El gobierno español aprueba la conocida como Ley Mordaza

La agencia EFE ha distribuido algunas de las sanciones que prevé lo que el gobierno del PP llama Ley de Seguridad ciudadana. Y que no parecen responder a otra necesidad que el deseo del propio ejecutivo de blindarse contra cualquier protesta. Porque ¿qué otro objetivo tiene? ¿Qué alarma social existe en España salvo el miedo a perder la poltrona porque los ciudadanos se están decantando por otras opciones electorales? Ved lo dice el PP de Podemos por ejemplo, en la recopilación de infolibre.

Desde la abogacía a los políticos de la oposición pasando por Greenpeace, como también nos cuenta infolibre,  se presume que esta ley es inconstitucional. Pero el tribunal que debería decidirlo, además de la extrema morosidad en sus decisiones, está presidido actualmente por un antiguo militante activo del PP, partido que tiene mayoría en este órgano de la Justicia. No tiene por qué afectar en su juicio la ideología que les lleva al cargo, dicen. Será.

En mi opinión, con esta ley (que dada la mayoría absoluta del PP se aprobará en el parlamento) se ha cruzado una línea roja que no se puede permitir una democracia. El ministro del interior, dijo, satisfecho, en la rueda de prensa junto a Soraya Sáenz de Santamaría, la vicepresidenta del gobierno de Rajoy, que esta ley se adaptará mejor al nuevo Código Penal que prepara Gallardón. Niquelada nos van a dejar la democracia.

Soraya Sáenz de Santamaría y Fernández Díez recién aprobado el proyecto de la que denominan Ley de Seguridad Ciudadana

Soraya Sáenz de Santamaría y Fernández Díez recién aprobado el proyecto de la que denominan Ley de Seguridad Ciudadana

Ved las sanciones.

Infracciones muy graves (Multa de 30.001 a 600.000 euros):

- Reuniones o manifestaciones no comunicadas o prohibidas en lugares que tengan la consideración de infraestructuras críticas como centrales nucleares o aeropuertos, así como la intrusión en sus recintos, incluyendo su sobrevuelo, y la obstrucción de su funcionamiento.

- Fabricación, comercio y tenencia ilegal de armas reglamentarias y explosivos catalogados incumpliendo la normativa de aplicación y sin la documentación requerida cuando se causen perjuicios muy graves.

- Celebración de espectáculos públicos o actividades recreativas quebrantando la prohibición o suspensión ordenada por la autoridad por razones de seguridad.

- Deslumbrar con dispositivos tipo láser a conductores de tren, metro o pilotos.

Infracciones graves (Multa de 1.001 a 30.000 euros):

- Perturbación muy grave del orden en actos públicos, deportivos, culturales, espectáculos, oficios religiosos u otras reuniones numerosas cuando no sean constitutivas de delito.

- La perturbación grave de la seguridad ciudadana en protestas no comunicadas ante instituciones del Estado como el Congreso, el Senado, los Parlamentos autonómicos o los altos tribunales, aunque no tengan actividad.

- Desórdenes graves en vía pública o provocar incendios que representen un peligro para las personas o bienes.

- Obstruir a la autoridad en la ejecución de sus decisiones administrativas o judiciales, como en los desahucios.

- Obstaculizar gravemente la actuación de los servicios de emergencia en el desempeño de sus funciones.

- Desobediencia o resistencia a la autoridad o a sus agentes en el ejercicio de sus funciones y la negativa a identificarse.

- La negativa a disolver reuniones o manifestaciones cuando lo ordene la autoridad.

- La perturbación del desarrollo de una manifestación lícita.

- La intrusión o sobrevuelo en infraestructuras o instalaciones en las que se presten servicios básicos para la comunidad como aeropuertos, centrales nucleares, etc.

- Portar, exhibir o usar armas de modo negligente o temerario o fuera de los lugares habilitados para su uso.

- La demanda de servicios sexuales en las proximidades de zonas infantiles, como parques o colegios, o en lugares donde se ponga en peligro la seguridad vial, como los arcenes.

- Fabricación, comercio y tenencia ilegal de armas reglamentarias, explosivos catalogados y material pirotécnico.

- Obstruir inspecciones y controles reglamentarios en fábricas, locales y establecimientos.

- Uso de uniformes policiales o de servicios de emergencia sin autorización.

- Falta de colaboración con las fuerzas de seguridad en la averiguación o prevención del delito.

- Actos que atenten contra la indemnidad sexual (libre de padecer daño) de los menores.

- Consumo y tenencia de drogas en lugares públicos y su tolerancia, así como el abandono de los utensilios empleados.

- El botellón, cuando perturbe gravemente la tranquilidad ciudadana y no esté autorizado.

- Las “cundas” o taxis de la droga.

- El cultivo de drogas.

- Obstaculizar la vía pública con vehículos, contenedores o neumáticos.

