José Luis Sampedro en Alhama de Aragón

La obra y la enorme personalidad de José Luis Sampedro han vuelto a Alhama de Aragón, Zaragoza, y para quedarse. Acaba de ser inaugurada allí una exposición permanente sobre él. Está ubicada en la que llaman la Casa Palacio que ha restaurado la Diputación de Zaragoza y lo primero que llama la atención es lo perfectamente imbricada que está la muestra con su entorno. En armonía, con la discreción que caracterizaba a Sampedro, y con su notable presencia. Estremece esta foto a la entrada, tan real.

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Todas sus facetas están reflejadas: escritor, humanista, profesor, economista, luchador por las libertades, ser humano maravilloso.

José María Castejón, alcalde de Alhama de Aragón y Olga Lucas, viuda de José Luis Sampedro

José María Castejón, alcalde de Alhama de Aragón y Olga Lucas, viuda de José Luis Sampedro

El alcalde, José María Castejón, del PAR, insistió en la inauguración en que este foco cultural para el pueblo no les había costado ni un euro a los vecinos. Y es muy de agradecer este homenaje, porque es la primera exposición o museo que se le dedica. La Diputación -dijo el alcalde- corría con el gasto de adecuación y todo lo demás -la selección y montaje- lo llevaba el esfuerzo de Olga Lucas, la viuda de Sampedro. Alguna vez se le quebró la voz a ella por las emociones revividas. La sonrisa frente al lago de aguas cálidas y medicinales que les llevó a ambos allí varios años y terminó por unirles hasta el final.

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Y es que Alhama de Aragón era para José Luis Sampedro su Pórtico aragonés. Allí, en Soria primero y en Aragón después,  recaló desde Tánger en enorme choque cultural (como contaba en Sala de Espera) para estudiar bachillerato. Hasta el certificado de sus estudios está expedido en un Instituto de Zaragoza.

Foto: Juan José Mardones (con una cámara mejor que la mía :) o más pericia)

Foto: Juan José Mardones (con una cámara mejor que la mía :) o más pericia)

Y luego las aguas, por salud, año tras año. Durante cuarenta.Y un libro unido vigorosamente a Alhama: El río que nos lleva. Si bien habla del Ato Tajo,  fue desde allí donde surgió la inspiración y el trabajo. Y un día que aparece Olga para vivir y escribir.

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Llamaba la atención a José Luis la mezcla de mundos entre el pueblo aragonés, hoy de 1.225 habitantes, donde ya casi ni para el tren, con el que acudía y acude al balneario (por cierto uno de los más hermosos de España). De igual manera, hay muchas formas de acercarse a lo que la exposición presenta. Para unos será conocer mejor a Sampedro, conocerle incluso, otros podrán estudiar su obra en los paneles que incluyen su forma de trabajar, sus anotaciones, sus ideas en propia letra.

Foto: Juan José Mardones

Foto: Juan José Mardones

Un grupo de teatro escenificó fragmentos del libro “El río que nos lleva” en la calle, en la plaza. Una imagen “Muy Sampedro”.

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Porque… viendo  fotos de su vida reparé en ésta, de niño, con su familia. En el Aragón cerrado, quizás en nuestra prima hermana Soria. En los eternos lutos de la época.

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Es la misma persona que vivió 96 años (hasta el 8 de abril de 2013), absolutamente lúcido. Al día de cuanto sucedía –aunque prefiriera seguir escribiendo a mano en lugar de en ordenador-. Luchando por un mundo mejor con las armas infalibles y peligrosas (para el poder autoritario) de las ideas. Más aún, con un compromiso social tan profundo que sirvió de guía a jóvenes (y mayores) insatisfechos con la situación que vivimos y de cuya gestación avisó.

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El sillón vacío en habitaciones plenas. Y el lago inamovible que nos hace sentir su ausencia, pero también la vida que se renueva. Los peces que necesitan la ilusión de un niño, más que el pan, para comer.  El Nonno que se fue en paz en La Sonrisa Etrusca vive en nuestros recuerdos.

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En Alhama de Aragón, Zaragoza, Casa Palacio, El viaje a la libertad, exposición permanente sobre José Luis Sampedro.

Vivos y muertos

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Este señor que figura al fondo y que he captado a vista de pájaro es Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid por herencia de Esperanza Aguirre. El cartel del fondo se ve mucho mejor: daban premios de la APM, la asociación de la prensa de Madrid.

He llegado cuando hablaba la presidenta Carmen del Riego. Siempre que la escucho reivindica un papel del periodismo como de ser testigo sin hacer mucho ruido. Para mí la tibieza en el periodismo siempre es complicidad. De alguna manera. Aquello de “quien calla, otorga” lo explica bien.

