¿Se puede considerar normal lo que está ocurriendo en España?

Noticias de este sábado que no traerán, juntas, los informativos…

DATOS | Nadie ha sido juzgado en España por “enaltecimiento del terrorismo” en una obra de ficción. Hasta ahora.

La Audiencia Nacional propone juzgar al concejal de Ahora Madrid Guillermo Zapata

Metro de Madrid propone por escrito a sus trabajadores que…

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Gran repunte. Los maltratadores adolescentes agreden al principio de la relación
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¿Qué parte de “No nos representan” no entendieron?

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La Casta tiene claros los modelos que admite y da total importancia a las formas

Son ese sector que todo lo quiere, que todo lo sabe, que todo lo impone. El nombre es lo de menos: la casta, el establishment, los establecidos. En todo caso, esa fórmula de estratificación social compuesta de grupos caracterizados por su rigidez e inmovilismo, que tiende a separar y jerarquizar para asentar su pretendida supremacía sobre los demás. Vinculadas, cómo no, al Imperio español y a otros vecinos, las castas –salvo excepciones como en India- fueron sepultadas por la socialización y la democracia. Pero persisten, vaya sí lo hacen. Y en momentos como los que vivimos en España sacan toda su virulencia y malas artes.

La cutrez impenitente de las castas españolas les ha llevado a ensañarse, ahora, con unos titiriteros para que el mundo sepa cómo se las gastan aquí. El Financial Times –que llevó el caso a portada- y otros medios internacionales lo encuentra “desconcertante” y, desde luego, lo relacionan directamente con las gestiones para formar nuevo gobierno. A la casta se le ven las posaderas al aire apenas se dan la vuelta. El intolerable encarcelamiento durante cinco días, la libertad con medidas cautelares desorbitadas, de unos artistas por un espectáculo de marionetas ha vuelto a situar a todos los personajes y mostrarles  con su verdadera faz. Y estos sí salen del escenario: tienen en su mano poder, incluso para desgraciar la vida de cualquiera.

Han vivido siempre de espaldas a la gente. Sin mirar, ni querer enterarse ni de sus anhelos y preocupaciones, ni de sus necesidades. Políticos, periodistas, poderes económicos, la casta cerrada de la justicia que castiga con saña hasta a colegas díscolos. Y cuantos emanan de todos ellos, cuantos viven de todos ellos. El descrédito de la política no ha nacido hoy, ni esos intrusos que les soliviantan y todavía les sorprenden llegaron sin razón.

En el dorado 2007 de burbujeantes ladrillazos, el barómetro de abril del CIS contó que casi un 70% de los encuestados creía que “los gobernantes solo piensan en sus intereses”  y “no se preocupan de gente como yo”.  En diciembre de 2009 aparece la clase política destacada ya como el principal problema para el 16% de los españoles. En mayor de 2010 alcanza a casi el 20%,  un quinto de la población. En 2013 sigue subiendo hasta el 31%. La corrupción y el fraude –que en 2011 solo preocupaban al 5,5%- pasa a ser la segunda mayor inquietud de los consultados, con el 44,5%, en 2013. Y hoy ambos conceptos –los políticos y su corrupción- permanecen en altos niveles de contestación ciudadana. Al menos en sus expresiones que no todos reflejan aún en sus votos, pero que ya ha provocado cambios. La situación económica alcanzó, por supuesto, grandes niveles de inquietud, demostrando la estrecha relación entre los gestores, la gestión y la forma de llevarla a cabo.

No fue solo la crisis: no se enteraban de nada. Ni ellos, ni sus voceros. Ni siquiera el periodismo de todos los días, sin contaminar. Y lo cierto es que una parte de la sociedad española bullía. En los blogs, en el periodismo de Internet, se palpaba la angustia, el afán constructivo y los deseos de cambio. En octubre de 2010, ATTAC organizó un acto llamado ContrATTACando en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Con grandes voces informadas.  Pues bien, se triplicó el aforo, al punto que tuvo que venir el director del centro a advertir del peligro físico de tan desbordada avalancha humana. Ningún medio cubrió el acto. De ahí nació un germen que se impulsó con Indignaos de Sthepane Hessel y Reacciona, de Sampedro, Mayor Zaragoza, Ignacio Escolar y varios más. Muchos otros movimientos latían con similar espíritu. Pero en las alturas no se oían sus voces.

El 15M también les pilló por sorpresa a los establecidos. Y así siguieron, de susto en susto, hasta que otra política, otras personas, irrumpieron por las urnas en las instituciones. Podemos y las Mareas de confluencia, sí.  Y ahí nos encontramos, con un Parlamento sin mayorías que no entiende. Y con la casta, o varias de ellas, queriendo repetir los esquemas rechazados, sumidos en la cólera y la irritación. Siguen sin enterarse de nada.

No consiguen encajar en sus cabezas ni siquiera que se cuestione la forma de hacer seguida hasta ahora. La que por cierto nos ha llevado a una deuda pública de más de un billón de euros  (gracias al gran endeudamiento que ha propiciado Rajoy), a un trabajo que la neoliberal CEOE denuncia como uno de los más degradados entre sus miembros  o a niveles históricos de desigualdad. La economía mundial, al borde de un nuevo crack demuestra, igualmente, lo mal que funcionan las políticas “de siempre”.

En su zozobra, los establecidos sienten especial aversión por las formas. Cuestionan la manera de vestir, peinarse y comportarse de los que despectivamente llaman “la nueva política”, la de izquierdas claro. Se les caen los ojos de las órbitas al ver coletas en un hombre, niños en una madre, o ropa casual. No, al Congreso hay que ir a trabajar vestido como para una boda, con un corte de pelo típico de los reclutas del antiguo servicio militar, la mili, y cumpliendo todos los cánones de la cortesía más superficial, no confundir con la educación.  Vamos, lo que cualquiera se encuentra en el autobús, el metro, los mercados, las tiendas, las obras o las calles a diario.  Lugares que todos esos políticos y periodistas no pisan o no ven. La vida tiene poco que ver con los salones en los que ellos residen.

Como damas de alcurnia de un siglo o dos atrás, despellejan a los advenedizos. Llaman arrogancia e insulto a hacer propuestas con el valor de casi tantos votos como el encargado por el Rey de formar gobierno, aunque con menos escaños por la ley electoral. No han cursado la invitación con orla que mandan las reglas de urbanidad.  Demasiado tiempo repartiéndose cargos y plantas en los grandes almacenes sin mirar siquiera a los clientes. O en las salas de juntas de las empresas adulando a los jefes. O maquinando para desvalijar el dinero público –que se detrae de nuestras necesidades- y repartir prebendas o presiones  para que les vendan el producto los que pasan por ser periodistas. Llevan tanto tiempo en los cenáculos y comederos del poder que ya no conocen la realidad en la que viven la mayoría de los ciudadanos. Aún andan a ver a qué cuñado arrancan una sonrisa con el chiste rancio de la “nueva política”, con el que ellos se reconcomen.

El presidente del Gobierno en funciones y de un partido en el que se le desparraman las manzanas podridas de la corrupción, se permite decir que “ya” no se tolerará una más y tres días más tarde blinda a su Rita Barberá, la alcaldesa de una Valencia corroída, para que siga aforada

Es cierto que se desarrolla una ceremonia de la normalidad que aparentemente sostiene -con hilos- el tinglado. En ella, el presidente del Gobierno en funciones y de un partido en el que se le desparraman las manzanas podridas de la corrupción, se permite decir  que “ya” no se tolerará una más y tres días más tarde blinda a su Rita Barberá, la alcaldesa de una Valencia corroída, para que siga aforada. Rajoy empezó mintiendo, siguió mintiendo y ahí continúa. Con sus ministros imposibles poniendo velas al ángel del aparcamiento y letreros sucios a los pactos. Y que este PP es tenido en cuenta entre buena parte de los creadores de opinión y la nueva política de derechas.

Y que son de temer los pactos que miran más a la derecha ultraliberal que a la izquierda. Y los posibles incumplimientos de  promesas inaplazables como la derogación de la Ley Mordaza, propia de Estados autoritarios,y ambigüedades que tocan materias altamente sensibles como la ley de Educación y la Reforma Laboral. Y que no se puede ser al mismo tiempo día y noche, salvo en el breve tránsito –amanecer y puesta de sol- que conduce a uno de los dos estados. Y de momento, la dirección está muy marcada.