- El uso no autorizado de imágenes o datos de miembros de las fuerzas de seguridad de Estado o autoridades. (Es decir, las fotos de extrema dureza en la represión que se venían denunciado)

- La tolerancia del consumo ilegal y el tráfico de drogas en establecimientos públicos.

Infracciones leves (Mutas de 100 a 1.000 euros):

- Manifestaciones y reuniones que infrinjan la ley de reunión.

- Exhibición de objetos peligrosos con ánimo intimidatorio.

- Incumplir restricciones de circulación peatonal o itinerario con ocasión de un acto público, reunión o manifestación.

- Amenazar, coaccionar, vejar e injuriar a los agentes de las fuerzas de seguridad cuando estén velando por el mantenimiento del orden público, por ejemplo en manifestaciones u otro tipo de protestas.

- Realizar o incitar actos que atenten contra la libertad sexual.

- Deslumbrar con dispositivos tipo láser a las fuerzas de seguridad.

- La ocupación de cualquier espacio común, público o privado.

- Perder tres veces o más el DNI en un plazo de 3 años y la negativa a entregar este documento cuando se acordara su retirada.

- Los daños leves a mobiliario urbano como marquesinas, papeleras o contenedores, así como los actos vandálicos a servicios públicos, por ejemplo, las pintadas y los grafiti.

- Práctica de juegos o deportes en lugares no habilitados cuando haya riesgo para las personas.

- Entorpecer la circulación peatonal.

- Escalar a edificios o monumentos.

- Retirar las vallas de la Policía que delimitan perímetros de seguridad.

- Dejar sueltos o en condiciones de causar daños a animales feroces o dañinos.

La mayor parte de los medios se han callado como lo que son. ABC se ha felicitado, como lo que es.

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En el diario.es Manel Fontdevila resumía la situación y el estado de ánimo de quienes asistimos impotentes a esta deriva que jamás pensamos volver a conocer en nuestro país.

fontdevila.leymordaza

En España juzgar por corrupción a Princess Cristina es muy complicado

La foto aparecida en The Guardian

La foto aparecida en The Guardian

Los principales medios internacionales llevan hoy la noticia: el caso de Princess Cristina por corrupción sigue adelante. Les será difícil entender que nuevamente, el fiscal (es decir acusación pública) anticorrupción (es decir que lucha contra la corrupción y aunque parezca obvio hay que señalarlo) recurre de nuevo el auto del juez Castro.

Cuatro años andamos en éstas. Cuatro. Pocos países lo hubieran tolerado. Escribe Pedro Horrach (el fiscal, el que vela porque no haya corrupción) un texto… realmente lamentable para acabar antes. Dice apreciar “una espiral inquisitiva” contra la infanta por parte del juez. Inquisitivo, según la RAE: Perteneciente o relativo a la indagación o averiguación. Es decir, que el fiscal prefiere dar por hecha la inocencia a que se indague. Se supone que, en su delirio, quería decir “inquisitorial” y es raro que se equivoque con lo que de eso sabemos en España.

Sigue emperrado en que Cristina de Borbón, universitaria y con un alto cargo bancario, no sabía lo que hacía su esposo y que el juez “desprecia indicios de notable fuerza exculpatoria”. Que la hija de un rey hasta la semana pasada y hermana de otro ésta, vive en el limbo, como si eso -de ser cierto- eximiera del cumplimiento de la ley. Pero está probado que Cristina, ella, contrataba por ejemplo para el servicio  a emigrantes y les decía que les pagaría “en negro”. A eso el fiscal anticorrupción escribe:  el magistrado debate sobre “comportamientos cotidianos socialmente adecuados, (o) bien sobre una supuesta falta ejemplaridad”. Hiela la sangre leer eso.

Sorprende que personas como Horrach, o como  varios miembros del gobierno (los titulares precisamente de justicia e interior en cabeza) tengan alguna capacidad de decisión en lugar de estar cuidándose en su casa. Pero así estamos. Y tendremos que solucionarlo nosotros mismos a través de la política que regenere la podredumbre en la que vivimos. La mediática también, ved, look at, please, este esperpento que ofrece un periódico de tirada nacional altamente subvencionado por el gobierno del PP.
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La prensa internacional, como digo, se ha hecho eco de algo tan noticioso como que una Princess -la denominan varios de ellos- o miembro de la Casa Real española vaya a ser encausada por corrupción… si dejan obrar al juez. Verán también las dificultades en las que éste se encuentra y recordarán la mala vida que dieron a otros dos que no se atuvieron a lo conveniente (Baltasar Garzón y Elpidio Silvia). Pero nadie con poder moverá un dedo. El otro día contaba aquí cómo nada menos que el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, se plantó en El Cairo a rendir pleitesía al autor del Golpe de Estado en Egipto y ejecutor sanguinario de sus opositores. Nos han preparado un mundo muy repugnante. Solo la democracia lo salvará.

