Ferguson: cuando estalla la ira

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9 de Agosto de 2014. Michael Brown, un joven negro de 18 años, es asesinado por un policía blanco, Darren Wilson, en Ferguson, en la periferia de St. Louis, estado del Misuri, en el Medio Oeste  de Estados Unidos. Brown, a quien un gasolinero había acusado de robar un paquete de tabaco,  tenía los brazos en alto cuando el policía le disparó mortalmente, no llevaba armas y carecía de antecedentes penales.

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Tras estos meses, en los que se han sucedido las protestas y las llamadas a la calma, se aguardaba el veredicto del Gran Jurado de Misuri sobre la culpabilidad del agente. Lo ha declarado “libre de cargos”. Sin posibilidad de recurso. Según ellos, actuó correctamente. Él mismo dice tener la conciencia tranquila.

En Misuri, la población es mayoritariamente negra, pero las instituciones las dominan los blancos. El propio jurado que acaba de dilucidar el caso estaba compuesto por 9 blancos y 3 negros.

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Una ola de indignación y violencia, sin precedentes, recorre Estados Unidos pidiendo justicia y desplegando un vandalismo a niveles que no se recuerda. 170 ciudades implicadas ya. Desde la Casa Blanca, el presidente Obama anuncia que se castigarán los actos criminales. ¿Cómo?

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Los métodos de siempre para un polvorín que los manifestantes no han provocado. Desde el poder, desde la incomprensión. Desde unas leyes que no parecen defender a los ciudadanos de arbitrariedades tan flagrantes. Con violencia institucional de resultados irreversibles: la muerte.

La violencia nunca es el camino pero está claro que cuando la ira se desata –con motivo- es difícil contenerla y menos por el ordeno y  mando.

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México está viviendo una circunstancia similar que no cuentan en toda su dimensión los medios occidentales. La corrupción largamente tolerada, termina llevando al poder a la pura narcomafia, a la mafia tal cual. Incluso por la voluntad de ciudadanos que votan mafia.

Y en ese macabro festín de ejecutar la disidencia o la molestia, de las fosas comunes con cuerpos de asesinados, de la connivencia de política (corrupta) con justicia y policía (corruptas) y sociedad (corrupta), un día “se pasan” y asesinan a 43 chavales que soñaron servirían de algo sus protestas. Como ganado los trataron.

También bulle la ira en México, las manifestaciones, la indignación, cortan las vías de la vida cotidiana. No pueden más. ¿Entienden qué es no poder más?

Desde el Olimpo de algunas redacciones veo que no. Abordan también el tema con los parámetros de siempre. Oh, violencia, no. Nunca. Claro que no, pero ponga Vd. los medios para que no se hiera de tal forma a las personas, a la justicia real. O llame Vd a ponerlos a quién debe. El gran problema de la violencia es que llega un punto en el que no atiende a razones.

Están pasando tantas cosas también en España. Hasta la Corinna del Rey Juan Carlos se forró con su posición privilegiada, que nos ocultaban al resto, por cierto. Las evidencias del saqueo a múltiples niveles es diaria. Enfermos en peligro de muerte, como los de la hepatitis C, imploran el medicamento que salvaría sus vidas, mientras a sus señorías les parece normal hacer viajes “de trabajo”, con refocile sexual incluido, a nuestra costa. Las mentiras, la mediocridad, desde el poder. Ese intragable Rajoy que dice que no pasa lo que pasa. Que nos ha endeudado como nadie en la historia. 1 billón de euros debemos, es impagable lo miren como lo miren. La Corte que se ha fabricado, con una vicepresidenta que ahora acusa también de “populista” a Sánchez y con qué tono. Las leyes represoras que solo dicta el considerar una mayoría absoluta electoral una apisonadora. Por no hablar de las tropelías que se hacen por sus virreinatos. Botella se ha montado en Madrid un sarao católico a pachas con Rouco que nos ha costado, informan sin pudor siquiera, dos millones de euros. Juego sucio político, mediático. ¿Hay quién dé más?

Están vertiendo gasolina sin cesar. Un día alguien enciende una cerilla, el propio poder como estamos  viendo en Ferguson o México,  y ya no hay remedio. No, las soluciones de siempre no sirven, la ceremonia de la normalidad que tantos orquestan a diario por puros intereses personales, tampoco. Hay que parar esta deriva. Estamos aún a tiempo. Si alguna vez aprendiéramos en cabeza ajena antes de servir la propia…

“Como inversor, con todos estos conflictos regionales en el mundo, eso no puede ser malo”

La frase es de Ronald Epstein, analista del Bank of America y nos lo cuenta Iñígo Saénz de Ugarte en un impagable artículo. Enseguida vamos a él, pero antes una aclaración:

Yo comprendo que esto es una minucia al lado de la existencia de Pablo Iglesias, el líder de Podemos y el propio nuevo partido. Y Venezuela, por dios, Venezuela es el corazón geostratégico mundial, y, por tanto, el quid de nuestra vida. ¿No lo creéis? Esta mañana lucía así la web de El País, el periódico español más prestigioso internacionalmente. Cómo será que en el primer pronto he pensado que, mientras dormía, se había producido el desembarco de Podemos en las costas del Norte. Y ya liderábamos el aumento de la desigualdad en Europa con algún otro pringado. Se habían sumado 800.000 niños a las carencias alimenticias para engrosar esos tres millones de niños que ya hay inmersos en la pobreza. Que la corrupción política nos salía por las orejas y que nos mentían como bellacos. Incluso me ha pasado por la cabeza que Pablo Iglesias había mandado a sus huestes embestir a una lancha de pacifistas de Greeenpeace para defender los intereses de una empresa privada que va a perforar las islas Canarias. ¿Quién no piensa algo así de Podemos cuando se encuentra de sopetón esta portada?

