No cabe la duda entre Podemos y Ciudadanos (crónica electoral)

En la campaña para las elecciones municipales de Mayo fui a ver, un domingo como éste, el mitin de Ciudadanos  en Madrid y me acerqué un momento al de Podemos, los partidos nuevos por así decirlo.

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Albert Rivera  convocó en un cine de la Gran Vía de Madrid de tamaño moderado que cubrió con buena entrada.  Fue un acto tranquilo, como su lema, en el que no estaban las grandes economistas y sí los candidatos.  700 personas acudieron según sus datos. Con algunos incidentes menores. Ignacio Aguado me pareció un político según los cánones clásicos. Hoy lo tenemos apuntalando al PP de Cifuentes en la Comunidad de Madrid. Begoña Villacís se manifestó “muy  ilusionada”. Del Madrid que quería regenerar le preocupaba, además de la corrupción, la suciedad de las aceras y del aire. Y los sueldos millonarios. No dijo ni media palabra de sanidad, ni de educación. Le aplaudieron sosegadamente. Era a Rivera a quien querían ver y escuchar.

El mitin de Podemos era una concentración al aire libre en la zona nueva de Madrid Río, con muchas familias y ambiente festivo.

Siete meses después el cambio en ambos partidos es enorme.  Al menos en los aspectos formales. Ciudadanos celebraba el llamado a ser su gran mitin de campaña. En el Palacio de Vistalegre. Con capacidad para 10.000 personas. La calle General Ricardos, la larga vía de acceso, se poblaba de carteles. De Alberto Garzón en lugares estratégicos, de Pedro Sánchez casi cada 10 o 20 metros, de Rajoy y su  vicepresidenta, con mínimos rótulos podría decirse de Podemos, a mano y sin fotos. Y eso sí una hilera de autobuses similar a cuando hay partido en el Bernabeu. Una buena flota.

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A Vistalegre se accede por unos cuantos tramos de escalera empinada sin barandilla alguna. No había otra forma de acceso me ha dicho un agente de seguridad.

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Una vez dentro me han indicado que no podía quedarme en el patio de butacas y tenía que subir otro tramo más al anfiteatro. Un par de ancianos renqueaban delante de mí. Al llegar arriba me han mandado seguir andando hasta el final y, ante mi protesta diciendo que me iba sin siquiera ver el recinto –por supuesto como ciudadana que acude a un mitin-, me han permitido asomarme “cinco minutos”. Estaba lleno. Con muchas banderas y muchos aplausos. Hablaba Inés Arrimadas, la hoy jefa de la oposición en Cataluña. Por radio, más tarde, he escuchado que Begoña Villacís se ha quejado que desde que gestiona el ayuntamiento Manuela Carmena –Podemos, ha dicho- hay más atascos, menos limpieza y más contaminación en Madrid. Hace falta cuajo. Ya tenemos a una nueva Esperanza Aguirre manipuladora.

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El auditorio que se veía estaba complemente lleno, luego han salido fotos para mostrar que tras el gran escenario no había nadie.  Era el planteamiento coreográfico sin duda.

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Mis minutos habían transcurrido y he retomado las escaleras de bajada. Una familia con carrito de niño y todo me precedía. Me ha venido a la mente, no sé por qué, la escena de Los Intocables. Hasta la foto borrosa ha contribuido al deja vu.

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Piensa hacer un gobierno de tecnócratas y de notables, como publicó en 2012 Luis Garicano.  La política sin política, la empresa. Liberalizador, privatizador. Su programa electoral es una chapuza, como ha descubierto eldiarioes.  En su mitin, Albert Rivera ha apelado, leo, a la movilización para “reventar las urnas de naranja” y “acabar con el bipartidismo”

Claudio Álvarez, de El País, ha hecho una foto magistral del líder apuntalado. O ésa es la sensación óptica.

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Camino de la Caja Mágica oigo en la radio que suelo sintonizar que Podemos aguarda a comenzar porque no tiene lleno el recinto, algo mayor aún, y sin acotar zonas. Comprobaré al llegar que son apenas 5 filas en lo más alto de la grada y detrás del escenario. Está lleno. Otras 10.000 personas. Yo no he podido ni sentarme.

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En lugar de carteles y banderas, dominan los globos morados. “Honor de tener un presidente que se parece a la gente”, dicen en el escenario cuando entro.  Sí, la gente es completamente distinta. Más naturales. Y para ellos se habla. Para sus necesidades, que distan mucho de las que he visto hace un rato en Ciudadanos. Con un despliegue que rezuma dinero.

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Ana Botella y sus delirios olímpicos que llenaron Madrid de centros deportivos enormes es abucheada cada vez que sale su nombre.  Esperanza Aguirre más. A Irene Montero, de Podemos, se la aplaude en cada frase. Y a Carolina Bescansa. Y la Caja Mágica se vuelca con Ada Colau, “aquella activista que paraba desahucios y hoy es alcaldesa de Barcelona” como diría Pablo Iglesias, ”porque sí se puede”. Colau ha comenzado su discurso en catalán y llamando al entendimiento: “Madrid puede volver a ser nuestra capital porque dejó de serlo. Podemos recuperarla el próximo domingo“. Y se emocionan. Y fotógrafos de solera como Bernardo Pérez de El País captan ese frame de la expresión.

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Muchas sillas de ruedas. Fotografiarlas seria demagogia. Pero sin duda hubieran tenido problemas para ver a Rivera y sus Ciudadanos.  Es un síntoma. Entre decenas. Podemos y Ciudadanos no tienen nada que ver y hoy lo he visto con más nitidez que nunca.  Una persona coherente no puede pensar en votar a uno e indistintamente al otro. Son mundos opuestos.  Y se ocupan de personas y sectores muy diferentes. Ciudadanos es de derechas con cuanto implica, lo de la tecnocracia añade caracteres preocupantes. Podemos, diga lo que diga, es izquierda o más bien de ese espíritu que nació el 15M y pertenece a todos, menos a la derecha. La competición está entre quienes albergan los mismos intereses. Lo difícil es encontrar quien trabaje por el común de las personas sin olvidar a los que solo cuentan para votar.

 

 

 

 

 

 

 

 

Buscamos un presidente del gobierno, no candidatos al Oscar

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Los grandes decorados de Albert Rivera como ejemplo.

Esto no es Hollywood, aunque cada día lo parezca más. Cuesta encontrar propuestas o ideas en esta campaña porque las que llegan a exponerse quedan sepultadas por el espectáculo. Los grandes escenarios que utiliza Albert Rivera evocan a los decorados de las superproducciones de la época dorada de Hollywood. Es un síntoma. Hay nuevos actores que revitalizan la obra. Realmente, y es apreciable y positivo. Como los debates que les enfrentan con mucha más soltura que en la vieja función, la que aún repetirá la televisión pública nacional, TVE, el lunes. Pero de lo que hablamos tras ellas es de quién ganó ¿la carrera?, de actuaciones, vestimentas, estados de ánimo.  De las influyentes opiniones de los críticos. Igual, en lugar de recibir el mandato para formar gobierno, deberíamos repartir estatuillas de Oscar. El problema es el marco social en el que se celebran unas elecciones tan decisivas.

No es solo ese concurso de habilidades en los que hemos visto a candidatos y sustitutas de candidato, bailar, cantar, cocinar, pilotar un todoterreno, subir en globo, acudir a programas “populares” de los que se dedican a “entretener”, cuando no a entontecer, a la audiencia. De meter en  portada hasta el número de zapato que calza Pablo Iglesias o “meninas” que no son suyas. No es solo eso, no. Estamos asistiendo, aunque sean debates serios y necesarios, al más difícil todavía de tener a los contendientes de pie un par de horas, con o sin atril, al final del día. Una prueba de aguante ¿Cómo las islas de famosos llevadas a la política? Es cierto que permite ver que uno se tambalea y gesticula, otro suda, otra se afianza al suelo con altos tacones porque a empecinamiento no le gana nadie. A Soraya Sáenz de Santamaría habría que otorgarle el Oscar a la Resistencia. ‘Ex aqueo’ con los ciudadanos que hemos sufrido las políticas de su equipo: el PP.

Campaña electoral “a la americana”.  Del norte, especialmente. Y ya vemos cómo deriva: en Donald Trump. A quien –según contaba la corresponsal de TVE Almudena Ariza- llevan cada día a las televisiones por el juego que da con sus excentricidades. Es decir, sus proclamas fascistas y racistas. Por esta vía, puede acabar dirigiendo los destinos de EEUU y, por tanto, de buena parte del mundo.