Todos los premiados, en cambio, han reivindicado el compromiso del periodismo, su papel de ser la crítica del poder. Especialmente Jordi Évole. Ha dicho que no creía ser el mejor periodista de 2013 y ha enumerado las características de quienes sí lo son. Quienes denuncian los desahucios con el nombre del banco ejecutor. O las malas prácticas del presidente de su comunidad autónoma aunque con ello corriesen el riesgo de quedarse sin parte de la publicidad institucional. O quienes se negaron a ir al Mundial del fútbol con todos los gastos pagados por Iberdrola. Según informó La Marea, era el caso de la presidenta de la APM.

Pero lo que realmente me desencaja es dar unos premios a periodistas y llevarse al político jefe de Madrid e invitarle a hablar.  Es algo de otros tiempos. La autoridad, el orden, el acto social con jerarquías. No es la primera vez, y no se aprende. Vamos, que cualquiera sacaría la impresión de que hay una concomitancia de la APM, o de quienes deciden en ella, con el poder que no veas. Cómo habrá sido que me he marchado hasta sin probar los canapés y eso a las 2 de la tarde es una heroicidad. Pero es que yo soy poco “polite” con los que mandan. Correcta y educada espero que sí.

Y bueno venía el día. El juez Castro, arrostrando fortísimas presionas, decide sentar en el banquillo a la Infanta Cristina . Y el fiscal anticorrupción  recurre de nuevo porque a la pobrecita se la juzga por ser quien es (ayer hija del rey; hoy, hermana del rey), siendo que no se enteraba de nada de cuanto hacía su marido. Como debe ser. En justicia sobre todo, si uno no sabe no es responsable, viene a decir. El juez en cambio considera que Cristina intervino para vaciar Aizoon. Y si así fuera ¿no lo hizo por amor como nos contaron? algo tan vivo como el amor.

Willy Meyer ha dimitido. Resulta que los parlamentarios europeos tenían una SICAV en Luxemburgo -fue una exclusiva de Infolibre-. Un montón de ellos, casi todos. Elena Valenciano también. Rosa Díez participó también en su época europea. Cañete con cualificación: es uno de los administradores. Pero solo ha dimitido Willy Meyer y dicen que es porque en IU han visto el cielo abierto para poder echarlo. Como nos aclara Zana, la reacción de la militancia de IU fue de rechazo y lo que decidió el cese: “nos movimos, (mandando correos a la Dirección, criticando su acción, pidiendo la dimisión públicamente…), y no tragamos sus disculpas”.  De los otros partidos implicados no he visto nada. Algunos ni corren ni vuelan sino que se meten bajo la mesa a ver si pasa el temporal.

En la nómina de chorizo del día no entro, hay un montón de ellos hoy. Y esto es una croniquita de andar por casa, dado el abultado número de noticias de entidad que han confluido. Fijaos que ni entro en la dimisión de Magdalena Álvarez, imputada algo así como por su responsabilidad política en los EREs de Andalucía. No entro porque me quedo a la espera de que dimitan también Rajoy, el gobierno en pleno, otros políticos afectados y, sin duda, los órganos fundamentales de la Justicia en España. Y este tema dará para mucho.

Y en la venta sistemática de todo lo nuestro apunto que hasta esto están dando para negocio. Mucho hay con tanto parado. Gallardón, por su parte, ha conseguido privatizar el Registro Civil, menudo empecinamiento tenía. Los colegas de Rajoy, los registradores de la Propiedad no lo quisieron, menos mal que ha encontrado a los mercantiles. Así nuestros datos personales están al alcance de quien debe.

Hoy ha muerto, El Feo… que junto al Malo y El Bueno, compuso una época del cine. Aunque Eli Walach participó en muchas otras grandes películas, Los siete magníficos, El padrino, Mystic river, etc..

Y ha muerto Ana María Matute, Premio Cervantes (la tercera y última con este galardón), Académica de la Lengua (esa otra rareza en España, mujer académica) y una de las grandes novelistas del Siglo XX. Sin hacer un ruido, sin levantar mayores dramas mediáticos y populares. Una mujer libre, viva durante los muchos años que ha estado con nosotros.

Al final no sé quién está más vivo o más muerto. No sé cuánta vida se respira en el carril. Seguramente mucha a juzgar por los numerosos adeptos a esta vía. O no ¿y si son zombies? estos convulsos tiempos se prestan a tantas confusiones..

El empacho monárquico

Es como si, tras darse un auténtico atracón en la fiesta, las sobras siguieran en la nevera prestas a saltar en cuanto entreabramos la puerta. Es tal la abundancia, que se desparrama el merengue revenido sobre la pizza de anchoas seca y los chorretones de miel se deslizan por los bordes de los yogures (caducados, naturalmente). Todo está pringado. Hasta en el cajón de las lechugas se ha colado el sirope de bote. Un cierto olor a vinagre y ácido. Dios, qué empacho.

