Escocia, cuando al sistema le importa algo realmente

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La Congregación de Notables respira tranquila: Escocia ha votado permanecer en el Reino Unido, por más de 10 puntos de ventaja sobre los independentistas. Cameron ha prometido más autonomía para Escocia. Y que se la dará también a Gales, Irlanda e Inglaterra. El NO tenía un precio. Por lo menos, algo han salido ganando. Además de votar. Rajoy dijo que “consultar traía pobreza y recesión”, ahora el PP cree que “se ha impuesto el sentido común” ¿en qué quedamos?. El líder del PSOE, dentro de su campaña de lo que entiende por su promoción personal, que “el NO de Escocia es una buena noticia”. Por ceñirme a los partidos pro-tinglado.

Leo #ScotlandDecides,Escocia Decide. Sí, contra el gobierno de Londres y sus políticos de diferentes signos, la UE, los mercados, las 7 plagas de Egipto, huracanes, tornados y erupciones volcánicas, los periódicos y periodistas de todo el sistema europeo. Muy meritorio que, pese a eso, casi un 45% se haya resistido a las presiones, a tantas presiones. Desde la amenaza a la coacción emocional.

Hicieron lo mismo con Grecia y Syriza. Se tragaría la tierra a las islas si osaban votar a la formación de izquierdas. Iban como almas en pena –igual que ahora-. Condenaban a unos ciudadanos ya esquilmados a la misma receta. A la deriva también. Nada dijo la Congregación de Notables de la irrupción del neonazismo de Amanecer Dorado en su política, pero Syriza era la bestia negra.

Cuando a los que dirigen el tinglado les importa algo, vaya si se mueven. ¿Les ha visto alguien igual dedicación para solucionar el problema del paro, las desigualdades, la educación, la salud..? ¿Salen en tromba y aprietan todas las clavijas? ¿Hacen concesiones reales como Cameron? Sus prioridades están claras: que nada se mueva, ni una fisura, los términos de la estafa deben seguir inalterables. Porque hay mucho canelo que no se da cuenta.

¿No lo observan, se hacen preguntas y sacan conclusiones? Muchos actos de nuestra vida, desde votar a comprar un periódico están secundando esta situación.

 

El indescifrable enigma de los ciudadanos que se arrojan en brazos de Podemos

Siguiendo los pasos del manual, el PSOE ha pasado del “me quiere, volverá” al despecho –“con lo que yo he hecho por ella”, “nada sería sin mí”- y a buscar culpables fuera: las fuerzas cósmicas se alían para alejarles de los votantes. En particular, esa joven formación que les embauca con engaños y que terminará por darles una vida perra.

Se cumplen los peores augurios, pues, sobre la deriva de los socialistas, también en la nueva etapa de Pedro Sánchez, cuando cometen la torpeza de centrar su discurso en atacar a Podemos. ¡Y sin nombrarlos!, en el más puro estilo Rajoy, que debe ser lo que entienden por “sentido de Estado”. Ni en la más egoísta de las estrategias se comprende: le están regalando a Podemos las portadas.

 El PP logra mantenerse, habiendo logrado la cuadratura del círculo: dar menos servicios por más impuestos, vender todo lo que tiene valor del patrimonio público –ahora AENA- y, si se tercia, de saldo, y endeudarnos pese a todo a niveles de récord histórico. Ya el 98,9% del PIB, en un ritmo que se acelera por horas, casi por minutos. En sus feudos municipales y autonómicos puede llegar a la ignominia de vender a fondos buitre viviendas sociales (por 51.000 euros, precio que no da a los inquilinos) para luego empezar a desahuciar. Mientras, rescata bancos y autopistas deficitarias, hijas de su gestión anterior. La lista de despropósitos y agravios es interminable.

El PP conoce mucho mejor a su electorado que el PSOE. Les sabe fieles hasta la muerte y masoquistas en la más genuina tradición española. Son de los que se casan para toda la vida y perdonan mentiras, traiciones y maltrato. Los sufren en silencio o ni siquiera les dan importancia, en su sagrada misión de sostener la familia como dios manda. El suyo de toda la vida, el dios de la regresión y el dinero. Todo antes de que se vaya con otra. Pero no son suficientes para sustentar mayorías absolutas.

Por eso, al resto, a esa marea que suele nadar o flotar en agua de nadie, le prometen “regeneración democrática”, una obscenidad añadida en un partido que más parece una empresa –muy turbia- nacida y gestionada para la consecución de sus intereses.

El vodevil de la política catalana y rancio españolismo, es tan cutre que sonroja. Ni siquiera podríamos exportar la serie caso de ser rodada. El molt honorable president Pujol evadiendo al fisco –como poco, es ésa solo de momento su confesión- durante 34 años, con toda su vasta prole creciendo en fortuna, privilegios y poder. Un poderoso colaborador de Rajoy, su mano derecha, Moragas, enviando mensajes  a la ex novia del chico mayor, Victoria Álvarez, para que descubra lo que ella conoce del enriquecimiento presuntamente ilícito de los Pujol “ y salve España”. La entusiasta dirigente del PP catalán, entre tanto, se acerca a Álvarez, se cita con ella y con unos espías de método que contrata a través de un amigo entrañable del PSC.  “Fue ella la que encargó la grabación a través de José Zaragoza, exsecretario del Organización del Partido Socialista Catalán”, dice eldiario.es. Luego, cuando el escándalo se desborda, le mandará más mensajes de la escuela Rajoy: “Aguanta Vicky”.  A partir de ahí, se guardan los  trapos sucios para cuando convenga. Y, como broche –por el momento-, sale la vicepresidenta del gobierno con cara impasible, tipo amianto, y dice que las comunicaciones de Moragas “son privadas”. Y España “no se salva” a su gusto, porque muchos catalanes tienen claras sus prioridades.