 

Vivos y muertos

2014-06-25 13.51.12-1

Este señor que figura al fondo y que he captado a vista de pájaro es Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid por herencia de Esperanza Aguirre. El cartel del fondo se ve mucho mejor: daban premios de la APM, la asociación de la prensa de Madrid.

He llegado cuando hablaba la presidenta Carmen del Riego. Siempre que la escucho reivindica un papel del periodismo como de ser testigo sin hacer mucho ruido. Para mí la tibieza en el periodismo siempre es complicidad. De alguna manera. Aquello de “quien calla, otorga” lo explica bien.

Todos los premiados, en cambio, han reivindicado el compromiso del periodismo, su papel de ser la crítica del poder. Especialmente Jordi Évole. Ha dicho que no creía ser el mejor periodista de 2013 y ha enumerado las características de quienes sí lo son. Quienes denuncian los desahucios con el nombre del banco ejecutor. O las malas prácticas del presidente de su comunidad autónoma aunque con ello corriesen el riesgo de quedarse sin parte de la publicidad institucional. O quienes se negaron a ir al Mundial del fútbol con todos los gastos pagados por Iberdrola. Según informó La Marea, era el caso de la presidenta de la APM.

Pero lo que realmente me desencaja es dar unos premios a periodistas y llevarse al político jefe de Madrid e invitarle a hablar.  Es algo de otros tiempos. La autoridad, el orden, el acto social con jerarquías. No es la primera vez, y no se aprende. Vamos, que cualquiera sacaría la impresión de que hay una concomitancia de la APM, o de quienes deciden en ella, con el poder que no veas. Cómo habrá sido que me he marchado hasta sin probar los canapés y eso a las 2 de la tarde es una heroicidad. Pero es que yo soy poco “polite” con los que mandan. Correcta y educada espero que sí.

Y bueno venía el día. El juez Castro, arrostrando fortísimas presionas, decide sentar en el banquillo a la Infanta Cristina . Y el fiscal anticorrupción  recurre de nuevo porque a la pobrecita se la juzga por ser quien es (ayer hija del rey; hoy, hermana del rey), siendo que no se enteraba de nada de cuanto hacía su marido. Como debe ser. En justicia sobre todo, si uno no sabe no es responsable, viene a decir. El juez en cambio considera que Cristina intervino para vaciar Aizoon. Y si así fuera ¿no lo hizo por amor como nos contaron? algo tan vivo como el amor.

Willy Meyer ha dimitido. Resulta que los parlamentarios europeos tenían una SICAV en Luxemburgo -fue una exclusiva de Infolibre-. Un montón de ellos, casi todos. Elena Valenciano también. Rosa Díez participó también en su época europea. Cañete con cualificación: es uno de los administradores. Pero solo ha dimitido Willy Meyer y dicen que es porque en IU han visto el cielo abierto para poder echarlo. Como nos aclara Zana, la reacción de la militancia de IU fue de rechazo y lo que decidió el cese: “nos movimos, (mandando correos a la Dirección, criticando su acción, pidiendo la dimisión públicamente…), y no tragamos sus disculpas”.  De los otros partidos implicados no he visto nada. Algunos ni corren ni vuelan sino que se meten bajo la mesa a ver si pasa el temporal.

En la nómina de chorizo del día no entro, hay un montón de ellos hoy. Y esto es una croniquita de andar por casa, dado el abultado número de noticias de entidad que han confluido. Fijaos que ni entro en la dimisión de Magdalena Álvarez, imputada algo así como por su responsabilidad política en los EREs de Andalucía. No entro porque me quedo a la espera de que dimitan también Rajoy, el gobierno en pleno, otros políticos afectados y, sin duda, los órganos fundamentales de la Justicia en España. Y este tema dará para mucho.

Y en la venta sistemática de todo lo nuestro apunto que hasta esto están dando para negocio. Mucho hay con tanto parado. Gallardón, por su parte, ha conseguido privatizar el Registro Civil, menudo empecinamiento tenía. Los colegas de Rajoy, los registradores de la Propiedad no lo quisieron, menos mal que ha encontrado a los mercantiles. Así nuestros datos personales están al alcance de quien debe.

Hoy ha muerto, El Feo… que junto al Malo y El Bueno, compuso una época del cine. Aunque Eli Walach participó en muchas otras grandes películas, Los siete magníficos, El padrino, Mystic river, etc..

Y ha muerto Ana María Matute, Premio Cervantes (la tercera y última con este galardón), Académica de la Lengua (esa otra rareza en España, mujer académica) y una de las grandes novelistas del Siglo XX. Sin hacer un ruido, sin levantar mayores dramas mediáticos y populares. Una mujer libre, viva durante los muchos años que ha estado con nosotros.

Al final no sé quién está más vivo o más muerto. No sé cuánta vida se respira en el carril. Seguramente mucha a juzgar por los numerosos adeptos a esta vía. O no ¿y si son zombies? estos convulsos tiempos se prestan a tantas confusiones..

