Europa permite actuaciones cercanas al fascismo de Hungría con los refugiados. Han apaleado y gaseado a hombres, mujeres y niños y levantan un muro para detenerlos. Conserven la imagen por si un día tienen que aplaudir de nuevo su caída y lanzar fuegos artificiales. Si esta ideología se impone, igual, simplemente hay que vallar Europa entera por parcelas. Porque esta UE, este Parlamento, ha tenido el valor de callar ante el monstruo que crece en su seno cuando se permite condenar a gobiernos extranjeros como el de Venezuela. Es la política real. No hablemos ya de trasnochados, erráticos y patéticos ex presidentes españoles. Del PSOE procede, por el contrario, una petición para que la UE actúe contra Hungría. 

Grecia vota este domingo. Tras haber sido chantajeado y ajusticiado su gobierno. Al punto de endurecer las condiciones del rescate por haber convocado un referéndum. No hay alternativa. Aprendan soñadores y “populistas” quién y porqué manda; para quién. La política real “alerta” –como escriben a diario sus cómplices-: quien pretenda un cambio no llegará a la meta. Si es preciso le rompen las piernas. Profecía autocumplida. Y eso es lo que la política real avala: que le rompan las piernas.

Tsipras ya va en silla de ruedas. Mientras el neonazismo de Amanecer Dorado recibe un complejo revitalizante: crece, como era de esperar, lo que no incomoda al mando neoliberal de Bruselas, visto lo visto.

Vuelve con fuerza, pues, y cada vez más sucia, la Realpolitik. El término que acuñó, casualmente, un alemán: Otto von Bismarck, el aristócrata a quien se considera padre de ese Estado. Hundiendo sus raíces en El Príncipe de Maquiavelo, se guía por el pragmatismo expulsando molestos principios filosóficos o morales. Bien diferente a la Ostpolitik, desarrollada por otro alemán: el socialdemócrata Willy Brandt. El diálogo, el acercamiento de posiciones la caracterizaba. Incluso a la otra Alemania que izaba muros de separación. Sería mejor guía para afrontar los retos que se nos presentan.

España y toda la congregación de notables –no sabemos aún estos a qué precio- han elegido la confrontación con Catalunya. Lo que la intransigencia previa propició. Son tales las coacciones que los votantes pueden confundir dignidad mancillada con secundar la “política real” catalana, similar a la del PP, que ha venido desarrollando el partido de Artur Mas. Déjenles votar tranquilos. Las amenazas empresariales forman parte del manual. Véase Escocia. Obren en conciencia y con lucidez. Si les parece y pueden.

Ateniéndonos tan solo a los grandes hitos de lo que llaman política real, observamos que van desde aumentar las desigualdades a gasear niños. De amenazas sin fin, de la imposición del miedo. De manipulaciones y complicidades. De mirar para otro lado. De alterar normas, de romper piernas para concluir: ¿ves? ya te dije que no llegarías.

Pero se les ha abierto una importante brecha. El laborismo británico ha decidido elegir para dirigirles a un ser tan insólito como un laborista auténtico, alarmando a los Cameron del mundo que temen por sus seguridades. Otro llanero solitario, en montura demócrata, Bernie Sanders, irrumpe en los Estados Unidos de América apelando al fin de la intolerable desigualdad. Varoufakis y algún otro colega griego aún se mantienen en pie y bien firmes. Alienta la izquierda en Francia o Italia y resurge el veterano socialdemócrata alemán Oskar Lafontaine. Y todos ellos firman Un Plan B para Europa.  Tampoco han doblegado a las alternativas españolas al neoliberalismo feroz  pese a los múltiples zancadillas y puntapiés. No son muchos, pero de hecho, la ola “radical” asusta a los del todo atado y bien atado.

Nada más irreal, arbitrario e injusto que lo que llaman política real. Desconfíen de sus colaboradores y sicarios: sí se puede. Y, si parece que no se puede, es por ellos; por sus denodados esfuerzos para que no se pueda.

*Publicado en eldiario.es

El populismo y otras realidades oficiales

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García Albiol y Rajoy. La “limpieza” de emigrantes puede esperar a después de las elecciones.