En el dramático fin de carrera, ya oteando la alfombra roja, irrumpen en campaña quienes no deberían participar porque una cosa es lo que se admite como tendencia de un medio y otra los patrocinios y fobias evidentes.  Con apuestas de última hora que cambian a un ganador por otro, sin suficientes explicaciones. O dando la vuelta a las encuestas posteriores al debate sin atisbo de pudor. O insistiendo en la tabla rasa: “nadie destaca”. Con opiniones tan enternecedoras como la del efímero director de El Mundo Casimiro García-Abadillo que vio así el de Atresmedia: triunfadora la vicepresidenta y en el último lugar a Pablo Iglesias, declarado ganador prácticamente por unanimidad. Con tal cantidad de trampas adicionales –la casi supresión del voto exterior, reducir la campaña a PP y PSOE como hace ya TVE en sus telediarios, la ocultación de cómo se financian este gasto algunos partidos- que implican una alteración de la voluntad popular.

Se juega mucho en esta campaña. Y desde el poder actual o sus proximidades se trata de afianzar la idea de que lo serio es lo de siempre: el bipartidismo.  Incluso desde una presumible buena intención  se apela a criterios conservadores en este campo, a valores seguros –que en algún caso han brindado certezas bien poco ejemplares-.  A esa tendencia, desde distintas ideologías y tonos, le puso voz un admirado maestro de periodistas, Iñaki  Gabilondo: “Cuesta imaginarlo (a Pablo Iglesias) de presidente”. Y, en una de las ocasiones que lo mencionaba, añadió: “Quizás  porque él no se ve todavía”.  ¿A qué cree, pues, que Iglesias concurre a las elecciones? En el mismo vídeoblog había dicho sobre Pedro Sánchez, el candidato del PSOE: “Su presencia es muy noble y su porte viste muy bien el cargo, pero le falta algo…” Se refería a: “Está encajonado por las circunstancias históricas, del pasado, y de ahí hay que salir con algo más de gas”.

En efecto, Pedro Sánchez es un candidato al que, desde esferas próximas, alaban, tumban, menosprecian, suben, animan a plantar batalla, le ponen tiritas si estiman que los otros candidatos le han hecho hecho un rasguño en el juego. Como si también les tuviera que rendir cuentas. Mientras él se considera “humildemente, ganador del debate” y acusa a Pablo Iglesias de quererse solo a él mismo, dado que, según declaró, su principal virtud –la de Pedro- es “la humildad”.

Desde el poder actual o sus proximidades se trata de afianzar la idea de que lo serio es lo de siempre: el bipartidismo

No deberíamos catapultar lo accesorio en detrimento de los contenidos. Si bien los detalles que están acaparando el discurso aportan datos sobre caracteres y presiones, de cómo se afrontan también, de la reacción al vapuleo y el juego sucio. El debate a 9 de TVE permitió ver algunas propuestas más de los principales partidos en liza.  Y fue enriquecedor escuchar a Garzón, Herzog,  Errejón e incluso los partidos nacionalistas; había algo más de calma, menos espectáculo. Hasta que abrió la boca Marta Rivera, número 3 de Ciudadanos por Madrid, para dar un recital de despropósitos.  En el amplio historial  de texto y voz  de la candidata figuran desde minimizar la violencia machista, racismo agudo –escribió de Carla Bruni, esposa de Sarkozy  “espero que tenga un hijo negro o claramente oriental”, menosprecio de los asesinados por el franquismo comparado con las famosas dudas sobre la autoría del 11M…  En suma, no ha habido polémica en la que Marta Rivera no haya mostrado su ideología ultraconservadora y clasista.  Si sirviera para que el electorado ubique de una vez qué espacio político ocupa Ciudadanos, sería útil, pero tampoco debe convertirse en el nuevo divertimento de la grada.

Y esto ocurre cuando a Albert Rivera le empiezan a retirar sus apoyos mediáticos. En 10 días pasó de ser declarado en Luna de miel con el electorado y viviendo un momento dulcísimo a poco menos que verlo como un bluf y afearle que muestre “debilidades y nerviosismos  poco compatibles con un pretendiente al principal puesto ejecutivo de la política española”.  Ha defraudado, dicen, “las altas expectativas creadas”… en buena parte de quienes las generaron. La película de Ciudadanos se proyecta ya en todas las salas, puede que la audiencia no disponga de tiempo para enterarse de la rectificación. Porque cumple los requisitos : también se resalta de él hasta la saciedad precisamente que es “guapo”.  Y eso tira mucho en pantalla.

Mientras, Mariano Rajoy, ganador en todas las quinielas, elude debates incómodos, desdeña y desprecia a sus adversarios desde la retaguardia y lanza promesas electorales fuera de los presupuestos aprobados, que pueden seguir el camino de las anteriores. Su principal objetivo ahora es cuidar a lo menos crítico y conservador de  “la España rural” en la que espera asentar su triunfo.  Hay gente que prefiere las películas españolas en blanco y negro, siempre que no sean de Berlanga o Juan Antonio Bardem.  Rajoy aspira al Oscar de señor de derechas clásico, que solo debate con quien puede ser presidente.  Cunde el mensaje. Los otros, para ellos, están de atrezo.

El problema es que no vivimos en una ficción. Todos los atropellos, recortes, expolios y engaños sufridos, el aumento de las desigualdades, no habrán servido para nada si no se sale a la realidad. La más amarga certeza de este período innoble es que por el camino que proponen los principales guionistas no habrá cambios, o cosméticos en el menos malo de los supuestos.  Y por una buena temporada ni se podrá construir frente a ese futuro de quiebras que venden empaquetadas en sonrisas.

Hubo un tiempo, mucho tiempo, décadas, siglos, en los que el poder solo podía recaer en un hombre, joven, y rico o de alta cuna. No se podía concebir otra opción. Con el tiempo, mucho tiempo, esfuerzo, víctimas y hasta heroicidades, algo cambió. En el mundo y en España. A muchos les costó imaginar a Ada Colau o a Manuela Carmena de alcaldesas de las dos principales capitales españolas.  Y a muchos otros alcaldes y concejales. A plenos donde los gestores se parecen a la gente, para desesperación de quienes siempre manejaron los hilos.

En Borgen, la aclamada serie de la televisión pública danesa, políticos y medios llegan a plantearse “si una mujer puede ser primera ministra”, dado que la que ocupa el cargo ha cogido una excedencia de un mes para atender a su hija. Enferma, por cierto, con la ayuda de los dardos del mal periodismo intencionado. Birgitte Nyborg cita a las primeras diputadas de su país en los albores del siglo XX –quién las hubiera tenido en otros lares como éste- para concluir: “Quienes así hablan llevan un siglo de retraso”.

Siglos de retraso u otra película de fantasía. No nos hagan pensar en candidatos marioneta en defensa del guión que pueden ser intercambiables, hay quienes quieren llevar sus ideas a la presidencia con total convicción. Sobre todo, porque aquí no estamos inermes en la butaca: vivimos, con cuanto implica. Y soñamos en un futuro mejor.

*Publicado en eldiario.es

La desigualdad generacional también vota el 20D

MITIN DE RAJOY EN OLMEDO (VALLADOLID)

Rajoy jugando a captar votos de mayores. Olmedo, Valladolid

El último barómetro del CIS ha vuelto a sorprender dando una victoria holgada al PP. El estado de opinión conservador que pronostica otorga buenos resultados a Ciudadanos, hunde  al PSOE, frena Podemos aunque mejora con las mareas de izquierda, y baja también a Unidad Popular. El dato más relevante es un 41,6% de encuestados que no tiene decidido el voto a pocos días de acudir a las urnas. Con su participación todo podría dar la vuelta, o justificar estos resultados del CIS, poco coherentes con todo lo ocurrido hasta ahora. Pero hay más variables a tener en cuenta. En particular cambios generacionales profundos que influyen en el voto.

Esta legislatura, la del PP de Mariano Rajoy, tiene como una de sus principales señas de identidad el pronunciado aumento de las desigualdades. Y en todos los terrenos. Desigualdad económica, entre los seres humanos, entre hombres y mujeres en particular, en el acceso a todos los servicios: sanidad, educación y vivienda como pilares esenciales. Derivas que se venían marcando, incluso desde hace décadas, han encontrado en las políticas de este conservadurismo neoliberal y éticamente laxo su mejor caldo de cultivo.

Un primer gráfico nos mostraría la pirámide demográfica: España se ha hecho vieja. De los más de 36 millones de ciudadanos con derecho a voto, casi la tercera parte, 11,5 millones, tienen más de 60 años. Casi el doble de los que había en las primeras elecciones democráticas.  Mientras tanto, ha disminuido el número de jóvenes electores que apenas llegan al 15%, ni aun extendiendo el tramo hasta los 30 años.

