Grecia vota… a Syriza

Syriza ha ganado las elecciones en Grecia.

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Un 23,1% de los griegos vive en riesgo de pobreza

El PIB ha caído un 25% desde 2008.

La deuda está en el 174% del PIB

El paro juvenil es del 52,8%.

El salario mínimo ha bajado un 20% desde 2010

Los empleos públicos se han reducido casi un 40% desde 2009.

Las pensiones quedaron reducidas a apenas 400 euros y se han suprimido las dos extraordinarias, tras seis “reformas”.

Han cerrado prácticamente todos los ambulatorios como pidió la Troika.

Tres millones de personas, más de la cuarta parte de la población,  se han quedado sin cobertura sanitaria..

El cáncer solo se atiende ya en estado terminal.

Todo esto ha sido a cambio de rescates financieros por valor de 200.000 millones de euros. A los bancos se les entregó 1,6 billones de entrada, al inicio de la crisis, sin contrapartidas. Y luego barra libre.

El Consejo de Europa expresó su alarma.  Este organismo no tiene nada que ver con el Consejo europeo que es UE puro. La UE de hecho se felicita por las “reformas” griegas. Merkel las aplaude y dice que hay que incrementarlas. Mariano Rajoy también. Se encamina a dejarnos como a los griegos si vuelve a ser elegido.  Ya nos queda poco. Todos los índices internacionales muestran a Grecia a la cabeza del descalabro social, seguida de España.

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Forges publicaba  una viñeta que era todo un editorial. Me alegra la vista. Finalmente ha sido así. Queda mucho por hacer, ahora es cuando empieza el reto, pero algo está cambiando y es el primer paso para que cambie Europa. Al Mariánico, se añadan el Especuladórico y el Complicidiábulus (éste es básico porque la gente lo engulle sin darse cuenta del contenido).

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Los españoles que no creen en la democracia

Cada vez que la corrupción salta en noticia para acorralar al PP, sacan de la chistera la presunta recuperación. Y ahora que se añade la proximidad electoral, todos los medios y comentaristas a su servicio redoblan el esfuerzo: la crisis es historia, consumimos como locos, se está creando empleo.

Cualquiera puede comprobarlo, los ciudadanos con un trabajo de algunas horas durante una semana se lanzan a las tiendas a dilapidar el dinero que les sobra. Lo mismo hacen los parados sin subsidio alguno. Levantan las persianas de nuevo los negocios fracasados. Nos crece el dinero en los bancos, disipando nuestra angustia por el futuro. Los ancianos que mantienen a sus familiares más jóvenes les han podido dar un extraordinario con los dos euros mensuales de media que el Gobierno ha subido su pensión. Los niños que no cubrían sus necesidades alimenticias (en cifras récord desde la llegada de Rajoy al Gobierno) ya comen lo que necesitan. Ya encienden la calefacción quienes se morían de frío. Las lacerantes cifras de la desigualdad sobrevenida en pocos años, se han atenuado. Los jóvenes y no tan jóvenes obligados a buscarse la vida en la emigración regresan al paraíso que el PP nos ha preparado a todos en España.

La bonita historia cuela. Especialmente en quienes no han padecido la crisis y nunca tuvieron problemas para consumir. Ha crecido… la confianza, ese sentimiento subjetivo que, como la fe, no precisa asentarse en bases sólidas. La orquesta del Partido Popular interpreta a diario la partitura y dóciles ciudadanos siguen la batuta, la música y la letra, como haría cualquier rebaño de corderos.

Y funciona al punto de que se tiende a priorizar los mensajes económicos del Gobierno sobre otras cuestiones altamente decisivas. Al PP le ha estallado la Gürtel con múltiples imputaciones en su entorno y con un nuevo dictamen (de la Fiscalía en este caso) que corrobora los anteriores: el PP usa caja B y se lucra de la trama, recibe comisiones de empresas a quien entrega obra pública, paga bajo mano y se reparte sobresueldos. El cemento con el que cubren su expresión logra que tales aseveraciones, que mandarían a cualquier Gobierno a casa, ni les salpiquen. Carlos Floriano ya lo ha dicho bien claro: el PP no tiene nada que ver con los delitos cometidos por “algunos”, hablarán los jueces, resplandecerá la verdad y algunos tendrán que pedir perdón.

Hombre, hablar ya habló Baltasar Garzón, el juez que inició la causa. Y Elpidio José Silva, a cargo de otro caso de un pariente muy querido de la familia. Ambos han sido debidamente expulsados de la carrera judicial. A Ruz no le puede dar el PP más facilidades, desde borrar los ordenadores de Bárcenas a largarlo de la instrucción. Siempre apoyado en la legalidad, en su legalidad. Hasta el Fiscal General del Estado dimitió, con lo bien que se había portado al principio. Aquella   viñeta, aquí, de Manel Fontdevila escenificando el intento de control de los jueces –muchas veces consumado– helaba la sangre en su denuncia. Y son tantos ya los que bailan al son de las batutas que maneja la cúpula del Gobierno, que corren a llevar el palito en la boca, que cabe esperar toda clase de atropellos más.

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Los que se están produciendo. Como una máquina que engrasaran y dirigieran a diario las personas más tecnocráticas del Gobierno, nos han dado la vuelta a las leyes del Estado. La ola de terrorismo y de expansión del miedo desde el poder ha caído –en desgraciada carambola– como agua de mayo, pero la ley mordaza o la reforma del Código Penal ya venían de atrás.

Así tenemos en el Gobierno a un partido  implicado, según las investigaciones judiciales, policiales y de la agencia tributaria, en una corrupción de envergadura que dicta leyes severísimas: ¿para proteger a quién de quién? Se diría que a su proyecto –de país, personal y de empresa– de las protestas sociales. Esa pretendida lucha por la transparencia y contra la corrupción casan mal con el rechazo a rebajar la cifra del delito fiscal o las que marcarían la prisión por donaciones ilegales. Asombra que personas normales apoyen semejante paquete. La labor de filigrana que está llevando a cabo el PP se demuestra hasta al introducir en la Ley de Seguridad, por ejemplo, modificaciones que afectan a otras leyes (como la de extranjería), evitando tener que pedir dictámenes a organismos competentes o sufrir ningún control.

