Escocia, cuando al sistema le importa algo realmente

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La Congregación de Notables respira tranquila: Escocia ha votado permanecer en el Reino Unido, por más de 10 puntos de ventaja sobre los independentistas. Cameron ha prometido más autonomía para Escocia. Y que se la dará también a Gales, Irlanda e Inglaterra. El NO tenía un precio. Por lo menos, algo han salido ganando. Además de votar. Rajoy dijo que “consultar traía pobreza y recesión”, ahora el PP cree que “se ha impuesto el sentido común” ¿en qué quedamos?. El líder del PSOE, dentro de su campaña de lo que entiende por su promoción personal, que “el NO de Escocia es una buena noticia”. Por ceñirme a los partidos pro-tinglado.

Leo #ScotlandDecides,Escocia Decide. Sí, contra el gobierno de Londres y sus políticos de diferentes signos, la UE, los mercados, las 7 plagas de Egipto, huracanes, tornados y erupciones volcánicas, los periódicos y periodistas de todo el sistema europeo. Muy meritorio que, pese a eso, casi un 45% se haya resistido a las presiones, a tantas presiones. Desde la amenaza a la coacción emocional.

Hicieron lo mismo con Grecia y Syriza. Se tragaría la tierra a las islas si osaban votar a la formación de izquierdas. Iban como almas en pena –igual que ahora-. Condenaban a unos ciudadanos ya esquilmados a la misma receta. A la deriva también. Nada dijo la Congregación de Notables de la irrupción del neonazismo de Amanecer Dorado en su política, pero Syriza era la bestia negra.

Cuando a los que dirigen el tinglado les importa algo, vaya si se mueven. ¿Les ha visto alguien igual dedicación para solucionar el problema del paro, las desigualdades, la educación, la salud..? ¿Salen en tromba y aprietan todas las clavijas? ¿Hacen concesiones reales como Cameron? Sus prioridades están claras: que nada se mueva, ni una fisura, los términos de la estafa deben seguir inalterables. Porque hay mucho canelo que no se da cuenta.

¿No lo observan, se hacen preguntas y sacan conclusiones? Muchos actos de nuestra vida, desde votar a comprar un periódico están secundando esta situación.

 

Posibilismo, nadando a favor de la corriente

El día que firmó la salida de un trabajo al que adoraba por un ERE, un responsable le dijo: menos mal que estábamos nosotros. Y lleva varios años preguntándose qué diferencia –sustancial- supuso esa eventualidad. Se trataba de cumplir una misión ingrata, traumática, y se hizo. Por estar ellos allí, aceptaron el despido de muchos profesionales y varios aditamentos más que de aquello se derivaban para el buen entendedor. Estas cosas no suelen venir solas.

 La disyuntiva se planta una y otra vez de frente en nuestras vidas: lo bueno o lo menos malo, el todo o “al menos” una parte. El posibilismo tiene excelente prensa, habla de negociación y se delimita sobre todo por a qué se opone, según sus partidarios. A radicalismo, extremismo, fundamentalismo (que no son sinónimos).  Implica, como definición, aprovechar las opciones que existen para solucionar conflictos aunque no sean del agrado de quien termina por utilizarlos. Los posibilistas piensan que deberían obrar de otra forma, pero un estamento o moral superior les induce a proceder contra su voluntad.  Sin traumas, terminan viéndose muy responsables al mirarse en su espejo.

 Lo esencial en todos los casos es el papel que el posibilista se otorga a sí mismo. Menos mal que está él allí. Y por ese protagonismo se erige en juez o ejecutor de asuntos de gran trascendencia, dado que el posibilismo cuenta con grandes adeptos en la política o el sindicalismo, por ejemplo. No solo, muchos periodistas lo practican con fruición diciéndose que otros en su lugar aceptarían mayores manipulaciones.

 La desgraciada historia de España está llena de posibilistas. Emilio Castelar llegó a fundar un partido así llamado, el Demócrata Posibilista, de tendencia republicana. También es triste suerte que -para una vez que estrenamos República y con un intelectual como presidente, crítico con la reina al punto de ser condenado a muerte (everybody expects Spanish Inquisition)-, luego le diera por cuanto les da a los posibilistas: “aplazar” las reformas sociales, mano dura y ceder ante las oligarquías. Los problemas le parecieron demasiado graves para abordarlos, al parecer. Se encapsularon, claro está. Ésa suele ser la consecuencia de la opción.