Han terminado las clases en los colegios. Un tercio de los niños españoles pasan hambre y allí tenían algo que comer. Da mala imagen mantenerlos abiertos dicen los gestores del asunto, casi todos del PP. El asunto es la educación. Y el nivel de vida consecuente con el trabajo devaluado, con los recortes y repagos que aumentan el problema. ¿Y la sanidad? ¿Qué ángeles de la muerte cruzaron nuestra tierra para haberla así arrasado? ¿Y la democracia? ¿Qué ha pasado con ella que no se puede ni disentir del autoritarismo? ¿Qué desaprensivos nos trajeron esta peste y ahora miran para otro lado?

Reina la felicidad en la casa de quienes dirigen el emplasto. Reina la hipocresía en los medios. La búsqueda de la mejor hamaca para arrimarse al sol que hoy más calienta. La irrealidad que interesadamente atesoran. Reina la contradicción inmensa. Teórica, la verdad casi siempre es una.

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Como una losa pesa en nuestros estómagos la tralla orgánica convertida ya en empacho. Hay gente con dolor y muerte que sufre mucho, no podemos quejarnos, pero esas toneladas de mugre con guindas de colores impiden moverse con soltura.  Cuánta tristeza nos han escupido con tanta involución. Habrá que remontar una vez más. Como el salmón. Quitándose de encima la nata ácida, el bizcocho revenido, la crema agria, nos haremos paso otra vez si acaso. A ver si nos quedan fuerzas.

El arte y la ciencia de no hacer NADA

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¿Alguien se imagina a Newton anotando en su lista de tareas: sentarse en el jardín a ver caer objetos? No, evidentemente no. La fascinante pregunta figura en un libro titulado “El arte y la ciencia de no hacer NADA”, el piloto automático del cerebro, que publica en España Clave Intelectual. Su autor es un joven científico norteamericano de origen sueco, Adrew J. Smart. Es un libro que se apoya en los últimos avances de la neurociencia aplicados a esta sugerente teoría. En cierto modo, una parodia de los libros de autoayuda. Crítico y provocador.

Es cierto que la actividad, el trabajo, enlazar unas tareas con otras, se ha convertido en norma en el mundo actual. Más aún, una adicción y una exigencia continua. Smart propone lo contrario: el cerebro necesita descanso para poder ser creativo. Cuando aparentemente “no hace nada” es cuando surgen las grandes ideas. Es, además, como si se activara el piloto automático en un avión proporcionando descanso para poder dedicar las energías a momentos más esenciales como el aterrizaje.

Los avances de la resonancia magnética han permitido comprobar que hay una red neuronal la DMN (default mode network) que bulle en actividad cuando se supone que el cerebro está en reposo y que además está vinculada con funciones bastante importantes, como la interconexión de las diferentes áreas del cerebro, la creatividad y el desarrollo de la propia identidad. Porque uno no puede estar concentrado permanentemente, peligra hasta su salud física. Su cerebro, su corazón. Necesitan trabajar pero –a ratos- de otra manera, a su aire.

El libro recoge las teorías sobre el trabajo incesante –las actuales- o diferentes críticas y defensas que a lo largo de la historia se han hecho del “no hacer nada”. Hasta llegar a los procesos industrialización que imponen metodologías como la Seis Sigma, que dice buscar mayor productividad. En realidad, están destinadas a controlar y regular cada momento del proceso de producción, considerando al ser humano un engranaje más de su procedimiento.

Trato de meterme en vena este libro, sus sabios consejos. Llegan cientos de emails a diario con la mejor intención, múltiples peticiones de que hagas algo, nuevos sistemas de mantenerse conectado a través de otras redes. Yo uso Twitter fundamentalmente, y bastante menos Facebook, olvídenme las restantes. Las relaciones personales son necesarias y muy positivas, pero quizás existen demasiados medios de contacto. Y eso que me he negado a usar whatsapp, dado que parece ocasionar a sus usuarios una dependencia (para mí bastante incómoda). En definitiva, en los momentos de mayor cansancio, aparco lo que creo interesante o ineludible en la lista de favoritos. Pero están ahí, presentes. De esas continuas tareas pendientes también habla el libro. Es sano en algún momento, desecharlas, no se llega a todo.

La reflexión final lleva a replantearse el trabajo y el crecimiento económico que está destruyendo el mundo y a buscar la creatividad que podría salvarlo. Creo que tiene razón, este quehacer diario que en ocasiones se torna frenético de pasar del email, al twitter, y de ahí al periódico o al teléfono, merma de alguna manera las ideas brillantes. Incluso el bienestar. Empieza a pensar que un Newton agotado hubiera visto caer manzanas y ni hubiera reparado en ellas. Hay que poner el piloto automático y disfrutar de las nubes porque ahí es donde pueden surgir ideas innovadoras y gratificantes.

