Trabajando para que nada cambie

El paquete incluye elementos altamente tóxicos, pero todo vale cuando se persigue un fin deseado, como definía Maquiavelo. Estamos inmersos en un tórrido verano electoral donde cualquier trampa vale para conseguir el objetivo. Algunos se están dejando en el empeño hasta el prestigio. La meta –buscada o sobrevenida- es que nada cambie en esta España récord en desigualdad y despropósitos que, sin embargo, tanto gusta a lo que llaman “el dinero”.

La trama Púnica del PP nos demuestra que no se cortaron ni un ápice con las macrocausas de corrupción previas como la Gürtel: ese mismo fangal está acreditado hasta las recientes elecciones municipales, y se sospecha llega hasta hoy mismo.

En resumen, han entrado en las arcas públicas a saco, llenando sus bolsillos de todo lo que fuera susceptible de ser afanado. Bolsillos, cuentas corrientes, zulos y maletas para Suiza. Andan de por medio jueces, empresas públicas, medios. Han mentido, extorsionado, robado y quién sabe qué más. Presuntamente. Las manzanas podridas del PP, nos dicen sus portavoces, dejan impoluto el cesto y les llenan de bochorno (no tanto como a nosotros). Pero, sin duda, harían caer gobiernos y partidos en cualquier país serio, con una sociedad decente. Aquí, Salvador Victoria, alto cargo del PP de Madrid, sentencia la frase definitiva: “ Esto se ha hecho toda la vida y nunca ha pasado nada”. Y no le falta razón. Esto es España.

Conocemos estos días con detalle, cómo el dictador Francisco Franco –tras ganar la guerra desencadenada por su golpe de Estado- destrozó la ciencia. Enseñanza, ciencia e ideología en España (1890-1950)  relata esa trágica labor que desmanteló pilares fundamentales del conocimiento para sustituirlos por la ignorancia y el fanatismo religioso. Muerte y exilio para gran número de docentes. Recordemos el escarnio al que se sometió también a las maestras de la República. Y varias generaciones de españoles educados en la irracionalidad y el oscurantismo.  No fue inocuo, y ese legado permanece de alguna manera. Cuarenta años es casi una vida. Y venía de atrás, de siglos de atraso.

Gran parte de la derecha española es hija aún de esos postulados. La asignatura de Educación para la Ciudadanía que Rajoy suprimió nada más llegar a la Moncloa, llegó a estudiarse -tras ser implantada por el gobierno del PSOE- con remiendos intolerables. El texto más difundido cuestionaba las teorías de Darwin sobre la evolución, reivindicaba la creación del estatuto del embrión –entidad humana desde el mismo instante de la concepción- y rechazaba la filosofía que interpreta el mundo sin la religión católica. Llamaba asimismo a la rebelión cívica en el caso de que España avanzara hacia un Estado laico y no consideraba posible ser “patriota” sin “amar, además del territorio, la religión”. Lo detallaba la periodista Manuela Prades en 2007. Ni que decir tiene que las nuevas leyes vienen impregnadas de ese espíritu ultraconservador. Y que los mismos adalides de esta ideología están sentados en el pleno de las corrupciones y que siguen en activo. Es inaudito ver a la presidenta de ese PP de Madrid que “les abochorna”, Esperanza Aguirre, no solo en política, incluso dictando doctrina a otros.

Y esto es lo que no solo políticos sino numerosos medios y periodistas se afanan en conservar y proteger, a juzgar por su nada disimuladas campañas. Con todas las mutilaciones de lo esencial y unos datos económicos preocupantes, como el brutal aumento de la Deuda Pública, que contradice la aireada recuperación. Son una maquinaria engrasada y eficaz, como una gota malaya.

 El PSOE aunque acierta al desmarcarse de algunas intolerables propuestas del PP como el cambio de la ley electoral, no parece ser consciente de su situación. Y no debería escuchar los cantos de sirena demoscópicos. La realidad es que ha seguido perdiendo votos aunque haya ganado poder municipal y autonómico. Y le condiciona la errática tendencia de la socialdemocracia europea en la que se inscribe de pleno: acaba de firmar con los conservadores europeos el informe del TTIP que consagra el poder de las empresas sobre la democracia de los países. Y, si ahondamos en lo pequeño pero nada nimio, tenemos a la Federación de Madrid con su Carmona y su Simancas (al que colaron el Tamayazo) avanzando que la alcaldesa Manuela Carmena no les acaba de gustar, dentro de una campaña infame de acoso y derribo por numerosos flancos a la edil de Madrid. Parece una forma muy poco sutil de anticipar cambios que les aúpen tras las generales. Igual no se limitan a la capital. Este punto habrá de quedar muy claro. Para hacerlo cuentan con decidido apoyo mediático, pero todavía es la ciudadanía quien vota.

 Entretanto, la locura parece haber impregnado a la izquierda, presa de una actividad febril. Está reeditando con creces sus viejas equivocaciones, egos, odios, descalificaciones, empecinamiento en el error. Sin darse cuenta de que la sociedad ha cambiado y que ya no le conmueven ni los “abajofirmantes”.  Es otra, condicionada por sus propias sensaciones de atropello y por una propaganda muy intencionada y la disuasión de los valores. Hay quien se preocupa por ellos. Existen personas luchando por los ciudadanos, numerosas, por mucho que ensucien su trabajo.

Pablo Iglesias y Podemos han cometido fallos. Como los demás. Pero se diría que la nueva unidad de la izquierda se basa en apear, precisamente, a Pablo Iglesias que -con la frialdad de la evidencia- es quien canalizó el malestar social. Otros no lo lograron. El rival no es él, ni Podemos. Es el PP y cuanto conlleva, son los verdugos de Grecia, los motores de la desigualdad. Abochorna ver cuantas fuerzas empujan a su favor, para que nada cambie.

La izquierda exquisita de siempre, la que, dentro de IU, la dinamitó y perdió todos los dientes en sus batallas internas no desaprovecha ocasión de meter palos en  la rueda de Iglesias, a ver si acaba de bruces en el suelo como el dios de la vieja izquierda manda. La que vio perder varios trenes, numerosas bicicletas y todos los dentistas. Si la confluencia sería deseable, se produce en un escenario de heridas abiertas y egos desbordados.

El escenario es inquietante por todo ello. La teoría da un mensaje claro: lo primero es el bien la ciudadanía, aparcando vanidades y verborreas varias. Y revisar esas listas en las que se cuelan los expertos en el trepe y el trinque, amén de alguna bajeza más.  Tanto en Cataluña –que ofrece inauditos compañeros de viaje- como en España. Ver si es posible una confluencia pero sobre todo provocar un cambio real.  Y sin perder el horizonte. La práctica es otra: que mejor es el suelo y sus cloacas que asaltar el cielo.

Un Agosto para superar la irracionalidad…  y el asco. Lo cierto es que este país disuade. Hay tiempo, ya poco, para enmendar. Pero lo hay.