 Y así seguimos. Tras dejar Franco todo “atado y bien atado”, ya se sabe, hervía España entre dos actitudes a tomar: Ruptura o Reforma. Y triunfó de nuevo el posibilismo. Consagrando la impunidad para los golpistas y responsables de la eterna dictadura. Enquistando asimismo el problema. Al punto que el franquismo ha estallado en metástasis.

 Y así estamos. También Zapatero se creyó en la misión histórica de, cediendo a presiones, meternos el neoliberalismo en la Constitución para que –hasta que no se cambie- tenga prioridad pagar a los especuladores sobre cualquier necesidad de los ciudadanos.  Rajoy por cierto, se ha aplicado a su particular epopeya situando esa deuda ya en el 97% (desde el 70%) con lo que hay muchas carencias y derechos que aplazar. Pero es que el actual presidente del gobierno no es posibilista sino todo un depredador que goza con sus actos.

 Algún brío mucho menos conformista mostró Rubalcaba en su trayectoria, pero al final se vio igualmente impelido a quedarse hasta dejar bien apuntalado el sistema de lo que ellos consideran posible. Menos mal que él estaba allí, se lo agradece hasta el PP. Aunque tanto cocieron en el caldo los militantes destacados del PSOE, que la sucesión ha salido del mismo palo, el de los muy adictos a dejar todo como está. La nueva ejecutiva destaca por su intenso olor a posibilismo.Gente de orden y bienpensante donde los haya.  Orgullosos de las ( minuto 2,30) decisiones duras pero solventes que tomó Zapatero como se manifestaba el hoy número dos del PSOE, César Luena. El nuevo líder, Pedro Sánchez, se ha ocupado de dejar bien claro que “no es posible” no pagar la deuda. En su opinión… posibilista.

El posibilismo no es una característica española únicamente, ni  mucho menos. Estamos asistiendo entre espasmos de dolor, indignación e impotencia, a la nueva masacre que perpetra Israel sobre los palestinos en Gaza. Más de 1.000 muertos de los que la cuarta parte son niños. En el ataque han perdido la vida también una cincuentena de soldados israelíes. Soldados. La historia de cómo se llegó a esto la contó magistralmente aquí Olga Rodríguez. El problema es que quien puede parar la barbarie de Israel, no lo hace. Hay posibilismos que matan.

 Calla la UE, los grandes organismos que parecen siempre tener algo que imponer y no ahora, y la ONU aprueba la enésima resolución que no supondrá cambios efectivos como ha pasado siempre. Los Estados Unidos apoyan el ataque y condenan la condena maniatada de Naciones Unidas. Cuando ya la sangre salpica hasta a la Casa Blanca se declara una cierta “preocupación”. Los EEUU del Nóbel de la Paz Barak Obama no pueden enfrentarse a Israel, porque Israel está completamente infiltrado en sus poderes. Y hay que ser posibilista. ¿Hay que ser?

 Pero, mira por dónde, si cedes y apartas a un lado -con discreción, con algún llamamiento a la paz-, a los niños reventados en una playa, o a los que con sus profesores de la UNRAW creían refugiarse de las bombas bajo el amparo de la ONU, a todos los muertos y heridos, puedes ganar otros cromos. Obama ha logrado sacar, muy disminuida lamentablemente, su reforma de la sanidad, la Obama Health Care que esperó tantas décadas. Uno de esos pequeños avances que obtiene frente a la férrea oposición republicana, tan impregnada de poder israelí.

Obama, pues, elige. A quiénes salva y a quiénes deja sin cobijo bajo las bombas. Elige la ONU, y el FMI, y la UE.  La mayoría son posibilistas, cuando no directamente unos interesados defensores de las élites. Igual ése es el objetivo del posibilismo.

 Una y otra vez, tengo la impresión de que muchos de los que se congratularon de estar allí, menos mal,   tomando decisiones duras (no para ellos), hubieran debido irse bien lejos antes de estampar su aquiescencia. Pero es un dilema serio. A la vista de los resultados, diría que los pasos que da el pragmatismo, el posibilismo, lo son encaminados con decisión y firmeza a la derrota total.

  “Solo los peces muertos nadan a favor de la corriente”, dice un proverbio alemán.