El populismo, como acusación, es el nuevo comodín político para distraer de errores y atropellos. Ni la Real Academia de la Lengua ha acertado aún a definirlo y sin embargo en cualquier parte encontraremos a quién nos diga qué es populismo y a quién se lo asigna. En España, la mayoría de los más dóciles adoctrinados dirá que es Podemos, las candidaturas ciudadanas o prometer lo que no se puede cumplir. Algo que –según aseguran- es lo que caracteriza a los mencionados. Dada la escasa experiencia aún en labores de gobierno de estas formaciones “populistas”, se coloca el calificativo prioritariamente a la Syriza de Tsipras. Y los peor intencionados meten en el mismo saco a la ultraderecha más reaccionaria y xenófoba. Todo es “extremo”, salvo ese centro… que nos ha asestado golpes radicalmente fuertes y no lleva visos de parar.

Lo cierto es que llaman “populismo” a la demagogia. Es decir, una degeneración de la democracia, en la que los políticos usan falsas promesas y apelan a los sentimientos más primarios de los ciudadanos para conseguir o mantener el poder. Puestos a mirar, no cabe mayor demagogia que la desplegada por el PP con su programa de chicle y vuelta y vuelta. Las medidas electoralistas –con dinero de todos– como el devolver a los funcionarios parte de la paga que les quitaron. Acusando a otros de corrupción como si descendieran límpidos del cielo. La propia repetición de las consignas, de su cinismo manifiesto, se rige por los manuales más acreditados de la manipulación política. Una mentira mil veces repetida termina siendo verdad para quien no reflexiona. Y parece que a sus laxos votantes les funciona. Y ya, como estrella de la fiesta populista, pasean al candidato catalán que ora hace gimnasia abierto de piernas, ora se fotografía con emigrantes de aquellos que prometió “limpiar”. El colmo de la desvergüenza.

Como lo es la carga ideológica y manipuladora de buena parte de los medios grandes en períodos electorales como éste. Con las continuas amenazas a los catalanes para condicionar su voto. La ejemplar clase empresarial ha salido este lunes en el Telediario de TVE contando que precisan estabilidad política para crecer. Y ya se sabe lo que ésta pide. Su campaña se ha extendido ya por la prensa con su mensaje catastrofista a evitar si ganan los buenos.

“Populismo”, para resumir, es “todo lo que no sea el bipartidismo defensor de la ideología neoliberal”, máxime si intenta algún cambio. Eso es lo que realmente quieren decir y ahí tenemos a quienes, hasta con buena intención, terminan por ser cómplices también de la trágala. Se ven, así, muy prudentes y objetivos. Los cambios desestabilizan y dan miedo. A otros, les da mucho más miedo que todo siga igual. Las inquisitivas preguntas, incluso de periodistas solventes, no se formulan a todos los actores y en su justa proporción. Grecia es un ejemplo paradigmático.

“No queremos que nos pase como a Grecia”, dicen y repiten, seguidos del coro que en la calle ha engullido la idea. Como la Grecia de Tsipras, se entiende. Porque “lo de la Grecia de Samarás y Papandreu” es el estado anterior, el origen, y ya lo hemos padecido. Ese camino de corrupción, despilfarro, mala gestión y luego recortes y privatizaciones, es idéntico al desarrollado en España por sus correligionarios, en mayor o menor medida.  ¿Han visto ustedes a algún periodista preguntar a Rajoy por las actividades, incumplimientos y responsabilidades de Samarás y los gobiernos de Nueva Democracia que fueron quienes ocasionaron la quiebra?  ¿Afearle que su colega –y él aquí, de paso- no cumplió lo que prometió? ¿Indagar en cómo llegó Grecia con ellos a una deuda pública que suponía el 158% del PIB en el primer rescate e interesarse por la que ha aumentado Rajoy aquí hasta el 98% por valor de más de un billón de euros? ¿Mencionarlo siquiera? Yo no. Quienes causaron la ruina de Grecia fueron los partidos tradicionales. Y pensaban seguir en ello, Samarás había firmado más recortes y más ventas del patrimonio público. Estos sí que son calcados. Y los medios se cuidan muy mucho de relacionarlos.