*Publicado en eldiario.es

La Web de Carmena y otras hipocresías del periodismo oficial español

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La columna la firma en El País el crítico cinematográfico Carlos Boyero. El mismo periódico que hoy da certificados de radicalidad y “centralidad” y que nos lleva a diario de zozobra en zozobra a quienes un día lo admiramos como ejemplo. Al ABC lo tenemos lanzando portadas de esta guisa, en total impunidad.

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Su director es opinante fijo en RTVE.

Su colega Marhuenda no sale tampoco de las tertulias de opinión.

De esta guisa vienen hoy los principales diarios escritos:

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Y sin embargo la bronca de la semana es que el Ayuntamiento de Madrid ha creado una web para desmentir noticias que considera falsas, aportando pruebas que las rebatan. En privado, periodistas serios no ven objección alguna, de hecho esas páginas existen en varios países y organismos, hasta la UE dispone de una. Lo que ocurre es que públicamente se manifiestan menos. Miguel Ángel Aguilar sí, preguntaba a las Asociaciones de Periodistas su opinión sobre RTVE.

Y es que tanto la FAPE, Federación de Asociaciones de la Prensa de España, como la APM de Madrid han cargado a fondo contra “la Web de Carmena”. Le ven “un halo de censura”   al igual que toda la caspa que publica -no confundamos con periodismo todo lo que se publica-. Listas negras de periodistas, dicen. ¿De periodistas? pregunto yo. De mentirosos, manipuladores y partidistas igual cuadraba más. El asunto es tratado hasta haciendo gracietas por ese otro sector de la banalidad que también se ha insertado en nuestra profesión.

“El papel del periodista es ejercer ese contrapoder imprescindible en la sociedad y que garantiza a la ciudadanía el derecho a recibir información libre”, declara Elsa González presidenta de la FAPE. Exacto, ese debería ser el papel aunque no parece serlo mucho últimamente sino todo lo contrario. Contrapoder dice.

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¿Y el PP? El PP ha salido en tromba. Con esa gran adalid de la libertad de expresión que es Esperanza Aguirre o con sus portavoces Hernando y Casado. Esto es propio de “regímenes totalitarios”, dicen. Con un par.

Como digo, son pocos los periodistas que se manifiestan públicamente -y es bien sintomático del clima que vivimos- acerca del ataque político a Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid… mientras le aguante el cuerpo ante el acoso sistemático de la prensa “independiente”. Que una cosa es crítica al poder -consustancial al periodismo- y otra esta locura.

Escuchaba a un periodista argumentar que la web no tiene espacio para comentarios que rebatan lo expuesto. Lo decía en una radio. Pues ahí tienes tu altavoz, en tu radio, como otros en sus periodicos y televisiones. Un total despropósito. En unos casos por simple corporativismo, en otras con bastante peor intención. Es de locos pensar que el periodismo puede publicar informaciones falsas y que haya que aguantarse. O utilizar, como decía la presidenta de la APM los mecanismos que ya existen. Sí, quizás la publicación en página impar y abajo de una nota tras meses de dilación.

Juan Tortosa se muestra enfurecido en su blog de Público y en Twitter. En particular con esas asociaciones de periodistas tan discretas criticando al poder o al periodismo manipulador. Tantas fotos y actitudes lo demuestran…

Juan Tortosa en Público

Juan Tortosa en Público

Infolibre trae hoy una jugosa información sobre La red de “periódicos fantasma” de la trama Púnica vinculada esencialmente a ayuntamientos del PP y al del PSOE de Parla (Madrid) y en el que está implicado -y en prisión- el que fuera número 2 de Aguirre y tertuliano de pro, Francisco Granados. Hay gente  “trabajando” en las redes a favor de políticos.

punica.red

Comunidad Valenciana, Madrid, León y Murcia, “cuando el alcalde pagaba 2.000 euros tenía derecho a un redactor” que, por entre 200 y 400 euros al mes, le manipulaba una información negativa o le creaba otras que la contrarrestaran.  Pero la red tenía, según la información de Infolibre, más clientes de postín.

punica.infolibre.fragmento

¿Dónde están la FAPE y la APM para comentar todo esto? Es de gran entidad, dado que se disfrazaban o se inventaban los hechos.

La verdad, lo confieso, es que he pensado otra cosa al leerlo: que poca falta hacía pagar para lavar la cara de los políticos amigos o cargarse a los enemigos, a la vista de lo que se está publicando ampliamente. Es así de triste.

También he meditado si realmente merece la pena siquiera denunciarlo. Todo seguirá igual. Mecanismos de disuasión, borrado y olvido. Hay gente ahora mismo, en festivo y en verano de ola de calor cobrando por eso. Una miseria o mucho más. Pensemos que sí, pensemos en cuando el periodismo, la información, han logrado y logran aportar datos a la sociedad para contribuir a un criterio más sólido.

Cautiva y desarmada la Grecia social, prosigue la campaña

eurogrupo.descojonados,com

Estamos asistiendo a la decidida voluntad de derrocar con ensañamiento a un país europeo, Grecia –o con más propiedad a su gobierno inconveniente a intereses económicos muy precisos–, sin que la ciudadanía afectada parezca ser consciente de a qué se enfrenta. Ocurre en nuestro nombre, ante nuestros ojos y a plena luz del día.

Dentro de 20 años, los hipócritas habituales llorarán sus lágrimas de cocodrilo por Grecia como hoy lo hacen por Srebrenica, o por cada atropello que históricamente propiciaron o no quisieron evitar. La Comunidad Internacional posee una habilidad pasmosa para inhibirse de asuntos cruciales. Lo asombroso es que ciudadanos decentes presencien la ejecución de Grecia que no será inocua para ninguno. La UE puede saltar en pedazos por esa obcecación alemana –secundada en realidad por todos sus colegas– de hacer ostentación de su poder indiscutido. Lo dicen hasta personas de la talla del Nobel Paul Krugman: el proyecto europeo está prácticamente muerto. Añadamos que Europa está volviendo a permitir que anide y crezca la ultraderecha en su seno –para eso el mando no plantea problemas–. El Reino Unido planea hacer vida por su cuenta.

No bastaba con aniquilar a Grecia, además había que humillarla porque había osado consultar a sus ciudadanos las leoninas medidas que el Eurogrupo le planteaba. Esa crueldad, esa irracionalidad, augura muy malos tiempos para Europa. A Grecia sola, ese diminuto 2% del PIB europeo, quizás la hubieran perdonado en su día tras darle su cuota de ostensible humillación, pero es la punta de lanza del malestar social que la codicia desbocada ha creado. Del colapso social en realidad, que brota en distintos puntos de los pueblos más castigados. España, “demasiado grande para caer” en cabeza. Hay que sacrificar a Grecia, ya lo dijeron, para salvar a España. O al PP. Al proyecto que representa y se ve quieren defender por encima de todo.

Una Unión Europea dispuesta a echar o asfixiar más aún a un país porque sus gobernantes actuales no querían secundar los planes de negocio que encontraron tan buen eco en sus predecesores. No importa la tragedia humana causada por la que claman personas y  medios con un mínimo de ética. Ni el saber, como ya sabe quien quiera enterarse, que la mayor parte de lo que llaman rescate va a los bancos -especialmente los extranjeros-, y que han sido los grandes emporios financieros los que han llevado esta presunta negociación que, lejos de ceder, apretó las clavijas en son de tiranía. Varufakis aclaraba este lunes en su blog que Grecia no tenía ninguna posibilidad, que se lo dijo el propio Schäuble, el ministro alemán de finanzas.