 En el partido transgénico, UPyD, andan al degüello entre ellos mismos porque se ve venir que la próxima ración de tarta viene en talla recortes y cada bocado cuenta. Izquierda Unida muestra signos de recuperación, sobre todo en muchas individualidades que la han mantenido viva. Hasta se aviene a buscar consensos que parece la bestia negra de los llamados grandes partidos.

 Y, así, a muy grandes rasgos, se presenta el idílico panorama de la política española. ¿Cómo es posible que los ciudadanos no estén entusiasmados con ella?  ¿Qué locura o imperdonable traición les ha poseído para arrojarse en brazos de Podemos?

No lo quieren entender. Solo ven la amenaza a abatir. Podemos ha surgido por lógica, por su habilidad para aglutinar el enorme descontento de una parte de la sociedad que no se conforma con el ejercicio de una política que les aplasta. Por supervivencia, como debemos insistir. Fruto de la rabia, incluso. La nueva formación precisa asentarse y reflexionar para crecer, y en ello están. Revisar algunas salidas estentóreas. Su éxito se puede calificar de desbordante en el más puro sentido de la palabra y prueba de la necesidad social que lo genera. Es enorme su responsabilidad, tienen a  decenas de miles de personas sujetas a la esperanza que han suscitado: otra forma de gestionar lo de todos, la búsqueda democrática del bien común, el fin de la estafa. De ésa que ya se renueva cíclicamente, sin ningún pudor. Otra vez  dicen que la recesión amenaza Europa y hay que seguir con la tijera. Asombroso que cuele.

 Cierto que muchas personas, mayores sobre todo, preferirían que todo lo sucedido fuera un mal sueño y que, con un par de retoques, el río volviera a su cauce. Incluso con sus defectos, nada es perfecto. Pero es que el mundo ha seguido girando y no va en esa dirección. El propio poder la ha trastocado y pervertido.

Pueden gritar los partidos y sus voceros mediáticos cuanto quieran que la realidad no cambia: la política en la que sueñan no existe, la sociedad defraudada ha pasado página, no es un enfado pasajero. Con presiones, reproches y exabruptos, no cambiará de parecer. Mucho menos, demonizando a quienes están planteando soluciones que ellos no quieren o no son capaces de afrontar. La viabilidad de buena parte de las propuestas -que la tiene-, depende de invertir las prioridades: trabajar para todos y no para unos pocos. No es fácil, sobre todo por las trabas de los privilegiados, pero tampoco imposible.  Les cuesta entender que se trata de hablar desde el suelo, desde los problemas de las personas, no desde un pedestal metido en una cámara de vacío. Lo que se quiere y se pide es más democracia.

 ¿Cuánto más creen que se puede soportar este estado de cosas? ¿Por qué? El tren ha partido. Ni siquiera está muy claro su destino y si lo encontrará. Pero, nos guste o no -hoy por hoy, aquí y así-, en la vieja política no hay tierra a la que volver.

Botín, la prensa oficial española se postra ante el líder fallecido

Columna publicada en El Mundo

Columna publicada en El Mundo

El infecto comentarista no hace sino resumir lo que siente hoy buena parte de la prensa española. La turba intercambiable no cuenta para unos medios de comunicación volcados en adorar al líder.

La portada de El País en la web de la mañana era la plaza pública del capitalismo.

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Hasta con consignas. Igual se ha muerto por estas preocupaciones.

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“Emilio Botín muere, la saga continúa”, titula, casi monárquico, El Mundo en blanco y negro en contraste con el rojo que hoy domina las portadas, el rojo del banco del jefe.

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Y da espacio a su número dos Alfredo Saénz, el banquero corrupto al que indultó Zapatero. “Era un hombre caballeroso, educado y exquisito en sus relaciones con todos”, dice.

Lo que más interesa a los españoles hoy es el reto de si Ana Patricia Botín, la nueva presidenta del Santander, logrará aumentar beneficios. Estamos en un sinvivir por la incertidumbre.

Maruja Torres escribe, en eldiario.es naturalmente que es donde recalan algun@s periodistas díscol@s… y libres, “Emilio Botín era –y sus herederos siguen siéndolo– acreedor devenido en accionista del diario en el que antaño pernocté”. ¿A que va a estar ahí la explicación?

Maruja Torres rinde el “Último adiós de los “sinbanco” al que me sumo. Otros como Sostres y una buena pandilla de desgraciados tampoco tienen banco pero aspiran a recoger alguna migaja si se emplean a fondo, más aún, en lamer al poder.

A lo que iba, me quedo con lo que dice Maruja:

“Habituada a recordar a los prescindibles, a los desechados por estas gentes, ignoro en qué consiste la loa a esos hombres que supieron construir un imperio y llevar el nombre de España más allá de nuestras fronteras –Suiza, por ejemplo– y que, no contentos con ello, siempre echaron una mano a los medios de comunicación endeudados, a los exmandatarios que iban por ahí dándose cabezazos como topos, en busca de una puerta giratoria, a ese hoy doliente don Isidoro de El Corte Inglés, al que compró nuestras tarjetas de compra a crédito para que no se viera en la miseria. Un hombre, don Botín, al que no le dolían prendas para arrancar el indulto de Alfredo Sáez. En fin, tantas obras y tanto bien, un mecenazgo el suyo de tal altura, que una no se siente a la ídem, ni puede imaginarse pergeñándole una necro en condiciones.