Esto se ha convertido en un festín en el que ‘demócratas’ de toda la vida se animan unos a otros. Podemos llegar a imaginar las reuniones del Consejo de Ministros con peticiones de este tenor: ‘Pues yo me pido delito de terrorismo para los escraches, que son muy molestos’. Esa reforma del Código Penal que preparan para que apruebe su aplastante mayoría, y que tan magistralmentecontó Gonzalo Cortizo, llega a proponer que sea considerado terrorismo “alterar la paz social y el funcionamiento de las estructuras políticas”. En ambiguo, para que entre todo. Pero ¿qué es alterar el funcionamiento de las estructuras políticas? ¿Votar algo diferente al bipartidismo? Los cajones de sastre son muy peligrosos en ciertas manos.

En plena Represión-Party se actúa ya sin el menor freno. El Ministerio de Fernández Díaz se propone  imponer límites de  velocidad a los peatones y obligarlos a pasar un control de alcoholemia y drogas cuando ‘la autoridad’ estime que han cometido alguna infracción. Entre otras cosas. Cómo será de demencial la ley de la DGT que hasta el Consejo de Estado le ha pedido que se moderen un poco. Es de no creer lo que nos ocurre en España.

Si lo que está ejecutando el PP aterra, todavía causa más miedo el consentimiento, la indiferencia social. Hay un sector de la población que se siente muy cómodo atado y recortando las libertades de los demás con su propia actitud. Tienen que distraerse, además, los angelitos. Las noticias más vistas en los diarios tradicionales, los trending topics de Twitter, nos muestran –no siempre pero ya a menudo– una sociedad cada vez más entregada a la basura mediática, al fútbol y otros deportes, a los famosos (con especial querencia por sus esperpentos), a la huida, a la anestesia.

Tras distintos aperitivos a lo largo de la semana, la cita principal es el sábado por la noche. Ávidos de saber más sobre la difícil situación que vivimos, ocupan sitio en la grada virtual para terminar simplemente por apuntarse o rechazar a los Inda o los Marhuenda. Hasta hay espacio para las cuñas de propaganda al calor del éxito. Muy gráficas, sin embargo: Pablo y Pablo, el duelo de los sábados. Vaya. Era la noticia más vista en ABC el domingo. En La Vanguardia, un buen periódico, lo que más interesaba era esto: “No se olvide de apagar el wi-fi por la noche” y “Una becaria deja su trabajo en Wall Street para dedicarse al porno”.

Y, mientras, el PP, a su tarea. Sin provocar grandes revuelos. Se llega a la terrible conclusión de que a muchos españoles no les importa la democracia. No creen en ella, les da igual que se la quiten o restrinjan. En aras de una pretendida seguridad que en absoluto se garantiza controlando y reprimiendo a todos, castigando hasta el pensamiento. Ni siquiera se cuestionan las razones que esconden estas medidas. En realidad, no les incomodan, les dan igual.

Es una vieja tradición. Son los del “Viva las caenas” que recibieron encantados al Borbón Fernando VII. Los que hartaron a Amadeo de Saboya hasta que se fuera diciendo a España: ahí te quedas. Los que mataron a Prim. Los que detuvieron las ideas de progreso pioneras incluso en la Edad Media. Distintos historiadores han reseñado el peso del analfabetismo (hoy funcional, cívico y político) en España. En el siglo XIX, el real alcanzaba al 70%, lo que ya no ocurría a ese nivel en países de nuestro entorno. Lo hemos pagado y pagamos muy caro. Solo la educación, en conocimientos y en decencia, puede cambiar esta condena que amenaza ser de cadena perpetua.

La democracia debería contar con mecanismos de defensa contra quienes dentro del sistema defienden, apoyan y votan postulados antidemocráticos. Una ola de involucionismo recorre el mundo y en ella el Gobierno del PP está en la avanzadilla. Pero hay otra España, otra gente, otra sociedad. Cada vez más pujante, cada vez más consciente de que nos lo jugamos todo si aceptamos perder esta nueva batalla.

* Publicado en eldiario.es 

Bárcenas, Aguirre, PP, un día grande para la sensación de impunidad

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Acuciado por nuevos dictámenes que avalan la existencia de una Caja B en el PP con sus contrapartidas y sobresueldos, el partido que nos gobierna ha sacado toda la artillería a la calle. Al punto  que debemos preguntarnos qué más nos espera. Pero ¿calibran bien la fuerza de sus impactos? ¿Creen que todo el mundo tragará y tragará siempre semejantes atropellos? ¿Hasta dónde se puede tensar la cuerda que nos ahoga en indignación?

Bárcenas queda en libertad bajo fianza de 200.000 euros (lo que debe gastar en aperitivos del fin de semana) a pesar de que se le piden 42 años de cárcel,  y otro juez archiva el caso de tráfico de Aguirre, eso que llaman “incidente” algunos medios.  Vamos por partes.

El propio ministerio de Justicia escribe en twitter excusas. A ese nivel estamos.

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Y va y nos lo creemos. Quién podría pensar otra cosa ¿verdad?

Observemos además el nivel. Su caja B “no está acreditada” a pesar de todos los informes coincidentes de la policia, la agencia tributaria, el juez y la Fiscalía anti-corrupción. En cambio, Bárcenas les ha robado y lo afirman sin juicio y al alto nivel de un ministerio y de Justicia.

Al lado de esto, lo de Esperanza Aguirre es tema menor pero el archivo judicial resulta muy sintomático. La aún presidenta del PP de Madrid (corroído por los escándalos de corrupción, de Gürtel a la Púnica y tiran porque les toca), y auto postulante a alcadesa, ha salido limpia de la travesurilla que hizo con el coche dando ejemplo. Qué rica la niña.

A saber, estacionar su coche en la Gran Vía de Madrid que es lugar sin un solo aparcamiento habilitado junto a las aceras. Sacar dinero de un cajero tan ancha y salir huyendo de la policía municipal arrollando la moto. de un agente. El hecho ocurrió, la nena dio incontables entrevistas contando su versión. Pues bien, el juez ha dicho que no está acreditado que ocurriera eso.