El desarrollo, una mejor sanidad, han ido aumentando la esperanza de vida, en la tónica de los países más civilizados. Al mismo tiempo, el control de la natalidad y, en su caso, las dificultades económicas disminuyen el número de hijos, para adaptarlo al que se puede atender.  En los años setenta del siglo XX, España registraba una tasa de crecimiento vegetativo del 10% (Informe FOESSA) como los países en vías de desarrollo, mucho más si son católicos por decreto y sin píldora anticonceptiva como sucedía en el nuestro.

Acabamos de saber-por el INE (Instituto Nacional de Estadística) que la mortalidad se ha disparado en España en aumento descomunal: más del 10,5% en el primer semestre de 2015, en datos absolutos. Esta tendencia se inició en 2012, con la cifra más alta en una década. Era el primer año de gobierno del PP y sus recortes en sanidad. Esa disminución en concreto, los copagos farmacéuticos y el aumento de la pobreza son las variables que suelen influir en vivir menos años. Los olvidados e intocables suicidios entran, probablemente, en la estadística. También ha descendido el número de nacimientos (un 0,8%). Y por tanto el balance: estamos en crecimiento negativo.

El hecho es que el 20D será mayor la capacidad de decisión de los mayores que de los jóvenes.

La segunda instantánea nos remite a los ingresos disponibles según la edad: Hemos llegado a la situación insólita de que la renta que perciben los jubilados supere a la de los trabajadores en activo. Por el baremo que el INE llama “unidad familiar”. Y eso cuando los pensionistas españoles cobran menos de la media europea (15.574  euros frente a 19.441 de promedio en la UE). Los interesados pueden ver datos complementarios en un excelente trabajo de Luis Faci publicado en CTXT este verano. El Gobierno ha tratado menos mal a los mayores retirados por el supuesto “nicho electoral” que representan. Y dado que contribuyen a la ‘paz social’ haciéndose cargo con sus pensiones y ahorros de sus hijos y nietos. Hasta el 80% de ellos les prestan algún tipo de apoyo económico. No será eterno. Y menos con políticas ultraliberales que acaban reduciendo la esperanza de vida –esas que según el CIS van a ganar las elecciones-. Se añade la Reforma Laboral del PP que ha supuesto una merma considerable de los sueldos.  Los datos constatan –de forma inequívoca- un empeoramiento generalizado de los salarios y condiciones laborales, excepto en los puestos mejor remunerados que se han mantenido o incrementado.

El problema, mucho más allá del 20D, es que las oportunidades  de trabajo difícilmente van a crecer. La economía financiera –que solo mueve anotaciones contables- se ha desbordado en detrimento de la real y para producir ya tienen a los países de mano de obra aún más, mucho más, barata.  El lema de que “el trabajo esclavo de unos, perjudica a todos” cada vez es más constatable, si alguna vez no lo fue. Y también que, por todos los medios que se quiera oír hasta con los oídos tapados, nos dicen que las pensiones no son sostenibles. Las últimas recomendaciones de la OCDE, esta misma semana como aviso a navegantes, dejan claro que los nuevos jubilados no dispondrán de ingresos suficientes para cubrir sus necesidades y se propone pensar en alguna ocupación acorde con su edad y aptitudes. Ultraliberalismo puro.  De echarse a temblar. Y eso el día en el que el PPmetía mano de nuevo en la hucha de las pensiones a la que ha dejado exhausta en sus 4 años de mandato.

El tercer esquema al que atender habla de las intenciones de voto por tramos de edad. Y es el que, teniendo en cuenta los anteriores, más interesa ahora.

El bipartidismo se mantiene con los mayores de 55 años que –recordemos viene a ser la franja más numerosa de votantes-. Los apoyos de los jóvenes en cambio les son escasos, sobre todo al PP. Los menores de 35 años se decantan por Podemos y Ciudadanos , mucho más por el partido que lidera Pablo Iglesias. Y es el tramo en el que se anotan más indecisos.

Y más bajas. Involuntarias. Aquí entra otra variable: el voto en el exterior.  Pese a todas las protestas y campañas, las dificultades para ejercer ese derecho a los numerosos jóvenes  y menos jóvenes que el paro ha expulsado de España, van a dejar fuera de las urnas al 94% de ellos. No podrán votar no menos de 1.750.000 españoles. Una anomalía que habría de subsanarse inexcusablemente y ya porque el resultado se adultera sin ellos.

No es cierto que todos los mayores voten conservador, uno siempre conoce… excepciones.  O no tanto. Esa generación, con menos estudios, hubo de luchar por construir un país democrático y se movió entre el trabajo, el coraje e ideales más o menos ingenuos –desde las flores hippies al rechazo de la guerra y prácticamente “inventar” el rock-. Es cierto que, por ejemplo, en los hogares de ancianos de la Comunidad de Madrid bailan ‘El Relicario’, un cuplé, agarrados, como hacían sus padres, no ellos. Estampa de películas en blanco y negro que presencié boquiabierta meses atrás. Hay una cierta tendencia a la gerontocracia, propiciada por el involucionismo que ha imprimido el PP a la sociedad española. Hace ya mucho tiempo que se ensalza la juventud mientras se le siegan oportunidades, ahora los conservadores entre los mayores marcan su impronta. Y la eterna brecha generacional se agranda, o se agranda como siempre el inmovilismo y los deseos, la necesidad, de cambio.

El éxito de Ciudadanos es explicable precisamente por esto. Para muchos mayores “los jóvenes” han de ser como Albert Rivera. Repeinados, con vestimenta clásica, moderados, fieles a los preceptos. Pedro Sánchez es aceptado al menos por sus características coincidentes con el modelo, aunque un punto de insolencia le haga menos homogéneo. El resto de los nuevos valores cumplen el estereotipo al completo; incluso la hoy vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, a quien se considera ‘muy preparada y formal’, ignorando su mano férrea en la aplicación de las políticas de Rajoy y las suyas propias en algunas decisivas, como la informativa. Alberto Garzón también les gustaría “si no fuera tan radical”. Pablo Iglesias y los líderes de Podemos se apartan por completo del prototipo para este sector, aunque lo sean para jóvenes y la ‘gente corriente’. Al igual que Garzón.

Más viejos que jóvenes. Más poder de decisión de los mayores. Con más ingresos estos dentro de una precariedad galopante para todos. Un futuro oscuro, salvo el de quienes se baten por lograr ese puesto al sol del poder y los pocos que de entre ellos lo consiguen.

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La última variable nos remite a su acceso a la información. El 70% de los españoles, insistamos, dice hacerlo por televisión, incluidos los debates espectáculo de estructura arbitraria. No son los jóvenes, ellos apenas ven cadenas convencionales. La campaña electoral también se va a jugar, se va a seguir jugando, en la tele. Para gran parte de la generación que ahora sobrepasa los 60 años, El País todavía es un periódico progresista. Más de la mitad de los que no ven otro horizonte que el bipartidismo, no se acercan a Internet  ni para hacerse una cuenta de correo electrónico, privándose  de encontrar su propia información y criterio. La realidad que tiene muchos más matices que los ofertados en pantalla o papel plano. Y con anuncios.

Habrá vida tras el 20D y, si nos descuidamos, puede ser al compás de ‘El Relicario’… como último cuplé.

*Publicado en eldiario.es

Nueva descarga de la Doctrina del Shock

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En La naranja mecánica (1971), Stanley Kubrick denunciaba con sarcasmo las técnicas de condicionamiento clásico o pavloviano

Constatamos a diario  el profundo cambio operado en la sociedad occidental y en la española como apéndice que nos afecta específicamente. Apenas damos crédito a lo que estamos viviendo y al contraste que ofrece con momentos similares años atrás. ¿Qué ha podido ocurrirle a esta sociedad, a los gobernantes que la representan, para reaccionar como lo están haciendo? El impacto ahora son los atentados de París de hace dos semanas y la amenaza del terrorismo yihadista que, de repente, paraliza ciudades enteras como Bruselas. No nació ayer ni se gestó en tres días. Lo que sí regresa es la siembra del miedo y el recorte de libertades. Un clásico. ‘La Doctrina del Shock –brillante imagen literaria de la periodista y escritora Naomi Klein- está asestando una nueva descarga.

Pocas evidencias serán más significativas que las que enfrentan a Francia en 2003 y en 2015. Entonces, el Gobierno de París lideró la oposición a la invasión de Irak guiada –como el tiempo demostró- por los habituales intereses comerciales y de hegemonía política y basándose en mentiras: las inexistentes armas de destrucción masiva. Pero también la lucha contra el terrorismo y “el eje del mal”. Es paradójico que aquello, la guerra de Irak, fuera el germen donde creció ISIS que ahora ha atacado Paris.