Los Golpes de Estado no son lo que eran

Un tribunal egipcio ha condenado a tres periodistas de Al Yazira a penas de entre 7 y 10 años de cárcel acusados de difundir noticias falsas para favorecer las tesis de los Hermanos Musulmanes. Ganadores de las elecciones tras la primavera árabe que derrocó a Mubarack , les plantaron un golpe de Estado y allí se quedaron con sus miserias. Los autoproclamados salvadores de la patria han promulgado condenas a muerte en tal número a miembros y simpatizantes del gobierno depuesto que debería causar alguna reacción internacional. Pues no, o no precisamente la esperada.

Ayer mismo leía horrorizada que el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, se presentó por sorpresa en El Cairo a rendir pleitesía al dictador Al Asisi, el autor del golpe de Estado. La administración Obama ha considerado que ya era hora incluso de descongelar la ayuda militar a Egipto por valor de 420 millones de dólares. Donde haya la paz de los beneficios que se quiten escrúpulos. De haberlos.

El alto cargo estadounidense ha viajado después a Irak que también anda revuelto estos días. La mejor jugada de la invasión de 2003, el objetivo -aprovecharse del petróleo de Irak-, lo ha puesto en peligro la milicia (suní) que salió cuando abrieron la caja de Pandora.  Mientras se matasen entre ellos no había mayor problema, pero es que ahora ha entrado en riesgo el negocio de los occidentales. Uno de los promotores de aquello, Tony Blair, ha declarado que ambas cosas no tienen relación alguna, no faltaba más, pero que ahora toca “actuar”. Angels Martínez Castells lo precisa: “con una nueva “operación” contra Irak y Siria que prosiga con la liquidación de armamento del complejo occidental, con nuevas ventas a precios de escándalo, y con la reapropiación y salvaguarda de fuentes energéticas para sus amigos de los monopolios energéticos y de la seguridad privada, mientras Irak y Siria se desangran”. Realmente los pobres sirios lo tienen crudo, les dan por todos los lados. Los irakíes también están siendo sufridas víctimas.

Siguen los enfrentamientos en Ucrania, en ese golpe de Estado ultraderechista -nazi, para ser precisos- que apoyaron tan contentos la UE y EEUU de nuevo.  Malo que la otra parte del conflicto sea la Rusia de Putin, otro prodigio de democracia. Y que se confundan los términos del conflicto.

Y en Tailandia también hubo en Mayo otro levantamiento militar que se pulió al gobierno legítimo. La comunidad internacional ha pasado del tema. Pero leo que estos golpistas son a la vieja usanza: han puesto en marcha una campaña que se llama “devolver la felicidad al pueblo” con un himno y todo con el mismo título. ¿Y cómo? dando en abierto todos los partidos del Mundial de Fútbol. Y un amplio programa de festejos lúdicos. El ejército dictatorial prefiere ser llamado “Consejo Nacional para la paz y el Orden”.  Y busca por encima de todo recuperar el turismo, que suele ser algo timorato con estas cosas de los golpes de Estado. Los gobiernos no, como vemos, pero a la gente no suelen gustarle los tiros, cárceles y ejecuciones cuando están de vacaciones.

Y en Europa, en España que nos duele más cerca, no sé lo qué han hecho, pero las pérdidas son tan grandes y las manipulaciones tan de manual que cualquiera sabe qué está pasando.

Sin embargo, creo que tenemos un problema gravísimo por encima de todos: Podemos, Pablo Iglesias en concreto. Anda la gente de bien muy alterada con él, con ellos. Mañana escribo de eso.

Se hunde el bipartidismo, irrupción arrolladora de Podemos y ascenso de la ultraderecha en Europa

Tiempo habrá de reflexionarlo. De momento, de urgencia, los resultados:

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El PP ha perdido un tercio de sus votantes pero dice que ha ganado y es verdad. 4.022.395 individuos españoles apoyan sus atropellos. El PSOE lleva tal varapalo que no se comprende cómo sigue aún de secretario general Rubalcaba. A mí modo de ver los 6 diputados de IU son -aunque haya subido- un pobre resultado para el desgaste del PSOE. La sociedad consciente quiere otra cosa, la que representa Podemos con una irrupción tan espectacular que consigue 5 escaños. 4 para UPyD,  menos de lo que esperaban. En Cataluña ERC ha ganado a CIU por primera vez desde la Segunda República, 3 diputados. También obtienen representación, 2, Coalición por Europa, los nacionalistas de CiU, PNV, CC. Uno para Compromís/Equo. Otro para Los pueblos Deciden: Bildu y el Bloque Nacionalista Galego. 2 para Ciudadanos. El total escrutado aquí.  Y los diputados concretos que van estos.