Esencial saber lo que entienden las realidades oficiales por prometer “lo que no se puede cumplir” y  por qué no se puede cumplir. ¿Hay alguna imposibilidad física en hacer una mejor distribución de las cargas y la riqueza? ¿En gobernar buscando el bien de las personas y no prioritariamente el propio sin hacer ascos a robar y ungirse de prebendas? ¿En dar un trato a los ciudadanos siquiera similar al de los bancos y sus problemas?

Tsipras cedió y no le permitieron ni coser el extremo de la herida. Más aún, ahondaron en ella, y él debió retirarse. Es imprescindible insistir en que se le dio un castigo moral y ejemplarizante endureciendo las condiciones por haber consultado a los griegos.  Ese día marcó un antes y un después en la historia de la UE, cuando todos callaron y firmaron ese escarmiento. Dejó al descubierto en qué Europa vivimos. Esta profunda anormalidad que ya constatamos a diario.

Entonces, la razón de defender lo que hay es porque “de toda la vida de dios ha habido ricos y pobres y el pez gordo come al chico”. Y así mil años más, como en la Edad Media. Algún día habrá que cambiar ese axioma. No ha funcionado nunca. Han sido esas políticas las que nos han traído hasta aquí, a todos. Y los oprimidos explotan ya de forma incontenible saltando sobre las conciencias, si se tienen. Lo malo conocido, las viejas fórmulas, solo funcionan para unos pocos. Sin duda para quienes se emplean –incluso desde los medios– en convencer a los votantes.  Mucho mejor quedarse como estamos, con esta gente tan seria y consecuente que cumple lo que promete. Y muchos, millones, lo creen o quieren creerlo.

El mundo es mucho peor hoy, transcurridos ya 7 años de la crisis. Otro de los puntos aún sin retorno fue consentir que el capitalismo solucionara sus juegos malabares refundándonos a los ciudadanos y haciéndonos pagar sus pérdidas. Y en la zozobra han cambiado los términos de convivencia.

El egoísmo, el desprecio de todo cuanto no sea uno mismo, el desprecio de todo cuando no sea dinero, pisotear los derechos humanos,  la ley de la selva en definitiva, desembocan en este virus que se está adueñando de Europa.  Y que de nuevo trae el germen del fascismo.  Los Viktor Orban avisan. Y de lejos. Los García Albiol también. Los Rajoy son ya libros abiertos. Los que asignan populismos, y ocultan la mitad de la verdad, de igual modo. Avisaron y ya están aquí. Lo próximo es tener sentada a Marine Le Pen en El Elíseo y en Bruselas, seguir con Cameron y con Rajoy –el mejor aliado de Orban fuera del Este–, ver cómo sigue creciendo la extrema derecha, la peste que ya nos costó muy cara en el siglo XX.

Hay veces en que lo prudente y moderado termina dando cobertura a uno de los períodos más terribles y trágicos de nuestra historia: el que estamos viviendo. Solo será superado por lo que vendrá, si no se varía el rumbo. Existen otros caminos y hay que andarlos: éste lleva al abismo.

*Publicado en eldiario.es

El nuevo curso era para aprender

Entre los tópicos que ha impuesto la mediocridad, destaca el de llamar “Nuevo curso” a la reanudación de  la actividad tras el verano. Los cursos nuevos solían ser para acrecentar conocimientos, para progresar en sabiduría y criterio. Solían. Ahora nos conocemos de tal forma el temario que van a impartir, es tan poco motivador y tan cargante, que  afrontamos este periodo hastiados de antemano.

Nos sirve el mismo material, idénticos textos –aunque nos los cobren otra vez- los mismos dispositivos electrónicos, cuadernos y lápices del itinerario anterior. Nos sabemos tan bien a los profesores que tenemos la idea exacta de cuánto van a dar de sí. Una pequeña –en número- y muy reciente renovación del claustro propiciada por padres y alumnos, les ha hecho revolverse para aferrarse al cargo con auténtica saña. No les falta más que meter una serpiente pitón en la cama de alguna nueva profesora para disuadirla y que se vaya, si no logran echarla antes.