El discurso en la ONU, en febrero de 2003, del político conservador Dominique De Villepin, un intelectual, escritor y poeta, ha entrado en los anales de la historia. Razonaba por qué era prioritaria la paz, desde “un país viejo, Francia, un viejo continente como el mío, Europa, que les dice hoy, que ha experimentado guerras, la ocupación y la barbarie”. Es el mismo país, un poco más viejo, el ahora liderado por dos socialistas, Françoise Hollande y Manuel Valls -funcionario el uno, político temprano con estudios de historia el otro- que han descubierto su pasión por la guerra. Aunque la venta de armas de Francia a contendientes del polvorín sirio y sus ideólogos aportara algún síntoma y, desde luego, de doble moral. Villepin, regresa con un artículo en Liberation donde titula y argumenta en detalle: “ La guerra no nos hace más fuertes, nos hace vulnerables”. “Responder con la fuerza [a Daesh] equivale a apagar fuego con un lanzallamas”, destaca.

La cercanía de las víctimas que dejó la barbarie terrorista en París, explica la conmoción –aunque sean muchos más los abatidos por la misma causa fuera de Europa-. Pero la reacción sobredimensionada de los gobiernos no hace sino aumentar la sensación de peligro y puede que la amenaza real. Nada peor que el miedo y el desconcierto para que el agresor se crezca.

Y está teniendo otras consecuencias menos evidentes que deberían hacer recelar a los ciudadanos. El Reino Unido de Cameron, en su cruzada para desmantelar la sanidad pública, NHS, argumenta para su dotación presupuestaria las mayores necesidades “en seguridad” y en Ejército –también se apunta entusiasta a la guerra-. La seguridad total no existe, pero muchos podrán empezar a morir de cualquier enfermedad con varios policías patrullando su agonía.

Cierre de fronteras, asaltos sin respetar lo más elemental, culpas indiscriminadas… récord de alzas bursátiles para las empresas de armas y políticos de mano dura que suben su cotización electoral.

Es la sociedad quien se la da. Quien al parecer optaría por vivir en una jaula –con televisión y dispositivos móviles, eso sí-  con tal de que le garanticen la entelequia de la seguridad.  Los gobernantes tienen, sin duda, la obligación de proporcionárnosla, sin errores, ni trampas por cierto, y respetando derechos. Pero ni aun así la inmortalidad está garantizada.

España, nuestro calvario particular, también nos alarma.  En momentos críticos ,la amenaza exige un gobierno con experiencia como el de Rajoy, nos clavó de propaganda TVE (sin consecuencia alguna). ¿Experiencia en qué? Dada la desvergüenza con la que el terrorismo es usado como baza electoral, convendrá recordar un hecho objetivo: el 11M se produjo con el PP en el Gobierno y Rajoy de vicepresidente. Y en ese día está otra gran diferencia de la preocupante transformación social operada. Todavía es el atentado más grave que se ha producido en Europa,y los españoles reaccionamos sin miedo y castigando la manipulación.

Por cierto, nadie nos ha explicado la mutación del Pacto Antiterrorista aprobado en febrero por PP y PSOE en Pacto Antiyihadista. Ni que se hayan evaporado las reticencias dentro del partido socialista y el frontal rechazo del resto de la oposición por su merma de libertades y derechos para todos. Ni que sea ahora “esencial” suscribirlo bajo amenaza de excomunión del club de los responsables, dando por hecho que bombardear es el único camino.

El problema es más complejo. Exigíamos, el 15M, con más del 80% de aceptación popular, “no ser mercancía en manos de políticos y banqueros”, y ahora , según las encuestas, les vamos a dar un cheque en blanco por 4 años. Para las sobras que hayan quedado.  Se tragan recortes, mentiras, la más hedionda corrupción. Sabemos que hay mucho corrupto vocacional en España pero ni siquiera eso lo explicaría.

Cuesta también entender a un país que vivió un golpe de Estado, una guerra civil de 3 años, y 40 más de dictadura que siguió matando, con miles de muertos aún por las cunetas, con las heridas incurables de tal atrocidad, vivir semejante festín de franquismo en el aniversario de la muerte de su héroe. Con total permisividad.  Y tanto o más -por lo que implica acerca de nuestro futuro- la ofensiva banalidad con la que el candidato sepia, Albert Rivera, y sus Ciudadanos equiparan a “rojos y azules” en busca de no sé qué tiempo nuevo, a edificar, sí, pero sobre bases de mayor respeto, entidad y cordura.

¿Qué nos ha pasado a todos? nos preguntamos. Los que lo hacemos, porque hay miles aposentados en su recreo enjaulado pensando solo en seguir jugando.

La nueva crisis de las muchas que nos han sacudido parte (2007) de una debacle alimentaria provocada por la especulación, con incremento brutal del precio de los alimentos básicos en grandes regiones del planeta, y de un alza desmesurada del petróleo. Con las guerras, las variantes habituales. Puede que la mayor diferencia con ocasiones anteriores  sea la comunicación masiva. Los mensajes que distribuye la prensa adoctrinada. El mundo feliz de Huxley o el infeliz que solo encuentra amparo en un Gran Hermano protector y controlador. “Os exprimiremos hasta la saciedad y luego os llenaremos con nuestra propia esencia”, escribía George Orwell en su libro ‘1984’. Primero hay que dejar espacio con la electroconvulsión, con una sacudida tras otra. Se ha abierto la veda, como ya comentamos, para desenmascarar a los periodistas cortesanos, pero ahí siguen impertérritos. Lo que empieza a calar al menos es el papel determinante de muchos medios convencionales en cuanto nos ocurre.

Están llegando a conminar para que España vaya a la guerra, como hace el diario El País (sin contar a los periódicos conservadores habituales). Al tiempo de colocar en portada de la web y con foto de Pablo Iglesias el clásico de ‘la Caverna’ de vincular con ETA a quien no secunde sus ansias belicistas y por boca de una víctima del terrorismo de ETA. Los candidatos de la prensa, de cada televisión, están claros. ¿Quién compite con semejante aparato para que todo siga igual y cumpliendo determinados objetivos?

Pero la sociedad no es inocente. Cada persona adulta dispone de cerebro y, con él, de sentimientos y ética, aunque intente acallarlos. De una familia o de un colectivo ante el que responder. Capacidad de elegir, al menos en algún grado.

Vivimos un momento similar al que siguió al 11S, gestionado por el peor presidente de los EEUU, George Bush. El que recortó libertades, el que arruinaría las arcas de su país. La máquina del shock, encendida, trabaja de nuevo sin descanso ¿Dónde están los franceses que buscaban la playa bajo los adoquines? ¿Dónde los españoles hartos de latrocinios, abusos y fomento de la desigualdad?  ¿Cómo es posible que el PP pueda ser el partido más votado y con Mariano Rajoy de cabeza de lista, en quien no tiene “ninguna confianza” más de la mitad de los españoles y poca casi el 30%? ¿El que se burla de todos nosotros al huir de los debates yendo al mismo tiempo a programas fáciles de entretenimiento? ¿Cómo es posible?  ¿O la otra derecha presentada por los vendedores clónicos mejor entrenados para la misión? No es fácil el panorama electoral pero menos es la vida que por esta senda nos espera.

En la navidad de 1969, Franco dijo en su mensaje de fin de año a los españoles concluido su programa de sucesión y reformas de leyes: “Todo está atado y bien atado”. Se ha demostrado cierto. Y no sólo en España.  Y aquí estamos, sujetos a la camilla. para recibir cuantas descargas consideren convenientes. Unos contentos, otros tratando de zafarnos. Sabemos que cualquier lazo es susceptible de ser desanudado. De no hacerlo, como siempre nos dará otra vuelta más. Y que la electroconvulsión llega a abrasar el cerebro y la dignidad.

*Publicado en eldiario.es

Cuando Francia lideró la oposición a la Guerra de Irak… que terminó por alimentar a ISIS

Era el 14 de Febrero de 2003 y Dominique de Villepin, Ministro de Exteriores del entonces gobierno conservador francés, pronunció un discurso memorable en la ONU. Tras desgranar argumentos y consideraciones, concluyó con este vibrante final al que han colocado música para acentuar su carácter épico.