Y en Europa victoria del PPE -con descenso y por la mínima- que lleva de candidato a la presidencia de la comisión al luxemburgués Jean Claude Juncker. Lo más grave el ascenso de la ultraderecha. Francia coloca al fascismo del Frente Nacional como la fuerza más votada. Grandes resultados para la extrema derecha y los populismos, en Dinamarca, Finlandia, Grecia (aunque allí ha ganado Syriza, los nazis de Amanecer Dorado se sitúan en tercer lugar), Hungría, Reino Unido, y hasta en Alemania parece que consigue un escaño un partido nazi.

Tiempos terribles que exigen muchas reflexiones y afrontar con decisión los problemas. Ese Podemos en España vuelve a marcar  la senda de que el camino es la participación ciudadana. Syriza como ejemplo de que las izquierdas pueden unirse. La amenaza es espeluznante. Ya se supo en los años 30 en circunstancias similares.

Hay quien seguirá sin enterarse de lo que pasa, seguirá mirando la tele y el fútbol que le sirven, a las nubes, a las moscas que vuelan. Hay que tener mucha fuerza para que no nos arrastre su inercia.

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Crónica escéptica del conflicto en Ucrania

Ni un cuarto de siglo ha pasado aún desde que la URSS, Unión de Repúblicas Soviéticas, se disolvió (1991) tras la caída del Muro de Berlín ocurrida dos años antes. 130 etnias se veían obligadas a mantenerse unidas en 15 países distintos bajo la fuerte égida de Rusia, de Moscú.

Una sociedad fuertemente diversa tenía las necesidades básicas cubiertas –es decir, casa, educación, sanidad y cultura– a cambio de duras estrecheces en el consumo hasta de alimentos básicos y de amparar un marco de corrupción, crisis económica, burocracia, falta absoluta de libertades y censura, que constituyeron la auténtica causa de la desintegración. No eran –y sobre todo no son– mucho mejores las cosas al otro lado del Muro, pero nunca el mal compartido puede ser un atenuante.

Aquellas culturas comprimidas en el corsé soviético –como suele pasar en todas las sociedades comprimidas, incluso en los cuerpos comprimidos– reaccionaron de variadas formas al sentirse sueltas. No recuerdo ninguna que se desparramara. Chechenia, en buena medida, de la que, por cierto, se terminó desgajando Ingusetia. La mayoría se asió con fervor a la bandera de los nacionalismos, a mirarse el ombligo de la diferencia y la nostalgia. Checoslovaquia, la primera en abandonar el comunismo, también se había partido en dos: Chequía y Eslovaquia.

Y no se hundió el mundo. Partirse o sumarse no parece ser un problema irresoluble. El Este de Europa, Europa, ha experimentado numerosos cambios a lo largo de su vida y en particular en el último siglo. Las fronteras no hacen otra cosa que cambiar. Cuánto mejor derribarlas.

Ucrania o su precedente aproximado fue la nación más relevante de Europa en la Baja EdadMedia, el Rus de Kiev. Incluso la orgullosa Rusia pudo nacer allí y no al revés. Los imperios se turnan en hegemonía. Pero no duran siempre. Ni mucho menos. Les suele dar por la desintegración total al cabo de un tiempo, de hecho.

Las wikipedias no anotan en el pasivo de Ucrania los estragos que dejaron en el país la obsolescencia soviética y la local. El accidente de la Central Nuclear de Chernobyl (26 de abril de 1986) ha sido el mayor de la historia, aunque ya comparta liderazgo con el japonés de Fukushima. Perdieron la vida directamente 31 personas, pero, silenciadas por el oscurantismo, murieron después muchas más por las secuelas y miles han sido afectadas por graves malformaciones.

Los ucranianos más cercanos a la planta aún deben meditar si arrojan un hijo al mundo que les ha tocado vivir. Chernobyl hoy es tierra quemada que ya no produce alimentos sanos. Visitar la zona requiere pasar, por ejemplo, por el Consejo de Energía Nuclear español al regreso y ver si la radiación acumulada en el cuerpo supera los límites permisibles. Varios países todavía ponen el veto a exportaciones ucranianas.

Ésta es la vida de las personas. La que también parecieron ignorar los turbios dirigentes que han padecido. Los que se envenenan y encarcelan unos a otros, por ejemplo. Y el último elegido democráticamente –o lo que se pueda parecer– Viktor Yanukóvich, que incumple cuanto promete, vive enfangado en la corrupción y se modifica leyes para amparar sus tropelías. Pasa en las peores familias, ¿a que sí? El que se tenga que ir por piernas, algo menos.