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Pero vamos a lo que nos contaba Sáenz de Ugarte. Son las peculiaridades del sistema que con tanta pasión y ahínco defienden tantos,  periodistas incluidos, desde la princesa altiva a la que pesca en un ruin barca, y sus equivalente masculinos. Copio y pego, además de enlazar su blog Guerraeterna:

El bonus de ISIS en favor de la industria de armamento

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En Fortune hacen un breve repaso a las empresas norteamericanas del sector de la defensa que más se van a beneficiar de la guerra contra ISIS. Se refieren a las necesidades inmediatas de la Fuerza Aérea en forma de aviones, drones y la munición correspondiente. A ello habría que sumar las ventas a países de la región, clientes habituales de esas compañías.

La campaña aérea contra los yihadistas está costando al Pentágono no menos de 7,5 millones de dólares diarios. Dado que los mandos militares han dicho que las operaciones durarán probablemente años, podemos suponer que la factura continuará aumentando a un ritmo superior. Una vez que se abre el grifo de los fondos públicos, es muy difícil pararlo. El relato de las amenazas ya está hecho. Sólo queda rellenar la cartera de pedidos.

Lo mejor del artículo es la frase final de un tal Ronald Epstein, analista del Bank of America. Te lo imaginas sonriente y haciendo números: “Veamos cómo está el mundo ahora. Tienes a los europeos preocupados por lo que los rusos están haciendo en su patio trasero. Nosotros estamos muy ocupados ahora en Irak. Tienes a los israelíes muy ocupados en su zona. Y luego tienes a los chinos y japoneses en el Mar del Sur de China. Como inversor, con todos estos conflictos regionales en el mundo, eso no puede ser malo”.

Si los fabricantes de armamento estaban preocupados por el fin de las operaciones militares a gran escala en Irak y Afganistán, no se puede negar que la aparición del ISIS les ha supuesto una fantástica noticia, una de esas que aseguran la cuenta de resultados durante toda una década. En el negocio de las armas, el concepto de recesión es casi desconocido”.

Mal están las cosas con la formación de Podemos, lo comprendo, ese desasosiego de los grandes servidores del sistema en España es comprensible. Pero, si hasta a los sanguinarios de ISIS le encuentran las buenas gentes que con tanto esmero nos cuidan una oportunidad estupenda, malo será que no hallemos una solución también aquí. Lo dice el bueno de Epstein:  “Como inversor, con todos estos conflictos regionales en el mundo, eso no puede ser malo”.

Muro de Berlín: la Historia avisa

Centenares de personas en el Muro el 9 de Noviembre de 1989

Centenares de personas en el Muro el 9 de Noviembre de 1989

Un cuarto de siglo después de aquel 9 de noviembre –cuando cayó el Muro- llama la atención con cuánta intensidad avisa la historia y qué necesario es escucharla. Un breve resumen de los hechos nos sitúa ante una ciudad dividida en cuatro partes (dos en realidad), consecuencia de la derrota en la Segunda Guerra Mundial de la Alemania nazi. El bloque soviético controla el lado Este. Estados Unidos, Reino Unido y Francia, el occidental. El 13 de agosto de 1961, de noche, las autoridades germanorientales comienzan a levantar un Muro que caerá, también de noche, el 9 de noviembre de 1989. Separó dos mundos tan distintos que, en realidad, vivían de espaldas uno del otro, aunque contrarrestando y conteniendo su poder. A costa, sin duda, de numerosas víctimas de todo tipo.

En el verano de 1989 muchas cosas están cambiando. Checoslovaquia, Polonia y Hungría han abierto fronteras; en la RDA (República Democrática Alemana), cada vez más cerrada, hay un trasiego constante. Se cuentan por centenares los huidos a diario. La Iglesia de San Nicolás de Leipzig ha iniciado unas marchas reivindicativas que, del medio centenar del comienzo, han pasado a llevar hasta Berlín a medio millón de personas aquella primera semana de noviembre. Es una protesta de ejemplar ciudadanía e inapelable.

La presencia de Gorbachov en Moscú influye decisivamente en poner freno a las ansias de aplastar la disidencia. En realidad, ya no pueden, la firmeza de la gente les ha desbordado. Intentarán la vía de “las reformas”: apartan del poder a Erich Honecker y lo sustituyen por el más moderado Egon Krenz. El Muro se le vino encima y lo abrió. Y no por eso pudo eludir sus responsabilidades con la justicia. La Historia avisa.

Mi visado de entrada en Berlín Este en la víspera de la apertura del Muro

Mi visado de entrada en Berlín Este en la víspera de la apertura del Muro

Crónica del 9N de 1989 en primera persona

Faltaban pocos minutos para iniciar el jueves 9 de noviembre cuando los cuatro miembros del equipo de Informe Semanal de TVE llegamos al Checkpoint Charlie, el principal punto de acceso desde Berlín Oeste a Berlín Este. Noche, frío, niebla, imperturbables guardias uniformados en gris, los temibles vopos, una película de la guerra fría en vivo y en directo. Con la luz del día, la calle ofrece una ajustada imagen de la situación. El hartazgo popular era notable. Quejas contra la corrupción, la arbitrariedad del poder, “los de arriba”, pocas a una precariedad que resultaba evidente, y, por encima de todas, a la falta de libertad. Para viajar o expresarse. La eterna disyuntiva de si irse o quedarse a construir un nuevo país. Eventualidad que se veía muy remota con aquel régimen.