Estamos pues todos autorizados a estacionar nuestros coches en la Gran Vía o donde nos plazca, huir de la policía e insultar a los agentes tanto en privado como por los distintos medios. ¿O a nosotros no nos lo permitirían?

La desvergüenza de este partido y sus acólitos no tiene límite. Por eso, Esperanza Aguirre -con sus graves problemas de megalomanía y afán de protagonismo, entre otros- puede llegar a encabezar candidatura y hasta salir elegida.

O no. Porque de tanto meter el dedo en el ojo a la ciudadanía puede darse el caso cierto de que no vean la papeleta del PP en la vida.

En Eldiario.es he publicado lo que entiendo como causas profundas, hoy prefiero dejarlo aquí así. Solo poniendo como colofón, un antiguo y magistral artículo de Ángels Martínez Castells sobre la sexagenaria Aguirre que va de tierna criaturita. Entresaco párrafos, aunque hay que leerlo entero.

“Aprendí hace tiempo que lo que puede ser tolerable ingenuidad en la veintena es, pocos años después, inaceptable manipulación entreverada de soberbia. Por más que quiera jugar al despiste con una sonrisa pro-forma en sus labios secos (la mentira y el temor drenan la boca), no hay un átomo de ignorancia en su labor política. Usted no da puntada sin hilo, y ayer todos los comentaristas coincidían en esa habilidad tan suya, innata (quizás también) pero cultivada como pocas. Sin embargo, nadie vio ni mucho menos habló de que las labores de zurcido no duran nada en telas tan apolilladas como las del PP. No podrá hacerse su traje de alcaldesa con los andrajos que quedan de su partido en Madrid. Confío en la dignidad de los madrileños y madrileñas… Y porque además ya no queda nadie que le pueda convertir las calabazas en carrozas, cuando el personaje de cuento que más le cuadra -y desde hace tiempo- es el de Cruella de Vil (y toda la ciudadanía de bien huye de convertirse en sus dálmatas).

No le tolero, Sra. Aguirre, de sexagenaria a sexagenaria, que diluya su arrogancia de ex-condesa y ex-grande de nada en una petición de perdón que no se concreta en dimisiones, que queda en eso mismo, en un brindis al sol, en un adorno más a manera de  floripondio, como esos que se pone en el vestido para desviar la vista de quien la observa de su mirada poco clara. Y me asquea, Sra. Aguirre, que compartiendo un calendario que no nos ha ahorrado el horror de la violencia (y la hemos sentido tan cerca) ayer pretendiera usted subirse a lomos de todas las víctimas, y llamara en nombre de los muertos a los que se les arrebató la indignación y la palabra, en nombre de todos los intolerablemente asesinados, a votar por un partido cuya deriva avergüenza, día a día, a los demócratas.

Sra. Esperanza Aguirre, crezca usted. Deje de fingir ese modo pizpireto sobre un chapapote de corrupción que se ha nutrido en sus despachos. Reconoza que lo del Tamayazo no fue una travesura más (nunca olvidaré su sonrisa mientras el PSOE de la Comunidad de Madrid llamaba desesperadamente a Tamayo y Sáez por los pasillos) ni cómo Concepción Dancausa se sacó del bolsillo (oh, milagro!) impecablemente redactado, un “inesperado” discursito de aceptación para presidir la Asamblea, ganada después del Tamayazo, por 55 votos a 54. No puedo olvidarla rodeada constantemente de corruptos, implicados nada presuntos, maestros en la estafa y el engaño, empresarios que escamotean derechos y salarios y mentirosos compulsivos que combaten el sector público cuando siempre han vivido a cuerpo de rey con nuestros impuestos. Como usted. Practicando absolutismo y despotismo a partes iguales, tan fan de la equidad como es.

Cuenta hoy El Mundo que ordenó que trajesen a su presencia un ex amigo y entonces consejero que había metido la pata, “y nada más verlo montó en cólera lanzando insultos mientras el político, abrumado, pedía perdón. Los testigos no se escandalizaron: era el modo con el que Aguirre se dirigía a sus subordinados cuando perdía los nervios.” Hasta que de repente gritó al consejero, una y otra vez, que lo que tenía que hacer era arrodillarse…. y el hombre terminó por ponerse de rodillas para obtener su perdón. ¿No se sonroja cuando se lo recuerdan?

No puedo olvidar -y espero que conmigo mucha gente- que la he visto abroncar a enfermeras en público, ridiculizar a trabajadores públicos, y demostrar cómo su ideología retuerce la verdad al quejarse de lo poco que se trabaja en la enseñanza… La veo todavía flanqueada por Güemes (el yernísimo de Carlos Fabra)  y más tarde por Lasquetty, privatizando nuestra salud e intentando dejarnos sin sanidad pública en Madrid. Para que sus amigos hiciesen sus negocios con el gran saqueo de lo público. Y siento náuseas”.

(…)

“Quería usted ser la Margaret Thatcher madrileña, pero se está quedando en un triste remedo de La Chata.”

Aplaudan y jaleen sus joyas que ya pueden estar agradecidos a sus votantes. Aunque corren el riesgo de pasarse varios pueblos y perder a la mayoría.

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Ésa es la cuestión

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Y después del atentado contra Charlie Hebdo ¿oportunidad para la libertad o para la involución?

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Este domingo una multitudinaria marcha (republicana, dicen los organizadores), ha mostrado su repulsa a los asesinatos de varias personas en la revista satírica Charlie Hebdo que sigue teniendo conmocionado a medio mundo. Eso era lo importante, pero hay más matices. Por ejemplo, Las fotos de los políticos, aislados de la sociedad que llenaba las calles de París, en actitud que está siendo muy criticada.

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Numerosos líderes han acudido para situarse en cabecera, o en grupo aparte. Entre ellos, algunos que reprimen la libertad de expresión en sus países. Netanyahu, políticos rusos, turcos, el presidente húngaro Viktor Orban. El propio Rajoy que está a punto de aprobar contra viento y marea su Ley Mordaza y la modificación del Código Penal. Y no parece que para cazar terroristas sino la protesta ciudadana a sus políticas.