Prorrusos y proeuropeos –¿de qué Europa?–. Nacionalistas, todo el arco de la ideología política con predominio de ultraderecha. Dispuestos a matarse por si, al andar el camino, Crimea es Ucrania o vuelve a ser rusa o es simplemente autónoma. Qué más dará. Algo más, mucho más, influye quien maneja los hilos. “Nacionalismo es creer que tu país es el mejor del mundo porque tú has nacido en él”, concluye la mejor definición del concepto que conozco. Lo que no deja de ser una enorme casualidad. De haberlo sabido otros países, hubieran invitado a tu mamá a parirte allí.

Uno necesita raíces, al parecer. Y, al parecer, están en la tierra –que es el lugar más adecuado para ellas de una forma estable–. En la que se pisó y se olió. Más fuerte es la cultura que se respiró, aunque tantos pasen por la vida con la nariz tapada. Y a la vista de cómo va todo, también deben de hacer patria los caciques y los desalmados. Los propios para la propia patria. Pero ahí está el nacionalismo desatando pasiones ciegas.

Ucrania como tablero. Un interés geoestratégico. La llave de paso del gas esencial. Un enjambre de confluencias. La flota rusa no aparece de repente en el Mar Negro. Se ha derribado por la fuerza un gobierno. Sentimientos que se exacerban y manipulan como mandan los cánones. Pagar por todo –también ocurre en las peores familias–.

Y Moscú en busca de pasadas influencias, cuando podía incluso establecer con dirigentes de países de su órbita, no con la gente, convenios de “soberanía limitada”. Y Washington, que algo ha de decir si no quiere que le apeen del escenario de cuyo centro empieza a ser desplazado. Y Alemania, que algo ha de hacer para que se note quién manda en Europa. Y la UE, que nunca sabe, ni hace, aunque se manifieste de continuo tan preocupada y convoque tantas reuniones para firmar que reitera algo.

La tierra de Ucrania ya se ha regado con sangre. El enemigo real apenas nunca pisa el asfalto.

*Publicado en eldiario.es

Obama pidió a Rajoy ampliar la presencia de su ejército en España

Ya sabemos por qué Obama recibió a Rajoy. EEUU ha pedido prorrogar y ampliar sus fuerzas en la Base de Morón de la Frontera (Sevilla). El Pentágono quiere elevar en al menos un 50% la llamada Fuerza de Respuesta para Crisis en África formada por 500 marines. Y extender un año más su presencia “temporal” en la base militar española. Según El País, esta petición norteamericana figuró en el encuentro de Obama con Rajoy.

El Consejo de Ministros aprobó el 19 de abril un acuerdo por el que autorizaba el despliegue “de una fuerza compuesta por 500 infantes de Marina y ocho aeronaves” (dos aviones de reabastecimiento en vuelo KC-130 y seis aviones V-22 Osprey, que pueden operar como aeronaves de ala fija o helicópteros) “en el marco de operaciones de respuesta a situaciones de crisis en África para proteger ciudadanos, instalaciones y personal designado de este país”, añade El País.

La duda que se plantea ahora si para una presencia extranjera “temporal” de un mínimo de dos años se precisa la aprobación del Parlamento. Daría igual, el PP tiene allí su apisonadora absoluta. Y Rajoy ya tiene su foto.

Las visitas de los presidentes españoles al “jefe” estadounidense nos suelen salir caras. En este caso parecen conllevar la vuelta del fantasma de las Bases Americanas, si alguna vez se fueron. Rajoy, fiel a su línea, metió la pata cuanto pudo en su estancia en la Casa Blanca. Hasta responder con un ¿Eh? a lo que no entendía en inglés. El presidente norteamericano elogió la política de Rajoy y su “gran liderazgo”. Ya sabemos por qué. Eso sí le regaló chocolatinas en lugar de incunables para, probablemente, marcar las diferencias.

El 26 de octubre de 1953 la España franquista firmó con Estados Unidos el Convenio Defensivo de Mutua Defensa y Ayuda Económica que suponía de facto el fin del tímido aislamiento internacional por haber dado un golpe de Estado y mantener un régimen totalitario. Por él se implantaron en nuestro país bases americanas en Zaragoza, Torrejón, Morón y Rota. En Zaragoza, en mi tierra, por eso las conozco bien.