Lo esencial es el castigo encarnizado, la venganza. Nadie tose al dinero que hoy acaudilla la eterna Alemania y sus lugartenientes varios. Las deudas no se perdonan –como sí se hizo con la propia Alemania tras la segunda guerra que desencadenó y perdió–. Ni se aplazan si ponen en peligro la ortodoxia neoliberal o, simplemente, el lucro bien dirigido. Podría estudiarse si de una vez se aparta a Tsipras de un puntapié y se pone a un tecnócrata o político fiel.

Y allí han ido a darle a Tsipras las dos tazas que reclama la prepotencia alemana, por no haber querida una. Todos. Con Hollande, el presidente francés, de poli bueno para convencer al griego, que viene a demostrar en qué ha quedado la socialdemocracia europea. Y los medios y comentaristas que pretenden justificar el atropello de suprimirle a un país miembro de la UE su soberanía y poner en venta todos sus activos, aumentar la precariedad de los ciudadanos,  por haber querido paliar la crisis humanitaria que gobiernos anteriores causaron. Es más importante que los acreedores, los bancos, cobren a pesar de los privilegios que les otorgan  los gobiernos en un juego de manifiesto desequilibrio. No todos los medios, algunos de los más importantes periódicos de Europa se muestran alarmados de la dureza empleada, de la sinrazón. Grecia podía pagar negociando el aplazamiento de la deuda y utilizando la pausa para crecer, pero eso no se quería en absoluto. Esta crisis ha servido para aclarar muchos papeles y saber de qué lado está  cada uno. Los gobernantes europeos todos con la intransigencia alemana. Sin discutirle la inquina utilizada.

Vivimos en un colapso social y democrático. Con sus consiguientes oportunidades de cambio pero habrá que ganarlas cada vez con más esfuerzo. No más llantos ni justificaciones hipócritas. Con esta UE que secunda la locura que estamos presenciando, no se puede contar.  Y parece que esta vez no vendrán los aliados a liberarnos. Hoy tienen a Grecia caminando por el tablón hacia el agua, a punta de espada y con las manos atadas, pero detrás vamos unos cuantos más. La democracia es un bote pinchado de difícil pronóstico. Aún quedan millones de ciudadanos para remar. Hablamos de supervivencia.

Periodismo: cómplice del poder o al servicio de la sociedad

Es una constante: las grandes tribulaciones que está padeciendo la sociedad remiten una y otra vez al papel de los medios que en muchas ocasiones se convierten en instrumentos de manipulación masiva, y no de información. Creo que en todos mis últimos libros o capítulos de libros he llamado la atención sobre ello.

Cuando se estudie el tenebroso periodo que estamos viviendo, se verá el papel decisivo que los medios de comunicación tuvieron en la consolidación de un sistema que cada día añade mayores injusticias y mayor corrupción de sus ejecutores, en endulzar la estafa para hacerla tragar. (ReaccionaDos 2015) Porque es cierto que la gran diferencia con otras épocas de la historia es que ahora la comunicación es global y puede lanzar mensajes idénticos como bombas expansivas.

Maruja Torres en su artículo de este jueves para eldiario.es se fija también en este hecho. Se diría que el asalto neoliberal disparó la táctica. Se lanzaron al abordaje, sin dar ni tiempo a respirar tras la caída del Muro de Berlín dado que el Consenso de Washington se promulgó el mismo mes de Noviembre de 1989.

Esto dice Maruja Torres:

He tardado en leer al joven y emblemático periodista de izquierdas británico Owen Jones, y al principio de su segundo libro, El Establishment, la casta al desnudo, cuenta por qué se produjo el éxito del thatcherismo, de qué modo trabajaron las fuerzas conservadoras para recuperar un poder que creían haber perdido a partir de una posguerra en la que se abrió mano a los derechos de las clases consideradas como inferiores. La idea de que la revolución conservadora era inevitable, y de que también lo era poner en su sitio a sindicatos y trabajadores para asegurar el bienestar del país, fue penetrando la malla social gracias al trabajo de numerosos think tank de derechas y a un montón de dinero que fue invertido en colocar en puestos clave de los organismos de manipulación de masas a jóvenes despiadados y ambiciosos. Fue una operación lenta pero brutalmente eficaz que condujo a la desregulación de los mercados y la corrupción que finalmente ha sido descubierta en todos los países que se entregaron al neoliberalismo inaugurado oficialmente por Thatcher y su compinche Reagan: incluido el nuestro. Leed el libro, si no lo habéis hecho ya, vale la pena.

Recalquemos: “un montón de dinero que fue invertido en colocar en puestos clave de los organismos de manipulación de masas a jóvenes despiadados y ambiciosos”. Y coló, cómo no iba a hacerlo.

La ejecución de Grecia como castigo ejemplar a navegantes que pretendan intentar otra cosa, una política para la ciudadanía, nos ha vuelto a mostrar a qué extremos puede llegar el poder para defender su… negocio. Se obliga a comprar armamento a Alemania, se cortan pensiones, sí o sí, y encima se les humilla con recochineo. Como no haría un animal, sino un ser de los que caminan a dos patas.

grecia.eurogrupo.Dijsselbloem

Lo de Grecia es un escándalo. Tanto políticamente como en su tratamiento informativo. Acudo ahora a Íñigo Sáenz de Ugarte  que comienza así su, de nuevo, excelente artículo.

Primero, fueron los líderes de la eurozona en la noche del martes y a partir de ahora serán los demás los que señalen con el dedo a Grecia y a su Gobierno. No se toma una decisión de consecuencias tan dramáticas e imprevisibles como la expulsión de un país de la eurozona sin preocuparse antes de que no aparezcan tus huellas dactilares en la escena del crimen y de armar un relato en el que las culpas vayan dirigidas a la víctima.

Finalmente os remito al economista Juan Torres López que, mira por dónde no es llamado prácticamente nunca a las pizarras del espectáculo informativo. De su documentada reflexión ( La Europa totalitaria en evidencia) destaco estas ideas:

 Al pueblo heleno no le van a perdonar que haya tirado de la manta para poner en evidencia a la Europa totalitaria que con palabrería vacía gobierna en contra de lo que quiere la mayoría de los europeos.

Las autoridades europeas y los economistas que defienden las políticas que se vienen imponiendo en Europa en los últimos años se empeñan en presentar las cosas como resultado de una disyuntiva: o se hace lo que dicen ellos, o vendrá el caos. Basta oírlos día a día en los medios de comunicación, donde aparecen sin descanso.