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La UE reforzará el control de Internet y de las fronteras. El gobierno de Rajoy quiere, directamente, volver a levantarlas. Y su ministro del interior ya lleva días anunciando restricciones de todo tipo, qué mayor placer para un demócrata. Y él tiene claro lo que quiere conseguir y asegura ocurrirá: “Habrá controles en las fronteras aunque haya que modificar Schengen”. Como si solucionasen algo en el sentido que dicen desear.

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Marine Le Pen quiere capitalizar el descontento. La extrema derecha saliva con el terrible atentado, mientras miles y miles de ciudadanos se manifiestan sinceramente contra el terrorismo y por la libertad.

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No había enlazado mi artículo de esta semana en eldiario.es precisamente porque primó la noticia del atentado. Pero es buen momento para recuperarlo. Hablaba precisamente de  los alarmantes signos que anuncian un auge desmedido de la ultraderecha y la involución. Y en esas llegó, Kalasnikov en mano, el fanatismo religioso que asesina. Y lo más probable es que no sea la última vez.  ¿Las soluciones apuntan a la involución de toda una sociedad para remediarlo? ¿Consiguen así erradicar el terrorismo? Sería la primera vez.

2015, AÑO CRUCIAL

Los ciudadanos holandeses han despertado al año 2015 con una nueva ley que, bajo algún eufemístico título, supone un tajo mortal al Estado de bienestar. El cuidado de ancianos y dependientes, incluso niños discapacitados, pasa a ser una obligación en exclusiva de “familiares, amigos y vecinos”. El nuevo monarca ya había sido encargado por el Gobierno –en su toma de posesión en 2013– de anunciar que los Países Bajos pasaban a ser “una sociedad participativa”. Es decir, un “compóntelas como puedas”. Es un hecho trascendental. Si esto ocurre en Holanda, todas las barbas del continente han de ponerse a remojar.

Cuesta entender cómo un país que durante décadas representaba el paraíso, el paradigma de un Estado que se estructuraba en función de las necesidades de la ciudadanía –donde la sanidad pública costeaba hasta gafas y dentista–, acepte tan radicales mermas. La condena o absolución en virtud del dios del dinero. Mark Rutte, el primer “liberal”, conservador y democristiano, que llegaba al Gobierno en 1918, algo tiene que ver en el cambio. Con la complicidad –de nuevo– de un partido socialdemócrata y haciendo guiños xenófobos a la ultraderecha en sus ideas “antiinmigración”.

En la vecina Suecia, recortes similares y privatizaciones le costaron el gobierno a los conservadores. Los socialdemócratas aún buscan asentar su estabilidad precaria, atacada precisamente por la ultraderecha. Y, mientras, tres mezquitas han sido incendiadas en los últimos días. Así empezaron las SS. Francia se apresta con fruición a recortar y reprimir, abriendo de par en par la puerta al neofascismo que representa en la práctica el partido de los Le Pen. Y, sin tapujo alguno, Merkel, su UE –algo más prudente– y su troika, a dirigir la coacción, incluso las amenazas, a los griegos para que sigan tragando la austeridad que les ha llevado a la miseria. Es casi jocoso cuando arguyen que a Portugal les ha ido bien con esas políticas. O a España. Con esos PIB que “repuntan” en dardo ahogando a las personas.

Vivimos en un cóctel explosivo. Y se libra una durísima batalla, con demasiadas reminiscencias amargas. La ultraderecha xenófoba sube ya también en la reincidente Alemania. Hasta voces reputadas como la de Paul Krugman empiezan a ver el fantasma que asoló Europa y el mundo en los años 30 del siglo XX porque se dan casi idénticas circunstancias. No es tremendismo. Hace ya tiempo que el macabro manual se está cumpliendo. Frente a un sector de la sociedad empecinado en cerrar los ojos. En seguir alentando, con su silencio y sus votos, la crónica de una muerte anunciada.

 Tras rescatar a los bancos con millones de euros arrancados de nuestro bienestar, tienen el cuajo de colar que la causa de la crisis es que “vivimos por encima de nuestras posibilidades”. Durante décadas se costeó sin problemas el Estado de bienestar –precisamente desde el final de la atroz última guerra–, lo único que ahora ha cambiado es la codicia de los beneficiarios del capitalismo y los destrozos que se causaron a sí mismos con sus malas prácticas. El origen de la crisis fue ese, no otro. Lo pasmoso es que nos lo han hecho pagar a los ciudadanos. Y que, al gozar de tan disciplinada aceptación, han perdido el miedo y se han lanzado a aumentar aún más sus beneficios sin reparar en daños.

Pero nos señalan otro culpable, alguien a quien agredir: la inmigración. Los poderosos que nos roban hasta los derechos están fuera del foco. Es lo que está funcionando ya en Europa jaleado por la extrema derecha. En España cuenta con entusiastas compinches. La portada de La Razón del sábado, llevando a asociar a un loco (sin explosivos) que hablaba solo en un tren con el yihadismo, es claro ejemplo. O la insistencia de RTVE, a través del individuo que dirige y presenta los telediarios del fin de semana, de fijar como responsable de la lamentable muerte de un policía en acto de servicio a “un emigrante”. ¿Qué emigrante? ¿Cristiano Ronaldo? ¿Leo Messi? Quizás sean los miles de españoles que el partido para el que trabaja ha expulsado de España. Esos que, en la precariedad general, empiezan a ser maltratados y pronto expulsados. Es la guerra.

La que van ganando ‘los malos’. Los mismos que durante siglos saquearon a sus semejantes para vivir como reyes y  llevaron a la hoguera el progreso. Los que mataron a Alan Turing y su cerebro hace cuatro días, en el siglo XX. Es altamente recomendable ver su odisea, en Imitation game, con ojos lúcidos. No se fueron, nunca se han ido.