Y, sí, todavía hay personas que se dejan atemorizar  por la descarnada campaña de descrédito contra la izquierda y la alarma social que, deliberadamente, crean con ella. Es de tal calibre que ya no se le puede llamar política, no es política, es la defensa marrullera de intereses muy concretos que no son los de la gente corriente. Y hay adeptos capaces de votar corrupto, sí, con una venda en la nariz y una pinza en los ojos. Pero todos ellos se encuentran en franco retroceso, como vienen avisando desde hace ya años. Son cada vez más los ciudadanos hartos hasta la médula de la política sucia cuyas consecuencias pagan. Ven las maniobras de los cuervos oteando sus presas para repartirse el botín, para continuar repartiéndose el botín. Lo saben. No consiguen comprender que son modelos escasamente ejemplarizantes y muy pocos ya quieren parecerse a ellos.  Y que por más que aprieten el mismo tornillo no los apreciarán más. Puede que a muchos ni siquiera les importe, pero tiene consecuencias. Ya las han visto.

Pueden ser mayores y para todos. Desencantar de la política a los que habían empezado a ilusionarse, defraudarles otra vez, no será inocuo. Mal vamos, porque  hay algo que llama poderosamente la atención desde el punto de partida: ¿Qué parte del “No nos representan” no entendieron?

*Publicado en eldiario.es

El periodismo existe, no confundir con adulteraciones

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Se llamaba Anabel Flores Salazar, tenía 27 años y era madre de un niño de “unos 4 años” –dice la noticia- y de otro recién nacido: hace 2 semanas. Periodista, especializada en crímenes, había trabajado en diarios modestos de una ciudad de 120.000 habitantes, Orizaba, en el Estado mexicano de Veracruz. Allí impera el cártel mafioso de Los  Zetas. Y todo el mundo lo sabe y lo admite.

Anabel fue secuestrada por un comando armado, nos cuenta El País, en su casa el lunes de madrugada y hallada, muerta, este miércoles al borde de una carretera, semidesnuda y maniatada. Los diarios en los que “colaboraba”, como se apresuran a decir, se desvinculan un tanto de ella. Hasta hay rumores, igual era “conflictiva”. Son 17 los periodistas asesinados en ese Estado desde el año 2.000, la mayoría en los últimos 5 años.

La excelente información de Pablo de Llano para El País, incluye en uno de sus artículos, el hecho que constata Reporteros Sin Fronteras. Esta organización “considera a México uno de los países más peligrosos del mundo para los periodistas y responsabiliza a los grupos criminales y a las autoridades federales y locales, principalmente policías compinchados con las mafias. Todo ello asentado sobre una extendida impunidad. En términos generales, en México quedan impunes nueve de cada diez delitos. Los de los reporteros no son excepción, pese a medidas más aparentes que efectivas como la creación en 2010 de una Fiscalía para Delitos contra la Libertad de Expresión”.

RSF documenta la muerte de 110 periodistas en 2015, un año más, la mayoría a causa,  demostrable, del ejercicio de su profesión. Amnistía internacional también llama la atención sobre el problema.

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No hace falta, por supuesto, poner en riesgo la vida –y perderla- para informar a los ciudadanos de lo que les afecta. Y es bien lamentable que sí sea peligroso  quedarse sin trabajo o entrar en problemas por contar la verdad en muy distintas partes del mundo.  Pero me ha llamado la atención esta pobre chica –y otros muchos periodistas- que emprenden la aventura de informar a sus conciudadanos en lugares muy pequeños y con medios muy escasos, sabiendo lo escasos resultados que se logran en un país infectado de corrupción. Al que, hago un inciso, como buen neoliberal, no lleva a plenos y editoriales “la comunidad internacional”.  Pero ahí siguen, pasando a engrosar la cifra de las estadísticas de reporteros asesinados.

El periodismo existe, no os quepa duda. Yo lo sé y lo veo. Está para informar de los grandes temas que cambian la historia, pero también –igual de vibrante y necesario- para las historias de todos los días en las comunidades de todos los tamaños.  Cada vez con menos recursos y más imaginación para lograrlos y poder seguir en la brecha. Creemos que merece la pena, mejor si fueran muchos los implicados en la labor.

Pero el periodismo sufre una profunda crisis de credibilidad en España. El oficial, el más visible. Con razón. Y es realmente irritante y profundamente injusto que se nos confunda a los periodistas con los paniguados del poder. Los de las portadas y editoriales infames, los llamados a las tertulias –presuntas o reales- a poner siempre la voz en defensa del PP o de quien quiera que mande. Trabajando decididamente en política malamente camuflada y manipulación para lograr objetivos que nada tienen que ver con el periodismo. Esos se dedican a otra cosa.  Probablemente, quienes los llaman también. O deberían pararse y cuestionar qué están haciendo y adónde lleva. En la práctica, se disuaden argumentos en la confrontación y en el intento de meter cuña de 15 segundos en medio del griterío.

Entre aparecer asesinada en una carretera, como ocurre en México, y sentarse a dictar doctrina y arrojar basura sobre el adversario político de aquellos para quienes trabajan –no en periodismo- hay un abismo. El que va entre el periodismo y la propaganda servil, ni siquiera encubierta.

Solo quiero dejar claro que no deben confundirnos con los Marhuenda y toda su corte, los Inda, los Bieito, las 13TV que pagan los obispos con el dinero que nosotros les pagamos con nuestros impuestos. Los Merlo, San Sebastián, Curris Valenzuela, Cuesta… y todos los que ustedes saben.  Y puede que tampoco con otros menos visibles y más influyentes.

A pesar de las evidencias, los periodistas creemos que hay que seguir informando, contando lo que -con mayor o menor acierto-  honestamente nos parece la verdad que interesa a los ciudadanos.  Que afecta a los ciudadanos al punto de influir y mucho en sus vidas.  Denunciando las malas prácticas también. Pero es una fuerza que tiene tanto en contra que, a veces, cuesta seguir en la brecha. Lo que pasa es que los periodistas –dejemos de apellidos, periodistas- no lo podemos evitar. Así de simple.

Ahora bien, los ciudadanos no pueden ser un sujeto pasivo y menos en estas circunstancias. Deben ser exigentes, responsables, y evitar secundar lo que destruye el periodismo.  No puede uno quejarse mientras consume lo que nos perjudica a todos.

*Observo que mi blog registra un gran número de visitas y es porque una vieja entrada está en portada de Menéame. La publiqué en 2010 y demuestra que lo que se siembra permanece. Porque en ella, recogidendo los cabes de Wikileaks, figuraba esto:

Según los documentos publicados por El País, El Fiscal Zaragoza haría “todo lo posible para que el caso de Guantánamo no cayera en manos de Garzón, sino en las del juez Ismael Moreno“.

Podéis leerla en Menéame. 

 

 

Balas de furia y fango contra los titiriteros

malagón.sátira.política
7 DE FEBRERO DE 2016

España vuelve a estar conmocionada por una anécdota. Si hace un mes fue una Cabalgata de Reyes, ahora han sido unos titiriteros contratados por el Ayuntamiento de Madrid para el Carnaval. “No te lo perdonaré jamás, Manuela Carmena. Jamás”,  jaleó entonces una directiva de FAES, el think tank oficial del PP. Y así es: jamás le perdonan nada a la alcaldesa de la capital porque en ocasiones se ha mostrado dubitativa o ha hecho cesiones ante la poderosa maquinaria que tiene en contra. Ella y todo el que quiera cambiar algo en este país. En cuanto ven un resquicio, meten cuña. Y están alerta ante cualquier actitud que interpreten como debilidad, real o fruto de la simple cortesía.

El desafortunado episodio de los titiriteros ha brindado una nueva ocasión para que la España que se autoerige como “defensora del bien y el orden” vuelva a sacar toda su artillería. Un espectáculo de crítica política –poco inteligente y estético, como el que se ofreció– no es para niños, sin duda. Pero de ahí a detener a sus autores por “enaltecimiento del terrorismo” y enviarlos a la cárcel con un auto judicial que va a entrar en los anales de la historia del ridículo –si no vinieran avalados por toda una trayectoria del juez de guardia– va un abismo. El PP se ha personado para acusar igualmente de “enaltecimiento del terrorismo” a la concejala de Cultura del Ayuntamiento, Celia Mayer. Lo que viene a demostrar que las leyes y códigos Mordaza con los que se pertrechó el PP en solitario no eran nada inocentes –nada de cuanto hizo en esta legislatura lo fue. Protestó hasta el Consejo de Europa por esa peligrosa deriva autoritaria del Gobierno español. Desde Polonia, la primera ministra, Beata Szydlo, justificó hace unos días sus escandalosas leyes restrictivas en que otros países las habían puesto en marcha también, en discusión directa con Esteban González Pons, que se mostró en la Eurocámara como un adalid de las libertades.