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Jornada de reflexión

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#15M de 2014, mirando al pasado desde el naufragio

Me adhiero a vuestras reivindicaciones, hago mío el manifiesto, me solidarizo y deseo un clamoroso 15-M. Pero sobre todo, os animo a avanzar en la lucha hacia una vida más humana. Los medios oficiales no se van a volcar con vosotros y encontraréis muchos obstáculos en el camino, pero está en juego vuestro futuro. El 15 de mayo ha de ser algo más que un oasis en el desierto; ha de ser el inicio de una ardua lucha hasta lograr que, efectivamente, ni seamos ni nos tomen por “mercancía en manos de políticos y banqueros”. Digamos NO a la tiranía financiera y sus consecuencias devastadoras”.

Es un fragmento de la carta de José Luis Sampedro animando al 15M que, hoy hace tres años, leyó en la Puerta del Sol de Madrid, Lourdes Lucía, una de las fundadoras de ATTAC y coautora de Reacciona, un libro que entonces volaba en ventas. Sobre el escenario voces que no solían escucharse, la gente. En la explanada, la gente también sin pancartas oficiales. Una cincuentena de ciudades y pueblos al unísono. Lo había conseguido Democraciarealya al aglutinar infinitos descontentos, algunos de las cuales podían parecer hasta antagónicos. Es la única solución: unirse por encima de lo que nos separa. El lema: “No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”.  Y estas propuestas consensuadas. 

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Grandes periódicos internacionales se hicieron eco.  Hasta en primera noticia de portada. Se acuñó un hashtag que recorrió el mundo #spanishrevolution. España se llenó de acampadas que una policía dura pero democrática, no arrasó. Salvo en Barcelona, los mossos del convergente Felipe Puig hicieron mucho daño. Multitud de periodistas internacionales acudieron. Todos querían ver el fenómeno. Amigos de los que huyen de las multitudes se aprestan a decirte les acompañes, jefes que piden a sus empleados les lleven a contemplar el espectáculo. Las asambleas, los debates, la explosión de imaginación. Allí se discute de economía y hasta de urbanismo. Muchas personas acuden simplemente a informarse, porque entienden que no lo estaban por los medios tradicionales. Cualquiera puede hablar, pidiendo turno. “Vamos despacio porque vamos lejos”. La pesada y casposa carcundia española, con sus medios a la cabeza, traga a regañadientes, aunque ya sembrando mucha basura. Lo importante para ellos es conservar el control del chiringuito.

 

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“No hay pan para tanto chorizo”, “Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir“, “Pienso, luego estorbo”, “nuestros sueños no caben en vuestras urnas”… Y en las municipales de ese mismo mes de Mayo, con la gente en la calle, gana el PP. Y vuelve a ganar, a arrasar por mayoría absoluta, el 20N de 2011 en las generales.

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Todo había empezado cuando Bruselas, el FMI y hasta Obama conminan a Zapatero a realizar “reformas” neoliberales. Causas y génesis más amplias las cuento en “La energía liberada“. El 12 de Mayo de 2010 anuncia en el parlamento que congela las pensiones, salvo las no contributivas, baja el sueldo de los funcionarios un 5% y quita el cheque bebé que él había implantado. En Septiembre, Zapatero vuelve a obedecer a Bruselas, a Merkel sobre todo, y reforma la Constitución en tres días a pachas con Rajoy para establecer bajo esa norma de alto rango que el pago a los acreedores se supedita a cualquier necesidad de la población. El único diputado socialista que votó en contra fue Antonio Gutiérrez, ex secretario general del sindicato Comisiones Obreras, para quien la reforma es un hecho “gravísimo”. Irritación también en los grupos minoritarios de izquierda. Gaspar Llamazares de IU llegaría a protagonizar una resistencia numantina al impedir con su veto que prosperara un acuerdo de los grandes partidos con CiU, y pediría a los parlamentarios del PSOE incluso que se rebelaran. No lo hicieron.

Contemplar la debacle sucedida desde entonces produce escalofríos. La sanidad pública española es ya irreconocible. Igual que la educación en todos sus tramos. Se ha suprimido prácticamente la ayuda a la dependencia. Hay un millón más de parados y la reforma laboral del PP ha logrado sus objetivos: menores sueldos, menos derechos, trabajo –el que lo tiene- más precario. Huyen en masa de España los jóvenes en busca de trabajo. Se han dado hachazos brutales a la investigación y a la cultura, como solo podrían hacerlo los trogloditas. Y, por no extenderme, la mutación ideológica de este país nos retrotrae al franquismo.

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Hoy 15 de Mayo, tres años después de la histórica #spanishrevolution, un pueblo acogotado o herido ha de soportar hasta que amenacen con cercenarle la libertad de expresión en twitter, en las redes sociales, de forma absolutamente surrealista… porque una militante del PP, o dos, han descerrajado una ensalada de tiros a otra militante del PP, incluso rematándola en el suelo. Una vendetta en el clan se salda culpabilizando a la sociedad, manipulando cerebros. A estos niveles imposibles para la decencia y la cordura.