A estas alturas de la historia, el que no quiere enterarse de que con la excusa de la crisis nos han estafado como a pardillos es que ya tiene poco remedio como ser racional. La técnica es tan burda, tan visible, que ni el timo de la estampita. Los presuntos atenuantes, dudas y justificaciones quedan para el espectáculo comercial de los debates que entretiene los días y las noches de muchos. Las coartadas que numerosos ciudadanos se presentan a sí mismos para esconderse se suman a la vieja bolsa de la infamia española (hoy abrazada por otras sociedades) con aquel espeluznante rótulo: “Vivan las caenas”. Con mayor o menor responsabilidad, son los auténticos culpables de cuanto nos sucede. Y deben ser conscientes de ello.

¿A alguien le extraña que las víctimas de la primera línea de fuego busquen salidas distintas en Grecia o en España? Va a ser apasionante ver el pulso en tan desigual batalla.

“Feliz 2014… si podemos.  Podríamos”, concluía mi artículo de hace justo un año. No sabíamos entonces aún que la clave era creer que podemos, que tenemos en nuestras manos instrumentos de cambio. La cadena de desgracias que nos asolaban ha aumentado. La desfachatez de quienes las perpetran, de forma exponencial. La estulticia de los cómplices se multiplica para servir los intereses del mando. Y en el principio, se hizo la luz en la oscuridad y “allí donde había crisis, hay recuperación” y revolotean las mariposas de colores. Pero algo más está pasando: ha despertado un poder ciudadano que permanece bastante sólido aun en el fragor de la batalla. Pese a sus descalificaciones, los políticos tradicionales modifican sus discursos. Se han tambaleado sus estrategias.

2015 puede ser el año en el que nuestra tragedia empiece a aliviarse. Hay varias convocatorias electorales. Llega un momento en el que la sociedad, maltrecha por golpes continuos, madura y es capaz de saltar del Titanic. Ese momento es ahora, cuando no lo había sido antes ni quizás después: puede no haber otra oportunidad.

Algo ha cambiado ya. Se nota. De nosotros depende que no lo sepulten. Que logremos alimentarlo para que crezca sano y fértil. 2015 puede ser un buen año, si nos dejan. O, con más precisión, si queremos.

Mis mejores deseos para 2015

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El rey de un país imaginario con profundas convicciones democráticas

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Cuando Felipe VI se refirió a nuestro país como “Una España con profundas convicciones democráticas”, regresé a la cocina para dar los últimos toques a la cena que me pareció mucho más práctico. El nuevo rey no había entrado en El jardín podrido ni con la punta del zapato. Profundas convicciones democráticas España, ese país de pronunciamientos militares, analfabetismo funcional y ético que los tolera, y nada menos que un golpe de Estado con dictadura militar de ¡40 años! Que se llevo por delante casi la mitad del último siglo. Y cuyas consecuencias son bien visibles ahora mismo.

Estas cosas de la genética que reproduce gestos y hasta tonos e inflexiones de voz, me recordó enormemente a su padre, a los discursos navideños de su padre. Y tenía razón.  Juan Luís Sánchez, en eldiario.es ha encontrado hasta frases similares. Gran análisis en su “Felipe VI y lo que “debemos” hacer para “recuperar el sosiego”:

“Movía las manos, se tocaba el corazón, agitaba los dedos, asentía, negaba, sonrisa, hombros. Hola, soy Felipe de Borbón y mi  catálogo de gestos es de rey joven, con ganas, con energía. Y se reivindicó generacionalmente: dijo “regenerar” y dijo “regeneración”; dijo “tiempos nuevos”, dijo “nueva época”, dijo “base nueva”. Y hasta le compró algún significante a la nueva política, como “vida colectiva”. Y dijo la palabra “futuro” 9 veces, como formando una flecha de luces intermitentes de neón apuntando a sí mismo. ¿Lo pillan? El futuro soy yo.

Pero, en realidad, aunque las palabras de Felipe suenen algo más frescas por el continente, parte del contenido es muy parecido al marco político que han propuesto tradicionalmente los discursos de Juan Carlos, especialmente con el de 2012, cuando el entonces rey no pudo por más tiempo obviar el clima de crítica social.

Juan Carlos I (2012)  “No creo exagerar si digo que vivimos uno de los momentos más difíciles de la reciente historia de España. La grave crisis económica que atravesamos desde hace unos años ha alcanzado una intensidad, una amplitud y una persistencia en el tiempo que nadie imaginaba.

Felipe VI (2014): “Estamos viviendo tiempos complejos y difíciles para muchos ciudadanos y para España en general. La dureza y duración de la crisis económica produce en muchas familias incertidumbre por su futuro”.

Es tal la sincronía entre ambos discursos que una misma frase se usa con dos intenciones diferentes. En 2012, Juan Carlos I dice: “Pero no todo es economía. Por muy evidente que sea, no es malo repetirlo: no todo es economía”. En 2014, Felipe VI dice:”Pero no se trata solo de economía o de intereses sino también y sobre todo, de sentimientos”. El primero se refería al clima social por la crisis y el segundo a Catalunya, tema sobre el que el discurso no ha cambiado apenas nada.

Felipe VI ha intentado hilar fino con su hermana y su cuñado muy acorralados y con su padre compartiendo titulares con Corinna que no hablan de corazones sino de oros. El nuevo rey ha dado “la razón” al que se sienta “indignado” por la corrupción, con la que “hay que cortar de raíz”. Aunque es una apreciación general parecida a la de 2011 de su padre al decir “todos somos iguales ante la ley”.

Pero cae con su predecesor en la misma pose condescendiente y paternalista con el que muestra crítica o desacuerdo. El clima de protesta es “desapego”, es “pesimismo” (2012 y 2014) de gente que sufre “desencanto” (2014) o “desánimo” (2012), un “malestar social”. Eso sí, hace falta una “puesta al día” (2012) o “regeneración” (2014), elija la palabra que más le guste”. (Seguid leyendo aquí, merece la pena).

El Rey se refirió a “conductas” en la línea implantada por ese poder que “se lleva” tan alejado de la gente. Como diría el propio Rajoy, el procesamiento de su hermana y su cuñado son… “esas conductas de las que Vd. me habla”.