Las fruterías solo vendían coles. Las grandes avenidas, sin apenas tráfico, orillaban junto a las aceras el Traban –el coche oficial de cartón plastificado– por falta de repuestos. En las sobrias tiendas, la cultura, discos por ejemplo, se ofrecía a precios casi regalados. Día trepidante de corrillos en la calle y mítines improvisados. Entrevistas con opositores que apuestan por un futuro distinto al que no se ven cauces. Una rueda de prensa oficial surge de repente. Será decisiva.

Numerosos medios internacionales aguardamos las palabras del portavoz, Günter Schabowski. Tiene otra reforma que ofrecer: una nueva ley de viajes, no la apertura del Muro de Berlín de forma inminente como termina por decir. Sus compañeros del Politburó vuelven ya pacíficamente a sus hogares sin saber lo que se avecina.

Puente de Bornholmer. 1989. Aquí se abrió el Muro de Berlín

Puente de Bornholmer. 1989. Aquí se abrió el Muro de Berlín

Nadie lo sabe. No hay presidentes ni bandas de música (como en Hungría) en aquel Puente de Bornholmer en el que nos encontramos una hora después. Hemos bajado con el embajador de España en la RDA, Alonso Álvarez de Toledo. Nos ha invitado a su residencia para comentar el día. No está claro qué va a suceder pero apunta que, justo abajo, hay un paso fronterizo. Puede ser buena idea acercarse a ver qué pasa. Y, sí, hay como medio centenar de personas, y ningún periodista. Salvo nosotros.

Son las 9 de la noche. Mi compañero Laureano González enciende el foco de  la cámara e inicio entrevistas. Uno de los vopos nos pide que la apaguemos y nos vayamos. De forma ostensible. Él fue quien, en realidad, abrió el Muro. Harald Jagger, el oficial al mando, le contaría tiempo después a Álvarez Toledo que, ante la falta de instrucciones –salvo la de no disparar si no era en lo que entendieran como defensa propia- decidió dar la orden: Pueden pasar. Y pasamos. Todos. Berlineses del Este y del Oeste.

Acaban de abrir el Muro. Las expresiones de los germanorientales lo dicen todo.

Acaban de abrir el Muro. Las expresiones de los germanorientales lo dicen todo.

 No de inmediato la mayoría. Lo cierto es que la frontera volvió a cerrarse durante una hora. Pero en aquel mundo sin teléfonos móviles, ni redes sociales, ni WhatsApp por supuesto, miles y miles de personas acudieron al unísono al Muro de Berlín y comenzaron a trepar y a picar. A tomar el Muro. Aquello era ya irreversible.

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Un derrumbe que engrosó el capitalismo

No se ha resaltado lo suficiente la reacción occidental a la caída del Muro de Berlín que ansiaban con fervor, pero que ni en sus mejores sueños esperaban y menos con tal facilidad. Tenemos a Margaret Thatcher en Gran Bretaña, Helmut Kohl en Alemania, Felipe González en España, François Mitterrand en Francia, que a la vez ostenta la presidencia rotatoria de la UE con Jacques Delors en la del Consejo y George Bush senior que acaba de acceder a la presidencia de Estados Unidos. Esa época a la que denominan dorada, la de los grandes líderes.

Y actúan con sin igual presteza. No ha acabado noviembre, ese mismo mes de noviembre de 1989, cuando se firma el Consenso de Washington que será clave para el devenir de la historia. Pensado inicialmente para América Latina, se adapta por la vía de urgencia a la política global. Al cónclave para aprobarlo acuden políticos y altos funcionarios, la Reserva Federal, el Banco Mundial y el FMI. Sin perder el tiempo se firma también su homólogo: el Consenso de Bruselas para Europa que comienza a aplicarse a partir de 1990. Sus líneas básicas van a constituir el manual de actuación del neoliberalismo: recorte del gasto público, reforma fiscal para favorecer a los más ricos, liberalización del comercio internacional, liberalización de la entrada de inversiones extranjeras directas, privatizaciones o desregulación bancaria. Y en esa progresión llevamos 25 años de despojo.

El Telón de Acero era demasiado opaco para mirar. Las idealizaciones acerca de aquella potencia que tenía en Alemania del Este la joya de la Corona no se correspondían con la realidad. Durante los días posteriores a la caída del Muro y en nuevos viajes,  la evidencia de una economía inviable se hacía palpable, lo obsoleto de su afamada industria. Era cierto que todos los ciudadanos tenían trabajo, casa, alimento, sanidad, servicios, educación, cultura, deporte, siquiera en niveles básicos. Pero el país se hallaba en bancarrota.

Un año después, en aquel doloroso desmantelamiento que se ejecutó a través de la Agencia Estatal de Privatización de la RDA, se nos cuenta que las plantillas están sobredimensionadas y que la productividad del Este es la mitad que la occidental. A modo de ejemplo, Olivetti oferta un marco por una fábrica a condición de que reduzca su personal de 12.000 a 900 trabajadores. Y ya hay un millón de parados.

Los germanorientales abrazaron con fruición la sociedad de consumo, como suele ocurrir. Desde la primera semana les hacían ofertas irresistibles en Berlín Oeste con saldos rescatados de sus desvanes. Cuando apenas un año después las dos Alemanias se reunifican –o para ser más precisos la RFA se anexiona la RDA–, la frutería ofrece un vergel, coches japoneses transitan por las calles y proliferan las oficinas bancarias en el paisaje urbano. Máquinas expendedoras de caramelos adoctrinan a los niños en la sociedad de consumo. Precios del Oeste, sueldos del Este, un tercio inferiores. Ha nacido una nueva ambición: el dinero.