El domingo nos dijeron: “se ha iniciado el nuevo curso en el tradicional Soutomaior ”… En fin, que es como en Oxford pero con Mariano Rajoy haciendo campaña. Las matemáticas se le dan mal al director y a los jefes de estudios. Y a los medios que cuentan el programa. No vale aportar el resultado y solo algunos datos de la ecuación para resolver los problemas. Y no son cifras saneadas las que han disparado la deuda pública por encima del billón de euros. Ni es posible hablar de recuperación sin que hayan aumentado los sueldos recortados y el empleo creado sea tan precario que no da para sustentar un futuro. Nunca aceptará una persona cuerda que es 10 el resultado de sumar 6 con no sé sabe qué, dado que lo ocultan. Y menos cuando constata el brutal aumento de la desigualdad en este período. Al punto de liderarlo en Europa.

No es posible hablar de recuperación sin que hayan aumentado los sueldos recortados y el empleo creado sea tan precario que no da para sustentar un futuro

El presunto nuevo curso traerá -con dos citas electorales decisivas- más contabilidad y menos humanidad. Reforzados ataques a la inteligencia y a la decencia. La ética hace tiempo que se apartó del temario oficial español, y cada uno la busca como puede. Ha sido sustituida, de hecho, por un doctorado en cinismo. Ver a Pablo Casado, portavoz del PP, acusar de corrupto a Artur Mas sin mover una pestaña, le catapulta a esa Matrícula Cum Laude que ya obtuvieron Arenas, González Pons o Hernando, y a colocarse en la orla junto a Cospedal, la innombrable arpía de Madrid, Soraya Sáenz de Santamaría o el propio Mariano Rajoy. Ese ser que camina mirando al frente, pretendidamente impoluto, cuando son abrumadoras las acusaciones y pruebas de corrupción que jalonan desde hace décadas el partido que preside. Y es evidente, palmaria, constatable, su política en favor de los privilegiados y a costa del resto.

La misma Matrícula cum Laude en cinismo merece el susodicho Artur Mas, autoerigido también como azote de  corruptos, mientras aparta el fiemo que emana su protector Jordi Pujol con su amplia familia y amistades. O cuando la bandera del independentismo, de cuño reciente en su caso, le sirve para tapar recortes trágicos, en la salud pública para empezar.

¿Nuevo curso? Nos sabemos de memoria hasta sus tics, los aspavientos de los políticos metidos en campaña permanente bajo su disfraz de periodista. El ruido, el atronador ruido, que emiten la mayoría de los medios (sin y con audiencia) destinado sobre todo a ese sector del alumnado que solo quiere estar en el recreo. Y nos carga con sus mochilas a todos como con una losa.

El nuevo curso seguirá sin contar a los afectados y futuras probables víctimas, cuál es su situación real.  Cómo se distribuyen las cargas desde la llamada crisis, para qué les ha servido a quienes dirigen el entramado. Seguirá arrojando culpas contra los infectos contrabandistas de personas únicamente, obviando quiénes y por qué les echaron de sus casas y quiénes y por qué les cierran las puertas. Y qué camino espera a Europa y sus ciudadanos asignando las causas de la crisis a las víctimas y no a los verdugos. A los verdugos de todos. A las cómplices armas y negocios comerciales con los que se trafica.

En la asignatura troncal del curso –el miedo- tendrán a mano a Albania y Venezuela, para llamar nazis y fascistas a los catalanes díscolos, cuando Europa sufre la peor crisis de racismo y ultraderecha desde la Segunda Guerra Mundial.

O a Grecia. Sin mencionar qué gobiernos la llevaron a la bancarrota. Y que, si allí se ha impuesto alguna realidad como dicen, es la de que el matón de la clase impone su ley y el resto calla y apoya. El ex presidente Felipe González corrobora este hecho al escribir: “ Después de que más del 60% de los griegos lo creyeran, Tsipras aceptó condiciones mucho peores que las que habían rechazado en referéndum”. La culpa, para González, es de Tsipras, no de quien endureció los requisitos como castigo por la consulta.

