Escenas de ricos

Lujoso cine en La Moraleja, Madrid. Con las entradas regalan muestras de perfumes caros. Llega un matrimonio a ocupar sus asientos en la fila de delante, donde quedan dos butacas libres, cuando -según vamos a comprobar- deberían ser tres. Estamos en el extremo derecho pero hay una visibilidad perfecta de la pantalla. Al marido no le gusta la ubicación, revisa sus entradas y advierte que un hombre está sentado en uno de los espacios que les corresponde a ellos. Muy amablemente, éste les explica que –dado que el cine está lleno- no ha encontrado sitio junto a sus amigos pero que si no les importa se desplacen una sola butaca y así puede permanecer con ellos. Son apenas 70 cms.

“Póngase Vd en el extremo, o vuelva al asiento que haya comprado”, responde el marido, autoritario, levantándose con gesto inequívoco de que está dispuesto a echarlo. El usurpador de lugares ajenos, se levantó sin pronunciar una sola palabra. Me quedé asombrada –aún conservo la capacidad de sorprenderme, sí-. Por una sola butaca –que permaneció vacía toda la sesión-, separó a un grupo. Me recordó a un viejo conocido que jugaba al Monopoly como si fuera un broker de Wall Street, sin piedad.

Arturo Soria –otra zona cara de Madrid-. Un descapotable ocupa el paso de peatones porque quiere girar en una fila y no deja espacio para que los viandantes pasen con el semáforo abierto para ellos. Viejo, bajito y calvo, habla por el móvil en la oreja. Le miro con gesto reprobatorio sorteándole. Y me insulta.

La Latina, barrio popular. Atasco monumental. Varios coches ocupan indebidamente el cruce reglamentario. Veo un hueco para traspasar la barrera. Otro descapotable avanza para reducir el espacio e impedirme pasar. Hombre, unos 40 años, indumentaria a juego con el superbólido.

¿Será casualidad?

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5 comentarios

  1. El caso será saber si los pudientes se comportan de determinada manera por ser pudientes o son pudientes por comportarse de deterrminada manera. Yo me apunto la segunda.

  2. Año 1999. Verano. El puerto deportivo de Benalmádena, Puerto Marina, provincia de Málaga, a rebosar. Salgo de trabajar sobre las 2 de la madrugada aproximadamente, me dispongo a coger mi coche del aparcamiento para ir a casa. El coche no arranca.

    Llamo Asistencia en Viaje, viene la grua y justo en el momento en que el operario se disponía a sacar mi coche, un BMW con matrícula de Madrid, llega una pareja vestida muy pija dispuesta a cogerlo. Ella, rubia de peluqueria, de baja y empieza a increparme de muy mala manera, gritándome y en plan chulesco que quite el coche porque no pueden salir. El de la grúa, que en ese momento estaba enlazando el gancho para cargar mi coche no daba crédito. Yo, enormemente cabreado, me dejo de ir hacia los ocupantes del BMW, diciendoles de qué van. El conductor pijo, supongo que se asustó, y subió los cristales de la ventanilla.

    Se supone que éstos hijos de papá, deben tener carreras universitarias estudiadas en colegios de pago del opus dei, y que les enseñaron una educación exquisita. Sin embargo, su comportamiento fué más propio de unos chulos de barrio del extraradio, con esa prepotencia, que se creen los dueños del mundo. Otro elemento, es que era obvio que iban hasta el culo de coca.

    Verano del 2005. Ribadesella (Asturias). En el restaurante donde trabajaba entre los comensales de una mesa que estaba reservada. Uno de los invitados era Alfonso Ussía, que al final no vino. ¿Conocen al personaje, verdad?) El que reservó la mesa trata con prepotencia, falta de educación y desprecio a una camarera colombiana que le atendió. Ésta me pide el favor que yo le atienda la mesa, dada la aptitud del cliente. Cuando éste empieza a despotricar contra la inmigrante yo salgo en su defensa diciendole que ella en todo momento le trató correctamente. Monta en cólera y dice que yo soy un impertinente, vá en busca del jefe y dueño del local y éste fué el que al final tuvo que atender la mesa.

    Eso es lo que la mayoría han votado en éstas elecciones. Han votado a los señoritos prepotentes que se creen los dueños del mundo, españa su cortijo particular. Y sin rechistar. No sabe usted con quién está hablando.

  3. masqueperro

     /  11 junio 2009

    Yo siempre he dicho que los caballos de potencia de un coche son es inversamente proporcionales a la educación del dueño. Salud

  4. Y en Alemania dicen que los Mercedes la preferencia de paso la traen de serie.

    Los ricos no son sólo los que más regulaciones de tráfico se saltan a conciencia, también son los que presumen de hacerlo.

  5. susoman

     /  11 junio 2009

    Son más bien escenas de nuevos ricos, del españolito sin mucho background, que ha subido en estos años sin hacer gran cosa, principalmente porque han surgido nuevas capas sociales por debajo de la suya, y que ha decidido que él es el alfa y el omega de su existencia, y los demás son, en el mejor de los casos, extras de una producción donde él es el protagonista.

    Un consejo y una pequeña observación:

    Antes estos casos, mi consejo es no tragarse el insulto, defender el espacio propio, ya sea éste un lugar físico o un derecho amenazado. Si hay que llamar a la policía, pues se la llama, pero a mí me suele funcionar una mirada reprobatoria que le copie en su día a un jugador de los Celtics (Robert Parish) y que le clavo al conductor.

    Y la observación: entiendo que lleve muchos años en el periodismo, pero precisamente ahora ya puede liberarse de clichés y eufemismos. El barrio más “popular” de Madrid es Salamanca; ni Vallecas, ni Carabanchel, ni Latina son barrios populares, como se les suele llamar con un adjetivo tan superfluo como inadecuado. Son barrios con mayoría de población de clase media o trabajadora, de rentas medias o bajas, que es precisamente lo que se intenta evitar pronunciar.

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