Señor Presidente, a los que se preguntan con angustia cuándo y cómo vamos a ceder a la guerra, yo diría que nada, en ningún momento, en el seno de este Consejo de Seguridad, será hecho con precipitación, incomprensión, desconfianza o miedo. En este templo de las Naciones Unidas, somos los guardianes de un ideal, somos los guardianes de una conciencia. La pesada responsabilidad y el inmenso honor que son los nuestros deben conducirnos a dar prioridad al desarme en la paz. Y es un país viejo, Francia, un viejo continente como el mío, Europa, que les dice hoy,  que ha experimentado guerras, la ocupación y la barbarie. Un país que no olvida y sabe todo lo que debe a los luchadores por la libertad venidos de América y de otros lugares. Y, sin embargo, no ha dejado de estar de pie frente a la historia y el hombre. Fiel a sus valores, quiere actuar con decisión con todos los miembros de la comunidad internacional. Cree en nuestra capacidad para construir juntos un mundo mejor”.

Villepin llegaría a ser presidente del gobierno de la República francesa. Escritor, poeta, historiador, hablando varios idiomas entre ellos el español, fue un político controvertido que suscitaba rechazo en algunos compañeros de partido, en particular en Nicolas Sarkozy que mantenía con él una fuerte rivalidad. El hoy nuevamente candidato de la derecha le llevaría varias veces a juicios bajo acusaciones de las que Villepin salió absuelto.

De liderar el rechazo a la guerra de Irak, Francia ha pasado a liderar… la guerra contra el terrorismo de ISIS. Aunque no es un Estado como tal. Aquella guerra -que sí se llevó a cabo con la excusa de unas armas de destrucción masiva que nunca existieron- fue precisamente el inicio de este terrorismo descarnado que desgrana ISIS (recordemos los artículos de Olga Rodriguez e Ínigo Sáenz de Ugarte). El armamento que se  vende a los terroristas y a quien inspira y subvenciona esta degeneración violenta del Islam, el petróleo que se les  compra de contrabando, son añadidos posteriores que entran en la ecuación. Con otros muchos a valorar.

Impresiona hoy escuchar al conservador Villepin, mientras el socialista francés Hollande lidera una acción belicista totalmente contraria a aquel espíritu  y Europa derriba sus señas de identidad, inmersa -si es así- en la “precipitación, incomprensión, desconfianza o miedo”. Al menos es lo que está experimentado con todo el conjunto buena parte de la sociedad.

Esta terrible paradoja  lleva a grandes reflexiones. Radical contraste en el discurso, en las reacciones y en las acciones.

La guerra de los intereses oscuros

A estas alturas de la historia, unas pocas cosas están claras:

  1. las víctimas de varios países asesinadas o heridas en París por el terrorismo yihadista el viernes 13 de Noviembre, en primer lugar.
  2. El origen de este fanatismo cruel al extremo: en el contexto de la invasión de Irak. Previamente, por supuesto, estuvo Afganistán. Donde EEUU llegó a entrenar -según fue apuntado- al propio Ben Laden para desestabilizar a los rusos que ocupaban el país. En Irak asistimos a una importante escalada. Tomemos el artículo de Olga Rodriguez que ha sido testigo directo en la zona de múltiples fases de sus desarrollo. Un gran trabajo del que entresaco unas cuantas ideas fundamentales:

    “Los inicios de lo que después sería el ISIS

    Los antecedentes que dieron lugar al ISIS surgen en el contexto de la ocupación de Irak. Tras la toma del país por las tropas británicas y estadounidenses (y españolas hasta 2004), se formaron diversos grupos armados para luchar contra los invasores.

    Entre ellos aparece la autodenominada organización de la base yihadista en Mesopotamia (procedente de Jamaa al Tawhid wal-Jihad, nacida en 1999), conocida en la prensa como Al Qaeda en Irak. Posteriormente se uniría a otros grupos bajo el nombre primero de Consejo de Muyaidines y después, en 2006, Estado Islámico de Irak.

    ISIS se fortalece y avanza tras múltiples errores en la zona y por parte de EEUU sigue contando Olga Rodriguez:

    El ‘Estado Islámico’ en Siria

    La represión gubernamental iraquí contra todo tipo de queja o protesta aumentó y llevó al extremismo a algunos sectores de la oposición.

    Lo mismo ocurrió en Siria, donde las revueltas habían estallado en marzo de 2011. El ‘Estado Islámico’ de Irak envió una delegación a Siria en agosto de 2011, cuando la guerra civil siria ya estaba en marcha, tras el aplastamiento de las revueltas por Bashar al Assad.

    El líder del ‘Estado Islámico’ de Irak, el clérigo Al Bagdadi, formateado tras su paso por la cárcel de Camp Bucca y la guerra, anunció en 2013 la creación del ‘Estado Islámico’ de Irak y Levante (Siria).

    El auge del ISIS 

    En 2014 el ‘Estado Islámico’ se hizo fuerte en Siria e Irak. Miles de hombres del ISIS, armados y protegidos con humvees y tanques, tomaron varias ciudades iraquíes sin apenas resistencia.

    Guerra de intereses:

    La guerra contra el terror

    Los aliados de EEUU en Siria en la coalición que bombardea el país han sido entre otros la monarquía absolutista de Arabia Saudí, que sigue consintiendo el apoyo al Daesh desde su país.

    Washington y los saudíes también operan juntos, con Emiratos, en la coalición que bombardea Yemen, donde están creando más caldo de cultivo para el terrorismo con ataques como el que el pasado septiembre mató a 131 personas e hirió a cientos más.

    Las matanzas como la de París son habituales en Oriente Próximo y Medio, ya sea por ejércitos o por grupos terroristas. La llamada guerra contra el terror, la estrategia de las bombas y las intervenciones, se ha mostrado ineficaz: lejos de menguar, el terrorismo y la violencia crecen.

    François Hollande decía el sábado que la masacre de París es un acto de guerra. En realidad Occidente participa en una contienda desde que se involucró en Afganistán armando a los muyaidines que devinieron en los talibanes. Luego llegarían Irak, Libia, Siria, Yemen… Pero al ser guerras que se libran lejos de nuestras fronteras, solo nos acordamos de ellas cuando algún macabro eco llega a nuestros territorios”.

  3. CÓMO SE FINANCIA ISIS. Para una de sus fuentes, el contrabando de petróleo, veamos en este caso el artículo de Miguel Ángel Medina en El País, del año pasado, sin que se sepa nadie haya hecho nada por cambiar esta situación:

    “El Estado Islámico controla zonas petrolíferas al norte de Irak y vende petróleo de contrabando, señala Rojo. “La organización no tiene oleoductos ni barcos, pero despacha el combustible en enormes camiones a intermediarios que van a comisión. Este crudo, que venden a un 30% del precio del mercado, se recibe en los países vecinos y no es descartable que acabe llegando Occidente tras haber sido refinado en otro lugar”, añade (el arabista Pedro Rojo.

  4. La guerra declarada por Hollande es un error. Para este punto tenemos, de nuevo, a Íñigo Sáenz de Ugarte, guerraeterna, en otro análisis imprescindible de principio a fin. Pero señalemos algunos puntos:

    “Es un triunfo para ISIS

    Declarar la guerra al grupo yihadista supone concederle un triunfo propagandístico de consecuencias difíciles de prever. Es el mismo estatus de combatiente en la guerra contra Occidente que Al Qaeda siempre anheló. ISIS no es un Ejército. Las personas que disparan con fusiles de asalto contra civiles en un restaurante o una sala de conciertos no son combatientes ni protagonistas de ninguna guerra. Son asesinos que deben ser perseguidos y detenidos. Si la policía y los servicios de inteligencia necesitan más medios y competencias para hacer frente a esa amenaza, ese es un debate que una sociedad democrática debe ser capaz de afrontar.

    “Ignorar el origen de las ideas de ISIS

    Lanzar una guerra contra ISIS en Siria es inútil si no nos enfrentamos a la base ideológica que anima a los grupos yihadistas que operan en Siria u otros países. De lo contrario, acabar con ellos será sólo una etapa más en una guerra interminable. Si Hollande es sincero en su intención de acabar con la funesta ideología que está detrás de ISIS, debería señalar al país que ha alentado y financiado la versión más violenta del salafismo en las últimas décadas.

    Ese país es Arabia Saudí. El pacto fundacional del Estado saudí entre la dinastía que lo formó y los clérigos wahabíes continúa siendo la base ideológica de un país que inocula al resto de sociedades musulmanes su visión retrógrada del Islam, con la ayuda de los fondos inagotables del petróleo. Para ellos, los fieles de otras religiones son una influencia impura, y en ellos incluyen a los musulmanes chiíes, y por tanto de una manera u otra deben ser combatidos.