Por un lado, se presentan ellos y sus propuestas sensatas y cargadas siempre de una lógica que a primera vista suena como indiscutible: hay que moderar los salarios y eliminar derechos laborales —aunque a esto lo llaman flexibilizar— para que se creen puestos de trabajo, hay que reducir los gastos del Estado en servicios públicos o en pensiones porque suponen una carga que no nos podemos permitir, los impuestos son innecesarios y es mejor bajarlos, hay que privatizar las empresas y servicios públicos porque los privados funcionan mejor y todo eso es todavía más imprescindible ahora porque hemos de reducir la deuda por encima de todo… En ese bando están Merkel o Rajoy y los economistas que los acompañan con su fundamentalismo ideológico para justificar estas medidas que a la postre solo están beneficiando a las grandes empresas y patrimonios. En el otro lado estamos todos los demás, los que no sabemos nada —según dicen—, los que solo vamos a traer el caos y la pobreza, los que con nuestras propuestas haremos que salgan capitales a montones, los que arruinaremos a los pensionistas y haremos que el paro se multiplique. Ahí están ahora, Syriza o Varoufakis.

Da igual que junto a estos últimos se encuentren premios Nobel de Economía como Krugman o Stiglitz y muchos más como ellos, de primera fila y de valía reconocida desde hace años en las instituciones académicas más rigurosas del mundo. Da igual que los datos demuestren sin ningún tipo de dudas lo que es evidente: que quienes dicen que no saben nada han sido los que supieron predecir lo que ocurrió, mientras que quienes han producido una crisis gigantesca, millones de desempleados, quiebras bancarias, huida de capitales, destrucción de cientos de miles de empresas, la ruina de pensionistas y de millones de familias son los que ahora se presentan como los únicos sabios capaces de solucionar los problemas que tenemos. Y da igual que las hemerotecas demuestren sin lugar a dudas que todos ellos se equivocaron, que negaron la crisis o dijeron que sería pasajera o sin importancia, y que no supieron prever lo que iba a suceder. Ahora, los que más erraron en sus predicciones se empeñan en decirnos que saben lo que hay que hacer para afrontar con éxito el futuro”.

Sí, da igual. Porque siempre habrá una “noticia” o tertuliano que siembra la duda, o que entretenga lo suficiente para distraer la atención. Un político, como el nuevo portavoz del PP, que utilice una información de atracos en Grecia durante el gobierno de Samarás para decir que Syriza es un caos y que donde esté su partido no hay color. Y no se puede competir. Ni ya desde las redes sociales apenas.

Ando hablando con algunos compañeros de RTVE. Estamos preocupados por la salud de un gran realizador y la charla se va a otras inquietudes. Convenimos que nunca la televisión pública estatal ha vivido una etapa peor. Nunca. Porque durante toda su trayectoria hubo profesionales que no se conformaron. Informe Semanal nació en 1974. Vivo aún Franco. Yendo siempre un poco más allá de lo admitido por la censura. El esperpento que hoy se sigue emitiendo con el mismo nombre da idea de lo que estamos hablando.

Es cierto que ahora las empresas periodísticas, quebradas o en el borde del precipicio por sus muchos errores (empresariales y de los otros), parecen un téntaculo más del poder, de ese poder que está aprisionando a los ciudadanos ya hasta sin disimulos. También resulta evidente que en ese maravilloso mundo que nos vendieron desde Thatcher, el paro se ha agudizado. Y que comer es una necesidad perentoria, incluso para los pensionistas griegos hoy sacrificados. Este gobierno que aspira a repetir y que contará con medios de “información” que le ayuden a conseguirlo nos ha atizado hasta leyes y códigos mordaza. Pero sí se puede. Que nadie crea que no entrañaba riesgos informar en tiempos pasados. Siempre ocurre en mayor o menor medida. Es que el periodismo es, entre otras cosas, informar de lo que el poder no quiere que se sepa. Y por algo no quiere.

Se ven portadas, editoriales, titulares que sonrojan. Se escuchan y se ven auténticas barbaridades sembradas para hacer un daño devastador. Y luego hasta les quitan a algunos el plato de lentejas por el que se han vendido. Les he visto bajar la cerviz y besarles los pies  y… salir luego despedidos en un ERE. De los de una mano delante y otra detrás, los duros.

Siempre se puede ir más allá. Hay que elegir, ésa es la clave. Entre ser cómplices de un poder cuyas acciones avergüenzan a poco que se tenga un atisbo de ética, o informar verazmente como servicio a la sociedad. Todos nos jugamos mucho en ello. Otro periodismo, el periodismo en realidad, asiste a un momento brillante en Internet, eso es cierto. Los caminos existen. Y quien quiera puede saber lo que ocurre.

Pero la auténtica disyuntiva es por qué camino opta el periodista o el lector: manipular o informar. A quién sirve, a la codicia y sus trampas o a la verdad.

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Grecia arranca las máscaras de la UE

El  resultado del referéndum griego ha sido el triunfo rotundo e indiscutible de la dignidad de un pueblo. Y aún puede añadir otro decisivo logro: ha despojado a la política actual y, en particular, a la Unión Europea de todas las caretas en las se envuelven. Aunque disimulen, muestran ostensibles sus vergüenzas al aire. Y es el objetivo más perentorio sobre el que actuar.

Antes y después de la consulta a los ciudadanos griegos, propuesta por el gobierno de Syriza, hemos asistido a un cúmulo de desafueros.  Les sobran las urnas, no entran en sus objetivos empresariales. Lo han declarado por activa y por pasiva.  En cabeza, los socialdemócratas alemanes Martin Schulz y Sigmar Gabriel. El primero, ascendido a Presidente del Parlamento europeo, ha llegado a declararse partidario de colocar a un gobierno tecnócrata, otra vez, y en gesto manu militare. El segundo, mano derecha de Merkel en el gobierno, afirmó tras conocer el No de los griegos que implicaba la ruptura de todos los puentes de Tsipras con el resto.  Desafío, chantaje, los políticos se han empleado a fondo. También en España. Desde el fosilizado ex presidente Aznar a la ministra de Agricultura. Desde un Zapatero que justifica su patética cesión por “ayudar a Grecia”, al actual presidente que pide no “ceder” ante Syriza. Pensando como siempre en sus propios objetivos políticos.

Sumemos a unos medios de comunicación oficiales que llaman a los ciudadanos de un país a “derrotar a su gobierno”, como hizo El País, o que se ríen públicamente del presidente de Grecia como la enviada especial de TVE, una tal Susana Burgos, contratada para la redacción paralela que ha desplazado a los auténticos profesionales. Varios diarios, aún siguen vomitando su rabia y servilismo desde las portadas.

Sobraban las razones para no aceptar un nuevo hachazo de los acreedores a Grecia. A esa Grecia, quebrada y corrupta, que forjó y sostuvo el sistema. Basten unos pocos datos de las exigencias requeridas: bajar aún más unas pensiones de 600 euros en su mayoría, subir el IVA, no incrementar  los impuestos a las empresas con más de medio millón de euros de beneficio y olvidarse de los convenios colectivos que Syriza quería recuperar (Conservadores y PASOK habían aceptado su supresión). Este último punto resume, en mi opinión, la clave ideológica de los acreedores. En un país con una grave crisis social desde que se iniciaron los rescates -con la errática directriz merkeliana de la austeridad-, pocos remilgos tendrán los asalariados en aceptar cualquier condición. Exigir su desprotección firmada es tratarlos como los rehenes de un secuestro. A los ciudadanos, por los errores de sus bancos y sus políticos. ·

Esto es ideología, es despotismo y coacción. Ejercido con dudosa legitimidad. Por ejemplo, solo los alemanes han elegido a Merkel para que rija sus destinos, no el resto de los ciudadanos europeos. Nadie a Lagarde y su FMI que viene a suponer una rueda de cemento al cuello del que cae en sus manos. Tampoco el mando de Draghi nos ha sido consultado, a pesar del currículo que arrastra. Mientras, la UE se diluye en numerosas instituciones prácticamente decorativas, porque quien manda es el Consejo, es decir, los presidentes y jefes de Estado de los países y, para que no se agoten sus señorías, el Eurogrupo. Un organismo “informal”, no constituido, como denunció el propio Varoufakis, que quita trabajo a sus superiores.