Antón Losada precisa la diferencia, no son “conductas” lejanas:

“El libreto empezó por dónde debía, por la corrupción. Aparentemente el rey disponía de tres opciones para gestionar el banquillo de su hermana, aunque en realidad solo tenía una no del todo mala. No podía evitarlo como si no hubiera sucedido. Despacharlo con una mención constituía un grave error. Lo mejor que podía hacer era afrontarlo con contundencia y asumir las consecuencias. Eligieron el peor guión. Ya hemos visto demasiadas veces esta película dónde se habla de corrupción en general, se comprometen a cortar por lo sano en general y nos anuncian que somos iguales ante la ley en general. La corrupción que atañe al monarca no es la corrupción en general de los servidores públicos. Es la concreta de su familia, porque esa sí la puede solucionar. Pero tampoco tocaba hablar de eso este año”.

Gallego&Rey lo habían anticipado:

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Felipe VI suena mucho mejor que el Juan Carlos envejecido de los últimos años. Pero, tal como dijimos, eso no era suficiente. Gonzalo Cortizo  ha seleccionado las diez principales frases, llenas de… “conductas” y lugares comunes:

Debemos cortar de raíz y sin contemplaciones la corrupción”

“Los responsables de esas conductas irregulares están respondiendo de ellas, eso es una prueba del funcionamiento de nuestro Estado de Derecho”

“Necesitamos una profunda regeneración de nuestra vida colectiva. Y en esa tarea, la lucha contra la corrupción es un objetivo irrenunciable”

“Las conductas que se alejan del comportamiento que cabe esperar de un servidor público, provocan, con toda razón, indignación y desencanto”

“No debemos dejarnos vencer por el pesimismo, el malestar social, o por el desánimo”

“Debemos seguir garantizando nuestro estado de bienestar, que ha sido durante estos años de crisis el soporte de nuestra cohesión social, junto a las familias y a las asociaciones y movimientos solidarios”

“Los índices de desempleo son todavía inaceptables y frustran las expectativas de nuestros jóvenes y de muchos más hombres y mujeres que llevan tiempo en el paro”

“No obstante, es un hecho que las principales magnitudes macroeconómicas están mejorando(…). Estos datos son una base nueva para la esperanza de que, en el futuro, puedan generarse de forma sostenible muchos más empleos y, especialmente, empleos de calidad”

“Llevamos a Cataluña en el corazón(…). No se trata solo de economía o de intereses sino también y sobre todo, de sentimientos”

“Somos una democracia consolidada. Disfrutamos de una estabilidad política como nunca antes en nuestra historia”.

El mensaje de la recuperación es el que vende el gobierno aunque este discurso lo escribe el Rey y su equipo y lo supervisa el ejecutivo al contrario que la mayoría del resto que el Rey pronuncia. Pertenece a ese país imaginario en el que viven, el real es otra cosa…

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ABC, “el gran periódico español” –como el mismo se apellida- se muestra exultante con su rey sencillo y discreto:

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Es que es el periódico monárquico me diréis, pues no solo, crecen los vasallos como esporas, buscando quién sabe un lugar al sol. Ved el tuit que mandó la brillante diputada de UPyD, Irene Lozano:

Este Rey mola los huevos! Lo adoro!!

Al PSOE le ha parecido valiente y que el rey conoce el país que… gobierna ¿Ah, gobierna? pues entonces es doblemente responsable. El PP en su línea, dicen, nada menos, que es “un rey pegado a la calle que conoce los problemas de la gente”. La izquierda más crítica. 

 “Pues a mi suegro le ha gustado”, leí a un colega. Así es, en el país imaginario de Felipe VI, Rajoy, sus medios, su corte y ciudadanía acrítica, seguro que ha triunfado. Cuando se le jalee y destaque, todavía más. Él mismo puede llegar a creer tanta adulación.

Lo que pasa es que los países, como todo lo imaginario, flota y suele terminar por mostrar la realidad. Es terrible ver cómo se les viene encima la Historia sin que, en su nube, se enteren de nada.

Algo está cambiando y no lo ven. Jesús Maraña y Benjamín Prado se han aliado en este precioso mensaje. Vivo y sin telarañas.

‘Nunca es tarde para cortar la cuerda, para volver a echar las campanas al vuelo, para beber de ese agua que no ibas a beber’ Benjamín Prado

El discurso del Rey y el jardín podrido

En unas pocas horas, el jefe del Estado español, Felipe VI, pronunciará su primer discurso navideño a toda la nación. Atendiendo a la experiencia de lo visto hasta ahora, apenas habrá un cambio cosmético respecto a su padre, Juan Carlos I. Para empezar, sería necesaria explicación y posicionamiento –y no solo el protocolario respeto a decisiones ajenas-  sobre los propios líos familiares: hermana, cuñado y la abdicación de su predecesor que no estaría de más aclarar. Desgraciadamente eso en España, hoy, es democracia ficción. Y lo grave, para todos –también para el Rey-, es que el momento que vivimos exige mucho más.

 Sí, por primera vez en la historia se sienta en el banquillo un miembro de la Casa Real española. Pero es que estamos, probablemente, en una de las mayores crisis éticas de nuestra historia reciente. Esa podredumbre que nunca se limpió ha fermentado y hiede. Carlos Elordi detallaba aquí -alarmado como tantos otros- los pasos con los que Rajoy se está cargando la democracia, sin que nadie levante un dedo. Nadie con gran poder decisorio en este momento, se entiende. Y es muy significativo. Ningún país con raigambre democrática toleraría lo que está pasando en España.

 Y es que vamos de atropello en atropello. Dejemos sentado que la dimisión del Fiscal General de cualquier Estado no se salda con un “motivos personales”, cuando sabemos sobradamente que ha habido personas forzando esos motivos. En los EEUU de Nixon fue algo similar lo que precipitó la dimisión del presidente que se resistía repartiendo destituciones. Pero la letanía sigue con muy serias críticas de Tribunales de Justicia sobre más injerencias del gobierno, del poder político, en su acción. Ya ha avanzado un portavoz del PP la insinuación de que el Supremo rebajará una eventual pena a la Infanta.