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No es España la que está escandalizada. La desinformación y la manipulación condicionan drásticamente lo que piensan los ciudadanos menos formados pero útiles a sus fines. El Telediario de fin de semana de TVE mentía directamente al afirmar que en el cartel del espectáculo “del Ayuntamiento de Madrid” figuraban “vivas a ETA”. De nuevo han llegado las portadas y los editoriales del más sucio periodismo. Y ya no es la anécdota, lo que importa es descalificar todo el trabajo. El editorial de El Mundo del domingo 7 de febrero no puede ser más explícito y vehemente: “El fiasco de los nuevos alcaldes: sectarismo y gestión ineficaz”.

Y ahí estamos. Pobrecitos niños que asistieron a un mal espectáculo de títeres en esta España en la que la política y la prensa dispensan un trato de auténtico mimo a la cultura. Pobre hija de la directiva de FAES que vio algo falso en los trajes de los Reyes Magos, que no se ajustaban al patrón, de existir uno solo. ¿Dónde estaban políticos y periodistas cuando no abrían los colegios de Madrid en vacaciones para dar la única comida caliente a muchos niños? ¿Dónde se metieron al constatar que las políticas de la recuperación para los ricos practicadas por el PP de Rajoy elevaron la cifras de pobreza infantil del 17% en 2011 al 34% en 2015? ¿Y en qué se ocupaban todos ellos mientras políticos del PP se enrolaban en Púnicas y Taulas para robar de los presupuestos de los colegios, para sacar tajada hasta de dar las clases en barracones? Pobrecitos niños, menos mal que alguien vela porque no se contaminen de mal gusto con los títeres en una tarde de Carnaval.

Pobres adultos también los de los municipios del cambio. Acostumbrados a la gestión eficaz de Gallardón y Botella en Madrid, que nos endeudaron por lustros para hacer el soterramiento de la M30 o jugar a los Juegos Olímpicos a fondo perdido. La Operación Canalejas, el hotelito adjudicado en una esquina del parque del Retiro frente a la Estación de Atocha, a toda prisa y con premonición de que el edificio iba a estar en ruina en la fecha oportuna. Grandes amigos se benefician de las concesiones. En el hotel, el exministro Abel Matutes y El Corte Inglés. Esto sí que son gestiones para la ciudadanía. ¿Y la venta de viviendas sociales a fondos buitre, hoy en reclamación judicial, y que ha provocado una dimisión? No recuerdo haber visto con todo esto editoriales y portadas críticas. ¿Y de Rita Barberá en Valencia? ¿Rus? ¿Camps? ¿Fabra? ¿Sonia Castedo en Alicante? ¿Baltar en los fiordos gallegos? ¿Amat en Almería? ¿Quizás el edificante episodio del PP en León? El sectarismo y la mala gestión están en la izquierda…

No son las corporaciones locales, o no son solo ellas. El Gobierno sin mayoría absoluta que debe negociar Pedro Sánchez está en el fondo de la campaña. Y de las encuestas inverosímiles de El País, arrojadas como espadas, que mutan las opiniones demoscópicas en vertiginoso time lapse. Y de las declaraciones que evidencian lo mal que envejecen los que siempre parecieron botarates (y machistas) como Alfonso Guerra, mentando hasta el 23F. ¡Qué gran dúo presidencial forman hoy Guerra y González al servicio de que todo siga igual! Igual, con una corrupción que nos anega hasta mermar el oxígeno de la decencia. Con su desigualdad récord, que callan. Y con su autoritarismo por barrios. Otro de los francotiradores de la ultraderecha, Jiménez Losantos, soltó por su radio que, de tener una escopeta, dispararía a miembros de Podemos, que se le solivianta el “agro” cada vez que los ve. A ver si alguien seguía el mandato de su incitación a la violencia… Sin detenciones, sin declaraciones, sin editoriales, sin portadas, sin tertulias amplificadoras…

La parte de la sociedad que se deja dirigir se escandaliza de lo que esta maquinaria quiere, pretendiendo que piense y vote también lo que a ellos les conviene. Con éxito en muchos casos. Es una labor masiva, que casi alcanza para hacer dudar a ciudadanos de buena fe. Incluso ocultan parte de los datos, lo que, en el lenguaje de los conceptos, consiste en falsear, sin paliativos. Las medias verdades son mentiras completas. Y el PSOE debería cuidarse de utilizar esa táctica. Por ejemplo, todos han vetado a alguien en la negociación. Aunque solo se resalta el veto de Podemos, y no por casualidad. Lo que se dilucida es un Gobierno de derechas –como el que ha gobernado durante los últimos 4 años– u otro progresista. Y sus integrantes son incompatibles. El PSOE, si es socialista, no cuadra demasiado con la derecha. Y le puede salir mal la jugada. Porque además de los pactos a la alemana, están los pactos a la portuguesa. Y porque en Grecia y en el Reino Unido, socialistas y liberal-demócratas se volvieron irrelevantes tras apoyar a los conservadores. No es fácil votar el TTIP y el TISA con el PPE europeo y hacer en casa políticas progresistas. Pero ahí cabría algún margen más de confianza del que se brinda en un pacto de derechas. Con esta derecha española.

Túnicas y polichinelas más o menos afortunados para enfrentarse al bombardeo constante e inmisericorde de lo que toda la vida se llamó los poderes fácticos, hoy con la prensa entre ellos. Ya no Cuarto Poder al servicio de la sociedad, sino Tercer Pilar del Sistema corrupto. Aunque su peso es aplastante, otro periodismo, el periodismo, sigue abriéndose paso entre las vías de los tiempos oscuros. Por las brechas de la posibilidad, como escribió John Perry Barlow (@JPBarlow), uno de los primeros teóricos de Internet. Quien lo quiere realmente puede informarse. Y las campañas de tan escandalosa obviedad terminan por caer sobre sus actores: es como escupir al cielo. En vertical, todo es más racional y prosaico de lo que parece.

*Publicado en ctxt.es

Permanezcan atentos a las trampas

De repente, ante la vorágine de imágenes, voces, sonrisas y gritos, ruidos que nos acribillan, surge la sospecha: ¿No nos están haciendo trampas? Una posibilidad en absoluto descartable, dado que el engaño se ha instalado como norma de relación y tiene por estos lares categoría de mito desde hace siglos, cuando se le llamó con orgullo ‘picaresca española’.

Las elecciones generales fueron el 20 de diciembre ¿no es sorprendente que hayan estado la mayoría de los partidos mes y medio sin avanzar una gestión para formar gobierno como dicen? ¿Al punto de precisar el candidato a la investidura, Pedro Sánchez del PSOE, un mes más? Las preguntas no se refieren a demorar la investidura lo que necesiten como han hecho otros países, sino a qué han hecho durante 44 días. ¿En qué empleó Rajoy todo este tiempo? ¿Qué aguardaba o aguarda aún? ¿Y el PP? ¿Adónde nos llevan?

Los planes no están saliendo al gusto de los poderes que nos han situado en este Estado de desigualdad e impudicia. Tenemos pruebas fehacientes. La principal, la desesperación que les acomete y de la que dan cuenta a diario los medios a su servicio que forman parte del mismo pastel. A Pedro Sánchez le dispensaron esta semana un recibimiento como candidato a la investidura cuajado de imposibles, riesgos, y penosos tópicos como el “gobierno de perdedores”. En su zozobra e ira, los consejos, las recomendaciones, pasan a ser exigencias de obligado cumplimiento. El nivel de marrullería adoptado convierte las trampas en obvias, pero la suma de esfuerzos –todos a una-  crean opinión en personas de mentes perezosas. Y las hay a bulto.

Sánchez no les disgusta pero no terminan de confiar en él.  De hecho, ya ha deparado algunas sorpresas.  Su empecinamiento en no querer pactar con el PP, como desearían muchos, descuadra el futuro programado. Menos mal que tienen a Albert Rivera y sus Ciudadanos, multiplicándose en gestiones para que se logre. Al mismo ritmo que sus 40 escaños experimentan el milagro bíblico de los panes y los peces, si nos atenemos a las atenciones que se les dispensan. se logre -al ritmo que sus 40 escaños también sufren- el milagro bíblico de los panes y los peces en todas las atenciones que se les dispensan. De todos modos, nadie ha ganado por mayoría absoluta y parece que no son conscientes de ello.