¿Qué podemos hacer nosotros, los sinbanco, en homenaje a este hombre que repartía su generosidad a bolsas llenas, y que nunca pedía nada a cambio, posiblemente ni morirse? ¿Comprarle una corona colectiva? Poco me parece”.

 

Muere Emilio Botín, fin de otro de los pilares del sistema

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 Es noticia mundial, no en vano Emilio Botín representaba, al frente del Banco de Santander, una potencia económica. En España gozaba de enorme influencia en los destinos del país. Inolvidable aquella foto con el Rey Juan Carlos de esta guisa. Tan “campechanos” ambos.

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 Muere Emilio Botín a los 79 años, de un infarto. Inscrito en una saga de banqueros (eso de que empezó de cero y se hizo a sí mismo es otra leyenda del sistema) fue, eso sí, protagonista de una revolución en la banca española. Sus osadas políticas  en los 80´ sacudieron al paquidermo de la competencia y llevaron al  Santander, de ser el séptimo banco de España, al primero. Ha alcanzado también el liderazgo de la zona euro, según dice hoy El País.

En el camino,  varias causas pendientes con la justicia que fueron sobreseídas “milagrosamente”. Llave del dinero y de créditos en circunstancias críticas, partidos y medios han girado bajo su égida. Y se ha notado. Mucho. Él llevaba la batuta.

Negra época del embudo como ley, desahucios, prosperidad y pobreza repartida al modo de los viejos cánones que el progreso y la lucha habían limado. ¿Se termina?

Lo cierto es que, por una causa u otra,  se están produciendo cambios y relevos de enorme significación. Pero no tiene por qué implicar un rumbo diferente, todo lo contrario. En muchos casos el poder no hace sino cambiar a manos idénticas,más jóvenes, con más vida por delante.

Esperanza Aguirre se ha evidenciado impresionada por la muerte de Botín al iniciar una entrevista con Pepa Bueno en la SER. Los creyentes, dice, están en manos de la providencia. Allí cabalgaba de nuevo ahora que la carrera de los despropósitos ha echado a Ana Botella de la alcaldía de Madrid. Rajoy se ha ido con su disco rallado al Congreso –sí, el viejo vinilo que otra cosa no conoce-: Sánchez es culpable de la “herencia” Zapatero. La que él nos deja –si se va porque está empecinado en quedarse a base de “reformas” electorales- es similar a la que dejó Atila.

Los negocios seguirán floreciendo para los amigos del  sistema, hoy tan degenerado, mientras a los ciudadanos nos parte un rayo… o una rama.

Se fue –o lo echaron- el Borbón padre, y Botella y Botín. Crecen brotes verdes de ciudadanía, que no los aplasten, que no se marchiten, que no se pudran.

Elvira Rodríguez ha dicho: “Botín se va con las botas puestas”. Rodríguez es presidenta de la CNMV por ser del PP y tertuliana de la TDT Party. Se le coló el pufo de Gowex, con una actuación vergonzante incluso, y ahí sigue tan tranquila.

Llevamos años viendo que el que se va lo deja todo “atado y bien atado”. Pues, esto es lo que hay que conservar… o cambiar. He ahí el reto. Inaplazable porque ya se plantea en circunstancias críticas.

 

El amor a España

  Acabamos de conocer los que dicen ser los resultados de una encuesta en la que –por encargo del IEES dependiente del Ministerio de Defensa- el CIS habría preguntado a los españoles por sus sentimientos patrióticos. Elaborada hace un año, se da a conocer ahora, en fechas cercanas a la Diada de Cataluña, y sumidos en la desolación. Uno de cada tres encuestados se siente orgulloso de ser español pero decidido a hacer algo que lo demuestre bastante menos. Lo cierto es que nadie incluye el enlace directo y ni la página del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), ni el Instituto de Estudios Estratégicos (IEEE) incorpora aún el estudio. Parece una filtración que todavía se está publicando.

 A tenor de las cuestiones planteadas, para amar a España es básico que uno tengapredisposición a arriesgar la vida por algo que no sea su familia. Se han encontrado con que el 47% lo está y les ha parecido un porcentaje muy escaso. La desesperación ha llegado al colmo cuando han comprobado que únicamente el 16.3% participaría voluntariamente en la defensa del país. Muchos más, sin embargo, que las grandes fortunas decididas a pagar impuestos en España.

Se demuestra que para los autores intelectuales de esta encuesta, amar a España exige exhibiciones cruentas: arriesgar la vida y empuñar las armas sin preguntar ni qué agresión se nos ha inferido. En el mundo que vivimos –en una pausa entre el dolor de la precariedad impuesta y ver a Mariló Montero buscando el alma en los riñones de un asesino o a profetas del ultraliberalismo – una serie de personas fueron requeridas por un estadístico que les espetó por orden del gobierno sobre si sentían inclinaciones a jugarse la vida y a tirarse a las barricadas para luchar contra enemigos de España.