Hoy, en la próspera Alemania de Merkel, 13 millones de personas están al borde de la pobreza, la sexta parte del total. Los sufridos alemanes del Este, en general, lo que más añoran –dicen– es la solidaridad que había entre ellos. La relación que mantenían antes de que primara el egoísmo y los intereses particulares.

Ya no queda ni rastro de aquella lúgubre puerta de hace 25 años en Bornholmer. Hay un puente, como todos, por el que pasan transeúntes y vehículos. El Muro de Berlín existe como recuerdo pero no como separación. Se levantan en otros muchos lugares del mundo para diferenciar la riqueza y la pobreza. La capital alemana aprendió a recomponerse y abrazó con pasión el saber vivir. Es un ejemplo de modernidad y concordia.

Potentes signos de degradación se evidencian en la parte del Muro que quedó en pie, en el capitalismo que se desbocó feroz desde entonces. La corrupción del sistema pudre los cimientos y se estira al límite la desigualdad, cercenando la libertad de comer o desarrollarse. La Historia avisa, sí. Tras aquel Muro que simbolizó el telón de acero, el aparato se resistió y se revolvió hasta que no pudo más: fue desbordado. Grandes gritos de alarma suenan en este lado en el que vivimos con el agua al cuello. En el final, habrá –es de esperar– periodistas para contarlo.

Puente de Bornholmer, primer punto donde se abrió el Muro de Berlín. El paso estaba a la izquierda.

Puente de Bornholmer, primer punto donde se abrió el Muro de Berlín. El paso estaba a la izquierda.

Escocia, cuando al sistema le importa algo realmente

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La Congregación de Notables respira tranquila: Escocia ha votado permanecer en el Reino Unido, por más de 10 puntos de ventaja sobre los independentistas. Cameron ha prometido más autonomía para Escocia. Y que se la dará también a Gales, Irlanda e Inglaterra. El NO tenía un precio. Por lo menos, algo han salido ganando. Además de votar. Rajoy dijo que “consultar traía pobreza y recesión”, ahora el PP cree que “se ha impuesto el sentido común” ¿en qué quedamos?. El líder del PSOE, dentro de su campaña de lo que entiende por su promoción personal, que “el NO de Escocia es una buena noticia”. Por ceñirme a los partidos pro-tinglado.

Leo #ScotlandDecides,Escocia Decide. Sí, contra el gobierno de Londres y sus políticos de diferentes signos, la UE, los mercados, las 7 plagas de Egipto, huracanes, tornados y erupciones volcánicas, los periódicos y periodistas de todo el sistema europeo. Muy meritorio que, pese a eso, casi un 45% se haya resistido a las presiones, a tantas presiones. Desde la amenaza a la coacción emocional.

Hicieron lo mismo con Grecia y Syriza. Se tragaría la tierra a las islas si osaban votar a la formación de izquierdas. Iban como almas en pena –igual que ahora-. Condenaban a unos ciudadanos ya esquilmados a la misma receta. A la deriva también. Nada dijo la Congregación de Notables de la irrupción del neonazismo de Amanecer Dorado en su política, pero Syriza era la bestia negra.

Cuando a los que dirigen el tinglado les importa algo, vaya si se mueven. ¿Les ha visto alguien igual dedicación para solucionar el problema del paro, las desigualdades, la educación, la salud..? ¿Salen en tromba y aprietan todas las clavijas? ¿Hacen concesiones reales como Cameron? Sus prioridades están claras: que nada se mueva, ni una fisura, los términos de la estafa deben seguir inalterables. Porque hay mucho canelo que no se da cuenta.

¿No lo observan, se hacen preguntas y sacan conclusiones? Muchos actos de nuestra vida, desde votar a comprar un periódico están secundando esta situación.

 

Posibilismo, nadando a favor de la corriente

El día que firmó la salida de un trabajo al que adoraba por un ERE, un responsable le dijo: menos mal que estábamos nosotros. Y lleva varios años preguntándose qué diferencia –sustancial- supuso esa eventualidad. Se trataba de cumplir una misión ingrata, traumática, y se hizo. Por estar ellos allí, aceptaron el despido de muchos profesionales y varios aditamentos más que de aquello se derivaban para el buen entendedor. Estas cosas no suelen venir solas.

 La disyuntiva se planta una y otra vez de frente en nuestras vidas: lo bueno o lo menos malo, el todo o “al menos” una parte. El posibilismo tiene excelente prensa, habla de negociación y se delimita sobre todo por a qué se opone, según sus partidarios. A radicalismo, extremismo, fundamentalismo (que no son sinónimos).  Implica, como definición, aprovechar las opciones que existen para solucionar conflictos aunque no sean del agrado de quien termina por utilizarlos. Los posibilistas piensan que deberían obrar de otra forma, pero un estamento o moral superior les induce a proceder contra su voluntad.  Sin traumas, terminan viéndose muy responsables al mirarse en su espejo.

 Lo esencial en todos los casos es el papel que el posibilista se otorga a sí mismo. Menos mal que está él allí. Y por ese protagonismo se erige en juez o ejecutor de asuntos de gran trascendencia, dado que el posibilismo cuenta con grandes adeptos en la política o el sindicalismo, por ejemplo. No solo, muchos periodistas lo practican con fruición diciéndose que otros en su lugar aceptarían mayores manipulaciones.

