Berlín: así se desmoronó el muro

 El diario El País me publica hoy una tribuna en la que cuento mi experiencia al ser testigo de la caída del Muro de Berlín. De aquella primera puerta que se abrió en lado Este. Los miembros de un equipo de Informe Semanal fuimos los únicos periodistas presentes en aquel momento enormemente emotivo, poco espectacular en su inicio (los centenares de germanorientales a los que siempre se ha aludido y el resto de los informadores llegaron después), real hasta sentirlo en los huesos, que cambiaría el curso de la Historia.

   En el fragmento central escribo:

 “El periodismo permite en momentos excepcionales ser testigo directo de la Historia. Así ocurrió cuando, en el otoño de hace 20 años, los miembros de un equipo de Informe Semanal de TVE llegamos a Berlín la víspera de un acontecimiento no previsto. El Checkpoint Charlie nos recibió como escenario perfecto de la guerra fría: noche, niebla, rígidos policías grises, silencio despoblado. Al día siguiente, los berlineses del Este, hasta entonces sufridos y disciplinados, bullían en corrillos. Su principal queja era la falta de libertad para viajar, para leer y hablar sin cortapisas. En murmullos condenaban la rigidez del sistema y las ideas anquilosadas de los dirigentes de la RDA. La oposición -pacífica- se había ido multiplicando de forma exponencial desde el verano. De apenas unas decenas de manifestantes se había pasado a medio millón. Y el éxodo registraba ya 200 huidos por hora.

Los dirigentes de la Alemania del Este habían pedido ayuda a los rusos. Gorbachov fue diáfano: “El Ejército soviético no actuará contra la población”. ¿Qué solución cabía? ¿Una masacre? Egon Krentz, el entonces presidente de la RDA, lo consideró como opción, según declararía después.

Detrás del Telón de Acero había un mundo desconocido -y aún mitificado por algunos- por descubrir. Alemania Oriental era su supuesta joya económica, pero en las fruterías sólo se vendían coles; los cosméticos se envasaban en botes de detergente, o así lo parecía; los maniquíes de los grandes almacenes remitían a 20 años atrás. El popular Trabant, coche de cartón plastificado, se orillaba en las calles sin repuestos para sus averías. Únicamente una fábrica nos franqueó la entrada al equipo de televisión. Elaboraba material para endoscopias: su maquinaria parecía datar de los años cincuenta. El Muro se caía solo… por consunción.

El día 9 de noviembre, tras unas horas de confusión, un informador envió esta noticia a su agencia: “El muro de Berlín se ha abierto”. No era así. Todavía no. A las 18.57 había comenzado lo que el embajador español Álvarez de Toledo denominó “cadena de malentendidos”.

La televisión germano-occidental dio la noticia en su informativo de noche, visible en el Este. El paso del puente de Bornholmer se ubicaba a pocos pasos de la Embajada española, donde nos encontrábamos el equipo de TVE. Fuimos hacia allí: unas 50 personas curioseaban y no ejercían presión alguna. Un policía abrió la puerta y dijo: “Pueden pasar”. Eran las 21.12. Al otro lado, los germano-occidentales aguardaban con champán. Estalló el júbilo, los abrazos, las lágrimas, aunque persistía el temor. Poco después, mareas humanas rodearon el Muro, muchos llevaban picos para derribarlo, otros trepaban para cruzarlo, ya sin el miedo a ser ametrallados”.

Aquí el artículo completo.

 Ciertamente, el muro tenía dos caras y la occidental también se desmorona -en este caso por sus insostenibles desequilibrios sociales-. También su nomenclatura se atrinchera en el poder.  Es la sociedad quien puede soplar sobre los muros podridos hasta derribarlos. Los germanorientales lo hicieron “sin dar un grito ni perder una hora de trabajo”, como decía el embajador español en la RDA Alonso Alvárez de Toledo, pero con firmeza encomiable. La libertad, sí, es un caudal incontenible, pero libertad sin equidad tampoco sirve.

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6 comentarios

  1. Arturo Espada

     /  24 octubre 2009

    Enhorabuena al capitalismo. Han hecho que “la solidaridad que tenían entre todos” sea algo del pasado, algo que no puede sobrevivir en este mundo nuevo, donde el que no corre vuela, los que se quedan atrás no cuentan, la corrupción y el enchufismo campan por sus respetos a costa de los que confían en el “sistema” , y cuando todo se desmorona, los que pagan el pato sean los de siempre. Tanto a un lado del muro como al otro. Bien por ellos. (Por cierto, no sé yo si al otro lado del muro los culpables del reciente caos económico hubieran salido tan de rositas…) En cualquier caso, siempre hay aspectos que se pueden mejorar, y mucho, pero que creo que no interesa hacerlo, por miedo a “volver al pasado”, algo que se han encargado muy cucamente de impedirlo con unas anteojeras nuevas, pero el palo, la cuerda y la zanahoria siguen estando ahí.