“Los americanos” –como tan magistralmente contó Berlanga en Bienvenido Mr. Marshall”- traían el maná al país subdesarrollado que de alguna forma ocupaban. Obsequiaban con queso amarillo y leche en polvo a los niños de los colegios pobres –que eran casi todos-. Con el tiempo, trajeron sus coches enormes y sus costumbres. Llegó con ellos hasta la música vibrante de su patria –en su edad de oro-, y con ella grandes dosis de modernidad –eso hay que admitirlo-. Los pantalones vaqueros que se “conseguían” casi de estraperlo. Otros acentos al menos en la España tan cerrada.

La contestación progresista a las Bases Americanas llenó páginas de protesta. Era una reivindicación constante, inapelable, sobre todo en los tiempos de la impopular guerra de Vietnam que levantó al mundo contra EEUU. Y así acabaron en ser llamadas “de utilización conjunta”. Los mandos eran americanos. Luego han sido empleadas como parte de todo el entramado de la OTAN.

Hay un amargor inquietante en saber que otra vez los marines sientan sus reales en suelo español, si el suelo español es algo. Máxime –dicen- para defenderse de esa África que nos envía a sus hijos en patera o atravesando vallas con cuchillas. Algo huele a podrido en el sur de Europa. En el mundo en realidad.

Aireémoslo, si se puede, con una de las grandes singers de los 50´ Ante todo ser positivos…

Obama, bonito, lávate la boca

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El presidente que no cerró Guantánamo. El presidente que no controló a los poderes financieros ni a los lobbys. El que ejecuta sin juicio y manda espiar a ciudadanos de todo el mundo. El que, aún sacando adelante una reforma sanitaria y estimulando algo el crecimiento frente a la austeridad neoliberal europea, tanto nos ha decepcionado, ha recibido a Rajoy. Estados Unidos sigue siendo –con el permiso ya de China- el país más poderoso de la tierra. Por eso, entre las obligaciones de su jerarca está la de recibir a presidentes extranjeros y darles su bendición o ponerles tarea. Una cosa así como el Papa de la política. Ahora le ha tocado recibir al casposo presidente de España. Y es literal, nos lo muestra incluso, uno de los órganos oficiales del Partido Popular: el ABC.

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Por cierto, como El Mundo, las emisoras de radio catalanas y la Cadena Ser -la radio más escuchada de España- han sido malos, los controladores del régimen de Rajoy no les dejaron entrar en la rueda de prensa. Hay poco espacio y ellos tienen sus predilecciones. Objetivas.

Pues bien, Obama ha elogiado “los avances económicos” y el “gran liderazgo” del dirigente español en una “época sumamente difícil”. Le ha dicho también que “el gran desafío” es reducir las cifras de desempleo. De Guindos salió ayer apoyando la jugada: la economía española ha crecido un 0,3% en el último trimestre. La macroeconómica. Y creen que podrán reducir el paro en 2014 hasta el 25%. Ánimo, ya falta menos para llegar al 22,85% con el que cogió Rajoy el gobierno al cierre de 2011. Solo se trataba de abaratar los sueldos, la seguridad y las condiciones laborales de los españoles. Eso sí lo ha conseguido. Y lo que queda. Y aún así siguen pegando tajos a todos nuestros servicios públicos. Obama, bonito, lávate la boca con jabón.

Infantas y capos de toda condición para alumbrar el día. Desde la cama, escucho en la SER de Madrid, que la inepta alcaldesa Ana Botella ha mandado hurgar en nuestras basuras. En contenedores y bolsa por bolsa a ver si reciclamos bien. Sigue en vigor su ordenanza que clava hasta con 750.000 euros lo que la señora estime menester. A una vecina le han puesto, dicen, 250.000 euros de multa por dejar una bolsa de papel al lado de los contenedores. Alega ella que estaban llenos, que no los recogen. No hay personal, solo para diseccionar y oler la basura. Una imagen muy gráfica de la España que vivimos. Menos mal que, en Burgos, en Gamonal, están ventilando las cloacas. Aunque cueste.

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Hugo Chávez subjetivo

Hugo Chávez ha muerto. A los 58 años que es temprana edad para morir. El líder de un país latinoamericano –zona que apenas suele tener sitio en los informativos- copa las portadas de medio mundo con grandes caracteres. Y se reproducen las pasiones que desataba en vida, en las que hay que ser un hábil experto para ver algo de luz. Todo, salvo indiferencia. Y, sin embargo, sería mi posición emocional más próxima al fenómeno.