Nos sabemos cada palabra que dirán de aquí a diciembre. Cada gesto. Cada mueca. Todas y cada una de las ideas y maledicencias que intentarán imbuir, a salvo de las novedades que pergeñen en ese terreno.

Tratarán de agotarnos por cansancio, por aburrimiento, por desesperanza. Porque el principal objetivo del Nuevo Curso es cerrar las salidas, agostar la ilusión por los cambios posibles. Hasta que terminemos admitiendo que la condena es de cadena perpetua, ellos atesoran la llave, racionan y castigan a su antojo, y no podremos escapar.

El nuevo curso era para aprender. Es para aprender. Aprendamos.

*Publicado en eldiario.es

Mariano Rajoy no sabe por qué llueve ¿Magia?

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Escuchemos primero aquí. El vídeo lo ha conseguido @calogero del mitin de Rajoy en Soutomaior (Pontevedra) este domingo. Le llamaron “Inicio de nuevo curso del presidente del gobierno” pero fue un mitin en toda regla del presidente del Partido Popular.

Como vemos, este señor, Mariano Rajoy no sabe por qué cae el agua del cielo, por qué llueve. Y lo dice con su tono despreciativo habitual. Le van a venir a él con dudas sobre su gestión económica, eso sí que está claro y no por qué llueve.

Pues verá, Sr. Presidente del gobierno y del PP, para que caiga agua del cielo también hay razones, exactas. Las estudia desde tiempos ancestrales una cosa que se llama Ciencia y que no viene en el Marca.

Los ríos y mares sí los conoce ¿verdad? Pues por el calor, su agua se evapora, al elevarse se enfría y se condensa en las nubes que luego se precipitan en forma líquida, en gotas.

En los colegios, en los cursos de primaria, encontrará Vd. ayuda para entenderlo.

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¿Queda claro? Podemos poner otro ejemplo…

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Ah, quizás falta ahondar con más profundidad en ese misterio que no logra -ni intenta- descifrar Mariano Rajoy.  Aquí está aún más sencillito.

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Otro día, si le parece, le explico cómo tiene España crecimiento económico a pesar de que la gente vive mucho peor desde que usted es presidente del gobierno.

Gracias a Colagero que ha logrado este testimonio de Rajoy emitido en el 24h de TVE este domingo, que habíamos estado buscando, y que ya no es fácil de encontrar. Alguien ha debido guardarlo o borrarlo en tanto estudia el dificil mecanismo que consigue hacer caer agua del cielo para explicárselo al presidente.