¿Sabemos realmente qué se propone Pedro Sánchez? Ser presidente, sin duda. Y nadie debe criticarlo porque es lo que todo candidato pretende (salvo Rajoy, si no se lo llevan a casa). Aunque una de las argucias palmarias de este período es ver que la misma circunstancia se califica en unos de vanidad, y en otros de sentido de Estado. ¿Y qué más  busca el candidato del PSOE?  Ha sido resoluto y valiente, y se ha ganado el puesto que le disputaban en su propio partido. Siempre que no fracase. ¿Y cómo va a lograr su propósito? Desechado el PP, lo que le honra, Sánchez prefiere a Ciudadanos, según apuntan sus prioridades, o sus intérpretes. Prefiere al Albert Rivera que quiere formar el trío feliz con el PP. Gobierno de progreso, poco. Pero es que gran parte de las baronías socialistas y los pesos pesados –por los años, o por episcopalías más recientes- braman cada vez que Pablo Iglesias abre la boca. Están absolutamente alineados con las posturas del PP y de la caverna mediática. Por ideología. Pactar con Podemos es un obstáculo insalvable; con el PP de la Gürtel, Bárcenas, Rato, Blesa, Púnica, Acuamed, Rita, la Comunidad valenciana al completo, la de Madrid, la venta de viviendas sociales a fondos buitre… no. Y encima lo llaman “moderación”, la palabra del momento. El cepo levanta tres metros y todavía hay gente que no lo ve.

Un dato relevante, significativo, ha sido mandar a Podemos al altillo del Congreso, siendo la tercera fuerza en escaños, y colocar a Ciudadanos delante y en el centro, con 40. Y mantener esa ubicación, pese a su demanda. No es una anécdota. Lo han hecho entre PP, PSOE y Ciudadanos. Y si las sillas no son importantes, como dice Albert Rivera por ejemplo, él mismo debería renunciar a la posición preponderante que no le corresponde en votos. Al menos, hubiéramos tenido que oír algún diputado discrepando con efectividad por lo injusto de la medida. Esta cacicada indica por dónde va esta legislatura, es empezar en sucio.

El aroma a trampa se cuela entre las verdades y los buenos propósitos. Zafias acusaciones, clichés periodísticos rescatados de sacos antiguos, comentarios ministeriales que invitan a preguntarse en qué manos dejamos el gobierno. ¿Qué bocados traen esos anzuelos? “Ardid para burlar o perjudicar a alguien” es solo la octava acepción de la palabra trampa. La primera nos remite a “artificio de caza que atrapa a un animal y lo retiene”. Y no es para invitarle a un banquete, precisamente, lo más probable es que lo sirvan en él. ¿Conocemos las trampas desplegadas, quién las pone, por qué, a quién benefician, a quiénes apuntan?

¿Es preferible para el bien común un gobierno presidido por Sánchez que por alguien del PP? En mi opinión, sí, sin duda. Pero no todo se expone a las claras

Ya vimos que la recuperación tan estupenda que aspiran a conservar ha colocado a España en los más altos puestos de desigualdad social de Europa. La deuda pública también ha crecido hasta situarla en los límites de lo impagable. Suelo mantener que la Gran Coalición debería llamarse la Gran Deuda y, ahí, el dispositivo con el queso como señuelo es para los ciudadanos. ¿Por qué se soslaya la realidad económica en las ecuaciones que se presentan? ¿Por qué prácticamente ni se menciona la corrupción abismal de uno de los integrantes de su pacto idílico?

Quizás haya que mirar algo más lejos, en los cepos y cebos instalados en Europa. Produce un duro insulto a la inteligencia escuchar, incluso a socialistas, asimilando la Grecia de Syriza con Podemos. Sí, hay un nexo ideológico, pero es falaz al límite no contar toda la historia, especialmente como arma política y pretendiendo enmascarar otras similitudes. A Grecia la hundieron con corrupción, despilfarro, aumento de la deuda y… trampas, los gobiernos de Nueva Democracia y el PASOK, es decir, los correligionarios del PP y del PSOE. Son datos probados, hasta con la falsificación de cuentas a cargo del Goldman Sachs de sus amores.  El cinismo, por tanto, es atroz. Pero cualquiera puede oír la cantinela entre  los votantes bien adiestrados.

Lo sucedido el último verano con Grecia da para una película de terror. Se ejecutó a la Grecia de izquierdas, endureciendo sus condiciones por convocar un referéndum. Hasta un Felipe González -poco sospechoso de socialista en la actualidad- lo dijo. A su manera. Después de que más del 60% de los griegos lo creyeran, Tsipras aceptó condiciones mucho peores que las que habían rechazado en referéndum ”, escribióLes han saqueado, después. Los aeropuertos se los quedaron en los primeros días tranquilamente empresas y estados alemanes. Entre ellos los de las islas turísticas de Corfú, Mikonos o Santorini. El Puerto del Pireo ha sido vendido para pagar 15 días de intereses de la deuda, cuando se han dado millones a fondo perdido y préstamos preferenciales a los bancos.  Nunca debió aceptarlo Tsipras, era preferible dejar que otros gestionaran las secuelas de su obra.  Pero lo que cubre de ignominia a Europa es que todo está sucediendo en total silencio de los socios europeos, españoles incluidos. El concepto trampa se queda aquí muy escaso. Y no caduca, cuando no se ha solucionado.

Ese rigor de la UE austericida llama poderosamente la atención cuando ahora mismo ofertan intolerables facilidades al Reino Unido de Cameron para que se quede en la Unión. Con sus mercados londineneses, naturalmente, y su neoliberalismo extremo. La ley del embudo flagrante que muestran los casos de Grecia y Reino Unido está firmando el fin de la Unión Europea. Al menos de los valores que la formaron.

Esa Europa que vende armas -España entre otros países- a quienes financian el terrorismo yihadista y a gobiernos dictatoriales y corruptos, y  luego cierran sus fronteras a los que huyen del infierno. La que hasta mantas les niega. ¿A quién protegen en realidad? ¿Qué resultado persiguen?

Es difícil creer en el juego limpio cuando todo esto sucede. No se puede deslindar. ¿Cómo es posible, si no, que personas adultas se hayan dejado robar derechos, salud, educación,  futuro, para ellos y para sus hijos? ¿Cómo enarbolando la bandera de sus ejecutores en muchos casos?  ¿Cómo presumiendo de la desinformación que reciben mientras les hacen otro nudo en la soga de su cuello? El ruido acalla el sonido de las trampas si no se está alerta.

¿Es preferible para el bien común un gobierno presidido por Sánchez que por alguien del PP? En mi opinión, sí, sin duda. Pero no todo se expone a las claras. Veremos qué viene tras la armonía de los contactos. Algunos de los implicados en el proceso preparan sus estrategias no necesariamente limpias. El plan a estas horas sería gobierno PSOE en solitario o con Ciudadanos y abstención del PP. En el caso de que los populares aceptaran semejante ofensa del que llaman “pacto de perdedores” sería con un fin a su favor: dejar colgado a Sánchez e ir a ganar en nuevas elecciones. Podemos puede jugar la baza de retirar su apoyo al PSOE en ayuntamientos y comunidades autónomas, ocasionando notables convulsiones. Y, entre tanto, Susana Díaz en espera, si bien no goza de aceptación fuera de Andalucía salvo en los fieles al partido. Pedro Sánchez no tiene nada asegurado. Y los recambios suenan peor.

Movimientos para formar gobierno, con la sensación de no conocer todos los puntos dónde están situados los mandos y las minas.  Adónde nos llevan. Por qué. Para qué. Quiénes en realidad. Qué papel juegan los actores. Quiénes son políticos o periodistas y quienes trileros. Las presas a atrapar, ya las conocemos.

*Publicado en eldiario.es

Actualización:

pedro.conpabloyalbert

Pedro Sánchez se ha reunido con Pablo Iglesias como lo hizo, primero, con Albert Rivera, con las vestimentas ajustadas para la ocasión, según ha sido observado.

Sale Pablo Iglesias diciendo que ve buenas perspectivas para un pacto progresista. En “buen tono”, que tan valorado es por la vieja política y el viejo periodismo. Y asegurando que ese pacto no puede incluir a Ciudadanos. Es lo mismo que ha dicho Ciudadanos respecto a ellos,  que además insiste en que no hay pacto sin PP. Es decir, Ciudadanos -y sus 40 diputados- no quiere nada con Podemos y sí con el PP.