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En el día, además, en el que el juez Ruz que instruye la trama de corrupción Gürtel/Bárcenas, certifica la caja B del PP y los sobresueldos provenientes de empresas donantes. Esos apuntes reflejaban ingresos (más de siete millones de euros en 18 años) en forma de donaciones anónimas de empresarios que no estaban permitidas por ley porque excedían el límite y procedían de contratistas del Estado, algo que prohibía expresamente la legislación, dice.

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Y además, se añade que “Rajoy aparece entre los ‘avalistas’ que permitieron a Bárcenas abrir su cuenta suiza en el Dresdner Bank. El nombre del presidente se cita en un informe del banco suizo junto al de Luis Fraga y el de un empresario, ambos amigos personales del extesorero del PP”.

En un país serio, el gobierno -democrático- estaría ya dimitiendo. Todas las fuerzas políticas democráticas lo exigirían. La sociedad estaría espantada reclamando justicia democráticamente. Y no pasa nada. Se disponen a celebrar un debate electoral sacando pecho como si todo esto fuera normal. En el 15M de 2014 estamos muy fastidiados y es nada con lo que queda por venir.

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Mantuve entonces y mucho tiempo después que “Los del 15M no son “ellos”, somos “nosotros”, hasta quienes aún no han querido saberlo”.

Por ejemplo…  Los que consagramos en un documento que los seres humanos tienen derechos. Los que subimos con Rosa Parks a un autobús en Montgomery y marchamos sobre Washington diciendo que los derechos no tienen nada que ver con el color de la piel. Los que inventamos el rock para hacernos inmortales. Los que buscamos arena bajo los adoquines y quisimos entronizar la imaginación. Aquellos que luchamos con flores contra la guerra. O con pancartas y presencia masiva cada vez que algo se tuerce de forma insoportable. Los que pensamos que el amor es el mejor motor y argamasa. Los que derribamos un muro para dejar volar a la libertad y habremos de horadar el otro lado y exigir que se impongan también la equidad y la justicia. Los primeros que salimos con las cacerolas en Islandia. Los que elegimos al primer Obama. Los que devolvimos su premio Nobel de la Paz y un día iremos a recoger el suyo con el disidente chino Liu Xiaobo. Los que quisiéramos haber estado atentos para que no se suicidara el joven tunecino Mohamed Bouzazi. Los que supimos que los sueños vuelan más alto arrancados desde el suelo. Los que nunca más moriremos en las hogueras de la intolerancia, porque habrá muchos para apagar el fuego. Los que siempre empezamos otra vez. Los que creemos firmemente, luchando por ello, en un mundo mejor para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos, pero también para los hijos de otros padres.

Y, si se da el caso de que tampoco seamos nosotros quienes lo logren, lo que sabemos es que habrá más que lo intenten hasta obtener el objetivo perseguido: un ordenamiento social más justo en el que merezca la pena vivir —y construir— con la dignidad inherente al ser humano. Todos.

¿O no?

De cuando éramos marca España y no por la corrupción, France 2

 

 

Criando amebas

El padre habla a su hijo con tono vibrante. El niño estira el cuello hacia atrás para contemplar en toda su extensión a su progenitor, la expresión se acerca al éxtasis. Estamos asistiendo a un momento histórico de comunicación entre una vida que empieza a tejerse y su principal educador, su guía y modelo. ¿Qué cuenta el padre a su hijo? ¿Le estará estimulando a afrontar los retos a los que va enfrentarse? ¿Le explicará cómo lo hizo él en circunstancias adversas? ¿Le resalta el valor de la dignidad, el esfuerzo, la ética? ¿Le prepara para lo que previsiblemente le va a tocar vivir? Al llegar a su altura escuchamos que el relato se centra… en el fútbol, en una jugada de Cristiano Ronaldo. O de Messi. O de quién sea. Y el crío le contempla con los ojos húmedos de épica. Es posible criar amebas por diversos métodos, pero éste es de los que ha probado su eficacia sin par desde tiempos inmemorables.

 La escena es demasiado repetida para ser casual. Prestar oído a las conversaciones en plena calle o variados recintos ofrece la misma temática: fútbol. De la mañana a la noche, en toda circunstancia. Cierto que la pasión por este espectáculo deportivo embarga a todos los caracteres y todas las ideologías pero algunos nos preguntamos si, en los críticos momentos que vivimos, el fútbol no sigue cumpliendo esa función adormecedora que el poder distribuye desde el Imperio Romano. Y cada vez con más circo y menos pan. El aprendizaje necesario para ser una ameba de provecho.

 ¿De verdad un padre, tantos padres, no encuentran mejor argumento de estímulo para sus hijos que describir las hazañas de algún futbolista o de ese equipo cuyos triunfos, sin razón alguna, toman como propios? “Hemos ganado”, no perdone, vd. no ha hecho otra cosa que mirar. ¿Se añade el pastel completo con algún atisbo de crítica? ¿No se regodeará, además, con el escarnio del vencido?