“Acacias, 38”, una historia inverosimil

La buena, la mala y el médico

La buena, la mala y el médico

Cómo será de inverosímil la trama de Acacias, 38, que hasta los propios personajes lo han comentado. Llegados a este punto los guionistas deben sentarse y reflexionar. Se han perdido. La anunciaron como una serie “dirigida a las mujeres” y sentí curiosidad por ver que nos brindaba TVE tan específicamente, así que la he seguido lo suficiente como para hacerme una idea. Ocupa la sobremesa, esa hora del café en el que el cuerpo se apega al sofá y podrías mirar hasta el vuelo de las moscas.
A estas alturas de la serie ya tengo claro que lo que TVE quería brindarnos –a las mujeres, insisto- era una historia absolutamente rocambolesca, que pusiera a prueba nuestra lógica. Las posibilidades reales de cuanto allí sucede serían de una entre cien mil millones. Si a los personajes les parece increíble que un señor que pierde la memoria en un pueblo vaya a recalar a la calle de la capital a la que ha escapado su esposa y que además también haya aparecido por allí la niña que tuvieron y que pasó por dos hospicios y un intento de asesinato, eso casi no es nada para el resto.
Porque de todas las opciones posibles, todas las ciudades y pueblos, todas las calles, y todos los números de calle, el bebé ha terminado adoptado por otra familia de la misma casa, de Acacias, 38. Siendo su madrina, la que ordenó matarla, Cayetana, para vengarse de la madre que, a la sazón, era la mujer de la que había enamorado su marido. Y no por casualidad, dado que él, médico, la había salvado de la muerte, circunstancia que ignoran todos.
Se inició como un folletín de los que hacían furor en la posguerra española, con una mujer, guapa y buena, y sobre todo desgraciadísima, por protagonista: Manuela. De ésas que han nacido para sufrir y llorar mucho. Y un “arriba y abajo” –dijeron- al estilo de Downton Abbey, una serie inglesa tan estupenda como suelen ser. Nada que ver con Acacias, claro, en España los “señores” decimonónicos tratan despiadadamente al servicio, sin un gramo ni de educación.  Y carece de todo el sustrato histórico que sí tenía la otra. Igual quieren mostrar cómo han cambiado las cosas en nuestro país, a dios gracias, y que ahora los pobres disfrutan de un trato algo más humano por parte de quienes tienen el derecho natural del mando y los privilegios. Luego han vendido la serie a la televisión italiana de Berlusconi y algún país más y han ido introduciendo variaciones que amplíen su audiencia. Hasta una feminista tienen que invita a luchar por los derechos de la mujer. Cuenta con un porcentaje notable de share para esa hora.

Manuela ha nacido para sufrir

Manuela ha nacido para sufrir

A mí me admira la impunidad de la que gozaCayetana, una auténtica asesina en serie, mala como el diablo y sin la menor fisura. No solo para la justicia sino para sus allegados. Su marido, el médico, un santo varón enamorado de la atribulada protagonista, y varias personas más, saben a ciencia cierta que se pulió a otro médico y quiso cargarle el muerto a su esposo. Y que mandó matar al asesino chantajista. Y aun así va y la deja al cargo de su hija mientras él se va con su amente. Que también  mandara a la tumba a la niña, a su hija, era lo más previsible y pasó. Y, hastsa con testigos, nada le ha ocurrido a Cayetana que prosigue dando rienda suelta a su furor criminal. Añadamos el robo y orden de asesinato de la cría de los otros y un incendio provocado en el que, a pesar de los graves daños causados, nadie ha reparado en que las víctimas –entre ellas por supuesto Manuela- tenían la puerta atrancada. Ni siquiera el hermano de la pobre protagonista que pasa por ser muy espabilado. Si vas a abrir y tienes que quitar el cierre has de pensar por pura lógica que no se ha colocado solo. Y las víctimas que si el fuego se inicia dentro de la cocina y no pueden salir eso no es casual. Igual contado así, las andanzas de la asesina en serie tienenmás gancho literario, pero es pura casualdiad. No es la intención directa, solo el resultado de ser malísima y odiar a Manuela.

Manuela, la buena, que no gana para disgustos.

Manuela, la buena, que no gana para disgustos.

Y, nada, hasta el marido ha olvidado esos pequeños detalles de la personalidad homicida de su mujer. Ayudada desde algunos capítulos por otra malvada del corte del ama de llaves de Rebeca.
Y es que German, el médico, es otro poema. Empezó inteligente, generoso, un tipo estupendo, pero se ha vuelto un pusilánime dubitativo que carga las culpas donde no debe. Un señor tan listo y no relaciona tampoco las mil pistas que le dio su a ratos amada Manuela. Es que además trató al desmemoriado, casi lo mata en los experimentos y ahora duda de que le haya engañado ¿Con qué objeto? Ay, guionistas, os estáis cargando a German. Y por si faltara poco, cada día lo repeináis más.

Realmente puede haber una aviesa intención en los guionistas que nos muestran a Cayetana –la mala redomada- como el PP que por más pifias que hace y más visibles, no le pasan factura. Pero todo tiene un límite y la impunidad absoluta no cuela. La de Cayetana, naturalmente. Las otras, ya sabemos. Por lo demás, nos hemos percatado sobradamente de que es hija de la muchacha más lista de todas, Fabiana, y que su cómplice sometida debe ser nada menos que su hermana.
Esto de los folletines lo he usado poco, pero me parece que tal nivel de incongruencia no es apto ni “para mujeres”. Porque hay muchas más.