Comparece entonces Pedro Sánchez criticando la “exigencia” de Podemos, pero no la de Ciudadanos. Y le mete una coz histórica a Pablo Iglesias. Lo suaviza en un twit. Así:

sanchez.podemos.excluyente

PSOE y afines calientan el ambiente, hasta de “pinza” hablan ya. Y casi nada cómo vendrá la prensa afín:

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O es una estrategia para sortear obstáculos -que no me parece lo más verosimil visto el desarrollo- o las trampas de las que avisaba en el artículo han pasado a otra categoría.  Permanezcamos atentos, muy atentos, que el terreno es pantanoso.

Pedro Sánchez, candidato a la investidura

vergara.marmota

Rajoy volvió a rechazar someterse a la investidura para la presidencia del gobierno mientras no tuviera apoyos suficientes (de PSOE y Ciudadanos) y el Rey Felipe VI se lo encargó a Pedro Sánchez. El candidato del PSOE salió a contarlo, sonriente y muy suelto, con un discurso casi programático que sonaba a socialista, empleo, desigualdad, corrupción, entre las principales prioridades. Hablará con todos, dice. La mayoría apunta que principalmente con Ciudadanos. Suman 130 diputados, muy lejos de la mayoría necesaria. Por si las tentaciones (de izquierdas), la prensa de la mañana toma posturas: es el fin del mundo. Solo por eso, la apuesta por Sánchez sería una buena opción. ¿Lo conseguirá? No se lo van a poner fácil. Nada.

elmundo.sanchez.aladesperada

razon.imposible.sanchez

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El que fuera candidato a las primarias, José Antonio Pérez Tapias, alerta sobre qué es lo que se dilucida, en este artículo: O poderes que someten o Podemos con PSOE. Destaco éstas ideas:

…y entonces, ya sin rodeos, la pregunta que cabe formular es: los que se oponen al pacto de izquierda, ¿quieren un PSOE destinado a permanecer sometido a las directrices de unos poderes que han conllevado el sometimiento de la política a la economía, del Estado al mercado, de la democracia al capitalismo?

Esa es la cuestión de fondo que se deja ver entre los dimes y diretes del Partido Socialista, con los llamados barones y baronesas en señalados casos obstruyendo los esfuerzos del secretario general por conseguir una alianza por la izquierda. Por lo que toca a todos, la cuestión crucial, la que se vislumbra entre los marrulleros juegos de salón en los que los partidos parecen enfrascarse para desespero de una ciudadanía que tiene sus expectativas tan lejos de la teoría de juegos como de los Juegos de Tronos, es: ¿dejamos que nos aprisionen en un orden donde la desigualdad campee a sus anchas o apostamos en serio por una sociedad justa?

A Pablo Iglesias y a Podemos la prensa no le quiere nada, ni pesos pesados del PSOE.  Este lunes seguían viendo insolencias sin fin y destacaban la afirmación de Iglesias de que Podemos y Ciudadanos no pueden ir en el mismo gobierno. Rivera también lo dice, pero es el niño de sus ojos.

De momento la camarilla privilegiada -PP, PSOE y Ciudadanos- les mantienen en el altillo del Congreso. El hacedor de consensos del gusto de los que mandan, Albert Rivera, dice que no es cuestión de sillas. Él no ha rechazado estar en primera fila, cuando con 40 escaños no le corresponde. Para mí tiene una simbología enorme. Es, además, empezar en sucio.

Escribe Ignacio Escolar:

El candidato socialista tiene tres posibles opciones vencedoras. Tres balas, nada más, y ninguna de ellas tiene garantizada la diana.

La primera: un Gobierno en solitario con el voto de Podemos y la abstención de Ciudadanos. Es la opción preferida por Pedro Sánchez porque no tendría que lograr la abstención de los independentistas y le dejaría las manos libres para, más adelante, poder romper con Podemos sin perder el Gobierno, si las condiciones de Pablo Iglesias se vuelven demasiado exigentes. Por eso dejará para el final las conversaciones con Iglesias, hablará antes “con todos”, y pondrá el “programa, programa, programa” por delante de los sillones; para forzar a Podemos a pasar por ese aro, y que tenga que elegir entre papá o mamá, entre Rajoy y Sánchez. Y si no sale, y se repiten las elecciones, decir que la culpa ha sido de Podemos.

Por parecidas razones, esta es la opción que menos gusta a Pablo Iglesias, que no se fía nada ni del PSOE ni del líder socialista y teme que, si le da la investidura sin entrar en Gobierno a cambio de un pacto programático, luego le deje arrinconado.

(..)

La segunda: un Gobierno de coalición con Podemos e IU, con la abstención de los independentistas y el voto a favor del PNV y Coalición Canaria. Es la oferta que ha puesto Pablo Iglesias sobre la mesa precisamente para no entregar un cheque en blanco al PSOE. La principal dificultad para el líder socialista, sin embargo, no es tanto el acuerdo de gobierno con Podemos, que no es imposible, sino el papel de los independentistas: una línea roja que su partido, y especialmente Susana Díaz, exige que no se pise.

(…)

La tercera: ganar tiempo, hacer un bonito discurso de investidura y al menos volver a presentarse como candidato cuando se repitan las elecciones.

Aquí el artículo completo.

Los “editorialistas” gráficos también nos cuentan cómo andan las cosas.

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La envidia del villano

Publico en ctxt.es este artículo que quisiera ser más reflexivo que el apresurado comentario de noticias…

cristina.ctxt

Horrach ha perdido frente a Castro. El fiscal del Caso Nóos que se dilucida en Palma acaba de ver derrotadas las tesis que le enfrentan al juez: la infanta Cristina seguirá sentada en el banquillo de los acusados por delito fiscal.

Asistimos en España a una serie de duelos que nos afectan. Un solo duelo, quizás. Al estatus vigente le han nacido incómodos rivales y se defiende agrio. Síntoma de que algo está realmente cambiando. La pugna se representa en varios escenarios destacados por los que, de alguna manera, brilla el eterno mito de la envida del villano. Del que llega a serlo, al ver irrumpir en su estabilidad a alguien que, aparentemente, solo aparentemente, logra sin esfuerzo aquello por lo que él tanto ha luchado.

Cuentan las crónicas serias que Salieri no fue el ruin envidioso que se esforzaba en poner palos en el camino de Mozart. No tanto. La música del Siglo XVIII y de toda la posteridad se enriqueció con el pique entre ellos. Lo cierto es que su relación sirve de paradigma de los casos que nos ocupan: un profesional asentado, docente, compositor y maestro de capilla de la Corte de Viena, en cuya apacible vida irrumpe otro músico dotado por el genio, cuyas obras trascenderán la historia. La competencia es un estímulo, el peligro se plantea cuando se convierte en rivalidad y ésta en un asunto personal que lleva a querer la aniquilación del otro. Más o menos simbólica. Parece que Salieri, en contra de la leyenda, cuidó a un Mozart que murió en la pobreza con solo 35 años. Pero el prototipo es muy gráfico y se mantiene en diferentes versiones.

El fiscal Pedro Horrach y el juez José Castro trabajaron durante años formando equipo en el archipiélago balear. De su pericia emergió uno de los grandes nidos de corrupción vinculados al PP, junto a Madrid y Valencia. El caso Palma Arena, por posibles prácticas corruptas en la construcción del velódromo de la capital mallorquina, va a aportar sorpresas. Precisamente Horrach será quien encuentre el hilo que les conduce al Instituto Nóos del yerno del rey Juan Carlos, Iñaki Urdangarin. Sobre su imputación, no dudan. El fiscal discrepa de llevar a juicio a su mujer y socia: la infanta Cristina.

Todo en este proceso ha venido siendo singular. Partiendo de la ardorosa actuación del fiscal Anticorrupción Horrach, volcado en exonerar a Cristina de Borbón, sin pasar siquiera por el banquillo.  Imputaciones y desimputaciones. La Abogacía del Estado que también defiende a la implicada y el Ministerio de Montoro nos hacen saber que “Hacienda somos todos” es solo una frase publicitaria. Ni siquiera ocultaron que han admitido facturas falsas de los Urdangarin para desgravar. El propio Horrach argumenta en defensa de la Infanta que, aunque “Aizoon era una sociedad instrumental utilizada por su cónyuge para presuntamente apoderarse de fondos públicos, ¿por qué tenía que conocer que era una sociedad instrumental para defraudar a la Hacienda pública?”. Estimó también que llevarla a juicio oral en esas circunstancias la conducía “a la indefensión”. Criada con privilegios muy superiores a la mayoría de los ciudadanos, Cristina supo de sirvientes contratados en negro, pero no, aseguran sus defensores, de las actividades de la empresa familiar. Y, así, la Infanta ha contado a su favor con quienes deberían velar por resarcir el daño público que se infiere por la evasión de impuestos.