 La desgraciada historia de España está llena de posibilistas. Emilio Castelar llegó a fundar un partido así llamado, el Demócrata Posibilista, de tendencia republicana. También es triste suerte que -para una vez que estrenamos República y con un intelectual como presidente, crítico con la reina al punto de ser condenado a muerte (everybody expects Spanish Inquisition)-, luego le diera por cuanto les da a los posibilistas: “aplazar” las reformas sociales, mano dura y ceder ante las oligarquías. Los problemas le parecieron demasiado graves para abordarlos, al parecer. Se encapsularon, claro está. Ésa suele ser la consecuencia de la opción.

 Y así seguimos. Tras dejar Franco todo “atado y bien atado”, ya se sabe, hervía España entre dos actitudes a tomar: Ruptura o Reforma. Y triunfó de nuevo el posibilismo. Consagrando la impunidad para los golpistas y responsables de la eterna dictadura. Enquistando asimismo el problema. Al punto que el franquismo ha estallado en metástasis.

 Y así estamos. También Zapatero se creyó en la misión histórica de, cediendo a presiones, meternos el neoliberalismo en la Constitución para que –hasta que no se cambie- tenga prioridad pagar a los especuladores sobre cualquier necesidad de los ciudadanos.  Rajoy por cierto, se ha aplicado a su particular epopeya situando esa deuda ya en el 97% (desde el 70%) con lo que hay muchas carencias y derechos que aplazar. Pero es que el actual presidente del gobierno no es posibilista sino todo un depredador que goza con sus actos.

 Algún brío mucho menos conformista mostró Rubalcaba en su trayectoria, pero al final se vio igualmente impelido a quedarse hasta dejar bien apuntalado el sistema de lo que ellos consideran posible. Menos mal que él estaba allí, se lo agradece hasta el PP. Aunque tanto cocieron en el caldo los militantes destacados del PSOE, que la sucesión ha salido del mismo palo, el de los muy adictos a dejar todo como está. La nueva ejecutiva destaca por su intenso olor a posibilismo.Gente de orden y bienpensante donde los haya.  Orgullosos de las ( minuto 2,30) decisiones duras pero solventes que tomó Zapatero como se manifestaba el hoy número dos del PSOE, César Luena. El nuevo líder, Pedro Sánchez, se ha ocupado de dejar bien claro que “no es posible” no pagar la deuda. En su opinión… posibilista.

El posibilismo no es una característica española únicamente, ni  mucho menos. Estamos asistiendo entre espasmos de dolor, indignación e impotencia, a la nueva masacre que perpetra Israel sobre los palestinos en Gaza. Más de 1.000 muertos de los que la cuarta parte son niños. En el ataque han perdido la vida también una cincuentena de soldados israelíes. Soldados. La historia de cómo se llegó a esto la contó magistralmente aquí Olga Rodríguez. El problema es que quien puede parar la barbarie de Israel, no lo hace. Hay posibilismos que matan.

 Calla la UE, los grandes organismos que parecen siempre tener algo que imponer y no ahora, y la ONU aprueba la enésima resolución que no supondrá cambios efectivos como ha pasado siempre. Los Estados Unidos apoyan el ataque y condenan la condena maniatada de Naciones Unidas. Cuando ya la sangre salpica hasta a la Casa Blanca se declara una cierta “preocupación”. Los EEUU del Nóbel de la Paz Barak Obama no pueden enfrentarse a Israel, porque Israel está completamente infiltrado en sus poderes. Y hay que ser posibilista. ¿Hay que ser?

 Pero, mira por dónde, si cedes y apartas a un lado -con discreción, con algún llamamiento a la paz-, a los niños reventados en una playa, o a los que con sus profesores de la UNRAW creían refugiarse de las bombas bajo el amparo de la ONU, a todos los muertos y heridos, puedes ganar otros cromos. Obama ha logrado sacar, muy disminuida lamentablemente, su reforma de la sanidad, la Obama Health Care que esperó tantas décadas. Uno de esos pequeños avances que obtiene frente a la férrea oposición republicana, tan impregnada de poder israelí.

Obama, pues, elige. A quiénes salva y a quiénes deja sin cobijo bajo las bombas. Elige la ONU, y el FMI, y la UE.  La mayoría son posibilistas, cuando no directamente unos interesados defensores de las élites. Igual ése es el objetivo del posibilismo.

 Una y otra vez, tengo la impresión de que muchos de los que se congratularon de estar allí, menos mal,   tomando decisiones duras (no para ellos), hubieran debido irse bien lejos antes de estampar su aquiescencia. Pero es un dilema serio. A la vista de los resultados, diría que los pasos que da el pragmatismo, el posibilismo, lo son encaminados con decisión y firmeza a la derrota total.

  “Solo los peces muertos nadan a favor de la corriente”, dice un proverbio alemán.

Los Golpes de Estado no son lo que eran

Un tribunal egipcio ha condenado a tres periodistas de Al Yazira a penas de entre 7 y 10 años de cárcel acusados de difundir noticias falsas para favorecer las tesis de los Hermanos Musulmanes. Ganadores de las elecciones tras la primavera árabe que derrocó a Mubarack , les plantaron un golpe de Estado y allí se quedaron con sus miserias. Los autoproclamados salvadores de la patria han promulgado condenas a muerte en tal número a miembros y simpatizantes del gobierno depuesto que debería causar alguna reacción internacional. Pues no, o no precisamente la esperada.

Ayer mismo leía horrorizada que el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, se presentó por sorpresa en El Cairo a rendir pleitesía al dictador Al Asisi, el autor del golpe de Estado. La administración Obama ha considerado que ya era hora incluso de descongelar la ayuda militar a Egipto por valor de 420 millones de dólares. Donde haya la paz de los beneficios que se quiten escrúpulos. De haberlos.