El empacho monárquico

Es como si, tras darse un auténtico atracón en la fiesta, las sobras siguieran en la nevera prestas a saltar en cuanto entreabramos la puerta. Es tal la abundancia, que se desparrama el merengue revenido sobre la pizza de anchoas seca y los chorretones de miel se deslizan por los bordes de los yogures (caducados, naturalmente). Todo está pringado. Hasta en el cajón de las lechugas se ha colado el sirope de bote. Un cierto olor a vinagre y ácido. Dios, qué empacho.

Han terminado las clases en los colegios. Un tercio de los niños españoles pasan hambre y allí tenían algo que comer. Da mala imagen mantenerlos abiertos dicen los gestores del asunto, casi todos del PP. El asunto es la educación. Y el nivel de vida consecuente con el trabajo devaluado, con los recortes y repagos que aumentan el problema. ¿Y la sanidad? ¿Qué ángeles de la muerte cruzaron nuestra tierra para haberla así arrasado? ¿Y la democracia? ¿Qué ha pasado con ella que no se puede ni disentir del autoritarismo? ¿Qué desaprensivos nos trajeron esta peste y ahora miran para otro lado?

Reina la felicidad en la casa de quienes dirigen el emplasto. Reina la hipocresía en los medios. La búsqueda de la mejor hamaca para arrimarse al sol que hoy más calienta. La irrealidad que interesadamente atesoran. Reina la contradicción inmensa. Teórica, la verdad casi siempre es una.

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Como una losa pesa en nuestros estómagos la tralla orgánica convertida ya en empacho. Hay gente con dolor y muerte que sufre mucho, no podemos quejarnos, pero esas toneladas de mugre con guindas de colores impiden moverse con soltura.  Cuánta tristeza nos han escupido con tanta involución. Habrá que remontar una vez más. Como el salmón. Quitándose de encima la nata ácida, el bizcocho revenido, la crema agria, nos haremos paso otra vez si acaso. A ver si nos quedan fuerzas.

Cautivos y desarmados: la comisaria Malmström se encarga del descabello

Hoy me he despertado escuchando cómo la  Comisaria Europea Cecilia Malmström se comía con patatas sus durísimas críticas a las concertinas y procedimientos que España mantiene en Ceuta y Melilla. Más aún, Malmström ha venido para entregar al gobierno que preside Mariano Rajoy una ayudita de 10 millones de euros “para que haga frente a la presión migratoria”.  Ha sido revelador, un golpe seco, el resorte final para entender el momento que vivimos. Podía haber sido otro, sí,  ha sido éste.

La sueca Cecilia Malmström montó en cólera al conocer las circunstancias que rodearon la muerte de 15 personas en Ceuta el 6 de Febrero (y que aún sigue impune incluso políticamente). “No se les apuntó directamente, pero ello creó tal pánico que 15 personas se ahogaron. Esto es, por supuesto, totalmente inaceptable“, declaró en concreto a la radio pública de su país Sveriges Radio. Se manifestó indignada por el uso de pelotas de goma. Y añadió: “Si ha habido una vulneración de la legislación europea -de lo que hay signos- deberemos adoptar las medidas normales. Podría ser un procedimiento judicial contra España”. Ya había expresado una contundente crítica, en diciembre de 2013, al uso de las concertinas. Se había declarado, en suma, opuesta a los procedimientos que se gasta el ministerio de interior español.

Nuestro piadoso ministro se mostró muy molesto con la comisaria. Y fue a verla. Y, oiga, mano de santo. Le conocemos, es un hombre de sólidos argumentos, pura razón.

Ahora Malmström dice que esto es cosa de cada país, que cada uno utiliza la política migratoria que le parece. Venga, hermosa, esta ronda de heridas va por tu cuenta y la de la UE.

Si esta señora se traga sus propias palabras que revelaban un aparentemente profundo sentido democrático, cabe preguntarse el tamaño, alcance y estructura del tinglado que tienen montado. En Europa y en España. Acaba de ser revalidado en las urnas, aunque con menos apoyos. Un disciplinado ejército político y mediático actúa de cómplice marcando el camino. ¿Podemos cambiarlo? Ya no lo sé. Habría que moverse masivamente de una vez. Y sobre todo dejar de secundar mirando, oyendo y leyendo a quienes engañan a toda la población. Intentar abrir los ojos a otros. Pero igual ni merece la pena. Podemos. No podían tolerar el despertar de un sector de la sociedad y tienen unos cuantos resortes para adormecer y tapar.

El día ha arrojado después los habituales atropellos servidos con infinita desfachatez. Y el personal anda a lo suyo.