El juez Castro se mantuvo firme pese a las innumerables presiones de todo tipo que ha venido sufriendo. Entre otras muchas, llamadas, amenazas, vergonzantes portadas de los diarios afines al poder o dejarle excrementos en la puerta de su casa. Esas prácticas que en cualquier país democrático serían consideradas mafiosas y por tanto castigadas. En los autos judiciales que cruzaron Horrach y Castro, el fiscal llegó al terreno personal. Le acusó de hacer un “juicio de valor”, de investigar a la hija del Rey de manera “inquisitiva” o de estar contaminado. De hacer mal la instrucción, en suma. Al punto de que el juez le retó a presentar denuncia por prevaricación. Cosa que Horrach no hizo. Tampoco nadie la ha interpuesto contra él, contra el fiscal. Algo quedó en el camino: la imputación por blanqueo de capitales de la que se exoneró a Cristina de Borbón.

Coincidentes en varias características –prestigio profesional, una gran capacidad y entrega al trabajo, pasión por las motos de gran cilindrada–, Castro y Horrach concluyeron en ruptura. Su desavenencia, pública, es también la de quienes creen que todos los ciudadanos somos iguales ante la ley (y ante Hacienda) y quienes de alguna manera estiman que una Infanta de España forma parte de “los pilares del Estado de Derecho”. Fue una frase empleada por Castro: no creía estar quebrantándolos, le dijo al fiscal, por llamar a declarar en juicio a la hija del Rey. Es la lucha por quedarse quieto o cambiar. Es la virulencia de quien ve relegada o en peligro su idea, su posición, o su silla.

Esperanza Aguirre, aún alto cargo del PP, protagoniza otro enfrentamiento: una intensa hostilidad con Manuela Carmena, la actual alcaldesa de Madrid llegada con las Mareas del Cambio. Magistrada, relatora por los Derechos Humanos de Naciones Unidas, comprometida y con un gran prestigio, está siendo víctima de una intolerable campaña de acoso desde que es regidora del ayuntamiento de la capital. A Aguirre, expresidenta de la Comunidad de Madrid, le apetecía ahora ser alcaldesa, pero no obtuvo los votos suficientes para lograrlo y nadie le prestó ni uno para que lo consiguiera. Esperanza languidece en bilis cuando ve a Manuela que se mueve, como ajena, a las zancadillas. Todo en ella molesta a Aguirre y a la derecha aguda y tramposa que representa. El traje….

*Para seguir leyendo y, además, llegar a la conclusión -porque hay más villanos-, aquí… 

¿Interfiere el derecho a la información la prensa oficial?

El Rey se encuentra en plena segunda ronda de contactos para buscar un candidato que se someta a la investidura como presidente del gobierno. Rajoy, el del partido más votado pero no con mayoría, va a negarse por segunda vez a aceptar el encargo, en situación insólita para la democracia. Pero no es eso lo que más ocupa a la prensa oficial española. Se encuentran en plena campaña para forzar un gobierno de su gusto -del gusto de los intereses económicos y políticos que parecen representar- o anticipando influencias por si hubieran de convocarse nuevas elecciones.  Lo que se está viendo estos días va más allá de provocar vergüenza ajena, es un puro bochorno.

El domingo, las portadas se resumían en:  Sánchez  Sánchez traslada,utiliza,reta, consigue. Susana fuerza. Podemos, malo.Ciudadanos, bueno. ¿Corrupción PP?¿Cómo?

kiosko.domingo.31enero.sanchez

No entré más a fondo. Alo largo del día se hizo popular el editorial de EL País, con este párrafo como nudo gordiano:

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Casualmente, para las elecciones alemanas dijeron todo lo contrario sobre la consulta a la militancia.

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Hoy el que fuera periódico de referencia español en la prensa internacional arrecia:

El PSOE, entre dos males

La política, la economía y las reformas sufrirán si hay que volver a las urnas.

¿La suya? ¿Su economía prioritariamente? Un párrafo de ese editorial:

Por lo demás, si el ego desmadrado y las ambiciones pueriles de los líderes lleva finalmente a la convocatoria de nuevas elecciones, el calendario previsible indica que no serían en ningún caso antes de mediados de junio, con lo que en el mejor de los mundos hasta finales de julio, o agosto, no habría aún nuevo Gobierno. Hasta entonces, y desde octubre del año pasado, España habría estado gobernada —es un decir— por un ejecutivo en funciones, sin capacidad de iniciativa legislativa, con un presupuesto que recusa la UE y aprobado a propuesta de un Gobierno agonizante y por un Parlamento no destinado a vigilar su ejecución. A partir de ahí —y entre otras cosas— el nuevo ejecutivo tendrá que revisar el presupuesto recusado por la Comisión Europea y elaborar uno nuevo para 2017 antes del 1 de octubre. No son buenas noticias para que los agentes económicos tomen las decisiones que les competen.

El Mundo no se queda atrás, ni mucho menos. Va varias leguas más allá:

Rajoy y Sánchez deben apartarse por el bien de España

¿De España? Vamos a ver:

Ha quedado claro, por activa y por pasiva, que Sánchez no está dispuesto a llegar a un acuerdo con el PP pese a que este partido fue el más que más escaños obtuvo con un amplia ventaja sobre el PSOE y pese a los gestos de Rajoy de tender la mano a una negociación sin ‘líneas rojas’. También el líder socialista se ha convertido en un obstáculo para los intereses del país y debería marcharse, aceptando el pobre resultado electoral y la realidad de que el pacto que busca sólo daría inestabilidad al país.

Lo realmente importante en estos momentos no son las personas sino el proyecto político que permitiría articular un Gobierno de coalición formado por el PP, PSOE y Ciudadanos, unido en torno a un programa de reformas y un calendario legislativo. Este Ejecutivo contaría con una amplia mayoría parlamentaria y dispondría de la estabilidad y la fuerza que necesitamos para responder a retos como el desafío del independentismo catalán, que ha decidido proseguir su hoja de ruta, la consolidación del crecimiento económico o la amenaza del terrorismo islámico. Los españoles hemos avanzado cuando hemos buscado soluciones juntos, aunque nuestros políticos parezcan haberlo olvidado. Es hora de volver a poner los intereses de los ciudadanos por encima de todo lo demás.

En el Hoy por Hoy de la SER -que me sigue pareciendo muy decente para los tiempos que corren- uno de sus colaboradores, Patiño, ha citado esta mañana a Isabel San Sebastián como una de las cuatro columnistas que, en ABC,  desechaban el gobierno que pretende Sánchez. A Isabel San Sebastián, repito.

Apartarse Pedro Sánchez, el secretario general ¿Por qué? En la lucha entre las baronías del PSOE la prensa oficial apuesta con todas su flota por la derecha con distintas sombras de Susana Díaz (Andalucía) y de García Page (Castilla-La Mancha) y Fernández Vara (Extremadura). Con alguno o bastantes más. La corrupción que sigue aflorando en el PP y que nos está anegando, ni se menciona. Pongamos la nota de humor mordaz que anticipaba hace días Bernardo Vergara en eldiario.es

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Por cierto, La Razón de Marhuenda y su staff anda con sus porcentajes imposibles, pero añade esta guinda en portada. Impunemente. Con la misma impunidad que Federico Jiménez Losantos incitó a la violencia contra miembros de Podemos, sin que ninguna instancia judicial haya intervenido. Y La Razón con ETA, otra vez ETA para asustar a sus acríticos lectores.

razon.podemos.eta

Lo que son las cosas, desde ERC en Catalunya les dicen esto a los que la prensa oficial tacha de rompedores de España. Toda una paradoja. Diario Público.

tarda.psoe.podemos

Podemos sigue colgado en los altillos del Congreso, también afectará a las comisiones. Infolibre nos revela que la Mesa del Congreso goza de algunas… mamandurrias.

mesa.congreso.infolibre

Ay, la recuperación. Como El País, con grandes profesionales aún dentro, trae también noticias, informa de este vergonzante récord que no tienen en cuenta los editoriales de todos los medios que impelen a seguir con la sonrojante derecha española.