 Ocurre que asistí a los primeros pasos de Chávez desde mi exilio en el Telediario Internacional de TVE. Darse a conocer con un golpe de Estado no es el mejor aval. Y las primeras medidas de gobierno que llegaban en su voz sin filtrar por los medios y agencias contaminados me produjeron más de un respingo. Pero había nacido un político de gran carisma. Populista que aunaba con desparpajo su condición militar, el socialismo bolivariano, el personalismo, el pueblo, la patria y Dios.

 Fue elegido tres veces con ardorosa pasión popular, no es hecho baladí. Plantó cara a los grandes poderes fácticos con notable astucia, valor y fuerza. Lo que más me reconcilió con él probablemente fue el empecinado odio que despertaba en los grandes pilares de lo establecido. Que llegaran a montarle otro golpe de Estado que sin ir más lejos nuestro presidente entonces, José María Aznar, se apresuró a saludar con entusiasmo. Muy revelador todo. Chávez era hijo, lógico, del fracaso de la política tradicional que sumió a Venezuela en la miseria y la corrupción.

Vehementes defensores de su revolución, cantan hoy los logros que obtuvo:

“Mientras en España votábamos a gobiernos que han llevado a un 21,1% de la población por debajo del umbral de pobreza y disparaban al 45% la pobreza infantil, el Hugo Chávez estigmatizado en nuestros medios reducía la pobreza de Venezuela un 44%, según datos de la CEPAL, lo que suponía que cinco millones de venezolanos dejaron de ser pobres”, escribe en eldiario.es Pascual Serrano en un artículo que desgrana muchos otros pasos dados por Chávez.

 Quedaba mucho por hacer, mucha pobreza que erradicar, mucha incultura. Asistir al discurso del sucesor designado, Nicolás Maduro, demuestra el largo camino que queda por recorrer. El establisment sueña por otro lado que con Chávez se acaba el chavismo que tanto le incomoda, con destacada ingerencia en asuntos que no le competen. Ay, un país con petróleo, qué peligro. Con petróleo y pobreza y subdesarrollo, por otro lado.

 De los miles de análisis y páginas, me ha gustado el de Elena Martí, mi antigua jefa en el TD Internacional, que encuentra alojo a su saber en El Plural:

“Chávez había prescindido desde el primer momento de la clase política instalada y apenas un par de viejos dinosaurios de la izquierda clásica, Miquilena y Rangel, le ayudaron y aconsejaron. Su camino fue en seguida el de un solitario que creó un nuevo poder salido, en lo principal, de la joven oficialidad que le asistió desde el 92. A eso añadió, de modo poco elaborado al principio, un mensaje de fuerte acento social que le acercó a La Habana y caracterizaría en adelante al régimen, descrito pronto como “socialista y bolivariano”.

El esfuerzo a favor de las clases modestas ha sido sin parangón y de ellas sacó sus mayorías electorales. No “hizo política” en el sentido habitual de la expresión, fue todo de nuevo cuño, excepto la fijación de la mirada en Cuba y la relación privilegiada con los hermanos Castro, que le enviaron las célebres misiones médicas que han obtenido un amplio reconocimiento social.

Fue, pues, populista, pero también sincera y sencillamente popular y, contra lo que podía parecer, un buen táctico. La mezcla de todo eso explica su duración”, describe Elena, entre otras cosas. Con rigor. Con distancia. Como me veo yo en este asunto.

Y, sin embargo, cuanto rodea a Chávez es abordado desde la subjetividad, continuamente forzada. Olga Rodríguez lo analiza:

“La animadversión que Chávez provocaba en algunos sectores de la sociedad española solo se puede explicar teniendo en cuenta hasta qué punto grandes medios de comunicación de masas han solido jugar a la contra del presidente venezolano, demonizándolo y ridiculizándolo mientras elogiaban las políticas de gobernantes como el ex presidente colombiano Álvaro Uribe, en cuyo mandato se registraron de manera ‘sistemática y generalizada’ asesinatos de civiles, los llamados ‘falsos positivos’. O mientras callan ante prácticas ilegales e incluso criminales de otros gobiernos aliados”, cuenta entre otras cosas.