La cosa no quedó ahí. Se preguntó, dicen, sobre qué potencia amenazaba más a España. Un 14,8% dijo que Marruecos, el Reino Unido un 11,4% y un 8,4% Siria. Es decir, hay españoles, adultos, como usted y como yo, a quien no les parecería inverosímil que estos tres países nos invadieran o algo parecido.

Lo peor es que el patriotismo –entendido en estos términos- merma de año en año. Y, así, fue llegar al gobierno el PP y bajar notablemente el porcentaje de ciudadanos muy orgullosos de ser españoles (del 48,8 al 41,2%). En cambio subió el de quienes están bastante orgullosos, casi 5 puntos.

El Mundo –que encabezaba la información mentando en tono épico las gestas de los reinos medievales– colocó también en lugares destacados la preocupación que estos datos habían sembrado en algunos militares. Un coronel declaró: “Les han quitado el amor por su patria”, y “todos los gobiernos desde la Transición son responsables”. Es decir, con Franco vivía él mejor. Y no ha tenido consecuencias. Pero llegan tiempos mejores para esta ideología, Marine Le Pen, al frente de la ultraderecha francesa, declara que el ascenso del “movimiento patriótico es irreversible”.

Una termina por amar a España porque es aquí donde ha nacido que creo es la definición más precisa de patriotismo. Y gusta de los lugares que le hicieron crecer y no solo en estatura. Y, sí, a veces se siente orgullosa de ser española porque ve a un bombero negándose a desahuciar a una anciana a pesar de que es procesado por alterar el orden público con su gesto pacífico . Y por la inmensa e inigualable creatividad de los españoles que usan la cabeza. Por la viveza en la resolución de imprevistos. Y por ese espíritu nuestro que nos lleva a intentar gozar de la vida por muchas que sean las adversidades. Lo que está en franca, si franca, oposición a arriesgar la vida por su mantenimiento. La vida es una cosa muy seria, y estos valores precisamente se mantienen solos.

 Y es que el amor a España no es únicamente de derechas. No puede implicar -como declaran incluso portavoces de partidos transgénicos- suspensión de competencias, la autonomía toda, y si se da el caso mandar a la Brunete para impedir la consulta que  –por las razones que sean- se quiere plantear a los ciudadanos catalanes sobre si tienen derecho a decidir una hipotética independencia que llevaría en todo caso un largo proceso. La unidad por decreto, el amor por decreto, ¿la democracia? Eso les importa menos, de importarles algo.

 Que baje el aprecio por España cuando manda el PP es hasta lógico. Ejerce acciones de gobierno y de su funcionamiento interno como partido que nos avergüenzan. Muchos nos meteríamos bajo una baldosa para ocultar que somos del mismo país. Más aún, del mismo país que quienes los han elegido para gobernar y que, visto lo visto, los mantiene en el puesto.

 Ahora, tras culminar sus acciones de profunda involución con la reforma del Código Penal o la LeyMordaza, el PP de Rajoy se dispone a dar un pucherazo electoral que les perpetúe en el poder. Y lo dramático es que a muy pocos parece importarles, no al punto que esta peligrosa cacicada exige.  El #pucherazoPP, la Ley  Cerdada es un punto de no retorno y a lo máximo que llegan muchos ciudadanos (no mareados aún por las manipulaciones del PP, sus medios y sus voceros) es a decir que “como tienen mayoría absoluta, lo pueden hacer”. ¿Y si deciden implantar la esterilización de los pelirrojos porque son pocos y diferentes también sería válido? Tienen mayoría absoluta ¿no? Hay normas de convivencia, reglas democráticas, que no se pueden saltar por intereses de partido y  personales. Es bochornoso hacerlo y aceptarlo.

  Ya vale de patriotismo de guerra y sacrificio, cuánto mejor el amor a la vida y la concordia. La sociedad se llena la boca (aunque cada vez menos) de la palabra Democracia pero ya ni parece conocer sus valores. En la permanente confusión de conceptos elementales, llama orden a lo que es autoritarismo, libertad a la codicia y el fomento de las desigualdades, censura a la coherencia. Se atreve a mantener que todas las ideas son respetables, todas, y se muestra dispuesta a aceptar atropellos incompatibles con la Democracia. Con pasos certeros para sus fines, el PP inaugura esta semana la Ley Wert que priva desde ahora a los niños españoles de aprender Educación para la Ciudadanía. En el buen camino. En el patriotismo que marcan Le Pen o Rajoy.

 Y es grave porque, puestos a elegir, la patria que cuenta es allí donde anida el espíritu  democrático que debe sustentar a toda sociedad civilizada.

La baraja la rompieron los políticos

Han vuelto. Todos. A sus rutinas. A la ceremonia de lo que quieren hacer pasar por normalidad. A intentar hacer pasar como “regeneración” un ataque frontal a la democracia perpetrado exclusivamente por intereses de partido, usando las instituciones y reglas de todos en su provecho. A hacer declaraciones como si la pesada mochila de sus atropellos y turbios manejos fuera un apósito que ni se ve. Lo que en cualquier país tumbaría a un gobierno, aquí se mete en el saco -allí están desde los SMS del presidente a Bárcenas al borrado de sus ordenadores- y se sigue andando con la cabeza muy alta, incluso presumiendo y afeando las críticas. Somos una anomalía. La hegemonía de la desfachatez. Lo asombroso, literalmente, de pasmo, es que cuele.