 Está inventado: las aficiones son gratificantes. Lo peor es cuando se convierten en eje de la vida y escape de la realidad. Una religión que no admite ni matices. El fútbol aún va más allá, muchos lo utilizan como una especie de argamasa de la identidad nacional o territorial. Un negocio –no siempre limpio-, un espectáculo, un deporte –por este orden-, es lo que hace “sentir los colores” incluso de un país. Tan vacuo que entre sus más fervientes seguidores se encuentran a muchos que ni saben decir bien el nombre de aquello que les embelesa porque parecen encontrar una dificultad insalvable en pronunciar la te como final de sílaba.

Si el fútbol o distracciones parecidas no ocuparan en exclusiva la existencia de tantas personas se vería otra reacción a los atropellos que estamos sufriendo. Al menos, llorarían alguna vez en lugar de dar saltos como si les hubiera alcanzado la mayor de las venturas cuando gana su equipo. Da la impresión de que es su único asidero con la felicidad. Marionetas voluntarias de los acontecimientos, huyen del miedo que les sacude, volcándose en contemplar pasivamente las vidas que otros viven. Y, según parece, mostrando el camino a sus descendientes.

Si han decidido educarlos como amebas, será el de tragar y callar. El de distraerse sin fin para tapar las frustraciones. El de no significarse para no perder lo que creen que tienen, lo que sueñan van a conservar.  Fieles silentes de los Rajoy del mundo. La carne de cañón del poder. Sus cómplices de un día tras otro, de una inmundicia cada vez mayor que la anterior que ya ocasiona víctimas reales. Las mejor cosecha de amebas. O de epsilones, la enorme creación de Adouls Huxley en “Un mundo feliz”, criados y acondicionados para ser utilizados por los demás. O zombies, el símbolo light de inusitado éxito que parece reflejar la tendencia a descerebrar a la sociedad y a temer lo que no se ajuste a los cánones.

 Hay un equipo en el que sí jugamos todos, el de la ciudadanía. Exige algún esfuerzo de reflexión algo mayor del “entró o no entró” y similares. Alguna elaboración mental superior al cómputo del resultado. La eficacia mejora también con entrenamiento. Pero el triunfo es para la mayoría y tangible. Y nos enaltece como seres humanos. Además, se puede compaginar perfectamente con la afición al fútbol o a la botánica o a la novela negra. No es excluyente como en otros casos parece ser ese espectáculo deportivo.

He visto tantas veces la escena del padre que alecciona y extasía al hijo con fútbol que sueño con el día que al llegar donde se encuentran estén hablando de otra cosa. Seguramente, lo hacen en otros momentos. El fútbol es solo una afición placentera. Para los ratos de asueto. Necesitamos divertirnos y estamos hartos de agoreros que no nos dejan disfrutar en paz. Luego, los padres le dan pautas y consejos al niño para superarse y convertirse en un ser humano libre, autónomo y responsable. Los mismos que se aplican ellos en su vivir cotidiano. Tiene que ser así, quizás si los veo en la próxima esquina estén hablando de eso.

*Publicado en eldiario.es

La Sala de espera de José Luis Sampedro

 

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La sala de espera de José Luis Sampedro tuvo mucha lucidez, adaptación progresiva a las circunstancias, serenidad, mucho cariño y mucho amor. El viaje se había iniciado transcurridos 17 años del siglo XX. Como un río, el río José Luis. Un cauce que tardó varias décadas en encontrar al río Olga. Llegarían a desembocar, ambos, en el MUSA de ironías y complicidades partiendo de realidades tan opuestas que configuran una apasionante historia, testigo de la España y el mundo que les tocó vivir, que nos tocó vivir.

Así, con los ríos, comienza “Sala de espera”, el libro póstumo de José Luis Sampedro, que su viuda, Olga Lucas, ha recopilado con gran respeto por los escritos que dejó su marido. Se inicia con el nacimiento y primeros pasos del río José Luis. El trazado inicial también del río Olga. Ambos los escribieron por su cuenta como un juego. Y apenas nos dejan entrar sino en ese primer estadio que sin embargo es el que diseña las vidas.

La infancia en un Tánger cosmopolita –al que llega la familia por el destino de su padre médico militar- marca decisivamente a José Luis Sampedro. Sus recuerdos evidencian ya su carácter observador y reflexivo, la pasión por los hallazgos. El primero, cuando un niño “escarba el suelo con un palito y saca puñados de tierra, apilándolos al lado”. A José Luis le habían dicho que la tierra es mala, tiene bichos y no se toca. Quedó encantado.

Creciendo se topa con la fascinante historia de su amistad con la niña Odette como en una novela que pidiera nuevos episodios. Como en el diseño de la felicidad.