Hugo Chávez evidenciaba una enorme pasión por vivir. Hasta llegar a someterse al calvario de cuatro operaciones para luchar contra el cáncer. Me apena que, como ser humano, haya fracasado en el intento. Tan relativamente joven. Frente a tantas personas anodinas, a las que parece dar igual estar que no estar, el amor a la vida de Chávez merece todos mis respetos y simpatía. Así que, nadando entre tibias aguas, terminó destacando también su figura en valores emocionales. También. Un ser sobresaliente como pocos, Hugo Chávez.

O povo é quem mais ordena

  Cientos de miles de portugueses han salido a la calle a protestar por los recortes, tanto en Lisboa como en otras ciudades del país.  Supone la contestación más masiva de los últimos tiempos, desde que la Troika y el gobierno conservador de Passos Coelho los cogió en sus manos. Ciertamente, fue al que votó la mayoría desencantada con los socialdemócratas.

   Dice el presidente del gobierno que todo marcha bien y se encaminan a la recuperación. Que las medidas adoptadas son las que había poner en marcha. Que ya se ven datos positivos. Que Portugal ha logrado credibilidad en los mercados financieros con sus reformas y que la deuda a diez años se cotiza ahora  a un interés del 6,3%, cuando hace un año rozaba el 17 %. Algo que, por cierto, puede cambiar en cualquier momento dada la impunidad y el amparo de los gobiernos neoliberales con la que operan. De algo nos suena todo esto a los españoles.

Lo cierto es que, como ya os conté de primera mano, los portugueses viven ahora mucho peor y los datos económicos van en despeñe, exactamente igual que aquí. Allí el paro se ha disparado al 17,6 % (el doble que hace tres años) y el PIB ha caído al 3,8 %. Nuestra recesión económica no es aún tan grande, pero en la tasa de desempleo les ganamos por goleada.

Los portugueses han vuelto a cantar con lágrimas en los ojos el himno de la Revolucíón de los Claveles. Está ya en sus raíces. Y desde luego si o povos maltratados por el neoliberalismo en Europa se unieran volvería a caer el tinglado que se han montado a nuestra costa, como sucedió en Portugal en 1974, totalmente en paz. Y es que, sí, el pueblo es el que más ordena.

España no es Bulgaria

lo que hay que discutir

autor: @arma_pollo

El gobierno búlgaro ha dimitido en pleno a causa de 10 días de masivas protestas de la población contra los recortes y de la brutalidad policial. “No voy a participar en un gobierno en el cual la policía golpea a la gente”, ha dicho el presidente Boiko Borisov. “Cada gotita de sangre es una mancha”, ha añadido incluso. “No puedo ver un Parlamento rodeado por tapias”, ha seguido argumentando. Para concluir: “Tenemos dignidad y honor. Son las personas que nos dieron el poder a las que se lo devolvemos hoy”. Poco más de 7 millones de habitantes y han salido hasta 100.000 a la calle. Paro, corrupción, recortes y la subida de la luz en un 13% como detonante.  

 Se nos llenan los ojos de lágrimas de emoción al ver que un presidente dimite porque la ciudadanía protesta contra su gestión. El país más pobre de la UE, con un salario medio de 350 euros mensuales, proscrito por los gobiernos “de primera” de Europa que cierran sus puertas a los búlgaros expulsados por la eterna crisis, ha dado una gran lección. En la época soviética tuvo uno de los regímenes más autoritarios. Votar “a la búlgara” viene del monolítico apoyo a sus gobernantes del Partido comunista, prácticamente del 100%.  

Lo curioso es que el hasta ahora jefe del gobierno búlgaro Boiko Borisov es un personaje muy peculiar. Ex alcalde de la capital, Sofía, pertenece al partido conservador “Ciudadanos por el Desarrollo Europeo de Bulgaria”. Es ingeniero de la policía, con grado de teniente general, especializado en la lucha contra incendios.  Y también en “contra el crimen y el mantenimiento del orden público”, labores por las que ha recibido premios internacionales. Se doctoró asímismo en Ciencias. Práctica karate y es árbitro internacional de este deporte. Tiene 53 años, Rajoy, por cierto, 57.

 Pues bien, hasta este señor dimite, presta oídos al pueblo que le ha elegido y –amante de la seguridad- se horroriza de ver la gente apaleada por exigir sus derechos. Diez días frente a un año en España con una media de diez manifestaciones diarias. También le repugna contemplar el parlamento vallado… como está el español. Para que allí se escenifique otra vez la parodia de un debate en el que tenemos cantado todo lo que va a ocurrir. Dos viñetas de hoy, lo resumen a la perfección.

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Forges en El País

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Bernardo Vergara en eldiario.es

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