Están ahí. También quienes modulan la opinión de los más vulnerables en criterio. Y es que, en el tranquilo escenario en el que vivía la Congregación de notables, ha surgido algo tan insólito como gente a la que no le gusta que la estafen –ni que estafen a unos cuantos pardillos-, que aspiran a tener una vida y un futuro, y se ha organizado para hacer lo que no hacen los políticos o para contar lo que no cuentan los medios.

Mientras se prepara un pucherazo electoral de los que cambian la historia, el mantra a difundir por los guardianes del sistema es que Podemos –por ejemplo, están también Guanyem Barcelona y otras plataformas ciudadanas- tienen una ideología acartonada del siglo XIX que usa como nadie la comunicación del siglo XXI. Un gran avance si así fuera porque la política que ahora lleva a cabo en España el PP y que ellos defienden es directamente el feudalismo medieval.

 Amedrentan sobre los peligros que, en su opinión, entrañaría votar fuera del bipartidismo, hasta medidas encuestas se difunden en apoyo sutil de la idea. Por lo visto es mucho mejor seguir como hasta ahora, con políticos –algunos- que te estafan, saquean, despojan, engañan, manipulan o alteran las leyes a su favor para perpetuarse. Al parecer entraña una dificultad insalvable trabajar por el bien común en lugar de para el lucro desaforado de unos pocos que sus métodos tiene. Eso son promesas gratuitas, irrealizables.

 De sobresalto en sobresalto,  desde influyentes diarios han encontrado la clave de lo que se debe hacer: bipartidismo, con una derecha como dios manda y una izquierda como mandan los mercados. Por eso saludan con pasión, en Francia, a “ Macron, el revulsivo que la izquierda necesita”. Es decir, el joven exbanquero de Rothschild que de lo primero que habla es de aumentar la jornada laboral y suprimir convenios. El muchacho forma tándem con Manuel Valls, autor de la frase:  “La izquierda puede morir si no se reinventa y renuncia al progreso”. Desde que pronunció su sentencia se le ha ido a pique el gobierno y la popularidad: en 6 meses ha caído al 36%.  Como el presidente Hollande que anda buscando apoyo social bajo los adoquines y la arena de la playa, porque se le ha esfumado. Todos olvidan un pequeño detalle: los franceses votaron socialdemocracia, no ésta sin complejos de parecer derecha neoliberal aguda.

Las ideas tan intensamente inoculadas calan en ciertas personas, temerosas de soluciones fuera de la política tal como la conocen. Tal como la sueñan en realidad. Tal como la engullen con enormes tragaderas. Tal como nos la imponen a todos. Ni unos ni otros parecen reflexionar sobre hechos decisivos. Las nuevas propuestas ciudadanas nacen como fruto de un inmenso hartazgo hacia la política tradicional, por necesidad, por puro instinto de supervivencia. No les dio un pronto, las razones de la indignación están sobradamente demostradas. La política, el ejercicio de la política, ha fallado y nada conseguirán imponiéndose por la fuerza sin enmendar uno solo de sus errores. El PP, lejos de rectificar, prepara un pucherazo con la reforma que se ha empecinado en aplicar en los ayuntamientos –como primer paso- para echar a los partidos que amenazan su permanencia en el poder. El colmo. Es insólito incluso plantearlo y que no hayan saltado ya todas las instituciones ante semejante cacicada. Claro que algunas igual están también algo contaminadas.

Y aún hablan de temor. A otra forma de hacer política. A las búsquedas de los ciudadanos para remediar una solución que para muchos es ya irresistible. ¿Por qué el miedo? ¿En qué son mejores que cualquier ciudadano? ¿en que velan mucho mejor por lo que les conviene a ellos mismos? No, es que sin duda, tu empleo lo gestiona mejor que tú Báñez, tu pensión y tus impuestos Montoro.  ¿Tu salud? ¿Puedes imaginar una persona en todo el país mejor que Mato para cuidar de ella? ¿Que Wert de la educación de las nuevas generaciones, futuro de España?  Y sigue imaginando a alguien a cargo de la Justicia para acabar con la corrupción que pueda hacer sombra siquiera a Gallardón. O a Soraya Sáenz de Santamaría para vigilar se cumpla el programa prometido. A Fernández Díaz para tus libertades, las libertades. Y sobre todo, a Rajoy. No encontraras nadie más preparado y más honesto que ellos, infinitamente más que tú mismo.

 Aristóteles llego a plantear una selección de cargos públicos por sorteo entre los ciudadanos, rotatorio, y con controles del resto. Cierto es que entre esos ciudadanos y dada la época, faltaban por ejemplo todas las mujeres, pero el planteamiento no deja de ser revelador en este momento. No sitúa ante una verdad desnuda. Llegados a este punto de rapiña y abuso, de alejamiento de la realidad sobre todo del grueso del clan, es difícil encontrar algo peor que lo que tenemos.

 ¿Miedo a los cambios? El miedo lo tienen ellos. Cuidémonos, sin embargo, de los zarpazos del poderoso atrincherado en lo que es una representación de la sociedad y ha convertido en su cortijo. Por lo que están demostrando no piensan ceder ni un milímetro.

La vida, la salud, para el PP

Muchos son los atropellos a los que nos está sometiendo el PP que, sin embargo, no deja de presumir de sus presuntos logros pero los destrozos ocasionados en la sanidad pública revisten especial peligro. La salud humana se ha convertido en manos del PP y también de CiU en un objeto de negocio. De ahí las privatizaciones. De negocio y de exclusión de sectores que su ideología rechaza. Dos casos altamente alarmantes lo demuestran.