Y la estupefacción de los demócratas sigue, viendo cómo el PP se quita de encima a Ruz porque tampoco les gusta ese juez (y ya van unos cuantos), o a la cúpula policial (defenestradas varias también) porque ni una deja de cumplir su obligación e investiga la corrupción donde al PP no le conviene. Claro que hay resquicios legales para obrar así, pero es tan evidente la intención que ya no sirve eufemismo alguno. En este contexto la valentía del juez Castro, sometido a intensas presiones, resulta doblemente ejemplar. Cómo estaremos que cumplir con la propia obligación, como Castro o Ruz, es una heroicidad rodeada de riesgos.

 Con absoluta arrogancia, el PP aún se permite ofender todavía más nombrando a un bocazas ultra de portavoz parlamentario del partido o a Ana Mato vicepresidenta de una comisión. Y, para postre, saca a pasear a las chicas y chicos del coro con declaraciones altamente ofensivas para quien conoce la realidad. El empleo que crece como las margaritas en el campo y encima de calidad en la desfachatez de Sor Bañez, o las mejores navidades en 7 años de Cospedal y su grupo que deben brindar por el éxito de haber colado cuanto cuela.

 Y las leyes que asombran a quienes, dentro y fuera, pensaron que España -con sus muchos defectos- era una democracia consolidada y ahora se han quedado con la boca abierta. Esa ley mordaza de las libertades, las escuchas sin juez, el trato inhumano a los emigrantes, los grandes esfuerzos por volver al Estado policial que mamaron y que ningún viento de progreso parece haber podido evacuar. El control de la información y la difusión de la propaganda por diversos sistemas, que está teniendo una decisiva influencia.

 Pero, en efecto, un Estado en el que un partido puede hacer impunemente lo que le venga en gana –apoyado por una mayoría parlamentaria que no lo avala todo, no la impunidad, la involución o el cambio de modelo de Estado- no cojea de un solo pie. Cuenta con muchos cómplices. Con todos los que ostentando poder, callan o hacen declaraciones de salón, sin ninguna duda. Aunque con excepciones –épicas algunas como vemos-, estamos hablando de todo el entramado del Estado: partidos, patronal, sindicatos, estamento judicial, universidad, agentes sociales, Iglesia española,  Monarquía. Incluso aquella parte de la propia sociedad que está tragando lo que la gente decente no traga. No es una mala hierba, está podrido el jardín. En el que, sin embargo, cada vez más personas se afana en limpiar y ver de hacer germinar una buena cosecha, porque de ello depende nuestra supervivencia. Muchos ciudadanos están desesperados, aferrándose al sueño de que algo cambie y nos liberemos de esta argolla que aprisiona nuestras vidas y nuestro futuro.

 El Rey reina pero no gobierna, nos dicen. Ahora bien, es el Jefe del Estado. Y no se trata de un cargo decorativo, aunque se abuse tanto del desfile de modelos. Su misión primordial es guardar y hacer guardar la Constitución, la propia democracia. Y ya vemos cómo las tenemos. Contar las bondades del gobierno que ellos mismos escriben para que las lea el jefe del Estado, tiene un límite: el de la verdad. Reinar, ostentar la máxima jerarquía de una sociedad con tan gravísimos desajustes, con tan preocupante deriva antidemocrática, con una ciudadanía tan atribulada, tan resignada a su infortunio, exige bastante más que palabras formales y huecas. Y adivinar entre líneas los mensajes como en los viejos oráculos.

 Con los antecedentes de la historia familiar, no enderezar el rumbo por no hacer ruido no es ni siquiera sensato. Ser el Jefe de un Estado con tales sombras de corrupción y que amordaza  la crítica democrática no debería ser el sueño de nadie. Son errores, inmensos errores, que pasan factura, si es que esto aún tiene remedio…

 

*Publicado en eldiario.es

La infanta “enamorada” se sentará en el banquillo

Cristina de Borbón, infanta de España

Cristina de Borbón, infanta de España

El juez Castro no ha sucumbido a las intensas presiones que todos hemos podido advertir  y ha decidido sentar en el banquillo a Cristina de Borbón, hermana del rey actual. La mantiene como acusada en el auto de apertura de juicio oral del “caso Noos”.  Es encomiable la valentía de Castro en los duros tiempos que corren, cuando dimite el Fiscal General del Estado y hasta el Tribunal Supremo se queja de injerencias del poder político en la justicia.

Ir a juicio no es una condena, es dilucidar responsabilidades, y hasta a eso se negaban.

La historia de la infanta ha sido patética hasta el momento. Citada a declarar por el juez –obligado a luchar contra todos los elementos: prensa, fiscalías y audiencia–, leímos que lo hacía “voluntariamente” o que “ha querido” no recurrir la imputación.

Nada sorprendente, es el habitual tratamiento como a pueriles súbditos que nos dedican. Pero donde la infinita capacidad de estupefacción llegó al límite fue al escuchar los argumentos exculpatorios de uno de los principales letrados de Cristina de Borbón: Jesús María Silva, socio del afamado bufete Roca i Junyent, encargado de su defensa.

En el siglo XXI, en Europa, este señor declaró: “Cuando una persona está enamorada de otra, confía, ha confiado y seguirá confiando contra viento y marea en esa persona: Amor, matrimonio y desconfianza son absolutamente incompatibles”. Y en eso basó el bufete el intento de hacer colar que la inocencia “pasa obviamente por su fe en el matrimonio y el amor por su marido”, según declara. ¿Obviamente? “Confianza y matrimonio son absolutamente inescindibles, y el que no lo vea así es que no sabe lo que es el matrimonio”, dijo Silva.

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Luego, en su declaración ante el Juez Castro, Cristina deBorbón forjó esta nube de evasivas. Señoría y No lo sé en cabeza. Marido. Lo desconozco. No lo recuerdo. 579 veces dijo “no lo sé” o “no lo recuerdo”.

La primera mujer de la familia real española que estudió una carrera. Ocupando un puesto de importancia, internacional en una de las primeras entidades bancarias del país. Y nos contaron que no sabe ni de leyes ni de impuestos, sino sólo –y nada menos– de amores en plan mujer-mujer. Mutó –hasta volverse del revés– de aquella antigua infanta deportista e independiente como antaño la presentaban. Por amor… sufrió la desintegración del cerebro.