El alto cargo estadounidense ha viajado después a Irak que también anda revuelto estos días. La mejor jugada de la invasión de 2003, el objetivo -aprovecharse del petróleo de Irak-, lo ha puesto en peligro la milicia (suní) que salió cuando abrieron la caja de Pandora.  Mientras se matasen entre ellos no había mayor problema, pero es que ahora ha entrado en riesgo el negocio de los occidentales. Uno de los promotores de aquello, Tony Blair, ha declarado que ambas cosas no tienen relación alguna, no faltaba más, pero que ahora toca “actuar”. Angels Martínez Castells lo precisa: “con una nueva “operación” contra Irak y Siria que prosiga con la liquidación de armamento del complejo occidental, con nuevas ventas a precios de escándalo, y con la reapropiación y salvaguarda de fuentes energéticas para sus amigos de los monopolios energéticos y de la seguridad privada, mientras Irak y Siria se desangran”. Realmente los pobres sirios lo tienen crudo, les dan por todos los lados. Los irakíes también están siendo sufridas víctimas.

Siguen los enfrentamientos en Ucrania, en ese golpe de Estado ultraderechista -nazi, para ser precisos- que apoyaron tan contentos la UE y EEUU de nuevo.  Malo que la otra parte del conflicto sea la Rusia de Putin, otro prodigio de democracia. Y que se confundan los términos del conflicto.

Y en Tailandia también hubo en Mayo otro levantamiento militar que se pulió al gobierno legítimo. La comunidad internacional ha pasado del tema. Pero leo que estos golpistas son a la vieja usanza: han puesto en marcha una campaña que se llama “devolver la felicidad al pueblo” con un himno y todo con el mismo título. ¿Y cómo? dando en abierto todos los partidos del Mundial de Fútbol. Y un amplio programa de festejos lúdicos. El ejército dictatorial prefiere ser llamado “Consejo Nacional para la paz y el Orden”.  Y busca por encima de todo recuperar el turismo, que suele ser algo timorato con estas cosas de los golpes de Estado. Los gobiernos no, como vemos, pero a la gente no suelen gustarle los tiros, cárceles y ejecuciones cuando están de vacaciones.

Y en Europa, en España que nos duele más cerca, no sé lo qué han hecho, pero las pérdidas son tan grandes y las manipulaciones tan de manual que cualquiera sabe qué está pasando.

Sin embargo, creo que tenemos un problema gravísimo por encima de todos: Podemos, Pablo Iglesias en concreto. Anda la gente de bien muy alterada con él, con ellos. Mañana escribo de eso.

Se hunde el bipartidismo, irrupción arrolladora de Podemos y ascenso de la ultraderecha en Europa

Tiempo habrá de reflexionarlo. De momento, de urgencia, los resultados:

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El PP ha perdido un tercio de sus votantes pero dice que ha ganado y es verdad. 4.022.395 individuos españoles apoyan sus atropellos. El PSOE lleva tal varapalo que no se comprende cómo sigue aún de secretario general Rubalcaba. A mí modo de ver los 6 diputados de IU son -aunque haya subido- un pobre resultado para el desgaste del PSOE. La sociedad consciente quiere otra cosa, la que representa Podemos con una irrupción tan espectacular que consigue 5 escaños. 4 para UPyD,  menos de lo que esperaban. En Cataluña ERC ha ganado a CIU por primera vez desde la Segunda República, 3 diputados. También obtienen representación, 2, Coalición por Europa, los nacionalistas de CiU, PNV, CC. Uno para Compromís/Equo. Otro para Los pueblos Deciden: Bildu y el Bloque Nacionalista Galego. 2 para Ciudadanos. El total escrutado aquí.  Y los diputados concretos que van estos.

Y en Europa victoria del PPE -con descenso y por la mínima- que lleva de candidato a la presidencia de la comisión al luxemburgués Jean Claude Juncker. Lo más grave el ascenso de la ultraderecha. Francia coloca al fascismo del Frente Nacional como la fuerza más votada. Grandes resultados para la extrema derecha y los populismos, en Dinamarca, Finlandia, Grecia (aunque allí ha ganado Syriza, los nazis de Amanecer Dorado se sitúan en tercer lugar), Hungría, Reino Unido, y hasta en Alemania parece que consigue un escaño un partido nazi.

Tiempos terribles que exigen muchas reflexiones y afrontar con decisión los problemas. Ese Podemos en España vuelve a marcar  la senda de que el camino es la participación ciudadana. Syriza como ejemplo de que las izquierdas pueden unirse. La amenaza es espeluznante. Ya se supo en los años 30 en circunstancias similares.

Hay quien seguirá sin enterarse de lo que pasa, seguirá mirando la tele y el fútbol que le sirven, a las nubes, a las moscas que vuelan. Hay que tener mucha fuerza para que no nos arrastre su inercia.

borregos

 

Crónica escéptica del conflicto en Ucrania

Ni un cuarto de siglo ha pasado aún desde que la URSS, Unión de Repúblicas Soviéticas, se disolvió (1991) tras la caída del Muro de Berlín ocurrida dos años antes. 130 etnias se veían obligadas a mantenerse unidas en 15 países distintos bajo la fuerte égida de Rusia, de Moscú.

Una sociedad fuertemente diversa tenía las necesidades básicas cubiertas –es decir, casa, educación, sanidad y cultura– a cambio de duras estrecheces en el consumo hasta de alimentos básicos y de amparar un marco de corrupción, crisis económica, burocracia, falta absoluta de libertades y censura, que constituyeron la auténtica causa de la desintegración. No eran –y sobre todo no son– mucho mejores las cosas al otro lado del Muro, pero nunca el mal compartido puede ser un atenuante.