Tsipras, Varoufakis , el gobierno de Syriza han dejado su verdad oculta a la intemperie. Con una jugada arriesgada que sin embargo apelaba a la dignidad y a la democracia. El ministro de finanzas ha terminado de descolocar a los autoproclamados dueños y guardianes de las esencias, al dimitir “para facilitar la negociación con los acreedores”. Porque la izquierda tiene proyectos colectivos y no se amarra a las poltronas, ha dicho. Los Rajoy del mundo miran, aterrados, a su silla de poder no vayan a perderla. El retorno a la democracia ha hecho envejecer a la política y al periodismo oficial.  Era el retrato de Dorian Grey escondido en otra habitación, descompuesto por cesiones, trampas, mentiras, injusticias y traiciones.

No nos equivoquemos. Los países no son empresas dedicadas a la obtención de beneficios para sus dueños que parecen ser unos entes a los que llaman Mercados. El logro de ese fin no puede estar por encima de las personas y sus necesidades, como incluso obligaron a firmar a España en el famoso artículo 135. No nos conmueve que baje la bolsa o se frene la pretendida recuperación. Es una falacia. Tenemos a España creciendo, mientras miles de personas se sumen en la pobreza y aumenta obscenamente el porcentaje de ricos. Así funcionan las “recuperaciones” de la religión neoliberal que no admite contestación sino fe ciega. Porque, si miramos fuera, vemos que México crece aún más que España, mientras añade a la desigualdad social, el tener a la mafia sentada en algunas instituciones y el acallar a tiros la disidencia. Desde unos pobres chavales que protestaban, al reciente asesinato de dos periodistas. Incluso podemos dirigir nuestros ojos a China para ver cómo explota su burbuja y pierde la bolsa un 30% en dos semanas. Comentan que no nos intranquilicemos: los grandes prebostes tienen su dinero e inversiones a salvo, “solo” se hunden los pequeños comercios e industrias. O sea, el país, sus ciudadanos. Menos mal.

Su negocio no es el nuestro. Su  club tiene reservado el derecho de admisión y utiliza a menudo como norma la ley del embudo. Su democracia parece una parodia. De representantes, empleados, de la soberanía popular –y no es un radicalismo de ultraizquierda sino que figura en la Constitución española y en todas las democráticas-, han pasado a ser los directores de su empresa. Con sus Consejo de Administración como el Eurogrupo, el banco o la policía.

El FMI y la propia unión europea, entonces CEE, se crearon para erradicar la resolución violenta de los conflictos. Hoy,  vuelve a crecer la ultraderecha cerril que suele aparecer en las grandes crisis económicas, sin que los Amados Líderes de Europa con su FMI de estandarte levanten ni una queja. Pero sí actúan y con inusitada virulencia contra los gobiernos que como el de Syriza se ha propuesto luchar por su gente y que les “desafía” con un referéndum. Las personas son las que ponen en peligro su empresa. La suya, constituida con el  esfuerzo y la vida de todos nosotros.

Habrá que permanecer atentos a cómo digieren el NO griego. A cómo actúan para cortar el “contagio” a España, Portugal, Italia, o a ese olvidado y masacrado Chipre. Cuanto más agudicen la venganza, más deslegitimados quedan. Un día será tal la indignidad que el Dorian Grey podrido saltará a las portadas de sus diarios y a las pantallas de sus televisiones. Porque, si no es así, la auténtica tragedia contra la ciudadanía se habrá consumado.

*Publicado en eldiario.es

Apuntes sobre el No de Grecia

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La foto la ha difundido unos de los jefes de la Agencia Reuters. Angela Merkel estaría entrando de esta guisa a la Cancillería alemana en la mañana de este lunes.

El humoristas Omar lo veía con esta rotundidad.

omar.merkel.rajoy

La campaña de coacción a los griegos para que aceptaran las condiciones leoninas de Bruselas, sus organismos múltiples y el FMI no tiene precedentes. Las televisiones privadas griegas estuvieron 24 horas diarias apoyando el Sí, sin dar cabida a ningún partidario del No. Periodistas en Atenas llegaron a contar la oferta de una telefónica que daba minutos gratis para el móvil por un sí acreditado. Y sin embargo los griegos perdieron el miedo y dieron un NO atronador.  A veces es que el hartazgo y la rabia se disparan. Para los que  no sepan inglés es lo mismo que dijo la diputada del PP Andrea Fabra a los parados recortados.

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El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, se quedó atónito al ver un resultado tan abultado a favor del NO. Terminan por creerse sus propios deseos.

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Ni Syriza esperaba tanto. Pero se arriesgaron porque algo que hay que hacer cuando el abuso llega a límites desproporcionados. Y es esto lo que se dilucidaba.

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Otros tienen una actitud muy diferente con el poder.  Suele irles muy bien personalmente, saltan de cargo en cargo. Con unos sueldos estupendos.

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Yanis Varoufakis en cambio no parece tener apego al puesto, le importa más el fin a conseguir. Esta mañana nos ha invitado a desayunar con su dimisión. Para facilitar la negociación con los acreedores, ha dicho. Llevará con orgullo su odio, deja como declaración impactante. Porque sí es cierto que no le podían ver. Y se ha apartado. Él mismo ha explicado las razones en su blog.  Argumenta esto sobre todo:

En la izquierda sabemos cómo actuar de forma colectiva sin importar los privilegios del cargo. Apoyaré totalmente al primer ministro Tsipras, al nuevo ministro de Finanzas y a nuestro Gobierno.

El esfuerzo sobrehumano de honrar al valiente pueblo de Grecia y al famoso ‘oxi’ que han trasladado a los demócratas de todo el mundo acaba de comenzar”.

Anoche salió en camiseta a comentar el resultado del referéndum para delicia de los sin corbata. Y hoy se ha ido. En moto. Libre. Le echaremos de menos.

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Aquí siguen empleándose a fondo para que no sé  extienda la epidemia… de democracia. Contaba estos días Ana Cañil  cómo la desigualdad ha venido marchando al galope en Grecia, ahogando toda posible recuperación por esta senda. Esto va a cargo de quienes se venden por un plato de angulas o de lentejas para difundir tanta mentira y para hurtar tanta información.

Así venían hoy los periódicos españoles. Todos los destacados diciendo que los griegos rechazaban Europa, cuando lo que rechazan es la austeridad que les ha ahogado. Y este par de ejemplos extremos. Y habituales.