Como la otra tontita enamorada, Ana Mato, la mujer que ha dejado sin sanidad pública a miles de seres humanos  y ha obligado a restringir o suprimir tratamientos con sus repagos. La responsable de víctimas ciertas con su políticas, tampoco se enteraba de nada. Cegada por la ensoñación amorosa o quizás tan sólo por acatar la supremacía natural de su señor esposo.  Fue el juez Ruz en esta ocasión quién la imputó como beneficiaria a título lucrativo de la trama corrupta Gürtel. La misma consideración que el propio PP que ha mirado al horizonte según costumbre. Eso sí, Mato dimitió, el PP la ha nombrado vicepresidenta de una comisión parlamentaria a los pocos días. Y ha enfilado a Ruz para que deje de investigar el caso. Legalmente, claro está.

La familia real española despidió a papá a ver si frenaba el impacto de los líos de Cristina y su marido, y los propios de Juan Carlos. Y algo les ha funcionado porque hay gente encantada con lo guapos, jóvenes y elegantes que son los nuevos reyes. Se necesita mucho más. El tiempo lo dirá.

De momento parece que, si por amor se evaden en impuestos -que en eso ha quedado la acusación-, por amor se va uno tan campante a un juicio a enfrentar responsabilidades, qué menos.

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Marca España del PP

Es un aluvión diario. Cuesta enterarse de tanta porquería como cae. Algunos se insensibilizan. El menú de fin de semana en esta España del PP viene denso:

Bankia ha sido un pufo monumental. Rodrigo Rato falseó las cuentas de la entidad para sacarla a bolsa, según exhaustivo informe de los peritos del Banco de España. Han pringado todos: los supervisores como el Banco de España, la Comisión Nacional del Mercado de Valores, el ministerio de Economía y hasta la firma privada Deloitte, ellos sabrán por qué. Y nosotros que lo veamos y comprobemos cómo pagan sus responsabilidades. Su sucesor, el gran Goirigolzarri también extendió la percepción de esos balances inflados. Rato y Blesa ocultaron deliberadamente las tarjetas Black porque sabían que “sería un escándalo”.

“¿Fue una estafa? Eso lo tendrá que sentenciar un juez, pero de ser así estaríamos ante una de las mayores de la historia de España. “El perjuicio directo causado a los inversores se cifra en 3.092 millones de euros, el importe de los fondos captados en la salida a bolsa”, dicen los peritos. Eso, y los  22.000 millones de euros de dinero público que se movilizaron para salvar de la quiebra a esta entidad en la que todo se hizo mal.”, se pregunta Ignacio Escolar.

Rato ha declarado en Onda Cero:“No hubo intención ni posibilidad de engañar”.  Para eso estaban los supervisores. Pues ya está. Igual que el aumento del déficit en las comunidades regentadas por el PP -la exitosa y sorprendente “herencia recibida”- fue culpa de Zapatero por no mirar.

El PP aprueba este viernes una nueva ley procesal. Sin dotar de medios a la justicia (que es la causa fundamental de los retrasos) estipula (por imperativo legal) en 6 meses la duración de los procesos y en 18 si son más complejos. Como la Gürtel, vaya. Si el juez no llega se hace algún atajo bonito. Los medios nos cuentan que a las asociaciones del gremio no les gusta.  Ya, nos lo suponíamos. A la ciudadanía hambrienta de justicia, tampoco.

A Ruz se lo cargan. Está sentenciado. Forma parte de esa entusiasta colaboración del PP con la justicia, aunque les afecte, que comenzó con la defenestración de Baltasar Garzón que tan oportunamente incurrió en errores, al menos según sentenció el Supremo vistas la denuncia de Correa, el presunto jefe de la trama Gürtel/PP/Bárcenas.

Con este panorama, el personal anda volcado en culpabilizar a Iñígo Errejón de Podemos por su contrato de investigación en la Universidad de Málaga. Ese azote de los corruptos que es la presidenta andaluza, Susana Díaz, tiene un particular empeño en que lo de Errejón sea ejemplarizante, que no se vuelva a robar a manos llenas de las arcas públicas, ah, que no es éste el caso, que se obligue a los investigadores universitarios, incluso a profesores y catedráticos a residir en el lugar que les ha contratado, que es algo que no pasa siempre. Nos va la vida en ello en este país.

Ayer, en el Telediario 2, de TVE, pusieron en titulares el tema de Bankia, “hay dudas” sobre el balance, ¿dudas?, ¡400 folios! Y el de Errejón. Recuerdo que es ese telediario que no se iba a emitir tras la sentada de los profesionales descontentos con los cambios manipuladores en la dirección. Pues nada, se levantaron y se sigue emitiendo así de bonito.

Leo que Rajoy ha enviado a miembros destacados del PP a difundir su mensaje, la #marcaEspañadelPP que, bien es verdad, ellos ven algo distinta. Y así María Dolores de Cospedal irá a uno de los “debates” de la vigilia sabatina. Para competir ya de esta semana no pasa llevar al otro a la cabra de dos cabezas. Por esto, lo digo. Ese monstruo que están creando y que añade males a nuestra factura, porque son imperceptibles, porque la gente no se entera. Le gusta mirar y ya no se pregunta más.

Reconoce Merkel que Europa no es una tierra de futuro para jóvenes. Culpa suya sin duda y espantosa certeza. No, de hecho piensan echar a los emigrantes sin trabajo. En el Reino Unido también. ¿Y adónde van ahora pues?¿Y qué hacen en sus puestos los responsables? ¿Y cuándo, también, se les exigirá responsabilidades? ¿Cabe mayor aberración que cargarse un continente como futuro para los seres que lo habitan?

España es el ejecutor aventajado de la gran estafa. La OIT (Organización Internacional del Trabajo)acaba de hacer público un informe en el que resalta cómo se están ahondando las diferencias salariales. ¿Dónde más en el mundo? En EEUU… y España.  En estos dos países es en donde más crece la desigualdad.

La desigualdad mata. La estupidez también. La envidia no digamos. Es tan evidente la maniobra de cargarse a cuanto pone en peligro el poder de los que ahora mandan, de los responsables de esta situación, que aterra ver como gente normal entra al trapo.

Ay, España país de toros en la plaza, de cazados, de siervos…

¿O no?

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