Aquellas culturas comprimidas en el corsé soviético –como suele pasar en todas las sociedades comprimidas, incluso en los cuerpos comprimidos– reaccionaron de variadas formas al sentirse sueltas. No recuerdo ninguna que se desparramara. Chechenia, en buena medida, de la que, por cierto, se terminó desgajando Ingusetia. La mayoría se asió con fervor a la bandera de los nacionalismos, a mirarse el ombligo de la diferencia y la nostalgia. Checoslovaquia, la primera en abandonar el comunismo, también se había partido en dos: Chequía y Eslovaquia.

Y no se hundió el mundo. Partirse o sumarse no parece ser un problema irresoluble. El Este de Europa, Europa, ha experimentado numerosos cambios a lo largo de su vida y en particular en el último siglo. Las fronteras no hacen otra cosa que cambiar. Cuánto mejor derribarlas.

Ucrania o su precedente aproximado fue la nación más relevante de Europa en la Baja EdadMedia, el Rus de Kiev. Incluso la orgullosa Rusia pudo nacer allí y no al revés. Los imperios se turnan en hegemonía. Pero no duran siempre. Ni mucho menos. Les suele dar por la desintegración total al cabo de un tiempo, de hecho.

Las wikipedias no anotan en el pasivo de Ucrania los estragos que dejaron en el país la obsolescencia soviética y la local. El accidente de la Central Nuclear de Chernobyl (26 de abril de 1986) ha sido el mayor de la historia, aunque ya comparta liderazgo con el japonés de Fukushima. Perdieron la vida directamente 31 personas, pero, silenciadas por el oscurantismo, murieron después muchas más por las secuelas y miles han sido afectadas por graves malformaciones.

Los ucranianos más cercanos a la planta aún deben meditar si arrojan un hijo al mundo que les ha tocado vivir. Chernobyl hoy es tierra quemada que ya no produce alimentos sanos. Visitar la zona requiere pasar, por ejemplo, por el Consejo de Energía Nuclear español al regreso y ver si la radiación acumulada en el cuerpo supera los límites permisibles. Varios países todavía ponen el veto a exportaciones ucranianas.

Ésta es la vida de las personas. La que también parecieron ignorar los turbios dirigentes que han padecido. Los que se envenenan y encarcelan unos a otros, por ejemplo. Y el último elegido democráticamente –o lo que se pueda parecer– Viktor Yanukóvich, que incumple cuanto promete, vive enfangado en la corrupción y se modifica leyes para amparar sus tropelías. Pasa en las peores familias, ¿a que sí? El que se tenga que ir por piernas, algo menos.

Prorrusos y proeuropeos –¿de qué Europa?–. Nacionalistas, todo el arco de la ideología política con predominio de ultraderecha. Dispuestos a matarse por si, al andar el camino, Crimea es Ucrania o vuelve a ser rusa o es simplemente autónoma. Qué más dará. Algo más, mucho más, influye quien maneja los hilos. “Nacionalismo es creer que tu país es el mejor del mundo porque tú has nacido en él”, concluye la mejor definición del concepto que conozco. Lo que no deja de ser una enorme casualidad. De haberlo sabido otros países, hubieran invitado a tu mamá a parirte allí.

Uno necesita raíces, al parecer. Y, al parecer, están en la tierra –que es el lugar más adecuado para ellas de una forma estable–. En la que se pisó y se olió. Más fuerte es la cultura que se respiró, aunque tantos pasen por la vida con la nariz tapada. Y a la vista de cómo va todo, también deben de hacer patria los caciques y los desalmados. Los propios para la propia patria. Pero ahí está el nacionalismo desatando pasiones ciegas.

Ucrania como tablero. Un interés geoestratégico. La llave de paso del gas esencial. Un enjambre de confluencias. La flota rusa no aparece de repente en el Mar Negro. Se ha derribado por la fuerza un gobierno. Sentimientos que se exacerban y manipulan como mandan los cánones. Pagar por todo –también ocurre en las peores familias–.

Y Moscú en busca de pasadas influencias, cuando podía incluso establecer con dirigentes de países de su órbita, no con la gente, convenios de “soberanía limitada”. Y Washington, que algo ha de decir si no quiere que le apeen del escenario de cuyo centro empieza a ser desplazado. Y Alemania, que algo ha de hacer para que se note quién manda en Europa. Y la UE, que nunca sabe, ni hace, aunque se manifieste de continuo tan preocupada y convoque tantas reuniones para firmar que reitera algo.

La tierra de Ucrania ya se ha regado con sangre. El enemigo real apenas nunca pisa el asfalto.

*Publicado en eldiario.es

Obama pidió a Rajoy ampliar la presencia de su ejército en España

Ya sabemos por qué Obama recibió a Rajoy. EEUU ha pedido prorrogar y ampliar sus fuerzas en la Base de Morón de la Frontera (Sevilla). El Pentágono quiere elevar en al menos un 50% la llamada Fuerza de Respuesta para Crisis en África formada por 500 marines. Y extender un año más su presencia “temporal” en la base militar española. Según El País, esta petición norteamericana figuró en el encuentro de Obama con Rajoy.

El Consejo de Ministros aprobó el 19 de abril un acuerdo por el que autorizaba el despliegue “de una fuerza compuesta por 500 infantes de Marina y ocho aeronaves” (dos aviones de reabastecimiento en vuelo KC-130 y seis aviones V-22 Osprey, que pueden operar como aeronaves de ala fija o helicópteros) “en el marco de operaciones de respuesta a situaciones de crisis en África para proteger ciudadanos, instalaciones y personal designado de este país”, añade El País.