  2. Perdón, se me olvidó mi sitio web…

  3. Ludens

     /  24 octubre 2009

    Sí Arturo, ya parece excesivo sacrificio “la solidaridad entre todos”, lo que no les han contado todavía es que luego tambien hay que sacrificar “libertad para expresarse” a cambio de “disponer de 15 tipos de fruta”.

  4. Todavía tenemos tarea por delante, ahora los que están podridos son muros acorazados y cámaras de seguridad. Lo malo es que las voluntades están compradas o atadas a una rueda.

  5. Una vez a alguien decir: Sí, la Cuba socialista de Fidel, salvo la sanidad y la educación, todo es un desastre; pero la solución no está en el fascimo cubano exiliado en Miami.
    El Socialismo REAL no es lo idílico que muchos pensaron (o pensamos, vamos a meternos todos); pero el Capitalismo SALVAJE tampoco es la solución aunque podamos elegir 15 o más tipos de fruta en la frutería (cada vez con menos sabor a fruta si no tienes poder adquisitivo para permitirte las de cultivo ecológico), y tengamos libertad para expresarnos (aunque cada vez nos hagan menos caso).

    Como dice Arturo Espada, “enhorabuena el capitalismo” porque realmente es el vencedor. Leí muchos artículos de los defensores del capitalismo y la libertad del mercado cuando se derribó el muro, congratulandose por el fín de las ideologías (aunque las suyas propias las mantenían muy claras) y prometiendonos el más feliz de los mundos. Y sí, el mundo ha mejorado en muchos aspectos para todos, pero sobre todo para ellos, pero hemos retrocedido en otros.

    Después de leer el artículo de Rosa en El País, leí otro titulado “Democracias en descomposición”, también en el mismo diario. Como la Historia es cíclica, estamos un poco viviendo en Europa lo que se vivió en los años 20 o 30. Vuelve el fascismo y su auge, y hasta se le dá altavoces y cobertura mediática, no sólo a través de los medios de Berlusconi, sino a través de la BBC. Yo sólo tengo una esperanza: que sea como una moda; que igual que viene se va. Pero dado la adormidera y el aborregamiento del personal; me da la sensación de que como no se tome conciencia a tiempo, después vendrán las lamentaciones.

  6. Soto

     /  24 octubre 2009

    Hola Rosa Maria y amigos bloqueros:
    Rosa,igual que en tus trabajos diarios,hoy nos deleitas con un buen trabajo en el diario El Pais ,con una narración en la que nos describes el argumento esencial de una forma clara y sencilla de comprender.El Muro de Berli,su derrumbe ,una entrada a la libertad en aquellos momentos;se les ofrecia el Capitalismo “El Paraiso Terrenal”,este fué siendo cada dia más libre hasta que hizo plof.Como tu muy bien escribes en el parrafo final de tu Post de hoy:((“La libertad si,es un caudal incontenible,pero libertad sin equidad tanpoco sirve”)).Todo lo que ocurria en la URSS y sus satelites era una autentica Dictadura y una pobreza del vivir diario Nosotros ,los occidentales ,estamos en “otra dictadura disfrazada de rostro humano””.,la dictadura del poder economico ,el cual nos hace superdependientes de ese poder y nos “prohibe” todo aquello que suene a autencidad humana,sentimiento de solidaridad,cuestionamiento analitico independiente en la persona ,y, miles cosas mas relativos a la aunteticidad de la dignidad humana;nos obsequia con la busqueda del exito y el poder como becerros de oro.
    Como nos comenta (Una Rosa en el Jardin) referiendose a otro estupendo articulo en el diario El Pais escrito por Sami Nair(Democracias en Descomposición),este nos augura (según se está comportando”esta humana Europa”) un mundo nada halagueño ,precisamente debido a las desigualdades sociales.Os dejo su reflexion final de su articulo:((“:((“el desempleo, la precariedad, la ausencia de esperanza de quienes se ven desestabilizados de este modo constituyen un terreno fértil para que surja el odio y la violencia en las relaciones sociales. El fascismo de ayer era grosero, brutal, paramilitar; los fermentos actuales de la descomposición de la democracia, ¿no serán los signos precursores de un neofascismo moderno, suave y bien pensante?”)).
    Creo,bajo mi punto de vista,comprobar la cruel paradoja de la libertad del muro de Berlin (el articulo de Rosa) y de la porqueria a donde nos lleva,puede llevar, esa desigualdad social que “hoy sdisfrutamos en Europa” y lo que puede”arribar “(el articulo de Nair))
    Apertas agarimosas

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