Escribía anoche mi querido amigo Javier Pérez de Albéniz en su Descodificador esto:

“El Rey Juan Carlos abdicó el lunes para, según la portada del diario progresista El País, “impulsar las reformas que pide el país”. Solo un día después la cifra de parados bajaba 111.916 personas, la mayor caída en un mes de mayo. Letra pequeña: el 92% de los nuevos contratos es temporal. En la Cadena SER, la periodista tertuliana asegura que “vivimos en un estado de excepcionalidad”Felipe Gonzálezhabla en esa radio de sí mismo, y de lo gran amigo que es de su majestad. En Antena 3 Rodríguez Ibarra dice que la República no solucionaría el problema del paro. En ABCrecuperan el momento en que Juan Carlos I fue bautizado por Pío XII. El socialista obrero Rubalcaba dice que “el Rey garantiza la integridad de España”. EnTelecinco aseguran que el príncipe es “impecable” y que a Juan Carlos deberemos seguir llamándole “majestad”. En “Las mañanas de Buruaga” (COPE) afirman que “el príncipe estará muy cerca de los que sufren, de los pobres y marginados”“Es capaz, lo va a hacer bien”, asegura Zapatero en La Sexta.“Tras el gesto de generosidad del rey  lo que toca es cumplir las previsiones”, pide Carmen Enríquez, periodista especializada en Casa Real“El pueblo español es monárquico”, dice Mariano Rajoy el día siguiente a la real abdicación. “En la calle se ve que hay más alegría”, insiste Sáenz de Santamaría, vicepresidenta del Gobierno”.

¿Qué hacemos? Javier expresa lo que algunos sentimos con tal pasión y precisión que le dejo a él decirlo:

“En ocasiones tengo la sensación de vivir en otro planeta, en otra galaxia, en aquel mundo raro de Alejandro Fernández. Un lugar donde, recuerde, no saben llorar, no entienden de amor y nunca han amado. Un mundo raro en el que soy un extraterrestre, un ciudadano de segunda, marginal, extravagante, radical, asocial. Veo una realidad distinta a la que me cuentan los grandes medios de comunicación. Tengo la sensación de que políticos, periódicos, radios y televisiones me hacen luz de gas, de que quieren convencerme de que vivo en una España diferente a la que siento cada día. En la calle, en el bar, en el colegio, en el mercado, en la librería, en la cena con los colegas… No veo alegría. Veo desencanto. No creo ni en Juan Carlos, ni en Felipe, ni en Mariano, ni en Alfredo. No siento que pertenezcan a mi especie, que estén al lado de mi gente, que luchen por un mundo mejor.

Luz de gas. Según Javier Marías, “Persuadir a una persona de que su percepción de la realidad, de los hechos y de las relaciones personales está equivocada y es engañosa para ella misma”. Siento que la clase política y los grandes medios de comunicación pretenden alterar mi percepción de la realidad, de los hechos. Niegan lo que veo con mis propios ojos, tergiversan lo que escucho, deforman lo que siento. Intentan persuadirme de que nada debe cambiar, de que el continuismo garantiza la paz, de que veo enemigos inexistentes, de que los fantasmas del pasado se han ido. Siento su fuerza, la de la desinformación.

En estos momentos tan… excepcionales, no puedo dudar de mis sentidos, de mi capacidad para razonar, de mis actos. Por mi salud mental tengo que prescindir de unas fuentes evidentemente contaminadas. Tengo que mantener el criterio, la capacidad de análisis, la lucidez. Tengo que apagar la tele, tirar la radio y dejar de comprar el periódico. Su mundo no es de este mundo”.

 

El problema es que faltan muchas abdicaciones

 Todo cuanto nace es fluido, dúctil, al principio pero luego se torna en rígido. Como ejemplo más gráfico, el cuerpo humano que se va anquilosando con los años. Hay que tener muy regado por el uso el cerebro para que no le ocurra también. No todas las personas lo consiguen. José Luis Sampedro lo logró, sin duda. Y no es el único, evidentemente. Por lo general, la vejez pierde elasticidad además de en el físico, en su mente, en el encaje de las situaciones, en el esbozo y resolución de proyectos. A ello, ha apelado el Rey Juan Carlos para abdicar en su hijo Felipe al justificarlo así: “Hoy merece pasar a la primera línea una generación más joven, con nuevas energías, decidida a emprender con determinación las transformaciones y reformas que la coyuntura actual está demandando y a afrontar con renovada intensidad y dedicación los desafíos del mañana”.

 La vejez. La más convencional, se impresiona, se aferra a lo que le presta seguridad, se repite a veces hasta la extenuación del contrario. Apenas han transcurrido unas horas desde el adiós del Rey a su cargo y ya estamos anestesiados de tanta historia repetida, tanta loa oficial sin fisuras, tanto debate en buena parte estéril porque se huye del que tiene trascendencia. Ganan por abultado tanteo a la información sobre asuntos cruciales que, sin duda, se precisa conocer ante un hecho histórico de estas características. Y luego vendrá el turno de su sucesor, con los mismos pasos. Es como la vida diaria de un anciano sin horizontes que se levanta, desayuna; si no le duele mucho alguna parte del cuerpo, sale a dar un paseo, y se compra la comida. Y charla con quien sea. Y repite, repite y repite, clavando mil batallitas. Para luego acostarse soñando que se despertará vivo y podrá ejercer las mismas rutinas. A ese esquema reduce sus proyectos. Una vejez que –con matices- se produce casi a cualquier edad porque hay ancianos de 40, 30 y hasta 20 años.