    El presidente francés, Françoise Hollande ejemplifica, precisamente, el doble rasero de muchos líderes occidentales. Esto sigue diciendo Sáenz de Ugarte:

    Hollande, el nuevo campeón de la lucha contra el terrorismo yihadista, viajó recientemente a Arabia Saudí para vender cazas militares por valor de 6.000 millones de euros, además de otros muchos contratos civiles. Si ISIS es el mal absoluto, parece que eso no impide hacer negocios con los arquitectos de ese mal en caso de obtener beneficios económicos.

    No, no es una guerra (y no necesitamos un Bush francés) había titulado Sáenz de Ugarte su artículo.

    Esta es la conclusión:

    España y Gran Bretaña sufrieron en la década pasada ataques similares al ocurrido en París. Con ser horrible, esta es una situación por la que hemos pasado antes en Europa. Hemos visto a jóvenes ver sus sueños mutilados, a padres enterrar a sus hijos, a trabajadores asesinados cuando acudían a sus puestos en el transporte público. Siempre hemos tenido delante el mismo dilema y, a pesar de haber cometido muchos errores cuyas consecuencias aún estamos pagando, ha persistido en la mayor parte de la opinión pública europea la idea de que restringir al máximo los derechos civiles y embarcarse en aventuras imperiales en Oriente Medio sólo puede agravar nuestra situación. Si no somos como los terroristas, y no lo somos, tenemos que demostrarlo. España lo demostró después del 11M.

    Es el momento de apoyar a Francia de múltiples maneras porque es un aliado y porque sufre ahora lo mismo que sufrimos antes nosotros. No es el momento de lanzarse a las armas junto a un líder político desacreditado hasta ahora en su país y que iba en camino de ser derrotado en las próximas elecciones. No necesitamos un George Bush francés.”

    Apenas es una aproximación, hay muchos matices que sin duda figuran en los artículos completos y en otras publicaciones.

  5. Rebaños de simplistas y patrioteros, siguen los mandatos de los amos del sistema y sus portavoces. Lo más cierto e irremediable son los muertos y los heridos, de todas las guerras libradas por intereses espurios varios. hollande.paseillo

 

Tres miradas lúcidas sobre los atentados de París y la guerra contra el terrorismo

Suenan tambores de guerra, sí. Francia, el país sacudido por los terribles atentados del viernes, la enarbola y se ha apuntado prácticamente toda la prensa y la política europeas. Deduzco por lo que leo que se ha decidido cambiar el estatus del concepto. Moisés Naím, lo resume quizás en este artículo que viene a ampliar esta idea:

Los actos de guerra solían ser monopolio de los Estados. Ya no. Los terroristas solían ser “bandas” o “grupos”. Ya no. Y el agredido en Francia no es sólo un Estado nación y sus ciudadanos, sino también un conjunto de valores y principios. Obviamente necesitamos un nuevo lenguaje para entender lo que está pasando.

En estos momentos de dolor, tan viscerales, tan proclives a instrumentalizar la tristeza, la rabia que sentimos, e inducir el miedo, es imprescindible buscar análisis lúcidos. He encontrado tres.

Íñigo Sáenz de Ugarte, Guerraeterna, subdirector de Eldiario.es,firma este completo artículo que aconsejo leer en su integridad. Solo destaco una de las Siete preguntas incómodas…  por motivos de espacio, pero hay que verlas en su conjunto.

¿Nos enfrentamos a una guerra que hay que afrontar como tal y sin contemplaciones?

Ese es el punto de vista de los halcones y de los que piensan que no hay problema estratégico que no se pueda solucionar matando gente. Son los que creen que cada año nos enfrentamos al dilema de Neville Chamberlain y que ignoramos que siempre hay que luchar contra el mal absoluto con las armas en la mano.

Desde 2001, los países occidentales han invadido Afganistán e Irak. Han lanzando sus drones sobre Pakistán, Yemen y Somalia en una campaña permanente que nunca tendrá fin. Han impuesto en Libia una zona de exclusión aérea que propició el derrocamiento de Gadafi. Han tolerado la invasión saudí de Yemen. Han reconstruido ejércitos como el iraquí que se han revelado como una banda mediocre y corrompida. Han anunciado que el régimen sirio debía desaparecer, ayudado a algunos grupos insurgentes y tolerado que saudíes y turcos armen a los más peligrosos de los enemigos de Asad. Han lanzado una campaña de bombardeos contra ISIS que lleva ya 8.125 ataques aéreos hasta el 12 de noviembre (con un coste de 5.000 millones de dólares, una media de 11 millones diarios), a la que ahora se ha sumado Rusia.

No parece que en catorce años la ideología oficial de Occidente haya sido el pacifismo. Sarkozy ha dicho que “nada puede ser como antes, debe ser como antes, debe ser una guerra total”. Entonces, ¿cómo definiría lo que ya ha ocurrido desde 2001?

Javier Valenzuela, ex corresponsal y ex director adjunto de El País en los mejores tiempos, publica ahora en Infolibre ¿Nos quedará París? Estos son algunos de sus contenidos:

Sin desecar los pantanos donde crece esta peste, derrotar a ISIS es un trabajo de Sísifo. Sería útil no arrojar más gasolina al fuego matando a civiles en operaciones militares en Oriente Próximo, incluidas las llevadas a cabo con drones. Ayudaría el comprometerse a fondo en una justa resolución de conflictos como el de Palestina. Y también pensar en algo así como un Plan Marshall para promover crecimiento con protección social desde el Atlántico hasta India. Y, por supuesto, apoyar a los demócratas de ese inmenso territorio poblado por jóvenes. Y, ya que estamos en ello, dejar de mirar para otro lado cuando se trata de Arabia Saudí, promotor y financiador de la versión salafista del islam que inflama a los yihadistas.
Ese tipo de cosas, lo sé, requieren tenacidad, paciencia, astucia. El comentario de taberna es más fácil. Confundir el todo con la parte es más fácil. Dirigirse a las vísceras bajas es más fácil. Subirán la islamofobia y la ultraderecha. Al Frente Nacional de Le Pen se le vuelve a ensanchar el bulevar de la Asamblea Nacional y, quién sabe, del Elíseo. La derecha y la ultraderecha recogerán en casi toda Europa la cosecha electoral del miedo. Crecerá el recelo ante los refugiados de Siria y otros países. Seguimos adentrándonos en zona de curvas peligrosas.
Lo más fácil no es siempre lo mejor. La mejor respuesta al fanatismo no es otro fanatismo. La mejor respuesta es la suma de la libertad y la razón.
Y  finalmente Enric Gónzalez otro grande, ex corresponsal de El País, que, tras su despido, escribe en El Mundo. Se fue a París e hizo lo que es realmente una crónica: el relato preciso y humano, para concluir con una reflexión más amplia que aporte claves:

Sólo ‘Le Monde’, que se rige por horarios particulares y se publica a media mañana, ofrece una versión más o menos completa de lo ocurrido. La prensa, ‘Le Monde’ incluido, utiliza la palabra guerra en titulares como “Es la guerra” o “La guerra llega a París”. Resulta normal que ante una agresión tan brutal se recurra a sustantivos rotundos. Sin embargo, uno tiende a pensar que hay guerras y guerras.

En una guerra como la de Irak, o la de ahora en Siria, o en Túnez, o en regiones africanas donde impera Boko Haram, la marca del yihadismo subsahariano, lo que ocurrió en París el viernes por la noche ocurre cada noche, una noche tras otra, una semana tras otra. Hay barrios que viven de forma permanente bajo las bombas y las balas, entre secuestros y mutilaciones, sometidos a un terror constante. Lógicamente, a la gente le entran ganas de escapar y lo hace en cuanto puede. La gente que sufre esas guerras busca refugio. En la actualidad irrumpe en Europa y sigue aglomerándose a sus puertas.

“Lo más fácil no es siempre lo mejor. La mejor respuesta al fanatismo no es otro fanatismo. La mejor respuesta es la suma de la libertad y la razón”, decía Valenzuela.

La única Patria de la derecha neoliberal es el dinero

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Vivimos momentos que se dirían prebélicos, si nos atenemos a las dramáticas expresiones que arrojan los medios: desafío, reto, órdago, provocación, deslealtad, secesión, Golpe de Estado. Hay informativos que abren con declaraciones políticas de tal tenor que una persona distraída pensaría que acaba de desencadenarse la III Guerra mundial. No es que lo que está sucediendo en Catalunya y el resto del Estado no tenga su importancia, pero cuesta creer en la sinceridad de tantos dirigentes que venden a España por parcelas y a sus ciudadanos completos. Sus actos evidencian que su única Patria es el dinero.