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Los políticos declaraban sus cosas arrimando el ascua a su sardina.  Hasta Albert Rivera, la gran esperanza de la derecha que se esbafa por momentos, se ha subido al carro con un gran zasca de Pablo Echenique, el lídere de Podemos en Aragón.

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Mucho por andar, se lo pondrán difícil a los griegos. Hablamos de religión. El neoliberalismo lo es. Exige creer en lo que no se ve, porque lo que se ve son los estragos de la austeridad y el beneficio de los elegidos.  Para eso sí funciona.

La UE ha quedado con sus vergüenzas al aire.  La democracia muy mal parada en el conjunto de Europa y renacida en su lugar de origen: Grecia.  Amplío este punto en eldiario.es. Lo publicaré también aquí. Porque tenemos un problema y se llama Europa, con más precisión: el mando actual de Europa y su diseño de lo que es este club.

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La libertad es algo que un día te llega

Lo dice una voz sugerente y candorosa, tipo sombra de Grey, en un anuncio de Loterías y Apuestas del Estado. Y vuela la imaginación paladeando esa grandiosa palabra, libertad, que da sentido al ser humano. Pero enseguida un hombre, con tono prepotente, casi fanfarrón, aclara: “No tenemos sueños baratos”. Y ahí sí lo entendemos todo: la libertad y los sueños –para el PP, que gestiona esa empresa, aún con mayoría pública– son el dinero.

Forma parte de un concepto de la vida basado en la riqueza material que prende en numerosas capas de una sociedad sin valores. El dios calvinista ya situó, recién nacido, al dinero entre las virtudes que llevan al cielo, parece que ahora, en la práctica, también el católico. El que abraza ese poder híbrido, ultraliberal, intervenciionista y extremadamente conservador, que nos atenaza. El que lleva todo el día la libertad en la boca y fulmina a quienes la utilizan.

Es cierto que hay pocas cosas más terribles que carecer de los medios para acceder a las necesidades básicas.  Y que, con estas políticas, cada vez más personas caen en esa bolsa de impotencia. El dinero ayuda al bienestar pero es preciso algo más que dinero para lograrlo. Lo más grave es situarlo como eje y razón de la existencia.

Los sueños “no baratos” de la lotería española pueden llevarte a desayunar en Miami y cenar en las islas Seychelles ¿Y?… Hay una coincidencia plena en que ese placer es efímero, siempre pide más creando insatisfacción y continuas búsquedas.  No resuelve todo lo esperado. Más allá del manido “los ricos también lloran”… Como cada hijo de vecino. Y de que sosiegue más, probablemente, llorar en un hotel de 5 estrellas frente al mar que apeado a palos de tu casa por un desahucio. Algo, esto último, que un Estado social como decía la Constitución es España debería evitar.

La gran falacia es que el dinero da la libertad. Porque exige atesorarlo, mantenerlo y aumentarlo. Y en progresión sin fin. Y ata lo indecible si se prioriza extirpando cualquier escrúpulo. Y cercena. Y traiciona. Y envilece hasta la náusea. Hasta masacrar cualquier último atisbo de decencia, solidaridad o valor humano. Hasta pisotear pueblos enteros y quitarles la comida por poder ir tres veces al día a las Seychelles si tomamos ese ejemplo. O estirarse más la ajada piel del rostro y ejercer un poder sucio y omnímodo.  Hasta llegar a vender por un plato de lentejas –que puede derramarse en el próximo ERE– la vida de millones de personas. Algunos se venden muy barato, eso es cierto.

La ejecución de Grecia como paradigma. Todas las caretas han caído. El triunvirato neoliberal –UE, BCE y FMI– impone su ideología a países soberanos. No es economía, es política. La libertad solo es de mercado, de lucro. Cobrar impuestos a los que nunca los pagaron y a las grandes fortunas, no. Hay que seguir exprimiendo a los ciudadanos. Quitándoles hasta el derecho a la negociación laboral –dato nada  anecdótico– para escenificar que han convertido a los ciudadanos en rehenes del rescate a los bancos. Bochornosa actitud de un Draghi que aprisiona en Grecia a quienes cargaron con el muerto de la quiebra que su anterior empresa ayudó a crear al falsear sus cifras. O de la Angela Merkel inflexible, cuando a su propio país se le condonó buena parte de la deuda, tras haber desencadenado y perdido una cruenta guerra mundial. La de Lagarde, que preside un organismo creado para el fin contrario del que ejecuta. O la de un club, la UE, que asume tanta trampa. La de editoriales, portadas, titulares y contenidos que produce intensa vergüenza ajena leer.

Y todo por qué el Gobierno de Syriza ha enarbolado precisamente la libertad que queda cuando duros poderes te acorralan. Si convocar un referéndum para que las víctimas decidan sobre los nuevos recortes, organiza tal cisma es que algo muy grave falla en la Unión Europea y en la propia civilización occidental. “La libertad es algo que un día te llega”… Cuando es más lo que tienes que perder. Cuando la dignidad emerge del barro en el que te aprisionan.

La libertad es no tener miedo. Superarlo con valentía. Y muchos ejecutores temen hasta a su sombra. A sus traiciones y traicionados. Su sueño es un mal saldo. En cambio, hemos visto perder seguridades por dignidad, múltiples y en todas partes. Desde esa Grecia que se enfrenta en su pequeñez y por supervivencia al monstruo que nos ha crecido en las entrañas, a los héroes cotidianos. En este diario hay más de uno de esos, publicando. Viñetas, por ejemplo. Esos sueños, como la verdad, la justicia o la equidad, no son carostampoco, andan en otra dimensión que abaratadas mentes no alcanzan ni a entender. Y no es imposible lograrlos.

Una nueva tendencia se abre paso y con gran predicamento mediático: la felicidad es conformarse con lo que se tiene, tragar, aguantar. Aunque implique aceptar chantajes. Sin aspirar a objetivos caros. A lo sumo, a soñar con que “La libertad es algo que un día te llega”… Si compras lotería y sale tu número entre  unos cuantos miles más. “La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”, definía la OMS. Nuestra sociedad refleja numerosos síntomas patológicos.

Parece haber una felicidad íntima e intransferible que depende sobre todo de la propia actitud ante la vida. De la coherencia con uno mismo. Y otra externa a la que influye el entorno.  Filósofos, sociólogos, psiquiatras y psicólogos concluyen que se tiende a ser más feliz en los países con mayor calidad de vida –aunque no sea regla fija–. Y que son esenciales la democracia, la equidad, la libertad y la capacidad efectiva de elegir. La libertad siempre como elemento básico.

La libertad. Como factor de felicidad. De dignidad. No hay dinero para comprarla, no llegan a ella los sueños caros de la lotería, de lo que compra el dinero, de los que precisan humillar a los otros, de la miserable vacuidad. “La libertad, dice el anuncio, es algo que un día te llega”. Y, despistados en el sueño irrisorio, otro te la quitan, la auténtica. No hay que irse muy lejos. Un gobierno similar, en ideología y corrupción, a los que hundieron Grecia se dispone a tapar bocas. En horas entran en vigor en España las ominosas #leyesmordaza del PP, sus códigos para acallar las protestas ante intolerables conductas y acciones políticas.