 El problema no es en este caso la edad provecta de las personas porque nadie es insustituible, la cosa se complica cuando el anciano decrépito es un país, una sociedad. No pueden abdicar en busca de soluciones. Nos encontramos en un periodo ampliamente descrito en la decadencia de las civilizaciones. Y es de manual. En las sociedades estratificadas, anquilosadas, hieráticas, no se mueve nada, no surgen proyectos ilusionantes. Quienes desempeñan algún tipo de poder dedican su esfuerzo a que todo siga igual. A levantarse, comer como esté establecido, dar un paseo por los canales encauzados, o distraer la espera con lo que no comprometa, con lo que aburra -al punto de desconectar- a la tercera repetición. Huyendo de estímulos para huir de riesgos.

 …O para mercarse leyes constitucionales de gran trascendencia sin consenso y por simple mayoría. O lo que es lo mismo, para dejar todo atado y que ese pueblo, al que consideran inmaduro y necesitado de instrucciones para decidir lo que quiere querer, no se desmande, no se aleje de sus planes.

 A estas alturas del periodo “abdicacional” ya no recordamos  con precisión que la familia real está inmersa en un proceso por corrupción contra Iñaki Urdangarín y la Infanta Cristina. Y que ello ha pesado notablemente en la decisión de Juan Carlos. No se trata tanto de vejez, ni de cambio generacional, sino de salvar los muebles que se pueda. Y de hacer la mudanza cuando la mayoría parlamentaria ofrece un servicio al gusto del consumidor, no vaya a ser que luego algo se estropee. Y las recientes noticias electorales no pintaban demasiado bien.

 La sociedad española en cambio sí se encuentra constreñida por tantas estructuras podridas que le atenazan. Acaba de dar muestras -precisamente, qué coincidencia- de una pujante vitalidad en algunos huecos del sistema pero se aprestan a enfundarle un traje. De nueva hechura, naturalmente. Hay que cuidar cómo lo emplea no vaya a ser que le apriete y termine por perder facultades ante la carencia de oxígeno.

  El Rey Juan Carlos se va pero se queda una forma de hacer política de antiguo régimen, agudizada por la involución impuesta por el actual gobierno. Algunos partidos, judicatura, iglesia, sindicatos, empresarios, periodismo, son sectores que presentan serias averías. Y ya el colmo es poner la televisión o la radio y ver aparecer a apolillados pontificadores que intentan formatear a la sociedad con sus criterios trasnochados. Todos ellos sí que precisan un cambio generacional, o con más propiedad, neuronal, de actitud ante la vida, no privativa de la juventud del calendario. Poco arreglaremos si no “abdican” también.

 Y así estamos. O nos libramos de los corsés, respiramos y hacemos acopio de savia nueva o vamos al asilo de países a esperar el final. En este Centro de Mayores de Madrid, los hombres juegan interminablemente a las cartas. Tras una puerta, las mujeres sentadas en idénticas mesas conversan o distribuyen monólogos. Ésa es su esperanza de vida. La nuestra se debate entre ese tipo de futuro o rejuvenecer. Un jefe de Estado por ser hijo de otro muy innovador no parece.

Centro de Mayores Comunidad de Madrid

Centro de Mayores Comunidad de Madrid

*Publicado en eldiario.es

El adiós del rey, ese soplo de aire fresco

2014-06-02 13.07.05

Se le conocía como “el breve” y se va por su voluntad tras 39 años de reinado, a los 76. Toda una vida para generaciones de españoles. Hasta hace apenas una década Juan Carlos de Borbón y toda la familia real vivían en una cápsula informativa a salvo de toda intromisión. “Lo institucional” era preservarlos, callarse. Costaba trabajo introducir dudas o la más leve crítica en los reportajes que hacíamos, por ejemplo, en Televisión española. A lo sumo deslizar la sonrisa cómplice de Santiago Carrillo al hablar de sus amoríos, silenciados como todo cuanto le concernía. La enrevesada trayectoria familiar que le llevó al trono. La mención a que llegó con un par de agujeros en los bolsillos y luego se hizo con un buen vivir. Era general, ningún medio publicaba nada en contra de los Borbones españoles. Los medios internacionales resaltaban durante décadas –y eso es cierto- el carácter moderno y estable de la monarquía española ¡quién nos lo iba a decir! Fue abrir la puerta y entró un vendaval.

Ocurrió quizás a partir del “cese temporal de la convivencia” de su hija mayor, la infanta Elena, con su marido. Poco a poco, se empezó a abrir la veda. Luego todo fue en cascada al punto de que el rey evidenciara explícitamente su disgusto en varias ocasiones. Su fortuna, su azarosa vida sentimental, su al menos poco claro papel en el golpe de Estado del 23F de cuyas rentas, en cambio, ha vivido tantos  años.