Milagros. 37 años. Venezolana. Inmigrante en España sin permiso de residencia.  En Julio, su embarazo acabó en aborto porque un hospital de Denia  (Alicante) no la atendió cuando acudió a urgencias con pérdidas de sangre. Le exigían un compromiso de pago de 185 euros dado que la Ley de Mato le quitó la tarjeta sanitaria. El Hospital Marina Salud de Denia  es de la red pública, gestionado por las empresas privadas DKV Seguros y Ribera Salud, como buena parte de otros en distintas comunidades gestionadas por el PP. Y niega la versión de la mujer que, sin embargo, abortó.

 La historia que relata eldiario.es, a consultar en todos sus detalles, resulta espeluznante.  “Me decía a gritos que cómo me había atrevido a pedir cita si no tenía papeles, que eso no entraba dentro de la asistencia gratuita y que tenía que tramitar mi caso con una trabajadora social”, relata.  El parte médico es claro.

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Una ley que no ha demostrado que sirva para ahorrar, que desde la ONU califican de bomba de relojería para la salud  pública de toda la población, parece tener más una intención ideológica. Ciudadanos de primera y de segunda. Como toda extrema derecha que se precie, no gusta de los extranjeros pobres.  A los ricos les abre la puerta de par en par.

El otro caso nos remite a los tratamientos “caros”.  Hemos rescatado bancos, autopistas con dinero público, pagamos sobresueldos, pero hay muchas cosas que no se pueden costear. Estamos viendo el drama de los enfermos de hepatitis que siguen aguardando decisión de la ministra, a ver ahora que ya habrá acabado sus vacaciones en la playa.

Pero hay ya incontables víctimas de esta concepción de la salud, recordemos también los maltratados niños con cáncer de Toledo.Y está Álvaro,  un niño afectado por la enfermedad de Pompe a quien quieren retirar el tratamiento porque es caro y ya tiene una mala calidad de vida. Lo viene denunciando la muy activa Marea Blanca de Zaragoza. Es el único nieto de un amigo de uno de mis hermanos que, como el resto de la familia, está desolado.  No se le ha dado especial relevancia, son ya tantas las bajas ocasionadas por la religión del lucro y la hipocresía suma (encima se atreven a hablar de “el derecho a la vida” para las células embrionarias) que ya ni nos detenemos en todas.

Es decir en esta sanidad privatizada, en la sanidad de tarjeta en la boca para ser atendido, se puede dejar ir a una madre con amenaza de aborto y se puede dejar morir a un niño porque está tarado y cuidarlo es caro.

El nombre para todo esto lo ponéis vosotros. Junto al futuro que nos espera a todos por este camino. Una y otra vez asombra que seres humanos aparentemente normales secunden estas atrocidades, siquiera con su silencio.

 

Demasiado jóvenes para ser TAN infelices

Café Chulapas, C.C. Alcalá Norte, Madrid

Café Chulapas, C.C. Alcalá Norte, Madrid

En lugar de poner la oferta del desayuno, el matrimonio que regenta un café en un pequeño centro comercial de Madrid gusta escribir una frase que sirva para algo. A mí me atrapó esta: Somos demasiado jóvenes para ser TAN infelices, sí. Y demasiado mayores también para vivir sin esperanzas de ver un cambio. Cualquier edad es inoportuna para tanta incertidumbre. Demasiada infelicidad para que una minoría se lucre sabiendo que lo hacen tan injustamente  a costa de provocar carencias en la mayoría.

Empezamos nuevo curso tras el verano. Desde hace seis años cada uno supone una vuelta de tuerca. La incorporación del Partido Popular a apretar con la llave inglesa en 2011 nos ha traído a un punto en el que ya nos sentimos atenazados y casi sin respiración. Tan infelices. Y no queremos ni merecemos estarlo. Cada uno de acuerdo con sus circunstancias aspira a realizar sus objetivos y cuesta hacerlo cuando pende sobre nosotros la amenaza de la arbitrariedad, una profunda sensación de inseguridad, abuso y desafuero. De estafa.

Cada recorte ha supuesto un tajo a las expectativas de mucha gente. Demasiado jóvenes para haber tenido que abandonar España, casa, familia y amigos. Para no poder emanciparse aquí. Para cometer la locura de hipotecarse y quedarse sin trabajo o rebajado el sueldo que  no permite afrontar ese compromiso-argolla. Para emprender un negocio viendo cuántos echan la persiana a los pocos meses, quedando entrampados. Demasiada precariedad para tener un futuro.

Cuanto toca este gobierno parece estar destinado a no dar la puntada sin el hilo que teje el lucro de unos pocos, aunque se prive de servicios públicos y derechos esenciales a la ciudadanía. Todo cuanto nos hace felices es considerado por el PP un lujo al que no tenemos derecho y se nos da por caridad. Así obra con la educación, a todos los niveles, la universitaria en particular. Con la salud, introducido ya el concepto de que hay medicamentos demasiado caros para enfermedades que amenazan la vida. Y, eso, además, cuando asistimos al incalificable espectáculo de ver cómo regalan nuestro dinero a bancos, empresas concesionarias de autopistas, o sus propios sobresueldos. Los enfermos son tan infelices. Los agraviados son tan desgraciados.