Que se apañe cada uno con lo que ha contribuido a forjar o no ha sabido ni querido defender. Con lo que merece y condena a los demás. La libertad da alas hasta entre barrotes y permite irse a volar por encima de la basura irrespirable. Adonde no anidan los sueños mezquinos.

“Y con el paso de las primaveras

la vida tendrá que desnudarme

de túnicas inútiles para el camino

que lleva hacia la esencia

donde sólo es necesario un deseo

de amor, un pueblo y una barca.”

Lluis LLach, Alè, Aliento, 1986

La ejecución de Grecia: no es economía, es política

Esta ocurriendo ante nuestros ojos y no parece dársele la atención que merece: el ultracapitalismo que defiende ahora mismo la UE está ejecutando a Grecia y a los griegos para dar un escarmiento ejemplar a España e Italia por si pretenden escapar del yugo de la austeridad, sus beneficiarios y víctimas.  No es una cuestión económica, es política. Y se lleva a cabo en nuestros nombre.

Un nuevo y extraordinario trabajo de Íñigo Sáenz de Ugarte, Guerra Eterna, subdirector de eldiario.es, aporta numerosas claves: Es una Operación de castigo:

Un boligrafo con muy clara intencionalidad tacha las propuestas griegas

Un boligrafo con muy clara intencionalidad tacha las propuestas griegas

Los negociadores han rechazado punto por punto las propuestas del gobierno de Tsipras. En esta línea:

“Las instituciones [antes llamadas troika] han presentado una nueva propuesta que transfiere la carga [de la austeridad] sobre los asalariados y jubilados de una forma socialmente injusta, mientras al mismo tiempo evita aumentar la carga sobre los que más tienen”, dijo el comunicado de respuesta del Gobierno griego.

Y así es como demuestran los hechos y detalla Guerra Eterna:

Lo que vemos en esos cinco folios tachados es un rechazo completo de las propuestas de Tsipras. El Gobierno estaba dispuesto a obtener 7.900 millones de euros en dos años, pero en más de un 90% la diferencia procedía de aumento de ingresos vía impuestos. Pero el FMI exige dar la vuelta al cálculo. Quiere que los ingresos extra procedan en un 80% del recorte de gasto, y sólo el resto del aumento de impuestos. La negociación continúa en la noche del miércoles y continuará en la mañana del jueves.

Los folios tachados por la troika exigen que el “complemento de solidaridad” que reciben los jubilados más pobres queden eliminados a final de 2017. Tsipras proponía empezar a recortarlos a partir de 2018 y acabar con ellos en 2020. Y eso que Olivier Blanchard, del FMI, dijo hace unos días que los planes del Fondo suponían recortar el gasto en pensiones pero sin tocar a los pensionistas más pobres.

Lo que la troika propone es endurecer la austeridad para obtener a cambio los fondos que permitan a Grecia seguir pagando los intereses de una deuda insostenible.

Tras aportar muchos más datos y argumentos (recordemos que la quiebra de Grecia se produjo con el gobierno conservador de Nueva Democracia y tras el maquillaje -falseo- de cuentas de la Goldman Sachs de Dragui), Sáenz de Ugarte concluye con esta clave:

Al final, el problema de Grecia continúan siendo el mismo que había el primer día. No era el único país en una situación financiera desesperada por los problemas estructurales creados por la moneda única, además obviamente por sus propios errores. Otros países se encontraban en una situación similar y tenían el tamaño perfecto, es decir, no demasiado grande, como para gastar dinero en ellos para que siguieran pagando sus deudas. Sólo había dos que podían caer en la misma situación, pero que eran demasiado grandes como para ser digeridos, España e Italia. El principio (moral e ideológico, no económico) de que las deudas hay que pagarlas, aunque supongan una carga insostenible, obligaba a sostener a Grecia moribunda en la UVI, pero sin aplicar la cirugía habitual en la deuda en estos casos, la que el FMI siempre ha aplicado en Asia, África y Latinoamérica, para impedir que España o Italia abandonaran sus habitaciones de planta.

Una reestructuración de la deuda griega sería ahora un ejemplo terrible para cualquier otro país europeo, para sus habitantes, porque se da la molesta circunstancia de que esos estados son democracias en las que los ciudadanos pueden exigir en las urnas soluciones diferentes a las impuestas desde Bruselas.

Múltiples datos cruzan hoy España. El brutal ataque del PP a la educación con la elevación de tasas que contabiliza ya 86.000 alumnos menos en solo tres años. Un gobierno volcado en privatizar la sanidad pública a base de entregarle millones. ¿Todavías hay algún incauto que crea que las empresas de sanidad privada son ONGs y que su fin prioritario no es la búsqueda de beneficio económico y que de algun lado sale? Perfectamente admisible como opción, mientras no lo subvencionemos y quitándolo de la pública.

Y por si faltara un detalle en la ecuación, Linde, el gobernador del Banco de España, avisa otra vez que el tajo a las pensiones es un hecho, que se acabó  revertir en los ancianos dinero que puede mplearse en otra cosa más lucrativa para algunos. Al ultracapitalismo le gusta mucho ese bocado. Ahorre Vd para la vejez con 1.200 euros brutos de sueldo -es el salario mayoritario en España- o estando en el paro.

Los correligionarios del PP y el PSOE (Nueva Democracia y PASOK), causantes de la bancarrota, tragaron. Syriza sigue batallando contra una pétrea ideología que no ha hecho otra cosa que aumentar las desigualdades. España en cabeza con su liderazgo en el incremento de multimillonarios que son para quienes trabajan.

Con malnacidos varios que se apuntan a defenderlos y masacrar a los griegos solo porque gobierna Syriza y por mantender su plato de lentejas, es nuestra sociedad la que también está en el tablero. ¿Les han explicado a los partidarios del “hay que pagar lo que se debe y como los señores gusten mandar” que Rajoy nos ha metido en un billón de euros de Deuda Pública tras un aumento histórico y nada casual? Que vayan ahorrando.

“¿Promesas que no se pueden cumplir?”¿por qué no habla esta paniaguada mediática, una más de las que trabajan por el sistema viciado, del bolígrafo de la UE y Lagarde?

De cualquier forma, la ética que se definió precisamente en Grecia, no permite a ningún demócrata alentar este atropello evidente que se está perpetrando con grecia. Los datos hablan. Las trampas también. No es economía, es política. Contra los ciudadanos.

Por cierto, Rajoy y De Guindos, con su largo historial en la materia, también están con la pala, aguardando la muerte de una Grecia que quiso luchar por sus ciudadanos y que aún respira.

grecia.merkel.lagarde

El perfume de Rajoy

rajoy.rezando

Nació entre algodones y encajes en casa conservadora de provincias y no arrojado al suelo en el maloliente mercado levantado sobre el Cimètiere des Innocents en el París del Siglo XVIII. Y, sin embargo, la búsqueda de razones a la personalidad del presidente español Mariano Rajoy encamina más al perfumista Jean-Baptiste Grenouille, hijo magistral de Süskind, que a cualquiera de sus símbolos anteriores. El jardinero Mr. Chance, por ejemplo, era demasiado tierno para definirle. A Rajoy se le fue conociendo poco a poco, sobre todo los menos avisados.