Luego va y le sale un yerno bien turbio y su mujercita, la infanta, del palo de las que –nos dicen en un insulto- no se enteran. Y el pobre oso ruso al que –según cuentan– emborracharon para que llevara mejor el trance de su caza y pase a la vida nula. El elefante de Botsuana. Y la rubia vividora con título marital. Y los huesos que ya no aguantan tanto trajín. Y el “lo siento mucho, no lo volveré a hacer”. Y la reina con alma en pena y cara de poker. Y Felipe tranquilo y como ausente. Y Letizia cada vez más inquieta. Un vodevil. Y no para un Oscar.

Tarda, pero la verdad es que abrir la puerta a la información, a la verdad, termina por dar frutos. Este país y esta sociedad se derrumban en su entramado oficial, ya no queda nada limpio. La abdicación del rey, de la cabeza del Estado ahogada en sombras, no puede ser sino el principio de una renovación total. Lo ha comunicado el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el presidente de un partido al que la justicia encuentra cajas sucias y las hemerotecas flagrantes falsedades. Está de acuerdo el líder de la oposición mayoritaria, Alfredo Rubalbaca, que se va con su hálito de polilla bien patente. Gracias por este ¿último? servicio.

Es hora de cambiar la política siguiendo la estela de lo que ha evidenciado desear la gente ya de forma explícita porque ya no aguanta más recortes, ni más mentiras, ni más naftalina, ni más caspa. Hora de que nuestros representantes obren por el bien de la sociedad, su presente y su futuro tan incierto. Hora, sin duda, de regenerar la justicia comenzando por todas las trabas en las ruedas que le ha puesto el PP. Hora de reedificar tanto como se ha destruido en nuestro tejido social. El momento también de que el periodismo podrido deje sitio a la información veraz.

Santiago Carrillo me dijo en uno de los reportajes sobre el rey que Juan Carlos se hacía el tonto deliberadamente para mantenerse durante su etapa de príncipe. Para lidiar con la cueva de fieras del franquismo. Un superviviente. Que sabe cuándo ha de irse. Quizás con un cierto retraso. Le imaginamos consciente de que su hijo Felipe no lo va a tener fácil. Una vez que el aire entra con fuerza es complicado cerrar las ventanas y se abre paso la idea de la República. Se pide, al menos, un referéndum que el inmovilismo conservador del gobierno se negará a convocar y que puede querer evitar también la tan prudente oposición socialista. Veremos cómo se desarrolla todo.

De momento, una brisa fresca, saludable y constante nos roza la cara, preludio podría ser de vientos de cambio y progreso. Mantengámonos en alerta y firmes para que la vieja jaula española se oxide en un rincón sin darnos nunca más nuevos sobresaltos.

Mossos encapuchan a manifestantes y les fotografían

Parecía inverosímil, pero se ha confirmado. La policía catalana ha deparado un trato insólito (en un país democrático) a un numeroso grupo de manifestantes por el caso del desalojo y derribo de Can Vies.

El sábado por la noche encapsuló, encerró, a más de doscientas personas en la Gran Vía de Barcelona durante más de tres horas, y luego les obligó a cubrirse con capuchas y otras ropas para fotografiarles (que además los agentes elegían al azar). Ved.

El País nos cuenta la crítica de algunos juristas a esta actuación de los Mossos, aunque -en división de opiniones- otros la ven bien. Dado el estado en el que ha dejado el PP a la justicia en España ya veremos en qué queda todo esto.

Recordemos la consideración que para el Ministerio del Interior español reciben las prendas que sirven para cubrirse. A preguntas de diputados socialistas sobre un anuncio, el departamento que dirige Jorge Fernández Díez respondió que “los pasamontañas son prendas que se identifican con actividades delictivas“. A este nivel estamos viviendo en España, sí.  Esto explicaría que los Mossos quisieran hacerse con “pruebas” de la malignidad de los manifestantes.

Alguien tiene que dar explicaciones de esto y adoptar alguna medida.

(Ved entrada anterior de esta misma mañana y que algo explica de las cosas que nos pasan en este país).

 

Jornada de reflexión

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Ferencz, fiscal en Nüremberg: “A mí que no me digan que algo es imposible porque me apunto desde ya a la causa”

Benjamin Ferencz en el Congreso de Jurisdicción Universal de Madrid

Benjamin Ferencz en el Congreso de Jurisdicción Universal de Madrid

Hay veces que tenemos el privilegio de asistir a hitos excepcionales. Y este pequeño gran hombre ha sido para mí un esplendoroso hallazgo. Ha dictado la conferencia inaugural del I Congreso de Jurisdicción Universal en el Siglo XXI que organiza, en Madrid, la Fundación Fibgar de Baltasar Garzón.