Anuncia el gobierno del PP una ley de Mecenazgo para la cultura y de nuevo nos encontramos con la conversión de esa materia -que sin duda proporciona disfrute, elevación del espíritu, satisfacción- en un negocio. Para las empresas que, graciosamente, decidan subvencionar proyectos como se hacía en épocas en las que no existían ni los Estados ni la democracia o como hoy sucede en EEUU. Se hace el esfuerzo presupuestario –dice algún órgano periodístico- pero no para crear cultura directamente, sino para que los mecenas se desgraven impuestos. Para que lo hagan a la manera española que tantas dudas arroja sobre la honestidad de sus empeños. ¿Se imagina alguien qué y por qué subvencionarían por poner un caso grandes figuras del empresariado y su cúpula CEOE como Gerardo Díaz Ferrán o su cuñado Arturo Fernández? ¿Quizás ese Rosell que da muestras de tan elevado pensamiento? La cultura para Wert el imposible ministro de este imposible gobierno es algo totalmente accesorio, subordinado.

Lo que está ocurriendo a la sociedad española es de no creer. Aún tiene el valor la jefa oficiosa de Europa de venir a avalar semejantes atropellos. Las cajas B, las mentiras y manipulaciones, el pucherazo electoral destinado únicamente a beneficiarse como partido, como individuos. Pasando por encima de los deseos de mayor democracia que manifiesta la sociedad española cada vez con más intensidad.  En una palabra, lo que los alemanes no le tolerarían. Rajoy le dará a cambio… más tijera para los españoles. Ahí está la clave, pocos países con más necesidad de educarse en ciudadanía y en trabajar por el bien común como la española. Ellos, los incívicos egoístas y los despreocupados, nos hacen infelices a todos, sin parecer que disfruten por ello de un excelente nivel de bienestar. Sin que sentados sobre nuestros derechos y aspiraciones, les haya caído el maná.

Tan infelices. No es solo una sensación incómoda, es la intensidad que crece al mismo ritmo que disminuyen nuestras esperanzas. Queremos volver a ver a los niños iniciar el curso sabiendo que serán educados en calidad e independencia. Que comerán (a lo que hemos llegado ¿eh?). A los jóvenes trazar su vida con bases sólidas, en el país que elijan, no obligados al exilio económico. Tenemos derecho a que nuestros impuestos se inviertan en nuestras necesidades. A medicinas y tratamiento si estamos enfermos, a una pensión digna para que la cotizamos.

No soportamos la idea de la caspa renacida, de este inmenso retroceso, de esta involución que creíamos ya superada. Resulta imperioso erradicar este agobio de vivir entre los fantasmas que pensábamos habían quedado muy atrás.

Queremos sentirnos seguros con el gobierno que la mayoría –la real- elija, sin temer que nos estafe, nos engañe, nos robe y nos insulte. O apalee y multe arbitrariamente la crítica. Queremos tener un gobierno íntegro, decente. Y queremos que la justicia se limpie de contaminaciones políticas para que ataje las conductas desviadas y erradique esta aplastante, inmovilizadora, sensación de que muchos delincuentes gozan de enorme impunidad. Queremos verlos responder ante lo que han hecho.

No es irremediable, no es una condena a acatar. Ya está bien de replegar las alas, buscar paliativos, confiar en el posibilismo, templar gaitas a los insensatos que nos mantienen en esta situación, temer o despreciar a quien deberíamos respetar como ejemplo de ciudadanía.

Demasiado humanos, con nuestro cerebro, sensibilidad, fuerzas y quebrantos para ser tan infelices porque así lo decide gente a la que no le importamos. Por la indiferencia y el incivismo de quienes son capaces de aceptar cuanto les echen. Precisamos volar sobre tanta miseria, remontar la adversidad que nos han impuesto. El horizonte es ser TAN felices como podamos.

*Publicado en eldiario.es

Merkel y Rajoy, señores de las tinieblas

rajoy.merkel.apostol

Imagina que eres extraterrestre, imagina que despiertas de un prolongado sueño, imagina que eres una persona racional, coherente y ética. Entonces te topas con esta foto en la que se ve al presidente del gobierno de España en la penumbra, con expresión de sátiro, hacer como que abraza con mano meliflua (la del anillo) a una imagen de madera. En el ángulo izquierdo, abajo, como debe ser, una mujer contempla la escena con expresión que mezcla miedo y una cierta entrega, abducción. No sabemos si será quemada en la hoguera o encenderá la mecha. Es Angela Merkel, la dirigente alemana que por sus reales ovarios manda en Europa. ¿Qué harías si, como digo, fueras extraterrestre, despertaras de un coma, o fueras una persona lúcida y decente, al ver esto?

Parece de una película de terror, de santeros, medieval. Pero la realidad es que esta gente tenebrosa tiene mucho poder. Se han reunido en Santiago de Compostela, a costa del erario, para, en realidad, hacer sus negocios personales. Él ve avalados todos sus atropellos, incluso sus trapicheos.  A ella le está bajando la economía de su país, dado que no resulta empobrecer a los países y a los ciudadanos y luego pretender exportar. Ella deja sentado quién manda en Europa, porque sí, porque ella lo vale, porque para eso nació alemana e hija de un presbiteriano del este comunista. Pero, ante la duda, siempre se precisan apoyos y Rajoy se los da.