Quienes repiten hasta la extenuación la falta de aptitudes de Rajoy no reparan en la labor que ha llevado a cabo con una precisión matemática. No hace falta desde luego mucho más que dedicar todas las capacidades al objetivo. Un “tonto”, como dicen es, no desmantela el Estado del Bienestar como lo ha hecho Rajoy, ni consuma un plan tan idóneo para ejecutar cuanto se propuso.

He vuelto a releer El Perfume, de Patrick Süskind, siguiendo esa pista. Y no he sido la única, por lo que leo. Gran impacto el de aquel sobrecogedor bestseller publicado hace ya 30 años. Aunque vivimos tiempos que llevan más a comprar aromas que a detectar sus componentes. Es así en todos los órdenes de la vida y sus causas profundas. Lo cierto es que contamos con un peculiar presidente cuyos rasgos de carácter suelen analizarse, al no entender que alguien de sus características haya llegado a tantos altos menesteres. Su indecisión para adoptar resoluciones. Su afición a ocultarse tras un plasma para no responder directamente a periodistas, por si hubiera alguno incontrolable entre ellos. Un auténtico empecinamiento en ignorar las matemáticas democráticas al insistir en que debe gobernar la lista más votada aunque no tenga mayoría. Su pasión por mentir o ver el mundo como si él y su pensamiento fueran la única verdad, el patrón a seguir.

Entretanto, él no perdió un minuto para “extender el paño” y “proceder a untarlo con la pasta de grasa” y comenzar la tarea. “Era un trabajo que requería su tiempo, ya que se trataba de distribuir la grasa en capas de diferente grosor según el lugar del cuerpo que tocarían las distintas partes del paño”, explicaba Süskind. De ahí saldría el perfume único.

La reforma laboral, para empezar. Induciendo la docilidad por la incertidumbre. A continuación, los recortes en sanidad y educación, según mandato estricto del Consenso de Washington con el que el neoliberalismo marcó “la hoja de ruta” pocos días después de caer el Muro de Berlín. Los perfumistas del mundo saben, como los de aquí, las fragancias y ganancias que se obtienen con estos materiales sensibles. Cada reforma del PP, en cada uno de sus ministerios, ha sido –y es– puntada con hilo, espátula que se lleva la esencia aromatizada. Sin importar de dónde proceden y quién sufre por ello. Y así se compone ese perfume exclusivo que convierte a España en líder mundial del incremento de millonarios el año pasado. Apesta a dinero, a desigualdad.

Cada persona del equipo parece haber sido seleccionada minuciosamente para cumplir el fin. Pocas se hubieran avenido a hacer de pinches en faenas tan serias como Fátima Báñez, Ana Mato o José Ignacio Wert. Y rastreando –que tanto se lleva- encontramos muy adecuados talentos en el resto. Desde la vicepresidenta -indispensable en la eficacia del proyecto- al curtido Luis De Guindos. Presidente para España y Portugal de Lehman Brothers hasta su quiebra, espoleta de la crisis, como ministro de economía, brindó a la UE en bandeja  las cabezas de los asalariados con aquel explícito: “La reforma será extremadamente agresiva”. Para definir más su identidad, vemos que el capital más turbio aplaude su gestión que tanto les ha favorecido.  Si seguimos por Morenés en Defensa, Fernández Díaz, Montoro o los sucesivos ministros de Justicia, constataremos que el taller se reclutó a la perfección.

Porque, para redondear el trabajo, faltaba que los tribunales de justicia tuvieran la composición política que hoy tienen. En particular el Constitucional. Y que todo el equipo funcionara como una piña para consumar el recorte de libertades que evitara protestas. El 1 de julio entran en vigor la Reforma del Código Penal y la Ley Mordaza, recibida como ominosa y de regreso al franquismo también por medios internacionales como The New York Times.

Una oposición política a la altura de las circunstancias no lo habría consentido. Hay resortes para evidenciar lo que estas modificaciones representan, cuando se cuenta con avales hasta del Consejo de Europa que se escandalizó ya desde el borrador. Unos medios con menos argollas serían más contundentes, pero ése es otro de los ingredientes básicos de la pócima. Una ciudadanía adulta y digna tampoco lo hubiera aceptado. Ni las instituciones del Estado. Todas, comenzando por lo más alto.

El trabajo llevado a cabo por Rajoy –y el que está por venir a la vista de su irritación por perder poder– ha sido una pura filigrana. Diseccionando, tirando y cosiendo y, en la línea Grenouille, sin la más leve empatía por las víctimas de sus experimentos. Ninguna. Adecuando el envase, allanando la venta. Seguirán distribuyendo zanahorias de distracción pero la verdad es que a partir de la semana próxima la crítica y la protesta están gravemente sancionadas en España.

El hedor de la complicidad se olfatea desde la lejanía. El olor a vacuidad es intenso en el presente. A sociedad narcotizada. A madera de las que se forjan las escaleras de trepar. A colonia vieja que rancia el ambiente y descompone el cuerpo. A trabajo también. A cambio alentador aunque, de momento, a distintos ritmos de los esperados. A camino por andar. Con mordaza. De nuevo.  Rajoy y su taller acumulaban aún demasiado perfume de indeseable pasado en sus armarios. Ese envenenado ingrediente que lleva décadas aturdiendo el funcionamiento de la sociedad española.

Vuelve a aumentar la mortalidad… y el número de millonarios

Hace 2 años escribí este artículo con algunos indicadores sociales que, por lo que ahora se demuestra, iban a marcar el gobierno de Rajoy. Había aumentado muy significativamente la mortalidad:

“Durante el año 2012 fallecieron en España 405.615 personas, lo que supuso un 4,6% más que en el año anterior. Se trata del mayor incremento anual de la década”,dicen los fríos datos del INE.

La tendencia sigue aunque en menor medida. En 2014 han muerto 395.045 personas, un 1,2% más que el año anterior.

Aún así, nos dicen que la esperanza de vida ha aumentado algo respecto a hace 2 años:

En 2012 era de  “82,2 años. En varones alcanzó los 79,3 años y en mujeres los 85,0, lo que supuso que en varones se mantuvo igual y bajó 0,2 años en mujeres”.

Ahora la conjunta es de 82,9. Hombres 80,1. Mujres 85,7

Ha habido más nacimientos, pero sólo un 0,1%. Desde 2008,  se ha reducido la natalidad en España un 18%.

Y el otro dato al margen que es altamente significativo: sigue incrementándose el número de millonarios (más de un millón de dólares disponibles al margen de bienes inmuebles). Como ya comentamos aquí, la ·España de Rajoy ha liderado en 2014 la cosecha de ricos de solemnidad en  Europa (que tuvo un 4%) y en elmundo (un 7%),  Aquí fue un 10% más que el año anterior.

El dibujo de la desigualdad que se infiere de las políticas que se llevan a cabo. Un camino a enderezar. Y antes de llegar a viejo precario.

anciano.caminando

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