Se llama Benjamín Ferencz. Norteamericano de ascendencia húngara. 94 años. El último de los fiscales de los Juicios de Nüremberg que permanece vivo. En estos procesos se juzgó a los principales culpables del genocidio nazi, que afectó a más de cinco millones de personas y que pasaron a la historia “como un hito que sirvió de base para un nuevo orden internacional que protegiese a las víctimas y evitase la hipotética repetición de las brutalidades perpetradas por el régimen nazi”, dice la Fundación de Garzón.

Con voz firme, Ferenz ha ido relatando cómo llegó –tras ingresar en el ejército de los EEUU voluntario en la II guerra mundial- a ser encargado de recopilar pruebas para juzgar el genocidio nazi. Había leído mucho sobre historia y criminología, de forma que pudo explicar a quienes en su país le hicieron el encargo incluso qué era un crimen contra la humanidad, algo que ignoraban aunque intuían. Lo que sí les pareció claro es que Alemania tenía que pagar lo que había hecho.

Benjamín Ferenz visitó los campos de concentración nazis y vio con sus propios ojos el horror que allí se perpetró. Pilas enteras de cadáveres que luego se usaban para hacer jabón. Ha dicho que incluso desenterró a víctimas con sus manos. Y quedó vivamente impresionado.

Ferencz en Nüremberg

Ferencz en Nüremberg

Terminaría pues, con solo 27 años, siendo el Fiscal Jefe de los Juicios de Nüremberg. Previamente hicieron amplia labor de investigación. Espeluznante cuando ha relatado lo que especificaban los informes que encontraron, muy detallados. Un oficial exponía su punto de vista sobre el asesinato (ellos lo denominaban “desaparición”) de niños judíos. Lo habitual era estamparles la cabeza contra un árbol (algo así vimos en “Novecento”). Este sujeto pensó que el método más efectivo y “humano” era acabar con ellos de un tiro abrazados a sus madres. Incluso podría servir una sola bala. Y en todo caso, paralizadas por el dolor, ni se moverían y se les podía suprimir más fácilmente.

Ha explicado Ferencz que ni uno de los condenados mostró arrepentimiento por sus crímenes. Murieron creyendo que habían obrado conforme a la lógica y la razón. Explicaban que debían aplicar la justicia o defensa preventiva. Como los judíos iban a odiarles lo mejor era matarlos primero. Y a sus hijos. Los gitanos, decían, no le importan a nadie. Y eran susceptibles de sentir odio, así que fuera. Y a sus hijos. Cuando extendieron el exterminio a todo aquél que estuviera en contra del régimen, también pensaban hacer lo correcto. Si iban a ir contra ellos, mejor acabar antes de que eso se produjera. Aleccionador ¿a que sí?

Por cierto, en el coloquio se le ha preguntado por la “Defensa preventiva” que aplica ahora el Gobierno de EEUU. Ha dicho que sí, que el Gobierno de su país lo ve admisible y a él no le gusta. Dice que uno puede amar mucho a su país y estar en desacuerdo con algunas de sus actuaciones. También ha respondido a otra pregunta que él no pidió pena de muerte en el proceso –lo hicieron otros fiscales-, porque le parecía “que nada, ni la muerte, puede compensar tanto horror”. También ha dicho que, en efecto, la impunidad que acompañó a miles de nazis –se juzgaron a los jefes fundamentalmente- ha ayudado al resurgimiento del neonazismo, pero que la gente lo puede parar, que somos muchos más.

“Nunca ha habido guerras sin violaciones, ninguna mujer está a salvo en tiempo de guerra”, ha dicho Ferenz. Por eso Nüremberg juzgó un crimen supremo CONTRA LA PAZ, que lo engloba todo. Cree el antiguo fiscal que “todo ciudadano aspira a vivir en paz”, en ese tipo de paz amplia. “No lo ponen fácil, pero hay que intentarlo”, avisa. Que el ideal que alentó los grandes propósitos tras la guerra mundial se ha perdido. Pero que aún hay personas que quieren cambiar el mundo. “Vds, los que están aquí, quieren cambiar el mundo y les animo a hacerlo, siempre se puede hacer algo”.

Penetrante mirada en sus ojos claros, brillantez, enorme ironía aún tratando temas tan duros y una frase que es lema de vida. Se la dijeron muchas veces, como a tantos otros, y respondía:

“A mí que no me digan que algo es imposible porque me apunto desde ya a la causa”.

Sigue el desarrollo del Congreso, pleno de contenidos y muy bien organizado. Un sin fin de sugerencias que alivian del asco en el que vivimos, de la infinita mediocridad. Más aún que simples alivios, impulsos, porque sí “A mí que no me digan que algo es imposible porque me apunto desde ya a la causa”.

Baltasar Garzón, Presidente de la fundación Fibgar, y Paolo Abrao de Brasil

Baltasar Garzón, Presidente de la fundación Fibgar, y Paolo Abrao de Brasil

 

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