La duda que se plantea ahora si para una presencia extranjera “temporal” de un mínimo de dos años se precisa la aprobación del Parlamento. Daría igual, el PP tiene allí su apisonadora absoluta. Y Rajoy ya tiene su foto.

Las visitas de los presidentes españoles al “jefe” estadounidense nos suelen salir caras. En este caso parecen conllevar la vuelta del fantasma de las Bases Americanas, si alguna vez se fueron. Rajoy, fiel a su línea, metió la pata cuanto pudo en su estancia en la Casa Blanca. Hasta responder con un ¿Eh? a lo que no entendía en inglés. El presidente norteamericano elogió la política de Rajoy y su “gran liderazgo”. Ya sabemos por qué. Eso sí le regaló chocolatinas en lugar de incunables para, probablemente, marcar las diferencias.

El 26 de octubre de 1953 la España franquista firmó con Estados Unidos el Convenio Defensivo de Mutua Defensa y Ayuda Económica que suponía de facto el fin del tímido aislamiento internacional por haber dado un golpe de Estado y mantener un régimen totalitario. Por él se implantaron en nuestro país bases americanas en Zaragoza, Torrejón, Morón y Rota. En Zaragoza, en mi tierra, por eso las conozco bien.

“Los americanos” –como tan magistralmente contó Berlanga en Bienvenido Mr. Marshall”- traían el maná al país subdesarrollado que de alguna forma ocupaban. Obsequiaban con queso amarillo y leche en polvo a los niños de los colegios pobres –que eran casi todos-. Con el tiempo, trajeron sus coches enormes y sus costumbres. Llegó con ellos hasta la música vibrante de su patria –en su edad de oro-, y con ella grandes dosis de modernidad –eso hay que admitirlo-. Los pantalones vaqueros que se “conseguían” casi de estraperlo. Otros acentos al menos en la España tan cerrada.

La contestación progresista a las Bases Americanas llenó páginas de protesta. Era una reivindicación constante, inapelable, sobre todo en los tiempos de la impopular guerra de Vietnam que levantó al mundo contra EEUU. Y así acabaron en ser llamadas “de utilización conjunta”. Los mandos eran americanos. Luego han sido empleadas como parte de todo el entramado de la OTAN.

Hay un amargor inquietante en saber que otra vez los marines sientan sus reales en suelo español, si el suelo español es algo. Máxime –dicen- para defenderse de esa África que nos envía a sus hijos en patera o atravesando vallas con cuchillas. Algo huele a podrido en el sur de Europa. En el mundo en realidad.

Aireémoslo, si se puede, con una de las grandes singers de los 50´ Ante todo ser positivos…

Obama, bonito, lávate la boca

forges.rajoy.obama

El presidente que no cerró Guantánamo. El presidente que no controló a los poderes financieros ni a los lobbys. El que ejecuta sin juicio y manda espiar a ciudadanos de todo el mundo. El que, aún sacando adelante una reforma sanitaria y estimulando algo el crecimiento frente a la austeridad neoliberal europea, tanto nos ha decepcionado, ha recibido a Rajoy. Estados Unidos sigue siendo –con el permiso ya de China- el país más poderoso de la tierra. Por eso, entre las obligaciones de su jerarca está la de recibir a presidentes extranjeros y darles su bendición o ponerles tarea. Una cosa así como el Papa de la política. Ahora le ha tocado recibir al casposo presidente de España. Y es literal, nos lo muestra incluso, uno de los órganos oficiales del Partido Popular: el ABC.

abc.rajoy.obama

Por cierto, como El Mundo, las emisoras de radio catalanas y la Cadena Ser -la radio más escuchada de España- han sido malos, los controladores del régimen de Rajoy no les dejaron entrar en la rueda de prensa. Hay poco espacio y ellos tienen sus predilecciones. Objetivas.

Pues bien, Obama ha elogiado “los avances económicos” y el “gran liderazgo” del dirigente español en una “época sumamente difícil”. Le ha dicho también que “el gran desafío” es reducir las cifras de desempleo. De Guindos salió ayer apoyando la jugada: la economía española ha crecido un 0,3% en el último trimestre. La macroeconómica. Y creen que podrán reducir el paro en 2014 hasta el 25%. Ánimo, ya falta menos para llegar al 22,85% con el que cogió Rajoy el gobierno al cierre de 2011. Solo se trataba de abaratar los sueldos, la seguridad y las condiciones laborales de los españoles. Eso sí lo ha conseguido. Y lo que queda. Y aún así siguen pegando tajos a todos nuestros servicios públicos. Obama, bonito, lávate la boca con jabón.

Infantas y capos de toda condición para alumbrar el día. Desde la cama, escucho en la SER de Madrid, que la inepta alcaldesa Ana Botella ha mandado hurgar en nuestras basuras. En contenedores y bolsa por bolsa a ver si reciclamos bien. Sigue en vigor su ordenanza que clava hasta con 750.000 euros lo que la señora estime menester. A una vecina le han puesto, dicen, 250.000 euros de multa por dejar una bolsa de papel al lado de los contenedores. Alega ella que estaban llenos, que no los recogen. No hay personal, solo para diseccionar y oler la basura. Una imagen muy gráfica de la España que vivimos. Menos mal que, en Burgos, en Gamonal, están ventilando las cloacas. Aunque cueste.

ferranmartin.gamonal

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