Justo era malísimo, pero de un golpe se volvió un señor estupendo.

Justo era malísimo, pero de un golpe se volvió un señor estupendo.

Algunos actores son bastante aceptables, incluso buenos –como el que encarna a Justo, la que da vida a Fabiana-. A salvo de un cierto “tonillo” común en la interpretación, más acusado en el conservador Felipe.
Una duda me reconcome, sin embargo ¿Con esta serie y este post habré aprobado el curso de mujer como dios manda? Como la pobre Manuela, vamos, que a buen seguro verá dentro de dos o tres temporadas compensadas sus tribulaciones.

Acaba el tórrido verano. Hay que volver a empezar :)

No es preciso vivir debajo de un puente para ser de izquierdas

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En un verano cuajado de noticias densas y trascendentales, la derecha española ha logrado crear una polémica con las vacaciones de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena. Capitaneados por Francisco Marhuenda al mando de La Razón y sus infectas mentiras habituales, se discute si una persona de izquierdas tiene derecho a disfrutar de una escapada estival de una semana, inviertiendo 600 euros –de su dinero-  en el alquiler de una casa compartida. Con 71 años y 50 años de profesión en la que ha sido una jueza de gran prestigio.

Políticos (de los oficiales y de los ejecutan esa labor en medios y dicen ser periodistas) ven normal que la anterior alcaldesa dedicase algo más de esa cantidad, en este caso por noche, en el Penha Longa Hotel Golf Resort de Portugal en viaje privado también, aunque dejara en la capital española la grave crisis del Madrid Arena con cinco jóvenes muertas por la incompetencia. Ana Botella puede porque es de derechas. Los despilfarros oficiales llegaron a llamar la atención hasta de prensa extranjera como Der Spiegel. Y, tras su relevo, vamos conociendo muchos más.

El ‘debate’  de las vacaciones de Carmena llena horas y horas de televisión. Han llegado a equiparar las vacaiones de la alcaldesa con la invitación de un empresario en duda a un par de ministros, como publicó eldiario.es,  o con las que disfruta a todo yate el privilegiado imputado Rodrigo Rato. Solo por las preferentes o por sacar a bolsa una caja quebrada –con lo que ha supuesto- parece que debería reembolsarnos algunos dineros antes de darse sus chapuzones.

El gran tema latente es que la derecha española y sus fieles becerros entienden que para ser de izquierdas hay que vivir debajo de un puente.  Con habilitarse espacio en una chabola levantada en la ribera, uno ya es un rico propietario y ha de ser de derechas para “conservar” sus pertenencias. Si has firmado un fascal de letras con un banco y habitas en la casa que aún les pertenece para lo que gusten mandar, entonces ya te has convertido en un potentado que no puede sino votar al PP o en su caso a Ciudadanos.  Partidos que cuidan amorosamente de nuestros servicios, pensiones y futuro manteniéndolos alejados de los recortes y la especulación. Ese es el conjunto de la idea que quieren inculcar. Con éxito, siquiera sea por la machacona insistencia del mensaje. De este modo excluyen de cualquier compromiso social serio a cuantos tienen los mínimos medios de subsistencia. A los gestores de estas falsas tramas les guía una clara y sucia intencionalidad política, pero la mayoría lo piensa realmente, aunque pueda parecer increíble.

Pasó desapercibida esta joya que firmó en ABC en Marzo, de 2015, del siglo XXI, Marcos Sueiro, con el expresivo título de Carolina Bescansa, la ‘oveja negra’ de una dinastía gallega y que no tiene desperdicio de principio a fin. “Carolina Bescansa -escribía dolido el autor- nació en una de las familias patricias de Santiago de Compostela. La cofundadora de Podemos es descendiente de uno de los clanes que han dado color a la vida local”.  Carolina destacaba por su inteligencia superior a la de varios de sus hermanos, dice, pero todo se truncó: “En una familia tan extensa siempre hay pequeñas decepciones, pero la menor de las Bescansa superó casi todas las expectativas”.