Lejos de ensoñaciones, José Luis Sampedro es enviado por sus padres a estudiar a un paisaje y una sociedad absolutamente distintos. Como aragonesa, el contraste que relata de Aragón y de Soria, con Tánger, me ha parecido de una rotundidad demoledora. Especialmente clarificadora. De los pasajes más hermosos y precisos que he leído en mi vida. Porque en aquella tierra árida y dura, inapelable, Sampedro encontró “Un mundo antiguo, sólido y compacto sin dudas ni ambigüedades, donde cada cual y cada cosa tenía su sentido y su misión, inquebrantables so pena de sacrilegio”. Un periodo que él recordaba como el paso “de la internacionalidad permisiva a la Edad Media, prácticamente”. Sampedro se esforzó, sin embargo, en comprender ese mundo e incluso extraer sus valores. Aragón volvió a cruzarse en su camino para el encuentro con Olga en el balneario de Alhama. Los sabores fueron mucho más dulces.

El río Olga, Olga Lucas, “nace a orillas del Garona, más tarde es desviado al Elba, luego al Danubio y de ahí al Turia antes de llegar al Jalón para desembocar en el MUSA”. Un periplo involuntario de los que hacen crecer y sufrir. Los daños del exilio perennes en su vida. Olga sería el aclamado niño de La vida es bella de Roberto Benigni, pero el real, cuando descubre la verdad a través de los engaños dulcificadores: a su padre se lo han llevado contra su voluntad y ella se ha dado cuenta. Le enseñará a desentrañar mentiras. Dentro de lo que se puede.

Una niñez y juventud trabajosas, de penurias y esfuerzos, guiada por su valerosa madre, plena de ejemplos edificantes. Una muñeca redentora que conserva y que solo tras leer el libro me ha mostrado. El padre ausente y añorado. Unos ojos despiertos para descubrirlo todo. Y, sí, un día, varias décadas más tarde, el nuevo río, suma de dos personalidades muy especiales, José Luis y Olga, “extraordinariamente limpio, plácido y navegable”. Un proyecto común también, el que ella sabe y debe continuar.

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Fotografías, sus textos manuscritos, un libro cuidado con esmero, de una notable belleza estética, cuya segunda parte son las últimas reflexiones de José Luis Sampedro. En su sala de espera a la que llega “para -explica- concentrarme a gusto en mi permanente afán: hacerme quien soy”.

Y así reflexiona sobre la especie humana, la reivindicación del cuerpo como el todo, la descreencia en el alma. Sobre la palabra, el lenguaje como final de un largo y difícil proceso creador. Están sus reflexiones y ejemplos acerca de la barbarie que acaba por servir de impulsora de nuevas formas. La alerta a esos dirigentes –de oídos sordos- “que no advierten cómo el rumbo de la nave que pilotan la lleva a una dársena de desguace”. “Allí no se hundirá bajo las olas, pero sí la ocuparán otros timoneles y será completamente reconstruida”, dice.

Los últimos textos, los últimos estadios, le llevan a la reivindicación de la relatividad, no sin ironía. Aunque proclame firmezas absolutas. Las escandalosas conductas de los que callan.

Hubo mar y paz en su sala de espera. La inteligencia y brillantez de siempre sin merma alguna. Muchos cuidados. Amor intenso. Felicidad. Lección de vida. El río de sus ideas sigue fluyendo en miles de páginas escritas. Quizás para propiciar muchos otros puntos de partida.

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Muere García Márquez, uno de los más grandes mitos de la literatura

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La gente se muere y bueno es acostumbrarse a esa circunstancia inevitable. Menuda racha, además. Lo que ocurre es que algunas personas dejan una huella imborrable. Hoy se ha ido, a los 87 años, Gabriel García Márquez, el escritor colombiano que llenaría de color nuestras vidas, algunas, muchas vidas, con el realismo mágico latinoamericano. Con aquella obra inmensa, “Cien años de soledad”, que hubimos de leer de un tirón, casi sin comer y desde luego sin dormir, por no poder esperar a cómo transcurría su desarrollo. Luego, la repasamos varias veces a lo largo de la vida para disfrutar de los detalles.

El pelotón de fusilamiento, el hielo, el hielo que quema. Y la soledad. Un siglo. Siempre. Y los Aurelianos y los José Arcadios. Y Úrsula. Y el amor. “Cuando la miró sintió que sus huesos se llenaban de espuma”. Reparé en esa frase hace algunos años pensando en la gloria de experimentar ese sentimiento que no a todos alcanza siquiera alguna vez. Es así, textual. O el otro: “Un amor de cansancio que nadie volvió a cuidar”. Ni a cuidar, lo que pasa con los amores de cansancio. Cien años de reflexión puede llevar entender ese camino.