En el terreno práctico, Rajoy ha ido a la suyo, como es habitual, buscado colocar a sus amigos del PP De Guindos y Cañete (a éste contra viento y machismo). Y ya está, dice la seria corresponsal de la SER en Bruselas, Griselda Pastor, que incluso #homocañetus va a lograr poltrona. A de Guindos ya se la concedió en Santiago la jefa de Europa. Quien pide a cambio, más tijera para los españoles. Rajoy se lo concede encantado, no puede estar más de acuerdo. Más tajo donde sacar.

¿Cómo se denomina este reparto de intereses entre los miembros de la organización? ¿Quién, diablos, es Angela Merkel para ejercer ese poder y qué peleles andan en puestos europeos para seguir consintiendo esto?

En la imagen faltan quizás, como digo, las hogueras al fondo para quemar herejes. La peligrosa secta que la razón logró vencer hace ya algunas centurias ha vuelto para aposentarse a lomos del dinero y de la mayor desfachatez. Legiones de idiotas, indecentes cómplices, secundan esta tropelía que va a acabar con todos. Desnuda quiénes son realmente. Sin piedad repíteles que la gran estafa es gracias a ellos, que sus hijos y sus nietos seguirán pagándola. Que son tan culpables como esos siniestros mandatarios que se fotografían con el santo que dicen nunca existió.

Los hay. Muchos en la prensa y gracias a eso abducen a las mentes más débiles. Ved lo que ha publicado ABC, según alerta de Stéphane M. Grueso. Se estudia dejarlo de reliquia junto al Santo. 

abc.merkel.queso

 

Basta mirar la foto de la visita al santo, lo que implica. Si fueras una persona normal, sin más, con un cerebro que funcione algo y una dosis aceptable de ética ¿dejarías el gobierno de España y Europa en manos de estos?

El PP valenciano dando ejemplo

Isabel Boning, coordinadora PP valenciano

Isabel Boning, coordinadora PP valenciano

Se llama Isabel Boning, tiene 44 años, estudió derecho pero abandonó su brillante carrera por la política. Nacida en Castellón de la Plana, cuna del PP más edificante, el del imputado Fabra,  Boning  comenzó en NNGG, fue alcaldesa  de la  Vall d’Uixó  y ya entró a formar parte del núcleo duro de Francisco Camps, el presidente de inolvidable recuerdo. Coordina ahora el partido con más imputados por corrupción en el terreno autonómico.

Pues bien, según Infolibre ha dicho todo esto:

 El PP valenciano acusa al PSOE de “atentar contra la democracia” al rechazar la elección directa de alcaldes.

La dirigente Isabel Bonig sostiene que los socialistas se oponen a la reforma del PP porque “les quita posibilidades de venderse al mejor postor”.

Subraya que el principal partido de la oposición está “maniatado por la izquierda más radical y ha olvidado los intereses de los ciudadanos”.

Y mis preguntas son ¿una individua así puede estar en política? Cobrando un sueldo de los ciudadanos, me refiero. Levantándose por la mañana, elucubrando un discurso de este tenor y plantándose ante los micrófonos que recogen sus sesudas palabras. ¿Cómo es el PP valenciano para que tengan a esta elementa de coordinadora general? Lo deducíamos, pero hay que verlo tan a las claras para hacerse una idea más precisa. ¿Qué seres humanos aparentemente normales votan esto? En un país serio habría, hay, por supuesto opciones conservadoras, pero no al nivel de desfachatez y delirio del que aquí soportamos.

El empecinamiento del PP en  hacer una reforma electoral para favorecer sus intereses como partido e individuales, sin consenso y por vía de apremio, debe merecer una reacción de las instituciones, si éste es un país democrático. Debería ser un clamor y ya tendría que estar actuando el Consejo de Estado, la judicatura sin duda, la monarquía (por más que su cargo no sea electo debe aspirar a reinar en un país sin pucherazos),  los partidos democráticos de forma tajante, abandonando incluso el parlamento si esto persiste. Legislar a favor del clan, no es admisible, habría de ser incluso penado el intento.

La gente que baja la cerviz y argumenta que el PP tiene mayoría absoluta y lo puede hacer, les pido esta reflexión: ¿Y si deciden legislar cadena perpetua para los calvos o que cada ciudadano les entregue la mitad de su patrimonio, así más a las claras? Pues esto es parecido. 

Con la grave preocupación que arrastramos los demócratas, especímenes como Boning no hacen sino soliviantar más los ánimos. Revelan el perfil de una sociedad inerte, sin escrúpulos, que lastra al conjunto de los españoles.

Estamos muy preocupados, mucho. Angels Martínez Castells recoge el magnífico artículo de Luis García Montero en Infolibre. Destaco también esta idea fuerza porque va más allá de lo que yo estoy diciendo:

“La democracia española necesita pasar del igual da a la igualdad. Para eso es conveniente atemorizar a las élites, no hay otra salida. Las élites deben asustarse de las consecuencias de sus comportamientos avariciosos y desmedidos. Los demócratas, los que hemos renunciado a la violencia y al tiro a la nuca de los pistoleros, necesitamos utilizar el debate político y las urnas como medios de presión.

En el debate político, resulta necesario recuperar el pudor público como raíz de una legitimidad republicana. El PSOE tiene una buena posibilidad de atemorizar al PP y paralizar este golpe de Estado de la reforma electoral si decide, ante tan descarada impunidad, regresar a sus orígenes republicanos. Sería una buena respuesta. Decir en su postura ante la forma de Estado: hasta aquí hemos llegado. ¿Es una ocurrencia mía?”.

 

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