Con plumeros como estandarte, han emprendido una de esas cruzadas habituales en nuestra historia. Como en la Edad Media, luchan por sus intereses con la financiación que aporta el populacho, en buena parte contento de seguir una bandera. Bajo ella se ocultan, sin barrer, recortes y atropellos. La paradoja hoy es que muchas personas se batirían tanto o más por los colores de su equipo de fútbol. Es necesario expresarlo con la crudeza del realismo.

Desde el principio, desde aquel día que –recién llegado Mariano Rajoy a la Moncloa- fue a verle su homónimo en Catalunya, Artur Mas, luciendo una amplia sonrisa, ha sido un duelo, una pugna de intereses y un intercambio de favores. Aquel día el President iba a por un Pacto Fiscal para presentar a sus electores y salió empapado de agua fría y sorprendido de ese trato del compañero de políticas, tan previsible por otro lado conociendo al PP. Sobre la mesa, ambos, han ido poniendo sus prendas y desnudeces y ahí siguen todos ellos: los principales responsables (Mas y Rajoy) y hasta los que pasaban algo más lejos y ven tajadas que llevarse de la bandeja y un hueco estable en la mesa.

Los réditos son claros porque hay gente a la que le enardecen estas visceralidades del presunto patriotismo. Muy útil también el temor y la ansiedad que produce el desorbitado tratamiento mediático: el miedo es el arma más poderosa de control a manos de poderes poco escrupulosos. La lucha por el voto y lo que consigue está clara.  El intercambio de favores también, parece un baile perfectamente orquestado. En este drama, o comedia, o tragedia, hasta un moribundo político como García Albiol, desahuciado por las urnas, camina con el gotero por los pasillos dando  voces. A Rajoy y Mas, también les ha revitalizado. Hablar con sensatez, parece que ni se contempla. Hasta el 20D hay tiempo. O nunca. De nuevo.

Soy de quienes preferirían que Catalunya se quedase en España, si es eso lo que quiere –que parece que sí por los votos de las últimas elecciones-. Más que nada por los muchos valores que nos aporta al conjunto.  Lo inaudito es que esas feroces hordas que odian e insultan a los catalanes quieran mantenerles en el Estado a toda costa. Es una actitud de libro inscrita en el viejo sadomasoquismo español.

Los ciudadanos de este país, de todo el Estado, sufrimos saqueo, recortes, autoritarismo, maltrato en definitiva, por parte de muchos de esos que se llenan la boca con el patriotismo. Nos están vendiendo todo nuestro patrimonio -en buena parte a dinero que tiene poco de Patria-, servicios fundamentales como la sanidad pública o la educación, la dignidad del trabajo, hasta derechos humanos se están vapuleando. Son amores muy hostiles y los exigen indisolubles. La unidad, la convivencia, no se mantiene a la fuerza.  Esgrimir la ley cuando se cambia, añade y utiliza hasta para reprimir la crítica, tampoco parece muy creíble. Cada vez que proclaman que todos somos iguales ante el imperio de la ley o invocan el Estado de Derecho, se muere una bandada de oscuras golondrinas.

En la despiadada selva de la codicia en la que vivimos, lo pragmático sería formar países grandes y fuertes para afrontar con más poder el camino. Es mejor unirse a Portugal que desmembrar España. El sur unido sería interlocutor más potente frente al norte que nos domina. Además se evitan las incomodidades, problemas y sectarismos de las fronteras. Pero, si Catalunya se fuera, seguirían estando ahí. No cortarían los límites territoriales con una motosierra y echarían la tierra andar, ni levantarían vallas para detener a los extranjeros… pobres. Casualmente es lo que está ocurriendo en varios países de Europa sin que moleste con efectividad al mando en Bruselas. Ese fascismo que se abre paso con fuerza y toda permisividad por las entrañas de este continente no genera Pactos de Estado, ni parece suponerle a la mayor parte de los medios desafíos, retos u órdagos. Con los estragos que causó en el pasado.

Pero reflexionemos un poco más sobre cuál es la Patria de los poderes económicos españoles. 34 de las empresas del IBEX35 mantienen la abultada cifra de  810 compañías filiales en paraísos fiscales, según el último informe de Oxfam-Intermon. El único fin de utilizar empresas fantasma alojadas en lugares muy permisivos con la fiscalidad es evadir impuestos en España. Con lo que ellos la quieren y lo patriotas que son y dejan de cotizar aquí 59.000 millones de euros anuales, en el cálculo de la prestigiosa ONG. 

Ahora andan también muy contentos con los “emprendedores” españoles que apuestan por colocar su sede fiscal -nada más que fiscal, las aceras nuestras las usan igual- en Delawere, EEUU. Un Estado que ofrece grandes ventajas de opacidad y que, por matar dos pájaros de un tiro, cumple los deseos de los fondos norteamericanos de tener a los clientes en territorio conocido. Bien pensado, tras la venta de Ana Botella en su etapa de alcaldesa de Madrid, de viviendas sociales a los buitres de esos fondos tampoco es que estuvieran muy faltos de cariño en nuestro suelo. 

Y si, con todo lo que está ocurriendo faltara algo por evidenciar, ahí tenemos a la UE demostrando para quién y para qué gobierna. Tras la bochornosa ejecución de Grecia en ejercicio de fuerza y constatación de cómo funciona el tinglado, se ha plegado a la codicia de las empresas despreciando la salud de las personas. Ha sido demasiado evidente aprobar que los coches diésel nos intoxiquen con el 110% más de dióxido de nitrógeno. Esta ha sido la forma de solucionar el fraude descubierto en Volkswagen y no ha pasado nada.  Ahora se añade que además emponzoñan el aire con dióxido de carbono. Algo harán las autoridades. Para tragarlo. Ya lo han insinuado: el sector emplea a muchas personas, total “solo” mueren unas 400.000 al año (16.000 en España) por la contaminación, según estimaciones ecologistas, y parece que también hemos respirado por encima de nuestras posibilidades. Reducir beneficios con motores menos perjudiciales para la salud, no es una opción. Retirar los diésel, menos. El ministro español José Manuel Soria fue uno de los primeros, si no el primero, en pedir que se tragara  ¿Por qué? ¿Y el escaso eco informativo de una noticia de tal gravedad para la salud?

Recapitulemos ¿Cuál es pues la Patria de toda esta gente?  ¿España unida? ¿La Europa de los valores y el progreso? ¿No es más cierto decir que su Patria es el dinero y el poder? Valore cada cual a quién sirve y qué defiende.

*Publicado en eldiario.es

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Operación Ciudadanos, la belleza de Primark

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Hoy le tocaba la llamada Agencia de Noticias Europa Press. De momento -la mañana es joven cuando escribo esto-. La Operación Ciudadanos es ya tan intensa que Albert Rivera o cualquiera de sus replicantes aparecen hasta al abrir una caja de galletas.

Quienes se afanaban en poner palos en las ruedas de Pablo Iglesias y Podemos en general, o quienes creían estar ante un juego político al uso, descubren ahora que mientras tanto una fuerza crecía con grandes apoyos y que quien está a punto de cantar bingo es Albert Rivera y Ciudadanos.

Por supuesto que es lícito tener opciones políticas y luchar por ellas -faltaría más- pero la Operación Ciudadanos nace con tintes de desigualdad y con apoyos explícitos de los que no se informa adecuadamente. Porque los Ciudadanos pueden ser de derechas, ultraliberales, contar con muchas ayudas y que la mayoría de estas sean del capital puro y duro, pero se ha de saber y no se debe confundir al personal vendiéndolo como “nuevos” y “de centro”.

Antonio Maestre, en La Marea, hace un gran trabajo en el artículo que titula Ciudadanos, el Frankenstein de las élites. A destacar esta reunión y estas ideas:

La connivencia de Ciudadanos con las élites quedó demostrada en una reunión en Barcelona días antes de que Artur Mas anunciara las elecciones del 27-S y que sólo fue advertida por UPyD. Se trata del encuentro del pub Kitty’s, que fue organizado por Juan Lanaspa (hermano del Lanaspa de la Fundación La Caixa) con destacados empresarios y políticos influyentes, como el presidente de Abertis, Salvador Alemany; el presidente de la Cámara de Comercio, Miquel Valls; el presidente de Fiatc, Joan Castells; el ex presidente de Nissan y de Mutua Universal, Juan Echevarría. En lo que respecta al ámbito político, acudieron el conseller de Empresa, Felip Puig (CDC); el diputado del Partido Popular catalán, Enric Millo; la dirigente de Ciutadans, Carina Mejías; y Miquel Iceta, líder del PSC. A la reunión también acudió el Fiscal Superior de Cataluña, José María Romero de Tejada y otros altos cargos del ejercito y la Guardia Civil. Dicho encuentro provocó que Rosa Díez realizara una pregunta al gobierno cuestionando sobre la presencia de altos cargos militares y judiciales en una reunión secreta. La diputada de Ciudadanos de C’s Carina Mejías se negó a hablar sobre lo que se dijo en el encuentro secreto y se limitó a confirmar su asistencia.