Los contratos precarios alcanzan su máximo histórico

Los contratos temporales alcanzaron el récord de 17,07 millones en 2015 y los de por horas marcaron 6,4 millones

La guinda la pone Bruselas, con recochineo. ¿Por qué será que pasa esto tan imprevisible?

bruselas.pobreza.recuperaiciòn

Pedro Sánchez está demostrando una habilidad que no era notoria cuando fue elegido. Van a por él. Los “históricos” del PSOE afima otro titular, ay.  Caballo de Troya, dicen. ¡Pues no pretende hacer políticas algo más socialdemócratas¡¡

psoe.historicos.caballo

… Y toda esta prensa que ya ni disimula su campaña. Es la guerra. Y en toda guerra una de las primeras víctimas es la verdad y, por tanto, el derecho a la información.

 

 

 

 

 

 

Felipe González, último rugido

felipe.gonzalez.elpais

Irrumpe Felipe González en las deliberaciones para el nuevo gobierno, pretendiendo sentar cátedra, pero no ha conseguido sino certificar los estertores de un tiempo caduco. El presidente socialista –de alguna forma lo pareció en su día, socialista-  comparece en una entrevista para El País con un furibundo discurso “anti Podemos” para pedir al PSOE de Pedro Sánchez que deje gobernar al PP. La apremiante urgencia de salvar el estatus vigente, le ha hecho coincidir en su campaña con José María Aznar, en mensajes casi textuales. El desprestigiado expresidente de gobiernos del PP, de la mano de González. Dos, por el precio de uno. Confluir, tras ancestrales enfrentamientos. Ambos ven al Podemos que las políticas de sus partidos llamaron a gritos, “un peligro para la democracia”. Temible la democracia de la desigualdad y de las arbitrariedades que nos venden ambos ex mandatarios.

Al shock por el cúmulo de furias y desatinos desplegados por González –lo delLeninismo 3.0 ya es la guinda-, siguió, casi de inmediato, la burla de una sociedad que da ambos por amortizados. Seguirán en la brecha los medios a su servicio, al servicio de que nada cambie, pero la ciudadanía ya camina por otra senda. Una buena parte.  En realidad, hablan para esa otra que se deja conducir con la vara del pastor y que traga lo que le echen. Pero hasta ésa terminará sospechando de las taras del trigo que les sirven.

Todavía hay, dicen, socialistas de viejo cuño que valoran las palabras de Felipe González. Muchos comparten la idea de que Podemos no puede estar prácticamente en las instituciones. De ahí la pueril maniobra de mandar al partido de Iglesias al gallinero del Congreso o no darle un espacio físico para reunirse en el Senado. Pueril pero nada inocente. Mezquino y torpe, símbolo de cómo pretenden llevar la legislatura el bipartidismo y sus apéndices. De seguir esta legislatura aún no comenzada, sin recurrir a nuevas elecciones.

Resulta casi trágico ver cómo Felipe González ha destruido su propio legado. Suresnes aparte, el líder socialista llegó al gobierno en 1982 alado por ventanas que se abrían al progreso – así lo sugería el excelente spot electoral-. “Tenemos derecho a la esperanza, a recuperar el gusto por el trabajo bien hecho”, dijo en su última alocución antes de las elecciones. 202 diputados, récord jamás superado. Las calles se llenaron de banderas y abrazos entre sus votantes. Los análisis más serios certificaron que con la llegada del PSOE a la Moncloa acababa el peligro de una Transición abortada. Felipe González venía con otra estética y otro lenguaje, dominando con brillantez la cámara y el discurso. La Caverna alertó contra él.  “Por el cambio”, venía. A desterrar a un Adolfo Suárez que hoy se reivindica como modernidad, ahora con más brillantina y aroma Varon Dandy, aunque venga en frasco de Armani

Quien quiera entender lo que Felipe supuso entonces no tiene más que leer su progresista discurso de investidura. “La dignidad de una nación se mide por el trato a los sectores marginados”, dijo entre otras cosas. De su mano entramos en la Europa, CEE, que nos había cerrado continuamente las puertas (entonces los fascismos estaban muy mal vistos en la dirección de Bruselas). Y a través de luces y sombras, se extendió la sanidad y la educación gratuita y universal. Pilares esenciales del Bienestar, de la dignidad, hoy cercenados.

Resulta casi trágico ver cómo Felipe González ha destruido su propio legado

El Gobierno de González se tambaleó por el De entrada, no que fue sí (en referencia a su cambio de opinión sobre la permanencia de España en la OTAN), por las durísimas reconversiones, la turbia lucha antiterrorista y, sobre todo, los escándalos de corrupción. Mientras, a lomos de gatos blancos y negros, descubría la adaptación del régimen chino al capitalismo salvaje. Los veinte años posteriores a su salida del Gobierno han conocido las puertas giratorias, la asesoría de Gas Natural, el cambio de pareja – nada casual – surgido entre los círculos de la jet set. El Felipe González de hoy aparece con un rostro torrado por el sol de los yates que terminaron por hundir su mito, si para algún progresista se mantenía. Poniendo de ejemplo al Pinochet de las carnicerías humanas frente a Venezuela. Valorado también por Aznar que así lo expresó en un terrible artículo, en el que llegó a culpar a los chilenos de “las desventuras” que se hubieran evitado de “haber cumplido con su deber” de no votar a la izquierda de Allende. Ahora forman tándem ante Podemos. La desmesura y desproporción desplegadas tienen un fin, el mismo de los medios que les asisten: mantener los privilegios que han consolidado las políticas del PP, sin ceder ni una migaja de las que caen al suelo en el abusivo reparto de la tarta. El clan es peligroso si se contrarían sus objetivos: mantiene gran poder de control y daño. A estas alturas de la historia, son tales los excesos de la campaña contra Podemos que sus propios integrantes deben estar atónitos del terror que despiertan.

¿Alguien ha escuchado a Felipe González, tan preocupado por la pobre Venezuela, criticar el récord de venta de armas de España a Arabia Saudí?  Pues esa dictadura, ésta sí lo es, ejecuta opositores y los decapita. Y existen fundadas sospechas de que financia el yihadismo más extremista, el que acaba cometiendo atentados o expulsando a seres humanos de sus casas. ¿Le hemos oído algo de esos mismos refugiados que produce la barbarie, a los que encierran, marcan, confiscan sus bienes, o dejan morir de hambre y de frío en Europa?

¿Ha criticado siquiera una vez Felipe González las brutales desigualdades que ha creado el PP, los 14 millones de españoles en el umbral de la pobreza, el tercio de los niños que ya viven en la precariedad, los que solo hacen una comida decente en el colegio? No, pide que se le deje seguir gobernando.

¿Ha dicho media palabra al menos de los desahuciados de sus casas, de los parados, del trabajo miseria que crea la Reforma Laboral del PP, de los recortes tan precisos en ideología neoliberal, de la merma de libertades, del autoritarismo? ¿Ha pedido se deroguen las leyes Mordaza? No, quiere que siga el PP con la abstención de su propio partido.

¿Y de la corrupción? ¿Ha expresado algún resquemor Felipe González por mandar que siga gobernando un PP con estos mimbres?

¿Ha mencionado la soberbia gestión económica del PP con el mayor aumento de Deuda Pública en un siglo? ¿Nos ha alertado de que la UE, ahora, dice que es un gravísimo problema y hay que hacer ajustes fiscales que es como llaman a la tijera? ¿Algo sobre el saqueo a la hucha de las pensiones?

¿Ni siquiera piensa González en las presiones a las que están sometiendo al secretario general de su partido, Pedro Sánchez, víctima también del tratamiento de acoso al que ponga en cuestión siquiera las políticas que el PP representa? Hasta otro cadáver político como Rajoy aprovecha su aliento para  echar sobre Sánchez las “culpas” de no mantenerlo en la Moncloa.

Una España sobrecogida por la corrupción, una Europa que se dirige ciegamente al fascismo y al más descarnado egoísmo, distrae su atención con las maniobras de Felipe González. Pero no tanto como esperaba. Hay otra España más instruida -que probablemente sus políticas contribuyeron a formar-, que prescinde de él por completo.

Felipe fue muy querido, casi venerado. Hoy parece rugir desde una jaula de oro en la que voluntariamente entró. Tan alejada de la sociedad que ni le oyen. Sin duda, le compensan sus beneficios. Ha dejado tanto prestigio aparcado, que muchos deben ser.

*Publicado en eldiario.es

La recuperación del PP y el burro que casi aprende a no comer

Acabada la primera ronda de entrevistas con el Rey, no hay candidato para la investidura. Rajoy ha dicho que, de momento, no tiene los apoyos y pasa.  Un “de momento” que me parece abre ciertas incertidumbres.  Grandes movimientos en el conjunto y numerosos resquemores. Hablaremos de ello. De momento, os dejo el artículo de eldiario.es porque el fondo que se dilucida creo que sigue siendo éste. 