Para mí “Cien años de soledad” es una de la media docena de obras cumbre de la literatura. A mí me marcó. Me embrujó para llevarme a buscar la imaginación. Y la realidad que late bajo ella.

Muchos artículos excelentes  están saliendo ya y habrá más. También la suya ha sido la “Crónica de una muerte anunciada”. Colega periodista, maestro de cuentistas, Premio Nobel vestido de blanco, ser humano comprometido con su tiempo y la sociedad, irrepetible Gabriel. Los medios internacionales resaltan su influencia… planetaria. Solo quería dejar constancia a esta tardía hora, de la inmensa suerte que hemos tenido al disfrutar de un escritor como él, una persona como él. Macondo siempre estará en la tierra que pisamos en nuestros sueños.

 

#22M, contra los puyazos a la dignidad

El lema no puede estar mejor elegido: Marchas… por la dignidad. Ésa, tan profusamente pisoteada, que llama la atención cómo tantos pueden mantenerse en pie. La dignidad es pieza troncal del ser humano. Desde hace semanas centenares de personas caminan desde distintos puntos de España para confluir este sábado #22M en Madrid. Movimientos sociales, movimientos obreros, víctimas del atropello neoliberal las integran. #milrazones22 pero sobre todo “contra los recortes, por los derechos sociales y contra la corrupción”.

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La progresión que denunciamos hace ya tiempo se ha cumplido con creces. Se inició con el ultimátum dado por la UE (y FMI y Obama y toda la parentela) a Zapatero aquel Mayo de 2010 y a la que él sucumbió tan campante. Incluso reformando la Constitución a pachas con Rajoy para que toda nuestra vida se supedite al pago de la deuda tanto a acreedores legítimos, como a especuladores.

No se habían tocado los servicios sociales hasta que llegó -izado en 11 millones de votos- el Partido Popular a imponer su apisonadora. Un gobierno legítimo que se degrada por sus actuaciones. El deterioro sufrido por los españoles lo reflejan todos los índices nacionales e internacionales: ningún país ha empobrecido a su sociedad y ha aumentado de tal forma la desigualdad como el nuestro en manos del PP.

pobre alimenta rico

Algunos ingenuos creyeron que el PP arreglaría la crisis, no utilizaron su cerebro para relacionar datos y ver que se proponían ir “a lo suyo”. Un millón de parados más, el despido y todos los derechos laborales de saldo, el freno a la ciencia y la investigación, a la cultura; el escándalo de los casi tres millones y medio de casas vacías mientras se echa a la calle a familias enteras, los ataques a la justicia, la familia y sus sueldos, la venta al mejor postor de los servicios sociales y nuestro patrimonio, maquillando las cifras para vender una recuperación basada en el abaratamiento del trabajo que nunca es duradera, ni permite el consumo, ni da frutos.

trileros

Trileros de casposos vasos de plástico. La calidad de la democracia ha caído a ese mismo suelo donde se arrastran los que tragan. Cada día, todos y cada uno de los días, parece haber alguien del PP encargado de banderillear la cerviz de los ciudadanos. Todos los días, insisto. Es Ceuta y la bochornosa gestión de los inmigrantes muertos. El engaño constante hasta con las terribles cifras del paro. El pitorreo de los empresarios amparados por el gobierno. El aumento de la deuda (para que se forren esos especuladores de los que hablábamos) a niveles de récord histórico. Su papel en el hundimiento y desprestigio de los grandes medios informativos. La obsesión autoritaria por la seguridad o por “el negocio” que lleva a ascender de categoría porque sí a los vigilantes jurados. Una apisonadora que dicta leyes incluso en contradicción con convenios internacionales. Porque sí.

peppuig.justiciauniversal

El último torero del PP ha sido Ignacio González, el presidente que nos dejó en herencia en Madrid Esperanza Aguirre. El individuo que nunca fue elegido directamente, de esa comunidad que en sus manos y en las de Aguirre está tan profundamente ensombrecida por la Gürtel -aunque miren para otro lado-, el dueño de áticos sospechosos, se ha atrevido a comparar las Marchas por la Dignidad con el nazismo de Amanecer Dorado en Grecia. Sorprende esa confusión porque de ultraderechismo sabe y mucho, por lazos familiares y en primera persona: todas sus declaraciones muestran un auténtico rechazo a la libertad de expresión y manifestación. Hace falta estar muy seguro de los instrumentos de control -lícitos o no- para obrar con esa soberbia.

España-Toro

Uno más que se embute el traje de luces y sale a la plaza de la impunidad a retar al personal o ni siquiera eso: a lanzar puyas y descabellos a una ciudadanía tan noqueada que ya no hace sino bajar la cabeza para que le pinchen. Agarrarse a los machos para ser arrastrado, herido, por el coso.

No todos. Ni mucho menos. Por las carreteras de la mal llamada piel de toro llega a Madrid, la savia viva de la dignidad.

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