Ayer era El Mundo quien nos daba cuenta de otra reunión más. El IBEX 35 se decanta: Quiere alianza entre PP y Ciudadanos. 

Con todo, es mi querido Javier Gallego, Crudo, quién ha llevado al tope de la actualidad -TT en Twitter para los no iniciados- la Operación Ciudadanos. Otro gran artículo, en el que, por ejemplo, dice esto:

Esto es Ciudadanos pero no lo parecen. No lo parecen porque sólo hablan de acabar con la corrupción bipartidista. Como mostró muy bien EL JUEVES, Rivera se ha aprovechado de la senda que abrió Podemos a machetazos en la jungla del bipartidismo. Son dos fenómenos televisivos opuestos. Podemos fue un éxito sobrevenido que llevó audiencia a la televisión. Ciudadanos es un éxito creado por la televisión que está llevando a Rivera hasta la audiencia. Las teles le abren sus puertas y jamás le ponen en apuros, al contrario de lo que ocurre con Iglesias y los suyos. Parece que no es posible un gobierno de este país que no haya sido permitido por las élites. Aunque siempre nos quedarán Colau y compañía para pensar lo contrario.

Permitidme un inciso patrio: En Calatayud (Zaragoza) Francisco Franco sigue manteniendo la Medalla de oro de la ciudad porque en un nuevo intento de la izquierda por quitársela PP, PAR y C´s lo han impedido. Así lo justificaba su portavoz (vía Miguel del Rosal)

ciudadanos.calatayud

Y es que la cita de Labordeta nos ha molestado especialmente a los aragoneses que sabemos quién fue y cómo pensaba y qué les hubiera dicho a los Ciudadanos bilbilitanos. Pero estos chicos ultraliberales son así. Esponjitas.

De la Operación Ciudadanos escribo desde hace tiempo, como sabéis, pero hay una faceta que no hemos tocado: la guapura de sus integrantes de la que no dejan de hablar, aplauden y rebaten hasta los no adictos. Ya sé que les patrocinan las élites y el modelo viene a ser de los que viajan en AVE de vuelta a casa tras una reunión en Madrid o Barcelona -según trayecto- comentando las peripecias de su desarrollo. Pero yo la veo más de Primark, el nuevo templo comercial de las prendas baratas e iguales. Prefabricadas vía China o similares. De las que, como la instalada en la Gran Vía de Madrid a todo trapo, proporcionan bragas y sujetadores a 1 euro. Y en donde, pobrecitas mías, andaban echando curriculums algunas grandes periodistas jóvenes que conozco. Pagan a juego con los precios, creo. Pero esta es el mercado de trabajo neoliberal.

Primark, Gran Vía, Madrid, la tienda más grande de alguna magnitud.

Primark, Gran Vía, Madrid, la tienda más grande de alguna magnitud.

Volvamos a la foto del garbeo de Albert Rivera por Europa Press.  Corte de pelo, ojeras, ya no le falta más que el virado a sepia para recordarme a los oficiales de banca que salían en las películas de los 50. A mi propio abuelo que trabajó en eso, aunque él no llevaba ropas tan elegantes.

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¿Hasta en eso les modelan? Pues no deja de tener su importancia en el conjunto por aquello de los gatos y las liebres. Porque a ver, guapos son estos. Incluso, varios de ellos también por dentro y mucho. Y ya está bien de abaratarlo todo.

guapos

La peligrosa deriva de Europa a manos del PPE azul

PPE.Madrid

Parecía un desfile de momias. Desde Berlusconi -que luce sin eufemismos como si estuviera embalsamado- al propio Rajoy al que homenajeaban. Y no solo por su aspecto sino por las telarañas que invaden su pensamiento. Los mandos de la Europa azul se vinieron a Madrid a defender a la familia que han formado, contra viento, marea y democracia, como ya no tienen empacho en evidenciar.

Portugal ha entrado en aguas políticas peligrosas. Por primera vez desde la creación de la unión monetaria europea, un Estado miembro ha dado el paso explícito de prohibir partidos euroescépticos desde que asumió el cargo por motivos de interés nacional”. Esto lo publicaba The Telegraph, diario conservador británico. Por cierto, tiene más de 2.500 comentarios.

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En efecto, Anibal Cavaco Silva, el presidente de la República Portuguesa, y miembro del partido conservador llamado eufemísticamente “Partido Social Demócrata” (PSD) –véase el uso de las dos palabras para su apellido como indicador-, se ha negado a encargar la formación del nuevo gobierno a la coalición de izquierdas (Socialistas, comunistas y los equivalentes a Podemos) a pesar de que tienen mayoría absoluta. Y ha optado por el candidato de su propio partido: Passos Coelho.

Los medios españoles que defienden la política de recortes que impone el PPE, FMI, la Troika y sus distintas parentelas saludaron con algarabía que el conservador recibiera más votos que los socialistas -en el segundo puesto-, pero no eran suficientes. En eso se basa el presidente del PSD Cavaco –que no actúa como si fuera de la república- para su controvertida decisión. Su mandato caduca el 23 de Enero, es de esperar que los portugueses no lo revaliden y que enmienden el desatino.

Su primo ideológico, Mariano Rajoy, también andaba en ello al llamar a la mayoría de votos “pacto de perdedores” y pretendiendo también enmendar a la brava.

El problema es que la Constitución portuguesa prohíbe volver a celebrar elecciones hasta el segundo semestre del año próximo. Habrá que llegar a otro acuerdo de gobierno, sin volver a las urnas. Dado, además. que las urnas a Cavaco en concreto y su partido partido les importan poco si no les benefician.

Por un lado, están las fuerzas del mal a las que por su ideología se les denomina “fuerzas antieuropeas”. Sus votos deben de valer menos. Y además, Cavaco cree que, con independencia de lo que dicten las urnas, lo más importante es enviar el mensaje correcto a la troika y los mercados,” escribe Íñigo Sáenz de Ugarte.

El viaje a Madrid para jalear a Rajoy tenía, pues, objetivos más amplios: frenar una posible disidencia de la Península Ibérica a los mandatos del PPE. Y que alguien más se anime, Francia en concreto.

El hecho de que Silvio Berlusconi y Víktor Orban hayan brillado con luz propia en la reunión, a la que ciertamente tenían pleno derecho a acudir pues se trataba del congreso del PP europeo, es un buen indicador de que Angela Merkel debe estar realmente preocupada por lo que puede ocurrir. Porque en otras circunstancias, la canciller alemana habría hecho todo lo posible por distanciarse de esos dos personajes, que empañan la imagen de cualquiera que sea visto junto a ellos”, decía Carlos Elordi. 

rajoy.berlusconi

Esta derecha europea, muy conservadora, ya lideró la ejecución de la Grecia de Tsipras con éxito. Les hizo morir al palo con urnas y todo. Más aún, les castigó redoblando la dureza de las condiciones previas por haber osado celebrar y ganar un referéndum. Consentir aquello daba carta blanca para seguir por ese camino.

Pero hay un par de cosas que se van añadiendo y que, aunque parecen no tener relación, la tienen. De un lado, esa UE anda sugiriendo ¡encerrar! A los refugiados para que no molesten. Aquella inmensa reacción al nazismo y la sanguinaria II guerra  mundial se ha desvanecido. Vuelven a querer campos de concentración. Esta terrible imagen.

Campo de Concentranción de Auschwitz

Campo de Concentranción de Auschwitz

¿En qué difiere de esta otra que además quieren institucionalizar?

Hungría. Refugiados.

Hungría. Refugiados.

Si la ideología no es ya preocupante, de otro lado, andamos viendo cómo se las maneja esta gente. No les importa intoxicarnos con tal de que la industria alemana  gane más dinero del que obtendría sin usara los medios pertinentes para impedirlo. Por cierto, Soria, el ministro español, fue uno de los primeros en sumarse a esa petición.

alemania.coches

En definitiva, con el PPE, Partido Popular Europeo, al mando y sus distintas delegaciones territoriales se están destruyendo valores fundamentales de Europa y de la Democracia. Conservadores ultraliberales, como el Partido Popular y Ciudadanos, son de la misma ideología. Los medios que los promocionan no andan muy lejos. ¿O no es más importante informar de todo esto que de si Pablo Iglesias está cansado o de qué se les ha atragantado de Manuela Carmena?

La gran pregunta es ¿Dónde acabaremos por este camino?

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