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Viñeta de Eneko. Una forma gráfica de ver lo que llaman Recuperación.

España ha de formar gobierno con urgencia para acabar con la inestabilidad y seguir la senda de la recuperación que es hoy orgullo del neoliberalismo. Así están apremiando los grandes portavoces de esta doctrina económica -desde el FMI a la Comisión Europea por boca del presidente Juncker- a que los políticos electos tomen una decisión que otros países en nuestras circunstancias meditaron mucho más tiempo. El gobierno que desean –y se han cansado de sugerirlo- es el que mantenga al PP en el poder, con el apéndice de Ciudadanos, y -como la mala suerte ha querido que ni con la suma de ambos los votos den de sí- con la abstención positiva del PSOE. Y parece que el actual candidato del partido socialista no está por la labor.

Semejante contratiempo encuentra al sistema a las puertas de otra grave crisis. Esta vez no se atreven a decir que es porque “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”, dada la saña con la que las han podado. En la anterior, 2008, tampoco fue esa la razón. Ahora es que el gran experimento chino de capitalismo salvaje con represión dictatorial se les está yendo a pique, el petróleo ya no es oro negro, las bolsas se despeñan y en las altas cumbres se estremecen por la ‘incertidumbre del crecimiento’

De entrada, debe seguir la recuperación propiciada por las políticas de Rajoy y todos sus colaboradores en todas las esferas del poder. Es algo que han visto claro 7.200.000 votantes del PP, y alguno que percibió  cuánto de centrista tenía Ciudadanos.  A mí –y a las cifras de la realidad- nos salen otras cuentas.

Lo que realmente se ha recuperado con Rajoy ha sido la gran banca. A falta de cerrar el balance anual, vemos que, hasta septiembre, aumentaron sus beneficios un 48% respecto a 2014, una gloria. Ni en el mejor de los mundos soñados lograrían una posición tan ventajosa. Esa banca que tan cara nos costó y nos está costando. Las empresas del IBEX en su conjunto se embolsaron un 22% más que el año anterior.

La gente rica se ha recuperado mucho en España esta legislatura, esa es la verdad. Pletórica anda. Despilfarran su dinero comprando y sus gastos suntuarios elevan las cifras del consumo para que Rajoy – y sus portavoces- puedan presumir ante las visitas. Los pisos caros, el lujo, son sectores en alza. Las ventas de vehículos como Porsche, Lexus, Jaguar, Ferrari, se han disparado en España por encima de la media europea, como detallan en el diario bez.es. Y, mientras algunos conciudadanos nuestros pagaban hasta 120.00 euros por un Porsche 911el coche de moda entre ellos esta temporada, el parque automovilístico añadía años a su vejez hasta llegar a los 11,6 como media. Una antigüedad excesiva para circular con seguridad. Hace una década solo el 35% de los vehículos que circulaban por nuestras carreteras tenían más de 10 años. Y ya se citaba como riesgo acreditado de accidente. Pero son cosas que la macroeconomía no tiene en cuenta. Contabiliza en euros, no en vidas.

Todos los datos ahondan en el mismo contraste: el aumento de las desigualdades en España, hasta liderarlas en Europa, junto a Chipre. “Durante la crisis” dicen, pero con un marcadísima acentuación con el PP.  El último en acreditarlo ha sido el informe de Oxfam, pero todos los índices, todos, certifican esta realidad. Con cuanto implica. Casi 14 millones de personas, el 30% de la población, en riesgo de exclusión social, por ejemplo. Estos no se han recuperado nada con Rajoy, han entrado en barrena. Como tantos otros a quienes les han mermado las condiciones de subsistencia.

Lo que realmente se ha recuperado con Rajoy ha sido la gran banca. A falta de cerrar el balance anual, vemos que, hasta septiembre, aumentaron sus beneficios un 48% respecto a 2014, una gloria

No estaría de más pues ensayar otras fórmulas de recuperación, que igual también les sirven a sociedades aquejadas del mismo virus. En Europa y en China, sin duda. Imaginemos que los ajustes se hacen al revés, pondrían el grito el cielo . Ya lo ponen solo por el temor de perder una pizca de su poder y oportunidades de lucro.

Se trataría de tender al equilibrio reduciendo el poder adquisitivo de las grandes fortunas -y sus servidores en la política y en la prensa- un 10% como ha sucedido con las de los asalariados. E invertir ese dinero en el bien común, vía redistribución, ese concepto casi olvidado.

De que echaran a sus espaldas el 85% de la carga fiscal española, como soportamos el resto de los ciudadanos. Para que ellos se vayan a “invertir”, como se escribió, un 2.000% más en paraísos fiscales el año pasado.  En todo caso, sería exigible que pagaran sus impuestos de forma proporcional a sus ingresos, como manda la Constitución, y como hacemos los demás.

Si los sueldos y las condiciones de trabajo han disminuido para la mayoría, podíamos probar ahora a rebajar los márgenes de beneficio empresarial. Tantear a modo de experimentación cómo viven algunas grandes fortunas sin ningún ingreso, que es el caso de casi la mitad de los parados de larga duración.  Y cómo lo hacen con 426€ al mes, que es lo que reciben un número mínimo -600.000- de los casi 14 millones de pobres. Un mes de ponerse en la piel de los demás. Destinar las ayudas públicas y las ventajas fiscales que se han dado a los bancos a todos los demás a ver si logramos ganar hasta un 48% más, igual que ellos.

Retirar las subvenciones a sus empresas –periodísticas, constructoras, concesionarias, la CEOE como tal y muchas otras- y que las reciban quienes las necesitan. Atar corto las mamandurrias entre poderes varios y atemperar los privilegios. Que devuelvan lo robado los corruptos, esos que se nos desparraman encima a diario y que lo mismo trincan de colegios de niños a los que tienen en barracones, que de todo tipo de licitaciones y contratos públicos. Y que se estudie qué responsabilidad y reparación cabe por el escandaloso aumento de la Deuda Pública alcanzado por este Gobierno.

Y sin duda establecer como sueldo de Christine Lagarde, Mario Draghi, y todos los mandos del neoliberalismo 4.000 euros al mes, que tampoco es para pasar hambre. Al menos replantear su remuneración: la directora del FMI firmó 467.940 dólares libres de impuestos de sueldo anual más 83.760 dólares en dietas libres de impuestos y gastos aparte. Su labor es muy rentable al capitalismo, pero nos recupera poco al resto. Como la de su antecesor Rodrigo Rato que encima se volvió a España a hacer lo que hizo.

Es solo un ejercicio retórico. Si algunas de estas medidas u otras similares se pusieran en marcha, se abrirían las entrañas de la Tierra y se organizaría el mayor escándalo que jamás haya conocido el planeta. Por eso es tan extraordinariamente asombroso que sea vea como normal cuanto se ha perpetrado contra los ciudadanos. Todos esos recortes y repagos. Sin que la mayoría vea el atropello que representa cargar siempre  sobre las mismas espaldas la “recuperación” de estas mimadas  élites. Han llegado a tal nivel de abuso que solo resulta comprensible la aceptación o el aplauso en mentes poco despiertas o con fuerte vocación de siervos. Cierto que las campañas emprendidas sin asomo de pudor para mantener en pie el tinglado deben influir, pero en quien estime muy poco su nivel intelectual. Se llega a niveles impensables de descrédito del periodismo, como en el caso de la “exclusiva” que enlazo aquí porque no merece más espacio. La única gravedad del tema es lo que están haciendo algunos con el derecho a la información. Sus intenciones.

Y lo más delirante y procaz: que nos vendan esta recuperación, la de las desigualdades flagrantes, la de los injustos recortes e impuestos, como un aval para el PP. Y aseguren en todos los tonos que lo más sensato para el país sea repetir con ellos, como no nos casamos de oír y leer. Y como si querer recuperar, además, la honestidad, los derechos recortados, la información, la dignidad, no importara.

 Tras tanto batacazo, secular y que se acelera al mismo nivel que el aumento de la codicia, ¿no habría que ensayar otras fórmulas? Igual si la mayoría viviera con algo menos de estrechez, sí se producía un crecimiento para todos con mayor justicia social.

Para entendernos, millones de personas ya están aprendiendo la dieta suministrada por la recuperación de los PP del mundo: no comer, en sentido metafórico. Ni bocado. La balanza de ingresos y gastos se recupera una barbaridad así. Pero la experiencia ha demostrado en los burros de carga que a la larga no resulta.

burro.famélico

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