¿Qué hizo Carolina? Tras relatar las virtudes que adornan a su familia y las amistades que atesoran, Sueiro concluye con una reflexión que es todo un tratado del pensamiento conservador español. La irrupción de Bescansa en un partido de izquierda ha provocado un daño que abochorna a su linaje con el peor de los lamparones:  “… la fuerza de su apellido ha replegado a todos los componentes de la saga, que evitan contestar a preguntas sobre el compromiso revolucionario de su sobrina. En las reuniones entre las dinastías médicas y universitarias en la residencia Bescansa de la isla de la Toja se evitan las preguntas ‘innecesarias e incómodas’. El tiempo dirá qué lugar ocupará en la vida española y si su éxito radicará en seguir cuestionando el lugar de donde procede”.

En las reuniones entre las dinastías médicas y universitarias en la residencia Bescansa de la isla de la Toja se evitan las preguntas ‘innecesarias e incómodas’. El tiempo dirá qué lugar ocupará en la vida española y si su éxito radicará en seguir cuestionando el lugar de donde procede, señala ABC

Ser de izquierdas no es una religión, no implica sacerdocio ni voto de pobreza. Por el contrario estas condiciones sí se exigen en la religión católica a la que se apresta con fervor de boquilla, preferentemente la derecha,y basta ver el cómo lo cumplen. Los Evangelios están llenos de esa doctrina que rechaza la usura, la avaricia y el egoísmo y propicia la generosidad. En estos momentos cuentan con un Papa que parece tratar de reconducir el catolicismo a su espíritu original. La gran diferencia es que la derecha opta –como mucho- por la caridad que les hace sentir superiores, y la izquierda por la justicia. Los resultados de la justicia son más sólidos y más dignos. Se trata de hacer políticas que disminuyan las desigualdades y que brinden oportunidades a todos, no de hacer tabla rasa en la precariedad.

La derecha, según se deduce, aplaude el brutal aumento de la desigualdad social que ha propiciado el Gobierno de Rajoy  –como demuestran datos unánimes, no manipulados-.  Y todas sus secuelas.  Fiel seguidor de lo que hoy manda en Europa: el liberalismo que, como describen con profusión sus profetas televisivos, consiste en, a la manera del viejo Oeste americano, llegar, plantar la tienda, cuidarse de uno mismo y a los demás que les zurzan.  Unos lo consiguen, otros no. Los débiles sobran. Estamos viendo atestar las fronteras a las víctimas más acuciantes de esta ideología fanática. Y de los hipócritas que se lucran con el negocio de las armas, cerrando los ojos a sus consecuencias.  Y salen neofascistas de debajo de las piedras, sin rubor alguno. Tienen claro que estas personas, refugiados y emigrantes, están de más. ¿Qué hacemos con ellas? ¿Las dejamos morir? ¿Las gaseamos mejor que ya probó su eficacia? No se van a evaporar. Aumentarán, porque viene implícito en las políticas que se aplican.

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Todo esto está apoyando la derecha en la práctica, incluidos los no tan ingenuos seguidores de las consignas manipuladoras. En España con el regalo añadido de una corrupción descomunal. Si los políticos conservadores pueden gastar lo que les plazca, propio y ajeno, y robar con total impunidad, sus votantes sustentan la Ley del Gran Embudo, aparcando todo escrúpulo.  Esta gente muestra un desahogo patológico en elegir de la moral lo que les conviene.

En definitiva, se han apañado una vida de derechos, prerrogativas y hasta desmanes a imponer. Sin contrapartida alguna que sí exigen a los demás. La izquierda es la que se preocupa de molestas bagatelas como la equidad o los derechos de las personas y punto. Alguien habrá de hacerlo porque esta situación es insostenible y augura días muy negros –aún más negros-.

En su infinita ignorancia, gran parte de quienes apoyan estas políticas son como aquel gallo jactancioso del cuento que, creyendo ser invitado en la boda, acabó en la cazuela para servir de manjar en el convite.

*Publicado en eldiario@es

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